Feeds:
Entradas
Comentarios

DOCTRINA DE LA SALVACION

UN LLAMADO A UNA VIDA  DE SANTIFICACIÓNLa salvación incluye vivir una vida santificada sobre la base de lo que Cristo cumplió en el Calvario. Dios concede a los creyentes el  “Espíritu de sanidad” (Rom.1:4) Que os de (Dios), conforme a la riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones” (Efe. 3:16, 17). Los creyentes tienen nuevas responsabilidades. “Así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia” (Rom.6:19). Ahora los creyentes deben vivir “por el Espíritu” (Gal.5:25).

Los creyentes llenos del Espírituno andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Rom.8:1; véase  8:4). Son transformados, puesto que el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Rom.8:6). El propósito más elevado de la vida llena del Espíritu  es agradar a Dios (1 Tes.4:1). La voluntad de Dios es nuestra santificación,pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación” (1 Tes.4: 3, 6, 7).

EL CAMBIO INTERIOR.En ocasión de la segunda venida de Cristo, seremos transformados físicamente. Este cuerpo mortal corruptible se revestirá de inmortalidad (1Cor.15:51-54). Sin embargo, nuestros caracteres deben ser transformados en preparación para la segunda venida. La transformación del carácter implica los aspectos mentales y espirituales de la imagen dañada de Dios, esanaturaleza interior que debe ser renovada diariamente (2Cor. 4:16; compárese con Rom.12:2).

Cada cristiano completamente entregado está siendo cambiado cada día de gloria en gloria, hasta que, a la segunda venida, complete su transformación a la imagen de Dios.

LA PARTICIPACIÓN DE CRISTO Y EL ESPIRITU SANTOÚnicamente el Creador puede cumplir la obra creativa de transformar nuestras vidas (1 Tes.5:23), sin embargo no lo hace sin nuestra participación.  Debemos colocarnos en el canal de la obra del Espíritu, lo cuál podemos realizar contemplando a Cristo,  A medida que meditamos en la vida de Cristo, el Espíritu Santo restaura las facultades físicas, mentales y espirituales (véase Tito 3:5). Dios desea vivir en el corazón de sus hijos, El que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él” (1Juan3:24; 4:12; véase 2Cor. 6:16). Pablo dijo: “Ya no vivo yo, más vive Cristo en mí” (Gal.2:20 compárese con Juan14:23).

PARTICIPAMOS DE LA NATURALEZA DIVINA. Las “preciosas y grandísimas promesas” de Cristo, lo comprometen a concedernos su divino poder para completar la transformación de nuestro carácter (2 Ped.1:14). Este  acceso al poder divino nos permite añadir  con toda diligencia a vuestra fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor (2Ped. 1:5-7).

Porque si estas cosas están en vosotros, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego. (2Ped.1:8,9)

 

DOCTRINA DE LA SALVACION

LAS TRES FASES DE LA SANTIFICACIÓN QUE PRESENTA LA BIBLIA SON:  1)Un acto cumplido en  el pasado del creyente,  2) un proceso en la experiencia presente del creyente;  3) y el resultado final que el creyente experimenta cuando Cristo vuelva.

Con referencia al pasado del pecador, en el momento de la justificación el creyente es también santificadoen el nombre del Señor Jesús,  y por el Espíritu de nuestro Dios” (1Cor.6:11). El individuo se convierte en un santo”. En ese  punto el nuevo creyente es redimido, y pasa a pertenecer completamente a Dios.

Como resultado del llamado de Dios (Rom.1:7),  los creyentes son llamados santos”, por cuánto ahora están en Cristo” (Fil.1:1; véase  Juan 15: 1-7), no por haber logrado un estado impecable. La salvación es una experiencia presente.  Nos salvó……. por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”  (Tito 3:5), apartándonos y consagrándonos para un propósito santo y para caminar con Cristo.

