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Archive for the ‘DOCTRINA DE DIOS’ Category

DIOS EL ESPIRITU SANTO–cuarta parte-

NOS TRAE A LA VERDAD: Cristo se refirió al Espíritu Santo llamándolo el  Espíritu de verdad”. Sus funciones incluyen hacernos recordar todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26) y guiarnos a toda verdad” (Juan 16:13). Su mensaje testifica de Jesucristo (Juan 15:26). “No hablará por su propia cuenta– declaró Jesús– sino que hablará todo lo que viere, y os hará saber  las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Juan 16: 13, 14).

TRAE LA PRESENCIA DE CRISTO: Por su humanidad, el Hombre Jesucristo no era omnipresente. Por medio del Espíritu podría estar en todo lugar, el Espíritu Santo es el representante de Cristo. Las promesas de Cristo:No te desampararé, ni te dejaré” (Heb.13:5) y “he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mat.28:20), se cumplen por medio del Espíritu.

GUIA LA OPERACIÓN DE LA IGLESIA: Por cuanto el Espíritu Santo provee la presencia misma de Cristo, es el verdadero “VICARIO DE CRISTO” en el mundo. En su calidad de centro permanente de autoridad en todo lo que se refiere a la fe y la doctrina, los caminos por los cuales guía a  la  iglesia están enteramente de acuerdo con la  Biblia. La nota distintiva es el hecho de que el Espíritu Santo es el “VERDADERO VICARIO Y SUCESOR DE CRISTO AQUÍ EN LA TIERRA” (NO el papa). La dependencia de organizaciones y dirigentes, o de sabiduría terrenal, significa poner lo humano en lugar de lo divino”. El Espíritu Santo estaba íntimamente involucrado en la administración de la iglesia apostólica. Al seleccionar misioneros, la iglesia obtenía su conducción por  medio de la oración y el ayuno (Hech.13: 1-4). Los individuos seleccionados eran conocidos por su disposición a ser guiados por el Espíritu. El libro de los Hechos los describe diciendo que ESTABAN LLENOS…. DEL ESPIRITU SANTO” (Hech.13:52, ver también vers. 9). Pablo recordó a los ancianos de la iglesia que habían sido colocados en su posición por el Espíritu Santo (Hech.20:28).

EQUIPA A LA IGLESIA CON DONES ESPECIALES: En los tiempos del Antiguo Testamento, el “Espíritu de Jehová” descanso “sobre ciertos individuos, concediéndoles poderes extraordinarios para conducir y librar a Israel (Jueces 3:10; 6:34; 11:29; etc.), así como la capacidad de profetizar (Num.11:17, 25, 26; 2 Sam.23:2). En el caso de la iglesia primitiva el Espíritu distribuyó dones espirituales a los creyentes conforme a su voluntad (Hech.2:38;  1 Cor.12:7-11), y proveyó el poder especial necesario para proclamar el Evangelio hasta los fines de la tierra (Hech.1:8; véase el cap. 16).

LLENA EL CORAZÓN DE LOS CREYENTES: La recepción del Espíritu Santo, que nos transforma a la imagen de Dios, comienza con el nuevo nacimiento y continúa la obra de santificación. Dios nos ha salvado según su misericordiapor el lavamiento de la regeneración  y por la renovación en el Espíritu Santo, el cuál derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador” (Tito 3:5, 6). La ausencia del Espíritu es lo que hace tan importante el ministerio evangélico. Puede poseerse saber, talento, elocuencia, y todo don natural adquirido; pero, sin la presencia del Espíritu de Dios, ningún corazón se conmoverá, ningún pecador será ganado para Cristo.

HOY EL ESPÍRITU SANTO DIRIGE NUESTRA ATENCIÓN AL MAYOR DON DE AMOR QUE DIOS NOS OFRECE EN SU HIJO. RUEGA QUE NO RESISTAMOS SUS LLAMADOS, SINO QUE ACEPTEMOS EL ÚNICO MEDIO POR EL CUAL PODEMOS SER RECONCILIADOS CON NUESTRO AMOROSO Y MISERICORDIOSO PADRE CELESTIAL.

