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RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 16-

DADOR DE UNA VIDA NUEVA

 “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5)

Necesitamos “nacer de nuevo” para poder servir al Señor aceptablemente. Debe ser abandonada nuestra inclinación natural, que está en abierta oposición al Espíritu de Dios. Necesitamos llegar a ser hombres y mujeres hechos nuevos en Cristo Jesús. Nuestra vida antigua, que no ha sido renovada, tiene que dar lugar a una nueva vida llena de amor, de confianza, y de una obediencia espontánea.

¿Piensa acaso que semejante cambio no es necesario para entrar en el reino de Dios? Escuche lo que dice la Majestad de los cielos: “Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7). “Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mat.18:3).

A menos que se produzca un cambio, no podremos servir a Dios como corresponde. Nuestra obra será defectuosa; los planes incorporarán ideas mundanas, y el fuego ofrecido deshonrará a Dios. La vida se tornará impía e infeliz, inquieta y llena de dificultades.

Los cambios que produce la nueva vida se realizan unicamente por accion eficaz del Espíritu Santo. Solamente El puede limpiarnos de la impureza. Si aceptamos que modele y forme el corazón, llegaremos a ser aptos para discernir el carácter del reino de Dios y para realizar los cambios que necesitan producirse, a fin de que tengamos acceso a sus dominios.

El orgullo y el amor propio resisten al Espiritu Santo. Cada inclinación natural se opone a que la autosuficiencia y el orgullo sean sustituidos por la humildad y la mansedumbre de Cristo. Pero, si deseamos andar en el camino que conduce a la vida eterna, no debemos prestar oídos a los susurros del egoísmo. Con humildad y contrición tenemos que implorar a nuestro Padre Celestial:

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí” (Salmo 51:10). En la medida en que recibamos la luz divina y estemos dispuestos a cooperar con las inteligencias celestiales, gracias al poder de Cristo naceremos otra vez, liberados de la contaminación del pecado.

Cristo vino al mundo porque el hombre perdió la imagen y naturaleza de Dios. Lo vio extraviado de la senda de la paz, la pureza; si intentaba volver por sí msmo, nunca encontraría el camino de regreso. Vino con un plan de salvación adecuado y completo que incluye el cambio de corazón de piedra por uno de carne.

Vino también para transformar la naturaleza pecaminosa a su semejanza, a fin de que pudieramos ser participantes de la naturaleza divina y adaptados para las cortes celestiales.

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

 FORMAS DE RECONOCER QUE DIOS ES EL DUEÑO.   Se puede dividir la vida en cuatro aspectos básicos, cada uno de los cuáles constituye un don de Dios.  El Creador nos concedió un cuerpo, capacidades, tiempo y posesiones materiales.  Además, debemos cuidar del mundo que nos rodea, sobre el cuál se nos concedió el dominio.

MAYORDOMÍA DEL CUERPO.  Los hijos de Dios son mayordomos de sí mismos.  Hemos de amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra fuerza, y con toda nuestra mente (Luc.10:27). Los cristianos tienen el privilegio de desarrollar sus poderes físicos y mentales al máximo de su capacidad y oportunidades.  Al hacer esto, honran a Dios y se capacitan para ser de mayor bendición para con sus semejantes.

LA MAYORDOMÍA DE LAS CAPACIDADESCada persona posee aptitudes especiales. Unos pueden poseer talento musical; otros, para los oficios manuales, tales como la costura o la mecánica.  A algunos  les resulta más fácil hacer amigos y actuar en sociedad con otros, mientras que otras personas pueden mostrar una tendencia natural hacia actividades más independientes del grupo.

Cada talento puede ser usado para glorificar, ya sea al que lo posee o a su Dador original.  Debiéramos cultivar los dones que el Espíritu Santo le concede a cada uno de nosotros, con el fin de multiplicarlos (Mat.25). 

LA MAYORDOMÍA DEL TIEMPOComo fieles mayordomos, glorificamos a Dios al usar sabiamente nuestro tiempo. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Col.3:23, 24).