LA ADOPCIÓN EN LA FAMILIA DE DIOS. Los nuevos creyentes han recibido el espíritu de adopción”. Dios los ha adoptado como sus hijos, lo cuál significa que los creyentes son hijos e hijas del Rey celestial. Nos  ha transformado enherederos de Dios y coherederos con Cristo” (Rom.8: 15-17). ¡Que privilegio, que honor y gozo!

LA SEGURIDAD DE LA SALVACIÓN. La justificación trae aparejada la seguridad de que el creyente ha sido aceptado. Nuestra unión con Dios se restaura ahora. No importa cuán pecaminosa haya sido nuestra vida pasada, Dios perdona todos nuestros pecados y ya no nos hallamos bajo la condenación y maldición de la ley. La redención se ha vuelto una realidad: En el Amado…. tenemos redención por su sangre, el perdón de los pecados según las riquezas de su gracia”  (Efe.1: 6, 7).

EL COMIENZO DE UNA VIDA NUEVA Y VICTORIOSA.El darnos cuenta de que la sangre del Salvador cubre nuestro pasado pecaminoso, trae salud al cuerpo, el alma y la mente. Podemos entonces abandonar nuestros sentimientos de culpabilidad, por cuánto en Cristo todo es perdonado, todo llega a ser nuevo. Al impartirnos diariamente su gracia, Cristo comienza a transformarnos a la imagen de Dios. A medida que crece nuestra fe en El, progresa también nuestro sanamiento y transformación, y recibimos de Cristo victorias sobre los poderes de las tinieblas. El hecho de que el Salvador venció al mundo garantiza nuestra liberación de la esclavitud del pecado (Juan 16:33).

EL DON DE LA VIDA ETERNA. Nuestra nueva relación con Cristo trae consigo el don de la vida eterna.EL QUE TIENE AL HIJO, TIENE LA VIDA; EL QUE NO TIENE AL HIJO DE DIOS NO TIENE LA VIDA” (1 Juan 5:12).

LA EXPERIENCIA DE LA SALVACION Y EL PRESENTE.    A TRAVÉS DE LA SANGRE DE CRISTO, QUE TRAE PURIFICACIÓN, JUSTIFICACIÓN Y SANTIFICACIÓN, EL CREYENTE SE CONVIERTE EN “NUEVA CRIATURA…..LAS COSAS VIEJAS PASARON; HE AQUÍ TODAS SON HECHAS NUEVAS” (2 Cor.5:17).

 

DOCTRINA DE LA SALVACIÓN

LA EXPERIENCIA DE LA SALVACION– ¿del griego dikaioma,dikaiosis,hagiasmos, del hebreo qadash? -segunda parte-

LA MOTIVACIÓN DEL ARREPENTIMIENTO. “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo” (Juan 12:32). Nuestro corazón se reblandece y subyuga cuando nos damos cuenta de que la muerte de Cristo nos justifica y nos libra de la pena de muerte. Imaginemos los sentimientos de un prisionero que espera su ejecución, al ver que se le entrega un documento en el cuál se lo perdona.

Nada puede conmover las profundidades del alma al punto que puede lograrlo la comprensión del amor perdonador de Cristo. Cuando los pecadores contemplan este amor divino, el cuál se exhibió en la cruz, reciben la más poderosa motivación al arrepentimiento que existe. Esta es la bondad de Dios que nos guía al arrepentimiento (Rom.2:4).

LA JUSTIFICACIÓN. Por medio de la fe en Jesús, el corazón se llena de su Espíritu. Por medio de esa misma fe, que es un don de la gracia de Dios (Rom.12:3; Efe. 2:8), los pecadores arrepentidos reciben la justificación (Rom.3:28). El término “justificación” es una traducción del griego dikaioma que significa “requisito recto, acta”, “reglamentación”, “sentencia judicial”, “acto de justicia”, y dikaiosis que significa “justificación”, “vindicación”, “absolución”. El verbo “dikaioo”, que está relacionado, y que significa “ser pronunciado recto y tratado como tal”, “ser absuelto”, ser justificado”, “recibir la libertad”, “ser hecho puro”, “justificar”, “vindicar”, “hacer justicia”, provee comprensión adicional del significado del término.

