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Posts Tagged ‘arrepentimiento’

PREPARACION PARA LA LLUVIA TARDIA-Poderoso Instrumento de Divulgación para el Pueblo de Dios que se está preparando para la Venida de Jesús-parte 7-

AHORA SE NECESITA LA LLUVIA TEMPRANA-parte 3-

ES INDISPENSABLE LA LLUVIA TEMPRANA

El Espíritu Santo en la lluvia temprana, nos purifica y nos transforma, hasta que ganamos la victoria en cada punto de nuestra vida.  Esta es la preparación que debemos hacer, antes que estemos listos para recibir la lluvia tardía.

En los tiempos solemnes que vivimos, el tema de la lluvia tardía y su relación con los acontecimientos finales de la historia de esta tierra llama poderosamente nuestra atención como pueblo de Dios. ¿Necesitamos prepararnos para ella? ¿Qué hará el Espíritu Santo por nosotros? ¿Cuáles son las trampas que el enemigo ha preparado para hacernos caer si fuera posible?

Mensajes Selectos: “Hoy habéis de entregaros a Dios para que seáis vaciados del yo. Hoy habéis de tener purificado vuestro vaso para que esté listo para los chaparrones de la lluvia tardía, pues vendrá la lluvia tardía y la bendición de Dios llenará cada alma que esté purificada de toda contaminación.  Idóneos para el bautismo del Espíritu Santo”.

Joyas de los Testimonios: “Nos toca a nosotros remediar los defectos de nuestro carácter, limpiar el templo del alma de toda contaminación. Entonces la lluvia tardía caerá sobre nosotros como cayó la lluvia temprana sobre los discípulos en el día de Pentecostés”.

“Los que resisten en cada punto, que soportan cada prueba y vencen, a cualquier precio que sea, han escuchado el consejo del Testigo fiel, y recibirán la lluvia tardía, y estarán listos para la traslación”.

Primeros Escritos-71-: Muchos descuidan la preparación necesaria, esperando que el tiempo del ‘refrigerio y la lluvia tardía los preparen para sostenerse en el día del Señor y vivir en su presencia. Nadie podrá participar del ‘refrigerio’ a menos que haya vencido todas las tentaciones y triunfado del orgullo, el egoísmo, el amor al mundo y sobre toda palabra y obras malas.

Testimonies: El testimonio a los laodicenses se aplica al pueblo de Dios en el tiempo presente. Ha sido destinado para despertar al pueblo de Dios, descubrirles sus apostasías y guiarlos hacia un arrepentimiento verdadero, a fin de que puedan ser favorecidos con la presencia de Jesús y estar listos cuando llegue el tiempo del fuerte clamor del tercer ángel”.

Testimonios para los Ministros: “Podemos estar seguros de que cuando el Espíritu Santo sea derramado, los que no reciban y aprecien la lluvia temprana no verán ni entenderán el valor de la lluvia tardía”. “Pero no debe haber descuido de la gracia representada por la primera lluvia.  Sólo aquellos que están viviendo a la altura de la luz que tienen, recibirán mayor luz. A menos que estemos avanzando diariamente en la ejemplificación de las virtudes cristianas activas, no reconoceremos las manifestaciones del Espíritu Santo en la lluvia tardía.  Podrá estar derramándose en los corazones en torno a nosotros, pero no la discerniremos ni la recibiremos”.

Aquellos que no mueren al yo cada día, y dejen que Espíritu Santo purifique y transforme sus vidas, no reconocerán o entenderán las manifestaciones del Espíritu Santo en la lluvia tardía.  Serán sacudidos y eliminados, y sus lugares serán ocupados por otros que sostendrán la verdad, y se unirán con el pueblo de Dios que guarda los mandamientos.  (Éxodo 20:3-17)