 

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DIOS EL ESPIRITU SANTO–tercera parte-

LA MISION DEL ESPIRITU SANTO: La noche antes de la muerte de Cristo, las palabras que pronunció acerca de su inminente partida turbaron en gran manera a los discípulos. Inmediatamente les aseguró que recibirían el Espíritu Santo como su representante personal. No serian dejados huérfanos (Juan 14:18).

EL ORIGEN DE LA MISIÓN. El Nuevo Testamento revela al Espíritu Santo comoEl Espíritu de su Hijo” (Gal.4:6), “El Espíritu de Dios” (Rom.8:9), “El Espíritu de Cristo” (Rom.8:9; 1Ped. 1:11), y “Espíritu de Jesucristo” (Fil.1:19). Cuando Cristo reveló el origen de la misión del Espíritu Santo a un mundo perdido, mencionó dos  fuentes. Primero, se refirió al Padre: Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador” (Juan 14:16). En segundo lugar, Cristo se refirió a sí mismo:Si no me fuere, el Consolador no vendría a  vosotros; más si me fuere, os lo enviaré” (Juan16:7). De este modo, el Espíritu Santo procede tanto del Padre como del Hijo.

SU MISIÓN EN EL MUNDO:Nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo” (1 Cor.12:3). Su misión consiste en convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). En primer lugar, el Espíritu Santo nos lleva a una profunda convicción de pecado, especialmente el pecado de no aceptar a Cristo (Juan 16:9).  Segundo, urge a todos a que acepten la justicia de Cristo. Tercero, nos amonesta acerca del juicio, una poderosa herramienta, útil para despertar las mentes oscurecidas por el pecado a la necesidad de arrepentirse y convertirse. Una vez que nos hemos arrepentido, podemos nacer de nuevo por medio del bautismo del agua y del Espíritu Santo (Juan 3:5). Entonces nuestra vida se renueva, por cuanto hemos llegado a ser morada del Espíritu de Cristo.

SU MISIÓN A FAVOR DE LOS CREYENTES: La mayoría de los textos relativos al Espíritu Santo se refieren a su relación con el pueblo de Dios. Su influencia santificadora lleva a la obediencia (1 Ped.1:2), pero nadie continua experimentando su presencia sin cumplir ciertas condiciones. Pedro dijo que Dios ha concedido el Espíritu a los que obedecen continuamente (Hech.5:32). De ese modo, se amonesta a los creyentes a no resistir, entristecer y apagar el Espíritu (Hech.7:51; Efe. 4:30; 1 Tes.5:19).

 AYUDA A LOS CREYENTES: Al presentar el Espíritu Santo, Cristo lo llamó otro Consolador [Parakletos]” (Juan 14:16). Esta palabra griega ha sido traducida de diversas formas, por  ejemplo:Ayudador”, “Consolador”, “Consejero”, y también puede significar “Intercesor”, “Mediador”, o “Abogado”. Aparte del Espíritu Santo, el único Parakletos que menciona la Escritura es Cristo mismo. El es nuestro Abogado o Intercesor ante el Padre. Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Juan 2:1).

Como Intercesor, Mediador y Ayudador, Cristo nos presenta ante Dios y revela a Dios ante nosotros. En forma similar el Espíritu nos guía a Cristo y manifiesta la gracia de Cristo ante nosotros. Esto explica por que se llama al EspírituEspíritu de Gracia” (Heb.10:29).

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DIOS EL ESPIRITU SANTO -segunda parte-

EL ESPIRITU SANTO Y LA DEIDAD: Desde la eternidad, Dios el Espíritu Santo vivía en la Deidad como su tercer miembro. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son igualmente eternos. Aún cuando los tres están en posición de absoluta igualdad, dentro de la Trinidad opera una economía de función.

