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LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 87-

LOS ÁNGELES DESDE EL PENTECOSTÉS HASTA LOS ULTIMOS DÍAS-parte 9

JUAN EL REVELADOR

El Salvador habla de Gabriel en el Apocalipsis diciendo que “la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan (Apoc.1:1). Y a Juan, el ángel declaró: “Yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas…”.  (Apoc.22:9)

Dios tenía una obra especial para que él [Juan] cumpliera.  Satanás estaba determinado a estorbar su trabajo, y dirigió a sus agentes para intentar destruir a Juan. Pero Dios envió su ángel y lo preservó maravillosamente.  Aquellos que presenciaron el gran poder de Dios manifestado en la liberación de Juan quedaron asombrados. 

Muchos se convencieron de que Dios estaba con él, y que su testimonio referente a Jesús era cierto. Aquellos que intentaban destruirlo tuvieron temor de atentar nuevamente contra su vida, y a él le fue permitido seguir sufriendo por causa de Cristo.

Fue acusado falsamente por sus enemigos y pronto desterrado a una isla desierta.  Pero Dios envió a su ángel para revelarle las cosas que sucederían en la tierra, así como la condición de la iglesia hasta los días finales.  Le reveló qué ocurriría con la iglesia si apostataba, y cómo triunfaría finalmente si agradaba a Dios.

El ángel del cielo vino a Juan en majestad, con la gloria del cielo reflejada en su rostro.  Le reveló a Juan escenas de profundo y maravilloso interés concerniente a la iglesia de Dios.  Trajo ante él los peligrosos conflictos que había de afrontar.  La vio pasar por terribles pruebas hasta que, purificada y emblanquecida, aparecía victoriosa; gloriosamente salvada en el reino de Dios.  El rostro del ángel se tornaba más glorioso y radiante de gozo al mostrar a Juan el triunfo final de la iglesia de Dios.

Juan quedó arrobado al presenciar la liberación final de la iglesia. Mientras participaba de la gloria de esta escena, y con profundo temor y reverencia, cayó a los pies del ángel para adorarle.  El ángel lo levantó inmediatamente y en suave reproche le dijo: “Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús.  Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía”.  (Apoc.19:10)

Entonces el ángel mostró a Juan la santa ciudad con todo su esplendor y radiante gloria.  Juan quedó embelesado con la gloria de la ciudad; y sin recordar el reproche recibido, se postró otra vez a los pies el ángel.  Otra vez oyó el suave reproche: “Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro.  Adora a Dios”.  (Apoc.22:9)   (SG)

Cristo, el Mensajero real, visitó a Juan en su isla desierta y le dio las más extraordinarias revelaciones de sí mismo. (ST)

El ángel poderoso que instruyó a Juan era nada menos que Cristo.  Cuando coloca su pie derecho en el mar y su pie izquierdo sobre la tierra seca, muestra la parte que desempeña en las escenas finales del gran conflicto con Satanás.  Esta posición denota su supremo poder y autoridad sobre la tierra.  El conflicto se ha intensificado y agudizado de una época a otra, y seguirá intensificándose hasta las escenas finales, cuando la obra magistral de los poderes de las tinieblas llegará al máximo.

Satanás junto con los hombres impíos, engañará a todo el mundo y a las iglesias que no reciban el amor de la verdad.  Pero el ángel poderoso exige atención.  Clama en alta voz.  Debe mostrar el poder y la autoridad de su voz a aquellos que se han unido con Satanás para oponerse a la verdad. (CB)

ÁNGELES EN LA EDAD MEDIA

Continúa en parte 88

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 86-

LOS ÁNGELES DESDE EL PENTECOSTÉS HASTA LOS ULTIMOS DÍAS-parte 8

LOS ÁNGELES EN EL MINISTERIO DE PABLO-parte 3-

Un informe acerca del discurso de Demetrio circuló rápidamente. El alboroto fue terrible; toda la ciudad parecía conmocionada.  Se reunió una inmensa multitud la que inmediatamente se dirigió al negocio de Aquila, en el sector judío, con el fin de apresar a Pablo.

