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DOCTRINA DE LA SALVACIÓN

LA EXPERIENCIA DE LA SALVACION– ¿del griego dikaioma,dikaiosis,hagiasmos, del hebreo qadash? -segunda parte-

LA MOTIVACIÓN DEL ARREPENTIMIENTO. “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo” (Juan 12:32). Nuestro corazón se reblandece y subyuga cuando nos damos cuenta de que la muerte de Cristo nos justifica y nos libra de la pena de muerte. Imaginemos los sentimientos de un prisionero que espera su ejecución, al ver que se le entrega un documento en el cuál se lo perdona.

Nada puede conmover las profundidades del alma al punto que puede lograrlo la comprensión del amor perdonador de Cristo. Cuando los pecadores contemplan este amor divino, el cuál se exhibió en la cruz, reciben la más poderosa motivación al arrepentimiento que existe. Esta es la bondad de Dios que nos guía al arrepentimiento (Rom.2:4).

LA JUSTIFICACIÓN. Por medio de la fe en Jesús, el corazón se llena de su Espíritu. Por medio de esa misma fe, que es un don de la gracia de Dios (Rom.12:3; Efe. 2:8), los pecadores arrepentidos reciben la justificación (Rom.3:28). El término “justificación” es una traducción del griego dikaioma que significa “requisito recto, acta”, “reglamentación”, “sentencia judicial”, “acto de justicia”, y dikaiosis que significa “justificación”, “vindicación”, “absolución”. El verbo “dikaioo”, que está relacionado, y que significa “ser pronunciado recto y tratado como tal”, “ser absuelto”, ser justificado”, “recibir la libertad”, “ser hecho puro”, “justificar”, “vindicar”, “hacer justicia”, provee comprensión adicional del significado del término.

El término justificación, en su uso teológico es “el acto divino por el cuál Dios declara justo a un pecador penitente, o lo considera justo .La justificación es lo opuesto de la condenación” (Rom.5:16). La base de esta justificación no es nuestra obediencia sino la de Cristo, por cuánto “por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida………por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos” (Rom.5: 18, 19). El Salvador concede esta obediencia a los creyentes que son “justificados gratuitamente por su gracia” (Rom.3:24) “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia”

LA EXPERIENCIA DE LA JUSTIFICACIÓN. Por medio de la justificación por fe en Cristo, su justicia nos es imputada. Como pecadores arrepentidos, experimentamos un perdón pleno, completo. ¡Estamos reconciliados con Dios! En el proceso de la justificación, los pecados que han sido confesados y perdonados se transfieren al puro y santo Hijo de Dios, el Cordero portador del pecado.

LOS RESULTADOS. ¿Cuáles son los resultados del arrepentimiento y la justificación?

LA SANTIFICACIÓN. La palabra “santificación” es una traducción del griego hagiasmos, que significa “santidad”, “consagración”, “santificación”, derivado de hagiazo, “hacer santo”, “consagrar”, “santificar”, “colocar aparte”. El equivalente a hebreo es qadash, “apartar del uso común”.

El verdadero arrepentimiento y justificación conducen a la santificación. La justificación es lo que Dios hace por nosotros, mientras que la santificación es lo que Dios hace en nosotros. Ni la justificación ni la santificación son el resultado de obras meritorias. Ambas se deben a la gracia y justicia de Cristo.

“LA JUSTICIA POR LA CUÁL SOMOS JUSTIFICADOS ES IMPUTADA; LA JUSTICIA POR LA CUÁL SOMOS SANTIFICADOS ES IMPARTIDA. LA PRIMERA ES NUESTRO TÍTULO AL CIELO; LA SEGUNDA ES NUESTRA IDONEIDAD PARA EL CIELO”.

