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  LA DEIDAD -tercera parte-  

Las actividades de Dios: Los escritores bíblicos pasan mas tiempo describiendo las actividades de Dios que la esencia de su Ser. Lo presentan como Creador, Sustentador del mundo, Redentor y Salvador, que lleva sobre si la responsabilidad del destino final de la humanidad. Hace planes, predicciones y promesas, perdona pecados, y en consecuencia merece nuestra adoracion. Por encima de todas las Escrituras revelan a Dios como Gobernante, Rey de los Siglos, Inmortal, Invisible……. unico y sabio Dios (1Tim.1:17). Sus acciones confirman que es un Dios personal.

Los atributos de Dios:   los atributos incomunicables de Dios comprenden aspectos de su naturaleza divina que no se han revelado a los seres creados. Dios tiene existencia propia: “El Padre tiene vida en si mismo” (Juan 5:26).  Es independiente, tanto en su voluntad (Efe.1:5) como en su poder (Sal.115:3). Es Omnisciente, conociendo todas las cosas, por cuanto en su calidad de Alfa y Omega conoce el fin desde el principio.  Dios es Omnipresente, por lo cual trasciende toda limitación de espacio. Es Eterno, excede los limites del tiempo, es Todopoderoso, Omnipotente. El hecho de que para El nada es imposible, nos asegura de que puede cumplir  cualquier cosa que se proponga. Es Inmutable o Incambiable, porque es Perfecto. Dice “Yo Jehova no cambio”.  Por cuanto en cierto sentido estos atributos definen a Dios, son incomunicab Los atributos comunicables de Dios fluyen de su amorosa preocupación por la humanidad. Incluyen el Amor (Rom,5:8),    la Gracia (Rom3:24),   la Misericordia (Sal.145:9),   la Paciencia (2Pedro 3:15),  la Santidad (Sal 99:9)   la Justicia (Esdras9:15;  Juan 17:25  Apoc.22:12),  y la Verdad(1Juan5:20).   Estos dones son inseparables del Dador.

 La Soberania de Dios:   Las Escrituras establecen claramente la soberanía de Dios: “El hace según su voluntad…..y no hay quien detenga  su mano” (Dan.4:35).  “Tu creaste  todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”(Apoc.4:11). “Todo lo que Jehova quiere, lo hace en los cielos y en la tierra”  (Sal.135:6).

 La predestinación y la libertad humana:  La Biblia revela que Dios ejerce pleno control sobre el mundo.  El Creador predestino a los seres humanos para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo (Rom. 8:29,30), con el  fin de adoptarlos como hijos, y permitirles obtener una herencia (Efe.1:4,5,11)  La Biblia afirma claramente que Dios “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1Tim.2:4).  Ademas, “es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).

 La expresión todo aquel que aparece  en el siguiente texto: Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16), significa que cualquier persona puede ser salva.

 “El hecho de que la voluntad libre del hombre es el factor determinante en su destino personal,  se hace evidente a partir del hecho de que Dios continuamente  presenta los resultados de la obediencia y la desobediencia, y urge al pecador a que escoja la obediencia y la vida” (Deut.30:19;  Jos.24:15;  Isa.1:16,20;  Apoc 22:17).

 

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FRUCTIFEROS EN  EL ESPÍRITU

TEMPERANCIA

“Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”. (1 Corintios 10:31)

 

Dios exige que todos los hombres presenten en sacrificio sus cuerpos impuros, enfermos y debilitados por los hábitos.  Espera un sacrificio vivo. Dios dice que el cuerpo es el templo del Espíritu Santo, la habitación de su Espíritu y, por lo tanto, requiere que todos los que llevan su imagen cuiden sus cuerpos para su servicio y para su gloria. 

“No sois vuestros, -escribió inspirado el apóstol-, habéis sido comprados por precio” (1 Corintios 6:20)

A fin de lograrlo, a la virtud agregue conocimiento, y al conocimiento temperancia, y a la temperancia paciencia.