En su furia insana estaban dispuestos a matarlo. Pero no hallaron al apóstol; sus hermanos, habiendo recibido información acerca del peligro, lo habían retirado del lugar.  Ángeles de Dios fueron enviados para proteger al fiel apóstol. (Sketches From the Life of Paul-143)

Cuando los principales sacerdotes y gobernantes presenciaron el efecto que tenía el relato de lo que había experimentado Pablo, se sintieron movidos a odiarle. Vieron que predicaba audazmente a Jesús y realizaba milagros en su nombre; multitudes le escuchaban, se apartaban de las tradiciones y consideraban a los dirigentes judíos como matadores del Hijo de Dios. 

Se encendió su ira, y se reunieron para consultarse acerca de lo que convenía hacer para aplacar la excitación. Convinieron en que la única conducta segura consistía en dar muerte a Pablo.  Pero Dios conocía su intención, y envió ángeles para que lo guardasen, a fin de que pudiese vivir y cumplir su misión. (Primeros Escritos -202-)

Esta parte de la historia ha sido escrita para nuestra admonición, “a quienes han alcanzado los fines de los siglos”.  Los efesios afirmaban tener contacto con seres invisibles, de quienes recibían conocimiento de lo que habría de acontecer.  En nuestros días esta comunicación es llamada espiritismo, y todo lo que practican los médiums es prestidigitación, astucia y engaño.

El mundo visible y el invisible están en comunicación. Satanás es el engañador maestro, y entrena a los que están confederados con él para obrar en las mismas líneas  en las que él obra. El apóstol dice:

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.  Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo” (Efesios 6:12-13)

Este anciano prisionero [Pablo], encadenado al soldado que lo vigilaba, no presentaba en su apariencia o su vestimenta, algo que llamara la atención al mundo para brindarle honores.  Sin embargo, este hombre sin riquezas ni posición, y aparentemente sin amigos, tenía una escolta que los mundanos no podían ver.  Ángeles del cielo lo asistían. 

Si la gloria de uno de estos refulgentes mensajeros se hubiera hecho visible, la pompa y el orgullo de la realeza hubiese palidecido.  Reyes y cortesanos hubieran sido postrados en tierra.  Todo el cielo estaba interesado en este solo hombre que ahora era un prisionero por causa de su fe en el Hijo de Dios. (Sketches From the Life of Paul -254-)

EL SITIO DE JERUSALÉN

La paciencia de Dios hacia Jerusalén, sólo confirmó a los judíos en su obstinada impenitencia. En su odio y crueldad hacia los discípulos de Cristo, rechazaron su última oferta de misericordia.  Entonces, Dios apartó de ellos su protección. Al retirar el poder restrictivo sobre Satanás y sus ángeles, la nación quedó bajo el control del caudillo que ellos mismos habían elegido.  El pueblo había despreciado la gracia de Cristo, único medio de subyugar sus malos impulsos, y ahora éstos eran sus conquistadores.

Satanás despertó en ellos las más fieras y bajas pasiones del alma; no razonaban, porque habían sobrepasado los límites de la razón.  Eran controlados por impulsos y ciega ira; su crueldad era satánica. Satanás se colocó a la cabeza de la nación, y las autoridades civiles y religiosas quedaron bajo su mandato. (SP)

Ángeles de Dios fueron enviados a hacer su obra de destrucción [del templo], de tal manera que no quedara piedra sobre piedra que no fuera destruida. (MR)

JUAN EL REVELADOR

Continúa en parte 87

 

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 85-

LOS ÁNGELES DESDE EL PENTECOSTÉS HASTA LOS ULTIMOS DÍAS-parte 7

LOS ÁNGELES EN EL MINISTERIO DE PABLO-parte 2-

Aunque los hombres habían actuado cruel y vengativamente, y las autoridades habían mostrado una negligencia criminal en el cumplimiento de sus solemnes responsabilidades, Dios no se había olvidado de mostrar misericordia a sus siervos sufrientes.  Un ángel fue enviado del cielo para librar a los apóstoles. 

