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FRUTOS DEL ESPÍRITU

PACIENCIA

“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos, amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia”. (Colosenses 3:12)

El Capitán de nuestra salvación no reclamó para sí ninguna posición honrosa.  En cambio, tomó la forma de siervo para que la humanidad pudiera relacionarse con la divinidad. El hombre debe representar a Cristo. Para ello, necesita ser paciente con sus congéneres, perdonador y lleno de amor semejante al de Cristo.  El que está verdaderamente convertido manifestará respeto por sus hermanos y estará dispuesto a proceder como el Señor lo ordenó. Jesús dijo: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros.  En ésto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:34, 35).  El creyente en quien abunda el amor de Dios manifestará tal expresión de ese amor que será comprendido por el mundo.

No todo el que habla de Cristo es uno con El. Los que no tienen el Espíritu y la gracia de Jesús no son suyos, no importa lo que profesen. Por sus frutos los conoceréis.  Las prácticas y costumbres que siguen los dictados del mundo no promueven los principios de la Ley de Dios.  Y por no tener el aliento de su Espíritu, tampoco expresan su carácter. La semejanza a Cristo será revelada únicamente por los que se asemejan a la imagen divina.  Sólo los que son modelados mediante el Espíritu Santo, pueden llegar a ser hacedores de la Palabra.  Esto los pone en condiciones de dar a conocer la mente y la voluntad de Dios.

En el mundo existe una falsificación del cristianismo genuino.  El verdadero espíritu del hombre se da a conocer por el modo como este se relaciona con su prójimo.  Podemos preguntar: ¿Representa el carácter de Cristo en espíritu y en acción, o simplemente es una manifestación natural del carácter egoísta, propio de los que pertenecen al mundo? La simple profesión de fe no significa nada para Dios.  Antes que sea demasiado tarde para rectificar la conducta equivocada, que cada uno se pregunte: ¿Quién soy yo? Depende de nosotros mismos desarrollar el carácter que nos permita integrar la familia celestial, la realeza de Dios.  (Review and Herald)

FRUTOS  DEL ESPÍRITU

PAZ

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.  Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. (Filipenses 4: 6, 7)

El Redentor del mundo decidió ofrecerles a sus atribulados discípulos el más poderoso de los consuelos.  De una extensa gama de posibilidades, escogió el tema del Espíritu Santo para que inspirará y vivificará sus corazones.  Sin embargo, aunque Cristo hizo mucho para darlo a conocer, ¡cuán poco habita en medio de las iglesias!  Aunque la divina influencia es esencial para la obra del perfeccionamiento del carácter cristiano, muchas veces son ignorados el nombre y la presencia del Espíritu Santo.

Algunos no están en paz. No tienen descanso, Están en un estado de irritación permanente, permiten que los dominen los impulsos y las pasiones.  Nada saben acerca de experimentar la paz y el descanso en Cristo. Al no tener ancla, son como un barco azotado y arrastrado por el viento.  En cambio, los que permiten que el Espíritu Santo gobierne sus mentes, proceden con mansedumbre y humildad. Por obrar en cooperación con Cristo serán guardados en completa paz.  Los que no se dejan guiar por el Espíritu Santo son como las agitadas aguas del océano.

El Señor nos ha dado la debida orientación para que podamos conocer su voluntad.  Los que tienen su mente centrada en el yo, son autosuficientes.  Piensan que no necesitan estudiar la Biblia, y se sienten muy perturbados cuando otros no tienen sus mismas ideas equivocadas e idéntica visión distorsionada.  En cambio, los que son guiados por el Espíritu Santo afirman el ancla detrás del velo, donde Jesús entró por nosotros. Investigan en las Escrituras con toda seriedad, y buscan la luz y el conocimiento que puedan guiarlos en medio de las perplejidades y peligros que encuentran a cada paso.  Al contrario, los que son impacientes se quejan y murmuran, leen la Biblia sólo con el propósito de vindicar su propio curso de acción, mientras ignoran y pervierten el consejo de Dios.  El que tiene paz es porque puso su voluntad del lado de Dios y quiere seguir la divina orientación.  (Signs of the Times)

 

FRUTOS  DEL ESPÍRITU

GOZO

“Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas.  Me alegraré y me regocijaré en ti. Cantaré a tu nombre, oh Altísimo” Salmos 9:1, 2.

