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LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 76-

LOS ÁNGELES DESDE LA RESURRECCIÓN HASTA LA ASCENCION DE CRISTO-parte 1-

LA MAÑANA DE LA RESURRECCIÓN

Los discípulos descansaron el sábado, entristecidos por la muerte del Señor, mientras que Jesús, el Rey de gloria, permanecía en la tumba. Al llegar la noche, vinieron los soldados a guardar el sepulcro del Salvador mientras los ángeles se cernían invisibles sobre el sagrado lugar. (PE-181-)

Había transcurrido lentamente la noche del primer día de la semana.  Había llegado la hora más sombría, precisamente antes del amanecer.  Cristo estaba todavía preso en su estrecha tumba. La gran piedra estaba en su lugar; el sello romano no había sido roto; los guardias romanos seguían velando. 

Huestes de malos ángeles se cernían sobre el lugar. Pero el ejército celestial rodeaba el sepulcro. Ángeles excelsos en fortaleza guardaban la tumba, y esperaban para dar la bienvenida al Príncipe de la vida (DGT-725-)

Los vigilantes ángeles sabían que se acercaba el momento de libertar a su caudillo, el amado Hijo de Dios. Mientras ellos aguardaban con profundísima emoción la hora del triunfo, un potente ángel llego del cielo. El ángel se aproximó a la tumba, apartó la piedra y se sentó sobre ella. La luz del cielo rodeó la tumba y todo el cielo fue iluminado con la gloria de los ángeles. (CB-1085)

Aquel que dijo: “Yo pongo mi vida, para volverla a tomar” (Juan 10:17), salió de la tumba a la vida que estaba en sí mismo.  La humanidad murió; la divinidad no lo hizo.  En su divinidad, Cristo poseía el poder para quebrar los lazos de la muerte. (YI)

La Deidad fulguró mientras Cristo salía de la tumba y se levantaba triunfante sobre la muerte y el sepulcro. (ST)

A los guardias romanos se les dio fuerza para que soportaran el espectáculo, pues tenían que dar un mensaje como testigos de la resurrección de Cristo.

Los guardias se llenaron de un terrible temor. ¿Dónde había quedado su poder para cuidar el cuerpo de Cristo? Su temor no estaba relacionado al cumplimiento de su deber ni a la preocupación de que los discípulos pudieran llevarse el cuerpo.  Su temor y asombro se debía al brillo excelso de los ángeles que los rodeaban. Los guardias romanos vieron a los ángeles y cayeron como muertos sobre la tierra.

Con solemne admiración la hueste angélica presenció la escena.  Y cuando Jesús caminando majestuosamente, salió del sepulcro, los resplandecientes ángeles se postraron y le adoraron, y le glorificaron con cantos de victoria y triunfo. (SG)

Satanás no había triunfado.  Sus ángeles se quejaron amargamente de que su presa les había sido arrebatada con violencia, y que aquel a quien tanto odiaban se había levantado de los muertos. (SG)

INMEDIATAMENTE DESPUÉS DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO

Continúa en parte 77

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 77-

LOS ÁNGELES DESDE LA RESURRECCIÓN HASTA LA ASCENCION DE CRISTO-parte 2-

INMEDIATAMENTE DESPUÉS DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO

Los guardias romanos dejaron el sepulcro admirados de los que habían visto y oído, y se apresuraron a ir a la ciudad para informar a todos los que encontraban en su camino las maravillosas escenas que habían presenciado.  Mientras tanto, un mensajero había sido enviado a los sacerdotes y gobernantes con la noticia: “Cristo, al que vosotros crucificasteis, ha sido levantado de los muertos”.

Un siervo fue enviado inmediatamente con un mensaje ordenando a los guardias romanos a presentarse en el palacio del sumo sacerdote. Allí fueron celosamente interrogados, y ellos dieron un completo testimonio de lo que habían presenciado en el sepulcro: Que un poderoso mensajero había venido del cielo; su rostro era brillante como un relámpago y sus vestimentas blancas como nieve. 

Que la tierra se había sacudido y ellos habían perdido sus fuerzas; el ángel había tomado la inmensa piedra que guardaba el sepulcro y la había removido como si hubiera sido un guijarro.  Que un Ser con gran gloria había salido del sepulcro, y un coro de voces había llenado los cielos y la tierra con canciones de victoria y júbilo. Que una vez que el brillo y la música se habían esfumado, ellos habían recuperado sus fuerzas, y al mirar hacia el sepulcro, habían visto la tumba vacía y no habían encontrado el cuerpo de Jesús por ninguna parte. (Redemption Series)

Los guardias romanos se apresuraron a ir a los príncipes y sacerdotes con la maravillosa historia de lo que habían visto. Cuando estos criminales escucharon el extraordinario informe, sus rostros palidecieron y se llenaron de horror por lo que habían hecho.  Creer lo que oían significaba su propia condenación.

