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ALIMENTACION PARA EL PUEBLO DE DIOS –DIOS SIEMPRE NOS PROVEE-parte 39-

COMO BALANCEAR UN MENU-parte 3-

Un desayuno compuesto mayormente de hidratos de carbono refinados (como un pan dulce y una taza de café con azúcar, o bien una rebanada de pan blanco con dulce y un vaso de jugo de naranja) produce un aumento rápido de azúcar en la sangre.  En realidad ese asunto es tan rápido que el páncreas debe enviar a la sangre una provisión adicional de insulina.  La insulina actúa de inmediato para neutralizar la cantidad adicional de azúcar, con lo que el nivel de azúcar en la sangre baja dramáticamente.

A la mitad de la mañana la persona se siente con tanta hambre que vuelve a tomar otra taza de café con azúcar y un par de galletitas.  Con eso el nivel de azúcar en la sangre vuelve a elevarse, y el páncreas nuevamente envía insulina para neutralizarlo.  A la hora del almuerzo, la persona se siente cansada, débil y susceptible a los accidentes.  Hasta puede dolerle la cabeza. Debido a que se siente tan mal, nuevamente come un buñuelo dulce, y otra taza de café con azúcar y finalmente se fuma un cigarrillo.  En esa forma prepara el escenario de su organismo para que se repita lo mismo que le sucedió a la mañana.

A eso de la mitad de la tarde, la persona vuelve a sentirse mal, por lo que se toma otra taza de café o bien un a coca-cola.  Cuando regresa a su casa después del trabajo, se siente muy cansada y de mal humor.  Este sistema de alimentación, que ha sido adoptado por millones de personas, tiene varios peligros.

Debido a que el cerebro depende exclusivamente de la glucosa para funcionar, cualquier cosa que baje el contenido de azúcar en la sangre por debajo del nivel normal, afecta el funcionamiento de las células cerebrales.

Este régimen también recarga el páncreas, por lo que puede iniciar la enfermedad conocida como diabetes.

Si comemos abundantemente en la noche, justamente antes de acostarnos, no quemamos las calorías producidas.  Estas producen grasa, parte de la cual pasa a las paredes de los vasos sanguíneos, especialmente en el corazón y en el cerebro; eso los debilita y con el tiempo hace correr el riesgo de un ataque al corazón o de una apoplejía.

Una comida excesiva en la noche recarga el sistema digestivo y produce un sueño intranquilo.  También hace que parte de la sangre que debiera estar en la cabeza pase al estómago, con lo cual la persona no puede pensar muy claramente ni razonar en la forma debida. Tal vez esta sea la razón por la cual muchos psicólogos instan a la gente a no realizar decisiones importantes en la noche. 

Continúa en la parte 40

 

 

 

 

ALIMENTACION PARA EL PUEBLO DE DIOS –DIOS SIEMPRE NOS PROVEE-parte 38-

COMO BALANCEAR UN MENU-parte 2-

“En muchos casos, es mejor comer dos veces al día que tres. La cena, a una hora temprana, interrumpe la digestión de la comida anterior.  A una hora tardía, no tiene tiempo para ser digerida antes de la hora de acostarse.  En esa forma, el estómago no tiene el descanso debido, se perturba el sueño, el cerebro y los nervios se cansan, se pierde el apetito por el desayuno, y todo el organismo no recibe nuevo vigor, ni está  preparado para desempeñar los deberes del día”. (C.R.A. pág.208)

“La costumbre de comer solo dos veces al día es reconocida generalmente como beneficiosa para la salud.  Sin embargo, en algunas circunstancias habrá personas que requieran una tercera comida que debe ser ligera y de muy fácil digestión.  Unas galletas o pan tostado al horno con fruta o café de cereales, son los más convenientes para la cena.