Nosotros debemos tener más fe.  Creamos en la salvación.  Vayamos a Dios y rindámonos a El con fe, y El nos dará un carácter como el de Cristo. Esto debemos repetirlo a todos una y otra vez.  Al estar unidos a Cristo, podemos darlo a conocer al mundo.  Entonces cesarán todas nuestras vacilaciones y obras hechas por casualidad.

Honramos a Dios mostrando una fe firme y una recta confianza.  Recordemos que el Señor no es glorificado por la exteriorización de un espíritu displicente e infeliz.  Si Dios cuida de las flores y le da perfume y hermosura, ¿cuánto más nos dará la fragancia de un carácter alegre? ¿Será que no quiere o no puede restaurar en nosotros la imagen divina? Tengamos fe en El.  Ahora mismo pongámonos en una situación en la que podamos recibir el Espíritu que El nos ofrece.  De este modo podremos dar a conocer al mundo lo que hace la verdadera religión a favor del hombre y la mujer.  El gozo de la salvación llenará los corazones, y la paz y la confianza nos hará decir: “Yo sé que mi Redentor vive” (Job 19:25).

El Señor ha manifestado con claridad en su Palabra que su pueblo es gente gozosa.  La verdadera fe levanta las manos y las pone sobre Uno que está detrás de las promesas: “Y se multiplicará la paz de tus hijos” (Isa.54:13).  “He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río” (Isa. 66:12). “He aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo” (Isa.65:18). En Dios podemos alegrarnos “con gozo inefable y glorioso” (1 Ped.1:8). “Benditas serán en El todas las naciones.  Lo llamarán bienaventurado” (Sal.72:17).  Esforcémonos para educar a los creyentes a regocijarnos en el Señor. El gozo espiritual es resultado de una fe activa.  El pueblo de Dios ha de estar lleno de fe y del Espíritu Santo.  Entonces podrá ser glorificado en ellos.   (Bible Training School)

FRUTOS  DEL ESPIRITU

AMOR

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a El” (1 Juan 3:1).

Juan dijo: “Mirad cuál amor nos dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios”. Ningún idioma puede expresarlo. Hasta cierto punto es posible describir en forma muy imperfecta ese amor que sobrepasa todo conocimiento.  Se necesitó el idioma de  lo alto para poder definir ese amor que hizo posible que llegáramos a ser hijos de Dios. Al hacerse cristiano, el hombre no se rebaja. No tiene por qué avergonzarse de estar relacionado con el Dios viviente.

Jesús cargó sobre sí la vergüenza y humillación que le corresponde sufrir a los pecadores. El es la Majestad del cielo, el Rey de gloria, e igual al Padre.  Sin embargo, al vestir su divinidad con la humanidad, su humanidad pudo tocar a la humanidad y su divinidad pudo asirse de la divinidad.  Si hubiera venido como un ángel, no podría haber participado de nuestros sufrimientos, tampoco podría haber sido tentado en todo como nosotros, ni haber sentido nuestras tristezas.  En cambio, al venir vestido de humanidad, como seguro sustituto del hombre, estuvo en condiciones de vencer, en nuestro lugar, al príncipe de las tinieblas, para que podamos ser victoriosos gracias a sus méritos.

Bajo la sombra de la cruz del Calvario, la influencia de su amor llena nuestros corazones.  A menos que no recibamos y dejemos actuar al Espíritu Santo, nuestro corazón no estará en condiciones de ser depositario del amor divino.  Pero mediante una conexión viviente con Cristo, recibimos inspiración que nos imparte amor, celo y buena fe.