Se retiraron para consultar que hacer. Concluyeron que si el informe de la resurrección de Jesús se conocía, que si el pueblo llegaba a saber de la gloria sorprendente que había dejado a los guardias como muertos, se levantarían contra ellos y los matarían. Decidieron sobornar a los soldados para mantener el asunto secreto. 

Les ofrecieron una gran suma de dinero para que dijesen que mientras dormían durante la noche, sus discípulos habían venido y habían hurtado su cuerpo.  Cuando los guardias preguntaron qué acontecería con ellos por decir que se habían dormido en el puesto del deber, los príncipes y sacerdotes les dijeron que persuadirían al gobernador para que los salvase. (SG)

LAS MUJERES VIENEN AL SEPULCRO

La mujeres que habían estado al lado de la cruz de Cristo esperaron velando que transcurriesen las horas del sábado. El primer día de la semana, muy temprano, se dirigieron a la tumba llevando consigo especias preciosas para ungir el cuerpo del Salvador.

Ignorando lo que estaba sucediendo, se acercaron al huerto diciendo: “¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?” (Mar.16:3). Sabían que no podrían mover la piedra, pero seguían adelante. Vieron que la gran piedra había sido apartada.  El sepulcro estaba vacío.

María Magdalena fue la primera en llegar al lugar, y al ver que la piedra había sido sacada, se fue presurosa para contarlo a los discípulos. Mientras tanto, llegaron las otras mujeres. Un joven vestido de ropas resplandecientes estaba sentado al lado de la tumba.  Era el ángel que había apartado la piedra. 

Las mujeres inmediatamente se postraron hasta el suelo, la presencia del mensajero celestial era más de lo que podían soportar. “No temáis vosotras-les dijo-; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado.  No está aquí, pues ha resucitado, como dijo.  Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos” (Mateo 28:5-7).  

Otro ángel les dijo: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día” (Luc.24:5-7)

¡Ha resucitado, ha resucitado! Las mujeres repiten las palabras vez tras vez (DTG-732-733)

CRISTO ASCIENDE A SU PADRE

Continúa en parte 78

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 75-

LOS ÁNGELES DURANTE LA PASIÓN Y MUERTE DE CRISTO-parte 6-

LA CRUCIFICCION DE CRISTO-parte 2-

El Padre, junto con sus ángeles, se escondía en la espesa oscuridad. Dios estaba junto a su Hijo, sin manifestarse a El ni a ningún ser humano. Si un rayo de su gloria y su poder hubiera penetrado la oscura nube, todos los espectadores hubiesen sido destruidos. (MR)

¿Cómo podría el cielo guardar silencio? En la horrible oscuridad que rodeaba la cruz, en las rocas que se partían, en el bramido del trueno y el fulgor del relámpago, en la tierra que se sacudía al paso de los ejércitos celestiales, el cielo reaccionaba al ver a su Comandante sufrir tal indignidad. (RH)

Cuando Cristo exclamó: “Consumado es”, los mundos no caídos quedaron asegurados. Para ellos la batalla había sido peleada y la victoria conseguida.  Satanás no tendría lugar en los afectos del universo. (RH)

Los santos ángeles se horrorizaban de que alguien que había estado con ellos pudiera haber caído tan bajo que fuera capaz de producir tal crueldad como la que sufrió el Hijo de Dios en el Calvario. Cualquier sentimiento de pena o simpatía que pudieran haber tenido por Satanás se extinguió en sus corazones. (ST)

La mano del sacerdote no fue la que rasgó de arriba abajo el hermoso velo que dividía el lugar santo del santísimo. Fue la mano de Dios.  Cuando Cristo exclamó: “Consumado es”, el Vigilante Santo que había sido huésped invisible en el festín de Belsasar dictaminó que la nación judía era una nación excomulgada.  La misma mano que trazó sobre la pared los caracteres que registraron la condenación de Belsasar y el fin del reino de Babilonia, fue la que rasgó el velo del templo de arriba abajo. (CB-1084)

Los dirigentes judíos bajaron su cuerpo y lo colocaron en la tumba nueva de José.  Rodaron la gran piedra a la puerta del sepulcro razonando que los discípulos podían venir en la noche y hurtar su cuerpo.  Los malos ángeles celebraban alrededor del sepulcro pensando que Cristo había sido vencido. 