La Biblia  nos amonesta a no portarnos como necios, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Efe. 5:15, 16). Como Jesús debemos ocuparnos en los negocios de nuestro Padre (Luc.2:49). Por cuanto el tiempo es el don de Dios, cada momento es precioso.

LA MAYORDOMÍA DE LAS POSESIONES MATERIALESDios les concedió a nuestros primeros padres la responsabilidad de sojuzgar la tierra, gobernar el reino animal, y cuidar del jardín del Edén (Gen.1:28;  2:15). Todo eso les pertenecía no sólo para que gozaran de ello, sino para que lo administraran.

Sobre ellos se colocó una sola restricción.  No debían comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. Este árbol proveía un recuerdo constante de que Dios era el dueño y la autoridad final sobre la tierra.  Al respetar esta restricción, la primera pareja demostraría su fe y lealtad a El.

Después de la caída, Dios ya no pudo seguir probando a la humanidad por medio del árbol del conocimiento.  Pero los seres humanos todavía necesitaban un recordativo constante de que Dios es la fuente de todo don bueno y perfecto (Sant.1:17) y que El es quien nos provee con el poder para obtener riquezas (Deut.8:18). Con el fin de recordarnos que El es la fuente de toda bendición, Dios instituyó un sistema de diezmos y ofrendas.  Este sistema provee los medios financieros que permite convertirse en colaboradores para la proclamación del Evangelio.  Dios ha ordenado que la tarea de compartir las buenas nuevas de salvación deben depender de los esfuerzos y ofrendas de su pueblo.El diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como el fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová” (Lev.27:30-32).

    

    

    

    

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

Más que cualquier otra cosa, la vida cristiana significa la entrega de nosotros mismos y la aceptación de Cristo.  Cuando vemos como Jesús se entregó a sí mismo por nosotros, clamamos:   “¿Qué puedo hacer yo por ti?”.

Pero justamente cuando pensamos que hemos entrado en un compromiso absoluto, una entrega total, algo sucede que demuestra cuán superficial fue nuestra decisión.  A medida que descubrimos nuevos aspectos de nuestras vidas que necesitamos entregar a Dios, nuestro sometimiento se profundiza. Entonces el Espíritu lleva nuestra atención a otra zona donde el yo necesita entregarse. Y así continúa la vida a través de una serie de repetidas entregas a Cristo, las cuáles se profundizan cada vez más en nuestro ser, nuestro estilo de vida, la manera como actuamos y reaccionamos. 

¿QUÉ ES LA MAYORDOMÍA?   “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo…. y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro Espíritu, los cuales son de Dios” (1Cor.6:19, 20)”.  Fuimos comprados, redimidos, a un costo muy alto.  Pertenecemos a Dios.  Pero esa acción divina fue tan sólo una reclamación,  porque El nos hizo; hemos pertenecido a El desde el comienzo, porque “en el principio creó Dios……… (Gen.1:1). Las Sagradas Escrituras especifican  claramente que “de Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo, y los que  en él habitan”  (Sal.24:1).

En la creación Dios compartió con la humanidad sus posesiones, y continúa siendo el verdadero dueño del mundo, sus habitantes y lo que contiene (Sal.24:1).  En la cruz  confirmó su posesión de lo que el hombre había perdido a manos de Satanás en la caída (1 Cor.6: 19, 20).  Ahora,  le encarga a su pueblo que sirvan como mayordomos de sus posesiones.

Un mayordomo es una persona a la cuál “se le encarga el manejo de la casa o la propiedad de otro”.  Mayordomía es “la posición, deberes o servicio de un mayordomo”.

Para el cristiano, la mayordomía significa “la responsabilidad que le cabe al hombre por todo lo que Dios le ha confiado, y el uso que de ello hace: La vida, el ser físico, el tiempo, los talentos y capacidades, las posesiones materiales, las oportunidades de servir a otros, y su conocimiento de la verdad”.

Los cristianos sirven como  mayordomos de las posesiones de Dios, y consideran que la vida es una oportunidad divinamente concedida “para que aprendan a ser fieles mayordomos, preparándose de ese modo para la mayordomía superior de las cosas eternas en la vida futura.  En sus dimensiones más amplias, por lo tanto, LA MAYORDOMÍA “ABARCA EL USO SABIO Y ABNEGADO DE LA VIDA”.

