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RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 32-

NACIDOS DE NUEVO

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3)

 

“Venga tu reino.  Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mat.6:10).  Durante toda su existencia Cristo tuvo el propósito de dar a conocer la voluntad de Dios, tanto en la tierra como en los cielos. Dijo: “El que no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:3, 5, 6)

Para entrar a su reino Cristo no reconoce como necesaria la pertenencia a ninguna casta, color o nivel social.  La admisión no depende de la riqueza o de la superioridad del linaje.  Todos los que nacen del espíritu son súbditos. Es el carácter espiritual lo que Cristo valora.  Su reino no es de este mundo, y sus súbditos son los que participan de la naturaleza divina, “habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”.  Es Dios quien nos concede dicha gracia.

Cristo no encuentra a sus súbditos ya preparados para su reino; los hace aptos mediante su poder divino.  Es la vida espiritual la que vivifica a los que están muertos en transgresiones y pecados.  Las facultades que Dios da para sus propósitos santos son refinadas, purificadas, exaltadas.  De este modo sus seguidores son guiados para formar un carácter a la semejanza divina. 

Aunque no hayan usado bien sus talentos y por ser desobedientes se hayan hecho siervos del pecado, e incluso Cristo haya sido para ellos piedra de tropiezo y roca de agravio a causa de haber tropezado en su Palabra, sin embargo, gracias a la atracción de su amor, al fin son conducidos a la senda del deber.  Cristo dijo: “He venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

Jesús es la luz de la vida e infunde su Espíritu a los que se dejan atraer con su poder invisible.  Al rechazar su servidumbre al pecado, y al entrar en la atmósfera espiritual, pueden captar que han sido el pasatiempo de las tentaciones de Satanás, que han estado bajo su dominio, y que felizmente lograron quebrar el yugo de la concupiscencia de la carne. 

Satanás hace lo imposible para retenerlos.  Los asalta con muchas tentaciones, pero el Espíritu actúa con el propósito de renovar la imagen que Dios creó en ellos.  (Review and Herald)

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 31-

EL ESPÍRITU SIEMPRE ESPERA

“Mas el Consolador, El Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he enseñado”. (Juan 14:26)

 

El Espíritu Santo siempre espera la oportunidad para hacer su obra en el corazón del creyente. Los que desean aprender pueden establecer una estrecha relación con Dios.  Esto los hace acreedores de la promesa de que el Consolador les enseñará y hará recordar todas las cosas, y que Jesús va a cumplir lo que prometió a sus discípulos cuando estuvo en la tierra. Pero si dejamos de relacionarnos con Dios, no podremos seguir siendo alumnos en la escuela de Cristo.  Como consecuencia, perderemos interés en las otras almas por las cuales El también murió.

Resultó muy difícil para los discípulos establecer la diferencia entre las lecciones de Cristo y las enseñanzas de los rabinos, escribas y fariseos. La formación que recibieron para respetarlas como la voz de Dios, fue un poder sobre su mente que moldeó su manera de pensar. 

Los discípulos no podrían vivir y hacer brillar la luz para que actuara sobre ellos, a menos que se liberaran de la influencia que ejercían los dichos y mandamientos humanos, y que las palabras de Cristo,  con un mensaje diferente, fueran atesoradas en sus mentes y corazones como joyas preciosas, apreciadas y amadas.

Jesús vino al mundo, vivió una vida santa y murió para entregarle a su iglesia un legado precioso e invalorable.  Hizo a sus discípulos depositarios de las doctrinas más preciosas para ponerlas en las manos de su iglesia, sin la mezcla de los errores y las tradiciones humanas.  Se dio a conocer a sí mismo como la luz del mundo y el Sol de justicia. A ella le prometió el Consolador, El Espíritu Santo, que el Padre enviaría en su nombre.

“No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Juan 14:18).  El Espíritu divino, prometido por el Redentor del mundo, es la presencia y el poder de Dios.  El no dejará a su pueblo destituido de la gracia, para ser abofeteado por el enemigo de Dios y hostilizado por la opresión del mundo.  El vendrá a ellos.  (Signs of the Times)

 

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 30-

EL ESPÍRITU ESPERA PACIENTEMENTE

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. (Apocalipsis 3:20)

 

Todos, desde el mayor hasta el menor, deben ser enseñados por Dios.  Podemos ser instruidos por el hombre para ver claramente la verdad, pero solo Dios puede enseñar para recibir la verdad salvadora, y para que las palabras de vida eterna sean atesoradas en corazones honestos y buenos.  Pacientemente el Señor está esperando instruir a cada creyente sincero que desea ser enseñado

La dificultad no reside en el instructor, el mayor de todos los Maestros, sino en el aprendiz que, aferrándose a sus propias impresiones e ideas, no renuncia a las teorías humanas y tampoco está dispuesto a aprender con humildad.  No permiten que sus conciencias y sus corazones sean educados, disciplinados y adiestrados: como el granjero para labrar la tierra y el arquitecto para construir un edificio.

“Somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios”.  (1Cor.3:9)

Cada uno debe ser labrado, moldeado y adaptado a la semejanza divina. Amigo, joven o anciano, Cristo dice: “Si no coméis la carne del Hijo de hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros”; si no aceptamos  las palabras de Cristo como las de un consejero nuestro, no podremos dar a conocer su sabiduría ni su vida espiritual.

“El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna…Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre verdadera bebida.  El que come mi carne y bebe mi sangre, en mi permanece, y yo en él” (Juan 6:53-56). Cristo dijo: “El espíritu es el que da vida, la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”. (v.63)

Gracias al Espíritu, y al obrar por amor, los que investigan las Escrituras y con fervor buscan entenderla y aceptarla, además de experimentar la santificación que conduce al corazón de la verdad, también serán ayudados a tener la fe que purifica al creyente. Al alimentarse del Pan de la vida nutrirán todos los nervios y músculos espirituales.

 

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 29-

TIEMPO PARA ARREPENTIRSE

“Así pues, que nosotros, como  colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.  Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido.  He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación”.   (2 Corintios 6:1, 2)

 

¿En qué consiste el pecado contra el Espíritu Santo? En atribuir voluntariamente a Satanás la obra del Espíritu Santo. Supongamos, por ejemplo, que uno presencia la obra especial del Espíritu de Dios. Tiene evidencia convincente de que la obra está en armonía con las Escrituras, y el Espíritu testifica a su espíritu, que es de Dios.

Pero más tarde, cae bajo la tentación- lo domina el orgullo, la suficiencia propia, o alguna otra característica mala- y, rechazando toda la evidencia de su carácter divino, declara que lo que antes conoció como ser del Espíritu Santo era poder de Satanás.

Por medio del Espíritu es como Dios obra en el corazón humano; y cuando los hombres rechazan voluntariamente al Espíritu y declaran que es de Satanás, cortan el conducto por medio del cual Dios puede comunicarse con ellos.  Al negar la evidencia que a Dios le agradó darles, apagan la luz que había resplandecido en sus corazones, y como resultado son dejados en tinieblas. 

Así se cumplen las palabras de Cristo: “Mira pues, si la lumbre que en ti hay, es tinieblas” (Luc.11:35). Por un tiempo, las personas que han cometido este pecado pueden aparentar ser hijos de Dios; pero cuando se presentan circunstancias que han de desarrollar el carácter, y manifestar que clase de espíritu las posee, se descubrirá que están en el terreno del enemigo, bajo su negro estandarte.

El Espíritu le invita hoy.  Acuda de todo corazón a Jesús.  Arrepiéntase de sus pecados, haga su confesión a Dios, abandone toda iniquidad y podrá acogerse a sus promesas. “Mirad a mí, y sed salvos” (Isa.45:22), en su misericordiosa invitación  (Joyas de los testimonios –t.2- pág.265, 266).

 

 

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 28-

LA VOLUNTAD RECHAZA AL ESPÍRITU

“A cualquiera que dijera alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero” (Mateo 12:32)

 

Precisamente antes de ésto, Jesús había realizado por segunda vez el milagro de sanar a un hombre poseído, ciego y mudo, y los fariseos habían reiterado la acusación: “Por el príncipe de los demonios echa fuera demonios” (Mateo 12:24).  Cristo les dijo claramente que al atribuir la obra del Espíritu Santo a Satanás, se estaban separando de la fuente de bendición.  Los que habían hablado contra Jesús, sin discernir su carácter divino, podrían ser perdonados; porque podían ser inducidos por el Espíritu Santo a ver su error y arrepentirse. 

Cualquiera que sea el pecado, si el alma se arrepiente y cree, la culpa queda lavada en la sangre de Cristo; pero el que rechaza la obra del Espíritu Santo se coloca donde el arrepentimiento no puede alcanzarle. Es por el Espíritu Santo como Dios obra en el corazón.  Cuando los hombres rechazan voluntariamente al Espíritu y declaran que es de Satanás, cortan el conducto por el cual puede comunicarse con ellos.  Cuando rechazan finalmente al Espíritu, no hay nada más que Dios pueda hacer por el alma.