El término justificación, en su uso teológico es “el acto divino por el cuál Dios declara justo a un pecador penitente, o lo considera justo .La justificación es lo opuesto de la condenación” (Rom.5:16). La base de esta justificación no es nuestra obediencia sino la de Cristo, por cuánto “por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida………por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos” (Rom.5: 18, 19). El Salvador concede esta obediencia a los creyentes que son “justificados gratuitamente por su gracia” (Rom.3:24) “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia”

LA EXPERIENCIA DE LA JUSTIFICACIÓN. Por medio de la justificación por fe en Cristo, su justicia nos es imputada. Como pecadores arrepentidos, experimentamos un perdón pleno, completo. ¡Estamos reconciliados con Dios! En el proceso de la justificación, los pecados que han sido confesados y perdonados se transfieren al puro y santo Hijo de Dios, el Cordero portador del pecado.

LOS RESULTADOS. ¿Cuáles son los resultados del arrepentimiento y la justificación?

LA SANTIFICACIÓN. La palabra “santificación” es una traducción del griego hagiasmos, que significa “santidad”, “consagración”, “santificación”, derivado de hagiazo, “hacer santo”, “consagrar”, “santificar”, “colocar aparte”. El equivalente a hebreo es qadash, “apartar del uso común”.

El verdadero arrepentimiento y justificación conducen a la santificación. La justificación es lo que Dios hace por nosotros, mientras que la santificación es lo que Dios hace en nosotros. Ni la justificación ni la santificación son el resultado de obras meritorias. Ambas se deben a la gracia y justicia de Cristo.

“LA JUSTICIA POR LA CUÁL SOMOS JUSTIFICADOS ES IMPUTADA; LA JUSTICIA POR LA CUÁL SOMOS SANTIFICADOS ES IMPARTIDA. LA PRIMERA ES NUESTRO TÍTULO AL CIELO; LA SEGUNDA ES NUESTRA IDONEIDAD PARA EL CIELO”.

    

 

      

LA DOCTRINA DE A SALVACION

DOCTRINA DE LA SALVACION-LA EXPERIENCIA DE LA SALVACIÓN,  que alcanza las profundidades del alma viene sólo de Dios. Del hebreo “nacham”, en griego, “metanoeo”, significa…….-primera parte-

DOCTRINA DE LA SALVACION

LA EXPERIENCIA DE LA SALVACIÓN, que alcanza las profundidades del alma viene sólo de Dios. Del hebreonacham”, en griego, “metanoeo”, significa…….-primera parte-

Con amor y misericordia infinitos Dios hizo que Cristo, que no conoció pecado, fuera hecho pecado por nosotros, para que nosotros pudiésemos ser hechos justicia de Dios en El. Guiados por el Espíritu Santo experimentamos nuestra necesidad, reconocemos nuestra pecaminosidad, nos arrepentimos de nuestras transgresiones, y ejercemos fe en Jesús como Señor y Cristo, como sustituto y ejemplo. Esta fe que recibe salvación nos llega por medio del poder divino de la Palabra y es un don de la gracia de Dios. Mediante Cristo somos justificados, adoptados como hijos e hijas de Dios y librados del señorío del pecado. Por medio del Espíritu nacemos de nuevo, y somos santificados; el Espíritu renueva nuestra mente, graba la ley en nuestros corazones y nos da poder para vivir una vida santa. Al permanecer en El somos participantes de la naturaleza divina y tenemos la seguridad de la salvación ahora y en ocasión del juicio.

LOS CRISTIANOS NO PUEDEN MANTENERSE ESTÁTICOS. Si el Espíritu de Cristo reina en nuestro interior (Rom.8:9), nos mantenemos en un proceso de cambio dinámico. Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la Palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha” (Efe.5: 25-27). El blanco de la iglesia es obtener esa limpieza.Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Cor.3:18).

LA EXPERIENCIA DE LA SALVACION Y EL PASADO La experiencia de la salvación que alcanza las profundidades del alma viene sólo de Dios. Refiriéndose a esta experiencia Cristo declaró: “El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios….El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:3, 5).