    

    

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

LA MAYORDOMÍA-CONCEPTO

Somos mayordomos de Dios, a quienes El ha confiado tiempo y oportunidades, capacidades y posesiones, y las bendiciones de la tierra y sus recursos.  Somos responsables ante El por su empleo adecuado. Reconocemos que Dios es dueño de todo mediante nuestro fiel servicio a El y a nuestros semejantes, y al devolver los diezmos y dar ofrendas para la proclamación de su Evangelio y para el sostén y desarrollo de su iglesia. 

La mayordomía es un privilegio que Dios nos ha concedido para que crezcamos en amor y para que logremos la victoria sobre el egoísmo y la codicia. El mayordomo fiel se regocija por las bendiciones que reciben los demás como fruto de su fidelidad.

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del  Espíritu  Santo- parte 15-

LENGUAS DE FUEGO

Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 2:3, 4)

 

Si se investiga las Escrituras con espíritu dócil y deseoso de aprender sus esfuerzos serán bien recompensados. “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y nos las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1Cor.2:14). La Biblia debe estudiarse con oracion. Haríamos bien en imitar a David, que imploró:

“Abre mis ojos, y miraré las maravilllas de tu ley” (Sal.119:18). Ningún hombre puede comprender la Escrituras sin la iluminación del Espíritu Santo. Si deseamos estar en la debida posición delante de Dios, su luz nos alumbrará con rayos claros y potentes.

Esta fue la experiencia de los primeros discípulos:”Cuando llegó el día de Pentescostés, estaban todos unanimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se le aparecieron lenguas repartidas como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu le daba que hablasen” (Hechos 2:1-4).

Dios también está dispuesto a darnos la misma bendición, siempre que tengamos real interés en ella.

El Señor no cerró los depósitos celestiales después de haber derramado su Espíritu sobre los primeros discípulos. También nosotros podemos recibir la plenirtud de su bendición. El cielo está lleno de los tesoros de su gracia, y los que con fe se acercan a Dios pueden reclamar todo lo que El ha prometido. Si no contamos con su poder es por la indiferencia, el letargo espiritual y nuestra indolencia. Abandonemos la mortal formalidad.

Hay una gran tarea que debe realizarse en nuestros dias, y no hemos hecho ni siquiera la mitad de la obra que el Maestro espera que hagamos. Hablamos acerca del mensaje del primero y segundo ángel, y ya creemos comprender algo referente al mensaje del tercero. Sin embargo, no deberíamos sentirnos satisfechos con el conocimiento que tenemos actualmente. Nuestras peticiones deberían ascender a Dios mezclados con fe y contrición, para que podamos comprender los misterios que el Señor desea dar a conocer a sus santos.

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

Es interesante notar que Jesús descansó en la tumba en un día grande, puesto que ese sábado era tanto el séptimo día de la semana como el primer sábado de la Semana de los Panes sin Levadura. ¡Que día para que culminase en EL la redención!  El es bueno de la Creación se une con el consumado es” de la redención, cuando el Autor y Consumador nuevamente reposa tras haber completado su obra.

Se puede definir el legalismo como los intentos de ganar la salvación por el esfuerzo individual.  Es conformarse a la Ley y a ciertas observancias como un medio de justificación ante Dios.  Esto no es correcto, por cuánto por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de El” (Rom.3:20).  “Los que denuncian la observancia del sábado como legalismo, necesitan considerar los siguiente: Si un cristiano nacido de nuevo se abstiene de adorar dioses falsos y mantiene reverencia como lo mandan el primer y tercer preceptos,  ¿está opuesto a la salvación por gracia?   ¿Se oponen a la libre gracia divina la pureza, la honestidad y la veracidad prescritas por el séptimo, el octavo y el noveno mandamientos? La respuesta de ambas preguntas es NO.  Del mismo modo, el hecho de que un alma renovada guarde el séptimo día no es legalismo, ni es contrario a la salvación solo por gracia.  De hecho, el mandamiento respecto al sábado es el único precepto de la ley que se destaca como una señal de nuestra liberación del pecado y de nuestra santificación únicamente por gracia”.

