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RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 7-       

INVISIBLE COMO EL VIENTO

 “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de donde viene ni a donde va.  Así sucede con la obra del Espíritu” (Juan 3:8).

 Se oye el viento entre las ramas de los árboles, por el susurro que produce en las hojas y las flores; sin embargo es invisible, y nadie sabe de donde viene ni a donde va.  Así sucede con la obra del Espíritu Santo en el corazón. Es tan inexplicable como los movimientos del viento.  Puede ser que una persona no pueda decir exactamente la ocasión ni el lugar en que se convirtió, ni distinguir todas las circunstancias de su conversión; pero esto no significa que no se haya convertido.

Mediante un agente tan invisible como el viento, Cristo obra constantemente en el corazón.  Poco a poco, tal vez inconscientemente para quien las recibe, son hechas las impresiones que tienden a atraer el alma a Cristo.  Pueden ser recibidas al meditar en El, al leer las Escrituras, o al oír la palabra del predicador. Súbitamente, al presentar el Espíritu un llamamiento más directo, el alma se entrega gozosamente a Jesús.  Muchos llaman a ésto conversión repentina; pero es el resultado de una larga intercesión del Espíritu de Dios; es una obra paciente y larga.

Aunque el viento mismo es invisible, produce efectos que se ven y se sienten.  Así también la obra del Espíritu en el alma se revelará en toda acción de quien haya sentido su poder salvador.  Cuando el Espíritu de Dios toma posesión del corazón, transforma la vida. Los pensamientos pecaminosos son puestos a un lado, las malas acciones son abandonadas, el amor, la humildad y la paz, reemplazan a la ira, la envidia y las contenciones. La alegría sustituye la tristeza, y el rostro refleja la luz que desciende de los atrios celestiales.  La bendición viene cuando por la fe el alma se entrega a Dios. Entonces, ese poder que ningún ojo humano puede ver, crea un nuevo ser a la imagen de Dios.

Para las mentes finitas es imposible comprender la obra de la redención.  Su ministerio supera al conocimiento humano; sin embargo, el que pasa de muerte a vida comprende que es una realidad divina.  Por experiencia personal podemos conocer aquí el comienzo de la redención.  Sus resultados alcanzan hasta las edades eternas. (El Deseado de todas las gentes pág.143, 144-Elena White).

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

Los primeros dos  mandamientos están  íntimamente relacionados, y sin embargo tienen diferencias evidentes: El primero trata de quién es el verdadero Dios, y el segundo, de cómo debe ser adorado.  El segundo no es una repetición del primero, como algunos creen. La distinción  es tan grande como la que existe entre cualquiera de los otros. El primer mandamiento revela el verdadero objeto de culto; y el segundo, la verdadera forma de rendir dicho culto.  El primero nos dice quién es el único que debe ser adorado, y el segundo nos dice cómo debemos adorarlo, o cómo no se lo debe adorar.  El primero prohíbe los dioses falsos; el segundo prohíbe las falsas formas de adoración.

“El primer mandamiento se refiere a nuestro concepto de Dios; el segundo, a nuestras acciones externas manifestadas en la adoración.  El segundo se dirige contra el falso culto del verdadero Dios.  No se lo debe adorar por medio de ídolos, imágenes ni otras manifestaciones visibles”.

Los católicos y los luteranos consideran que los primeros dos mandamientos forman el primero, y dividen el décimo mandamiento relativo  a la codicia, haciendo de él dos mandamientos separados para mantener un total de diez. ??

En general, los protestantes usan la división adoptadas por las iglesias Griega y Reformada.  Esto también lo hicieron la mayoría de los reformadores protestantes.

La ley de Moisés también puede referirse a una división del Antiguo Testamento compuesta del Pentateuco, los cinco primeros libros de la Biblia (Luc.24:44;  Hech.28:23).

En el libro del pacto se incluían ciertas regulaciones civiles y ceremoniales.  Los preceptos civiles NO constituían una adición a los del Decálogo, sinó que eran simplemente aplicaciones específicas de sus amplios principios.  Los preceptos ceremoniales simbolizaban el Evangelio al proveer para los pecadores los medios de obtener la gracia.  De este modo es el Decálogo lo que domina el pacto.

