Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘salvos’

APOCALIPSIS- SEMINARIO DE REVELACIONES-¡Estudio Bíblico Espectacular!–lección24-parte 3-

VICTORIA MEDIANTE CRISTO

 

 

LA SALVACIÓN: PASADO, PRESENTE Y FUTURO

11. ¿Dice la Biblia que la salvación implica el pasado, el presente y el futuro? 2 COR.1:10

“El cual nos LIBRO, y NOS LIBRA, y en quien esperamos que aún nos LIBRARA, de tan gran  muerte”.

NOTA: Aquí tenemos en resumen cómo la Biblia presenta este tema:

a.    Dios nos ha salvado de la penalidad del pecado: JUSTIFICACIÓN.

b.    Dios está salvándonos del poder del pecado: SANTIFICACIÓN.

a.    Dios nos salvará de la presencia del pecado: GLORIFICACIÓN.

Pablo nos dice que el Evangelio es “poder de Dios para salvación” (ROM.1:16). El Evangelio incluye el poder de Dios para salvarnos en el pasado, en el presente y en el futuro, de la penalidad, el poder y la presencia del pecado.

12. ¿Es Jesús mi única posibilidad de salvación? HECH.4:12

“En ningún otro hay SALVACIÓN; porque no hay OTRO nombre bajo el CIELO, dado a los HOMBRES, en quien podamos ser SALVOS”.

NOTA: LA SALVACIÓN SE REALIZA SOLAMENTE POR MEDIO DE JESÚS.

13. ¿Qué parte desempeño yo en mi salvación? 2 COR.8:12

“Porque si PRIMERO hay la voluntad DISPUESTA, será ACEPTA según lo que uno tiene, no según lo que NO TIENE”.

 NOTA: Mi parte consiste en seguirlo voluntariamente.  Debo coronarlo como Señor de mi vida y permitir que El la modele.  El obrará milagros, pero yo debo estar dispuesto a que El lo haga en mí.

 14. Según Isaías. ¿Cuál es el gran problema del pecado? ISA.53:6

“…Cada cual SE APARTO por SU camino; más Jehová cargó en El el PECADO de todos nosotros”.

NOTA: El pecado consiste en querer hacer mi voluntad y ser mi propio dueño o señor.

15. ¿Cuán difícil es para mí a veces permitir que Jesús gobierne mi vida? MATEO 5:30

“Si tu mano TE es ocasión de CAER, córtala y ECHALA de ti”.

NOTA: El renunciar a mis propios caminos y permitir que Jesús me guíe es a veces tan difícil como cortarme la mano.

16. ¿Puedo yo perder la salvación una vez que la he recibido? JUAN 15:2

“Todo PAMPANO que en mí NO LLEVA fruto, lo quitará…”.

NOTA: Si no permito que Jesús me imparta la santificación (llevar fruto) perderé la salvación.  Tener fruto es esencial para retener la salvación.

 

Read Full Post »

ESPERANZA PARA EL PLANETA TIERRA – EL FUTURO BRILLANTE DE UNA RAZA CAIDA –parte 52-

COMO SOMOS SALVOS –parte 19-

EMANUEL PARA SIEMPRE-parte 1-

  • Vi un cielo nuevo y una tierra nueva;
  • porque el primer cielo y la primera tierra pasaron,
  • y el mar ya no existía más.
  • Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén,
  • descender del cielo, de Dios,
  • dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
  • Y oí una gran voz del cielo que decía:
  • He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres,
  • y el morará con ellos;
  • y ellos serán su pueblo,
  • y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
  • Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos;
  • y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto,
  • ni clamor, ni dolor;
  • porque las primeras cosas pasaron”.      Apocalipsis 21:1-4

Jesús se encontraba en el aposento alto con sus discípulos.  Acababa de lavarles los pies y de celebrar la cena de Pascua.  Ya el diablo había entrado en el corazón de Judas, quien se encontraba en camino para finalizar la entrega del Maestro. Después de la cena Jesús les dijo con gran ternura a sus discípulos:

“Hijitos, aún estaré con vosotros  un poco.  Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir” (Juan 13:33).  Pedro no quedó satisfecho con la respuesta de Jesús. No quería seguir a Jesús después, sino inmediatamente.  Con desesperación, el apóstol le preguntó a Jesús otra vez: “¿Por qué no te puedo seguir ahora?  Mi vida pondré por ti” (Juan 13:37).