Es muy claro que no importa cuan rígida o devotamente podamos portarnos el domingo, NO estamos guardando el día de reposo….  El día de reposo fue fundado en un mandato divino específico.  No podemos encontrar ningún mandato semejante para justificar la obligación de observar el domingo”.

En la Escritura, según lo hace claro la historia de la creación, los días se marcaban de puesta de sol a puesta de sol. (véase Lev.32:2).

El ejemplo de Cristo  fue dedicar horas del santo sábado para  alivio de la humanidad sufriente.

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

LA OBSERVANCIA DEL SÁBADO. El sábado comienza a la puesta del sol el viernes,  y termina a la puesta del sol el sábado por la tarde (véase Gen.1:5; compárese con Mar. 1:32). Al día viernes, la Escritura lo llama el día de preparación (Mar. 15:42), un día en el cuál debemos prepararnos para el sábado.  En este día se deben disponer los alimentos que se consumirán el sábado. (véase  Exo.16:23;  Núm.11:8). Cuando se acercan las horas sagradas del sábado, es bueno que las familias o grupos de creyentes se reúnan para cantar alabanzas, orar y leer la Palabra de Dios invitando de este modo al Espíritu de Cristo para que sea bienvenido. En forma similar uniéndose en adoración poco  antes de la puesta del sol del sábado, pidiendo la presencia y conducción de Dios durante la semana que está por comenzar.

El Señor llama a su pueblo para que hagan del sábado un día delicioso (Isa. 58:13)  ¿Cómo pueden hacer esto?  Su única esperanza de experimentar alguna vez el verdadero gozo y satisfacción que Dios ha provisto para ellos en el día santo, consiste en seguir el ejemplo de Cristo, el Señor del sábado.

Cristo adoraba regularmente en el día sábado, tomando parte en los servicios e impartiendo instrucción religiosa.  Pero el Salvador no se limitaba a adorar. También tenía comunión con los demás, caminaba al aire libre, y se dedicaba a realizar santas obras de misericordia.  Siempre que podía, sanaba a los enfermos y afligidos.

Cuando se lo criticó por su obra de aliviar el sufrimiento, Jesús replicó: Lícito es en los sábados hacer el bien” (Mat.2:12). Sus actividades de sanamiento no quebrantaron el sábado ni lo abolieron.  Lo que sí hicieron fue terminar con los gravosos reglamentos que habían torcido el significado del sábado como un instrumento divino de refrigerio espiritual y deleite. Dios se proponía que el sábado sirviera para el enriquecimiento espiritual de la humanidad.

El Señor del sábado invita a todos a seguir su ejemplo. Los que aceptan su llamado experimentan el sábado como una delicia y una fiesta espiritual, un anticipo del cielo.  Descubren que el sábado fue designado por Dios para evitar el desánimo espiritual”.

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

LA RESTAURACIÓN DEL SÁBADO. En Isaías 56 y 58 Dios llama a Israel a una reforma en torno al sábado. Al revelar las glorias de la reunión futura de los gentiles en su redil (Isa. 56:8), asocia el éxito de esta misión de salvación con la práctica de guardar el sábado como día santo (Isa. 56: 1, 2, 6, 7).

Dios ha bosquejado cuidadosamente la obra específica de su pueblo. Si bien su misión es mundial, se dirige especialmente a una clase de individuos que profesan ser creyentes, pero que en realidad se han apartado de sus preceptos (Isa. 58: 1, 2). Expresa su misión ante esos creyentes profesos en los siguientes términos: “Y edificarán los tuyos las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás: y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar. Si retrajeras del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicias, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no haciendo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras: Entonces te deleitarás en Jehová…” (Isa. 58: 12-14).

La misión del Israel espiritual es paralela con la del antiguo Israel. La Ley de Dios fue quebrantada cuando el poder representado por el cuerno pequeño cambió el reposo del sábado al domingo. Tal como el sábado pisoteado debía ser restaurado en Israel, así también en los tiempos modernos, la divina institución del sábado deber ser restaurada, y es necesario reparar esa brecha que se abrió en el muro de la Ley de Dios.