Mensajes Selectos: “Los que carecen del Espíritu Santo no pueden ser atalayas fieles sobre las murallas de Sion, porque están ciegos y no ven la obra que debe hacerse, y no hacen sonar la trompeta con nitidez. El bautismo del Espíritu Santo, tal como en el día de Pentecostés, conducirá a un reavivamiento de la religión verdadera y a la realización de muchas obras maravillosas.  Seres celestiales vendrán entre nosotros, y los hombres hablarán según sean impulsados por el Espíritu Santo de Dios.  Pero si el Señor obrase sobre los hombres como lo hizo en el día de Pentecostés y después de ese día, muchos que ahora pretenden creer la verdad conocerían tan poco de la forma como obra el Espíritu Santo, que exclamarían? ¡Cuidado con el fanatismo! De los que estén henchidos por el Espíritu Santo dirían: ‘Estos hombres están llenos de mosto’. Porque habrá quienes formularán objeciones y críticas cuando el Espíritu de Dios se posesione de los seres humanos, debido a que sus propios corazones no han sido conmovidos sino que se encuentran fríos e insensibles”.

Primeros Escritos-271-: “El número de esta hueste había disminuido.  En el zarandeo, algunos fueron dejados al lado del camino.  Los descuidados e indiferentes que no se unieron con quienes apreciaban la victoria y la salvación lo bastante para perseverar en anhelarlas orando por ellas, no las obtuvieron, y quedaron rezagados, y sus sitios fueron ocupados por otros que se unían a las filas de quienes han aceptado la verdad”.

PREPARANDOSE AHORA PARA LA LLUVIA TARDÍA

-Continúa en parte 8-

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APOCALIPSIS- SEMINARIO DE REVELACIONES-¡Estudio Bíblico Espectacular!–lección5-parte 2-

SIETE MENSAJES ESPECIALES DE JESÚS

1.   ¿Por qué es que Jesús nos advierte a no cambiar su Palabra?

a.    APOC.22:18: Si añadimos algo al Apocalipsis, Dios pondrá sobre nosotros las PLAGAS.

b.    APOC.22:18: Si quitamos alguna cosa del libro del Apocalipsis, Dios quitará nuestro nombre del LIBRO DE LA VIDA.

NOTA: Todo lo que hay en este libro es importante, y absolutamente nada puede dejarse afuera; tampoco puede añadirse nada para mejorarlo.

2.   ¿Dónde estaban establecidas estas siete iglesias? APOC. 1:4

En ASIA.

NOTA: Aunque estas siete cartas fueron escritas originalmente a siete iglesias en el Asia, los mensajes se aplican a todos los cristianos de nuestros días, lo mismo que todas las otras cartas o libros de la Biblia. 2 TIM. 3:16, 17.

3.   ¿Cuáles son los tres mensajes básicos a las iglesias?

a.    Dios sabe todo lo que se relaciona conmigo. El dice: “Conozco tus OBRAS”.

NOTA: A Dios le preocupa mi conducta y este hecho se repite a todas las iglesias. APOC. 2:2, 9, 13, 19 Y 3:1, 8, 15.

b.    El vencer es imperioso. “Al que VENCIERE …”

NOTA: Esto puede lograrse tan sólo por medio de Jesús, y su importancia se destaca en forma particular ante cada una de las iglesias. APOC.2:7, 11, 17,26 Y 3:5, 12, 21.

c.    Escuche al Espíritu Santo. Jesús aconseja: “Oiga lo que El dice”.

NOTA: El Espíritu Santo de Dios convence al pueblo de pecado y lo guía al arrepentimiento. JUAN 16:8,13.  Sin el Espíritu Santo nadie se sentiría triste por haber pecado ni pasaría por la experiencia del nuevo nacimiento.  No hay que admirarse de que Jesús destacó con tanta fuerza la importancia de escuchar a su Espíritu. APOC.2:7, 11, 17, 29 Y 3:6, 13, 22.

4.   ¿Qué representan las siete iglesias?

Al continuar nuestro estudio, Ud. verá claramente que representan siete períodos de la historia cristiana, desde los tiempos de Juan hasta la hora del regreso de Jesús. Debido a que el espacio es limitado, destacaremos solamente los puntos claves de cada época.