No somos como un trozo de mármol que, aunque puede reflejar la luz del sol, no tiene el don de la vida.  Estamos en condiciones de responder a los brillantes rayos del Sol de Justicia gracias a que Cristo ilumina e imparte luz y vida a todo creyente.  Podemos beber del amor de Cristo del mismo modo como el sarmiento se nutre de la vid.  Si estamos injertados en Cristo, y si cada fibra está unida a la Vid viviente, lo evidenciaremos gracias a los abundantes y ricos racimos que produciremos.  (Review and Herald)

RECIBIREIS PODER- Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo- La Venida del Espíritu-parte 50-

FRUCTIFEROS EN  EL ESPÍRITU

DOMINIO PROPIO

“Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto al jefe de los eunucos que no se le obligue a contaminarse”. (Daniel 1:8)

 

Haríamos bien en ponderar las lecciones que este texto encierra.  Un estricto acatamiento a las exigencias de la Biblia será una bendición para el cuerpo y todo el ser.  El fruto del Espíritu no es solamente amor, gozo paz; también es temperancia. Por ser templos del Espíritu Santo tenemos el desafío de no contaminar nuestros cuerpos.

Los cautivos hebreos fueron hombres con pasiones semejantes a las nuestras; sin embargo, permanecieron firmes en medio de las atractivas influencias de la lujuriosa corte de Babilonia.  La juventud de nuestro tiempo está rodeada por las seducciones de la gratificación propia.  Especialmente en las grandes ciudades, cada expresión de la complacencia sensual se presenta en forma incitante y al alcance de todos.

Los que, como Daniel, rehúsan contaminarse, cosecharán la recompensa de los hábitos temperantes.  Gracias a un mayor vigor físico y su acrecentado poder de resistencia, contarán con una reserva para afrontar situaciones de emergencia.Los buenos hábitos físicos contribuyen a la superioridad mental. El poder intelectual, el vigor físico y las expectativas de vida depende de leyes inmutables. La naturaleza creada por Dios no interfiere para preservar al ser humano de las consecuencias resultantes de la violación de sus exigencias.

El que lucha por la victoria debe ser temperante en todo.  La claridad de pensamiento y firmeza de propósito de Daniel, su poder para adquirir conocimiento y resistir la tentación, en buena medida fueron logrados por la sencillez de la dieta en conexión con su vida de oración. La historia de Daniel y sus valiosos compañeros fue registrada en las páginas de la Palabra divina para beneficio de la juventud de las generaciones posteriores.

Mediante el relato de la fidelidad a los principios de salud, Dios comunica su mensaje a jóvenes  de nuestros días para invitarlos a recoger y exaltar los preciosos rayos de luz que El ha proporcionado en el tema de la temperancia cristiana, y para que se pongan en armonía con las leyes de salud.   (The Youth’s Instructor)

  LA DEIDAD -tercera parte-  

Las actividades de Dios: Los escritores bíblicos pasan mas tiempo describiendo las actividades de Dios que la esencia de su Ser. Lo presentan como Creador, Sustentador del mundo, Redentor y Salvador, que lleva sobre si la responsabilidad del destino final de la humanidad. Hace planes, predicciones y promesas, perdona pecados, y en consecuencia merece nuestra adoracion. Por encima de todas las Escrituras revelan a Dios como Gobernante, Rey de los Siglos, Inmortal, Invisible……. unico y sabio Dios (1Tim.1:17). Sus acciones confirman que es un Dios personal.

Los atributos de Dios:   los atributos incomunicables de Dios comprenden aspectos de su naturaleza divina que no se han revelado a los seres creados. Dios tiene existencia propia: “El Padre tiene vida en si mismo” (Juan 5:26).  Es independiente, tanto en su voluntad (Efe.1:5) como en su poder (Sal.115:3). Es Omnisciente, conociendo todas las cosas, por cuanto en su calidad de Alfa y Omega conoce el fin desde el principio.  Dios es Omnipresente, por lo cual trasciende toda limitación de espacio. Es Eterno, excede los limites del tiempo, es Todopoderoso, Omnipotente. El hecho de que para El nada es imposible, nos asegura de que puede cumplir  cualquier cosa que se proponga. Es Inmutable o Incambiable, porque es Perfecto. Dice “Yo Jehova no cambio”.  Por cuanto en cierto sentido estos atributos definen a Dios, son incomunicab Los atributos comunicables de Dios fluyen de su amorosa preocupación por la humanidad. Incluyen el Amor (Rom,5:8),    la Gracia (Rom3:24),   la Misericordia (Sal.145:9),   la Paciencia (2Pedro 3:15),  la Santidad (Sal 99:9)   la Justicia (Esdras9:15;  Juan 17:25  Apoc.22:12),  y la Verdad(1Juan5:20).   Estos dones son inseparables del Dador.