Para algunos es una tentación irresistible el ver comer a otros comer la tercera comida (cena), y se imaginan que están hambrientos, cuando en realidad no se trata de una sensación que invite a comer, sino de un deseo de la mente que no ha sido fortificada con principios firmes, y disciplinada en el sacrificio propio”. (C.R.A. pág.209)

 Algunos piensan sinceramente que un régimen alimenticio adecuado consiste mayormente en  papillas o atoles de cereales. El alimentarse mayormente de esta manera no proporcionara salud a los órganos digestivos, porque esa comida es demasiado líquida.  Hay que estimular el consumo de frutas, legumbres y pan”. (C.R.A. pág.373)

En su libro “Ocho Recursos para Vivir Sano y Feliz”, Lucile H. Jones escribe lo siguiente:

“Mi familia y yo descubrimos que a la hora del desayuno nuestros estómagos se encontraban mejor preparados para recibir más alimentos que al medio día o en la noche.  También descubrimos que teníamos una mejor cena cuando ésta era ligera.

Podía planear el desayuno la noche antes, podía colocar las cosas en el horno cuando me levantaba en la mañana, y así tenía el desayuno listo a tiempo.

Este programa nos permite tener más energía durante toda la mañana y llevar a cabo una mayor cantidad de trabajo con más facilidad.  Nos sentimos más contentos y tenemos una mejor disposición para hacer frente a cualquier problema que se presente durante el día. Si el lector se pregunta como es posible comer tanto tan temprano en el día, trate de comer poco o nada a la hora de la cena. Luego a la mañana siguiente haga una buena caminata o trote antes del desayuno.

Es un hecho conocido el que los estudiantes que toman un desayuno adecuado regularmente se mantienen más alertas y se concentran mejor en sus tareas escolares que los chicos que desayunan mal.

Un estudio realizado acerca de la eficiencia de los trabajadores de una fábrica demuestra que los que toman desayuno producen más y tienen menos accidentes durante la hora que precede al almuerzo, que sus compañeros que toman desayunos insuficientes.

¿Qué produce estos cambios en el comportamiento, la actitud y el trabajo físico?

El diagrama que sigue contrasta los niveles de azúcar en la sangre de los que toman un buen desayuno con los niveles de azúcar en la sangre de los que toman un desayuno inadecuado.  Las diferencias son elocuentes. 

Continúa en parte 39

 

 

ALIMENTACION PARA EL PUEBLO DE DIOS –DIOS SIEMPRE NOS PROVEE-parte 37-

COMO BALANCEAR UN MENU-parte1-

“Es tan ciertamente un pecado violar las leyes de nuestro ser como lo es quebrantar las leyes de los 10 mandamientos. (Éxodo 20)

Hacer cualquiera de ambas cosas es quebrantar los principios de Dios.  Los que transgreden la ley de Dios en su organismo físico, tendrán la  inclinación a violar la Ley de Dios pronunciada desde el Sinaí”. (C.R.A. pág.18)

“Puesto que las leyes de la naturaleza son las leyes de Dios, sencillamente es nuestro deber dar a estas leyes un estudio cuidadoso. Debemos estudiar sus requerimientos con respecto a nuestros propios cuerpos, y conformarnos a ellos.  La ignorancia en estas cosas es pecado”.

“¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?  ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cuál esta en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?  Porque habéis sido comprados por precio; y glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1Cor.6:15, 19, 20).

Nuestros cuerpos son la propiedad adquirida por Cristo, y no estamos en libertad de hacer con ellos como nos parezca. El hombre ha hecho ésto. Ha tratado su cuerpo como si las leyes que lo rigen no tuvieran ninguna penalidad.  Debido al apetito pervertido, sus órganos y facultades se han debilitado, se han enfermado y se han inutilizado.  Y estos resultados que Satanás ha producido con sus propias tentaciones, los usa para vituperar a Dios. 

El presenta a Dios el cuerpo humano que Cristo ha comprado como su propiedad y debido a que el hombre ha pecado contra su cuerpo, y ha corrompido sus costumbres, Dios resulta deshonrado.

Cuando los hombres y las mujeres se convierten a la verdad, respetan concienzudamente las leyes de la vida que Dios ha establecido en su ser, y así tratan de evitar la debilidad física, mental y moral. La obediencia a estas leyes ha de convertirse en un deber personal.  Nosotros mismos debemos sufrir los males producidos por la violación de la Ley.  Debemos dar cuenta a Dios por nuestros hábitos y prácticas. 