Algunos han interpretado que la declaración de Pablo según la cualel fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquél que cree ”significa que el fin o propósito de la ley consiste en llevarnos al punto en que podamos ver nuestra pecaminosidad y sentirnos motivados a ir a Cristo para recibir por fe su perdón y justicia.

Otros han interpretado que la referencia a Cristo como el fin de la ley significa que Cristo es el propósito o blanco de la ley (Gal.3:24) o el cumplimiento de la Ley (Mat.5:17). Sin embargo, el punto de vista según el cuál Cristo es el fin o terminación de la Ley como medio de salvación (Rom.6:14) parece encajar  mejor en el contexto de Romanos 10:4. “Pablo esta haciendo un contraste entre la forma que Dios ha prescrito para obtener justicia por fe, con los intentos humanos de obtenerla por medio de la ley.El mensaje del Evangelio es que para todo aquel que tiene fe, Cristo es el fin de la ley como camino de justicia”.

La ley ceremonial era un ayo que tenía el propósito de llevar al individuo a los pies de Cristo, pero por diferentes medios.  Los servicios del santuario, con sus ofrendas y sacrificios les señalaban a los pecadores el perdón de los pecados que proveería la sangre del Cordero de Dios, Jesucristo, que habría de  venir, ayudándoles de este modo a comprender la gracia del Evangelio.  Fue dispuesta con el fin de crear amor por la Ley de Dios, mientras que las ofrendas de sangre debían servir como dramática ilustración del amor de Dios en Cristo.

Caín y Abel estaban plenamente familiarizados con el sistema de sacrificios (Gen.4: 3-5;  Heb.11:3).  Lo más probable es que Adán y Eva obtuvieron sus primeras vestiduras (Gen.3:21) de las pieles de los animales sacrificados para hacer la expiación por sus pecados.

 

        RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 6-                            

LA PALOMA CELESTIAL

 “También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre El” (Juan 1:32).

 Cristo es nuestro ejemplo en todo. En respuesta a la oración que elevó a su Padre, el cielo se abrió, y el Espíritu, semejante a una paloma, descendió sobre El. Por el Espíritu Santo es como Dios, además de establecer comunicación con el hombre, también mora en el corazón de los que son fieles y obedientes.  Los que lo busquen en forma sincera, con el fin de recibir sabiduría para resistir a Satanás, recibirán luz y fortaleza en la hora de la tentación.  Debemos vencer del mismo modo como Cristo triunfó.

Jesús comenzó su ministerio público con una suplica ferviente.  Con ello nos dejó un ejemplo acerca de la importancia que tiene la oración para adquirir una experiencia cristiana victoriosa.  Su constante comunión con el Padre constituye un modelo que haríamos bien en imitar.  Apreció el privilegio de orar, y la obra mostró los resultados de su comunión con Dios.  Examinando la historia de su vida, descubrimos que ante cada circunstancia importante buscaba un retiro en el bosque, o la soledad de las montañas, con el propósito de elevar a Dios sus plegarias fervientes y perseverantes. Con frecuencia dedicó noches enteras a la oración antes de realizar algún milagro poderoso.  Después de un día de labor y antes de una noche de comunión, compasivamente despedía a sus discípulos para que pudieran volver a sus hogares a descansar, mientras El, con clamor y lágrimas, intercedería ante Dios en favor de la humanidad.

En respuesta a la oración, y en virtud de la gracia de Dios, Jesús fue vigorizado para llevar las cargas y fortalecido para resistir las pruebas.  Si queremos ser vencedores, debemos depender de Dios para experimentar una vida cristiana victoriosa, siguiendo el ejemplo que Cristo legó al abrir un camino que nos conduce a la fuente de fortaleza que nunca falla, y de la cual podemos obtener gracia y poder para resistir al enemigo. En las márgenes del Jordán, Jesús oró como representante de la humanidad, y la apertura de los cielos y la voz de aprobación nos asegura que Dios acepta a la humanidad a través de los méritos de Cristo.