 La Soberania de Dios:   Las Escrituras establecen claramente la soberanía de Dios: “El hace según su voluntad…..y no hay quien detenga  su mano” (Dan.4:35).  “Tu creaste  todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”(Apoc.4:11). “Todo lo que Jehova quiere, lo hace en los cielos y en la tierra”  (Sal.135:6).

 La predestinación y la libertad humana:  La Biblia revela que Dios ejerce pleno control sobre el mundo.  El Creador predestino a los seres humanos para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo (Rom. 8:29,30), con el  fin de adoptarlos como hijos, y permitirles obtener una herencia (Efe.1:4,5,11)  La Biblia afirma claramente que Dios “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1Tim.2:4).  Ademas, “es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).

 La expresión todo aquel que aparece  en el siguiente texto: Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16), significa que cualquier persona puede ser salva.

 “El hecho de que la voluntad libre del hombre es el factor determinante en su destino personal,  se hace evidente a partir del hecho de que Dios continuamente  presenta los resultados de la obediencia y la desobediencia, y urge al pecador a que escoja la obediencia y la vida” (Deut.30:19;  Jos.24:15;  Isa.1:16,20;  Apoc 22:17).

 

RECIBIREIS PODER- Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo- La Venida del Espíritu-parte 49-

FRUCTIFEROS EN  EL ESPÍRITU

TEMPERANCIA

“Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”. (1 Corintios 10:31)

 

Dios exige que todos los hombres presenten en sacrificio sus cuerpos impuros, enfermos y debilitados por los hábitos.  Espera un sacrificio vivo. Dios dice que el cuerpo es el templo del Espíritu Santo, la habitación de su Espíritu y, por lo tanto, requiere que todos los que llevan su imagen cuiden sus cuerpos para su servicio y para su gloria. 

“No sois vuestros, -escribió inspirado el apóstol-, habéis sido comprados por precio” (1 Corintios 6:20)

A fin de lograrlo, a la virtud agregue conocimiento, y al conocimiento temperancia, y a la temperancia paciencia.

Es un deber saber cómo preservar el cuerpo en las mejores condiciones de salud; y es sagrada la responsabilidad de vivir en armonía con la luz que tan generosamente nos ha sido concedida.  Si cerramos los ojos a esa iluminación por temor a ver los errores que no estamos dispuestos a abandonar, nuestros pecados aumentarán en lugar de disminuir.  Si alguno se aleja de la luz, otro seguirá su ejemplo.

Violar las leyes de la salud es tan pecaminoso como quebrantar uno de los 10 mandamientos (Éxodo 20:3-17). Por lo tanto, cualquier transgresión de uno de los diez, igualmente será una violación de toda la ley de Dios.  No podemos amar al Señor con todo nuestro corazón, mente, espíritu y fuerzas, en tanto amemos nuestros apetitos y gustos mucho más que al Señor. 

Mientras El exige toda nuestra fuerza y toda nuestra mente, como resultado de malos hábitos algunos diariamente debilitan su fortaleza para glorificar a Dios, y sin embargo profesan ser seguidores de Cristo que están preparándose para recibir  el toque final de la inmortalidad. Examinemos cuidadosamente nuestro corazón para ver si estamos tratando de imitar al Modelo infalible, y todo nos saldrá bien.  En todo glorifiquemos su nombre. Despojémonos de todo egoísmo y del amor propio.

 

RECIBIREIS PODER- Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo- La Venida del Espíritu-parte 48-

FRUCTIFEROS EN  EL ESPÍRITU

MANSEDUMBRE

“Con toda humildad y mansedumbre, soportándonos con paciencia los unos a los otros en amor” (Efesios 4:2)

 

Contemplemos al Hombre del Calvario, al que pusieron en su cabeza una corona de espinas,  que cargó sobre sí la vergonzosa cruz y que paso a paso descendió por la senda de la humillación.  Miremos al varón de dolores, experimentado en quebranto, despreciado y desechado entre los hombres. 

“Ciertamente llevó El nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores”. “Más El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:4, 5). 