Es un deber saber cómo preservar el cuerpo en las mejores condiciones de salud; y es sagrada la responsabilidad de vivir en armonía con la luz que tan generosamente nos ha sido concedida.  Si cerramos los ojos a esa iluminación por temor a ver los errores que no estamos dispuestos a abandonar, nuestros pecados aumentarán en lugar de disminuir.  Si alguno se aleja de la luz, otro seguirá su ejemplo.

Violar las leyes de la salud es tan pecaminoso como quebrantar uno de los 10 mandamientos (Éxodo 20:3-17). Por lo tanto, cualquier transgresión de uno de los diez, igualmente será una violación de toda la ley de Dios.  No podemos amar al Señor con todo nuestro corazón, mente, espíritu y fuerzas, en tanto amemos nuestros apetitos y gustos mucho más que al Señor. 

Mientras El exige toda nuestra fuerza y toda nuestra mente, como resultado de malos hábitos algunos diariamente debilitan su fortaleza para glorificar a Dios, y sin embargo profesan ser seguidores de Cristo que están preparándose para recibir  el toque final de la inmortalidad. Examinemos cuidadosamente nuestro corazón para ver si estamos tratando de imitar al Modelo infalible, y todo nos saldrá bien.  En todo glorifiquemos su nombre. Despojémonos de todo egoísmo y del amor propio.

 

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FRUCTIFEROS EN  EL ESPÍRITU

MANSEDUMBRE

“Con toda humildad y mansedumbre, soportándonos con paciencia los unos a los otros en amor” (Efesios 4:2)

 

Contemplemos al Hombre del Calvario, al que pusieron en su cabeza una corona de espinas,  que cargó sobre sí la vergonzosa cruz y que paso a paso descendió por la senda de la humillación.  Miremos al varón de dolores, experimentado en quebranto, despreciado y desechado entre los hombres. 

“Ciertamente llevó El nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores”. “Más El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:4, 5). 

Contemplemos el calvario hasta que nuestro corazón se ablande con el maravilloso amor del Hijo de Dios.  El no dejó nada sin hacer para que el hombre caído pudiera ser elevado y purificado.

¿Por qué no confesar su nombre? ¿La religión de Cristo degradará al que la abraza? NO. De modo alguno ¿será una deshonra seguir los pasos del Hombre del Calvario? Cada día sentémonos a los pies de Cristo para aprender de El, para que en nuestra conducta, conversación, y vestimenta y en todos los asuntos que conciernen a la vida podamos manifestar que Jesús reina y gobierna nuestro ser. 

Dios nos llama para que los redimidos del Señor sigamos sus pisadas y no las del mundo. Hemos de consagrar todo a Dios y confesar su nombre ante los demás.

“Y cualquiera que me niegue delante de los hombres, YO también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 10:33). ¿Qué derecho tenemos de profesar que somos cristianos, mientras que con la vida y los hechos negamos al Señor? “El que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 10:38. 39). Cada día debemos hacer morir al yo para levantar la cruz y seguir las pisadas del Maestro.

 De este modo, cada día nos asemejaremos más a la imagen de Cristo. Por la continua paciencia en el bienhacer es como buscamos la gloria, el honor y, al final, recibiremos el don de la inmortalidad.  (Review and Herald)

LA DEIDAD-Segunda parte-    

La Existencia de Dios:  Hay dos grandes fuentes de evidencias relativas a la existencia de Dios: el libro de la naturaleza y la Sagrada Escritura.

     Evidencia de la Creacion:   Todos pueden aprender de Dios a través de la naturaleza y la experiencia humana.  David escribió: “ Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Sal. 19:1) y Pablo declara: “Las cosas invisibles de El, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas” (Rom. 1:20).

     La conducta humana también provee evidencias de la existencia de Dios. Pablo también dice que la conducta de los cristianos revela el testimonio de su conciencia, y muestra que la ley de Dios ha sido “escrita en sus corazones” (Rom. 2:14,15) Esta intuición de que Dios existe se encuentra aun entre los que no tiene acceso a la Biblia.

