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FE Y OBRAS–parte 36-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

OBEDIENCIA Y SANTIFICACIÓN

NI TURBULENTO NI INGOBERNABLE

La paz de Cristo no es un elemento turbulento e ingobernable que se manifieste en voces estentóreas y ejercicios corporales.  La paz de Cristo es una paz inteligente, y no induce a quienes la poseen a llevar las señales del fanatismo y la extravagancia.  No es un impulso errático sino una emanación de Dios.

Cuando el Salvador imparte su paz al alma, el corazón está en perfecta armonía con la Palabra de Dios, porque el Espíritu y la Palabra concuerdan.  El Señor cumple su Palabra en todas sus relaciones con los hombres.  Es su propia voluntad, su propia voz, revelada a los hombres, y El no tiene una nueva voluntad, ni una nueva verdad, aparte de su Palabra, para manifestar a sus hijos. 

Si tienen una maravillosa experiencia que no está en armonía con expresas instrucciones de la Palabra de Dios, bien harían en dudar de ella, porque su origen no es de lo alto.  La paz de Cristo viene por medio del conocimiento de Jesús, a quien la Biblia revela.

Si la felicidad proviene de fuentes ajenas y no del Manantial divino, será tan variable como cambiantes son las circunstancias; pero la paz de Cristo es una paz constante y permanente.  No depende de circunstancia alguna de la vida, ni de la cantidad de bienes mundanales, ni del número de amigos terrenales. Cristo es la fuente de aguas vivas, y la felicidad y la paz que provienen de El nunca faltarán, porque El es un manantial de vida.  Los que confíen en El pueden decir:

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza. Del rio sus corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altísimo”  (Sal.46:1-4).

Tenemos motivo de incesante gratitud a Dios porque Cristo, por su perfecta obediencia, reconquistó el cielo que Adán perdió por su desobediencia.  Adán pecó, y los descendientes de Adán comparten su culpa y las consecuencias; pero Jesús cargó con la culpa de Adán, y todos los descendientes de Adán que se refugien en Cristo, el segundo Adán, pueden escapar de la penalidad de la transgresión. 

Jesús reconquistó el cielo para el hombre soportando la prueba que Adán no pudo resistir porque El obedeció la Ley a la perfección, y todos los que tengan una concepción correcta del plan de redención comprenderán que no pueden ser salvos mientras estén transgrediendo los sagrados preceptos  de Dios.  Deben dejar de transgredir la Ley y deben aferrarse a las promesas de Dios que están a nuestra disposición por medio de los méritos de Cristo.  (Elena White)

 

 

FE Y OBRAS–parte 35-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

OBEDIENCIA Y SANTIFICACIÓN

DOS LECCIONES

Si el alma ha de ser purificada y ennoblecida, y hecha idónea para las cortes celestiales, hay dos lecciones que tienen que ser aprendidas: abnegación y dominio propio.  Algunos aprenden estas importantes lecciones más fácilmente que otros, porque están formados en la sencilla disciplina que el Señor les da con dulzura y amor.

Otros necesitan la lenta disciplina del sufrimiento, para que el fuego purificador pueda depurar sus corazones de orgullo y autosuficiencia, de pasión mundanal y amor propio, a fin de que pueda surgir el oro genuino del carácter y puedan llegar a ser vencedores mediante la gracia de Cristo.

El amor de Dios fortalecerá el alma, y por la virtud de los méritos de la sangre de Cristo podemos permanecer incólumes en medio de fuego de la tentación y las pruebas; pero ninguna otra ayuda puede tener valor para salvar, sino la de Cristo, nuestra justicia, el cual nos ha sido hecho sabiduría y santificación y redención.

La verdadera santificación es nada más y nada menos que amar a Dios con todo el corazón, caminar en sus mandamientos y estatutos sin mácula. La santificación no es una emoción sino un principio de origen celestial que pone todas las pasiones y todos los deseos bajo el control del Espíritu de Dios; y esta obra es realizada por medio de nuestro Señor y Salvador.

La santificación espuria no lleva a glorificar a Dios, sino que induce a quienes pretenden poseerla a exaltarse y glorificarse a sí mismos. Cualquier cosa que sobrevenga en nuestra experiencia, sea de alegría o de tristeza, que no refleje a Cristo ni lo señale como su autor, glorificándolo a El y sumergiendo al yo hasta hacerlo desaparecer de la vista, no es una genuina experiencia cristiana.