Mientras se acercaba a la prisión romana, la tierra tembló bajo sus pies; toda la ciudad fue sacudida por el terremoto y las paredes de la prisión se movían como una caña en el viento.  Las pesadas puertas se abrieron raudamente, y las cadenas y grillos cayeron de las manos y los pies de cada prisionero. (SP)

Al apóstol Pablo, en sus trabajos en Éfeso, se le dieron señales especiales del favor divino.  El poder de Dios acompañó sus esfuerzos, y muchos eran sanados de enfermedades físicas.  “Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que aún se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían”.  (Hechos 19:11-12)

Estas manifestaciones del poder sobrenatural eran mayores que todas las que se habían visto alguna vez en Éfeso, y eran de tal carácter que no podían ser imitadas por la habilidad de los prestidigitadores o los encantamientos de los hechiceros. 

Como estos milagros eran hechos en el nombre de Jesús de Nazaret, el pueblo tenía oportunidad de ver que el Dios del cielo era más poderoso que los magos que adoraban a la diosa Diana.  Así exaltaba el Señor a su siervo, aún delante de los idólatras mismos, inmensurablemente por encima del más poderoso y favorecido de los magos.

Pero Aquel a quien están sujetos todos los espíritus del mal; quien había dado a su siervo autoridad sobre ellos, había de avergonzar y derrotar aún más a aquellos que despreciaban y profanaban su santo nombre.  La hechicería había sido prohibida por la ley de Moisés, bajo pena de muerte; sin embargo, de tiempo en tiempo había sido practicada secretamente por judíos apóstatas. 

En aquel tiempo de la visita de Pablo a Éfeso, había en la ciudad “algunos judíos, exorcistas ambulantes”, quienes al ver las maravillosas obras hechas por él, “intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos”. Fue hecha una prueba por “siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes”.

Al hallar a un hombre poseído  por un demonio, le dijeron: “Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo…Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo, pero vosotros ¿quiénes sois? Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos”. (Hechos 19:13-16)

Ahora se revelaron hechos antes escondidos.  Al aceptar el cristianismo, algunos de los creyentes no habían renunciado completamente a sus supersticiones.  Hasta cierto punto continuaban practicando la magia.  Ahora, convencidos de su error, “muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos”.  (Hechos 19:18-19)

Estos tratados sobre adivinación contenían reglas y formas de comunicarse con los malos espíritus.  Eran los reglamentos del culto de Satanás, instrucciones para solicitar su ayuda y obtener de él información.   (HAp.232-234)

Continúa en parte 86

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 84-

LOS ÁNGELES DESDE EL PENTECOSTÉS HASTA LOS ULTIMOS DÍAS-parte 6

EL APEDREAMIENTO DE ESTEBAN

Mientras Esteban ponía sus ojos en el cielo, le fue dada una visión de la gloria de Dios, y los ángeles le rodearon. Entonces dijo: “He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios”. (Hechos 7:55-56) – (SG)

LOS ÁNGELES EN EL MINISTERIO DE PABLO-parte 1-

Se había convertido en un extenso y lucrativo negocio en Éfeso la fabricación y venta de pequeños santuarios e imágenes, modeladas conforme al templo y la imagen de Diana.  Los que se interesaban en esta industria descubrieron que sus ganancias disminuían, y todos concordaron en atribuir el desventurado cambio a las labores de Pablo.

“Y la ciudad se llenó de confusión” (Hechos 19:29). Se buscó a Pablo, pero el apóstol no pudo ser hallado.  Sus hermanos, siendo advertidos del peligro, le hicieron salir apresuradamente del lugar.  Fueron enviados ángeles de Dios para guardar al apóstol; el tiempo en que había de morir como mártir todavía no había llegado.  (HAp. 237)

Día tras día, cuando Pablo y Silas se dirigían a la reunión de oración, una mujer con espíritu de adivinación daba voces, diciendo: “Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación” (Hech.16:17). Esta mujer era una agente especial de Satanás; y así como los demonios se turban en la presencia de Cristo, el mal espíritu que poseía a esta mujer se sentía incómodo en la presencia de los apóstoles. 

Satanás sentía que su reino estaba siendo invadido y buscó esta forma de oponerse a la obra de los ministros de Dios. Las palabras de recomendación que expresaba esta mujer eran un insulto a la causa, y distraían la mente del pueblo. En lugar de pensar en las verdades que les presentaban, la gente discutía si estos hombres, que en verdad hablaban con el Espíritu y el poder de Dios, lo hacían con el mismo espíritu que actuaba en este emisario de Satanás.

