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Posts Tagged ‘de la gloria’

LAS PROMESAS DE LA BIBLIA-parte 43-

SABIDURÍA

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.  (Santiago 1:5)

…y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas…  (Isaías 2:3)

Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.  (Salmo 32:8)

Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo…  (Eclesiastés 2:26)

Bendeciré a Jehová que me aconseja; Aún en las noches me enseña mi conciencia.  (Salmo 16:7)

Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos; Es escudo a los que caminan rectamente.  (Proverbios 2:5-7)

Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo.  Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.  (1 Juan 5:20)

Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.  (2 Corintios 4:6)

Los hombres malos no entienden el juicio; Más los que buscan a Jehová entienden todas las cosas.  (Proverbios 28:5)

He aquí, tu amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. (Salmo 51:6)

SALVACIÓN

Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?  Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.  Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.  No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.  (Juan 3:3-7)

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.  (2 Corintios 5:17)

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.  (2 Corintios 5:21)

Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.  (Efesios 2:1)

Porque ésto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.  (1 Timoteo 2:3, 4)

Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis, y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.  Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los del todo el mundo.  (1 Juan 2:1, 2)

Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncision de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados.  (Colosenses 2:13)

Palabra fiel es ésta, y digna de ser recibida por todos.  Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.  (1 Timoteo 4: 9, 10)

Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.  (Romanos 5:15)

Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador.  (Tito 3:4-6)

Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.  (Juan 1:12, 13)

 

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LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 87-

LOS ÁNGELES DESDE EL PENTECOSTÉS HASTA LOS ULTIMOS DÍAS-parte 9

JUAN EL REVELADOR

El Salvador habla de Gabriel en el Apocalipsis diciendo que “la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan (Apoc.1:1). Y a Juan, el ángel declaró: “Yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas…”.  (Apoc.22:9)

Dios tenía una obra especial para que él [Juan] cumpliera.  Satanás estaba determinado a estorbar su trabajo, y dirigió a sus agentes para intentar destruir a Juan. Pero Dios envió su ángel y lo preservó maravillosamente.  Aquellos que presenciaron el gran poder de Dios manifestado en la liberación de Juan quedaron asombrados. 

Muchos se convencieron de que Dios estaba con él, y que su testimonio referente a Jesús era cierto. Aquellos que intentaban destruirlo tuvieron temor de atentar nuevamente contra su vida, y a él le fue permitido seguir sufriendo por causa de Cristo.

Fue acusado falsamente por sus enemigos y pronto desterrado a una isla desierta.  Pero Dios envió a su ángel para revelarle las cosas que sucederían en la tierra, así como la condición de la iglesia hasta los días finales.  Le reveló qué ocurriría con la iglesia si apostataba, y cómo triunfaría finalmente si agradaba a Dios.

El ángel del cielo vino a Juan en majestad, con la gloria del cielo reflejada en su rostro.  Le reveló a Juan escenas de profundo y maravilloso interés concerniente a la iglesia de Dios.  Trajo ante él los peligrosos conflictos que había de afrontar.  La vio pasar por terribles pruebas hasta que, purificada y emblanquecida, aparecía victoriosa; gloriosamente salvada en el reino de Dios.  El rostro del ángel se tornaba más glorioso y radiante de gozo al mostrar a Juan el triunfo final de la iglesia de Dios.

Juan quedó arrobado al presenciar la liberación final de la iglesia. Mientras participaba de la gloria de esta escena, y con profundo temor y reverencia, cayó a los pies del ángel para adorarle.  El ángel lo levantó inmediatamente y en suave reproche le dijo: “Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús.  Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía”.  (Apoc.19:10)

Entonces el ángel mostró a Juan la santa ciudad con todo su esplendor y radiante gloria.  Juan quedó embelesado con la gloria de la ciudad; y sin recordar el reproche recibido, se postró otra vez a los pies el ángel.  Otra vez oyó el suave reproche: “Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro.  Adora a Dios”.  (Apoc.22:9)   (SG)

Cristo, el Mensajero real, visitó a Juan en su isla desierta y le dio las más extraordinarias revelaciones de sí mismo. (ST)

El ángel poderoso que instruyó a Juan era nada menos que Cristo.  Cuando coloca su pie derecho en el mar y su pie izquierdo sobre la tierra seca, muestra la parte que desempeña en las escenas finales del gran conflicto con Satanás.  Esta posición denota su supremo poder y autoridad sobre la tierra.  El conflicto se ha intensificado y agudizado de una época a otra, y seguirá intensificándose hasta las escenas finales, cuando la obra magistral de los poderes de las tinieblas llegará al máximo.