La mejor forma de comprender la verdad acerca de Dios el Espíritu Santo, es verla a través de Jesús. Cuando el Espíritu desciende sobre los creyentes, viene como el Espíritu de Cristo; no viene por su cuenta. Su actividad está centrada en la misión salvadora de Cristo. Estuvo activamente envuelto en el nacimiento de Cristo (Luc.1:35), confirmó su ministerio público en ocasión de su bautismo 17),(Mat.3: 16),  y puso los beneficios del sacrificio expiatorio de Cristo y su resurrección, al alcance de la humanidad (Rom.8:11). La íntima participación del Espíritu Santo en la obra de la creación, se pone en evidencia al notar como estuvo presente durante el proceso (Gen.1:2). El origen y el mantenimiento de la vida dependen de su operación; su partida significa muerte.

Dice la Escritura que si Diospusiese sobre el hombre su corazón, y recogiese así su Espíritu y su aliento, toda carne perecería juntamente, y el hombre volvería al polvo” (Juan 34:14, 15, 33:4). Podemos vislumbrar reflejos de la obra creativa del Espíritu en la obra de regeneración que realiza en todo individuo que abre su vida a Dios. Dios lleva a cabo su obra en los individuos por medio del Espíritu creador. De este modo, tanto en la encarnación, como en la creación y la renovación el Espíritu viene para cumplir las intenciones de Dios.

EL ESPIRITU PROMETIDO: Hemos sido destinados para ser morada del Espíritu Santo (1 Cor.3:16). El pecado de Adán y Eva los separó tanto del Jardín del Edén como del Espíritu que moraba en ellos. Esa separación continúa; la enormidad de la maldad manifestada antes del Diluvio llevó a Dios al punto de declarar No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre” (Gen.6:3). Los creyentes genuinos siempre han tenido un sentido de su presencia, pero la profecía predijo un derramamiento del Espíritu sobre toda carne” (Joel 2:28), es decir, una época  en la cuál una manifestación mayor del Espíritu inauguraría una nueva era. Jesús prometió a sus discípulos: Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad” (Juan 14:16, 17).

Juan escribió:Aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido glorificado” (Juan7:39). La aceptación del sacrificio de Cristo por parte del Padre era el prerrequisito para el derramamiento del Espíritu Santo.  La nueva era amaneció sólo cuando nuestro Señor victorioso fue sentado en el trono del cielo. Sólo entonces podría enviar el Espíritu Santo en su plenitud. En el Pentecostés, cincuenta días después del Calvario, la nueva era irrumpió en escena con todo el poder de la presencia del Espíritu. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cuál llenó toda la casa donde estaban sentados (los discípulos)…….. Y fueron llenos del Espíritu Santo” (Hech.2: 2-4).

JESÚS FUE CONCEBIDO DEL ESPÍRITU, BAUTIZADO CON EL ESPÍRITU, GUIADO POR EL ESPÍRITU, REALIZANDO SUS MILAGROS POR MEDIO DEL ESPÍRITU, OFRECIÉNDOSE A SÍ MISMO EN EL CALVARIO POR MEDIO DEL ESPÍRITU, Y EN UN SENTIDO, SIENDO TAMBIÉN RESUCITADO POR EL. ESPÍRITU.  JESÚS FUE LA PRIMERA PERSONA QUE EXPERIMENTÓ LA PLENITUD DEL ESPÍRITU SANTO. ES UNA VERDAD ASOMBROSA QUE NUESTRO DIOS ESTA DISPUESTO A DERRAMAR SU ESPÍRITU SOBRE TODOS LOS QUE LO DESEAN ANHELANTES.