Lo que cumple esta obra de restauración y magnificación de la Ley, es la proclamación del mensaje de Apocalipsis 14: 6-12 en conexión con el Evangelio eterno. Y es precisamente la proclamación de este mensaje lo que constituye la misión de la iglesia de Dios en la época de la segunda venida.  Este mensaje debe despertar al mundo, invitando a cada uno a prepararse para el juicio.

Las palabras usadas en el llamado a adorar al Creador, “aquél que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Apoc.14:7), constituyen una referencia directa al cuarto mandamiento de la eterna Ley de Dios.  Su inclusión en esta amonestación final, confirma la especial preocupación que Dios siente porque su sábado tan ampliamente olvidado, sea restaurado antes de la segunda venida.

La proclamación de este mensaje precipitará un conflicto que abarcará el mundo entero. El punto central de la controversia será la obediencia a la Ley de Dios y la observancia del sábado.  Frente a este conflicto, cada uno debe decidir si guardará los mandamientos de Dios o los de los hombres. Este mensaje producirá un pueblo que guarde los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Los que rechacen, recibirán la marca de la bestia.  (Apoc.14:9, 12).

LA OBSERVANCIA DEL SÁBADO. La Biblia especifica que en el sábado debemos cesar nuestro trabajo secular (Exo.20:10), evitando todo el trabajo que se hace para ganarse la vida, y todas las transacciones de negocios (Neh.13: 15-22). Debemos honrar a Dios  no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras” (Isa. 58:13). Si dedicamos  este día a complacernos a nosotros  mismos, a ocuparnos en intereses, conversaciones y pensamientos seculares o en actividades deportivas, estaremos disminuyendo nuestra comunión con nuestro Creador y violando el carácter SAGRADO DEL SÁBADO. Nuestra preocupación por el mandamiento del sábado debe extenderse a todos los que estén bajo nuestra jurisdicción: Nuestros hijos, los que trabajan para nosotros, y hasta nuestras visitas y animales domésticos (Exo.20:10), con el fin de que ellos también puedan gozar de las bendiciones del sábado.

      

 

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 14-

FUEGO ARDIENTE

 “Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; trate de sufrirlo, y no pude” (Jeremias 20:9).

Dios impulsará a personas que ocupan posiciones modestas para que den a conocer el mensaje de la verdad presente. Constreñidos por el Espíritu de Dios, acelerando el paso, muchos avanzaran cada vez más lejos y más alto, para compartir la luz con los que están en tinieblas. La verdad es como fuego en sus huesos, que los inflama con un deseo ardiente de iluminar a los que están en la obscuridad. Incluso entre los educados habrá muchos que proclamarán la Palabra de Dios.

Habrá niños que serán impelidos por el Espíritu Santo a presentar el mensaje de lo alto. El Espíritu será derramado sobre los que ceden a sus impulsos. Desligados de las reglas que atan a los hombres, y de los movimientos cautelosos, se unirán al ejército de Señor.

En el futuro, el Espíritu del Señor inspirará a personas que realizan actividades comunes a dejar sus tareas habituales para ir a proclamar el último mensaje de gracia. Tan rápido como sea posible, serán preparados para una labor que será coronada con el éxito.

Cooperarán con las agencias celestiales, por cuanto estarán dispuestos a gastar y ser consumidos en el servicio al Maestro. Nadie está autorizado a estorbar a estos obreros. Serán bienvenidos cuando vayan a cumplir el gran cometido. No deberán ser vituperados cuando siembren la semilla del evangelio en los lugares escabrosos de la tierra.

Las mejores cosas de la vida -la simplicidad, la honestidad, la veracidad, la pureza, la inusual integridad- no pueden ser compradas ni vendidas; gratuitamente están al alcance de los ignorantes como de los educados, para la gente de color como para los blancos, para el modesto campesino como para el rey sentado en su trono, para los humildes que no confían en su propia fortaleza sino que trabajan con simplicidad confiando siempre en Dios.