Los apóstoles soportaron esta oposición por varios días; entonces Pablo, bajo la inspiración del Espíritu de Dios, ordenó al espíritu malo que dejara la mujer.  El inmediato silencio de la mujer testificó que los apóstoles eran siervos de Dios, que los demonios los reconocían como tales, y que habían obedecido su orden.

Cuando la mujer fue desposeída del espíritu malo y restaurada a su propio control, sus amos se alarmaron por su negocioVieron que toda esperanza de ganar dinero mediante sus adivinaciones y predicciones se habían esfumado.  Percibieron además, que si a los apóstoles se les permitía continuar su obra, su propia fuente de ingresos pronto terminaría.

Después de haber sido librada del espíritu malo, la mujer se convirtió en una seguidora de Cristo.  Sus amos, viendo que su esperanza de ganancias se esfumaba, prendieron a Pablo y Silas y los trajeron ante las autoridades, acusándolos de alborotar la ciudad. El alboroto ahora se produjo; la multitud se levantó contra los discípulos y las autoridades ordenaron que los prisioneros fueran azotados. (RH)

“Después de haberlos azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad” (Hech.16:23).  Habiendo recibido tal orden, el carcelero los llevó a la celda más interior y aseguró sus pies con cepos.  Pero los ángeles de Dios les habían acompañado hasta dentro de la prisión. (SG)

Los apóstoles sufrieron extrema tortura por causa de la penosa posición en que fueron dejados, pero no murmuraron.  En vez de eso, en la completa oscuridad y desolación de la mazmorra, se animaron el uno al otro con palabras de oración, y cantaban alabanzas a Dios por haber sido hallados dignos de sufrir oprobio por su causa.  Con asombro, los otros presos oyeron las oraciones y los cantos que salían de la cárcel interior. (HAP.-174).

Continúa en parte 85

 

VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 83-

LOS ÁNGELES DESDE EL PENTECOSTÉS HASTA LOS ULTIMOS DÍAS-parte 5

PEDRO LIBRADO DE LA PRISON

El día de la ejecución de Pedro había sido finalmente decidido; pero aún así, las oraciones de los creyentes ascendían a los cielos.  Y mientras ellos ocupaban todas sus energías y sentimientos en fervientes apelaciones, los ángeles de Dios vigilaban al aprisionado apóstol. Pedro había sido colocado entre dos soldados, aprisionado con dos cadenas, cada una de las cuales estaba sujeta a la cintura de uno de sus guardias. 

Era imposible que se moviera sin que ellos se diesen cuenta.  Las puertas de la prisión estaban firmemente aseguradas, y otros guardias las custodiaban.  Humanamente hablando, las posibilidades de escape o rescate, eran nulas. (Redemption Series)

Pedro se hallaba en la cárcel, esperando ser llevado a la muerte al día siguiente; estaba durmiendo de noche “entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto.  Y  las cadenas se le cayeron de las manos”.

Pedro, despertando repentinamente, se asombró por el resplandor que inundaba su celda y por la hermosura celestial del mensajero divino.  No comprendía la escena, pero sabía que estaba libre, y en su aturdimiento y gozo habría salido de la cárcel sin protegerse contra el frío aire nocturno.  El ángel de Dios, notando todas las circunstancias y preocupándose solícito por la necesidad del apóstol dijo: “Cíñete, y átate las sandalias”.

Pedro obedeció mecánicamente; pero estaba tan extasiado con la revelación de la gloria del cielo, que no se acordó de tomar su manto. Entonces el ángel le ordenó: “Envuélvete en tu manto y sígueme.  Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma… (Hechos 12:6-10) – (2JT 345-346)

Ni una palabra es pronunciada. El ángel se desliza adelante, rodeado de un deslumbrante esplendor, y Pedro, aturdido, y creyendo aún que está soñando, sigue a su libertador.  Así pasan por una calle, y luego, cumplida la misión del ángel, éste desaparece súbitamente.

La luz celestial se desvanece, y Pedro se encuentra en las profundas tinieblas; pero a medida que sus ojos se acostumbran a ellas, éstas parecen disminuir gradualmente, y descubre que se halla sólo en la calle silenciosa, recibiendo el fresco aire nocturno. Se da cuenta que está libre, en una parta conocida de la ciudad; reconoce el lugar que a menudo ha frecuentado, y por el que esperaba pasar por última  vez a la mañana siguiente.