Una guardia de soldados romanos cuidaba la tumba. Los judíos habían tomado las mayores precauciones para que su triunfo fuera completo. No tomaron en cuenta, sin embargo, que ángeles celestiales guardaban el lugar donde su amado Comandante  descansaba. (RH)

No fue sino hasta la muerte de Cristo que el verdadero carácter de Satanás fue claramente revelado a los ángeles y a los mundos no caídos.  Fue entonces que la prevaricación y las acusaciones de aquel que había sido un ángel exaltado, fueron vistas en su verdadera luz. (ST)

La muerte de Cristo sobre la cruz, aseguró la destrucción de aquel que tiene el poder de la muerte y fue el originador del pecado. Cuando Satanás sea destruido, no habrá quien tiente a hacer el mal; la expiación no será repetida, y no habrá peligro de otra rebelión en el universo de Dios.  Lo único que pudo efectivamente vencer el pecado en este mundo, también evitará un nuevo brote de pecado en el cielo.

El significado de la muerte de Cristo será entendido por ángeles y santos.  Los hombres caídos no hubieran podido tener un hogar en el paraíso de Dios, si no fuera por el Cordero que fue inmolado antes de la creación del mundo.  La seguridad de los ángeles también  depende de los sufrimientos del Hijo de Dios; por eso le ofrecen honor y gloria. 

Es mediante la eficacia de la cruz, que los ángeles son guardados contra la apostasía.  Sin la cruz, no estarían más seguros que lo que estaban los ángeles antes de la caída de Satanás.  La perfección angélica falló en el cielo; la perfección humana falló en el Edén. 

El plan de salvación, que muestra el amor y la justicia de Dios, provee la eterna salvaguardia contra la rebelión en los mundos no caídos.  La muerte de Cristo en la cruz del Calvario es nuestra única esperanza en este mundo, y será nuestro tema en el mundo venidero. (ST)

Cristo, mediante su vida y su muerte, ha contestado para siempre la pregunta acerca del carácter de Dios, de su esencia de amor y luz.  Esta fue la pregunta que agitó el cielo, y fue el comienzo de la rebelión de Satanás contra Dios.  El cambio o abolición  de las leyes de su gobierno en las cortes celestiales, era la demanda que se requería como evidencia de su amor. (RH)

LOS ÁNGELES DESDE LA RESURRECCIÓN HASTA LA ASCENCION DE CRISTO

Continúa en parte 76

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 74-

LOS ÁNGELES DURANTE LA PASIÓN Y MUERTE DE CRISTO-parte 5-

LA CRUCIFICCION DE CRISTO-parte 1-

El Hijo de Dios fue entregado al pueblo para ser crucificado. Cargaron sobre El la pesada cruz…pero Jesús se desvaneció por la carga.  Entonces encontraron…un hombre que, aunque no había profesado abiertamente su fe en Cristo, no obstante creía en El.  Cargaron sobre él la cruz, y él la llevó hasta su destino fatal.  Compañías de ángeles estaban formadas en el aire sobre el lugar. (SG)

¿Quiénes presenciaron esta escena? El universo celestial, Dios el Padre, Satanás y sus ángeles. (BE & ST)

Ángeles celestiales…escuchaban las mofas y burlas. Gozosamente hubieran roto filas para acercarse al Hijo de Dios en su humillación y angustia corporal, pero no se les permitió. (MR)

“A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar”, era la burla lanzada sobre Cristo durante la agonía de su muerte en la cruz.  En cualquier momento podría haberse salvado a sí mismo y descendido de la cruz.  Pero si lo hubiera hecho, el mundo hubiese quedado bajo el control del gran apóstata.  Los ángeles se admiraban de que Jesús no sellase con la muerte los labios de sus escarnecedores.  (The Youth Instructor)

Entre aquellos que se burlaban de Cristo mientras pendía de la cruz, se encontraban Satanás y sus ángeles personificados. Satanás era el que llenaba sus bocas de maldiciones viles; él inspiraba sus burlas. (MR)

Los principados y las potestades de las tinieblas estaban reunidos alrededor de la cruz.  El gran apóstata sin manifestarse abiertamente, dirigía a su hueste que, a su vez, se ligaba con seres humanos en su lucha contra Dios. (ST)

Cristo luchó con el poder de Satanás, quien declaraba que tenía a Cristo en su poder, que era superior en fuerza al Hijo de Dios, que el Padre había negado a su Hijo y que ya no gozaba del favor de Dios más que el mismo.