Por lo tanto, la pregunta que debemos hacernos no es: “¿Qué dirá el mundo?” sino “¿Cómo trataré yo, que pretendo ser un cristiano, la habitación que Dios me ha dado? ¿Trabajaré para lograr mi más alto bien temporal y espiritual al guardar mi cuerpo como templo para la morada del Espíritu Santo, o me abandonaré a las ideas y prácticas del mundo?”. (C.R.A. pág.19)

“Es costumbre y disposición de la sociedad que se ingiera un desayuno liviano.  Pero ésta NO es la mejor manera de tratar el estómago. 

A LA HORA DEL DESAYUNO, EL ESTOMAGO SE ENCUENTRA EN MEJOR CONDICIÓN PARA RECIBIR UNA MAYOR CANTIDAD DE ALIMENTO QUE EN LA SEGUNDA O TERCERA COMIDA DEL DÍA. ES ERRONEO EL HABITO DE COMER LIVIANAMENTE PARA EL DESAYUNO Y MAS ABUNDANTEMENTE PARA EL ALMUERZO. HÁGASE DEL DESAYUNO LA COMIDA MAS SUSTANCIAL DEL DÍA”. (C.R.A. pág.205)

Continúa en parte 38

 

 

 

ALIMENTACION PARA EL PUEBLO DE DIOS –DIOS SIEMPRE NOS PROVEE-parte 36-

EL AGUA-parte 2-

Las pérdidas de agua de nuestro cuerpo dependen de factores ambientales y de la actividad de cada individuo. El promedio del agua perdida es aproximadamente de 2 a 2 ½  litros de agua al día.  Las pérdidas  se hacen a través de los riñones en la orina, por los pulmones en el vapor del agua que es expirada y por la piel como sudor.

Generalmente la mayoría del agua se pierde a través de la orina; sin embargo en tiempos calurosos, gran parte se pierde a través del sudor.  Las pérdidas de agua se reemplazan por los líquidos que se toman (agua, bebidas, sopas, etc.) por el agua que contienen los alimentos, por el agua producida por el cuerpo en los procesos metabólicos.

Se requiere un promedio de 6 a 8 vasos de agua por día para satisfacer las demandas del organismo.  Una buena manera de saber si se está  tomando suficiente agua es mirar el color de la orina, ésta debe tener color casi transparente.

FUNCIONES DEL AGUA:

1.   Mantener la correcta temperatura del cuerpo.

2.   Para que las células puedan mantener sus funciones y tomar su alimento.

3.   Para las reacciones químicas y eléctricas del cuerpo.

4.   Para mantener la mente despejada.

5.   Para mantener una buena disposición.

6.   Para limpiar todo el organismo. 

7.   Para evitar la formación de cálculos.

8.   Aumenta considerablemente la resistencia física y la habilidad del trabajo en un 80%.

PROBLEMAS DE SALUD POR FALTA DE AGUA:

Muchas personas experimentan sensación de cansancio, fatiga rápida, dolor de cabeza, estreñimiento, nerviosismo, infecciones urinarias, cálculos renales, dermatitis, etc.

Se recomienda tomar agua cada dos horas; al levantarse, durante la mañana, en la tarde y al acostarse.  No tome agua con su comida.  Espere que pase por lo menos media hora antes o una hora después de tomar los alimentos.

En caso de problemas respiratorios, en los que hay tos y mucha flema, lo mejor es tomar agua.

En presencia de infecciones urinarias, el tomar agua cada hora puede terminar con el problema en un plazo de 24 horas.

Cuando hay cálculos renales, el consumo de agua y el caminar son medidas sencillas que dan resultados positivos.

Si usted padece de estreñimiento tome agua.  Un vaso cada 2 horas debe ser su meta como mínimo.