Satanás junto con los hombres impíos, engañará a todo el mundo y a las iglesias que no reciban el amor de la verdad.  Pero el ángel poderoso exige atención.  Clama en alta voz.  Debe mostrar el poder y la autoridad de su voz a aquellos que se han unido con Satanás para oponerse a la verdad. (CB)

ÁNGELES EN LA EDAD MEDIA

Continúa en parte 88

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VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 83-

LOS ÁNGELES DESDE EL PENTECOSTÉS HASTA LOS ULTIMOS DÍAS-parte 5

PEDRO LIBRADO DE LA PRISON

El día de la ejecución de Pedro había sido finalmente decidido; pero aún así, las oraciones de los creyentes ascendían a los cielos.  Y mientras ellos ocupaban todas sus energías y sentimientos en fervientes apelaciones, los ángeles de Dios vigilaban al aprisionado apóstol. Pedro había sido colocado entre dos soldados, aprisionado con dos cadenas, cada una de las cuales estaba sujeta a la cintura de uno de sus guardias. 

Era imposible que se moviera sin que ellos se diesen cuenta.  Las puertas de la prisión estaban firmemente aseguradas, y otros guardias las custodiaban.  Humanamente hablando, las posibilidades de escape o rescate, eran nulas. (Redemption Series)

Pedro se hallaba en la cárcel, esperando ser llevado a la muerte al día siguiente; estaba durmiendo de noche “entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto.  Y  las cadenas se le cayeron de las manos”.

Pedro, despertando repentinamente, se asombró por el resplandor que inundaba su celda y por la hermosura celestial del mensajero divino.  No comprendía la escena, pero sabía que estaba libre, y en su aturdimiento y gozo habría salido de la cárcel sin protegerse contra el frío aire nocturno.  El ángel de Dios, notando todas las circunstancias y preocupándose solícito por la necesidad del apóstol dijo: “Cíñete, y átate las sandalias”.

Pedro obedeció mecánicamente; pero estaba tan extasiado con la revelación de la gloria del cielo, que no se acordó de tomar su manto. Entonces el ángel le ordenó: “Envuélvete en tu manto y sígueme.  Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma… (Hechos 12:6-10) – (2JT 345-346)

Ni una palabra es pronunciada. El ángel se desliza adelante, rodeado de un deslumbrante esplendor, y Pedro, aturdido, y creyendo aún que está soñando, sigue a su libertador.  Así pasan por una calle, y luego, cumplida la misión del ángel, éste desaparece súbitamente.

La luz celestial se desvanece, y Pedro se encuentra en las profundas tinieblas; pero a medida que sus ojos se acostumbran a ellas, éstas parecen disminuir gradualmente, y descubre que se halla sólo en la calle silenciosa, recibiendo el fresco aire nocturno. Se da cuenta que está libre, en una parta conocida de la ciudad; reconoce el lugar que a menudo ha frecuentado, y por el que esperaba pasar por última  vez a la mañana siguiente.

El apóstol se dirigió en seguida a la casa donde estaban reunidos sus hermanos, y donde en ese mismo momento estaban orando fervientemente por él.  “Cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a escuchar una muchacha llamada Rode, la cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba en la puerta.  Y ellos le dijeron: Estás loca.  Pero ella aseguraba que así era.  Entonces ellos decían: ¡Es un ángel!”.  (Hechos 12:13-15) – (HAp.119-120)

EL APEDREAMIENTO DE ESTEBAN

Continúa en parte 84

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LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 37-

LOS ÁNGELES EN EL TIEMPO DEL ÉXODO-parte 3-

LAS PLAGAS DE EGIPTO-parte 2-

Cuando se hicieron los milagros delante del rey, Satanás estuvo presente para contrarrestar la influencia que podrían ejercer, e impedir que Faraón reconociera la soberanía de Dios y que obedeciera su mandato.  Satanás obró hasta el límite de su poder para falsificar la obra de Dios y resistir la voluntad divina. 