Cristo no cedió en el menor grado al enemigo que lo torturaba, ni aún en su más acerba angustia.  Rodeaban al Hijo de Dios legiones de ángeles malos, mientras que a  los santos ángeles se les ordenaba que no rompiesen filas ni se empeñasen en lucha contra el enemigo que le tentaba y vilipendiaba. 

A los ángeles celestiales no se les permitió ayudar al angustiado espíritu del Hijo de Dios.  Fue en aquella terrible hora de tinieblas, en que el rostro de su Padre se ocultó mientras le rodeaban legiones de malos ángeles y los pecados del mundo estaban sobre El, cuando sus labios profirieron estas palabras: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado” (Mateo 27:46).  (JT 231-232)

Las tinieblas que cubrían la tierra a la hora de la crucifixión, escondían compañías enteras de agentes celestiales, y la tierra se sacudía ante la marcha de los ejércitos del cielo.  Las rocas se partían, y por tres horas la tierra se cubrió de una oscuridad impenetrable.  La naturaleza, con su oscuro manto, quería esconder los sufrimientos del Hijo de Dios. (MR)

Continúa en parte 75

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 73-

LOS ÁNGELES DURANTE LA PASIÓN Y MUERTE DE CRISTO-parte 4-

ANTE PILATO

Los hombres estaban poseídos de un espíritu satánico cuando decidieron que preferían a Barrabás, un ladrón y asesino, en lugar del Hijo de Dios.  El poder demoníaco triunfó sobre la humanidad.  Legiones de ángeles malignos tomaron completo control de los hombres, y en respuesta a la pregunta de Pilato acerca de quién deseaban ellos que soltase, bramaron:

“Fuera con éste, suéltanos a Barrabás”.  Cuando Pilato nuevamente expresó su preocupación de que hacer con Jesús, el griterío aumentó, diciendo: “¡Crucifícale! ¡Crucifícale!” Al ceder el control a las agencias demoníacas, los hombres tomaron su posición del lado del gran apóstata.

Los mundos  no caídos miraban la escena con asombro, incapaces de comprender la degradación que el pecado había traído.  Legiones de malos ángeles controlaban a los príncipes y sacerdotes, y mediante ellos, daban voz a las sugerencias de Satanás para que, ofreciendo soborno y falsedad, tentaran al pueblo y lo persuadieran a rechazar al Hijo de Dios y a elegir un ladrón y asesino en su lugar.

 ¡Qué escena para que Dios y los ángeles presenciaran! El unigénito Hijo de Dios, la Majestad del cielo, el Rey de gloria, burlado, insultado, rechazado y crucificado por aquellos a quienes había venido a salvar, quienes se habían entregado al control de Satanás. (RH)

Los ángeles que estaban presenciando la escena notaron las convicciones de Pilato, y registraron su simpatía por Jesús.

Satanás y sus ángeles tentaban a Pilato y trataban de llevarlo a su propia ruina.  Le sugirieron que si él no tomaba la decisión de condenar a Jesús, otros lo harían. (SG)

Aún entonces no se le dejó actuar a Pilato ciegamente. Un mensaje de Dios le amonestó acerca del acto que estaba por cometer. En respuesta a la oración de Cristo, la esposa de Pilato había sido visitada por un ángel del cielo, y en un sueño había visto al Salvador y conversado con El. Le vio juzgado en un tribunal. 

Vio las manos estrechamente ligadas como las manos de un criminal. Vio a Herodes y sus soldados realizando su impía obra. Oyó a los sacerdotes y príncipes, llenos de envidia y malicia, acusándole furiosamente.  Oyó las palabras: “Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir”

Vio a Pilato entregar a Jesús para ser azotado, después de haber declarado: “Yo no hallo en él ningún crimen”.  Oyó la condenación pronunciada por Pilato, y le vio entregar a Cristo a sus homicidas. Vio la cruz levantada en el Calvario. Vio la tierra envuelta en tinieblas y oyó el misterioso clamor: “Consumado es”.

Mientras Pilato vacilaba en cuanto a lo que debía hacer, un mensajero se abrió paso a través de la muchedumbre y le entregó la carta de su esposa que decía: “No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él” (Mateo 27:19).