Cuando la gracia de Cristo se implanta en el alma mediante el Espíritu Santo, el que la posee se volverá humilde en espíritu. Entonces el Espíritu tomará las cosas de Cristo y nos la mostrará y glorificará, no al receptor, sino al Dador.  Por lo tanto, si tú tienes la sagrada paz de Cristo en tu corazón, tus labios se llenaran de alabanza y gratitud a Dios. 

Tus oraciones, el cumplimiento de tu deber, tu benevolencia, tu abnegación, no serán el tema de tu pensamiento o conversación, sino que magnificarás a Aquel que se dio sí mismo por ti cuando aún eras pecador.  Al alabarlo a El, recibirás una preciosa bendición, y toda la alabanza  y la gloria por lo que es hecho por medio de ti serán atribuidas a Dios.  (Elena White)

 

FE Y OBRAS–parte 34-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

OBEDIENCIA Y SANTIFICACIÓN

“Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Efe.5:2).

En toda la plenitud de su divinidad, en toda la gloria de su inmaculada humanidad, Cristo se dio a sí mismo por nosotros como un sacrificio completo y gratuito, y todo el que acude a El debería aceptarlo como si fuera el único por quien el precio ha sido pagado.  Así como en Adán todos mueren, en Cristo todos serán vivificados; porque los obedientes resucitarán para inmortalidad, y los transgresores resucitarán para sufrir la muerte, la penalidad de la Ley que han quebrantado.

La obediencia a la Ley de Dios es santificación.  Hay muchos que tienen ideas erróneas respecto a esta obra en el alma, pero Jesús oró que sus discípulos fueran  santificados por medio de la verdad:

“Santifícalos en tu verdad, tu palabra es verdad” (Juan 17:17). 

La Santificación no es una obra instantánea sino progresiva, así como la obediencia es continua.  En tanto Satanás nos apremie con sus tentaciones, tendremos que librar una y otra vez la batalla por el dominio propio; pero mediante la obediencia, la verdad santificará el alma.  Los que son leales a la verdad han de superar por medio de los méritos de Cristo, toda debilidad de carácter que los ha llevado a ser modelados por cada una de las diversas circunstancias de la vida.

EL ENGAÑO Y LA TRAMPA DE SATANÁS

Muchos han tomado la posición de que no pueden pecar porque están santificados, pero esta es una trampa engañosa del maligno.  Hay un constante peligro de caer en pecado, porque Cristo nos ha amonestado a velar y orar para que no caigamos en tentación. Si somos conscientes de la debilidad del yo, no nos confiaremos en nosotros mismo ni seremos indiferentes al  peligro, sino que sentiremos la necesidad de acudir a la Fuente de nuestra fortaleza: Jesús, nuestra justicia. 

Hemos de allegarnos con arrepentimiento y contrición, con una desesperada sensación de nuestra propia debilidad finita, y aprender que debemos acudir diariamente a los méritos de la sangre de Cristo, a fin de que lleguemos a ser vasos apropiados para el uso del Maestro.

Mientras así dependemos de Dios no seremos hallados en guerra contra la verdad, sino que siempre estaremos habilitados para ponernos de parte de la justicia.  Debemos aferrarnos a la enseñanza de la Biblia y no seguir las costumbres y tradiciones del mundo, los dichos de los hombres.

Cuando surgen errores y son enseñados como verdad bíblica, los que están conectados con Cristo no confiarán en lo que dice el ministro, sino que  escudriñarán cada día las Escrituras para ver si estas cosas son así.  Al descubrir cuál es la palabra del Señor, se pondrán de parte de la verdad.  Oirán la voz del verdadero Pastor, que dice “Este es el camino, andad en él”. De esa manera serán instruidos para hacer de la Biblia su consejero, y no oirán ni seguirán la voz de un extraño.

 

 

FE Y OBRAS–parte 33-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

EL MENSAJE A LAODICEA

“En El estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”. “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito de Padre), lleno de gracia y de verdad”  (Juan 1: 4, 14).

Agradecemos al Señor de todo corazón porque tenemos una preciosa luz que presentar ante la gente, y nos regocijamos porque tenemos un mensaje para este tiempo que es verdad presente. Las nuevas de que Cristo es nuestra justicia han proporcionado alivio a muchísimas almas, y Dios dice a su pueblo: “Avanza”. 