Los discípulos habían pasado casi tres años y medio con Jesús.  Durante este tiempo habían aprendido a amarlo.  Vivir sin la presencia del Maestro sería imposible para ellos.  Jesús sabia que el corazón de sus seguidores estaba triste y por eso les dio una de las promesas más hermosas de las Escrituras:

No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mi.  En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.  Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:1-3).

No hay nada que Jesús anhele más que estar con aquellos que ha redimido.  En la oración que elevó a su Padre justo antes de su arresto,  Jesús expresó el anhelo más íntimo de su alma: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo” (Juan 17:24). 

En el mismo umbral de su pasión y muerte, a Jesús no le preocupaba la corona de espinas, ni la espalda lacerada, ni los clavos de la cruz.  Estaba dispuesto a sufrir cualquier ignominia con tal de que algún día pudiera llevarse consigo, a la casa de su Padre, a todos los que tanto amaba (Juan 17:20). ¿Por qué anhela Cristo estar con nosotros? ¿Qué lo vincula a la raza humana para que desee estar con ellos.

La respuesta está en Mateo 1:23: “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”.

Cuando Jesús se encarnó, llegó a ser carne de nuestra  carne y hueso de nuestro hueso. Se hizo nuestro hermano; es uno de los nuestros. “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:14).  Jesús no tomó sobre sí la humanidad tan sólo durante su ministerio terrenal.  Conservó su naturaleza humana aún después de su resurrección. 

Cuando se les apareció a los discípulos la noche después de la resurrección, ellos creían que veían a un fantasma, pero Jesús les dijo: “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo” (Lucas 24:39).  Luego Jesús comió parte de un pez asado y un panal de miel.

Continúa en parte 53

Read Full Post »

ESPERANZA PARA EL PLANETA TIERRA – EL FUTURO BRILLANTE DE UNA RAZA CAIDA –parte 50-

COMO SOMOS SALVOS –parte 17-

LA CRUZ Y LA LEY-parte 1-

En la Biblia se mencionan dos montes que guardan una relación estrecha con nuestra salvación. El primero de ellos es el monte Sinaí (el monte de la Ley) y el segundo es el monte Calvario (el monte de la gracia).  A muchos les encanta hablar del monte Calvario (el monte de la gracia), pero no les gusta que se diga nada en cuanto al monte Sinaí (el monte de la Ley).  ¿Por qué es así?

En el monte Sinaí Dios reveló su Ley (ver Éxodo 19 y 20). Como ya hemos visto, esta Ley condena el pecado y como todos hemos pecado, estamos todos bajo condenación. Toda la raza humana está bajo sentencia de muerte por desobedecer la Ley del monte Sinaí.  Esa Ley no nos puede perdonar ni cambiar, pero si nos puede mostrar que necesitamos el perdón y la gracia. Nadie puede hablar de la gracia sin hablar al mismo tiempo de la Ley. Ilustremos este punto.

Supongamos que cierto día alguien va a visitar al médico de familia para que le haga el examen físico anual.  Al hacerle varios análisis, descubre que tiene cáncer.  Obviamente el médico no tiene la culpa de su cáncer por haberlo  detectado; más bien le está haciendo un favor al detectarlo, pues ahora va a buscar a un oncólogo que puede curar su terrible enfermedad.

En efecto, el médico le dice: “Yo no puedo curar su cáncer, pues soy experto tan sólo en detectarlo; pero conozco a un médico que no ha perdido ni un solo caso.  Ha curado el 100% de los pacientes que han ido a él”.

Si esa persona no supiera que tiene cáncer, no buscaría a quien lo sanara. Sería ridículo que dijera: “El médico tiene la culpa del cáncer por haberlo detectado. Ahora tiene que deshacerse del médico y se arreglará el problema” El problema no es el médico sino la enfermedad. El médico es bueno pero el cáncer es malo. Hay que conseguir quien sane el cáncer, no quien se deshaga del médico.