    

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DOCTRINA DE LA SALVACION

LA EXPERIENCIA DE LA SALVACIÓN, que alcanza las profundidades del alma viene sólo de Dios. Del hebreonacham”, en griego, “metanoeo”, significa…….-primera parte-

Con amor y misericordia infinitos Dios hizo que Cristo, que no conoció pecado, fuera hecho pecado por nosotros, para que nosotros pudiésemos ser hechos justicia de Dios en El. Guiados por el Espíritu Santo experimentamos nuestra necesidad, reconocemos nuestra pecaminosidad, nos arrepentimos de nuestras transgresiones, y ejercemos fe en Jesús como Señor y Cristo, como sustituto y ejemplo. Esta fe que recibe salvación nos llega por medio del poder divino de la Palabra y es un don de la gracia de Dios. Mediante Cristo somos justificados, adoptados como hijos e hijas de Dios y librados del señorío del pecado. Por medio del Espíritu nacemos de nuevo, y somos santificados; el Espíritu renueva nuestra mente, graba la ley en nuestros corazones y nos da poder para vivir una vida santa. Al permanecer en El somos participantes de la naturaleza divina y tenemos la seguridad de la salvación ahora y en ocasión del juicio.

LOS CRISTIANOS NO PUEDEN MANTENERSE ESTÁTICOS. Si el Espíritu de Cristo reina en nuestro interior (Rom.8:9), nos mantenemos en un proceso de cambio dinámico. Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la Palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha” (Efe.5: 25-27). El blanco de la iglesia es obtener esa limpieza.Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Cor.3:18).

LA EXPERIENCIA DE LA SALVACION Y EL PASADO La experiencia de la salvación que alcanza las profundidades del alma viene sólo de Dios. Refiriéndose a esta experiencia Cristo declaró: “El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios….El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:3, 5).

UNICAMENTE POR MEDIO DE JESUCRISTO PUEDE UN INDIVIDUO EXPERIMENTAR LA SALVACIÓN. “PORQUE NO HAY OTRO NOMBRE BAJO EL CIELO, DADO A LOS HOMBRES, EN QUE PODAMOS SER SALVOS”(Hech.4:12). La experiencia de la salvación implica arrepentimiento, confesión, perdón, justificación, y santificación.

EL ARREPENTIMIENTO. Jesús prometió a los discípulos el Espíritu Santo, el cuál convence al mundo de pecado, de justicia y juicio” (Juan 16:8).

¿Qué es arrepentimiento? La palabra arrepentimiento es una traducción del hebreo nacham, significa “sentir, pesar”, “arrepentirse”. El equivalente en griego, “metanoeo”, significa “cambiar de parecer”, “sentir remordimiento”, “arrepentirse”. El arrepentimiento genuino produce un cambio en nuestra actitud hacia Dios y el pecado.

David experimentó la convicción del Espíritu Santo, despreció el pecado, rogando que se le concediera pureza: “CREA EN MI, OH DIOS, UN CORAZÓN LIMPIO, Y RENUEVA UN ESPÍRITU RECTO DENTRO DE MI” (SAL.51:10). El arrepentimiento es un don de Dios (Hech.5:31).

El Espíritu Santo atrae al pecador a Cristo con el fin de que pueda hallar arrepentimiento, ese profundo pesar por el pecado.

  

 

    

 

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DOCTRINA DE LA SALVACION

LA PERFECCION COMPLETA EN CRISTO.   ¿Cómo podemos llegar a ser perfectos?  El Espíritu  Santo nos trae la perfección de Cristo. Por fe, el carácter perfecto de Cristo llega a ser nuestro. Nadie podrá jamás pretender que posee esa perfección en forma independiente, como si fuese su  posesión innata, o como si tuviese derecho  a ella. La perfección es un don de Dios. El que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5).

AVANCEMOS HACIA LA PERFECCION.Esto pido en oración –dice Pablo-, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo para gloria y alabanza de Dios” (Fil.1:9-11). Necesitamos crecer más allá de la experiencia provista por nuestra niñez espiritual (Efe. 4:14), y de las verdades básicas de la experiencia cristiana, avanzando hasta poder participar del alimento sólido, preparado para los creyentes maduros (Heb.5:14).