Ellos son los que compartirán el gozo del Salvador. Sus oraciones perseverantes atraerán creyentes a la cruz. Al cooperar con su esfuerzo y renunciamiento propio, Jesús impulsará los corazones y producirá milagrosas conversiones. El corazón de los obreros se henchirá de gozo al ver la salvación de Dios.

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

EL CAMBIO PREDICHO.   Hay un solo poder dentro de la cristiandad al cuál se le puede aplicar esta profecía.  Hay una sola organización religiosa que pretende tener el derecho de modificar las leyes divinas. Nótese lo que a través de la historia  han pretendido las autoridades católicas romanas:

Alrededor del año 1400 de nuestra era, Petrus de Ancharano aseveró que “el papa puede modificar la ley divina, ya que su poder no es del hombre sino de Dios, y actúa en el lugar de Dios en el mundo, con el más amplio poder de atar y desatar sus ovejas”.???

El impacto de esta aseveración asombrosa se vió demostrado durante la Reforma.  Lutero afirmaba que su guía en la vida no era la tradición de la iglesia, sino la Sagrada Escritura.  Su consigna era sola scriptura “La Biblia, y la Biblia sola”.  Juan Eck, uno de los principales defensores de la fe católica romana, atacaba a Lutero en este punto, aseverando que la autoridad de la iglesia estaba por encima de la Biblia.  Desafió a Lutero en el punto de la observancia del domingo en lugar del sábado bíblico.  Dijo Eck: “La Escritura enseña: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo.  Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; más el séptimo día es  reposo para Jehová tu Dios”,……Sin embargo, la iglesia ha cambiado el sábado al domingo por su propia autoridad, para lo cuál vos (Lutero) no tenéis Escritura”.

En el Concilio de Trento (1545-1563), convenido por el papa con el fin de contrarrestar el protestantismo, Gaspare de Fosso, arzobispo de Reggio, nuevamente sacó a relucir el tema.  “La autoridad de la iglesia  -dijo-  entonces, se ilustra más claramente por las Escrituras; porque, mientras por una parte (la iglesia) las recomienda, declara que son divinas y nos las ofrece para que las leamos…..por otra parte, los preceptos legales de las Escrituras que el Señor enseñó han cesado en virtud de esa misma autoridad (la iglesia).  El sábado, el día más glorioso de la Ley, ha sido cambiado al día del Señor…. Estos asuntos y otros similares no han cesado en virtud de la enseñanza de Cristo (porque El dijo que había venido a cumplir la Ley, y no a destruirla), sino que han sido cambiados por la autoridad de la iglesia”.

¿Mantiene aún esta posición la Iglesia Católica?  La edición de 1977 del Convert’s Catechism of Catholic Doctrine  [Catecismo de doctrina católica para el converso], contiene esta serie de preguntas y respuestas:

  • P. ¿Cuál es el día de reposo?
  • R. El sábado es el día de reposo.
  • P. ¿Por que observamos el domingo en vez del sábado?
  • R. Observamos el domingo en vez del sábado porque la Iglesia Católica transfirió la solemnidad del sábado al domingo.

En su famosa obra  The Faith of Millions [la fe de millones]  (1974), el sabio católico Juan A. O’Brien llegó a esta conclusión apremiante:  “Por cuanto el día especificado en la Biblia no es el domingo sino el sábado,  ¿no es curioso que los no católicos que profesan tomar su religión directamente de la Biblia y no de la Iglesia, observen el domingo en vez del sábado? Sí, desde luego, es inconsecuente”.  La costumbre de observar el domingo, dice este autor,  “descansa sobre la autoridad de la Iglesia Católica y no sobre un texto explícito que se halle en la Biblia.  Esa observancia permanece como un recordativo de la Madre Iglesia de la cuál las sectas no católicas se desprendieron,  como un muchacho que huye de su hogar, pero que en su  bolsillo todavía lleva una fotografía de su madre o un mechón de su cabello”.???  LA AFIRMACIÓN DE ESTAS PRETENSIONES CUMPLE LA PROFECÍA Y CONTRIBUYE A IDENTIFICAR EL PODER SIMBOLIZADO POR EL CUERNO PEQUEÑO.