  

 

RECIBIREIS EL PODER-Persona, Presencia y Obra del Espíritu Santo- La Venida del Espíritu.-parte 5-

                  EL REPRESENTANTE DE CRISTO

 “Pero YO os digo la verdad: Os conviene que YO me vaya; porque si no me fuese, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré. (Juan 16:7)

 “Espíritu de verdad” es el nombre que se da al Consolador. Su obra consiste en definir y mantener la verdad.  Primero habita en el corazón como el Espíritu de verdad; de ese modo, llega a ser el Consolador. En la verdad hay tranquilidad y paz, lo cual no se puede hallar en el error. 

Satanás conquista el poder sobre la mente a través de falsas teorías y tradiciones.  El enemigo logra desfigurar el carácter e imponer la adopción de falsas normas.  Mediante las Escrituras el Espíritu Santo habla a la mente, e imprime la verdad en el corazón.  De este modo expone el error y lo expulsa del creyente.  Por el Espíritu de verdad, obrando por intermedio de la Palabra de Dios, Cristo une a los suyos a sí mismo.

Al describir a sus discípulos la obra del Espíritu Santo, Jesús quiso inspirarlos para que alcanzaran el mismo gozo y la alegría que llenaba su propio corazón. Se regocijo con la ayuda abundante que había provisto para su iglesia.  El Consolador era el más excelso de los dones que podría solicitar al Padre con el propósito de exaltar a su pueblo.  Fue dado como el agente regenerador, y sin este don el sacrificio de Cristo hubiera sido en vano. Por siglos el poder maligno se había fortalecido hasta el punto que era asombrosa la sumisión del hombre a la cautividad satánica.

El pecado puede ser resistido y vencido únicamente por la intervención poderosa de la tercera persona de la Deidad, que no vendría con una energía modificada, sino en la plenitud del poder divino.  El Espíritu es el que hace efectivo lo que logró el Redentor del mundo.  Mediante el Consolador el corazón se purifica.  Gracias a su obra el creyente llega a ser participante de la naturaleza divina.  Cristo nos dio el divino poder de su Espíritu para que podamos vencer las tendencia al mal, sean heredadas o cultivadas, y para imprimir en la iglesia su propio carácter.

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

LA LEY Y EL EVANGELIO. La salvación es un don que llega a nosotros por gracia por medio de la fe, no por las obras de la Ley (Efe. 2:8). “Ninguna obra de la ley, ningún esfuerzo, por más admirable que sea, y ninguna obra buena—ya sea muchas o pocas, de sacrificio o no— pueden justificar de manera alguna al pecador” (Tito 3:5;  Rom.3:20).

LA LEY Y EL EVANGELIO ANTES DEL SINAÍ. Cuando Adán y Eva pecaron supieron que significaban la culpa, el temor y la necesidad (Gen.3:10). En respuesta a su necesidad, Dios anuló la ley que los condenaba; en cambio, les ofreció el Evangelio que los restauraría a la comunión con El y a la obediencia de su santa Ley.

El Evangelio consistía en la promesa de la redención por medio de un Salvador, la Simiente de la mujer, el cuál un día vendría para triunfar sobre el mal (Gen.3:15).  El sistema de sacrificios que Dios estableció, les enseñó una  importante verdad relativa a la expiación: El perdón podría ser obtenido únicamente por el derramamiento de sangre, por medio de la muerte del Salvador.  Al creer que el sacrificio de los animales simbolizaba la muerte expiatoria del Salvador en su lugar, obtendrían el perdón de sus pecados. La salvación sería por gracia.

Esta promesa evangélica era el centro del pacto eterno de gracia que Dios le ofreció a la humanidad (Gen.12:1-3;  15:4;  5: 17:1-9). Se hallaba relacionada con la obediencia a la Ley de Dios (Gen.18:18,19; 26:4, 5). El Hijo de Dios sería la garantía del pacto divino, el punto focal del Evangelio, el Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” (Apoc.13:8).  La gracia de Dios, por lo tanto, comenzó a aplicarse tan pronto como Adán y Eva pecaron. Dijo David La misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos; sobre los que guardan su pacto y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra”(Sal.103:17, 18).