La vida santificada nos se halla exenta de severas dificultades y obstáculos. Pablo amonesta a los creyentes diciendo:Amados míos…..ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor” (Fil.2:12).

LA JUSTIFICACIÓN DIARIARefiriéndose a los pecados de los creyentes, Dios nos asegura que Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Juan 2:1).

LA EXPERIENCIA DE LA SALVACION Y EL FUTURO. Nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios” (Rom.5:2). Es en ocasión de la segunda venida cuando Cristo aparece para salvar a los que le esperan” (Heb.9:28).

GLORIFICACION Y SANTIFICACIÓN. Nuestra redención y adopción final como hijos de Dios, sucede en el futuro.  Pablo dice: Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios”,  y añade  que”nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo” (Rom.8:19, 23 compárese con Efe. 4:30).  Nuestra salvación presente se relaciona con la primera venida de Cristo, y nuestra salvación futura, la glorificación de nuestros cuerpos se relaciona con el segundo advenimiento de Cristo.

La santificación es un proceso que dura toda la vida. La perfección actual es nuestra sólo en Cristo, pero la transformación ulterior y abarcante de nuestras vidas conforme a la imagen de Dios, sucederá en ocasión de la segunda venidaAsí que el que piensa que está firme, mire que no caiga” (1Cor.10:12)

LA BASE DE NUESTRA ACEPTACION ANTE DIOS.  Tal como el sol tiene luz y calor, ambos inseparables y sin embargo con funciones únicas, así también Cristo debe convertirse para nosotros en justificación tanto como santificación (1 Cor.1:30). No sólo nos hallamos plenamente justificados sino también completamente santificados en El.  El Espíritu Santo trae a nuestro interior el CONSUMADO ES de la cruz que invalida cualquier intento humano de lograr aceptación. De esta manera, el Espíritu nos concede la única base de nuestra esperanza de aceptación ante Dios, proveyendo así el único título genuino e idoneidad para la salvación disponible para nosotros.

 

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DOCTRINA DE LA SALVACION

SOLO POR MEDIO DE CRISTO.    Lo que transforma a los seres humanos a la imagen de su Creador es el acto de revestirse, o participar del Señor Jesucristo (Rom. 13:14;  Heb.3:14), la “renovación del Espíritu Santo” (Tito3:5). el perfeccionamiento del amor de Dios en nosotros (1 Juan 4:12). Esta apropiación de la naturaleza divina renueva el ser interior, haciendo que nos parezcamos a Cristo, si bien a un nivel diferente.  Cristo se hizo humano; los creyentes, no pasan a ser divinos. En vez de ello, desarrollan un carácter semejante al de Dios.

UN PROCESO DINAMICOLa santificación es progresiva. Por medio de la oración y el estudio de la Palabra, crecemos constantemente en comunión con Dios. No basta con la comprensión intelectual del plan de salvación Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.  El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mi permanece, y yo en él” (Juan 6: 53-56). El carácter se compone de lo que la mente “come y bebe”. Cuando digerimos el Pan de Vida, somos transformados a semejanza de Cristo.

LA VERDADERA TRANSFORMACIÓNDios espera reproducir su imagen en los seres caídos, transformando sus voluntades, mentes, deseos, y caracteres. Sus frutos, “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gal.5: 22,23), ahora constituyen su estilo de vida, aunque continúan siendo mortales corruptibles hasta la venida de Cristo.   Si no nos resistimos al Salvador, El   “se identificará de tal manera con nuestros pensamientos y fines, amoldará de tal manera nuestro corazón y mente en conformidad con su voluntad que cuando le obedezcamos estaremos tan sólo ejecutando nuestros propios impulsos. La voluntad, refinada y santificada, hallará su más alto deleite en servirle”.