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DIOS EL ESPIRITU SANTO -primera parte-

Dios el Espíritu Santo estuvo activo con el Padre y el Hijo en ocasión de la creación,  la encarnación y la redención. Inspiró a los autores de las Escrituras. Infundió poder a la vida de Cristo. Atrae y convence a los seres humanos; y a los que responden, renueva y transforma a imagen de Dios. Enviado por el Padre y el Hijo está siempre con sus hijos, distribuye dones espirituales a la iglesia, la capacita para dar testimonio a favor de Cristo, y en armonía con las Escrituras conduce a toda verdad.

¿QUIEN ES EL ESPIRITU SANTO?  LA BIBLIA REVELA QUE EL ESPÍRITU SANTO ES UNA PERSONA, NO UNA FUERZA IMPERSONAL. Declaraciones como ésta: Ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros” (Hech.15:28, revelan que los primeros creyentes lo consideraban una persona. Cristo también se refirió a El  como a una persona distinta. “El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Juan 16:14).

El Espíritu Santo tiene personalidad. Contiende (Gen.6:3), enseña (Luc.12:12), convence (Juan16:8), dirige los asuntos de la iglesia (Hech.13:2), ayuda e intercede (Rom.8:26), inspira (2 Ped.1:21), y santifica (1 Ped. 1:2). Estas actividades no pueden ser realizadas por un poder, una influencia o un atributo de Dios. SOLAMENTE UNA PERSONA PUEDE LLEVARLAS A CABO.

EL ESPIRITU SANTO ES VERDADERAMENTE DIOS. La Escritura presenta al Espíritu Santo como Dios. Pedro le dijo a Ananías que, al mentirle al Espíritu Santo, “no has mentido a los hombres sino a Dios” (Hech.5:3, 4). Jesús definió el pecado imperdonable como  “la blasfemia contra el Espíritu”, diciendo:A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo no le será perdonado,  ni en este siglo ni en el siglo venidero” (Mat.12: 31,32). ESTO PUEDE SER VERDADERO SI EL ESPÍRITU SANTO ES DIOS.

La escritura asocia los atributos divinos con el Espíritu Santo. Pablo se refirió a El llamándolo “Espíritu de vida” (Rom.8:2). Cristo lo llamó “el Espíritu de verdad” (Juan 16:13). Las expresiones “el amor del Espíritu” (Rom.15:30) y “Espíritu Santo de Dios” (Efe. 4:30) revelan que el amor y la santidad son parte de su naturaleza.

El Espíritu Santo es omnipotente. Distribuye dones espirituales “repartiendo a cada uno en particular como El quiere” (1 Cor.12:11). Es omnipresente. Estará con su pueblopara siempre” (Juan 14:16). Nadie puede escapar a su influencia (Sal.139:7-10). Es omnisapiente, porque “El Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios” (1 Cor.2:10,11). Pablo proclamó El que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará  también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (Rom.8:11). Únicamente un Dios personal y omnipresente—no una influencia impersonal ni un ser creado— podría realizar un milagro de traer al Cristo divino a un individuo, por ejemplo Maria.   

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DIOS EL HIJO -onceava parte-

Jesús decretó EL QUE NO NACIERE DE AGUA Y ESPIRITU, NO PUEDE ENTRAR EN EL REINO DE DIOS” (Juan3:5; véase vers.3) Comparó su crecimiento al desarrollo fenomenal de una semilla de mostaza, a los efectos que causa la levadura en la harina (Mar. 4:22-31; Mat.13:33). El reino de la gracia no se manifiesta en apariencias externas, sino por su efecto en el corazón de los creyentes. No es un reino de este mundo, dijo el Salvador, sino un reino de verdad: Dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquél que es de la verdad, oye mi voz” (Juan 18:37). Pablo dice que este reino es: justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo, al cuál han sido trasladados los creyentes” (Rom.14:17; Col. 1:13).