 

 ALIMENTACION PARA EL PUEBLO DE DIOS –DIOS SIEMPRE NOS PROVEE-parte 35-

EL AGUA-parte 1-

“Estando sanos o enfermos, el agua pura es para nosotros una de las más exquisitas bendiciones del cielo.  Su empleo conveniente favorece la salud.  Es la bebida que Dios proveyó para apagar la sed de los animales y del hombre.  Ingerida en cantidades suficientes, el agua suple las necesidades del organismo, y ayuda a la naturaleza a resistir la enfermedad”. (Consejos sobre el Régimen Alimenticio- pág. 503)

“Muchos cometen un error al beber agua fría en sus comidas.  Tomada con las comidas, el agua disminuye el flujo de las glándulas salivales; y cuanto más fría el agua, mayor es el perjuicio para el estómago.  El agua o la limonada heladas, tomadas con la comida, detendrán la digestión hasta que el organismo haya impartido suficiente calor al estómago para habilitarlo a reiniciar su tarea.

Las bebidas calientes son debilitantes;  y además los que se complacen en usarlas llegan a ser esclavos del hábito.  El alimento no debe ser lavado; no se necesita beber nada con los alimentos. Coma con lentitud, y permita que la saliva se mezcle con las comidas, tanto más difícil es que los alimentos se digieran, porque el líquido debe ser primeramente absorbido.

No consuman sal en gran escala; abandonen los encurtidos embasados; dejen libre el estómago de los alimentos con muchas especies; coman frutas en las comidas, y la irritación que exige beber tanto cesará.  Pero si algo se necesita para apagar la sed, el agua pura, bebida poco tiempo antes o después de la comida, es todo lo que la naturaleza exige.  Nunca se tome té, café, cerveza, vino o cualquier bebida alcohólica.  El agua es el mejor líquido posible para limpiar los tejidos”.   (C.R.A. pág. 504)

Después del oxígeno, el agua es el elemento más importante para nuestro cuerpo.  Uno puede pasar semanas sin el alimento, pero sólo pocos días sin agua.

Todos los procesos vitales de nuestro organismo se llevan a cabo en un medio líquido, es absolutamente necesario para la vida.  Es el medio ideal para transportar nutrientes y desechos a través del cuerpo. 

  Continúa en parte 36

 

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

REFERENCIAS

Es evidente que Adán era responsable del planeta, puesto que Dios lo llamó a dar cuenta de la transgresión aunque Adán no había sido el primero en caer (Gen.3:9).  El Nuevo Testamento también, al comparar a los dos “Adanes”, señala que el primer Adán fue responsable de la entrada del pecado y de la muerte (Rom.5:12;  1Cor 15:22;).

“Dios mismo dio a Adán una compañera. Le proveyó de una “ayuda idónea para él”, alguien que realmente le correspondía, una persona digna y apropiada para ser su compañera y que podría ser una sola cosa con él en amor y simpatía.  Eva fue creada de una costilla tomada del costado de Adán; este hecho significa que ella  no debía dominarle como cabeza, ni tampoco debía ser humillada y hollada  bajo sus plantas como un ser inferior, sino que más bien debía estar a su lado como su igual, para ser amada y protegida por él”. (Patriarcas y Profetas-Pag.26, 27-White)

Los padres que se vean obligados a colocar a sus hijos bajo el cuidado de otras personas, deben escoger alguien que tenga valores similares a los suyos, de modo que pueda haber plena cooperación en la tarea de educar al niño.  La entrega o retracción del amor por parte de los padres es la clave del bienestar emocional y psicológico del niño en desarrollo.

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

LOS HIJOS

LA ENTREGA.  Los padres cristianos deben dedicar sus hijos al servicio de Dios tan pronto en su vida como les sea posible. Los padres presentan a sus hijos a Dios en oración, de manera semejante a la forma como José y María presentaron al niño Jesús en el templo (Luc.2: 22-39).  De este modo, el niño comienza la vida como parte de una familia espiritual. En este servicio, los padres también se dedican ellos mismos para educar al niño en los caminos del Señor, con el fin de que en él se forme la imagen de Dios. Con el fin de lograr este propósito, los padres deben llevar a sus hijos a la iglesia, de modo que los pequeños, desde sus primeros  días se conviertan en parte del cuerpo de Cristo.  Luego, cuando el niño llega a la edad escolar, los padres y  la iglesia se esforzarán por permitirle obtener una educación cristiana que alimente  aún más en su corazón el amor por el Señor.

LA CONSTANCIA.   La enseñanza espiritual que imparten los padres, es un proceso continuo que abarca cada fase de la vida del niño. “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás  a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino y al acostarte, y cuando te levantes.  Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas” (Deut.6: 7-9; 11:18).