     Evidencia de la Escritura:  La Biblia no procura comprobar la existencia de Dios; simplemente, la da por sentada. Su texto inicial declara “ En el principio creó Dios los cielos y la tierra”(Gen.1:1).  La Biblia describe a Dios como el Creador, Sustentador y Legislador de toda la creación. La revelación de Dios por medio de la creación es tan poderosa que no hay excusa para el ateísmo, el cual surge cuando se suprime la verdad divina o cuando una mente rehusa reconocer la evidencia de que Dios existe (Sal.14:1;  Rom.1:18-22,28).

     Hay suficientes evidencias de la existencia de Dios para convencer a cualquiera que procura seriamente descubrir la verdad acerca de El.  Y sin embargo, la fe es un requisito previo, por cuanto “ sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Heb.11:6)

     El Dios de las Escrituras:  La Biblia revela las cualidades esenciales de Dios a través de sus nombres, actividades y atributos.

     Los nombres de Dios:  En los tiempos bíblicos, los nombres eran importantes, como es aún el caso en el Oriente.  En esas regiones, se considera que un nombre revela el carácter del que lo lleva, su verdadera naturaleza e identidad.  La importancia de los nombres de Dios, que revelan su naturaleza, carácter y cualidades, se revela en el siguiente mandamiento:   «No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano”  (Exo.20:7)  David decía:  “ Cantaré el nombre de Jehová  el  Altísimo” (Sal.7:17).  Santo y temible es su nombre (Sal.111:9). “Alaben el nombre de Jehová, porque solo su nombre es enaltecido”(Sal.148:13).   Los nombres  hebreos  El y Elohim (“Dios) revelan el poder divino de Dios. Lo describen como Fuerte y Poderoso, el Dios de la creación (Gen.1:1; Exo. 20:2;Dan.9:4) Elyon(“Altísimo”) y El Elyon(“Dios Altísimo”) enfocan su posición exaltada(Gen.14:18-20; Isa.14:14).

     Adonay(“Señor”) presenta a Dios como Gobernante Todopoderoso (Isa.6:1; Sal.35:23) Estos nombres enfatizan el carácter majestuoso y trascendente de Dios. Otros  nombres  revelan la disposición que Dios tiene para entrar en una relación con los seres humanos. Shaddai (“Todopoderoso”) y   El  Shaddai (“Dios Todopoderoso”) describen a  Dios como la Fuente de bendición y bienestar (Exo.6:3; Sal.91:1).  El nombre Yahweh, traducido por Jehová o Señor, hace énfasis en la fidelidad  y la gracia de Dios relativas al pacto (Exo.15:2,3; Oseas 12:5,6) En Exodo 3:14, Yahweh se describe a si mismo como “Yo soy el que soy”, o “Yo seré lo que seré”, indicando asi su relación inmutable con su pueblo. En el Nuevo Testamento, Jesús usó el término Padre para llevarnos a una relación estrecha y personal con Dios.

LA DEIDAD -primera parte- 

Hay un solo Dios, que es una unidad de tres personas coeternas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.  Este Dios uno y trino es inmortal, todopoderoso, omnisapiente, superior a todos y omnipresente.  Es infinito y escapa a la comprensión humana, no obstante lo cuál se lo puede conocer mediante su propia revelación que ha efectuado de sí mismo.  Es eternamente digno de reverencia, adoración y servicio por parte de toda la creación.

 EL CONOCIMIENTO DE DIOS: Las muchas teorías que procuran explicar a Dios, y los numerosos argumentos en pro y en contra de su existencia, muestran que la sabiduría humana no puede penetrar lo divino. Depender exclusivamente de la sabiduría humana con el fin de aprender acerca de Dios, equivale a usar una lupa en el estudio de las constelaciones.  Por ésto, para muchos la sabiduría de Dios es una “sabiduría oculta” (1Cor.2:7).  Para ellos, Dios es un misterio. Pablo escribió: “….”La que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria”.  (1 Cor.2:8)

 Uno de los mandamientos más básicos de la Escritura es: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”  (Mat.22:37, véase también Deut.6:5) No podemos amar a alguien del cuál no sabemos nada; por otra parte, no podemos descubrir las cosas profundas de Dios buscándolas por cuenta propia (Job 11:7). ¿Cómo podemos entonces llegar a conocer y amar al Creador?

