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Archive for julio 2012

RESCATE DESDE EL ORION – LA ESPERANZA DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO-parte 3-

TEORIAS ACERCA DE LA SEGUNDA VENIDA -PARTE 2-

4. Una venida dispensacionalista. El premilenialismo, al igual que otras posiciones, permite una gama de creencias de acuerdo con los detalles que se añaden o se suprimen a la doctrina de la segunda venida.  Entre los premilenialistas se destacan los dispensacionalistas.  El dispensacionalismo es en sí mismo una sombrilla bajo la cual se reúnen varias subposiciones.

En general incluye los siguientes elementos: Al final de la era presente, el Señor vendrá secretamente para rescatar a los muertos en Cristo y trasladar al cielo a la iglesia viviente.  Después de este rapto secreto, la iglesia gozará de un festín de siete años de duración en el cielo.  Mientras tanto, aquí en la Tierra, Satanás dirigirá a Babilonia (el Imperio Romano restaurado) en una campaña destinada a aniquilar al pueblo judío. A esta campaña se la llama la gran tribulación.  Cristo se revelará a los judíos y éstos lo aceptarán como su rey.  En ese momento se cumplirán las antiguas promesas de restauración de la nación israelita.  Se restaurará el templo y los sacrificios, y muchos gentiles aceptarán el judaísmo.  Después de mil años, Satanás será liberado y reunirá a los gentiles en un ataque final contra Jerusalén y su Rey.

El dispensacionalismo tiene varios problemas.  Le añade tantos elementos al premilenialismo histórico que lo convierte en otra teoría. Introduce la restauración del pueblo judío como una de las características básicas de la segunda venida, ignorando que la nación judía fue rechazada como pueblo de Dios, y que la iglesia cristiana es el Israel moderno (Mateo 21:43; 23:37-38; 1Pedro 2:9).  Esto se debe a que no se comprende la naturaleza condicional de las profecías y a que no se toman en cuenta las consecuencias del fracaso de Israel.  Sí se salvará un remanente fiel entre los israelitas, pero Israel ya no es –como nación- el pueblo especial de la promesa (Romanos 9:25-27).

El pasaje de Apocalipsis 20 declara que los redimidos vivirán en el cielo durante mil años, enfrascados en el proceso del juicio y reinando con su Señor.  Añadirle otros elementos ajenos a la profecía la complican e invalidan.

5. El rapto secreto. Uno de los elementos más notables de la posición dispensacionalista es la doctrina del rapto secreto.  Basada en un puñado de textos, sostiene que Cristo rescatará a su iglesia en forma secreta antes de la tribulación.  La Biblia, cuando se la lee sin prejuicios, NO da base para esta posición.

a.  No hay ningún texto que asegure que Cristo vendrá en secreto por sus santos.  Cuando se dice que “el día del Señor vendrá como ladrón”, y usted lee 2 Pedro 3:10, donde se describe una serie de eventos extraordinarios, advertirá que ésto se refiere a que tomará a muchos de sorpresa, no a la manera en que vendrá.

b. El pasaje que dice que estarán “dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado” (Mateo 24:40) no se refiere tampoco a un proceso secreto.  Solo señala el hecho de que algunos serán salvos y otros se perderán aún cuando se encuentren en el mismo lugar.

La doctrina del rapto secreto sólo funciona dentro de un complicado esquema profético que interpreta libremente las profecías de Daniel 7, y que considera que la restauración literal de Israel debe ocurrir como parte integral de la redención.  A continuación presentamos algunos detalles básicos acerca de la segunda venida de Cristo. Los textos que citamos nos ayudarán a formarnos una idea clara y sencilla en cuanto a este evento tan importante.

LA CERTEZA DEL REGRESO DE JESÚS

Continúa en parte 4

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RESCATE DESDE EL ORION – LA ESPERANZA DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO-parte 2-

LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO-parte 2-

En estos tiempos, el concepto de un Nuevo Orden Mundial, a partir del fin de la Guerra Fría entre las superpotencias, lleva a un número creciente de personas a poner sus esperanzas futuras en las reestructuraciones políticas, el desarrollo de la democracia, o la paz legislada por las naciones en mutuo acuerdo. Los más sabios, sin embargo advierten que la fuente de los males de la humanidad es el egoísmo y la maldad del corazón humano.  Entienden que la misma naturaleza humana necesita ser transformada y que no es razonable albergar esperanzas en un milenio de paz implementado por el hombre.  Observan las fuerzas siniestras que obran dentro de la sociedad actual y saben que nuestra civilización está decayendo.