El apóstol se dirigió en seguida a la casa donde estaban reunidos sus hermanos, y donde en ese mismo momento estaban orando fervientemente por él.  “Cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a escuchar una muchacha llamada Rode, la cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba en la puerta.  Y ellos le dijeron: Estás loca.  Pero ella aseguraba que así era.  Entonces ellos decían: ¡Es un ángel!”.  (Hechos 12:13-15) – (HAp.119-120)

EL APEDREAMIENTO DE ESTEBAN

Continúa en parte 84

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 82-

LOS ÁNGELES DESDE EL PENTECOSTÉS HASTA LOS ULTIMOS DÍAS-parte 4

PABLO SALE DE DAMASCO

Mientras Pablo predicaba a Cristo en Damasco, todos los que lo oían se asombraban… La oposición se tornó tan fiera que no se le permitió a Pablo continuar sus labores en Damasco.  Un mensajero del cielo le ordenó que dejara el lugar por un tiempo; y fue a Arabia (Gálatas 1:17), donde halló un refugio seguro.

Allí, en la soledad del desierto, Pablo tenía amplia oportunidad para estudiar y meditar con quietud.  Jesús se comunicó con él, y lo estableció en la fe concediéndole una rica medida de sabiduría y gracia. (HAp. 102-103)

Las labores de Pablo en Antioquia, en unión con Bernabé, le fortalecieron en su convicción de que el Señor le había llamado a hacer una obra especial en el mundo gentil. 

En ocasión de la conversión de Pablo, el Señor había declarado que había de ser ministro a los gentiles, para abrir “sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados” (Hech.26:18).

El ángel que le apareció a Ananías le había dicho de Pablo: “Instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles y de reyes, y de los hijos de Israel” (Hech.9:15). Y Pablo mismo, más tarde en su vida cristiana, mientras oraba en el templo de Jerusalén, había sido visitado por un ángel del cielo, que le ordenó: “Ve, porque yo te enviaré lejos a los gentiles” (Hech.22:21). (HAp. 129)

CORNELIO Y PEDRO

El mismo santo Vigía que dijo de Abrahán: “Le conozco”, conocía también a Cornelio, y le mandó un mensaje directo del cielo.

El ángel se le apareció a Cornelio mientras estaba orando.  Al oír el centurión que lo llamaba por nombre, tuvo miedo.  Sin embargo, sabía que el mensajero había venido de Dios, y dijo: “¿Qué es, Señor?” (HAp. 108-109).

“Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de cierto Simón curtidor” (Hech.10:5-6).  El ángel le dio información precisa acerca del lugar donde Simón el curtidor vivía.  Entonces el ángel del Señor visitó a Pedro, y preparó su mente para recibir a este hombre.

Cornelio obedeció con alegría la orden dada en la visión.  Cuando el ángel se retiró, “llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo” (Hech.10:7-8). 

El ángel no fue comisionado para decirle a Cornelio la historia de la cruz; un hombre sujeto a las mismas fragilidades humanas y tentaciones que el centurión tenía, debía decirle acerca del Salvador crucificado y resucitado.  En su sabiduría, el Señor trae a aquellos que buscan la verdad, y los conecta con otros seres humanos que la conocen. (RH)

Inmediatamente después de su entrevista con Cornelio, el ángel fue a buscar a Pedro, que en ese momento estaba orando en la azotea de su alojamiento en Jope. (RH)

Fue con cierta renuencia que Pedro aceptó la orden divina.  Al relatar su experiencia, no defendió su actuación basándose en principios generales, sino en una excepción, debido a la revelación divina que había recibido.  Y el resultado lo sorprendió.  Cuando Cornelio le relató su propia experiencia, incluyendo las palabras del ángel que le había aparecido en visión, Pedro declaró:

“En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hech.10:34-35). (MR)