El rostro de Pilato palideció.  Le confundían sus propias emociones en conflicto.  Pero mientras postergaba la acción, los sacerdotes y príncipes inflamaban aún más los ánimos del pueblo.

Pilato anhelaba librar a Jesús. Pero vio que no podía hacerlo y conservar su puesto y sus honores. Antes que perder su poder mundanal, prefirió sacrificar una vida inocente.

Pilato cedió a las exigencias de la turba.  Antes que arriesgarse a perder su puesto entregó a Jesús para que fuese crucificado. (DTG-680-681,687)

LA CRUCIFICCION DE CRISTO

Continúa en parte 74

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 72-

LOS ÁNGELES DURANTE LA PASIÓN Y MUERTE DE CRISTO-parte 3-

LOS ÁNGELES EN GETSEMANÍ-parte 2-

Cristo se podría haber librado. Cuando pronunció las palabras “Yo soy”. Fue difícil para los ángeles soportar la escena.  Hubieran querido libertar a Jesús…Jesús sabia que los ángeles estaban presenciando su humillación…Sabia que el más débil de los ángeles podía dejar sin fuerzas a la turba, y liberarlo.  (SG)

Los discípulos habían pensado que su Maestro no se dejaría prender. Se quedaron chasqueados e indignados al ver sacar las cuerdas para atar las manos de Aquel a quien amaban. En su ira Pedro sacó impulsivamente su espada  y trató de defender a su Maestro, pero no logró sino cortar una oreja del siervo del sumo sacerdote. 

Cuando Jesús vio lo que había hecho, libró sus manos y diciendo: “Basta ya; dejad” tocó la oreja herida, y ésta quedó inmediatamente sana.  Dijo luego a Pedro: “Vuelve tu espada a su lugar ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?” (Mat.26:52-53)

Cuando estas palabras fueron dichas, el rostro de los ángeles se animó. Deseaban en ese preciso momento rodear a su Comandante y dispersar la turba enfurecida.  Pero otra vez la tristeza los embargó cuando Jesús agregó: “¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga?” (Mat.26:54).  Los corazones de los discípulos también se sumieron en desesperación y amargo desengaño cuando vieron a Jesús llevado cautivo por la turba. (SG)

ANTE LA CORTE DE ANAS Y CAIFAS

Cristo iba a ser juzgado formalmente ante el Sanedrín; pero se le sometió a un juicio preliminar delante de Anás. Cuando el concilio se hubo congregado en la sala del tribunal. Caifás tomó asiento como presidente.  Al mirar Caifás al preso, le embargó la admiración por su porte noble y digno.

Todo el cielo presenció el tratamiento cruel dado a Cristo.  En las terribles escenas de su juicio, Dios mostró al universo celestial el espíritu que se manifiesta en aquellos que no están dispuestos a obedecer su ley

Fue difícil para los ángeles soportar la escena.  Hubieran querido libertar a Jesús. Allí estaba Jesús, manso y humilde, delante de la multitud enfurecida que abusaba de El. Le escupían el rostro; ese rostro del que un día intentarán en vano esconderse; rostro que da luz a la ciudad de Dios y brilla más que el sol. El mansamente levantaba su mano y se limpiaba, sin siquiera echar una mirada furiosa sobre sus ofensores.

Le cubrían con un viejo manto y, mientras cegaban sus ojos, le abofeteaban el rostro diciendo: “Profetízanos, Cristo, quién es el que te golpeó” (Mat.26:68).  Entre los ángeles había conmoción; hubieran ido a su rescate inmediatamente, pero el ángel en comando no se los permitió.  (SG)

ANTE PILATO

Continúa en parte 73

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 71-

LOS ÁNGELES DURANTE LA PASIÓN Y MUERTE DE CRISTO-parte 2-

LOS ÁNGELES EN GETSEMANÍ-parte 1-

El universo celestial había mirado con intenso interés la entera vida de Cristo; cada paso desde el pesebre hasta esta terrible escena. ¡Y qué escena para ser  presenciada por miles de miles de ángeles, y por querubines y serafines! (ST)

Los ángeles se cernían sobre el lugar (Getsemaní) para presenciar la escena. (SG)

Vieron al Hijo de Dios, su amado Comandante, en su agonía sobrehumana, aparentemente muriendo en el campo de batalla por salvar a un mundo perdido.  Todo el cielo escuchó la oración de Cristo.