 Se puede conocer a Dios.  Dios conoce el dilema que enfrentamos los seres humanos; por eso en su amor y compasión, ha llegado hasta nosotros por medio de la Biblia. En sus páginas revela que el “cristianismo no es el registro de la búsqueda que los hombres hacen de Dios;  es el producto de la revelación que Dios hace de sí mismo y de sus propósitos para con el hombre”  Esta auto revelación esta designada para salvar el abismo que existe entre este mundo rebelde y nuestro amante Dios.

 La mayor manifestación del amor de Dios llegó hasta nosotros por medio de su suprema revelación, es decir de Jesucristo su Hijo. Por medio de Jesús, podemos conocer al Padre.  Jesús declaró: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quién has enviado” (Juan  17:2).  Si bien es imposible conocer completamente a Dios, las Escrituras nos permiten obtener un conocimiento práctico de El que basta para permitirnos entrar en una relación salvadora con El.

 COMO CONOCER A DIOS:   A diferencia de otros procesos de investigación, el conocimiento de Dios tiene tanto que ver con el corazón como con el cerebro.  Abarca todo el ser, no sólo el intelecto.  Debemos abrirnos a la influencia del Espíritu Santo, y estar dispuestos a cumplir la voluntad de Dios (Juan 7:17; Mat.11:27).  Jesús dijo “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mat.5:8) Es claro entonces que los incrédulos no pueden comprender a Dios. La manera en que aprendemos a conocer a Dios por  medio de la Biblia difiere de todos los otros métodos de adquirir conocimiento.  No podemos colocarnos por encima de Dios y tratarlo como un objeto que debe ser analizado y cuantificado.  En nuestra búsqueda del conocimiento de Dios debemos someternos a la autoridad de su autorevelación: la Biblia, debemos someternos a los principios y métodos que provee. Sin estos indicadores bíblicos no podemos conocer a Dios.

LA PALABRA DE DIOS  -cuarta parte-

LA AUTORIDAD DE LAS ESCRITURAS: Las escrituras tienen autoridad divina porque en ellas Dios habla mediante el Espíritu Santo.  Por lo tanto, La Biblia es la Palabra de Dios escrita.  Sin la iluminación del Espíritu Santo nuestras mentes nunca podrían comprender correctamente la Biblia, ni tan sólo reconocerla como la autoridad divina.  La autoridad de la Escritura en nuestras vidas aumenta o disminuye según sea nuestro concepto de inspiración. Si percibimos la Biblia como una simple colección de testimonios humanos o si la autoridad que le damos en alguna forma depende de como conduce nuestros sentimientos  y  emociones, socavamos su autoridad en nuestras vidas.  Pero cuando discernimos la voz de Dios que nos habla mediante los escritores, no importa cuán débiles y humanos hayan sido, la Escritura viene a ser la autoridad absoluta en lo que a doctrina, impugnación, corrección e instrucción en justicia se refiere (2Tim. 3:16).

¿CUANTO ABARCA LA AUTORIDAD DE LA ESCRITURA?  Con frecuencia  las contradicciones  entre la Escritura y la ciencia son el resultado de la especulación. Cuando no podemos armonizar la ciencia con la Escritura, es porque tenemos una “comprensión imperfecta de ya sea la ciencia o la revelación…  pero cuando se comprenden en forma correcta, están en armonía perfecta”   Toda la sabiduría humana debe estar sujeta a la autoriadad de la Escritura.   Las verdades bíblicas son la norma por la cuál todas las demás ideas deben ser probadas.  Al juzgar la Palabra de Dios con normas humanas perecederas es como si tratáramos de medir las estrellas  con una vara de medir.  La Biblia no debe estar sujeta a las normas humanas.  Es superior a toda la sabiduría y literatura humana.

