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Posts Tagged ‘sacrificio’

MEDITACIONES-REFLEJEMOS A JESÚS-parte 3-

CRISTO SE SACRIFICO POR NOSOTROS

“Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos”. (Hebreos 2:9)

El Señor creó al hombre puro y santo. Pero Satanás lo descarrió, pervirtiendo sus principios y corrompiendo su mente, encaminando sus pensamientos por senderos errados. Su propósito era corromper al mundo.

Cristo vio el terrible peligro del hombre, y determinó salvarlo por medio de su sacrificio. Para cumplir su propósito de amor por la raza caída se hizo hueso de nuestros huesos y carne de nuestra carne.

“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, el también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, ésto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre…Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto el mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados”. (Hebreos 2:14-18)

Por medio de la acción del Espíritu Santo, un nuevo principio de poder mental y espiritual debía alcanzar al hombre, quien, por su asociación con la Divinidad, habría de ser uno con Dios. Cristo, el redentor y restaurador, habría de santificar y purificar la mente del hombre, haciéndola un poder para atraer a otras mentes hacia El. Por medio del poder santificador y elevador de la verdad, es su propósito dar al hombre nobleza y dignidad. Desea que sus hijos revelen su carácter, ejerzan su influencia, para que otras mentes puedan ser atraídas a la armonía con la mente divina.

Por causa de nuestra culpa, Cristo podría haberse alejado de nosotros. Pero en lugar de hacerlo, vino a morir entre nosotros, lleno de la plenitud de la Divinidad, para ser uno con nosotros, para que por medio de su gracia alcanzáramos la perfección. Por una muerte de vergüenza y sufrimiento pagó nuestro rescate. Descendió de las alturas, su divinidad vestida de humanidad, bajando escalón tras escalón hasta las más bajas profundidades de la humillación. Ninguna medida puede sondear la profundidad de su amor.

Cómo los profesos cristianos no pueden captar los recursos divinos, no pueden ver más claramente la cruz como medio del perdón, como medio de poner el orgulloso y egoísta corazón del hombre en contacto directo con el Espíritu Santo, para que las riquezas de Cristo puedan ser derramadas en su mente, y que el agente humano esté adornado con las gracias del Espíritu, para que Cristo pueda ser recomendado a los que no le conocen.   (Signs of the Times)

 

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LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 30-

LOS ÁNGELES EN LA ERA PATRIARCAL-parte 1-

ABRAHÁN

Dios confirió un gran honor a Abrahán. Los ángeles del cielo anduvieron y hablaron con él como con un amigo. (PP-132-)

El Señor comunicó su voluntad a Abrahán mediante los ángeles.  Cristo mismo apareció ante él y le informó detalladamente acerca de los requerimientos de la ley moral, y acerca de la gran salvación que habría de lograrse mediante su propio sacrificio. (RH)

Después del nacimiento del Ismael, el Señor se manifestó nuevamente a Abrahán y le dijo: “Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo” (Gen.17:7).  De nuevo el Señor repitió por medio de su ángel la promesa de dar un hijo a Sara, y que ella sería madre de muchas naciones. (HR-80-)

Cuando los juicios de Dios estaban por caer sobre Sodoma, este hecho no le fue ocultado y él se convirtió en intercesor de los pecadores para con Dios. Su entrevista con los ángeles presenta también un hermoso ejemplo de hospitalidad.

En el caluroso mediodía estival, el patriarca estaba sentado a la puerta de su tienda, contemplando el tranquilo panorama, cuando vio a lo lejos a tres viajeros que se aproximaban.  Antes de llegar a su tienda, los forasteros se detuvieron, como para consultarse respecto al camino que debían seguir.  Sin esperar que le solicitasen favor alguno, Abrahán se levantó rápidamente, y cuando ellos parecían volverse hacia otra dirección, el se apresuró a acercarse a ellos, y con la mayor cortesía les pidió que le honrasen deteniéndose en su casa para descansar. 

Con sus propias manos les trajo agua para que se lavasen los pies y se quitasen el polvo del camino.  El mismo escogió los alimentos para los visitantes y mientras descansaban bajo la sombra refrescante, se sirvió la mesa, y él se mantuvo respetuosamente al lado de ellos, mientras participaban de su hospitalidad.

Abrahán no había  visto en sus huéspedes más que tres viajeros cansados.  No imaginó que entre ellos había Uno a quien podría adorar sin cometer pecado.  En ese momento le fue revelado el verdadero carácter de los mensajeros celestiales.  Aunque iban en camino como mensajeros de ira, a Abrahán, el hombre de fe, le hablaron primeramente de bendiciones.