En la agonía de su alma, tres veces sus labios exclamaron: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú”. Todo el cielo estaba convulsionado.  Veían a su Señor rodeado por legiones de fuerzas satánicas, y su naturaleza humana estremecida por un pavor misterioso.  (ST)

Los ángeles, que habían estado a las órdenes de Cristo en el cielo, estaban ansiosos por confortarlo; pero esta angustia sobrepasaba su comprensión; ellos nunca habían sentido el peso de los pecados del mundo. Sólo podían mirar con asombro al Ser a quien adoraban, sujeto a una tristeza inexpresable. Aunque los discípulos fracasaron en brindar apoyo a su Señor en la hora más terrible de su conflicto, todo el cielo simpatizó con El, y esperó los resultados con intenso interés. (The Present Truth)

Tres veces el ruego por liberación había brotado de sus labios. El cielo, no pudiendo soportar más la escena, había enviado un mensajero de consolación al postrado Hijo de Dios que desmayaba y moría por causa de la culpa acumulada del mundo. (PT)

En la suprema crisis, cuando el corazón y el alma se quebraban bajo el peso del pecado, Gabriel fue  enviado a fortalecer al divino Sufriente, y animarlo a avanzar por el sendero manchado de sangre. (ST)

En esta terrible crisis, cuando todo estaba en juego, cuando la copa misteriosa temblaba en la mano del Doliente, los cielos se abrieron, una luz resplandeció en medio de la tempestuosa oscuridad de esa hora critica, y el poderoso ángel que está en la presencia de Dios ocupando el lugar del cual cayó Satanás, vino al lado de Cristo.  No vino para quitar de su mano la copa. Sino para fortalecerle a fin de que pudiese beberla, asegurado del amor de su Padre.

Los discípulos estaban dormidos, mirándolos tristemente, dijo: “Dormid ya, y descansad.  He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores”.

Aún mientras decía estas palabras, oía los pasos de la turba que le buscaba, y añadió: “Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega” (Mateo 26:36-46)

No se veían en Jesús las huellas de su reciente agonía cuando se dirigió al encuentro del traidor. “¿A quien buscáis?” Contestaron: “A Jesús nazareno”. Jesús respondió: “Yo Soy” (Juan 18:4-5).

Continúa en parte 72

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 70-

LOS ÁNGELES Y LOS DEMONIOS DURANTE EL MINISTERIO DE CRISTO-parte 5

ÁNGELES MALIGNOS PRESENTES ENTRE LA AUDIENCIA DE CRISTO

Mezclándose con sus oyentes, había ángeles (malos) que inducían a los hombres a hacer sugestiones, criticas, aplicaban falsamente y tergiversaban las palabras del Salvador.

Cristo era el instructor en las asambleas de estos ángeles, antes de que cayeran de su alto estado. (MS)

LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO

Cristo podría haber ordenado a la piedra que se apartase. Podría haber ordenado a los ángeles que estaban a su lado que la sacasen.  A su orden, manos invisibles habrían removido la piedra.  Pero había de ser sacada por manos humanas.  Así Cristo quería mostrar que la humanidad ha de cooperar con la divinidad. No se pide al poder divino que haga lo que el poder humano puede hacer. (DTG-492)

JESÚS ACOSADO DE CIUDAD EN CIUDAD DURANTE SU MINISTERIO

Jesús fue seguido de ciudad en ciudad durante su ministerio.  Sacerdotes y gobernantes lo acosaban, tergiversando sus labores y su misión.  A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.  Los ángeles presenciaban cada paso del conflicto y se maravillaban de las estratagemas de Satanás contra el divino Hijo de Dios.  Aquel que había seguido a Jesús en poder y gloria en el cielo, había caído tan bajo, que se dedicaba a influir en las mentes de los hombres para que siguieran los pasos de Cristo de ciudad en ciudad. (ST)

En más de una ocasión (Jesús) habría sido muerto, si los ángeles  del cielo no hubiesen intervenido preservando su vida, hasta que el caso del pueblo judío como nación fuera decidido.  (RH)

LOS ÁNGELES DURANTE LA PASIÓN Y MUERTE DE CRISTO-parte 1-

JESÚS Y SUS DISCÍPULOS EN GETSEMANÍ

En compañía de sus discípulos, el Salvador se encaminó lentamente hacia el huerto de Getsemaní.  Al acercarse al huerto, los discípulos notaron el cambio de ánimo en su Maestro.  Nunca antes le habían visto tan triste y callado. Mientras avanzaba, esta extraña tristeza se iba ahondando. Cerca de la entrada del huerto, Jesús dejó a todos sus discípulos, menos tres, rogándoles que orasen por sí mismos y por El.  Acompañado de Pedro, Santiago y Juan, entró en los lugares más retirados.