Asimismo, cada ser humano padece del cáncer del pecado.  Es la Ley de Dios la que trae a luz nuestro pecado y nos muestra la necesidad que tenemos de sanidad.  Si no fuera por la Ley, no sabríamos que estamos enfermos y no buscaríamos una cura. La Ley no es mala por revelar nuestro pecado. Deshacerse de la Ley no resuelve absolutamente nada. 

No es la Ley la que necesita arreglo sino nosotros.  Sin embargo, muchos cristianos creen que clavando la Ley en la cruz resuelven el problema del pecado.

Nadie puede hablar de la gracia sin hablar de la Ley.  La Ley detecta nuestro pecado y nos manda a Cristo, el gran Salvador.  La Ley es el ayo que nos conduce a Cristo (ver  Gálatas 3:19, 24). Si no fuera por la Ley no sabríamos que necesitamos la gracia.  ¡Anular la  Ley es anular la gracia!

 

Read Full Post »

 

ESPERANZA PARA EL PLANETA TIERRA – EL FUTURO BRILLANTE DE UNA RAZA CAIDA –parte 49-

COMO SOMOS SALVOS –parte 16-

LA FE Y LAS OBRAS –parte 3-

En el capítulo 11 de Hebreos hallamos una descripción vívida de lo que es la fe genuina.  Los héroes se describen como poderosos en obras. No menos de veinte veces se emplea la expresión “por la fe”, seguida por una descripción del fruto que siguió a la fe. 

Abel ofreció el sacrificio, Enoc caminó con Dios, Noé construyó el arca, Abrahán obedeció a Dios al salir de Ur, Jacob bendijo a sus hijos, Moisés rehusó ser llamado el hijo de la hija de Faraón y escogió el vituperio de Cristo antes que las riquezas de Egipto, Israel pasó el mar Rojo, Rahab recibió a los espías. ¡Qué gran descripción de la fe en acción!

La fe no es algo que existe en la mente sino en el corazón, no tiene que ver tanto con creer en algo sino en alguien, y ese alguien es Cristo.  Santiago dice que aún los demonios creen que Dios es uno y tiemblan.  No es suficiente creer que Cristo murió y resucitó, hay que confiar en El como Salvador y Señor.  Si la fe no transforma nuestra forma de pensar y actuar, tendremos meramente la apariencia de piedad sin la eficacia de ella (2 Timoteo 3:5).

En un tema anterior hablamos de un policía que pagó la multa de alguien que había excedido en gran medida el límite de velocidad.  Estaba bajo la pena de la ley hasta que la gracia del policía pagó su deuda.  Pero la gracia no le dio libertad de exceder el límite de velocidad cuando quisiera. La gracia no nos da licencia para desobedecer a Dios.

Cuando nos entregamos de verdad a Cristo y nacemos de nuevo, todo cambia. Lo que antes nos gustaba, ya no nos gusta; y lo que antes no nos gustaba, ahora nos gusta.  El que se ha entregado a Cristo experimenta un cambio radical.  Su forma de vestir cambia.  Ya no come ni bebe aquello que le daña el cuerpo, que es el templo del Espíritu Santo.  Lo que antes veía y leía, ahora le resulta repulsivo. 

La música mundana que antes le agradaba, le resulta aborrecible.  La lengua que antes era ociosa y liviana, ahora le tributa gloria a Dios.  Los talentos, el dinero, el tiempo y las fuerzas que se empleaban para el reino de Satanás, se consagran al servicio de Dios.  Ahora nos agrada orar, estudiar la Biblia y hablar a  otros de Cristo. Las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas.  Donde antes éramos siervos del pecado, ahora somos siervos de la justicia (Romanos 6:18). ¡Maravillosa transformación!

Esto no significa que la vida cristiana va a ser fácil o que todas las tareas van a ser agradables. La evidencia de la fe genuina y el amor sincero está en la obediencia.  Jesús dijo:

“Si me amáis, guardad mis mandamientos…El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama” (Juan 14:15, 21). 

“Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. [Éxodo 20:3-17]. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él” (1 Juan 2:3-4).

“Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Juan 3:18).  “Pues éste es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” (1 Juan 5:3).