LOS DOS DESTINOS.  La vida implica constantes cambios. No hay terreno neutral. Estamos siendo, ya sea ennoblecidos o degradados. Somos “esclavos del pecado” o “siervos de justicia” (Rom.6: 17, 18). El que ocupa nuestras mentes nos ocupa a nosotros.  Si por medio del Espíritu Santo, Cristo ocupa nuestras mentes, llegaremos a ser individuos semejantes a Cristo; el Espíritu lleva  “cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Cor.10:5) Pero si estamos sin Cristo, eso nos separa de la fuente de vida, y hace que nuestra destrucción final sea inevitable.

LA PERFECCION DE CRISTO. ¿En que consiste la perfección bíblica?   ¿Cómo puede recibírsela?

LA PERFECCIÓN BÍBLICA. Las palabras, “perfecto” y “perfección” son traducciones del hebreo tam o tamin que significa “completo”,  “recto”, “pacifico”, “íntegro”, “saludable”, o “intachable”.  En general, el término griego teleios significa “completo”, “perfecto”, “completamente desarrollado”, “maduro”, “plenamente desarrollado” o “que ha logrado su propósito”. Los creyentes deben ser perfectos en su esfera limitada, así como Dios es perfecto en su esfera infinita y absoluta (véase Mat.5:48). A la vista de Dios, un individuo perfecto es aquél cuyo corazón y vida se han rendido completamente a la adoración y el servicio de Dios, creciendo constantemente en el conocimiento de lo divino, y que por la gracia de Dios, vive en armonía con toda la luz que ha recibido. (véase Col.4:12;  Sant.3:2).

    

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DOCTRINA DE LA SALVACION

UN LLAMADO A UNA VIDA  DE SANTIFICACIÓNLa salvación incluye vivir una vida santificada sobre la base de lo que Cristo cumplió en el Calvario. Dios concede a los creyentes el  “Espíritu de sanidad” (Rom.1:4) Que os de (Dios), conforme a la riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones” (Efe. 3:16, 17). Los creyentes tienen nuevas responsabilidades. “Así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia” (Rom.6:19). Ahora los creyentes deben vivir “por el Espíritu” (Gal.5:25).

Los creyentes llenos del Espírituno andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Rom.8:1; véase  8:4). Son transformados, puesto que el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Rom.8:6). El propósito más elevado de la vida llena del Espíritu  es agradar a Dios (1 Tes.4:1). La voluntad de Dios es nuestra santificación,pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación” (1 Tes.4: 3, 6, 7).

EL CAMBIO INTERIOR.En ocasión de la segunda venida de Cristo, seremos transformados físicamente. Este cuerpo mortal corruptible se revestirá de inmortalidad (1Cor.15:51-54). Sin embargo, nuestros caracteres deben ser transformados en preparación para la segunda venida. La transformación del carácter implica los aspectos mentales y espirituales de la imagen dañada de Dios, esanaturaleza interior que debe ser renovada diariamente (2Cor. 4:16; compárese con Rom.12:2).

Cada cristiano completamente entregado está siendo cambiado cada día de gloria en gloria, hasta que, a la segunda venida, complete su transformación a la imagen de Dios.

LA PARTICIPACIÓN DE CRISTO Y EL ESPIRITU SANTOÚnicamente el Creador puede cumplir la obra creativa de transformar nuestras vidas (1 Tes.5:23), sin embargo no lo hace sin nuestra participación.  Debemos colocarnos en el canal de la obra del Espíritu, lo cuál podemos realizar contemplando a Cristo,  A medida que meditamos en la vida de Cristo, el Espíritu Santo restaura las facultades físicas, mentales y espirituales (véase Tito 3:5). Dios desea vivir en el corazón de sus hijos, El que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él” (1Juan3:24; 4:12; véase 2Cor. 6:16). Pablo dijo: “Ya no vivo yo, más vive Cristo en mí” (Gal.2:20 compárese con Juan14:23).