 

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ESPERANZA PARA EL PLANETA TIERRA – EL FUTURO BRILLANTE DE UNA RAZA CAIDA –parte 36-

COMO SOMOS SALVOS –parte 3-

EL ARREPENTIMIENTO Y LA CONFESIÓN 

Desde el mismo comienzo de la historia, Dios ha tomado la iniciativa para salvar al hombre. Cuando Adán y Eva pecaron, se escondieron de Dios entre los árboles del huerto. Fue Dios quien los buscó. “¿Dónde estás tú?” (Génesis 3:9), preguntó.  La voz de Dios procuraba hablar a la conciencia de Adán y Eva para que reconocieran su pecado.  Pero ellos procuraron excusar lo que habían hecho. La mujer le echó la culpa a la serpiente y el hombre le echó la culpa a la mujer (Génesis 3: 12-13). Vemos aquí uno de los más serios frutos del pecado.  En vez de admitir su culpabilidad, Adán y Eva procuraron justificarse.

El verdadero arrepentimiento consiste en admitir sin excusas ni pretextos que hemos pecado contra Dios. Es reconocer que hemos quebrantado la Ley de Dios y que ésto ha traído como resultado separación entre El y nosotros. Es entristecernos por el pecado.  El verdadero arrepentimiento es un don de Dios, impartido por el Espíritu Santo, quien nos redarguye de pecado (Juan 16:8). Dios es quien obra en nosotros el arrepentimiento y nunca podremos lograrlo por nosotros mismos.

Debemos distinguir entre arrepentirse del pecado y admitir el pecado. Es posible admitirlo sin estar arrepentido de él.

Algunos mueren de cáncer al pulmón por haber fumado toda la vida. Cuando están moribundos en el hospital se arrepienten de haber fumado, pero en realidad no están tristes porque creen que fumar es un pecado o porque creen haber contaminado el templo del Espíritu Santo, sino porque van a morir. Se entristecen por las consecuencias que el fumar le ha traído y no por el acto de fumar.

La verdadera tristeza por el pecado se manifiesta en la confesión.  En el arrepentimiento reconocemos que hemos pecado y en la confesión lo admitimos. Dios promete: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).  Dios ha dicho que todos hemos pecado. Si digo que no he pecado, ¡estoy afirmando que Dios es mentiroso! El sabio Salomón escribió: “El que encubre sus pecados no prosperará; más el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia (Proverbios 28:13).

Podemos ver como este último versículo se ejemplifica en el contraste entre Acán y David. Ambos cometieron actos terribles.  David mandó matar a Urías heteo para poder quedarse con su esposa (vea 2 Samuel 11). Acán codició y robó lo que Dios había prohibido (Vea Josué 7). Sin embargo Acán fue apedreado y David fue perdonado.  A primera vista esto parece injusto. Da la impresión que Dios hace acepción de personas. Pero no es así.  Acán se vio obligado a admitir lo que había hecho. Se le dieron muchas oportunidades para que se arrepintiera y confesara su pecado, pero no lo hizo.

Cuan diferente fue el caso de David. Cuando Dios por medio del profeta Natán, trajo a la luz el pecado de David, se despertó la conciencia del rey. Oía retumbar en sus oídos los mandamientos “No mataras”, “No cometerás adulterio”.  David reconoció la gravedad de su pecado y se arrepintió.  Su arrepentimiento y confesión se hallan registrados en el Salmo 51. Citemos algunos versículos “Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado esta siempre delante de mí.  Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos…Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades” (Salmo 51: 3-4-, 9).

Pero David no sólo pidió perdón por lo que había hecho.  Anhelaba un corazón limpio que le permitiese apartarse del pecado. En el mismo salmo le ruega a Dios:

“Purifícame con hisopo, y seré limpio, lávame, y seré más blanco que la nieve…Crea en mí, oh Dios un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mi” (Salmo 51: 7, 10).