PEDRO LIBRADO DE LA PRISON

Continúa en parte 83

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 81-

LOS ÁNGELES DESDE EL PENTECOSTÉS HASTA LOS ULTIMOS DÍAS-parte 3

FELIPE Y EL EUNUCO ETIOPE

Los ángeles del cielo acompañan a aquellos que buscan ser iluminados; cooperan con los que tratan de ganar almas para Cristo; ministran a quienes serán herederos de la salvación.  Esto se muestra claramente en la experiencia de Felipe y el etíope.  (BE & ST)

Este etíope era un hombre de buena posición y amplia influencia.  Dios vio que, una vez convertido, comunicaría a otros la luz recibida, y ejercería poderoso influjo a favor del Evangelio.  Los ángeles del Señor asistían a este hombre que buscaba luz, y le atraían al Salvador.  Por el ministerio del Espíritu Santo, el Señor lo puso en relación con quien podía conducirlo a la luz.  (Conflicto y Valor-332-)

Cuando Dios le dio a Felipe su tarea, aprendió que cada alma es preciosa a la vista de Dios, y que los ángeles dirigen a los agentes humanos para llevar la luz a aquellos que la necesitan.  Los ángeles no han sido encargados de la tarea de predicar el Evangelio, pero mediante su ministerio, Dios envía luz a su pueblo, y es a través de su pueblo que la luz ha de llegar al mundo. (BE & ST)

LA CONVERSIÓN DE PABLO

Mientras Saulo viajaba hacia Damasco, llevando cartas que le autorizaban a apresar hombres y mujeres que predicasen a Jesús, para llevarlos presos a Jerusalén, había en derredor de él ángeles malos llenos de regocijo.  Pero de repente una luz del cielo brilló en derredor de él, ahuyentó a los malos ángeles y le hizo caer prestamente al suelo.  (PE -200-)

En el relato de la conversión de Saulo se nos dan importantes principios que deberíamos tener siempre presentes.  Saulo fue puesto directamente en presencia de Cristo.  Lo detuvo en su carrera y lo convenció de pecado; pero cuando Saulo preguntó: “¿Qué quieres que yo haga?”, el Salvador colocó al inquiridor judío en relación con su iglesia, para que conociera allí la voluntad de Dios concerniente a él.

Mientras Saulo continuaba sólo orando y suplicando en la casa de Judas, el Señor le apareció en visión a  “un discípulo llamado Ananías”, y le dijo que Saulo de Tarso estaba orando y que necesita ayuda.  “Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha-dijo el mensajero celestial-, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí él ora”…

Apenas podía creer Ananías las palabras del ángel; porque los informes de la acerba persecución de Saulo contra los santos de Jerusalén se habían esparcido extensamente…

Obediente a la indicación del ángel, Ananías buscó al hombre que hacía poco sólo respiraba amenazas contra todos los que creían en el nombre de Jesús; y poniendo sus manos sobre la cabeza del dolorido penitente, dijo:

“Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías,  me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.  Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado”. (Hechos 9:1-18) (HAp. 98-99)

PABLO SALE DE DAMASCO

Continúa en parte 82

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 80-

LOS ÁNGELES DESDE EL PENTECOSTÉS HASTA LOS ULTIMOS DÍAS-parte 2

PEDRO Y JUAN LIBRADOS DE LA PRISION

Poco tiempo después del descenso del Espíritu Santo, Pedro y Juan, que habían estado dedicados a la oración ferviente, fueron al templo a adorar. Allí encontraron a un pobre y desanimado paralitico. Los discípulos se compadecieron de él. “Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos…No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”.  (Hechos 3:4-6)

Como los saduceos no creían  en la resurrección, se encolerizaban al oír a los discípulos afirmar que Cristo había resucitado de entre los muertos, pues comprendían que si se dejaba a los apóstoles predicar a un Salvador resucitado y obrar milagros en su nombre, todos rechazarían la doctrina de que no habrá resurrección y pronto se extinguiría la secta de los saduceos.  (Hechos de los Apóstoles 64-65)

Algunos de los oficiales del templo y el jefe de la guardia eran saduceos.  El jefe, con la ayuda de otros saduceos, arrestó a los dos apóstoles y los puso en prisión, ya que era muy tarde para que sus casos fuesen examinados esa noche.