El mensaje a la Iglesia de Laodicea se aplica a nuestra condición.  Cuán claramente se describe la posición de los que creen que tienen toda la verdad, que se enorgullecen de su conocimiento de la Palabra de Dios, al paso que no se ha sentido en su vida el poder santificador de ella.  Falta en su corazón el fervor del amor de Dios, pero precisamente ese fervor del amor es lo que hace que el pueblo de Dios sea la luz del mundo.

El Testigo fiel dice de una iglesia fría, sin vida y sin Cristo: 

“Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Apoc.3: 15,16).  Tomemos buena nota de las siguientes palabras: “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tu eres desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo” (vers. 17). 

Aquí se representa a los que se enorgullecen de sí mismos por su posesión de conocimiento y superioridad espirituales.  Pero no han respondido a las bendiciones inmerecidas que Dios les ha conferido.  Han estado llenos de rebelión, ingratitud y olvido de Dios; y todavía El los ha tratado como un padre amante y perdonador trata a un hijo ingrato y descarriado.

Han resistido a su gracia, han abusado de sus privilegios, han menospreciado sus oportunidades y se han conformado con hundirse en la satisfacción, en la lamentable ingratitud, el formalismo vacío y la insinceridad hipócrita. Con orgullo farisaico han alardeado de sí mismos hasta que se ha dicho de ellos:

“Tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido y de ninguna cosa tengo necesidad”.

¿No ha enviado acaso el Señor Jesús mensaje tras mensaje de reproche, de amonestación, de súplica a éstos que están satisfechos de sí mismos? Cristo ve lo que no ve el hombre.  Ve los pecados que, si no son borrados por el arrepentimiento, agotarán la paciencia de un Dios tolerante.  Cristo no puede aceptar los nombres de los que están satisfechos en su suficiencia propia.  No puede instar a favor de un pueblo que no siente necesidad de ayuda, que pretende conocer y poseer todo.

“Yo te aconsejo que de mi compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.  Yo reprendo y  castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.  He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”  (Apoc.3: 18-20).

Consideremos nuestra condición delante de Dios. Hagamos caso al consejo del Testigo fiel.  Ninguno de nosotros esté lleno de prejuicios como estuvieron los judíos, de modo que la luz no entre en nuestro corazón. Que no sea necesario que Cristo diga de nosotros como dijo de ellos:

“No queréis venir a mí para que tengáis vida”  (Juan 5:40).

 

 

 

FE Y OBRAS–parte 32-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

LA CALIDAD DE NUESTRA FE

HABLAR DE LA FE, VIVIR LA FE, ACTUAR POR FE

Tenemos que educar nuestras almas en la línea de la fe.  Tenemos que hablar de la fe, vivir la fe, actuar por fe, para que podamos crecer en la fe.  Ejercitando esa fe viviente, creceremos hasta ser hombre y mujeres fuertes en Cristo Jesús.  Dios conceda que el Sol de justicia se levante sobre nosotros y brille en nuestros corazones con sus rayos más diáfanos, haciendo de todos nosotros luces en el mundo.

Podemos ser exactamente lo que Cristo dijo que sus discípulos deberían ser: “La luz  del mundo” (Mateo 5:14).  Deberíamos esparcir a otros esa luz, esperanza y fe. No debemos marchar en su servicio quejándonos, como si El fuera un capataz duro que pone sobre nosotros cargas que no se pueden  llevar.  Este no es el caso.

El quiere que estemos llenos de gozo, llenos de la bendición de Dios a fin de que conozcamos la longitud, la anchura, la altura y la profundidad del amor de Dios, que excede todo conocimiento.  Cuando se menciona su nombre, El quiere que haga vibrar nuestros corazones. Entonces podremos ofrecer acción de gracias, gloria, honor y alabanza a Aquel que se sienta en el trono del Cordero.

Deberíamos aprender a cantar ese cántico aquí; y cuando seamos transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, sabremos exactamente donde entonar el cántico de triunfo con los ángeles celestiales y con los santos redimidos.  Alabemos a Dios porque tenemos el privilegio de estar en este mundo, hermoso como es. Nos dirigimos a un lugar mejor. Esta tierra va a ser purificada, fundida y hecha sin pecado.