No es Dios quien ciega los ojos y endurece los corazones de los hombres.  Les manda luz para corregir sus errores, y conducirlos por senda seguras; es por el rechazo de esta luz como los ojos se ciegan y el corazón se endurece.  Con frecuencia ésto se realiza gradual y casi imperceptiblemente.  Viene luz al alma por la Palabra de Dios, por sus siervos, o por la intervención directa del su Espíritu; pero cuando un rayo de luz es despreciado, se produce un embotamiento parcial de las percepciones espirituales, y se discierne menos claramente la segunda revelación de la luz. 

Así aumentan las tinieblas hasta que anochece en el alma.  Así había sucedido con estos dirigentes judíos.  Estaban convencidos de que un poder divino acompañaba a Cristo, pero a fin de resistir a la verdad, atribuyeron la obra del Espíritu Santo al poder de Satanás.  Al hacer esto, prefirieron deliberadamente el engaño; se entregaron a Satanás, y desde entonces fueron dominados por su poder. (El Deseado de todas las gentes, pág.289, 290)

 

 

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 27-

EL PECADO CONTRA EL ESPÍRITU

“Por tanto os digo Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; más la blasfemia contra el Espíritu no le será perdonada”   (Mateo 12:31)

 

Los que anduvieron en la luz, tuvieron privilegios, recibieron advertencias y súplicas, y no hicieron ningún esfuerzo definido para darse a sí mismos en completa rendición a Dios. Este aviso es para que ninguno, por temor de haber pecado contra el Espíritu Santo, quede a la deriva y sumergido en un letargo mortal, sin recibir perdón jamás. ¿Por qué permanecer en la escuela de Satanás siguiendo una dirección que imposibilita el arrepentimiento y la reforma? ¿Tiene sentido resistir las propuestas de la gracia?  ¿Por qué dice: “Déjenme solo”, hasta que Dios sea forzado a darle lo que usted desea?

Los que resisten al Espíritu de Dios piensan que algún día se van a arrepentir y dar el paso para una reforma; pero el arrepentimiento esta más allá de su poder. Según la luz y los privilegios concedidos, así será la oscuridad en la que se sumirán los que rechacen andar en la luz mientras tienen luz.

Nadie necesita considerar el pecado contra el Espíritu Santo como un asunto misterioso e indefinible.  Es el continuo rechazo a las invitaciones de arrepentimiento.  Si uno se niega a creer en Cristo como su Salvador personal, tendrá oscuridad en lugar de luz, y gustará de la atmósfera que rodeó al primer gran apóstata. 

Si escoge ese ambiente en vez del medio que rodea al Padre y al Hijo, Dios respeta su decisión. Al considerar este tema, ninguno necesita desanimarse.  No deje caer a los que se esfuerzan por hacer la voluntad del Maestro. Su esperanza es Dios.  El Señor Jesús ha manifestado infinita consideración y aprecio por usted. Dejó la corte real y su trono para vestir su divinidad con la humanidad, y morir la vergonzosa muerte de cruz a fin de que usted pueda ser salvo.

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 26-

EL ESPÍRITU PUEDE ALEJARSE

“Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteara al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia”. (Hebreos 10:29)

 

Los que resisten al Espíritu de Dios, y provocan su alejamiento, ignoran cuán lejos puede llevarlos Satanás.  Cuando el Espíritu Santo se distancia, imperceptiblemente el creyente comienza a hacer las cosas que, por efecto de la luz, una vez consideró pecaminosas. A menos que escuche las advertencias se verá envuelto en una decepción tal, como el caso de Judas, que lo enceguecerá y hará de él un traidor. Seguirá paso a paso las pisadas de Satanás.

¿Quién podrá contrarrestar sus propósitos? ¿Podrá un ministro suplicar por él y defenderlo? Todas sus palabras son como fábulas sin sentido. Al elegir a Satanás como compañero interpreta erróneamente la palabra hablada, y, como resultado, su comprensión es mal  orientada por efecto de una luz que no es la verdadera.

Cuando el Espíritu de Dios es agraviado, cada llamamiento que hacen los siervos del  Señor no tiene significado para ellos. Cambian el sentido a cada palabra.  Se ríen y ponen en ridículo las advertencias más solemnes de las Escrituras. Si no estuvieran hechizados por las agencias satánicas, los haría temblar. Resulta en vano toda invitación que se les haga. 