Contemplemos el calvario hasta que nuestro corazón se ablande con el maravilloso amor del Hijo de Dios.  El no dejó nada sin hacer para que el hombre caído pudiera ser elevado y purificado.

¿Por qué no confesar su nombre? ¿La religión de Cristo degradará al que la abraza? NO. De modo alguno ¿será una deshonra seguir los pasos del Hombre del Calvario? Cada día sentémonos a los pies de Cristo para aprender de El, para que en nuestra conducta, conversación, y vestimenta y en todos los asuntos que conciernen a la vida podamos manifestar que Jesús reina y gobierna nuestro ser. 

Dios nos llama para que los redimidos del Señor sigamos sus pisadas y no las del mundo. Hemos de consagrar todo a Dios y confesar su nombre ante los demás.

“Y cualquiera que me niegue delante de los hombres, YO también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 10:33). ¿Qué derecho tenemos de profesar que somos cristianos, mientras que con la vida y los hechos negamos al Señor? “El que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 10:38. 39). Cada día debemos hacer morir al yo para levantar la cruz y seguir las pisadas del Maestro.

 De este modo, cada día nos asemejaremos más a la imagen de Cristo. Por la continua paciencia en el bienhacer es como buscamos la gloria, el honor y, al final, recibiremos el don de la inmortalidad.  (Review and Herald)

LA DEIDAD-Segunda parte-    

La Existencia de Dios:  Hay dos grandes fuentes de evidencias relativas a la existencia de Dios: el libro de la naturaleza y la Sagrada Escritura.

     Evidencia de la Creacion:   Todos pueden aprender de Dios a través de la naturaleza y la experiencia humana.  David escribió: “ Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Sal. 19:1) y Pablo declara: “Las cosas invisibles de El, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas” (Rom. 1:20).

     La conducta humana también provee evidencias de la existencia de Dios. Pablo también dice que la conducta de los cristianos revela el testimonio de su conciencia, y muestra que la ley de Dios ha sido “escrita en sus corazones” (Rom. 2:14,15) Esta intuición de que Dios existe se encuentra aun entre los que no tiene acceso a la Biblia.

     Evidencia de la Escritura:  La Biblia no procura comprobar la existencia de Dios; simplemente, la da por sentada. Su texto inicial declara “ En el principio creó Dios los cielos y la tierra”(Gen.1:1).  La Biblia describe a Dios como el Creador, Sustentador y Legislador de toda la creación. La revelación de Dios por medio de la creación es tan poderosa que no hay excusa para el ateísmo, el cual surge cuando se suprime la verdad divina o cuando una mente rehusa reconocer la evidencia de que Dios existe (Sal.14:1;  Rom.1:18-22,28).

     Hay suficientes evidencias de la existencia de Dios para convencer a cualquiera que procura seriamente descubrir la verdad acerca de El.  Y sin embargo, la fe es un requisito previo, por cuanto “ sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Heb.11:6)

     El Dios de las Escrituras:  La Biblia revela las cualidades esenciales de Dios a través de sus nombres, actividades y atributos.

     Los nombres de Dios:  En los tiempos bíblicos, los nombres eran importantes, como es aún el caso en el Oriente.  En esas regiones, se considera que un nombre revela el carácter del que lo lleva, su verdadera naturaleza e identidad.  La importancia de los nombres de Dios, que revelan su naturaleza, carácter y cualidades, se revela en el siguiente mandamiento:   «No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano”  (Exo.20:7)  David decía:  “ Cantaré el nombre de Jehová  el  Altísimo” (Sal.7:17).  Santo y temible es su nombre (Sal.111:9). “Alaben el nombre de Jehová, porque solo su nombre es enaltecido”(Sal.148:13).   Los nombres  hebreos  El y Elohim (“Dios) revelan el poder divino de Dios. Lo describen como Fuerte y Poderoso, el Dios de la creación (Gen.1:1; Exo. 20:2;Dan.9:4) Elyon(“Altísimo”) y El Elyon(“Dios Altísimo”) enfocan su posición exaltada(Gen.14:18-20; Isa.14:14).