¿No tenemos todo lo necesario para que nuestras mentes estén dirigidas al cielo? ¿No tenemos todo lo necesario para hacernos salir de esta mundanalidad y sensualidad? Sea nuestra conversación santa.  Como Dios es santo en su esfera, seamos santos en la nuestra. Regocijémonos en el precioso Salvador, que murió para redimirnos, y reflejemos la gloria de Dios. Unámonos con el cielo en nuestras alabanzas.  (Elena White)

 

FE Y OBRAS–parte 31-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

LA CALIDAD DE NUESTRA FE

CREANLO PORQUE DIOS LO DICE

Créanlo porque es la verdad, porque Dios lo dice, y confíen en la sangre meritoria de un Salvador crucificado y resucitado.  El es nuestra única esperanza, nuestra justicia, nuestro Sustituto y Garante, nuestro todo en todos.  Cuando ustedes comprenden eso, sólo pueden traerle una ofrenda de alabanza.  Pero cuando no están dispuestos a allegarse a Cristo y reconocer que El lo hace todo, cuando sienten que primero tienen que dar algunos pasos y avanzar hasta cierto punto, y que entonces Dios les saldrá al encuentro, eso es exactamente como la ofrenda de Caín.

El no conoció a Jesús, y no comprendió que la sangre de Jesús podía limpiar sus pecados y hacer su ofrenda aceptable a Dios. Hay más de un Caín, con ofrendas espurias y sacrificios impuros, sin la sangre de Jesús.  Ustedes deben acudir a Jesucristo a cada paso.  Con la sangre de Jesús y su poder purificador, presenten sus peticiones a Dios, oren a El con fervor, y estudien sus Biblias como nunca antes.

La pregunta es: “¿Qué es verdad?” No son los muchos años que uno haya creído algo, los que hacen que esa creencia sea la verdad.  Ustedes deben comparar su credo con la Biblia, y permitir que la luz de la Biblia defina su credo y les muestre en que es insuficiente y donde está la dificultad. 

La Biblia debe ser su estandarte, los oráculos vivientes de Jehová deben ser su guía.  Deben excavar en busca de la verdad como por tesoros escondidos.  Tienen que descubrir dónde está el tesoro, y entonces remover cada pulgada de ese terreno para obtener las joyas.  Tienen que laborar las minas de la verdad en busca de nuevas gemas, de nuevos diamantes, y los hallarán.

Ustedes saben lo que ocurre con el poder papal.  La gente no tiene el derecho de interpretar por sí mismas las Escrituras. Alguna otra persona debe interpretar las Escrituras para ellos. ¿No tienen ustedes mente? ¿No tienen razonamiento? ¿No ha dado Dios juicio a la gente común tanto como a los sacerdotes y magistrados? Cuando Cristo, el Señor de vida y gloria, vino a nuestro mundo, si lo hubieran conocido, nunca lo habrían crucificado. Dios les había dicho que escudriñaran las Escrituras. 

“A vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mi”  (Juan 5:39).

Dios nos ayude a ser estudiantes de la Biblia.  Hasta que puedas ver la razón por ti mismo y un “así dice el Señor” en las Escrituras, no confíes a hombre alguno la tarea de interpretar la Biblia para ti.  Y cuando puedas ver esto, lo comprendes por ti mismo, y sabes que es la verdad de Dios.

Dirás:“Lo he leído, lo he visto, mi propio corazón lo hace suyo, y es la verdad que Dios me ha hablado por medio de su Palabra”. Ahora bien, ésto es lo que debemos ser; cristianos individuales. Necesitamos tener una experiencia individual, personal. Necesitamos ser convertidos.

Dios nos ayude a tener un conocimiento de la verdad, y si has visto la verdad de Dios, prosigue hacia la luz y deja las barreras detrás de ti. Ten una experiencia viviente por ti mismo. Has caminado con El, y El te ha sostenido. Has luchado y alegado con El y El ha hecho resplandecer la luz sobre ti.   (Elena White)

 

FE Y OBRAS–parte 30-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

LA CALIDAD DE NUESTRA FE

EL PUNTO CRUCIAL EN LA GRAN CONTROVERSIA-parte 2

Y después que Cristo resucitó, ¿qué hizo? Asumió su poder y empuñó su cetro.  Abrió las tumbas y sacó a una multitud de cautivos, dando testimonio ante todo nuestro mundo y ante la creación entera de que tenía poder sobre la muerte y de que rescataba a los cautivos de la muerte.