No desean escuchar reproches ni consejos.  Desprecian toda súplica del Espíritu.  Desobedecen los mandamientos de Dios que una vez vindicaron y exaltaron.  Las palabras del apóstol bien podrían tocar la fibra sensible de esta gente: “¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad?  (Gal.3:1) Siguen el consejo de su propio corazón hasta que la verdad ya no tiene ningún sentido para ellos. Barrabás fue elegido y Cristo rechazado.

Es esencial vivir en armonía con cada palabra de Dios.  De no ser así, la vieja naturaleza se irá reafirmando constantemente.  Es el Espíritu Santo, verdadera gracia redentora, el que unifica a los seguidores de Cristo y los hace uno con Dios.  Es el único que puede desalojar la enemistad, la envidia y la incredulidad. 

Santifica los afectos, restaura la disposición de espíritu y rescata del poder de Satanás a los deseos más íntimos.  Esta es la virtud de la gracia.  Es un poder divino.  Gracias a su influencia se produce un cambio en los hábitos, las costumbres y las prácticas que,  si son acariciadas, separan al hombre de Dios.  La obra de la santificación se puede apreciar en el creyente por su progreso y continuo crecimiento.

 

 

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 25-

EL ESPIRITU PUEDE SER AGRAVIADO

“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”. (Efes.4:30)

Es un asunto serio contristar al Espíritu Santo.  Se entristece cuando el agente humano actúa en forma independiente, y cuando rehúsa entrar en el servicio del Señor porque considera que la cruz es muy pesada, o el renunciamiento demasiado grande.  El Espíritu busca habitar en cada creyente, y si es bienvenido como huésped de honor, los que lo reciben llegarán a ser perfectos en Cristo.  La buena obra comenzada será concluida, y los pensamientos santos, los sentimientos celestiales y las acciones semejantes a las de Cristo ocuparán el lugar de los pensamientos impuros, los sentimientos perversos y los actos de rebeldía.

El Espíritu Santo es el maestro divino. Si deseamos aprender sus lecciones, llegaremos a ser sabios en la salvación. Sin embargo, necesitamos guardar bien nuestros corazones, puesto que con frecuencia olvidamos las instrucciones divinas que nos instan a no proceder de acuerdo con las inclinaciones naturales de una mente no consagrada.  Cada uno necesita pelear su propia batalla contra el egoísmo. Prestemos atención a las enseñanzas del Espíritu Santo.  Si las escuchamos, las repetiremos una y otra vez hasta que las impresiones se graben en forma indeleble, como si hubieran sido esculpidas en la roca.

Siendo que Dios nos compró, reclama un trono en cada corazón. Mente y cuerpo tienen que estar subordinados a El. Los hábitos naturales y apetitos, deben quedar subyugados por los deseos más elevados del ser.  Sin embargo, no podemos depender de nosotros mismos para realizar esta obra.  Es imposible estar seguros si pretendemos ser nuestros propios guías.  El Espíritu Santo debe renovarnos y santificarnos. En el servicio de Dios no puede haber obras a medias.  Los que profesan servirle y son indulgentes con sus impulsos naturales, van a descarriar a otros creyentes. 

Cristo dijo:”Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” (Mat.22:37). “Haz ésto y vivirás” (Luc.10:28)

 

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 24-

EL ESPÍRITU NOS ILUMINA

“Entonces Jesús les dijo: aún por un poco está  la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz,  para que nos os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va”. (Juan 12:35)

 

Jesús dijo: “Andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas”.  Junta cada rayo; no dejes pasar uno.  Anda en la palabra que sale de la boca de Dios y, como resultado, seguirás a Cristo en todos sus caminos.  Cuando el Señor presenta una evidencia tras otra, y agrega más luz a la ya concedida, ¿Por qué el creyente necesita vacilar? ¿Por qué es tan negligente para avanzar guiado por la luz hacia una luminosidad mayor?