A TRAVÉS DE LA MÁS PROFUNDA HUMILLACIÓN –SU MUERTE EN LA CRUZ-, CRISTO ESTABLECIÓ EL REINO DE LA GRACIA. POCO DESPUÉS, SU HUMILLACIÓN TERMINÓ EN EXALTACIÓN. CUANDO ASCENDIÓ AL CIELO, FUE ENTRONIZADO COMO SACERDOTE Y REY, COMPARTIENDO EL TRONO CON SU PADRE (SAL.2:7,8; HEB.1:3-5; FIL. 2:9-11; EFE.1:20-23). AHORA, EN SU PAPEL DE MEDIADOR DIVINO-HUMANO, SU NATURALEZA HUMANA PARTICIPO POR PRIMERA VEZ DE LA GLORIA Y PODER CELESTIALES.

EL REINO DE GLORIA: En el Monte de la Transfiguración se representó el reino de gloria. Allí Cristo se presentó en su propia gloria.RESPLANDECIÓ SU ROSTRO COMO EL SOL, Y SUS VESTIDOS SE HICIERON BLANCOS COMO LA LUZ” (Mat.17:2). Moisés y Elías estaban allí, en representación de los redimidos: Moisés representaba a los que murieron en Cristo y serán resucitados, y Elías a los que serán trasladados al cielo sin experimentar la muerte, en la Segunda Venida.

El reino de gloria será establecido en medio de acontecimientos cataclísmicos cuando vuelva Cristo (Mat.24:27, 30, 31; – 25:31, 32). Si aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador, podemos convertirnos hoy en ciudadanos de su reino de gracia, y participar del reino de gloria cuando venga por segunda vez. Ante nosotros se extiende una vida con posibilidades ilimitadas. La vida que Cristo ofrece no es una existencia llena de fracasos y esperanzas y sueños esparcidos aquí y allá, sino una vida de crecimiento, un viaje lleno de éxitos, en compañía del Salvador.  Es una vida que despliega cada vez más el amor genuino, el gozo, la paz, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre y el autocontrol (Gal.5:22,23), es decir, los frutos de la relación que Jesús  ofrece a todo aquél que le ofrece su vida.

REFERENCIAS:

En referencia con la profecía de las 70 Semanas.  Las fechas del reinado de Artajerjes han sido establecidas firmemente por las fechas de las Olimpiadas, El Canon de Tolomeo, los papiros de Elefantina y las tabletas cuneiformes de Babilonia.

 La Sagrada Escritura alude a Jesús llamándolo el unigénito y el primogénito”.  El término Unigénito”, se deriva de la palabra griega monógenes”. El uso bíblico de “monógenes” revela que su significado abarca la idea de único “o “especial” refiriéndose a una relación especial y no a un acontecimiento cronológico. CRISTO JESÚS, EL DIOS PREEXISTENTE, EL DIVINO VERBO, EN SU ENCARNACIÓN SE CONVIRTIÓ EN UN SENTIDO ESPECIALÍSIMO EN EL HIJO DE DIOS, razón por la cual se lo designa monógenes el único en su clase.  De igual manera, cuando Cristo es llamado el Primogénito”,  el término no se refiere a un momento cronológico. Más bien enfatiza un sentido de importancia o prioridad. En la cultura hebrea, el primogénito recibía los privilegios familiares. Jesús, como el primogénito entre los hombres, rescató todos los privilegios que el hombre había perdido. Se convirtió  en el nuevo Adán, el nuevo primogénito o cabeza de la raza humana. Si bien tomó la humanidad con sus debilidades inocentes, no la tomó  con las propensiones pecaminosas. Aquí se interpuso la Deidad.