“Quedaos aquí, –dijo-  y velad conmigo”.

Fue a corta distancia, y cayó postrado. Sentía que el pecado le estaba separando de su Padre.  La sima era tan ancha, negra y profunda que su espíritu se estremecía ante ella.

Sintiendo quebrantada su unidad con el Padre, temía que su naturaleza humana no pudiese soportar el venidero conflicto con las potestades de las tinieblas,

En el desierto de la tentación, había estado en juego el destino de la raza humana.  Cristo había vencido entonces. Ahora el tentador había acudido a la última y terrible lucha, para la cual se había estado preparando durante los tres años del ministerio de Cristo.  Para él todo estaba en juego. 

Si fracasaba aquí, perdía su esperanza de dominio; los reinos del mundo llegarían a ser finalmente de Cristo; él mismo sería derribado y desechado. Pero si podía vencer a Cristo, la tierra llegaría a ser el reino de Satanás, y la familia humana estaría para siempre en su poder.  Frente a las consecuencias posibles del conflicto, embargaba el alma de Cristo el temor de quedar separada de Dios.  Satanás le decía que si se hacía garante de un mundo pecaminoso, la separación sería eterna.

Satanás presentaba al Redentor una situación en sus rasgos más duros: el pueblo que pretende estar por encima de todos los demás en ventajas temporales y espirituales te ha rechazado. Uno de tus propios discípulos te traicionará. Todos te abandonarán.

De sus labios, brota el amargo clamor: “Padre mío, si es posible, pase de mi esta copa”.  Pero aún entonces añade: “Pero no sea como yo quiero, sino como tú” (DTG-636-638)

LOS ÁNGELES EN GETSEMANÍ

Continúa en parte 71

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 69-

LOS ÁNGELES Y LOS DEMONIOS DURANTE EL MINISTERIO DE CRISTO-parte 4

SANAMIENTO DEL MUCHACHO ENDEMONIADO

Fue traído el muchacho y, al posarse los ojos del Salvador sobre él, el espíritu malo lo arrojó al suelo en convulsiones de agonía. Se revolcaba y echaba espuma por la boca, hendiendo el aire con clamores pavorosos.

El Príncipe de la vida y el príncipe de las potestades de las tinieblas habían vuelto a encontrarse en el campo de batalla. Invisibles, los ángeles de luz y las huestes de los malos ángeles se cernían cerca del lugar para contemplar el conflicto. Por un momento, Jesús permitió al mal espíritu que manifestase su poder, a fin de que los espectadores comprendiesen el libramiento que se iba a producir. 

Jesús se volvió hacia el enfermo y dijo: “Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él” (Mar.9:25).  Se oyó un clamor y se produjo una lucha intensísima.  El demonio, al salir, parecía estar por quitar la vida a su víctima.  Luego el mancebo quedó acostado sin movimiento y aparentemente sin vida. La multitud murmuró: “Está muerto”.  Pero Jesús le tomó de la mano y, alzándole, le presentó en perfecta sanidad mental y corporal a su padre.  El padre y el hijo alabaron el nombre de su libertador.  (DTG-395-396)

JESÚS ES ACUSADO DE ESTAR POSEIDO POR EL DEMONIO

“Yo soy el buen pastor; –declaro Jesús- el buen pastor su vida da por las ovejas” (Juan 10:11).  Estas palabras, dichas ante una gran congregación, produjeron una profunda impresión en los corazones de muchos de los presentes.  Los escribas y fariseos se llenaron de celos al ver que muchos lo recibían favorablemente.  Mientras El se presentaba como el “Buen Pastor”, los fariseos decían: “Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís? Otros, en cambio, distinguiendo en El al verdadero pastor decían:

“Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?» Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación.  Era invierno, y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón.  Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.  Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí…Yo y el Padre uno somos”.

Los judíos comprendieron el significado de sus palabras y tomaron piedras para apedrearlo. Jesús, mirándolos calmadamente, les preguntó: “Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?” (Juan 10:20-32).