UNICAMENTE POR MEDIO DE JESUCRISTO PUEDE UN INDIVIDUO EXPERIMENTAR LA SALVACIÓN. “PORQUE NO HAY OTRO NOMBRE BAJO EL CIELO, DADO A LOS HOMBRES, EN QUE PODAMOS SER SALVOS”(Hech.4:12). La experiencia de la salvación implica arrepentimiento, confesión, perdón, justificación, y santificación.

EL ARREPENTIMIENTO. Jesús prometió a los discípulos el Espíritu Santo, el cuál convence al mundo de pecado, de justicia y juicio” (Juan 16:8).

¿Qué es arrepentimiento? La palabra arrepentimiento es una traducción del hebreo nacham, significa “sentir, pesar”, “arrepentirse”. El equivalente en griego, “metanoeo”, significa “cambiar de parecer”, “sentir remordimiento”, “arrepentirse”. El arrepentimiento genuino produce un cambio en nuestra actitud hacia Dios y el pecado.

David experimentó la convicción del Espíritu Santo, despreció el pecado, rogando que se le concediera pureza: “CREA EN MI, OH DIOS, UN CORAZÓN LIMPIO, Y RENUEVA UN ESPÍRITU RECTO DENTRO DE MI” (SAL.51:10). El arrepentimiento es un don de Dios (Hech.5:31).

El Espíritu Santo atrae al pecador a Cristo con el fin de que pueda hallar arrepentimiento, ese profundo pesar por el pecado.

DOCTRINA DE LA SALVACION

LA RESURRECCIÓN DE CRISTO. (continuación)   La resurrección de los muertos justos a la inmortalidad está íntimamente relacionada con la resurrección de Cristo, porque es el Cristo resucitado el que finalmente levantará a los muertos (Juan 5:28, 29).

SU IMPORTANCIA.  ¿Que habría pasado si Cristo no hubiese resucitado? Pablo abrevia las consecuencias:

  • 1-No habría razón para predicar el Evangelio: Si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación” (1Cor. 15:14). 
  • 2-No habría perdón por nuestros pecados: “Si Cristo no resucitó….aún estáis en vuestros pecados” (vers. 17). 
  • 3- No tendría ningún propósito creer en Jesús: “Si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana” (vers. 17). 
  • 4- No habría una resurrección general de los muertos: “Pero si se predica de  Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? (vers. 12)
  • 5-No habría esperanza  más allá de la tumba: “Si Cristo no resucitó….entonces, también los que durmieron en Cristo perecieron”  (vers. 17, 18).

UNA RESURRECCIÓN CORPORAL.  El Cristo que salió de la tumba era el mismo Jesús que vivió aquí en carne y hueso.  Ahora tiene un cuerpo glorificado, pero todavía es un cuerpo tangible.  Era tan real que algunos ni siquiera notaron la diferencia (Luc.24: 13-27;  Juan 20: 14-18).

HABLANDO A LOS DISCÍPULOS DIJO: Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo” (Luc.24:39). Para probar la realidad física de su resurrección, también comió ante ellos (vers. 43).

SU IMPACTO.  La resurrección tuvo un impacto electrizante en los discípulos  de Cristo.  Transformó a ese grupo de hombres débiles y atemorizados en apóstoles valientes dispuestos a hacer cualquier cosa por su Señor  (Fil.3:10, 11;  Hech.4:33).  La misión que cumplieron como resultado de ésto estremeció al Imperio Romano y trastornó al mundo entero (Hech.17:6).

Fue la certeza de la resurrección de Cristo lo que trajo interés y poder en la predicación del Evangelio (véase Fil 3:10, 11).

LAS DOS RESURRECCIONES.  Cristo enseñó que hay dos resurrecciones generales: una “resurrección de vida” para los justos y una “resurrección de condenación” para los injustos (Juan 5: 28, 29; Hech.24:15).Los mil años separan estas resurrecciones (Apoc.20: 4)

Continúa parte 9   

 

 

DOCTRINA DE LA SALVACION

JUSTIFICACIONLa reconciliación se hace efectiva sólo cuando se acepta el perdón. El hijo pródigo fue reconciliado con su padre cuando aceptó su amor y su perdón.