Lo único que obtuvo fue preparar el camino para mayores manifestaciones del poder y de la gloria del Señor, y hacer aún más evidente la existencia y soberanía del Dios verdadero y viviente, tanto ante los israelitas como ante todo el pueblo egipcio. (PP-345-346)

La tormenta (la séptima plaga) llegó a la mañana como se había predicho.  Truenos y granizo, y fuego mezclado con el granizo, destruyeron árboles y plantas, y golpearon hombres y bestias.  Hasta entonces, ninguna vida había sido tocada entre los egipcios.  Pero ahora, la muerte y la desolación mostraban la huella del ángel destructor.  Solamente la tierra de Gosén fue protegida. (ST)

El Señor por medio de Moisés instruyó a los hijos de Israel acerca de su salida de Egipto, sobre todo para preservarlos de la plaga inminente.  Cada familia, sola o reunida con otra, había de matar un cordero o cabrito “sin defecto”, y con un hisopo había de tomar la sangre y ponerla “en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer” (Exo.12:7), para que el ángel destructor que pasaría a medianoche, no entrase a aquella morada.

El Señor declaró: “Yo  pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto” (Exo.12:12-13). (PP-280)

Los hijos de Israel habían seguido las órdenes dadas por Dios; y cuando el ángel de la muerte pasó por las casas de los egipcios, ellos ya estaban listos para iniciar su viaje. (Spirit of Prophecy)

Cerca de medianoche, en cada casa egipcia sus moradores fueron despertados de su sueño por el clamor y el dolor.  Temieron que todos habrían de morir.  Recordaron el clamor y el lamento proveniente de las casas de los hebreos, resultado del decreto inhumano de un cruel rey que había mandado matar a todos los niños varones tan pronto como nacieran.

Los egipcios no podían ver al ángel vengador que entraba en cada casa con su carga de muerte, pero sabían que era el Dios de los hebreos quien provocaba el mismo sufrimiento que ellos habían producido entre los israelitas. (The Youth Instructor)

CRISTO, EL DIRIGENTE INVISIBLE DE ISRAEL

Continúa en parte 38

 

 

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LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 34-

LOS ÁNGELES EN LA ERA PATRIARCAL-parte 5-

JACOB Y ESAÚ-parte 2-

Jacob y Rebeca triunfaron en su propósito, pero por su engaño no se granjearon más que tristeza y aflicción.  Dios había declarado que Jacob debía recibir la primogenitura y si hubiesen esperado con confianza hasta que Dios obrara en su favor, la promesa se habría cumplido a su debido tiempo.

Amenazado de muerte por la ira de Esaú, Jacob salió fugitivo. La noche del segundo día se encontró lejos de las tiendas de su padre.  Se sentía desechado, y sabía que toda esta tribulación había venido sobre él por su propio proceder erróneo. Las tinieblas de la desesperación oprimían su alma, y apenas se atrevía a orar. 

Sin embargo, estaba tan completamente solo que sentía como nunca antes la necesidad de la protección de Dios.  Llorando y con profunda humildad, confesó su pecado, y pidió que se le diera alguna evidencia de que no estaba completamente abandonado.

Pero Dios no abandonó a Jacob. Compasivamente el Señor reveló a Jacob precisamente lo que necesitaba: un Salvador.  Cansado de su viaje, el peregrino se acostó en el suelo, con una piedra de cabecera.  Mientras dormía vio una escalera, clara y reluciente, “que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba el cielo”. Por esta escalera subían y bajaban ángeles.  En lo alto de ella estaba el Señor de la gloria, y su voz se oyó desde los cielos: “Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac”. (Gen.28:12-13)

En esta visión, el plan de redención le fue revelado a Jacob.  La escalera representaba a Jesús, el medio señalado para comunicarse con el cielo.  Si no hubiese salvado por sus méritos el abismo producido por el pecado, los ángeles ministradores no habrían podido tratar con el hombre caído.

Con nueva y duradera fe en las promesas divinas, y seguro de la presencia y protección de los ángeles celestiales, prosiguió Jacob su jornada “a la tierra de los orientales”.  (PP-176-186-)

Aunque Jacob había dejado a Padan-aram en obediencia a la instrucción divina, no volvió sin muchos temores por el mismo camino por donde había pasado como fugitivo veinte años antes.  Recordaba siempre el pecado que había cometido al engañar a su padre… A medida que se acercaba al fin de su viaje, el recuerdo de Esaú le traía muchos presentimientos aflictivos.  Nuevamente el Señor dio a Jacob otra señal del amparo divino. (PP-194)

Cuando Jacob continúo su viaje, los ángeles se presentaron. Al verlos, dijo: “Campamento de Dios es este” (Gen.32:2). En un sueno vio a los ángeles de Dios acampando alrededor de él.  (SG)

Directamente delante de él, como si estuvieran mostrando el camino, Jacob vio dos compañías de ángeles guiándolo y protegiéndolo.  Al verlos, brotaron de sus labios palabras de alabanza y exclamó: “Campamento de Dios es éste”.  Y llamó el nombre de aquel lugar Mahanaim, que significa dos huestes o compañías. (ST)