Cristo, la Majestad del cielo, se mantuvo calmo y seguro como Dios frente a sus adversarios. Sabía que fuerzas invisibles, legiones de ángeles lo rodeaban, y que una sola palabra de sus labios hubiera sido suficiente para detener a la multitud si alguno osaba arrojarle una sola piedra. (ST)

Aunque Cristo daba evidencias de su divino poder, sus enseñanzas no eran aceptadas sin interrupción.  Los dirigentes buscaban ponerlo en ridículo ante el pueblo.  Intentaban estorbarlo para que sus ideas y doctrinas no pudieran ser explicadas en forma ordenada.

Pero la luz brillaba en las mentes de centenares de personas.  Entonces cuando los dirigentes veían que las palabras poderosas de Cristo maravillaban a la gente, se enfurecían y lo acusaban, diciendo: “¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio?” (Juan 8:48)

La furia de los judíos no tuvo límites, y se prepararon para apedrearle.  Pero los ángeles de Dios, invisibles a los seres humanos, lo tomaron y llevaron fuera de la asamblea. (ST).

ÁNGELES MALIGNOS PRESENTES ENTRE LA AUDIENCIA DE CRISTO

Continúa en parte 70

 

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 68-

LOS ÁNGELES Y LOS DEMONIOS DURANTE EL MINISTERIO DE CRISTO-parte 3

EL ENDEMONIADO EN LA SINAGOGA DE CAPERNAUN

Mientras estaba Jesús en la sinagoga, hablando del reino que había venido a establecer y de su misión de libertad a los cautivos de Satanás, fue interrumpido por un grito de terror.  Un loco se lanzó hacia delante de entre la gente, clamando: “Déjanos; ¿qué tienes  con nosotros Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios” (Lucas 4:34).

Todo quedó entonces en confusión y alarma. La atención de desvió a Cristo, y la gente ya no oyó sus palabras.  Tal era el propósito de Satanás al conducir su víctima a la sinagoga.  Pero Jesús reprendió al demonio, diciendo: “Cállate, y sal de él. Entonces el demonio, derribándolo en medio de ellos, salió de él, y no le hizo daño alguno” (Lucas 4:35).

La mente de este pobre doliente había sido oscurecida por Satanás, pero en presencia del Salvador un rayo de luz había atravesado las tinieblas. Se sintió incitado a desear estar libre del dominio de Satanás; pero el demonio resistió al poder de Cristo.  Cuando el hombre trató de pedir auxilio a Jesús, el mal espíritu puso en su boca las palabras, y el endemoniado clamó con la agonía del temor.

Comprendía parcialmente que se hallaba en presencia de Uno que podía librarle; pero cuando trató de ponerse al alcance de esa mano poderosa, otra voluntad lo retuvo; las palabras de otro fueron pronunciadas por su medio.  Era terrible el conflicto entre el poder de Satanás y su propio deseo de libertad.  Pero el Salvador habló con autoridad, y libertó al cautivo. (DTG-220-221)

EL SANAMIENTO DEL SIERVO DEL CENTURION

El centurión vio, con el ojo de la fe, que los ángeles de Dios estaban alrededor de Jesús, y que éste podía comisionar a un ángel para acercarse al sufriente.  Creía que sus palabras podían penetrar la habitación del siervo y sanarlo. (RH)

LOS ENDEMONIADOS DE GADARA

Por la mañana temprano, el Salvador y sus compañeros llegaron a la orilla.  Desde algún escondedero entre las tumbas, dos locos echaron a correr hacia ellos como si quisieran despedazarlos. De sus cuerpos colgaban trozos de cadenas que habían roto al escapar de sus prisiones. Los discípulos huyeron aterrorizados; pero al rato notaron que Jesús no estaba con ellos. 

Jesús con autoridad ordenó a los espíritus inmundos que saliesen.  Sus palabras penetraron las oscurecidas mentes de los desafortunados. Cayeron a los pies del Salvador para adorarle; pero los demonios hablaron por medio  de ellos clamando: “¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?” (Mateo 8:29).

En la ladera de una montaña no muy distante pacía una gran piara de cerdos.  Los demonios pidieron que se les permitiese entrar en ellos, y Jesús se lo concedió.

Mientras tanto, un cambio maravilloso se había verificado en los endemoniados.  Había amanecido en sus mentes. Sus rostros, durante tanto tiempo deformados a la imagen de Satanás, se volvieron repentinamente benignos, y con alegría alabaron a Dios por su liberación. (DTG-304-305)

SANAMIENTO DEL MUCHACHO ENDEMONIADO

Continúa en parte 69