No todos lo que creyeron en Jesús fueron resucitados en ese momento. Era solamente una muestra de lo que vendría, para que nosotros pudiéramos saber que la muerte y el sepulcro no han de retener a los cautivos, porque Cristo los llevó al cielo. Y cuando El regrese con poder y gran gloria, abrirá los sepulcros.  La prisión será abierta, y los muertos en Cristo vivirán nuevamente, revestidos de gloriosa inmortalidad.

He aquí los trofeos que Cristo tomó consigo y presentó ante el universo del cielo y de los mundos que Dios ha creado.  Cualquier afecto que alguna vez hayan sentido por Lucifer, que era el querubín cubridor, ahora está destruido.  Dios le dio una oportunidad de forjar su carácter.  Si no hubiera hecho ésto, habría habido quienes sintieran que la acusación que el levantó contra Dios –de que no le dio una oportunidad justa- era fundada.

El Príncipe de Vida y el príncipe de las tinieblas están en conflicto. El Príncipe de Vida prevaleció pero a un costo infinito.  Su triunfo es nuestra salvación.  El que es nuestro  Sustituto y Garante, y lo que El dice al que venciere indica si el hombre tiene algo que hacer o no.  ¿De qué manera?  “Al que venciere le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”  (Apoc.3:21).

LA PORCION DEL VENCEDOR

¿No tuvo nuestro Salvador algo que vencer? ¿No libró la batalla con el príncipe de las tinieblas hasta que fue vencedor en cada punto? Entonces deja la obra directamente en las manos de sus seguidores.  Tenemos algo que hacer. ¿Acaso no tenemos la porción del vencedor, para trabajar en pos de la victoria y obtenerla?

¿No hemos de proseguir paso a paso en conocer al Señor, hasta que veamos que como el alba está dispuesta su salida? Su luz brillará hasta que lleguemos a la luz más brillante.  Al suplicar al Dios del cielo, ustedes la captarán y proseguirán y recogerán luz más brillante de los oráculos de Dios.

Jacob cayó en la trampa.  Defraudó a su hermano por la primogenitura. Al luchar con Cristo, sus pecados se presentaron ante él. Y el ángel luchó con él y le dijo “Déjame”; y Jacob respondió: “No te dejaré sin no me bendices” (Gen.32:26).

Jacob obtuvo la victoria, y ese día le fue cambiado el nombre. Fue cuando el prevaleció con Dios. Dios ha preparado un camino para que podamos tener plena y gratuita salvación. Dios nos ayude a creer en el Hijo de Dios y que El puede salvarnos hasta lo sumo, y tendremos vida eterna.

Algunos actúan como si pensaran que Jesús estuviese encerrado en el sepulcro nuevo de José.  El no está allí. Ha resucitado, y hoy tenemos un Salvador viviente que está intercediendo por nosotros. Hablemos de su amor, de su poder y alabémosle.

  “Con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”  (Rom.10:10).               

(Elena White)

 

 

FE Y OBRAS–parte 29-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

LA CALIDAD DE NUESTRA FE

NO PUEDEN SALVARSE A SI MISMOS

Ahora bien, ustedes puede aferrarse a su propia justicia, y pueden pensar que han tratado de hacer lo correcto, y que, después de todo, con esto serán salvos. No pueden ver que Cristo lo hace todo.  “Debo arrepentirme primero –dicen algunos-. Debo avanzar hasta aquí por mí mismo, sin Cristo, y entonces Cristo sale a mi encuentro y me acepta”

Ustedes no pueden tener un pensamiento sin Cristo.  No pueden tener la inclinación de acudir a El a menos que El ponga en movimiento influencia e impresione su Espíritu en la mente humana. Y si hay un hombre sobre la faz de la tierra que tiene alguna inclinación hacia Dios, es a causa de las muchas influencias que se han puesto en acción dirigidas a su mente y corazón. Esas influencias invitan a la lealtad a Dios y al aprecio de la gran obra que Dios ha hecho por él.

Por consiguiente, jamás digamos que podemos arrepentirnos por nosotros mismos, y entonces Cristo perdonará.  NO, por cierto.  Es la gracia de Dios la que perdona.  Es el favor de Dios lo que nos conduce mediante su poder al arrepentimiento.  Por lo tanto, todo proviene de Jesucristo, todo pertenece a El, y uno quiere simplemente dar gloria a Dios. ¿Por qué  no manifiestan la influencia vivificante del Espíritu de Dios cuando el amor de Jesús y su salvación le son presentados? 