“Los que aceptan por fe que Dios ha reconciliado al mundo a sí mismo en Cristo, y se someten a El, recibirán de Dios el  don invalorable de la Justificación con su fruto inmediato de paz con Dios”. (Rom.5:1)  Los creyentes justificados ya no son el objeto de la ira de Dios; por el contrario, se han convertido en los objetos del favor divino. Teniendo acceso sin restricciones al trono de Dios por medio de Cristo, reciben el poder del Espíritu Santo para quebrantar las barreras o muros divisorios de hostilidad entre los hombres, simbolizados por la hostilidad que existe entre los judíos y los gentiles.  (Efe. 2:14-16)”.

LA SALVACION POR OBRAS. El ministerio divino de reconciliación revela los esfuerzos humanos por obtener la salvación por obras a través de las obras de la Ley. La comprensión de la gracia divina lleva a nuestra aceptación de la justicia disponible para nosotros por fe en Cristo. La gratitud de los que han experimentado el perdón  hace que la obediencia sea un gozo; las obras, entonces, no son la base de la salvación, sino su fruto.

UNA NUEVA RELACIÓN CON DIOS.   El hecho de experimentar la gracia de Dios, que nos ofrece como un don gratuito la vida perfecta de obediencia de Cristo, así como su justicia y su muerte expiatoria, nos lleva a establecer una relación más profunda con Dios. Surgen la gratitud, la alabanza y el gozo, la obediencia, el estudio de la Palabra, y la mente llega a ser la morada del Espíritu Santo. Se establece así una relación entre Dios y el pecador arrepentido.  Es un compañerismo basado en el amor y la admiración, antes que en el temor y la obligación moral (Juan 15: 1-10).

El poder del mismo Espíritu Santo que operaba en Cristo cuando se levantó de los muertos, transformará nuestras vidas.

MOTIVACION PARA EL SERVICIO MISIONERO. El amor asombroso que se revela en el ministerio divino de reconciliación por medio de Jesucristo, nos impulsa a compartir el Evangelio con los demás. Extenderemos a nuestro prójimo la invitación del Evangelio “Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en El” (2 Cor.5: 20, 21)

REFERENCIAS

Los seres humanos sufren las consecuencias del pecado de Adán. Pero si bien es cierto que han heredado una tendencia hacia el pecado, no por eso han heredado el pecado o la culpa de Adán.

“Entre los paganos, se consideraba que la propiciación era una actividad por la cuál el adorador lograba por sí mismo proveer lo que indujese un cambio de actitud en la Deidad. Simplemente, le ofrecía soborno a su Dios para que le fuera favorable. EN LAS ESCRITURAS, SE PRESENTA LA EXPIACIÓN –PROPICIACIÓN COMO ALGO QUE SURGE DEL AMOR DE DIOS”

DOCTRINA DE LA SALVACION

LA RESURRECCION Y LA SALVACION DE CRISTO.Si Cristo no resucitó-dijo Pablo- vana es entonces nuestra predicación, vana es también nuestra fe……aún estáis en vuestros pecados” (1Cor.15:14, 17). Jesucristo fue resucitado físicamente (Luc.24: 36-43), ascendió al cielo como Dios-hombre, y comenzó su obra intercesora crucial como Mediador a la mano derecha de Dios el Padre (Heb.8:1, 2).

La resurrección –siempre unida a la crucifixión- se convirtió en un punto central de su misión. Sus discípulos proclamaron al Cristo crucificado pero viviente, que había triunfado sobre las fuerzas del mal. Ese fue el fundamento del poder que acompañó al mensaje apostólico. La resurrección de Cristo es la doctrina que trastornó al mundo en el primer siglo y que exaltó al cristianismo a un nivel preeminente por encima del judaísmo y de las religiones paganas del mundo mediterráneo. Si se deja ésto de lado habría que hacer lo mismo con todo lo demás que es vital y único en el Evangelio del Señor Jesucristo.  Si  Cristo no resucitó, vuestra fe es vana” (1 Cor.15:17).