LA LEY Y EL EVANGELIO DESPUÉS DE LA CRUZSegún  han  observado numerosos cristianos, la Biblia indica que, si bien la muerte de Cristo abolió la ley ceremonial, no hizo sino confirmar la perdurable validez de la Ley moral.

LA LEY CEREMONIAL. Cuando Cristo murió, cumplió el simbolismo profético del sistema de sacrificios.   El tipo se encontró con el antitipo, y la ley ceremonial llegó a su fin. Siglos antes Daniel había predicho que la muerte del Mesías haríacesar el sacrificio y la ofrenda” (Dan.9:27). Cuando Jesús murió el velo del templo fue rasgado sobrenaturalmente de arriba abajo (Mat.27:51), indicando así el fin del significado espiritual de los servicios del templo. 

El sacrificio expiatorio del Salvador anuló el acta de los decretos,….. quitándola del medio y clavándola en la cruz “(Col. 2:14).  Desde entonces, ya no fue necesario realizar las elaboradas ceremonias, no más preocupación acerca de la leyes ceremoniales, con sus complejos requerimientos relativos a las ofrendas de bebidas y alimentos, las celebraciones de diversos festivales (La Pascua, el Pentecostés, etc.), las nuevas lunas o los sábados ceremoniales, “todo lo cual es sombra de lo que ha de venir” (Col. 2:16, 17, compárese con Heb.9:10).

Tal como había sido interpretada por los judíos, la ley ceremonial se había convertido en una barrera entre ellos y otras naciones.  Había llegado a ser un gran obstáculo para el cumplimiento de su mission  de iluminar el mundo con la gloria de Dios.  La muerte de Cristo abolió esta ley de los mandamientos expresados en ordenanzas”, derribando la pared intermedia de separación entre los judíos y gentiles, y creando así una familia de creyentes reconciliados mediante la cruz…. en un solo cuerpo”.  (Efe. 2:14-16)

    

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 4-   

EL ESPIRITU: UN TESTIGO

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16).

 

Si el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, ¿cuáles serán los resultados? El creyente someterá todo su ser a la voluntad divina.  Entonces, en su maravillosa condescendencia, la Majestad de los cielos establece una santa relación familiar con los que lo buscan de todo corazón.

Como consecuencia, mediante una abundante manifestación de la gracia de Dios, el hijo del Altísimo –el creyente- es llevado a mantener con su Padre una dependencia semejante a la de los niños con los suyos.  Consagre a Dios todo su ser –cuerpo y espíritu- con entera confianza en su poder y en su voluntad de bendecirlo, no importa cuán desvalido e indigno sea usted.

“Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”  (Juan 1:12).

No caiga en la actividad impaciente, sino sea celoso en la fe, con un solo propósito definido: atraer creyentes a Cristo, el Redentor crucificado.  Esta obra no se realiza como resultado de un sermón lógico que logra convencer al intelecto.  El corazón necesita ser persuadido y ablandado por la ternura. La voluntad tiene que ser sometida al arbitrio de Dios, y todas las aspiraciones deben tener una orientación celestial.  Aliméntese de la Palabra del Dios viviente.  El efecto debe verse en la vida práctica.  Ella debe apoderarse de los comandos de todo el ser.

Cuando confiemos plenamente en Cristo, nos daremos a nosotros mismos en ofrenda a Dios.  Nuestra dependencia estará centrada en la virtud y en la intercesión de Cristo como nuestra única esperanza. No hay confusión, ni sospecha, puesto que por la fe vemos a Jesús, el enviado de Dios, cuya misión es lograr la reconciliación con los pecadores. 

Si deseamos creer solamente en Cristo, El está comprometido con un pacto solemne de mediar en favor de los que, por su intermedio, se acercan al Padre, con el propósito de garantizar su salvación. Este privilegio esta garantizado si nos acercamos confiadamente al trono de la gracia para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

LOS SANTOS DEFIENDEN LA LEY.  La obediencia caracteriza a los santos que esperan la segunda venida.  En el conflicto final se unen para exaltar la Ley de Dios. La Escritura los describe como los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo” (Apoc.12:17; 14:12) y esperan con paciencia el retorno de Cristo.