MÁS BIEN, EN VEZ DE JUZGAR LA BIBLIA, TODOS SEREMOS JUZGADOS POR ELLA, PORQUE ES LA NORMA DE CARÁCTER Y LA PRUEBA DE TODA EXPERIENCIA Y PENSAMIENTO.

LA UNIDAD DE LAS ESCRITURAS:   La lectura superficial de la Escritura producirá una comprensión superficial de la misma.  Cuando así se lee la Biblia resulta ser un conjunto de relatos, sermones e historia.  Sin embargo, los que la abren para obtener  iluminación del Espíritu de Dios, los que están dispuestos a buscar con paciencia y oración las verdades ocultas, descubren que la Biblia expone una Unidad fundamental en la que enseña acerca de los principios de la salvación.  Las verdades del Antiguo y Nuevo Testamento, a pesar de haber sido escritas a través de muchas generaciones, permanecen inseparables; no se contradicen unas con otras.  Los dos Testamentos son  uno, tal como Dios es uno.   El Antiguo Testamento, mediante profecías y símbolos, revela el Evangelio del Salvador que vendría; el Nuevo Testamento, mediante la vida de Jesús, revela al Salvador que vino.  Ambos revelan al mismo Dios.  DIOS BONDADOSAMENTE NOS LLAMA PARA QUE LE CONOZCAMOS MEDIANTE SU PALABRA. EN ELLA PODEMOS ENCONTRAR LA RICA BENDICIÓN DE LA SEGURIDAD DE NUESTRA SALVACIÓN.

LA PALABRA DE DIOS -tercera parte-

EL ORIGEN DE LAS ESCRITURAS: Los escritores de la Biblia declararon que ellos no fueron los originadores de sus mensajes sino que los recibieron de Dios. Fue mediante la revelación divina que ellos pudieron “ver” las verdades que comunicaron   (véase Isa.1:1;  Amos 1:1;  Miq.1:1; Hab.1:1;  Jer.38:21)  Estos escritores señalaron al Espíritu Santo como el Ser que inspiraba a los profetas a comunicar los mensajes al pueblo  (Neh.9:30;  Zac.7:12).   David dijo:”El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi  lengua” (2 Sam.23:2).    Ezequiel escribió: “Entró el Espíritu en mí”, “Vino sobre mí el Espíritu de Jehová”, “Me levantó el Espíritu” (Eze.2:2; 11:5,24)  y Miqueas testificó  “Más  yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová” (Miq.3:8)

 El Nuevo  Testamento reconoció el papel del Espíritu Santo en la producción del  Antiguo Testamento.  Jesús dijo que David fue inspirado por el Espíritu Santo  (Mar.12:36).  Los escritores del Nuevo Testamento reconocieron también al Espíritu Santo como la fuente de sus propios mensajes.  Pablo explicó: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe”  (1 Tim.4:1).  De modo que Dios en la persona del Espíritu Santo, se ha revelado a sí mismo mediante las Sagradas Escrituras, en un período de más de 1500 años.  Y por cuanto Dios el Espíritu Santo inspiró a los escritores, Dios entonces es el autor.

LA INSPIRACION DE LAS ESCRITURAS:   Pablo dice: “Toda Escritura es inspirada por Dios” (2Tim.3:16) La palabra griega  theopneustos, traducida como “inspiración”, literalmente significa   “alentada de Dios”.  “Dios respira” la palabra en las mentes de los hombres.  Ellos a su vez, la expresaron en las palabras que se hallan en las Escrituras. Por lo tanto, la inspiración es el proceso mediante el cuál Dios comunica sus verdades eternas.