Satanás parecía triunfar y los ángeles malignos lo celebraban; pero los ángeles de Dios fueron enviados a abrir las puertas de la prisión.  Contrariamente a la orden del sumo sacerdote y los ancianos, los ángeles les ordenaron volver al templo y continuar hablando palabras de vida. (SG)

Los sacerdotes y magistrados decidieron acusar a los discípulos de insurrección, de haber asesinado a Ananías y Safira, y de conspirar para desposeer a los sacerdotes de su autoridad.

Cuando enviaron por los presos para que comparecieran ante su presencia, grande fue el asombro general al recibirse la noticia de que se habían hallado las puertas de la cárcel cerradas con toda seguridad y a los guardias delante de ellas, pero que los presos no aparecían por ninguna parte.

Pronto llegó este sorprendente informe: “He aquí los varones que pusisteis en la cárcel están en el templo, y enseñan al pueblo.  Entonces fue el jefe de la guardia con los alguaciles, y los trajo sin violencia, porque temían ser apedreados por el pueblo”…

Cuando el pontífice les dijo: “¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre?…Pedro respondió: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:25-29)

Un ángel del cielo los había librado de la cárcel ordenándoles que enseñaran  en el templo.  (HAp. 66-67)

Aquellos criminales se enfurecieron. Deseaban matar a los apóstoles.  Mientras planeaban como hacerlo, un ángel fue enviado a impresionar el corazón de Gamaliel para que aconsejara a los príncipes y sacerdotes diciendo: “Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; más si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios” (Hechos 5:38-39).

Los malos ángeles sugerían a los ancianos y sacerdotes que aniquilaran a los apóstoles; pero Dios envió a su ángel para evitarlo, levantando entre sus propias filas, una voz que hablara a favor de los discípulos. (SG)

FELIPE Y EL EUNUCO ETIOPE

Continúa en parte 81

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 79-

LOS ÁNGELES DESDE LA RESURRECCIÓN HASTA LA ASCENCION DE CRISTO-parte 4-

ÁNGELES EN LA ASCENSION DE CRISTO-parte 2-

Cuando Jesús ascendió desde el monte de los Olivos, no lo hizo solamente a la vista de sus discípulos; muchos estaban presenciando la escena. Multitud de ángeles; miles de miles, miraban al Hijo de Dios mientras ascendía a lo alto.

Mientras los discípulos estaban todavía mirando hacia arriba, se dirigieron a ellos unas voces, se dieron vuelta, y vieron a dos ángeles que les hablaron diciendo: “Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:11)

Estos ángeles eran los más exaltados de la hueste angélica, los dos que habían ido a la tumba en ocasión de la resurrección de Cristo y habían estado con El durante toda su vida en la tierra. (DTG-771)

Cristo fue llevado al cielo en una nube compuesta de ángeles vivientes. (MR)

Mientras los ángeles le recibían, los discípulos oyeron sus palabras: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.  Amén” (Mateo 28:20).  (Hechos de los Apóstoles- 53)

Cuando Cristo ascendió a lo alto llevando cautiva la cautividad, escoltado por la hueste celestial y recibido a las puertas de la ciudad, poseía la misma exaltada posición que había tenido antes de venir al mundo a morir por el hombre. (SG)

CRISTO ES ESCOLTADO A LA PRESENCIA DEL PADRE

Cuando Cristo entró por los portales celestiales, fue entronizado en medio de la adoración de los ángeles.  Tan pronto como esta ceremonia hubo terminado, el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos en abundantes raudales, y Cristo fue  glorificado con la misma gloria que había tenido con el Padre, desde toda la eternidad.

El derramamiento pentecostal era la comunicación del cielo de que el Redentor había iniciado su ministerio celestial.  De acuerdo con su promesa, había enviado el Espíritu Santo del cielo a sus seguidores como prueba de que, como Sacerdote y Rey, había recibido toda autoridad en el cielo y en la tierra, y era el Ungido sobre su pueblo.   (Hechos de los Apóstoles -31-32)

LOS ÁNGELES DESDE EL PENTECOSTÉS HASTA LOS ULTIMOS DÍAS

LOS ÁNGELES PROTEGEN LAS VERDADES VITALES-parte 1-

Los ángeles de Dios fueron comisionados para que guardasen con cuidado especial las verdades sagradas e importantes que habían de servir como ancla a los discípulos de Cristo durante toda generación.  El Espíritu Santo descansó en forma especial sobre los apóstoles, que fueron testigos de la crucifixión, resurrección y ascensión de nuestro Salvador; verdades importantes que habían de ser la esperanza de Israel. 