Es porque no perciben que Cristo es primero y postrero y supremo, el Alfa y la Omega, principio y fin, el mismísimo Autor y Consumador de nuestra fe.  No comprenden ésto, y por ende permanecen en sus pecados. ¿Por qué sucede ésto? Porque Satanás está aquí luchando y batallando por las almas de los hombres. El arroja su sombra diabólica precisamente a través de nuestro camino, y lo único que uno puede ver es al enemigo y su poder.

Aparten la mirada de su poder y diríjanla hacia Uno que es poderoso para salvar hasta lo sumo.  ¿Por qué  su fe no se abre paso a través de la sombra hacia donde está Cristo? El ha llevado cautiva la cautividad y ha repartido dones a los hombres.  El les enseñará que Satanás reclama como su propiedad cada alma que no se une a Cristo.

EL PUNTO CRUCIAL EN LA GRAN CONTROVERSIA-parte 1-

Satanás es el autor de la muerte. ¿Qué hizo Cristo después de someter a Satanás bajo el dominio de la muerte? Las últimas palabras de Jesús, cuando expiraba en la cruz, fueron: “Consumado es” (Juan 19:30).  El diablo comprendió que se había excedido.  Por su muerte, Cristo aseguró la muerte de Satanás y dio a luz la inmortalidad. 

 Continúa en parte 30

 

 

FE Y OBRAS–parte 28-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

LA CALIDAD DE NUESTRA FE

ESTO ES LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE -parte 2-

Cristo tomó sobre sí la humanidad por nosotros. Revistió su divinidad, y la divinidad y la humanidad se combinaron. Mostró que la Ley que Satanás declaró que no podía guardarse, SI podía guardarse.  Cristo tomó la humanidad para estar aquí en nuestro mundo, a fin de mostrar que Satanás había mentido. 

Tomó la humanidad sobre sí para demostrar que con la divinidad y la humanidad combinadas, el hombre podía guardar la Ley de Jehová.  Si separan la humanidad de la divinidad, ustedes pueden tratar de labrar su propia justicia desde ahora hasta que Cristo venga, y no lograrán otra cosa  que un fracaso.

Mediante una fe viva, por medio de la ferviente oración a Dios y dependiendo de los méritos de Jesús, somos revestidos con su justicia, y somos salvados.  “Oh, sí –dicen algunos-, somos salvados sin hacer nada.  En realidad, soy salvo. No necesito guardar la Ley de Dios. Soy salvo por la justicia de Cristo Jesús”.

Cristo vino a nuestro mundo a fin de llevar a todos los hombres de regreso a la lealtad a Dios.  Tomar la posición de que puedes quebrantar la Ley de Dios, (Éxodo 20:3-17) porque Cristo lo ha hecho todo, es una posición de muerte, porque tú eres tan ciertamente un transgresor como cualquiera.

¿Entonces qué es? Es oír y ver que con la justicia de Cristo que ases por fe, la justicia provista por los esfuerzos de Cristo y por su poder divino, puedes guardar los Mandamientos de Dios.

NADIE SERÁ SALVADO EN LA INDOLENCIA

Ahora bien, nosotros queremos esa fe.  Pero ¿será el hombre salvado en la indolencia? ¿Puede ser salvado sin hace nada? ¡Jamás, Jamás! El debe ser un colaborador de Jesucristo. No puede salvarse a sí mismo. “Nosotros somos colaboradores de Dios”  (1 Cor.3:9). ¿Y cómo es ésto? Todo el cielo está trabajando para elevar a la raza humana de la degradación del pecado. 

Todo el cielo está abierto para los habitantes de la tierra.  Los ángeles de Dios son enviados a ministrar a los que han de ser herederos de salvación. “Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Fil.2:13).

Y es esa fe que obra la que ustedes quieren ¿De qué manera obra?  Obra por amor.  ¿Qué amor? Pues, el amor que fulgura de la cruz del Calvario.  Se levanta a mitad de camino entre la tierra y el cielo, y la salvación se obtiene mirando a esta cruz. 

El Padre la aceptó, y la hueste angélica se allegó hasta esa cruz, y Dios mismo se inclinó aceptando el sacrificio. Satisface la exigencia del Cielo, y el hombre puede ser salvo por medio de Jesucristo, si sólo tiene fe en El.  El hombre es reconciliado con Dios, y Dios con el hombre, mediante el sacrificio pleno,  perfecto y completo.