 

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DIOS EL HIJO –décima parte-

EL SACERDOCIO CELESTIAL DE CRISTO: EL MINISTERIO SACERDOTAL QUE JESÚS COMENZÓ EN ESTE MUNDO, SE COMPLETA EN EL CIELO. LA HUMILLACIÓN QUE CRISTO SUFRIÓ EN ESTE MUNDO COMO EL SIERVO SUFRIENTE DE DIOS, LO CALIFICÓ PARA SER NUESTRO SUMO SACERDOTE EN EL CIELO (HEB.2:17, 18;  4:15;  5:2).  La profecía revela que el Mesías sería sacerdote en el trono de Dios (Zac.6:13). Después de su resurrección, el Cristo humillado fue exaltado. AHORA NUESTRO SUMO SACERDOTE SE SIENTA “A LA DIESTRA DEL TRONO DE SU MAJESTAD EN LOS CIELOS” MINISTRANDO EN EL SANTUARIO CELESTIAL (HEB. 8: 1,2; VÉASE CAP.1:3; 9:24).

 Cristo comenzó su obra intercesora inmediatamente después su ascensión. La nube de incienso que asciende en el lugar santo del Templo tipifica los méritos, las oraciones y la justicia de Cristo, que hacen que nuestro culto y nuestras oraciones sean aceptables a Dios. El incienso podía ofrecerse únicamente colocándolo sobre los carbones ardientes tomados del altar de los sacrificios, lo cuál revela que existe una íntima conexión entre la intercesión y el sacrificio expiatorio del altar. De este modo, la obra intercesora de Cristo se funda en los méritos de su completo sacrificio expiatorio. JESÚS “PUEDE TAMBIÉN SALVAR PERPETUAMENTE A LOS QUE POR EL SE ACERCAN A DIOS, VIVIENDO SIEMPRE PARA INTERCEDER POR ELLOS” (Heb.7:25).

CRISTO EL REY: DIOS “ESTABLECIÓ EN LOS CIELOS SU TRONO, Y SU REINO DOMINA SOBRE TODOS” (Sal.103:19) ES DE POR SÍ EVIDENTE QUE EL HIJO DE DIOS, EN SU CALIDAD DE MIEMBRO DE LA DEIDAD, COMPARTE EL GOBIERNO DIVINO SOBRE TODO EL UNIVERSO. CRISTO, COMO EL DIOS-HOMBRE, EJERCE SU AUTORIDAD REAL SOBRE LOS QUE LE HAN ACEPTADO COMO SEÑOR Y SALVADOR: “TU TRONO, OH DIOS, ES ETERNO Y PARA SIEMPRE; CETRO DE JUSTICIA ES EL CETRO DE TU REINO” (SAL.45:6; HEB.1:8, 9). EL NOMBRE DEL REY QUE OCUPARÍA EL TRONO DE DAVID ES JEHOVÁ, JUSTICIA NUESTRA” (JER.23:5,6). SU GOBIERNO ES ÚNICO, POR CUANTO FUNCIONA EN EL TRONO CELESTIAL TANTO EN CALIDAD DE SACERDOTE COMO DE REY (ZAC.6:13). A LA VIRGEN MARÍA, EL ÁNGEL GABRIEL LE ANUNCIÓ QUE JESÚS HABÍA DE SER ESE GOBERNANTE MESIÁNICO, DICIENDO:REINARÁ SOBRE LA CASA DE JACOB PARA SIEMPRE Y SU REINO NO TENDRÁ FIN” (LUC.1:33).SE DESCRIBE SU CALIDAD DE REY POR MEDIO DE DOS TRONOS, QUE SIMBOLIZAN SUS DOS REINOS. EL “TRONO DE LA GRACIA” (HEB.4:16) REPRESENTA EL REINO DE LA GRACIA;  SU “TRONO DE GLORIA” (MAT.25:31) REPRESENTA EL REINO DE LA GLORIA.