EL APRENDIZAJE DE LA OBEDIENCIA. “Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo no se apartará  de él” (Prov. 26:6).  La disciplina implica mucho más que el castigo.  El castigo enfoca el pasado, la disciplina mira hacia el futuro. La disciplina es un proceso en el cuál los hijos se convierten en aprendices de los padres para absorber de ellos su preparación, su conducción y su ejemplo.  Significa enseñar importantes principios tales como la lealtad, la verdad, la equidad, la coherencia, la paciencia, el órden, la misericordia, la generosidad y el trabajo.

Cuando los niños aprenden temprano a obedecer a sus padres en forma implícita, la autoridad no les causa problemas en la vida. La verdadera obediencia no sucede como respuesta a un requerimiento, sino porque surge desde adentro.

LA IDENTIDAD SEXUAL   Es en el hogar, y por medio de la sana interacción con los varones y mujeres que comprenden todo el sistema familiar, donde los niños aprenden a funcionar como varones y mujeres dentro de la sociedad. Los adultos necesitan enseñarles la belleza de la sexualidad en desarrollo, usando información correcta y apropiada.

PROMESA DE REFORMA.  Por cuánto la familia constituye el alma misma de la iglesia y la sociedad, la familia cristiana será el instrumento para ganar a sus miembros para el Señor y de mantenerlos en la fe.   Los últimos versículos del Antiguo Testamento constituyen una profecía de lo que sucederá  antes que vuelva el Señor.  “He aquí yo os envió el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón  de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres” (Mal.4: 5,6).  Mientras que, por una parte, muchas fuerzas contemporáneas intentan arrancar  a los miembros del círculo familiar, Dios por su parte hace un llamado a reunirse, a solidificar los vínculos, a convertir y restaurar,  Y las familias que respondan a su llamado, poseerán una fortaleza que revelará verdadero cristianismo, y presentarán con claridad ante el mundo la imagen de Dios.

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

LOS PADRES.   El padre   La Sagrada Escritura le ha asignado al esposo y padre la responsabilidad de ser cabeza del hogar así como sacerdote en él. (Col. 3:18-21;  1Ped. 3:1-8). “Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cuál es su cuerpo, y El es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.  Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos.  El que ama a su mujer, a sí mismo se ama” (Efe. 5: 23-28).

Así como Cristo demostró  un gobierno lleno de bondad que lo llevó a la cruz en calidad de siervo, del mismo modo el esposo debe dirigir con sacrificio.  La regla de Cristo es una regla de sabiduría y amor, y cuando los esposos cumplen sus obligaciones para con sus esposas, usan su autoridad con la misma ternura que Cristo usa para con la iglesia. Al mismo tiempo, tiene la responsabilidad de tratar la individualidad de su esposa  con el máximo respeto.

EL PADRE. El padre sabio dedica tiempo a sus hijos. Un niño puede aprender muchas lecciones de su padre, tales como respeto y amor por su madre, amor a Dios, el amor por los demás, la forma correcta de trabajar, la modestia, el amor por la naturaleza y por las cosas que Dios ha hecho, la importancia de la oración.  Pero si el padre nunca está en casa, el niño se ve privado de este privilegio y gozo.

LA MADRE.  La maternidad es lo que más se acerca a estar en sociedad con Dios. “Al rey en su trono no le incumbe una obra superior a la de la madre.  Ella es la reina de su familia.  A ella le toca modelar el carácter de sus hijos, a fin de que sean idóneos para la vida superior e inmortal.  Un ángel no podría pedir una misión más elevada; porque mientras la madre realiza esta obra, está sirviendo a Dios… Percátese del valor de su obra y vístase de toda la armadura de Dios a fin de resistir a la tentación de conformarse con las normas del mundo.  Ella obra para este tiempo y para la eternidad”.