LA CRUZ Y LA LEY

Continúa en parte 50

Read Full Post »

ESPERANZA PARA EL PLANETA TIERRA – EL FUTURO BRILLANTE DE UNA RAZA CAIDA –parte 46-

COMO SOMOS SALVOS –parte 13-

DEBEMOS PASAR TIEMPO CON CRISTO-parte 1-

Hemos estudiado brevemente los tres secretos de una vida santificada.  En el estudio de su Palabra, Cristo nos habla a nosotros. En la oración nosotros hablamos con Cristo, y en la testificación hablamos a otros de Cristo. Esto es lo que llamamos el “triángulo de la santificación”.

El fundamento de este triángulo es la comunicación. Mientras más tiempo paso hablando con Jesús, más fuerte será mi relación con El y más victorias ganaré.  En 2 Corintios 3:18 el apóstol Pablo expresó este principio: “por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”.

La palabra “transformados” que aparece en este versículo procede del vocablo metamorfoeo, de donde viene nuestra palabra “metamorfosis”. Somos transformados a la imagen y semejanza de lo que vemos y oímos. Si nuestra mente se concentra en Cristo, seremos como El, pero si se explaya en las cosas del mundo, seremos como el mundo.

La gran batalla contra el pecado se gana o se pierde en la mente.  Por eso debemos constantemente concentrar nuestra mente en Cristo y en las cosas espirituales, y no en nosotros mismos y en las cosas del mundo. Veamos la importancia de la mente en la historia de Acán que se halla registrada en Josué 7.

Cuando el pueblo de Israel destruyó Jericó, Dios les prohibió terminantemente que tomaran alguna cosa que estaba en la ciudad.  Pero Acán desobedeció a Dios. Es interesante ver los cuatro pasos que dio Acán en su transgresión.  Los encontramos registrados en el versículo 21: “Vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro de peso de cincuenta siclos, lo cual codicié y tomé; y he aquí que está escondido bajo tierra…”.

A veces pensamos que el pecado es actuar mal, pero en realidad es pensar mal.  Acán pecó antes de tomar estas cosas, pues permitió que su mente codiciara lo que sus ojos habían contemplado. Hay que vencer el pecado en la mente antes que podamos vencerlo en la acción.

Si mantenemos una íntima comunión con Cristo por medio  de la oración, el estudio de la Biblia y la testificación a otros, podremos vencer la tentación en el momento que nos llega; pero si nuestra mente se explaya sobre aquello que es vil, sufriremos una derrota tras otra en nuestra vida espiritual. 

Por eso el apóstol Pablo dice: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en ésto pensad” (Filipenses 4:8). El mismo apóstol nos insta a no conformarnos a este mundo, sino a ser reformados por la renovación de nuestra mente, para que así podamos saber cuál es “la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).

Continúa en parte 47

 

 

Read Full Post »

ESPERANZA PARA EL PLANETA TIERRA – EL FUTURO BRILLANTE DE UNA RAZA CAIDA –parte 43-

COMO SOMOS SALVOS –parte 10-

¿ES POSIBLE LA VICTORIA TOTAL? –parte 2-

Aún el gran apóstol de la justificación por la fe asevera: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Corintios 10:13).

Podemos ser “llenos de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3:19) y llegar a ser “un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13).  Si no fuera posible vencer, Dios estaría mintiendo al darnos estas promesas.  Cuando decimos que es imposible conquistar el pecado, estamos limitando el poder de Dios.

Después de nuestro nuevo nacimiento, la vieja naturaleza carnal no desaparece. Aún está allí latente y hará todo lo posible por recuperar su dominio sobre nosotros.  Por eso el apóstol Pablo nos dice que por el  Espíritu debemos hacer morir las obras de la carne (Romanos 8:13).

El apóstol descubrió en su propia vida lo que experimentamos todos y es que cuando nos entregamos a Cristo comienza una guerra entre la carne y el Espíritu.  En su Epístola a los Gálatas, Pablo describe esta batalla:

“Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis…Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.  Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu” (Gálatas 5:16-17, 24-25).

Esta guerra se realiza cada instante de cada día. Es una batalla sin tregua.  Pablo reconoció ésto cuando afirmó, “cada día muero” (1 Corintios 15:31), y Jesús nos instó a cargar nuestra cruz diariamente (Lucas 9:23).