EL REINO DE LA GRACIA: En cuanto el primer ser humano pecó, se instituyó el reino de la gracia. Pasó a existir gracias a la promesa de Dios. Por fe, los hombres podrían llegar a ser ciudadanos en  El. Pero no fue establecido plenamente sino hasta la muerte de Cristo. Cuando el Salvador exclamó en la cruz: Consumado es”, se cumplieron los requisitos del plan de redención y se ratificó el nuevo pacto (Heb.9:15-18). La proclamación que hizo Jesús:”El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado” (Mar.1:15) constituía una referencia directa al reino de gracia que pronto sería establecido por su muerte. Este reino, fundado sobre la obra de la redención, y no sobre la Creación, recibe a sus ciudadanos a través de la regeneración, es decir, el nuevo nacimiento. Jesús decreto:EL QUE NO NACIERE DE AGUA Y DEL ESPIRITU, NO PUEDE ENTRAR EN EL REINO DE DIOS” (Juan3:5 véase vers. 3).

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DIOS EL HIJO -novena parte-

LOS OFICIOS DE CRISTO JESUS: Los oficios de profeta, sacerdote y rey eran exclusivos, y requerían en general un servicio de consagración por medio de la unción (1 Rey. 19:16; Exo.30:30; 2Sam. 5:3). El Mesías venidero, el Ungido – según apuntaban las profecías -, debía cumplir estos tres cargos. Cristo realiza su obra como Mediador entre Dios y nosotros por medio de su actuación en calidad de Profeta, Sacerdote y Rey. Cristo el Profeta proclama ante nosotros la voluntad de Dios; Cristo el Sacerdote nos representa ante Dios y viceversa y Cristo el Rey ejerce la benévola autoridad de Dios sobre su pueblo.

CRISTO EL PROFETA: Dios reveló a Moisés el cargo profético de Cristo: Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y el les hablará todo lo que yo le mandaré” (Deut.18:18). Los contemporáneos de Cristo reconocieron el cumplimiento de esta predicción  (Juan 6:14; 7:40; Hech.3:22,23)

CRISTO EL SACERDOTE: El sacerdocio del Mesías fue establecido firmemente por el juramento divino: Juró Jehová, y no se arrepentirá: t ú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec” (Sal.110:4). Cristo no era descendiente de Aarón. Como Melquisedec, su derecho al sacerdocio fue establecido por decisión divina (Heb.5:6,10). Su sacerdocio mediador tenía dos fases: Una terrenal y una celestial.

EL SACERDOCIO TERRENAL DE CRISTO: El oficio del sacerdote junto al altar de los holocaustos simbolizaba el ministerio terrenal de Jesús. El Salvador cumplía perfectamente todos los requisitos necesarios para el oficio de sacerdote: Era verdaderamente hombre, y había sidollamado por Dios actuando en lo que a Dios se refiere al cumplir la tarea especial de ofrecer ofrendas y sacrificios por los pecados” (Heb.5:1, 4, 10). La tarea del sacerdote consistía en reconciliar con Dios a los penitentes por medio del sistema de sacrificios, el cuál representaba  la provisión de una expiación por el pecado (Lev.1:4; 4:29, 31, 35; 5:10; 16:6; 17:11). De este  modo, los sacrificios continuos que ardían sobre el altar de los holocaustos simbolizaban la continua disponibilidad de la expiación. Estos sacrificios no podían perfeccionar  al penitente, quitar los pecados, ni producir una conciencia clara (Heb.10:1-4; 9:9). Eran una sombra de la cosas mejores que estaban por venir (Heb.10:1; 9:9, 23, 24). El Antiguo Testamento decía que el Mesías mismo habría de tomar el lugar de esos sacrificios de animales (Sal.40:6-8; Heb.10: 5-9). Estos sacrificios, entonces señalaban a los sufrimientos vicarios y la muerte expiatoria de Cristo el Salvador. El, el Cordero de Dios, se convirtió por nosotros en pecado, llegando a ser maldición, su sangre nos limpia de todo pecado (2 Cor.5:21; Gal.3:13; 1Juan 1:7; 1Cor.15:3). Así pues, durante su ministerio terrenal, Cristo fue ambas cosas: Sacerdote y Ofrenda. Su muerte en la cruz fue parte de su obra sacerdotal. Después de su sacrificio en el Gólgota, su intercesión sacerdotal se centro en el Santuario Celestial.

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