Todos habían de mirar al Salvador del mundo como su única esperanza, andar en el camino que El había abierto por el sacrificio de su propia vida, guardar la Ley de Dios y vivir y la sabiduría y bondad de Jesús al dar poder a los discípulos para que llevasen adelante la misma obra a causa de la cual los judíos le habían odiado y dado muerte.  En su nombre, tenían ellos poder sobre las obras de Satanás. 

Un halo de luz y de gloria rodeó el tiempo de la muerte y resurrección de Jesús e inmortalizó la verdad sagrada de que era el Salvador del mundo. (Primeros Escritos -196-197)

Continúa en parte 80

 

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 78-

LOS ÁNGELES DESDE LA RESURRECCIÓN HASTA LA ASCENCION DE CRISTO-parte 3-

CRISTO ASCIENDE A SU PADRE

“Id –dijeron los ángeles a las mujeres-, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo” (Mar.16:7).  Estos ángeles habían estado con Cristo como ángeles custodios durante su vida en la tierra.  Habían presenciado su juicio y crucifixión. Habían oído las palabras que él dirigiera a sus discípulos. (DTG-735)

Prestamente, las mujeres se apartaron del sepulcro y “con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos” (Mateo 28:8)

María no había oído las buenas noticias.  Ella fue a Pedro y a Juan con el triste mensaje: “Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto” (Juan 20:2) Los discípulos se apresuraron a ir a la tumba, y la encontraron como había dicho María.  Vieron los lienzos y el sudario, pero no hallaron a su Señor.

María había seguido a Juan y a Pedro a la tumba; cuando volvieron a Jerusalén, ella quedó. Mientras miraba al interior de la tumba vacía, el pesar llenaba su corazón. 

Mirando hacia adentro, “vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesus había sido puesto… Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?” A través de sus lágrimas, María vio la forma de un hombre, y pensando que fuese el hortelano dijo: “Señor, si tú  lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré”.

Pero ahora, con su propia voz familiar, “Jesús le dijo: ¡María!” Entonces supo que no era un extraño el que se dirigía a ella, y volviéndose, vio delante de si  al Cristo vivo. En su gozo, se olvidó que había sido crucificado, dijo: “¡Raboni!” Pero Cristo alzó la mano diciendo: “No me toques, porque aún no he subido a mi Padre”. (Juan 20:11-17)

Jesús se negó a recibir el homenaje de los suyos hasta tener la seguridad de que su sacrificio era aceptado por el Padre.  Ascendió a los atrios  celestiales, y de Dios mismo oyó la seguridad de que su expiación por los pecados de los hombres había sido amplia, de que por su sangre todos podían obtener vida eterna.

Después que hubo ascendido al Padre, Jesús apareció a las otras mujeres diciendo: “¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron.  Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán” (Mateo 28:9-10) (DTG-733-736)

Hubo otras apariciones después de la resurrección.

ÁNGELES EN LA ASCENSION DE CRISTO-parte 1-

Había llegado el tiempo en que Cristo había de ascender al trono de su Padre. Como lugar de ascensión, Jesús eligió el sitio con tanta frecuencia santificado por su presencia, el monte de los Olivos.

Ahora, con los once discípulos, Jesús se dirigió a la montaña.  Mientras pasaban por la puerta de Jerusalén, muchos ojos se fijaron, admirados en este pequeño grupo conducido por Uno que unas semanas antes había sido condenado y crucificado.

Al llegar al monte de los Olivos, Jesús condujo al grupo a través de la cumbre, hasta llegar cerca de Betania. Allí se detuvo y los discípulos le rodearon. Con las manos extendidas para bendecirlos, como si quisiera asegurarles su cuidado protector, ascendió lentamente de entre ellos, atraído  hacia el cielo por un poder más fuerte que cualquier atracción terrenal, Y mientras el subía, los discípulos, llenos de reverente asombro, miraban  para alcanzar la última vislumbre de su Salvador que ascendía. (DTG-769-771)

Continúa en parte 79