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FE Y OBRAS–parte 27-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

LA CALIDAD DE NUESTRA FE

NO PUEDE SER DEMOSTRADO POR EL RAZONAMIENTO-parte 2-

¿Has estado asimilando las preciosas verdades punto tras punto? ¿O has estado pensando en seguir tus propias ideas y opiniones, y lees y juzgas la Palabra de Dios por tus opiniones y teorías? ¿O cotejarás tus ideas y teorías con la Palabra de Dios permitiendo que te revele donde están las deficiencias y los defectos en tus ideas y teorías?   No podemos tomar la posición de que juzgaremos la Palabra de Dios porque creímos tal o cual cosa. 

“¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a ésto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:20).

Si hubo alguna vez un pueblo que necesitó luz, es el que está viviendo los días finales de la historia de esta tierra.  Queremos saber que dice la Escritura.  Anhelamos allegarnos a los oráculos vivientes de Dios. Queremos esa fe viva que ase el brazo del poder infinito, y deseamos confiar con todo nuestro ser en Cristo Jesús nuestra justicia. Y podemos hacerlo.  Si lo hacemos provechosamente para el interés de nuestra propia alma.

Tú puedes unirte a la Vid viviente.  Cada miembro de tu ser entero puede unirse a esa Vid,  y la savia y el alimento que vienen de la vid nutrirán la rama que está en la Vid, hasta que seas uno con Cristo como El era uno con el Padre.  De esa manera sus bendiciones te serán impartidas. Pero, no hemos tenido fe.  Hemos deshonrado a Dios con nuestra incredulidad demasiado tiempo.

ESTO ES LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE -parte 1-

¿Y que es creer?  Es aceptar plenamente que Jesucristo murió como nuestro sacrificio; que El se hizo maldición por nosotros, que tomó nuestros pecados sobre sí mismo, y nos imputó su propia justicia.  Por eso reclamamos esta justicia de Cristo, creemos en ella, y es nuestra justicia.  El es nuestro Salvador.  Nos salva porque dijo que lo haría.

¿Hemos de participar en todas las discusiones en cuanto a cómo puede salvarnos? ¿Tenemos en nosotros mismos la bondad que nos hará mejores y que nos limpiará de las manchas y las tachas del pecado, habilitándonos entonces para acudir a Dios? Nosotros simplemente no podemos hacerlo.

¿No saben que cuando el joven rico se acercó a Cristo y le preguntó que debía hacer para tener la vida eterna, Cristo le dijo que guardara los mandamientos?  El joven contestó: “Todo ésto lo he guardado”. Pero el Señor quería que entendiera que esta lección se aplicaba a él. 

“¿Qué más me falta?” (Mateo 19:20). No percibía que había algo que se refería a él o por qué no había de tener la vida eterna.  “Lo he guardado” dijo.  Ahora Cristo toca el punto débil de su corazón. Dice: “Ven, sígueme, y tendrás vida”. ¿Qué hizo el joven? Se alejó muy triste, porque tenía muchas posesiones.

Ahora bien, él no había guardado los mandamientos en absoluto.  Debería haber aceptado a Jesucristo como su Salvador, y haberse asido de su justicia. Entonces, al poseer la justicia de Cristo, hubiera podido guardar la Ley de Dios.  El joven magistrado no podía hollar la Ley. Debía respetarla; debía amarla.  Entonces Cristo habría aportado el poder divino para combinarlo con los esfuerzos humanos. 

Continúa en parte 28

 

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