En preparación para la segunda venida, este grupo de creyentes proclaman el Evangelio, llamando a otros a adorar al Señor como Creador (Apoc.14:6, 7). Los que adoran a Dios en amor, le obedecerán; el apóstol Juan declaró:Este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos”  (1 Juan 5:3).

LOS JUICIOS DE DIOS Y LA LEY.   El juicio de Dios que consiste en las siete últimas plagas que caen sobre los desobedientes, se origina en el templo del tabernáculo del testimonio en el cielo (Apoc.15:5). En Israel se conocía bien el término el tabernáculo del testimonio; designaba el tabernáculo que Moisés había construido (Num.1:50, 53;  17:8;  18:2). Se lo llamaba así porque el tabernáculo conteníael arca del testimonio” (Exo.26:34), la cuál contenía las tablas deltestimonio” (Exo.31:18). Vemos así que los Diez Mandamientos son el  “testimonio”, el testigo ante la humanidad de la voluntad divina (Exo.34:28, 29).

Pero Apocalipsis 20:5 dice quefue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio”. La estructura que erigió Moisés era simplemente una copia del templo celestial (Exo.25:8, 40; compárese con Heb.8: 1-5); el gran original de los Diez Mandamientos está allí guardado. El Hecho que los juicios del tiempo del fin se hallan íntimamente  relacionados con la transgresión de la Ley de Dios, añade  evidencia a favor de la perpetuidad de los Diez Mandamientos.

El libro de Apocalipsis también muestra la apertura del templo celestial, lo cuál descubre ante la vista elarca de su pacto” (Apoc.11:19).  La expresión “arca del pacto” designaba el arca del Santuario terrenal, la cuál contenía las tablas conlas palabras del pacto”, los Diez Mandamientos (Exo.34:27; compárese con Núm.10:33;  Deut.9:9).  El arca del pacto que se halla en el santuario celestial es el arca original que contiene las palabras del pacto eterno-el Decálogo original.  Es claro, entonces, que el tiempo de los juicios finales que Dios envía sobre el mundo (Apoc.11:18) está  relacionado con la apertura del templo celestial, con su punto focal en el arca que contiene los Diez Mandamientos; en verdad, esta escena constituye un cuadro apropiado de la magnificación de la Ley de Dios como la norma del juicio.

 

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 3-

LA NATURALEZA DEL ESPIRITU: UN MISTERIO

“El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros”.  (Juan 14:17)

 

No es esencial para nosotros ser capaces de definir con precisión que es el Espíritu Santo.  Cristo nos dice que el Espíritu es el Consolador. “el Espíritu de verdad el cual procede del Padre”.  Se asevera claramente tocante al Espíritu Santo, que en su obra de guiar a los hombres a toda verdad “no hablará por su propia cuenta”  (Juan 15:26; 16:13).

La naturaleza del Espíritu Santo es un misterio.  Los hombres que albergan opiniones fantásticas pueden reunir pasajes de las Escrituras y darles interpretación humana; pero la aceptación de esos conceptos no fortalecerá a la iglesia.  En cuanto a estos misterios, demasiado profundos para el entendimiento humano, el silencio es oro.

Se especifica claramente el oficio del Espíritu Santo en las palabras de Cristo: “Cuando El venga, convencerá de pecado, y de justicia, y de juicio” (Juan 16:8). Es el Espíritu Santo el que convence de pecado.  Si el pecador responde a la influencia vivificadora del Espíritu, será inducido a arrepentirse y a comprender la importancia de obedecer los requerimientos divinos.

Al pecador arrepentido, que tiene hambre y sed de justicia, el Espíritu Santo le revela al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.  “Tomará de lo mío, y os lo hará saber”, dijo Cristo.  “El os enseñará todas la cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 16:14; 14:26).