LOS HIJOS 

UNA PRIORIDAD.  Fuera de su compromiso con el Señor y con sus cónyuges, los padres no tiene responsabilidad mayor que la que deben a los hijos que han traído al mundo.  Es necesario que coloquen los intereses de sus hijos antes que su propio progreso y comodidad; los hijos no eligieron venir al mundo, y debe dárseles el mejor comienzo posible en la vida.  Por cuánto las influencias prenatales afectan en forma vital la salud espiritual, mental y física, el proceso de darle prioridad al bienestar del niño debe comenzar antes de su nacimiento.

EL AMOR.   El amor de los padres debe ser incondicional y estar dispuesto al sacrificio.  Aún cuando nunca sea devuelto, los hijos lo necesitan para desarrollar una imagen positiva de sí mismos y salud emocional en sus vidas.  Los niños que tienen que ganarse el amor de los padres, o que se sienten rechazados y sin importancia, procurarán recibir como sustituto la atención de sus padres, obteniéndola a través de conductas indeseables, las cuáles pueden arraigarse  profundamente y hacerse habituales. Los niños que se sienten seguros en el amor de sus padres, serán capaces de hacer lugar para el prójimo en sus vidas. Puede enseñárseles a dar así como a recibir, y comprenden que hay una razón para existir más allá de sí mismos.  A medida que los niños se desarrollan, pueden aprender a glorificar a Dios.

    

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

LA UNIÓN. El término hebreo que se traduce como “unión” viene de una palabra que significa “pegar, asegurar, unir, aferrarse a algo”.  Como sustantivo, hasta se lo puede usar  para designar el acto de soldar o unir metales (Isa.  41:7).  La unión íntima y la fortaleza que se obtienen de esta técnica, ilustran la naturaleza de la unión que debe existir en el matrimonio.  Cualquier intento de quebrantar esta unión produce heridas en los individuos unidos de forma tan íntima.  El hecho de que este vínculo humano es estrechísimo, también se enfatiza por el hecho de que el mismo verbo se usa para expresar el vínculo que debe existir entre Dios  y su pueblo.

UN PACTO. En la Escritura, este compromiso por el cuál se unen los individuos en matrimonio, está descrito como un “pacto”, término que se utiliza para describir el acuerdo más solemne y obligatorio que aparezca en la Palabra de Dios (Mal.2:14; Prov. 2:16, 17). Su compromiso mutuo debe exhibir la fidelidad y perseverancia que caracterizan el pacto de Dios (Sal.89:34;  Lam. 3:23).

Dios, la familia y los amigos de la pareja así como la comunidad, son testigos del pacto que éstos realizan entre sí.  Ese pacto es ratificado en el cielo.  “Por lo tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mat.19:6).

UNA SOLA CARNE. El acto de dejar la relación  con los padres y hacer un pacto de unión, resulta en un vínculo que es un misterio. He aquí la unidad en su sentido más completo: la pareja camina unida, enfrenta unida la vida, y comparte una intimidad profunda.  En el comienzo, esta unidad se refiere a la unión física del matrimonio.  Pero más  allá de eso, también se refiere al íntimo vínculo de la mente y las emociones que constituye el fundamento del aspecto físico de la relación.

CAMINANDO UNIDOS. Es claro que la Escritura enseña que los creyentes deben casarse únicamente con otros creyentes. La verdadera unidad demanda la comunidad de creencias y prácticas. Las diferencias en experiencia religiosa conducen a diferencias en el estilo de vida, las cuáles pueden crear profundas tensiones y rupturas en el matrimonio.

UNIDOS FRENTE A LA VIDA.  Para  llegar a ser una sola carne, ambos cónyuges deben ser completamente leales el uno al otro.  Los que se casan proclaman su intención de compartir la responsabilidad de su cónyuge, y de enfrentar juntos cualquier cosa.  El matrimonio requiere un amor activo, que nunca echa pie atrás. Comparten todo lo que poseen; no sólo sus cuerpos y sus posesiones materiales, sino también sus pensamientos y sentimientos, su gozo y sufrimiento, sus esperanzas y temores, sus éxitos y fracasos. Llegar a ser una carne, significa que dos personas llegan a ser completamente una en cuerpo, alma y espíritu, y sin embargo permanecen siendo dos individuos diferentes.