El verdadero arrepentimiento no sólo nos lleva a confesar el pecado sino a querer abandonarlo; no sólo anhela el perdón sino la limpieza.

EL INOCENTE SUFRE POR LOS CULPABLES

Continúa en parte 37

 

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ESPERANZA PARA EL PLANETA TIERRA – EL FUTURO BRILLANTE DE UNA RAZA CAIDA –parte 18-

LA HUMILDAD DE DIOS-parte 7-

 5. PARA DESARROLLAR UN CARÁCTER PERFECTO-parte 2-

Jesús no quiere que nos conformemos tan sólo con el perdón (la justificación).  El quiere que lleguemos a copiar su carácter en nuestras vidas, pues El es el modelo perfecto.  Pero ¿Cómo puede lograrse ésto? ¿Acaso puedo vivir como Cristo vivió? ¡Claro que sí! Veamos cómo:

 La vida de Cristo, de comienzo a fin, fue regida por el Espíritu Santo.  El fue concebido por el Espíritu Santo (Mateo1:18-21), fue ungido con el Espíritu Santo (Mateo 3:16-17), fue dirigido por el Espíritu Santo (Lucas 4:18-19).  Sus milagros, exorcismos y enseñanzas se originaron en el Espíritu Santo (Mateo 12:28). Ofreció su vida en la cruz por el Espíritu Santo (Hebreos 9:14), y resucitó por el Espíritu Santo (Romanos 8:11).

Es decir, la vida perfecta de Cristo fue dirigida por el Espíritu Santo.  Desde el principio de su vida hasta el fin el Espíritu Santo moldeó su carácter. Por ésto el Espíritu Santo tuvo en sus manos el patrón perfecto de la vida de Cristo.

Cuando vamos a Cristo con humildad y arrepentimiento, El nos acredita su justicia, pero hace aún más.  El Espíritu Santo, quien formó el carácter de Cristo, ahora lo reproduce en el pecador. Es por medio del Espíritu Santo que Cristo mora en mí (Gálatas 2:20). Jesús no sólo nos insta a imitar su ejemplo, sino que derrama su vida en mí por medio del poder del Espíritu Santo para que yo pueda lograrlo. Así es que Jesús nos da lo que pide. Nos dice: “Sigue mi ejemplo”, y luego por medio del Espíritu Santo, implanta en nosotros el modelo perfecto para que podamos cumplir con lo que pide. 

Este proceso no es instantáneo, es la tarea de toda la vida.  Si yo me someto a Cristo cada día, el Espíritu Santo, quien desarrolló el carácter perfecto en Cristo, lo desarrollará también en mí.

Todo lo que hemos mencionado arriba depende de la completa humanidad de Cristo.  Tenía que ser ciento por ciento humano para poder acreditarnos su perfecta humanidad y para sufrir nuestra sentencia.  Pero también tenía que ser enteramente humano para reproducir en nosotros su carácter perfecto.

6. A FIN DE SERVIR COMO JUEZ-parte 1-

El apóstol Pablo en Hechos 17:31 nos dice que el juez de la raza humana será Cristo: “Por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos”.

En 2 Corintios 5:10, Pablo afirma nuevamente: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo”. El mismo Jesús dijo: “Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo” (Juan 5:22).

¿Por qué es que sólo Jesús puede ser el juez de la humanidad? El mismo responde a esta pregunta en Juan 5:27: “Y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre”. ¡Jesús tiene derecho a juzgar porque es el Hijo del Hombre!

En los tribunales de hoy es común que haya un abogado defensor, un abogado acusador o fiscal, y un juez.  Pero en la Biblia, el juez es también el abogado defensor del que ha sido acusado injustamente.

Continúa en parte 19

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FE Y OBRAS–parte 42-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

LA EXPERIENCIA DE LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE ES DELINEADA

CRISTO, EL CAMINO DE LA VIDA

“Jesús vino a Galilea predicando el Evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el Evangelio” (Mar.1:14,15).