Sin embargo, Jacob creyó que debía hacer algo a favor de su propia seguridad.  Mandó, pues, mensajeros a su hermano con un saludo conciliatorio.  Pero los siervos volvieron con la noticia de que Esaú se acercaba con cuatrocientos hombres, y que no había dado contestación al mensaje amistoso.  “Entonces Jacob tuvo gran temor. Y se angustió”…

Cuando vino la noche mandó a su familia cruzar el vado al otro lado del río, quedándose el solo atrás.  Había decidido pasar la noche en oración y deseaba estar solo con Dios.

De pronto sintió una mano fuerte sobre él.  Creyó que un enemigo atentaba contra su vida, y trató de librarse. En las tinieblas los dos lucharon por predominar.  Jacob desplegó todas sus energías.  Mientras así luchaba, el sentimiento de su culpa pesaba sobre su alma; sus pecados surgieron ante él, para alejarlo de Dios. 

Pero en su aflicción recordaba las promesas del Señor, y suplicaba misericordia. La lucha duró hasta poco antes del amanecer, cuando el desconocido tocó el muslo de Jacob, dejándolo incapacitado en el acto.  Comprendió que había luchado con un mensajero celestial, y que por eso sus esfuerzos casi sobrehumanos no habían obtenido la victoria.

El que luchó con Jacob es llamado “un varón”. Oseas lo identifica como “el ángel”. Era, en verdad, la Majestad del cielo, el Ángel del pacto, quien se apareció a Jacob en la forma y apariencia de un hombre. (ST)

La experiencia de Jacob durante aquella noche de lucha y angustia representa la prueba que habrá de soportar el pueblo de Dios inmediatamente antes de la segunda venida de Cristo.

LOS ÁNGELES EN EL TIEMPO DEL EXODO

Continúa en parte 35

 

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LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 2-

LOS ÁNGELES Y LOS HUMANOS –UNA VISTA PANORAMICA-parte 1-

 

La relación entre el mundo visible y el invisible, el ministerio de los ángeles de Dios y la influencia o intervención de los espíritus malos, son asuntos claramente revelados en las Sagradas Escrituras y como indisolublemente entretejidos con la historia humana.

Antes de la creación del hombre, había ya ángeles; pues cuando los cimientos de la tierra fueron echados a una “alaban todas las estrellas del alba, y se regocijan todos los hijos de Dios” (Job 38:7)…Los ángeles  son por naturaleza superiores al hombre, pues el salmista refiriéndose a éste, dice: “Le has hecho poco menor que los ángeles” (Sal.8:5).

EL NUMERO Y EL PODER DE LOS ÁNGELES

Las Sagradas Escrituras nos dan la información acerca del número, del poder y de la gloria de los seres celestiales, de su relación con el gobierno de Dios y también con la obra de redención. “Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino  domina sobre todos”.  Y el profeta dice: “Oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono”. Ellos sirven en la sala del trono del Rey de reyes, “ángeles, poderosos en fortaleza”, “ministros suyos”, que hacen “su voluntad”, “obedeciendo a la voz de su precepto” (Sal.103:19-21; Apoc.5-11).

Millones de millones y millares de millares era el número de los mensajeros celestiales vistos por el profeta Daniel. El apóstol Pablo habla de las “huestes innumerables de ángeles” (Heb.12:22, Dan.7:10). Como mensajeros de Dios, iban y volvían “a semejanza de relámpagos” (Eze.1:14), tan deslumbradora era su gloria y tan veloz su vuelo.  El ángel que apareció en la tumba del Señor, y cuyo “aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve”, hizo que los guardias temblaran de miedo y quedaran “muertos” (Mateo 28:3-4).

Cuando Senaquerib, el insolente monarca asirio, blasfemó e insultó a Dios y amenazó destruir a Israel, “aconteció que en aquella misma noche salió un ángel de Jehová, e hirió en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres”. El ángel “destruyó a todos los hombres fuertes y valerosos, con los príncipes; y los capitanes” del ejército de Senaquerib, quien “volvió con rostro avergonzado a su propia tierra” (2 Reyes 19:35; 2 Cron.32:21).