El Espíritu Santo se otorga como agente regenerador para proporcionarle eficacia a la  salvación obrada por la muerte de nuestro Redentor.  El Espíritu Santo constantemente esta tratando de llamar la atención de los hombres a la gran ofrenda hecha en la cruz del calvario, de exponer al mundo el amor de Dios, y de abrir al alma arrepentida la cosas preciosas de las Escrituras.  (Los Hechos de los Apóstoles.-pág. 42, 43)

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

PROVEE VERDADERA LIBERTAD.  Cristo dijo: todo aquél  que hace pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8:34). Cuando transgredimos la ley de Dios, no tenemos libertad; pero la obediencia a los Diez Mandamientos nos asegura la verdadera libertad del pecado.  Significa ser libres de lo que acompaña al pecado: la continua preocupación, las heridas de la conciencia, y una carga creciente de culpabilidad y remordimiento que desgasta nuestras fuerzas vitales. “Andaré  en libertad, porque busqué tus mandamientos” (Sal.119.45).

Con el fin de que recibamos esta libertad, Jesús nos invita a llegarnos a El con nuestra carga de pecado. En su lugar nos ofrece su yugo, el cuál es fácil  (Mat.11:29, 30). Un yugo es un instrumento de servicio; al dividir la carga, hace que sea más fácil realizar diversas tareas. Cuando compartimos el yugo con Cristo, El lleva la pesada carga y hace que la obediencia sea un gozo.

DOMINA EL MAL Y TRAE BENDICIONESEl aumento en los crímenes,  la violencia, la inmoralidad y la maldad que inunda el mundo, se ha originado en el desprecio del Decálogo.  Dondequiera que se acepta esta Ley, contiene el pecado, promueve la conducta correcta y se convierte en un medio de establecer la justicia. El abandono de sus principios causa una decadencia progresiva.

En los tiempos del Antiguo Testamento, Dios bendecía a las naciones e individuos en proporción a la manera como obedecían su Ley. La justicia engrandece a la nación”, “con justicia será afirmado el trono” (Prov. 14:34;  16:12).  Los que rehúsan obedecer los mandamientos de Dios sufrirán calamidades (Sal.89: 31, 32). “La maldición de Jehová está en la casa del impío, pero bendecirá la morada de los justos” (Prov.3:33; véase Lev.26; Deut.28). El mismo principio general continúa siendo válido en nuestros días.

LA LEY ANTES DEL SINAÍ. Cuando Dios creó a Adán y Eva  a su imagen, implantó en sus mentes los principios morales de la ley, haciendo que para ellos el acto de cumplir la voluntad de su Creador fuse algo natural. Su transgresión introdujo el pecado en la familia humana (Rom.5:12).

LA LEY ANTES DEL RETORNO DE CRISTO. La Biblia revela que la Ley de Dios es el objeto de los ataques de Satanás, y que la guerra del diablo contra ella alcanzará su mayor intensidad poco antes de la segunda venida.  La profecía indica que Satanás inducirá a la vasta mayoría de los seres humanos a que desobedezcan a Dios (Apoc.12:9). Obrando a través del poder dela bestia”, dirigirá la atención del mundo hacia la bestia en vez de Dios (Apoc.13:3).

LA LEY BAJO ATAQUEDaniel 7 describe este mismo poder simbolizándolo con un pequeño cuerno, Este capítulo habla de cuatro grandes bestias, a la cuales, y desde los tiempos de Cristo, los comentadores bíblicos han identificado como los poderes mundiales de Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma. Los diez cuernos de la cuarta bestia representan las divisiones del Imperio Romano en la época de su caída (Año 476 D.C.).

La visión de Daniel enfoca el cuerno pequeño, un poder terrible y blasfemo que surgió entre los diez cuernos, significando el surgimiento de un poder asombroso después de la desintegración del Imperio Romano.  Este poder procuraría cambiar la Ley de Dios (Dan.7:25) y habría de continuar hasta el retorno de Cristo. Por sí mismo este ataque es evidencia de que la Ley continuaría teniendo significado en el plan de salvación.  La visión termina asegurándole al pueblo de Dios que este poder no logrará eliminar la Ley, porque el juicio destruirá al cuerno pequeño (Dan.7:11, 26-28).