PARTICIPAMOS DE LA NATURALEZA DIVINA. Las “preciosas y grandísimas promesas” de Cristo, lo comprometen a concedernos su divino poder para completar la transformación de nuestro carácter (2 Ped.1:14). Este  acceso al poder divino nos permite añadir  con toda diligencia a vuestra fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor (2Ped. 1:5-7).

Porque si estas cosas están en vosotros, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego. (2Ped.1:8,9)

 

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DOCTRINA DE LA SALVACION

LAS TRES FASES DE LA SANTIFICACIÓN QUE PRESENTA LA BIBLIA SON:  1)Un acto cumplido en  el pasado del creyente,  2) un proceso en la experiencia presente del creyente;  3) y el resultado final que el creyente experimenta cuando Cristo vuelva.

Con referencia al pasado del pecador, en el momento de la justificación el creyente es también santificadoen el nombre del Señor Jesús,  y por el Espíritu de nuestro Dios” (1Cor.6:11). El individuo se convierte en un santo”. En ese  punto el nuevo creyente es redimido, y pasa a pertenecer completamente a Dios.

Como resultado del llamado de Dios (Rom.1:7),  los creyentes son llamados santos”, por cuánto ahora están en Cristo” (Fil.1:1; véase  Juan 15: 1-7), no por haber logrado un estado impecable. La salvación es una experiencia presente.  Nos salvó……. por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”  (Tito 3:5), apartándonos y consagrándonos para un propósito santo y para caminar con Cristo.

LA ADOPCIÓN EN LA FAMILIA DE DIOS. Los nuevos creyentes han recibido el espíritu de adopción”. Dios los ha adoptado como sus hijos, lo cuál significa que los creyentes son hijos e hijas del Rey celestial. Nos  ha transformado enherederos de Dios y coherederos con Cristo” (Rom.8: 15-17). ¡Que privilegio, que honor y gozo!

LA SEGURIDAD DE LA SALVACIÓN. La justificación trae aparejada la seguridad de que el creyente ha sido aceptado. Nuestra unión con Dios se restaura ahora. No importa cuán pecaminosa haya sido nuestra vida pasada, Dios perdona todos nuestros pecados y ya no nos hallamos bajo la condenación y maldición de la ley. La redención se ha vuelto una realidad: En el Amado…. tenemos redención por su sangre, el perdón de los pecados según las riquezas de su gracia”  (Efe.1: 6, 7).

EL COMIENZO DE UNA VIDA NUEVA Y VICTORIOSA.El darnos cuenta de que la sangre del Salvador cubre nuestro pasado pecaminoso, trae salud al cuerpo, el alma y la mente. Podemos entonces abandonar nuestros sentimientos de culpabilidad, por cuánto en Cristo todo es perdonado, todo llega a ser nuevo. Al impartirnos diariamente su gracia, Cristo comienza a transformarnos a la imagen de Dios. A medida que crece nuestra fe en El, progresa también nuestro sanamiento y transformación, y recibimos de Cristo victorias sobre los poderes de las tinieblas. El hecho de que el Salvador venció al mundo garantiza nuestra liberación de la esclavitud del pecado (Juan 16:33).

EL DON DE LA VIDA ETERNA. Nuestra nueva relación con Cristo trae consigo el don de la vida eterna.EL QUE TIENE AL HIJO, TIENE LA VIDA; EL QUE NO TIENE AL HIJO DE DIOS NO TIENE LA VIDA” (1 Juan 5:12).

LA EXPERIENCIA DE LA SALVACION Y EL PRESENTE.    A TRAVÉS DE LA SANGRE DE CRISTO, QUE TRAE PURIFICACIÓN, JUSTIFICACIÓN Y SANTIFICACIÓN, EL CREYENTE SE CONVIERTE EN “NUEVA CRIATURA…..LAS COSAS VIEJAS PASARON; HE AQUÍ TODAS SON HECHAS NUEVAS” (2 Cor.5:17).

