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LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 78-

LOS ÁNGELES DESDE LA RESURRECCIÓN HASTA LA ASCENCION DE CRISTO-parte 3-

CRISTO ASCIENDE A SU PADRE

“Id –dijeron los ángeles a las mujeres-, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo” (Mar.16:7).  Estos ángeles habían estado con Cristo como ángeles custodios durante su vida en la tierra.  Habían presenciado su juicio y crucifixión. Habían oído las palabras que él dirigiera a sus discípulos. (DTG-735)

Prestamente, las mujeres se apartaron del sepulcro y “con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos” (Mateo 28:8)

María no había oído las buenas noticias.  Ella fue a Pedro y a Juan con el triste mensaje: “Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto” (Juan 20:2) Los discípulos se apresuraron a ir a la tumba, y la encontraron como había dicho María.  Vieron los lienzos y el sudario, pero no hallaron a su Señor.

María había seguido a Juan y a Pedro a la tumba; cuando volvieron a Jerusalén, ella quedó. Mientras miraba al interior de la tumba vacía, el pesar llenaba su corazón. 

Mirando hacia adentro, “vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesus había sido puesto… Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?” A través de sus lágrimas, María vio la forma de un hombre, y pensando que fuese el hortelano dijo: “Señor, si tú  lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré”.

Pero ahora, con su propia voz familiar, “Jesús le dijo: ¡María!” Entonces supo que no era un extraño el que se dirigía a ella, y volviéndose, vio delante de si  al Cristo vivo. En su gozo, se olvidó que había sido crucificado, dijo: “¡Raboni!” Pero Cristo alzó la mano diciendo: “No me toques, porque aún no he subido a mi Padre”. (Juan 20:11-17)

Jesús se negó a recibir el homenaje de los suyos hasta tener la seguridad de que su sacrificio era aceptado por el Padre.  Ascendió a los atrios  celestiales, y de Dios mismo oyó la seguridad de que su expiación por los pecados de los hombres había sido amplia, de que por su sangre todos podían obtener vida eterna.

Después que hubo ascendido al Padre, Jesús apareció a las otras mujeres diciendo: “¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron.  Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán” (Mateo 28:9-10) (DTG-733-736)

Hubo otras apariciones después de la resurrección.

ÁNGELES EN LA ASCENSION DE CRISTO-parte 1-

Había llegado el tiempo en que Cristo había de ascender al trono de su Padre. Como lugar de ascensión, Jesús eligió el sitio con tanta frecuencia santificado por su presencia, el monte de los Olivos.

Ahora, con los once discípulos, Jesús se dirigió a la montaña.  Mientras pasaban por la puerta de Jerusalén, muchos ojos se fijaron, admirados en este pequeño grupo conducido por Uno que unas semanas antes había sido condenado y crucificado.

Al llegar al monte de los Olivos, Jesús condujo al grupo a través de la cumbre, hasta llegar cerca de Betania. Allí se detuvo y los discípulos le rodearon. Con las manos extendidas para bendecirlos, como si quisiera asegurarles su cuidado protector, ascendió lentamente de entre ellos, atraído  hacia el cielo por un poder más fuerte que cualquier atracción terrenal, Y mientras el subía, los discípulos, llenos de reverente asombro, miraban  para alcanzar la última vislumbre de su Salvador que ascendía. (DTG-769-771)

Continúa en parte 79

 

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