Si estamos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús, no podemos permitir que el pecado reine en nuestro cuerpo mortal para que le obedezcamos en sus pasiones.  Ya no debemos presentar nuestros “miembros al pecado como instrumentos de iniquidad”, sino antes debemos presentarnos “a Dios como vivos entre los muertos” y nuestros “miembros a Dios como instrumentos de justicia” (Romanos 6:12-13).

Dios no desea que nos conformemos meramente con pedirle perdón por nuestras derrotas vez tras vez.  El quiere que le tributemos alabanza y gratitud por las victorias que hemos  ganado sobre el enemigo por medio de su gracia y poder.

Es cierto que después del bautismo pecamos, pero no es por la debilidad humana ni porque falta el poder de Dios, sino porque soltamos el brazo de Dios y dejamos de depender de El. Cuando pecamos, el Señor no nos abandona.  Si acudimos a El con un corazón contrito, nos recibirá con los brazos abiertos. El mismo Juan, quien dijo que los que nacen de Dios, y permanecen en El no pecan (1 Juan 3:6, 9), también nos consuela con las siguientes palabras:

“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Juan 2:1).

¿COMO PODEMOS VENCER EL PECADO?

Continúa en parte 44

Read Full Post »

ESPERANZA PARA EL PLANETA TIERRA – EL FUTURO BRILLANTE DE UNA RAZA CAIDA –parte 42-

COMO SOMOS SALVOS –parte 9-

UNA VIDA DE SANTIDAD –parte 2-

Muchos tienen un concepto erróneo de la salvación. Aceptan a Cristo como Salvador pero no como Señor. Quieren perdón, pero no pureza.  Desean los privilegios de la salvación sin los deberes de la vida cristiana.  Quieren la gracia, pero no quieren la Ley.  La Biblia enseña que cuando nacemos de nuevo en Cristo, vamos a crecer en El.  El apóstol Pedro nos dice concerniente a ésto:

“Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 3:18).

Se oye entre muchos cristianos la declaración: “Una vez que estoy en la gracia siempre estaré en la gracia.  Una vez que me salvé nunca me puedo perder”. Esto es cierto siempre y cuando permanezcamos en Cristo y crezcamos en El.

Para los que han nacido de nuevo en Cristo, sus vidas ahora son libres de pecado y están llenas de gozo en Cristo; pero Satanás, el gran cazador, está al acecho para atraparlos en sus redes y quitarles la vida.  El conoce sus debilidades y está presto a atraparlos. Nuestra única seguridad está en permanecer en el refugio, en Cristo Jesús.  Si nos aventuramos fuera de su alcance, correremos el riesgo de caer en las redes del enemigo.

El bautismo y el nuevo nacimiento no son un curalotodo.  Algunos piensan que el bautismo los pondrá más allá del alcance de la tentación, pero cuán equivocados están. Es después del bautismo cuando las tentaciones del enemigo son más fuertes.

Cuando Jesús fue bautizado y el Espíritu Santo descendió sobre El, se oyó la voz de su Padre que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:17). Esta declaración enojó sobremanera a Satanás.  En los siguientes versículos (Mateo 4:1-10) Jesús sufrió sus peores tentaciones, pero pudo vencer por el poder del Espíritu Santo. 

Jesús no tuvo ninguna ventaja sobre nosotros. El mismo poder que estuvo a su disposición para ayudarlo a vencer, está también a nuestro alcance.  Cuando nos bautizamos y nacemos de nuevo, el diablo se enoja y se lanza contra nosotros con furia renovada; pero si clamamos por el poder del Espíritu Santo podremos vencer como Cristo venció.

¿ES POSIBLE LA VICTORIA TOTAL? –parte 1-

Muchas personas tienen un “complejo de derrota”. Creen que es imposible vencer el pecado. Aunque es cierto que por nosotros mismos no podemos jamás, vencer el pecado, si entregamos nuestra voluntad al poder de Cristo, ¡la victoria es segura! Escudriñemos algunos textos que afirman este hecho.  El apóstol Juan en su primera epístola dice:

“Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios…Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido” (1 Juan 3:9, 6).  Judas 24 dice: “Y a  aquel que es poderoso para guardarnos sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría”.

Aún el gran apóstol de la justificación por la fe asevera:

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

Continúa en parte 43

 

Read Full Post »

Older Posts »