Abrahán había honrado a Dios, y el Señor le honró haciéndole partícipe de sus consejos, y revelándole sus propósitos.  Dios conocía bien la medida de la culpabilidad de Sodoma; pero se expresó a la manera de los hombres, para que la justicia de su trato fuese comprendida.  Antes de descargar sus juicios sobre los transgresores, iría El mismo a examinar su conducta; sin no habían traspasado los límites de la misericordia divina, les concedería todavía más tiempo para que se arrepintieran.  (PP-132-134-)

LA DESTRUCCIÓN DE SODOMA Y GOMORRA

Continúa en parte 31

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CRISTO EN SU SANTUARIO-parte 16-

EL EVANGELIO EN LOS SÍMBOLOS Y LA REALIDAD-parte 3-

EL SERVICIO DEL TEMPLO PERDIO SU SIGNIFICADO-parte 2-

“En tres días lo levantaré”. A la muerte del Salvador, potencias de las tinieblas parecieron prevalecer, y se regocijaron por su victoria.  Pero del sepulcro abierto de José, Jesús salió vencedor.  “Despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15). En virtud de su muerte y resurrección, pasó a ser “ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor y no el hombre” (Heb.8:2). Los hombres habían construido el tabernáculo, y luego el templo de los judíos; pero el santuario celestial, del cual el terrenal era una figura, no fue construido por arquitecto humano. “He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, el cual brotará de sus raíces edificará el templo de Jehová.  El edificará el templo de Jehová y el llevará gloria, y se sentará y dominará en su trono, y habrá sacerdote a su lado…” (Zac.6:12, 13).

LOS OJOS SE VUELVEN HACIA EL VERDADERO SACRIFICIO

La ceremonia de los sacrificios que había señalado a Cristo pasó; pero los ojos de los hombres fueron dirigidos al verdadero sacrificio por los pecados del mundo.  Cesó el sacerdocio terrenal, pero miramos “a Jesús, Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel”. “Aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie… Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos…sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo habiendo obtenido eterna redención” (Heb.12:24; 9:8-12).

“Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Heb.7:25). Aunque el ministerio se trasladaría del templo terrenal al celestial, aunque el santuario y nuestro gran Sumo Sacerdote fueran invisibles para los ojos humanos, los discípulos no habían de sufrir pérdida por ellos.  No sufrirían interrupción en su comunión, ni disminución de poder por causa de la ausencia del Salvador. Mientras Jesús ministra en el santuario celestial, es siempre por medio de su Espíritu el ministro de la iglesia en la tierra.

NUESTRO SUMO SACERDOTE Y ABOGADO

-Continúa en parte 17-

 

 

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FE Y OBRAS–parte 44-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

ESTO ES JUSTIFICACIÓN POR LA FE

Cuando el pecador penitente, contrito delante de Dios, comprende el sacrificio de Cristo en su favor y acepta este sacrificio como su única esperanza en esta vida y en la vida futura, sus pecados son perdonados.  Esto es justificación por la fe. Cada alma creyente debe conformar enteramente su voluntad a la voluntad de Dios y mantenerse en un estado de arrepentimiento y contrición, ejerciendo fe en los méritos expiatorios del Redentor y avanzando de fortaleza en fortaleza, de gloria en gloria.

El perdón y la justificación son una y la misma cosa.  Mediante la fe, el creyente pasa de la posición de un rebelde, un hijo del pecado y de Satanás, a la posición de un leal súbdito de Jesucristo, no en virtud de una bondad inherente, sino porque Cristo lo recibe como hijo suyo por adopción. El pecador recibe el perdón de sus pecados, porque estos pecados son cargados por su Sustituto y Garante. 

El Señor le dice a su Padre celestial: “Este es mi hijo.  Suspendo la sentencia de condenación de muerte que pesa sobre él, dándole mi póliza de seguro de vida- vida eterna- en virtud de que yo he tomado su lugar y he sufrido por sus pecados.  Ciertamente, él es mi hijo amado”.  De esa manera el hombre, perdonado y cubierto con las hermosas vestiduras de la justicia de Cristo, comparece sin tacha delante de Dios.

El pecador puede errar, pero no es desechado sin misericordia.  Su única esperanza, sin embargo, es el arrepentimiento para con Dios y la fe en el Señor Jesucristo.  Es prerrogativa del Padre perdonar nuestras transgresiones y nuestros pecados, porque Cristo ha tomado sobre si nuestra culpa y ha suspendido la sentencia que pendía sobre nosotros, imputándonos su propia justicia.  Su sacrificio satisface plenamente los requerimientos de justicia.

La justificación es lo opuesto a la condenación.  La ilimitada misericordia de Dios se ejerce sobre los que son totalmente indignos.  El perdona transgresiones y pecados por amor a Jesús, quien se ha convertido en la propiciación por nuestros pecados.  Mediante la fe en Cristo, el transgresor culpable entra en el favor de Dios y en la firme esperanza de la vida eterna.