El arrepentimiento está relacionado con la fe, y no es presentado con insistencia en el Evangelio como esencial para la salvación. Pablo predicó el arrepentimiento. Dijo:

Nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe de nuestro Señor Jesucristo” (Hech.20:20,21).

No hay salvación sin arrepentimiento.  Ningún pecador impenitente puede creer con su corazón para justicia.  El arrepentimiento es descrito por Pablo como un piadoso dolor por el pecado. Este arrepentimiento no tiene en sí ningún mérito por naturaleza, sino que prepara al corazón para la aceptación de Cristo como el único Salvador, la única esperanza del pecador perdido.

Cuando el pecador contempla la Ley, le resulta clara su culpabilidad, y queda expuesta ante su conciencia, y es condenado. Su único consuelo y esperanza se encuentran en acudir a la cruz del Calvario.  Al confiar en las promesas, aceptando lo que dice Dios, recibe alivio y paz en su alma. Su fe se aferra a Cristo, y es justificado delante de Dios.

Pero al paso que Dios  puede ser justo y sin embargo justificar al pecador por los méritos de Cristo, nadie puede cubrir su alma con el manto de justicia de Cristo mientras practique pecados conocidos, o descuide deberes conocidos.  Dios requiere la entrega completa del corazón antes de que pueda efectuarse la justificación, debe haber una obediencia continua mediante una fe activa y viviente que obre por el amor y purifique el alma.

Santiago escribe de Abrahán y dice:

“¿No fue justificado por las obras Abrahán nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?

Y se cumplió la Escritura que dice:

Abrahán  creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.  Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe” (Sant.2:21-24).

A fin de que el hombre sea justificado por la fe, la fe debe alcanzar un punto donde domine los afectos e impulsos del corazón; y mediante la obediencia, la fe misma es hecha perfecta.  (Elena White)

 

 

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FE Y OBRAS–parte 26-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

LA CALIDAD DE NUESTRA FE

LA SENCILLEZ DE LA SALVACIÓN-parte 2-

Entonces, ¿cómo puede el corazón natural despertar al arrepentimiento cuando no tiene poder para hacerlo? ¿Qué es lo que induce al hombre al arrepentimiento? Es Cristo Jesús. ¿Cómo induce al hombre al arrepentimiento?  Hay mil maneras en que puede hacerlo.

El Dios del cielo está obrando sobre las mentes humanas todo el tiempo. En la Palabra de Dios se formula una invitación, y no sólo se formula allí, sino también por medio de todos los que creen en Jesucristo y revelan a Cristo en sus caracteres.  Tal vez no se acerquen directamente a una persona para hablarle respecto a su condición de impenitencia, sin embargo, tal persona percibe, cuando entra en relación con algún discípulo de Jesucristo, que allí hay algo que ella no posee. 

Los fariseos advirtieron que en los discípulos de Jesús había algo que ellos no podían entender. Percibieron algo maravilloso, y en sus mentes quedó claro que los discípulos habían estado escuchando a Jesús y que habían aprendido de El sus lecciones.

Hay impresiones que se producen todo el tiempo.  Hay una atmósfera que rodea al alma humana, y esa atmósfera es una atmósfera celestial o una atmósfera infernal.  No hay sino dos líneas diferentes. O estamos en esta materia del lado de Cristo o estamos del lado del enemigo.  Y si continuamente extraemos rayos de la divina luz de gloria, los ángeles de Dios están a nuestro alrededor y hay una atmósfera que rodea al alma humana. 

Nuestra actitud, nuestras palabras, dan testimonio de una conversión genuina a todos los que entran en la esfera de nuestra influencia. “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga”.

Ahora que somos ramas de la Vid viviente seremos nutridos por la sabia que fluye de la Vid.  Fluye a todas las ramas todo el tiempo, y cada rama llevará fruto para la gloria de Dios. “A vuestro Padre le ha placido”  “que llevéis mucho fruto”.  Bien, entonces, ¿Cuál es nuestra actitud? Debe ser una actitud de fe viva.