Ahora bien, queremos fe, queremos educar el alma en la fe, queremos que cada paso sea un paso de fe. Queremos fe en este sacrificio que ha sido hecho por nosotros. “La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron (Sal.85:10). El diablo está trabajando contra esto todo el tiempo. Jesucristo en la cruz del Calvario da testimonio de la fe que obra por amor. Es el amor que El ha manifestado por mi alma. Cristo ha muerto por mí. 

El me ha adquirido a un costo infinito, y ha expiado todo lo que es ofensivo a Dios.  Debo ser un colaborador suyo. Debo enseñar a otros como elevarse del estado pecaminoso en que me hallaba, y como asir por medio de una fe viva la justicia que es en Cristo Jesús.  Esa es la única manera como el pecador puede ser salvado.   (Elena White) 

FE Y OBRAS–parte 27-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

LA CALIDAD DE NUESTRA FE

NO PUEDE SER DEMOSTRADO POR EL RAZONAMIENTO-parte 2-

¿Has estado asimilando las preciosas verdades punto tras punto? ¿O has estado pensando en seguir tus propias ideas y opiniones, y lees y juzgas la Palabra de Dios por tus opiniones y teorías? ¿O cotejarás tus ideas y teorías con la Palabra de Dios permitiendo que te revele donde están las deficiencias y los defectos en tus ideas y teorías?   No podemos tomar la posición de que juzgaremos la Palabra de Dios porque creímos tal o cual cosa. 

“¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a ésto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:20).

Si hubo alguna vez un pueblo que necesitó luz, es el que está viviendo los días finales de la historia de esta tierra.  Queremos saber que dice la Escritura.  Anhelamos allegarnos a los oráculos vivientes de Dios. Queremos esa fe viva que ase el brazo del poder infinito, y deseamos confiar con todo nuestro ser en Cristo Jesús nuestra justicia. Y podemos hacerlo.  Si lo hacemos provechosamente para el interés de nuestra propia alma.

Tú puedes unirte a la Vid viviente.  Cada miembro de tu ser entero puede unirse a esa Vid,  y la savia y el alimento que vienen de la vid nutrirán la rama que está en la Vid, hasta que seas uno con Cristo como El era uno con el Padre.  De esa manera sus bendiciones te serán impartidas. Pero, no hemos tenido fe.  Hemos deshonrado a Dios con nuestra incredulidad demasiado tiempo.

ESTO ES LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE -parte 1-

¿Y que es creer?  Es aceptar plenamente que Jesucristo murió como nuestro sacrificio; que El se hizo maldición por nosotros, que tomó nuestros pecados sobre sí mismo, y nos imputó su propia justicia.  Por eso reclamamos esta justicia de Cristo, creemos en ella, y es nuestra justicia.  El es nuestro Salvador.  Nos salva porque dijo que lo haría.

¿Hemos de participar en todas las discusiones en cuanto a cómo puede salvarnos? ¿Tenemos en nosotros mismos la bondad que nos hará mejores y que nos limpiará de las manchas y las tachas del pecado, habilitándonos entonces para acudir a Dios? Nosotros simplemente no podemos hacerlo.

¿No saben que cuando el joven rico se acercó a Cristo y le preguntó que debía hacer para tener la vida eterna, Cristo le dijo que guardara los mandamientos?  El joven contestó: “Todo ésto lo he guardado”. Pero el Señor quería que entendiera que esta lección se aplicaba a él. 

“¿Qué más me falta?” (Mateo 19:20). No percibía que había algo que se refería a él o por qué no había de tener la vida eterna.  “Lo he guardado” dijo.  Ahora Cristo toca el punto débil de su corazón. Dice: “Ven, sígueme, y tendrás vida”. ¿Qué hizo el joven? Se alejó muy triste, porque tenía muchas posesiones.

Ahora bien, él no había guardado los mandamientos en absoluto.  Debería haber aceptado a Jesucristo como su Salvador, y haberse asido de su justicia. Entonces, al poseer la justicia de Cristo, hubiera podido guardar la Ley de Dios.  El joven magistrado no podía hollar la Ley. Debía respetarla; debía amarla.  Entonces Cristo habría aportado el poder divino para combinarlo con los esfuerzos humanos. 

Continúa en parte 28