El ministerio actual de Cristo está  arraigado en su muerte y resurrección. Si bien es cierto  que el sacrificio expiatorio realizado en el Calvario fue suficiente y completo, sin la resurrección no tendríamos la seguridad de que Cristo completó con éxito su misión divina en el mundo. El hecho de que Cristo ha resucitado, confirma la realidad de la vida más allá del sepulcro, y demuestra que la promesa que Dios hace de concedernos vida eterna en Cristo es verdadera.

LOS RESULTADOS DEL MINISTERIO SALVIFICO DE CRISTO.  El ministerio expiatorio de Cristo afecta no sólo a la raza humana, sino a todo el universo.

RECONCILIACION EN TODO EL UNIVERSOPablo revela la magnitud de la salvación de Cristo en la iglesia y por medio de ella. La intención divina es quela multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales” (Efe.3:10). Asevera que agradó al Padre, por medio de Cristo, “reconciliar consigo todas la cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” (Col.1:20). Pablo reveló los resultados asombrosos de esta reconciliación: “Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”.  (Fil.2:10, 11).

LA VINDICACIÓN DE LA LEY DE DIOS. El perfecto sacrificio expiatorio de Cristo exaltó la justicia y la bondad de la santa ley de Dios, así como su carácter bondadoso. La muerte y rescate de Cristo satisfizo las demandas de la Ley, justificando al mismo tiempo a los pecadores arrepentidos por medio de su gracia y misericordia.Dios enviando a su Hijo…..condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. (Rom.8:3, 4).

DOCTRINA DE LA SALVACION

CRISTO, EL REPRESENTANTE DE LA HUMANIDAD. Tanto Adán como Cristo,el postrer Adán”  o  “el segundo hombre” (1 Cor.15: 45, 47), representan a toda la humanidad. Por una parte el nacimiento natural coloca sobre todo individuo la carga de los resultados de la transgresión de Adán; por otra parte todo aquél que experimenta el nacimiento espiritual, recibe los beneficios de la vida y sacrificio perfectos de Cristo. “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados” (1 Cor.15:22).

La rebelión de Adán trajo el pecado, la condenación y la muerte para todos sus descendientes. Cristo invirtió esa tendencia descendiente. En su gran amor, se sujetó a sí mismo al juicio divino sobre el pecado, y se convirtió en el representante de la humanidad. Su muerte vicaria proveyó la liberación de la penalidad del pecado, y el don de la vida eterna para los pecadores arrepentidos (2Cor. 5:21; Rom.6:23; 1Ped. 3:18).

La Escritura enseña con claridad la naturaleza universal de la muerte vicaria de Cristo. “Por la gracia de Dios”, gustó “la muerte por todos” (Heb.2:9).  Como Adán, todos pecaron (Rom.5:12),  y por lo tanto, todos experimentan la muerte, es decir, la primera muerte. La muerte que  Cristo gustó por todos fue la segunda muerte, la plena maldición de la muerte (Apoc.20:6).

LA VIDA Y LA SALVACIÓN DE CRISTO.   “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Rom.5:10). Para salvar el abismo excavado por el pecado, se requirió no sólo la muerte de Cristo, sino también su vida. Ambas son necesarias y contribuyen a nuestra salvación.

¿QUE PUEDE HACER POR NOSOTROS LA PERFECTA VIDA DE CRISTO?  Jesús vivió una vida pura, santa y amante, confiando completamente en Dios. Esta vida preciosa la comparte con los pecadores arrepentidos, en calidad de regalo. Su perfecto carácter es descrito como un vestido de bodas (Mat.22:11) o  un manto de justicia (Isa. 61:10) que nos concede para cubrir los trapos inmundos que simbolizan los intentos humanos de producir justicia (Isa. 64:6).