EL PROCESO DE INSPIRACION:    La revelación divina fue dada por inspiración de Dios a “santos hombres de Dios” que eran “inspirados por el Espíritu Santo”  (2  Pedro 1:21). Estas revelaciones fueron incorporadas en el lenguaje humano con todas sus limitaciones e imperfecciones;  sin embargo permanecieron como el testimonio de  Dios. Dios inspiró a los hombres, no las palabras.  La inspiración genuina  no anula la individualidad ni la razón,  integridad o personalidad del profeta.  Los escritores de la Biblia comunicaron los divinos mandatos, pensamientos e ideas, en su propio estilo de expresión. Es porque Dios se comunica en esta forma  que el vocabulario de los diversos libros de la Biblia es variado y  refleja la educación y cultura de sus escritores.

La mente y voluntad divina se combina con la mente y voluntad humana. De ese modo, las declaraciones de los hombres son la Palabra de Dios.  En una occasion Dios mismo habló y escribió las palabras  exactas: Los Diez Mandamientos.  Son composición divina, no humana (Exodo20:1-17;  31:18;  Deut.10:4,5) sin embargo, aún éstas tuvieron que ser expresadas dentro de los límites del lenguaje humano.  La Biblia, entonces,  es la verdad divina expresada en lenguaje humano.  Existe un paralelo entre Jesús encarnado y la Biblia: Jesús era Dios y hombre combinado,  lo divino y lo humano hecho uno.  Como  se dijo de Cristo, también se puede afirmar de la Biblia que “AQUEL VERBO (Palabra) FUE HECHO CARNE, Y HABITO ENTRE NOSOTROS” (Juan: 1:14). ESTA COMBINACIÓN DIVINO – HUMANA HACE QUE LA BIBLIA SEA ÚNICA ENTRE TODA LA LITERATURA.

 

 

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FRUCTIFEROS EN  EL ESPÍRITU

FE

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.  (Hebreos 11:1)

 

Ir a Cristo debe ser un ejercicio de la fe. Si lo incorporamos a los quehaceres diarios, tendremos paz, gozo y por experiencia, conoceremos el significado de sus palabras:

“Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado lo mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor” (Juan 15:10) 

Nuestra fe debe aferrarse a la promesas para que podamos permanecer en el amor de Jesús. Cristo dijo:

“Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido” (Juan 15:11)

La fe obra por amor y purifica al creyente.  Mediante la fe el Espíritu Santo tiene acceso al corazón y desarrolla la santidad interior.  A menos que esté en comunión con Dios mediante el Espíritu, el hombre no puede llegar a ser un agente que haga las obras de Cristo.  Seremos preparados para el cielo únicamente mediante la transformación del carácter. Si deseamos tener acceso al Padre, debemos exhibir las credenciales de la justicia de Cristo.

Participaremos de la naturaleza divina cuando huyamos de la corrupción que hay en el mundo por causa de la concupiscencia.  Diariamente necesitamos ser transformados por el Espíritu Santo, cuya misión es elevar el gusto, santificar el corazón y ennoblecer el ser entero para que podamos representar la incomparable hermosura de Jesús.

Debemos mirar a Cristo y por la contemplación seremos transformados.  Tenemos que ir al El como una fuente abierta e inagotable de la que podemos beber una y otra vez, y de la cual disfrutaremos siempre del fresco suministro.  Necesitamos responder a la atracción de su amor para poder alimentarnos del Pan de vida que descendió del cielo, y beber del Agua de la vida que mana del trono de Dios. 

Si deseamos que la fe nos una a su solio, mantengámonos mirando hacia arriba.  Si miramos hacia abajo, quedaremos atados a la tierra.  No examine su fe como si fuera una flor para saber si tiene raíces.  La fe crece imperceptiblemente.