El Señor no rehúsa dar el Espíritu a quien se lo pide. Cuando la convicción toca las cuerdas sensibles de la conciencia, ¿Por qué no prestarle oídos para escuchar la voz del Espíritu de Dios? Cada vacilación y postergación nos sitúa en una posición en la que nos resulta cada vez más difícil aceptar la luz celestial y, por último parece imposible que las admoniciones y advertencias nos impresionen.  Los pecadores expresan cada vez con mayor facilidad: “Ahora véte; pero cuando tenga oportunidad te llamaré”.  (Hech.24:25)

Conozco los peligros en que se encuentran los que rehúsan andar en la luz que Dios les ha dado.  Ellos mismos provocan la terrible crisis por seguir sus propios caminos y proceder según su criterio personal.  La conciencia resulta cada vez menos sensible a la voz de Dios parece cada vez más lejana; así es como el obrador de maldad queda liberado a su propia infatuación.  Con obstinación resiste cada llamado, desprecia cada consejo y advertencia.

Como el mensajero de Dios ya no impresiona su mente, rechaza cada provisión que garantiza su propia salvación.  El Espíritu de Dios deja de ejercer su poder de refrenar.  Como consecuencia, se escucha la sentencia: “Efraín es dado a  ídolos; déjalo”  (Oseas 4:17).  ¡Oh, cuán obscura, sombría y obstinada es la independencia! Parece que la insensibilidad de la muerte se apodera del corazón.  Este es el proceso que sigue al que rechaza la obra del Espíritu Santo.

ALIMENTACION PARA EL PUEBLO DE DIOS –DIOS SIEMPRE NOS PROVEE-parte 47-

UN LLAMADO DE DIOS PARA SU PUEBLO EN ESTOS ULTIMOS DÍAS-parte 3-

Los que venzan como Cristo venció, necesitarán precaverse constantemente contra las tentaciones de Satanás. El apetito y las pasiones deben ser sometidos al dominio de la conciencia iluminada, para que el intelecto no sufra perjuicio, y las facultades de percepción se mantengan claras a fin de que las obras y trampas de Satanás no sean interpretadas como providencia de Dios.

MUCHOS DESEAN LA RECOMPENSA Y LA VICTORIA FINALES QUE HAN DE SER CONCEDIDAS A LOS VENCEDORES, PERO NO ESTÁN DISPUESTOS A SOPORTAR LOS TRABAJOS, LAS PRIVACIONES Y LA ABNEGACION COMO LO HIZO SU REDENTOR. ÚNICAMENTE POR LA OBEDIENCIA Y EL ESFUERZO CONTINUO SEREMOS VENCEDORES COMO CRISTO LO FUE.

El poder dominante del apetito causará la ruina de millares de personas, que, si hubiesen vencido en ese punto, habrían tenido fuerza moral para obtener la victoria sobre todas las demás tentaciones de Satanás.  Pero los que son esclavos del apetito no alcanzarán a perfeccionar el carácter cristiano.  La continua transgresión del hombre durante seis mil años ha producido enfermedad, dolor y muerte.

Y A MEDIDA QUE NOS ACERQUEMOS AL FIN, LA TENTACION DE COMPLACER EL APETITO SERÁ MAS PODEROSA Y MAS DIFICIL DE VENCER. (CRA. pág. 69)

“El que aprecia la luz que el Señor le ha dado sobre la reforma pro salud tiene una ayuda importante en la obra en que está empeñado de santificarse por medio de la verdad, y hacerse idóneo para la inmortalidad”.  (CRA. pág. 70)

“El Redentor del mundo sabía que la complacencia del apetito produciría debilidad física y embotaría de  tal manera los órganos de la percepción, que no discernirían las cosas sagradas y eternas.  Cristo sabía que el mundo estaba entregado a la glotonería y que esta sensualidad pervertiría las facultades morales. La costumbre de complacer el apetito dominaba de tal manera a la especie que, a fin de romper su poder, el divino Hijo de Dios tuvo que ayunar casi seis semanas a favor del hombre. ¡Qué obra confronta el cristiano para poder vencer como Cristo venció! 

EL PODER DE LA TENTACION A COMPLACER EL APETITIO PERVERTIDO PUEDE MEDIRSE ÚNICAMENTE POR LA ANGUSTIA INDECIBLE DE CRISTO EN AQUEL LARGO AYUNO EN EL DESIERTO.

Cristo sabía que a fin de llevar a cabo con éxito el plan de salvación, debía comenzar la obra de redimir al hombre donde había comenzado la ruina. Adán cayó por satisfacer el apetito.  A fin de enseñar al hombre su obligación de obedecer a la Ley de Dios, Cristo empezó su obra de redención reformando los hábitos físicos del hombre.  La decadencia de la virtud y la degeneración de la especie se deben principalmente a  la complacencia del apetito pervertido”.   (CRA. pág. 63)      

“TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE”  (Filipenses 4:13)