A pesar de nuestra corrupción humana, cuando nos sometemos a Cristo, nuestro corazón se une con su corazón, nuestra voluntad se sumerge en la suya, nuestra mente llega a ser una con su mente, nuestros pensamientos son puestos en cautividad a El; vivimos su vida. Estamos cubiertos con su vestidura de justicia. Cuando Dios mira al pecador creyente y penitente, no ve la desnudez o deformidad del pecado, sino el manto de justicia formado por la perfecta obediencia de Cristo a la ley. Nadie puede ser verdaderamente justo a menos que esté cubierto por este manto.

LA INSPIRACIÓN QUE PROVEE LA VIDA DE CRISTO.  La vida de Cristo en el mundo le proveyó a la humanidad un modelo de cómo vivir. El que fue hecho semejante a nosotros, y tentado en todo como nosotros, demostró que los que dependen del poder de Dios no necesitan continuar en pecado. La vida de Cristo provee la seguridad de que podemos vivir victoriosamente. 

“TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE” (Fil.4:13).

 

DOCTRINA DE LA SALVACION

¿QUE  LOGRA REALIZAR EL SACRIFICIO EXPIATORIOFue el mismo Padre el que presentó a su Hijo como propiciación” (Rom.3:35). Pablo describe la muerte de Cristo como ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

El sacrificio de Cristo complace a Dios porque esta ofrenda de sacrificio quitó la barrera que existía entre Dios y el hombre pecador, por cuanto Cristo cargó plenamente la ira de Dios contra el pecado del hombre.  A través de Cristo, la ira de Dios no se vuelve amor, sino que es desviada del hombre y llevada por sí mismo”.  Romanos 3:25 revela que por medio del sacrificio de Cristo, el pecado es expiado o juzgado. La expiación señala lo que hace la sangre expiatoria en favor del pecador arrepentido. Este experimenta el perdón, el retiro de su culpabilidad personal, y la limpieza del pecado.

CRISTO, EL PORTADOR VICARIO DEL PECADO. Las Escrituras presentan a Cristo como el que lleva el pecado de la raza humana. En profundo lenguaje profético, Isaías declaró que El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados…..Jehová cargó en El, el pecado de todos nosotros…..Jehová quiso quebrantarlo, sujetándolo a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado…. verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos”. (Isa.53: 5, 6, 10,11; compárese con Gal.1:4)

Las ceremonias de los sacrificios del santuario del Antiguo Testamento revelan este papel de Cristo. Allí la transferencia del pecado desde el pecador arrepentido al cordero inocente, simbolizaba su transferencia a Cristo, el Portador de nuestros pecados.

 ¿CUAL ES EL PAPEL DE LA SANGRE?  La sangre jugaba un papel central en los sacrificios expiatorios del servicio del santuario. Dios hizo provisión para la expiación cuando declaró “La vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas” (Lev.17:11). Después de la muerte del animal, el sacerdote necesitaba aplicar la sangre de éste antes que se concediera el perdón. El Nuevo Testamento dice: “¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cuál mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” (Heb.9:14).

CRISTO EL  RESCATE: Cuando los seres humanos pasaron a estar bajo el dominio del pecado, llegaron a estar sujetos a la condenación y la maldición de la ley de Dios. (Rom.6:4;  Gal.3: 10-13). Por ser esclavos del pecado (Rom.6:17), y estar sujetos a muerte, no tenían escape. “Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate” (Sal 49:7). Sólo Dios está investido de poder para redimir. “De la mano del Seol los redimiré, los libraré de la muerte” (Oseas13:14).

¿QUE LOGRO EL RESCATE?  La muerte de Cristo ratificó el derecho de propiedad que Dios tiene sobre la humanidad. “¿O ignoráis…. que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio” (1 Cor.6:19, 20; véase 1 Cor.7:23).

