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Posts Tagged ‘gloria’

MEDITACIONES-REFLEJEMOS A JESUS –parte 32-

EL PLAN ORIGINAL: COMUNICACIÓN CARA A CARA

“Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día…” (Génesis 3:8).

Todo verdadero conocimiento y desarrollo tienen su origen en el conocimiento de Dios. Doquiera nos dirijamos: al dominio físico, mental y espiritual; cualquier cosa que contemplemos, fuera de la marchitez del pecado, en todo vemos revelado este conocimiento. Cualquier ramo de investigación que emprendamos, con el sincero propósito de llegar a la verdad, nos pone en contacto con la Inteligencia poderosa e invisible que obra en todas las cosas y por medio de ellas. La mente del hombre se pone en comunión con la mente de Dios, lo finito, con lo infinito. El efecto que tiene esta comunión sobre el cuerpo, la mente y el alma sobrepuja toda estimación.

En esta comunión se halla la educación más elevada. Es el método propio que Dios tiene para lograr el desarrollo del hombre. “Vuelve ahora en amistad con él…” (Job 22:21), es su mensaje para la humanidad. El método trazado en estas palabras era el que se seguía en la educación del padre de nuestra especie. Así instruyó Dios a Adán cuando, en la gloria de una virilidad exenta de pecado, habitaba éste en el sagrado jardín del Edén.

Cuando Adán salió de las manos del Creador, llevaba en su naturaleza física, mental y espiritual, la semejanza de su Hacedor. “Creó Dios al hombre a su imagen…” (Génesis 1:27), con el propósito de que, cuanto más viviera, más plenamente revelara esa imagen –más plenamente reflejara la gloria del Creador. Todas sus facultades eran susceptibles de desarrollo; su capacidad y su vigor debían aumentar continuamente. Vasta era la esfera que se ofrecía a su actividad, glorioso el campo abierto a su investigación. Tenía el alto privilegio de relacionarse íntimamente, cara a cara, con su Hacedor. Si hubiese permanecido leal a Dios, todo ésto le hubiera pertenecido para siempre. Habría cumplido cada vez más cabalmente el objeto de su creación; habría reflejado cada vez más plenamente la gloria del Creador.

El infinito Autor de todo abría a sus mentes las leyes y operaciones de la naturaleza, y los grandes principios de verdad que gobiernan el universo espiritual. Sus facultades mentales y espirituales se desarrollaban en la “iluminación del conocimiento de la gloria de Dios…” (2 Corintios 4:6), y disfrutaban de los más elevados placeres de su santa existencia.

El huerto del Edén era una representación de lo que Dios deseaba que llegase a ser toda la tierra, y su propósito era que, a medida que la familia humana creciera en número, estableciese otros hogares y escuelas semejantes a los que El había dado. De ese modo, con el transcurso del tiempo, toda la tierra debía ser ocupada por hogares y escuelas donde se estudiaran la Palabra y las obras de Dios, y donde los estudiantes se preparasen para reflejar cada vez más plenamente, a través de los siglos sin fin, la luz del conocimiento de su gloria. (La Educación)

 

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 AMPARO Y FORTALEZA-parte 2-

¿LE IMPORTA A DIOS CUANDO SUFRO?-parte 2-

¿POR QUE A MI?

Es natural preguntarnos “¿por qué a mí? “cuando el dolor y los problemas llegan a nuestra vida.  A menudo ésto parece muy injusto. ¿Por qué algunas personas parecen estar tan libres del dolor, mientras les ocurren cosas terribles a otras? ¿Por qué? ¿Por qué Dios parece obrar milagros para algunos y no para otros?

No existen respuestas totalmente satisfactorias a estas preguntas.  Debemos recordar, sin embargo, que finalmente el poder de hacer milagros – y la razón para hacerlos – permanece únicamente en las manos de Dios y sólo de Dios.  El ve todo el escenario de la historia de la humanidad, y hará todas las cosas correctamente.

Enfrentados con tales circunstancias, debemos confiar en el hecho de que, aún cuando no tengamos las respuestas, Dios las tiene. Podemos confiar en que cuando todos los problemas de la vida en esta tierra sean resueltos, sabremos que “…las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:18).