 

 

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LA FUENTE DE CURACION-parte 20-

IMPORTANCIA DEL VERDADERO CONOCIMIENTO-parte 1-

Necesitamos comprender más claramente de lo que solemos las contingencias del gran conflicto en que estamos empeñados.  Necesitamos comprender más ampliamente el valor de las verdades de la Palabra de Dios, y el peligro de consentir que el gran engañador aparte de ella nuestra mente.

El valor infinito del sacrificio requerido para nuestra redención pone de manifiesto que el pecado es un tremendo mal, que ha descompuesto todo el organismo humano, pervertido la mente y corrompido la imaginación. El pecado ha degradado las facultades del alma.  Las tentaciones del exterior hallan eco en el corazón, y los pies se dirigen imperceptiblemente hacia el mal.

Así como el sacrificio en beneficio nuestro fue completo, también debe ser completa nuestra restauración de la corrupción del pecado.  La Ley de Dios no disculpará ningún acto de perversidad; ninguna injusticia escapará de su condenación.  El sistema moral del Evangelio no reconoce otro ideal que el de la perfección del carácter divino.  La vida de Cristo fue el perfecto cumplimiento de todo precepto de la Ley. 

El dijo:   “HE GUARDADO LOS MANDAMIENTOS DE MI PADRE”  Su vida es para nosotros un ejemplo de obediencia y servicio.  Sólo Dios puede renovar el corazón.  “PORQUE DIOS ES EL QUE EN VOSOTROS OBRA ASÍ EL QUERER COMO EL HACER, POR SU BUENA VOLUNTAD”.   Pero nosotros tenemos que ocuparnos en nuestra salvación.   (Juan 15:10;  Filipenses 2:13,12)

LA OBRA QUE REQUIERE NUESTRO PENSAMIENTO

Los agravios no pueden repararse, ni tampoco pueden realizarse reformas en la conducta mediante unos cuantos esfuerzos débiles e intermitentes.  La formación del carácter es tarea, no de un día ni de un año, sino de toda la vida.  La batalla para vencerse a sí mismo, para lograr la santidad y el cielo, es una lucha de toda la vida.  Sin continuo esfuerzo y constante actividad, no puede haber adelanto, ni puede obtenerse la victoria.

La prueba evidente de la caída del hombre de un estado superior es el hecho de que tanto cuesta volver a él.  El camino de regreso se puede recorrer sólo mediante rudo batallar. En un momento de descuido podemos ponernos bajo el poder del mal; pero se necesita más de un momento para  alcanzar una vida más santa.  Bien puede formarse el propósito y empezar a realizarlo; pero su cumplimiento cabal requiere trabajo, tiempo, perseverancia, paciencia y sacrificio.

La vida del apóstol Pablo fue un constante conflicto consigo mismo,  dijo: “CADA DÍA MUERO” (1ª. Cor.15:31).  Su voluntad y deseos estaban en conflicto diario con su deber y con la voluntad de Dios.  En vez de seguir su inclinación, hizo la voluntad de Dios, por mucho que tuviera que crucificar su naturaleza.

Al terminar su vida de conflicto, al mirar hacia atrás y ver los combates y triunfos de ella, pudo decir: “HE PELEADO LA BUENA BATALLA, HE ACABADO LA CARRERA, HE GUARDADO LA FE.  POR LO DEMAS, ME ESTA GUARDADA LA CORONA DE JUSTICIA, LA CUAL ME DARA EL SEÑOR, JUEZ JUSTO, EN  AQUEL DÍA”.  (2ª. Tim. 4:7,8)

La vida cristiana es una batalla y una marcha.  En esta guerra no hay descanso; el esfuerzo ha de ser continuo y perseverante.  Sólo mediante esfuerzo incansable podemos asegurarnos la victoria contra las tentaciones  de Satanás.  Debemos procurar la integridad cristiana con energía irresistible, y conservarla con propósito firme y resuelto.

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LA FUENTE DE CURACION-parte 1-

EL EJEMPLO DE JESÚS

Jesús no buscó la admiración ni los aplausos de los hombres. No mandó ejército alguno. No gobernó reino terrenal alguno. No corrió tras los favores de los ricos y de aquéllos a quienes el mundo honra. No procuró figurar entre los caudillos de la nación. Vivió entre la gente humilde. No tuvo en cuenta las distinciones artificiosas de la sociedad. Desdeñó la aristocracia de nacimiento, fortuna, talento, instrucción y categoría social.