POR MEDIO DE SU MUERTE CRISTO QUEBRANTÓ EL DOMINIO DEL PECADO, TERMINÓ CON LA CAUTIVIDAD ESPIRITUAL, QUITÓ LA CONDENACIÓN Y LA MALDICIÓN DE LA LEY, E HIZO QUE LA VIDA ETERNA ESTUVIESE DISPONIBLE PARA TODOS LOS PECADORES. LOS QUE FUERON LIBRADOS DE LA ESCLAVITUD DEL PECADO Y DE SU FRUTO MORTÍFERO, SE HALLAN OCUPADOS EN EL SERVICIO DE DIOS, TENIENDO “POR VUESTRO FRUTO LA SANTIFICACIÓN, Y COMO FIN, LA VIDA ETERNA” (ROM.6:22)

DOCTRINA DE LA SALVACION

CRISTO Y EL MINISTERIO DE LA RECONCILIACION.  Las buenas nuevas son que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo” (2 Cor.5:19). Su acto de reconciliación restaura la relación entre Dios y la raza humana. La clave para llevar a los pecadores de vuelta a Dios, es Jesucristo. Dios tomó la iniciativa para restaurar la relación quebrantada. Siendo enemigos –dijo Pablo- fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo” (Rom.5:10). El término reconciliación denota la restauración de la armonía en una relación quebrantada. Muchos cristianos limitan la idea de la reconciliación asociándola exclusivamente con la expiación, es decir con los efectos redentores de la encarnación, los sufrimientos y la muerte de Cristo. Sin embargo, en los servicios del santuario, la expiación no sólo implicaba la muerte del cordero del sacrificio, sino que incluía también la ministración sacerdotal de su sangre derramada en el santuario mismo (véase Lev.4:20, 26, 35;  16: 15-18, 32, 33).  En armonía con el uso bíblico entonces, la expiación puede referirse tanto a la muerte de Cristo como a su ministerio intercesor en el santuario celestial. Allí, como Sumo Sacerdote, aplica los beneficios de su completo y perfecto sacrificio expiatorio para lograr la reconciliación de los seres humanos con Dios.

EL SACRIFICIO EXPIATORIO DE CRISTO.  El sacrificio expiatorio de Cristo en el Calvario marcó el punto de retorno en la relación entre Dios y la humanidad. A pesar de que hay un registro de los pecados de la gente, como resultado de la reconciliación, Dios no les imputa sus pecados (2Cor. 5:19). Esto no significa que Dios deja de lado el castigo, o que el pecado ya no despierta su ira. Más bien significa que Dios ha encontrado una forma de conceder el perdón a los pecadores arrepentidos, sin dejar por eso de exaltar la justicia de su eterna ley.

LA MUERTE DE CRISTO ES NECESARIA. Para que un Dios de amor mantenga su justicia y corrección moral, la muerte expiatoria de Jesucristo llegó a ser “una necesidad moral y legal”. La justicia de Dios “requiere que el pecado sea llevado a juicio. Dios, por lo tanto, debe ejecutar juicio sobre el pecado y de este modo sobre el pecador. En esa ejecución, el Hijo de Dios tomó nuestro lugar, el lugar del pecador, en armonía con la voluntad de Dios. La expiación era necesaria, porque el hombre se hallaba bajo la justa ira de Dios. He aquí el corazón del Evangelio del perdón de los pecados, y el misterio de la cruz de Cristo: La perfecta justicia de Cristo satisfizo la justicia divina, y Dios está dispuesto a aceptar el autosacrificio de Cristo en lugar de la muerte del hombre”.

Los pecadores que no están dispuestos a aceptar la sangre de Cristo no reciben el perdón de sus pecados, y quedan sujetos a la ira de Dios.  “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

CRISTO JESÚS, A QUIEN DIOS PUSO COMO PROPICIACIÓN POR MEDIO DE LA FE EN SU SANGRE, PARA MANIFESTAR SU JUSTICIA, A CAUSA DE HABER PASADO POR ALTO, EN SU PACIENCIA, LOS PECADOS PASADOS, CON LA MIRA DE MANIFESTAR EN ESTE TIEMPO SU JUSTICIA, A FIN DE QUE EL SEA EL JUSTO, Y EL QUE JUSTIFICA AL QUE ES DE LA FE DE JESÚS”. (Rom.3:25, 26)