Usted y yo debemos escoger entre Dios y Satanás. Y a fin de rebatir la acusación del diablo de que Dios nos forzó a seguirlo porque es más poderoso, el Señor debe asegurarse de que la elección que hagamos es por nosotros mismos, ésto significa elegir honesta y libremente.  Esta es la razón por la cual la libertad de elección es tan importante para Dios.  Pero es también la fuente de su problema.  Porque si nosotros podemos elegir libremente, entonces podemos llegar a elegir el mal; podemos escoger hacer daños terribles a los demás.

EL ABUSO DE LA LIBERTAD

No debería sorprendernos, entonces, que algunas personas elijan el mal, cuyo resultado es el dolor y el sufrimiento.  Cuando una joven madre muere de cáncer, cuando un matrimonio se disuelve, cuando un automóvil mata a un niño en un accidente, cuando sufres por cualquier razón, significa que Satanás aún está luchando contra Dios, y que a veces gana una batalla.

Sin embargo, la Biblia nos asegura que finalmente Dios ganará la guerra.  El Apocalipsis describe ésto con la figura de Jesús montado sobre un caballo blanco, encabezando los ejércitos celestiales.  Miles de millones de ángeles santos lo siguen.  Su paciencia con la maldad de Satanás ha alcanzado sus límites.

La batalla es corta.  Satanás y todos los impíos serán capturados.  La destrucción del mal será completa cuando el diablo sea destruido.  Esto será el fin del odio, de la violencia, del terrorismo y del homicidio.  Será el fin de todo el dolor, de las cosas tristes, grandes y pequeñas, que Satanás ha causado para que suframos.

NO MAS DOLOR

La Biblia promete que el pecado nunca más se volverá a levantar (Nahum 1:9).  Además dice que Dios hará nuevas todas la cosas, incluyéndonos: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4).

¿Le importa a Dios que estés sufriendo? Por supuesto que sí. ¿Está haciendo algo al respecto? Ciertamente, tanto para reivindicar su nombre ante el universo como por ti personalmente. 

EL PROMETE: “…NO TE DESAMPARARE, NI TE DEJARE”   (Hebreos 13:5)

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RECIBIREIS PODER- Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo- La Venida del Espíritu-parte 48-

FRUCTIFEROS EN  EL ESPÍRITU

MANSEDUMBRE

“Con toda humildad y mansedumbre, soportándonos con paciencia los unos a los otros en amor” (Efesios 4:2)

 

Contemplemos al Hombre del Calvario, al que pusieron en su cabeza una corona de espinas,  que cargó sobre sí la vergonzosa cruz y que paso a paso descendió por la senda de la humillación.  Miremos al varón de dolores, experimentado en quebranto, despreciado y desechado entre los hombres. 

“Ciertamente llevó El nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores”. “Más El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:4, 5). 

Contemplemos el calvario hasta que nuestro corazón se ablande con el maravilloso amor del Hijo de Dios.  El no dejó nada sin hacer para que el hombre caído pudiera ser elevado y purificado.

¿Por qué no confesar su nombre? ¿La religión de Cristo degradará al que la abraza? NO. De modo alguno ¿será una deshonra seguir los pasos del Hombre del Calvario? Cada día sentémonos a los pies de Cristo para aprender de El, para que en nuestra conducta, conversación, y vestimenta y en todos los asuntos que conciernen a la vida podamos manifestar que Jesús reina y gobierna nuestro ser. 

Dios nos llama para que los redimidos del Señor sigamos sus pisadas y no las del mundo. Hemos de consagrar todo a Dios y confesar su nombre ante los demás.

“Y cualquiera que me niegue delante de los hombres, YO también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 10:33). ¿Qué derecho tenemos de profesar que somos cristianos, mientras que con la vida y los hechos negamos al Señor? “El que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 10:38. 39). Cada día debemos hacer morir al yo para levantar la cruz y seguir las pisadas del Maestro.

 De este modo, cada día nos asemejaremos más a la imagen de Cristo. Por la continua paciencia en el bienhacer es como buscamos la gloria, el honor y, al final, recibiremos el don de la inmortalidad.  (Review and Herald)

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