EL AMOR BÍBLICO. El amor marital es una devoción mutua incondicional, afectuosa e  íntima, que promueve el crecimiento de ambos a la imagen de Dios en todos los aspectos de la persona: físico, emocional, intelectual y espiritual. Pero es el amor llamado ágape que se describe en el Nuevo Testamento—el amor abnegado, orientado enteramente hacia el prójimo —  lo que comprende el fundamento del verdadero amor marital.

Jesús manifestó la forma más elevada de esta clase de amor cuando, habiendo aceptado la culpabilidad y las consecuencias de nuestros pecados, consintió en su propia muerte en  la cruz. …..“Como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin” (Juan 13:1).  En esto consiste el ágape –el amor incondicional – de Jesucristo.

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor  no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia más se goza de la verdad.  Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser”   (1 Cor.13: 4-8).

 DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

El hogar es el ambiente primario para la restauración de la imagen de Dios en los seres humanos.  Dentro de la familia, el padre, la madre y los hijos pueden expresarse libremente, y suplir sus necesidades mutuas en lo que se refiere a pertenecer a un grupo social, el amor y la intimidad.  Aquí se establece la identidad y se desarrollan los sentimientos de valía personal.  El hogar es también el lugar en que, por la gracia de Dios, se practican los principios del verdadero cristianismo, y sus valores se trasmiten de una generación a la siguiente.

La familia puede ser un lugar en el cuál reine gran felicidad.  Por otra parte, también puede ser la escena de terrible sufrimiento.  La vida familiar armoniosa demuestra verdadera aplicación de los principios del cristianismo, y revela el carácter de Dios.  Desgraciadamente, la manifestación de estas características es sumamente rara en los hogares modernos.  En vez de ella, muchas familias demuestran los pensamientos e intenciones del corazón humano egoísta: peleas, rebeliones, rivalidades, ira, actitudes impropias, y aún crueldad. Sin embargo, estas características no eran parte del plan original de Dios.  Jesús dijo: “Al principio no fue así” (Mat.19:8).

DESDE  EL  COMIENZO.  El sábado y el matrimonio son dos de los dones originales que Dios le concedió a la familia humana.  Fueron dados con el fin de proveer el gozo del reposo y de pertenecer, sin limitaciones de época, lugar o cultura.  El establecimiento de estas dos instituciones culminó la creación de este mundo que realizó  Dios.  Fueron su toque final, lo mejor de los excelentes dones que le concedió a la humanidad en la creación.  Al establecer el sábado, Dios les concedió a los seres humanos un tiempo de reposo y renovación, una ocasión de gozar de comunión con El.  Al formar la primera familia, estableció la unidad social básica para la humanidad, dándole un sentido de pertenencia y proveyendo una oportunidad para que sus miembros se desarrollasen como individuos completos en el servicio a Dios y a los demás.

EL VARÓN Y LA MUJER HECHOS A IMAGEN DE DIOS.  ”Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Gen1:27). El término hombre se usa aquí (tanto en hebreo como en español) en el sentido genérico, tal como sucede más de 500 veces en otros lugares del Antiguo Testamento.  Este término incluye tanto al varón como a la mujer.  El texto deja en claro que no se trataba de que el varón fuese creado a la imagen de Dios  y la mujer a la imagen del varón.  Por el contrario, ambos fueron hechos a imagen de Dios.

La familia y el hogar están fundados sobre el hecho de la diferenciación sexual.  Dios podría haber propagado la vida en el mundo sin crear varón o hembra, como se demuestra en la reproducción asexual de ciertas formas de vida animal. Pero Dios creó “dos individuos idénticos en la forma y características generales, pero cada  uno de los cuáles contenía en sí mismo algo que en el otro faltaba, y necesitaba complementación”. Un mundo hecho exclusivamente de miembros de cualquiera de los dos sexos no estaría completo.

EL MATRIMONIO. De la diversidad del varón y la mujer, Dios produjo orden  y unidad. Ese primer viernes de la historia, el Creador celebró el primer matrimonio. Y desde entonces el matrimonio ha constituido el fundamento de la familia y de la sociedad. Según la disposición divina, “dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”  (Gen.2:24).  La relación del matrimonio debe tener primacía sobre la relación existente entre padres e hijos. Sin este proceso,  no existe un fundamento firme para el matrimonio.