 

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DOCTRINA DE LA SALVACIÓN

LA EXPERIENCIA DE LA SALVACION– ¿del griego dikaioma,dikaiosis,hagiasmos, del hebreo qadash? -segunda parte-

LA MOTIVACIÓN DEL ARREPENTIMIENTO. “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo” (Juan 12:32). Nuestro corazón se reblandece y subyuga cuando nos damos cuenta de que la muerte de Cristo nos justifica y nos libra de la pena de muerte. Imaginemos los sentimientos de un prisionero que espera su ejecución, al ver que se le entrega un documento en el cuál se lo perdona.

Nada puede conmover las profundidades del alma al punto que puede lograrlo la comprensión del amor perdonador de Cristo. Cuando los pecadores contemplan este amor divino, el cuál se exhibió en la cruz, reciben la más poderosa motivación al arrepentimiento que existe. Esta es la bondad de Dios que nos guía al arrepentimiento (Rom.2:4).

LA JUSTIFICACIÓN. Por medio de la fe en Jesús, el corazón se llena de su Espíritu. Por medio de esa misma fe, que es un don de la gracia de Dios (Rom.12:3; Efe. 2:8), los pecadores arrepentidos reciben la justificación (Rom.3:28). El término “justificación” es una traducción del griego dikaioma que significa “requisito recto, acta”, “reglamentación”, “sentencia judicial”, “acto de justicia”, y dikaiosis que significa “justificación”, “vindicación”, “absolución”. El verbo “dikaioo”, que está relacionado, y que significa “ser pronunciado recto y tratado como tal”, “ser absuelto”, ser justificado”, “recibir la libertad”, “ser hecho puro”, “justificar”, “vindicar”, “hacer justicia”, provee comprensión adicional del significado del término.

El término justificación, en su uso teológico es “el acto divino por el cuál Dios declara justo a un pecador penitente, o lo considera justo .La justificación es lo opuesto de la condenación” (Rom.5:16). La base de esta justificación no es nuestra obediencia sino la de Cristo, por cuánto “por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida………por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos” (Rom.5: 18, 19). El Salvador concede esta obediencia a los creyentes que son “justificados gratuitamente por su gracia” (Rom.3:24) “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia”

LA EXPERIENCIA DE LA JUSTIFICACIÓN. Por medio de la justificación por fe en Cristo, su justicia nos es imputada. Como pecadores arrepentidos, experimentamos un perdón pleno, completo. ¡Estamos reconciliados con Dios! En el proceso de la justificación, los pecados que han sido confesados y perdonados se transfieren al puro y santo Hijo de Dios, el Cordero portador del pecado.

LOS RESULTADOS. ¿Cuáles son los resultados del arrepentimiento y la justificación?

LA SANTIFICACIÓN. La palabra “santificación” es una traducción del griego hagiasmos, que significa “santidad”, “consagración”, “santificación”, derivado de hagiazo, “hacer santo”, “consagrar”, “santificar”, “colocar aparte”. El equivalente a hebreo es qadash, “apartar del uso común”.

El verdadero arrepentimiento y justificación conducen a la santificación. La justificación es lo que Dios hace por nosotros, mientras que la santificación es lo que Dios hace en nosotros. Ni la justificación ni la santificación son el resultado de obras meritorias. Ambas se deben a la gracia y justicia de Cristo.

“LA JUSTICIA POR LA CUÁL SOMOS JUSTIFICADOS ES IMPUTADA; LA JUSTICIA POR LA CUÁL SOMOS SANTIFICADOS ES IMPARTIDA. LA PRIMERA ES NUESTRO TÍTULO AL CIELO; LA SEGUNDA ES NUESTRA IDONEIDAD PARA EL CIELO”.

    

 

      

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