LOS ÁNGELES AYUDAN A LOS HIJOS DE DIOS

Los ángeles son enviados a los hijos de Dios con misiones de misericordia. Visitaron a Abrahán con promesas de bendición; al justo Lot, para rescatarle de las llamas de Sodoma; a Elías cuando estaba por morir de cansancio y hambre en el desierto; a Eliseo, con carros y caballos de fuego que circundaban la pequeña ciudad donde estaba encerrado por sus enemigos; a Daniel, cuando imploraba la sabiduría divina en la corte de un rey pagano, o en momentos en que iba a ser presa de los leones; a Pedro, condenado a muerte en la cárcel de Herodes; a los presos de Filipos; a Pablo y a sus compañeros, en la noche tempestuosa en el mar; a Cornelio, para hacerle comprender el Evangelio, a Pedro, para mandarlo con el mensaje de salvación al extranjero gentil. Así fue como, en todas las edades, los santos ángeles ejercieron su ministerio en beneficio del pueblo de Dios.

Así que, aunque expuesto al poder engañoso y a la continua malicia del príncipe de las tinieblas y en conflicto con todas las fuerzas del mal, el pueblo de Dios siempre tiene asegurada la protección de los ángeles del cielo.  Y esta protección no es superflua. Si Dios concedió a sus hijos su gracia y su amparo, es porque deben hacer frente a las temibles potestades del mal, potestades múltiples, audaces e incansables, cuya malignidad y poder nadie puede ignorar o despreciar impunemente.

Continúa en parte 2

 

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DOCTRINA DE LOS ACONTECIMIENTOS FINALES

LA TIERRA NUEVA. Creer en la doctrina de la Tierra Nueva produce muchos beneficios prácticos al cristiano. –quinta parte-

EL VALOR DE CREER EN UNA NUEVA CREACIÓN DA INCENTIVO PARA SOPORTAR.   Pablo renovaba su ánimo contemplando la gloria futura “Por tanto, no desmayemos….porque esta breve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”  (2 Cor. 4: 16, 17).

PRODUCE EL GOZO Y LA SEGURIDAD DE UNA RECOMPENSA.  Cristo mismo dijo: “Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa” (1 Cor.3:14).

DA FUERZA PARA RESISTIR LA TENTACIÓN.  Moisés pudo apartarse de los placeres del pecado y de los “tesoros de los egipcios, porque tenía puesta la mirada en el galardón” (Heb.11:26).

PROVEE UNA VISLUMBRE DE LO QUE SERÁ EL CIELOLa recompensa del cristiano no está sólo en el futuro. Cristo mismo, mediante el Espíritu Santo, viene al cristiano y mora con él como una prenda o “arras” que garantiza las bendiciones futuras (2 Cor.1:22; 5:5;  Efe.1:14).  Cristo dice: “Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apoc.3:20). Y cuando Cristo viene,  siempre trae el cielo consigo.  La comunión con El, “es el cielo en la tierra, es el comienzo de la gloria, es la salvación anticipada”.

Meditemos en el cielo y triunfaremos en la tierra; meditemos en la tierra, y nada obtendremos.

REVELA EL CARÁCTER DE DIOS.  La forma como ahora vemos el mundo representa pobremente tanto el carácter de Dios como su plan original para este planeta.  El pecado ha dañado de tal manera los ecosistemas físicos de la tierra que muchos pueden imaginar escasamente una conexión entre este mundo y el paraíso presentado en Génesis 1 y 2.  Ahora una lucha constante caracteriza la vida.  Ni aún la vida del cristiano, que debe luchar con el mundo, la carne y el diablo, presenta con exactitud el plan original de Dios. En lo que Dios ha planeado para los redimidos –un mundo sin contaminación satánica,  un mundo en el cuál gobierna sólo el propósito de Dios—tenemos   una representación más verdadera de su carácter.

NOS ACERCA A DIOS.  Por último, la Biblia describe la nueva tierra con el fin de atraer al inconverso a Cristo. El verdadero propósito de Dios en dar a conocer lo que ha preparado para los que le aman, es sacar a las personas de su preocupación por este mundo, ayudarlas a discernir el valor del mundo futuro y darles una vislumbre de las cosas hermosas que ha preparado el corazón de amor del Padre.

NUEVA PARA SIEMPRE.  En este viejo planeta se dice con frecuencia que “todas las cosas buenas se tienen que terminar”.  Lo mejor de las buenas noticias relacionadas con la Tierra Nueva es que nunca tendrán fin.

“LOS REINOS DEL MUNDO HAN VENIDO A SER DE NUESTRO SEÑOR Y SU CRISTO; Y EL REINARÁ POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS”. (Apoc.11:15;   Dan.2:44).

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