 

 

LA PALABRA DE DIOS -segunda parte-

REVELACIÓN EPECIAL:   El pecado limita la revelación que Dios hace de sí mediante la creación al oscurecer nuestra capacidad de interpretar su testimonio.  En  su amor nos dio una revelación especial de sí mismo para ayudarnos a obtener respuestas a estas preguntas.  Tanto mediante el Antiguo  y el Nuevo Testamento Dios se reveló a sí mismo ante nosotros en una forma específica, no dejando lugar a dudas en  cuanto a su carácter de amor. Su revelacion vino primeramente mediante los profetas; luego la revelación máxima, mediante la persona de Jesucristo (Heb.1:1, 2)  Necesitamos conocer a Dios mediante Jesucristo (Juan 17:3), conforme  a la verdad que está en Jesús (Efe. 4:21).  Y mediante las Escrituras Dios penetra en nuestras limitaciones mentales, morales y espirituales, comunicándonos su ansiedad por salvarnos.

 EL FOCO DE LAS ESCRITURAS: La Biblia revela a Dios y expone la humanidad. Expone nuestra dificultad y revela su solución.  Nos presenta como perdidos, alejados de Dios y revela a Jesús como el que nos encuentra y nos trae de vuelta a Dios. Jesucristo es el foco de la Escritura. El Antiguo Testamento presenta al Hijo de Dios como el Mesías, El Redentor del mundo;  el Nuevo Testamento lo revela como Jesucristo, El Salvador.  Cada página, ya sea mediante símbolos o realidad, revela alguna fase de su obra y carácter.  La muerte de Jesús en la cruz es la revelación máxima del carácter de Dios.  La cruz hace esta última revelación porque une dos extremos: la maldad incomprensible de los seres humanos y el amor inagotable de Dios. ¿Que podría dar mayor prueba de la pecaminosidad humana?  ¿Qué podría revelar mejor el pecado?  La cruz revela al Dios que permitió que mataran a su único Hijo. ¡Que sacrificio!  ¿Qué otra revelación de amor mayor que ésta podría haber hecho?  .¡SI! El foco de la Biblia es Jesucristo .   El está colocado al centro de escenario del drama cósmico. Pronto su triunfo en el Calvario culminará en la eliminación del mal. La humanidad y Dios serán reunidos.   El tema del amor de Dios, particularmente como se ha visto en el sacrificio de Cristo en el Calvario, es la mayor verdad del universo, el Foco de la Biblia. De modo que todas las verdades bíblicas, deben estudiarse en torno a esta perspectiva.-  

 

 

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FRUCTIFEROS EN  EL ESPÍRITU

BONDAD

“Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado”.  (Mateo 12:36, 37)

 

Dios desea que individualmente adoptemos una posición que le permita hacernos depositarios de su amor.  Por considerar que el ser humano es de muchísimo valor, lo redimió mediante el sacrificio de su Hijo unigénito. Por lo tanto, en nuestro prójimo debemos ver a alguien rescatado por la sangre de Cristo. 

Si nos amamos entre nosotros, continuaremos creciendo en amor por Dios y por la verdad.  Duele mucho el corazón al ver cuán poco se cultiva el amor en nuestro medio.  El amor es una planta de origen celestial, y si deseamos que florezca en nuestros corazones, debemos cultivarlo diariamente. La apacibilidad, la delicadeza, el no dejarse irritar con facilidad, el soportar todas las cosas y el ser paciente constituyen precioso frutos del árbol del amor.

Al estar con otros, cuide sus palabras.  Que la conversación sea de tal naturaleza que no necesite arrepentirse. 

“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Efe.4:30).

“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas” (Mateo 12:35).

Si usted tiene el amor de Dios en su corazón y ama la verdad, con la fe más santa deseará contribuir al desarrollo de su hermano. Si oye algún comentario que perjudica a un amigo o hermano, no lo fomente; es obra del enemigo.  Al que lo exprese, bondadosamente recuérdela que la Palabra de Dios prohíbe esa clase de conversación.

Debemos vaciar el corazón de todo lo que profane el templo del creyente para que Cristo pueda habitar en él.  Nuestro Redentor nos ha dicho como podemos darlo a conocer al mundo.  Si apreciamos al Espíritu, manifestaremos amor por los otros, velaremos por sus intereses, y si, gracias a esos frutos, somos bondadosos, pacientes, y perdonadores, el mundo tendrá las evidencias de que somos hijos de Dios.  (Review and Herald)