Era el Príncipe de los cielos, y sin embargo, no escogió a sus discípulos de entre los sabios jurisconsultos, los gobernantes, los escribas o los fariseos, A todos éstos los pasó por alto porque se enorgullecían de su saber y su posición social. Estaban encasillados en sus tradiciones y supersticiones. Aquél que podía leer en todos los corazones eligió a unos humildes pescadores que se prestaban a ser enseñados.

Comía con los publicanos y pecadores, y andaba entre la plebe no para rebajarse sino para enseñarles sanos principios por medio de preceptos y ejemplo, y para elevarla por encima de su mundanalidad y vileza.

Jesús procuró corregir el criterio falso con que el mundo estima el valor de los hombres. Se puso de parte de los pobres, para poder borrar de la pobreza el estigma que el mundo había echado sobre ella. La limpió para siempre del oprobio al bendecir a los pobres, herederos del reino de Dios.

Nos invita a seguir sus huellas diciendo:

“SI ALGUNO QUIERE VENIR EN POS DE MI, NIEGUESE A SI MISMO, Y TOME SU CRUZ CADA DÍA, Y SIGAME”. (Lucas 9:23)

La gente debe aprender de Cristo lecciones de abnegación y sacrificio.

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DOCTRINA DE LA SALVACION

¿QUE  LOGRA REALIZAR EL SACRIFICIO EXPIATORIOFue el mismo Padre el que presentó a su Hijo como propiciación” (Rom.3:35). Pablo describe la muerte de Cristo como ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

El sacrificio de Cristo complace a Dios porque esta ofrenda de sacrificio quitó la barrera que existía entre Dios y el hombre pecador, por cuanto Cristo cargó plenamente la ira de Dios contra el pecado del hombre.  A través de Cristo, la ira de Dios no se vuelve amor, sino que es desviada del hombre y llevada por sí mismo”.  Romanos 3:25 revela que por medio del sacrificio de Cristo, el pecado es expiado o juzgado. La expiación señala lo que hace la sangre expiatoria en favor del pecador arrepentido. Este experimenta el perdón, el retiro de su culpabilidad personal, y la limpieza del pecado.

CRISTO, EL PORTADOR VICARIO DEL PECADO. Las Escrituras presentan a Cristo como el que lleva el pecado de la raza humana. En profundo lenguaje profético, Isaías declaró que El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados…..Jehová cargó en El, el pecado de todos nosotros…..Jehová quiso quebrantarlo, sujetándolo a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado…. verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos”. (Isa.53: 5, 6, 10,11; compárese con Gal.1:4)

Las ceremonias de los sacrificios del santuario del Antiguo Testamento revelan este papel de Cristo. Allí la transferencia del pecado desde el pecador arrepentido al cordero inocente, simbolizaba su transferencia a Cristo, el Portador de nuestros pecados.

 ¿CUAL ES EL PAPEL DE LA SANGRE?  La sangre jugaba un papel central en los sacrificios expiatorios del servicio del santuario. Dios hizo provisión para la expiación cuando declaró “La vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas” (Lev.17:11). Después de la muerte del animal, el sacerdote necesitaba aplicar la sangre de éste antes que se concediera el perdón. El Nuevo Testamento dice: “¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cuál mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” (Heb.9:14).

CRISTO EL  RESCATE: Cuando los seres humanos pasaron a estar bajo el dominio del pecado, llegaron a estar sujetos a la condenación y la maldición de la ley de Dios. (Rom.6:4;  Gal.3: 10-13). Por ser esclavos del pecado (Rom.6:17), y estar sujetos a muerte, no tenían escape. “Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate” (Sal 49:7). Sólo Dios está investido de poder para redimir. “De la mano del Seol los redimiré, los libraré de la muerte” (Oseas13:14).

¿QUE LOGRO EL RESCATE?  La muerte de Cristo ratificó el derecho de propiedad que Dios tiene sobre la humanidad. “¿O ignoráis…. que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio” (1 Cor.6:19, 20; véase 1 Cor.7:23).

POR MEDIO DE SU MUERTE CRISTO QUEBRANTÓ EL DOMINIO DEL PECADO, TERMINÓ CON LA CAUTIVIDAD ESPIRITUAL, QUITÓ LA CONDENACIÓN Y LA MALDICIÓN DE LA LEY, E HIZO QUE LA VIDA ETERNA ESTUVIESE DISPONIBLE PARA TODOS LOS PECADORES. LOS QUE FUERON LIBRADOS DE LA ESCLAVITUD DEL PECADO Y DE SU FRUTO MORTÍFERO, SE HALLAN OCUPADOS EN EL SERVICIO DE DIOS, TENIENDO “POR VUESTRO FRUTO LA SANTIFICACIÓN, Y COMO FIN, LA VIDA ETERNA” (ROM.6:22)

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