     Adonay(“Señor”) presenta a Dios como Gobernante Todopoderoso (Isa.6:1; Sal.35:23) Estos nombres enfatizan el carácter majestuoso y trascendente de Dios. Otros  nombres  revelan la disposición que Dios tiene para entrar en una relación con los seres humanos. Shaddai (“Todopoderoso”) y   El  Shaddai (“Dios Todopoderoso”) describen a  Dios como la Fuente de bendición y bienestar (Exo.6:3; Sal.91:1).  El nombre Yahweh, traducido por Jehová o Señor, hace énfasis en la fidelidad  y la gracia de Dios relativas al pacto (Exo.15:2,3; Oseas 12:5,6) En Exodo 3:14, Yahweh se describe a si mismo como “Yo soy el que soy”, o “Yo seré lo que seré”, indicando asi su relación inmutable con su pueblo. En el Nuevo Testamento, Jesús usó el término Padre para llevarnos a una relación estrecha y personal con Dios.

LA DEIDAD -primera parte- 

Hay un solo Dios, que es una unidad de tres personas coeternas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.  Este Dios uno y trino es inmortal, todopoderoso, omnisapiente, superior a todos y omnipresente.  Es infinito y escapa a la comprensión humana, no obstante lo cuál se lo puede conocer mediante su propia revelación que ha efectuado de sí mismo.  Es eternamente digno de reverencia, adoración y servicio por parte de toda la creación.

 EL CONOCIMIENTO DE DIOS: Las muchas teorías que procuran explicar a Dios, y los numerosos argumentos en pro y en contra de su existencia, muestran que la sabiduría humana no puede penetrar lo divino. Depender exclusivamente de la sabiduría humana con el fin de aprender acerca de Dios, equivale a usar una lupa en el estudio de las constelaciones.  Por ésto, para muchos la sabiduría de Dios es una “sabiduría oculta” (1Cor.2:7).  Para ellos, Dios es un misterio. Pablo escribió: “….”La que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria”.  (1 Cor.2:8)

 Uno de los mandamientos más básicos de la Escritura es: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”  (Mat.22:37, véase también Deut.6:5) No podemos amar a alguien del cuál no sabemos nada; por otra parte, no podemos descubrir las cosas profundas de Dios buscándolas por cuenta propia (Job 11:7). ¿Cómo podemos entonces llegar a conocer y amar al Creador?

 Se puede conocer a Dios.  Dios conoce el dilema que enfrentamos los seres humanos; por eso en su amor y compasión, ha llegado hasta nosotros por medio de la Biblia. En sus páginas revela que el “cristianismo no es el registro de la búsqueda que los hombres hacen de Dios;  es el producto de la revelación que Dios hace de sí mismo y de sus propósitos para con el hombre”  Esta auto revelación esta designada para salvar el abismo que existe entre este mundo rebelde y nuestro amante Dios.

 La mayor manifestación del amor de Dios llegó hasta nosotros por medio de su suprema revelación, es decir de Jesucristo su Hijo. Por medio de Jesús, podemos conocer al Padre.  Jesús declaró: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quién has enviado” (Juan  17:2).  Si bien es imposible conocer completamente a Dios, las Escrituras nos permiten obtener un conocimiento práctico de El que basta para permitirnos entrar en una relación salvadora con El.

 COMO CONOCER A DIOS:   A diferencia de otros procesos de investigación, el conocimiento de Dios tiene tanto que ver con el corazón como con el cerebro.  Abarca todo el ser, no sólo el intelecto.  Debemos abrirnos a la influencia del Espíritu Santo, y estar dispuestos a cumplir la voluntad de Dios (Juan 7:17; Mat.11:27).  Jesús dijo “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mat.5:8) Es claro entonces que los incrédulos no pueden comprender a Dios. La manera en que aprendemos a conocer a Dios por  medio de la Biblia difiere de todos los otros métodos de adquirir conocimiento.  No podemos colocarnos por encima de Dios y tratarlo como un objeto que debe ser analizado y cuantificado.  En nuestra búsqueda del conocimiento de Dios debemos someternos a la autoridad de su autorevelación: la Biblia, debemos someternos a los principios y métodos que provee. Sin estos indicadores bíblicos no podemos conocer a Dios.