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     Su origen, algunas doctrinas centrales, malentendidos doctrinales

  Los testigos de Jehová – parte 2-

Algunos malentendidos doctrinales y como contestarlos con la Biblia

  1. Hay un solo Dios Jehová:   Jesús es un dios menor que procede del Padre.   Para hacer frente a este error, por favor note lo siguiente:      

 

  • a.    O Jesús es plenamente Dios o no es nada (Isa. 43:10).

 

  •  b.    ¿Quién es Jehová?

 

      Jehová es                                              Jesús es

Gloria (Isa.42.8)                             Gloria (Mat. 16:27)

El Creador (Isa. 40:28)               El Creador (Efe. 3:9)

El Redentor (Isa. 33:22)             El Redentor (Hech. 4:12)    

El Juez  (Isa. 33:22)                      El Juez (Juan 5:22)

El Rey (Isa. 33:22)                         El Rey (Apoc. 19: 1-16)

La Roca (Deut. 32: 3-4)               La Roca (1 Cor. 10:4)

Principio y el Fin (Isa. 41:4)      Principio y el Fin (Apoc. 1:8-11)

 

  •     c.    Estos textos indican que el Nuevo Testamento usa los mismos términos para describir a Jesús que los que usa el Antiguo Testamento para referirse a Jehová.  Jehová es el nombre general de Dios: a veces se aplica al Padre, pero también incluye la obra de su Hijo.  Deuteronomio 6:4 declara que el Señor (Jehová) nuestro Dios (‘Elohim, plural) es uno (Echad, la unidad compuesta que indica la fusión de dos elementos iguales; por ejemplo la noche y el día un día, el hombre y la mujer son una carne).

 

  •       d.    ¿Quién es Jesús?

      1.   El testimonio del profeta Isaías  (Isa. 9:6).

      2.   El testimonio de los ángeles  (Mat. 1:21).

      3.   El testimonio de Tomás  (Juan 20: 26-28).

      4.   El testimonio de los judíos (Luc. 5:21;  Juan 10:33).

      5.   El testimonio de Jesús  “Yo soy”  (Juan 8: 58-59).  “YO SOY” se refiere a la existencia propia que sólo tiene Jehová  (Exo. 3:14).

      6.   El testimonio del Padre (Heb. 1:7-9).  El Padre llama al Hijo DIOS.

 

  •       e.    Jesús como primogénito (Compare  Col. 1:15 con Heb. 1:6).

      1.   A Jesús se lo llama el primogénito de los muertos.  ¿Fue Jesús la primera persona en resucitar de los muertos? NO (Luc. 7:11-15;   8:41-42,  49:55;   Juan 11: 38-44).

      2.   Es obvio que el primogénito de los muertos no significa el primero en ser resucitado, sino el que se levantó con poder sobre la muerte.

      3.   David era el hijo menor de Isaí, sin embargo se lo llamó el primogénito (Sal. 89: 20, 27).

      4.   La palabra griega “prototokos significa primogénito en el sentido de privilegio, no de orden cronológico.  Se refiere a primogénito en el sentido de que Jesús tiene todos los derechos, privilegios y la autoridad del primogénito.  En el antiguo Israel, el primogénito tenía el privilegio de representar al padre.  Jesús vino a revelar la gloria de Dios (Juan 14:9).

 

  •       f.     Jesús como el Unigénito.

En Juan 3:16 la palabra griega es monógenes, que significa  “único en su clase”.  Jesús es único en toda la creación.  El es el único en su clase: el divino Hijo de Dios, el Eterno morando en carne humana y revelando al Padre en nuestro medio.

 

  •       g.    Jesús como el comienzo de la creación de Dios.
  1. La palabra griega para comienzo de la creación es arjé.  Jesús es el iniciador u origen de la creación de Dios (Apoc. 3:14).
  2.  Todas las cosas fueron hechas por El  (Juan 1:3).
  3. Por El todas las cosas fueron creadas  (Col. 1:16-17;   Heb. 11:3).

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DIOS EL HIJO -novena parte-

LOS OFICIOS DE CRISTO JESUS: Los oficios de profeta, sacerdote y rey eran exclusivos, y requerían en general un servicio de consagración por medio de la unción (1 Rey. 19:16; Exo.30:30; 2Sam. 5:3). El Mesías venidero, el Ungido – según apuntaban las profecías -, debía cumplir estos tres cargos. Cristo realiza su obra como Mediador entre Dios y nosotros por medio de su actuación en calidad de Profeta, Sacerdote y Rey. Cristo el Profeta proclama ante nosotros la voluntad de Dios; Cristo el Sacerdote nos representa ante Dios y viceversa y Cristo el Rey ejerce la benévola autoridad de Dios sobre su pueblo.

CRISTO EL PROFETA: Dios reveló a Moisés el cargo profético de Cristo: Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y el les hablará todo lo que yo le mandaré” (Deut.18:18). Los contemporáneos de Cristo reconocieron el cumplimiento de esta predicción  (Juan 6:14; 7:40; Hech.3:22,23)

CRISTO EL SACERDOTE: El sacerdocio del Mesías fue establecido firmemente por el juramento divino: Juró Jehová, y no se arrepentirá: t ú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec” (Sal.110:4). Cristo no era descendiente de Aarón. Como Melquisedec, su derecho al sacerdocio fue establecido por decisión divina (Heb.5:6,10). Su sacerdocio mediador tenía dos fases: Una terrenal y una celestial.

EL SACERDOCIO TERRENAL DE CRISTO: El oficio del sacerdote junto al altar de los holocaustos simbolizaba el ministerio terrenal de Jesús. El Salvador cumplía perfectamente todos los requisitos necesarios para el oficio de sacerdote: Era verdaderamente hombre, y había sidollamado por Dios actuando en lo que a Dios se refiere al cumplir la tarea especial de ofrecer ofrendas y sacrificios por los pecados” (Heb.5:1, 4, 10). La tarea del sacerdote consistía en reconciliar con Dios a los penitentes por medio del sistema de sacrificios, el cuál representaba  la provisión de una expiación por el pecado (Lev.1:4; 4:29, 31, 35; 5:10; 16:6; 17:11). De este  modo, los sacrificios continuos que ardían sobre el altar de los holocaustos simbolizaban la continua disponibilidad de la expiación. Estos sacrificios no podían perfeccionar  al penitente, quitar los pecados, ni producir una conciencia clara (Heb.10:1-4; 9:9). Eran una sombra de la cosas mejores que estaban por venir (Heb.10:1; 9:9, 23, 24). El Antiguo Testamento decía que el Mesías mismo habría de tomar el lugar de esos sacrificios de animales (Sal.40:6-8; Heb.10: 5-9). Estos sacrificios, entonces señalaban a los sufrimientos vicarios y la muerte expiatoria de Cristo el Salvador. El, el Cordero de Dios, se convirtió por nosotros en pecado, llegando a ser maldición, su sangre nos limpia de todo pecado (2 Cor.5:21; Gal.3:13; 1Juan 1:7; 1Cor.15:3). Así pues, durante su ministerio terrenal, Cristo fue ambas cosas: Sacerdote y Ofrenda. Su muerte en la cruz fue parte de su obra sacerdotal. Después de su sacrificio en el Gólgota, su intercesión sacerdotal se centro en el Santuario Celestial.

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