NO PUEDE SER DEMOSTRADO POR EL RAZONAMIENTO-parte 1-

“Yo quiero -dice alguien- razonar este asunto”.  Bien, razónalo si puedes. “El viento sopla de donde quiere”, y tu oyes su sonido, pero no puedes explicarlo.  Y tampoco puedes explicar cómo obra Dios en el corazón humano. 

No puedes explicar esta fe que se aferra firmemente a los méritos de la sangre de un Salvador crucificado y resucitado para introducir la justicia de Cristo en tu vida. Cubierto con la justicia de Cristo y no con tu propia justicia, no dependerás de lo que puedes hacer o de lo que harás. ¿No sabes que nada puedes hacer sin Cristo? “Separados de mí –dice El- nada podéis hacer?  (Juan 15:5)

Cuando te sientas a la mesa, el alimento que comes es una expresión del amor de Cristo.  Y al escuchar o leer la verdad de las palabras de Dios, recibimos un mensaje que se envía a fin de proclamar para nosotros las palabras de vida.

¿Has estado asimilando las preciosas verdades punto tras punto? ¿O has estado pensando en seguir tus propias ideas y opiniones, y lees y juzgas la Palabra de Dios por tus opiniones y teorías? ¿O cotejarás tus ideas y teorías con la Palabra de Dios permitiendo que te revele donde están las deficiencias y los defectos en tus ideas y teorías?   

Continúa en parte 27

 

 

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FE Y OBRAS–parte 13-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

CRISTO, NUESTRA JUSTICIA

EL ARREPENTIMIENTO ES UN DON DE DIOS

El arrepentimiento, tanto como el perdón, es el don de Dios por medio de Cristo.  Mediante la influencia del Espíritu Santo somos convencidos de pecado y sentimos nuestra necesidad de perdón. Solo los contritos son perdonados, pero es la gracia de Dios la que hace que se arrepienta el corazón. El conoce todas nuestras debilidades y flaquezas, y nos ayudará.

Algunos que acuden a Dios mediante el arrepentimiento y la confesión, y creen que sus pecados han sido perdonados, no recurren, sin embargo a  las promesas de Dios como debieran. No comprenden que Jesús es un Salvador siempre presente y no están listos para confiarle la custodia de su alma, descansando en El para que perfeccione la obra de la gracia comenzada en su corazón. Al paso que piensan que se entregan a Dios, existe mucho de confianza propia. 

Hay almas concienzudas que confían parcialmente en Dios y parcialmente en sí mismas.  No recurren a Dios para ser preservadas por su poder, sino que dependen de su vigilancia contra la tentación y de la realización de ciertos deberes para que Dios las acepte.  No hay victorias en esta  clase de fe. Tales personas se esfuerzan en vano. Sus almas están en un yugo continuo y no hallan descanso hasta que sus cargas son puestas a los pies de Jesús.

Se necesitan vigilancia constante y ferviente y amante devoción. Pero ellas se presentan naturalmente cuando el alma es preservada por el poder de Dios, mediante la fe.  No podemos hacer nada, absolutamente nada para ganar el favor divino.  No debemos confiar en absoluto en nosotros mismos ni en nuestras buenas obras.  Sin embargo, cuando vamos a Cristo como seres falibles y pecaminosos, podemos hallar descanso en su amor. 

Dios acepta a cada uno que acude a El confiando plenamente en los méritos de un Salvador crucificado.  El amor surge en el corazón.  Puede no haber un éxtasis de sentimientos, pero hay una confianza serena y permanente.  Toda carga se hace liviana, pues es fácil el yugo que impone Cristo.  El deber de convierte en una delicia, y el sacrificio en un placer.  La senda que antes parecía envuelta en tinieblas se hace brillante con los rayos del Sol de Justicia.  Esto es caminar en la luz así como Cristo está en la luz.   (Elena White)

 

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