Necesitamos la esperanza de una existencia continuada, de una vida mejor que responda a los anhelos más profundos de toda la humanidad. Ante esta necesidad universal, sólo la venida de Jesucristo, según se presenta en la Biblia, contiene la clave del futuro de la raza humana y la razón de ser de la misma. 

A continuación vamos a estudiar la doctrina de la segunda venida de Cristo. En primer lugar presentaremos una síntesis de las posiciones más importantes sobre el tema, y luego vamos a concentrarnos en los rasgos sobresalientes de la doctrina según la Biblia.

TEORIAS ACERCA DE LA SEGUNDA VENIDA -parte 1-

Muchos han propuesto diversas teorías acerca de la segunda venida de Cristo. Algunas difieren en cuanto al momento en que el suceso ocurre.  Otras en cuanto a la forma. A continuación ofrecemos un resumen breve de estas posiciones.

1.   Una venida idealista.  Algunos sostienen que debido a que Dios es espíritu, todas sus manifestaciones son y han de ser espirituales.  Piensan que Cristo viene espiritualmente en cada persona que lo acepta como su Salvador y que en ese momento se cumple la promesa de la venida del Señor.  Si se pueden satisfacer las necesidades del hombre a nivel espiritual, no es necesaria una manifestación física de Jesús.

El problema de esta posición es que Cristo no está limitado al mundo espiritual y nunca lo ha estado.  Su encarnación  y su dominio sobre la naturaleza lo prueban.  Los que creemos que Cristo vino en forma visible la primera vez, creemos que vendrá de la misma manera por segunda vez (ver Hechos 1:9-11).

2.   Una venida postmilenial. El período de mil años mencionado en Apocalipsis 20:1-7 ha sido motivo de diferencias en cuanto a la ocasión de la segunda venida. Postmilenialismo es un término que se refiere a la creencia de que los mil años de Apocalipsis 20 constituyen un período de justicia universal que sobrevendrá a la tierra antes del regreso de Jesús.  Este estado de santidad se alcanzará gracias a la predicación del Evangelio y a la aplicación de los principios cristianos en el gobierno de la sociedad.   Al cierre de este período, Cristo regresará a la Tierra como su Rey absoluto.

Hay varios problemas con esta posición.  Hay poca base en las Escrituras y mucho menos en la sociedad para creer que se alcanzará la justicia universal antes de la venida del Señor.  Además, Jesús mismo enseñó que serian pocos los que estarían listos para su venida (Lucas 18:8; Mateo 20:16).  En contraste, los seguidores de Satanás constituirán un grupo considerable en esa ocasión y habrá una separación clara de los justos y los impíos (Mateo 25)   

3.  Una venida premilenial.  Históricamente la posición premilenial ha sostenido que la venida de Cristo traería  un período de mil años de paz y gloria para los hijos de Dios y que al fin de este período ocurriría la consumación de todas las cosas.  Actualmente esta posición se ha diversificado a causa de sus expositores e incluye un sector que cree que el milenio que sigue a la venida de Cristo es un período que permite que el Estado de Israel sea restaurado y que Cristo literalmente llegue a reinar en Jerusalén.

-Continúa en parte 2-

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RESCATE DESDE EL ORION – LA ESPERANZA DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO-parte 1-

 

Según la leyenda griega, Orión fue un cazador quien después de provocar la ira de Zeus, fue enviado al cielo a formar parte de las estrellas junto con sus perros, el Can Mayor y el Menor.  Allí quedó para siempre, para alumbrar las noches y despertar la imaginación de los observadores.

En términos astronómicos, Orión es una de las constelaciones más visibles del firmamento.  Está compuesta por nueve estrellas y una nebulosa, entre ellas las gigantescas Rigel, de color azul, y Betelgeuse, de color anaranjado, ambas estrellas de primera magnitud.

La famosa nebulosa de Orión, que se percibe como la estrella en el centro de la espada del cazador, ha demostrado ser el centro de una agitada actividad estelar.  Un enorme volumen de gases y energía radiactiva está obligando a la nebulosa a expandirse. En el centro de la nebulosa se puede ver un grupo de cuatro estrellas llamado “Trapecio”, que muestra un extraordinario colorido.

Algunos creen que el Orión es una fabulosa puerta que nos conecta con un mundo maravilloso fuera del alcance de nuestra más atrevida imaginación: el pasadizo misterioso entre el Universo y el cielo de Dios.  Piensan que por allí regresará Jesucristo a esta Tierra como Rey de reyes.

La fama de Orión no comenzó hace poco.  Más de mil años antes de Cristo, el libro de Job preguntaba: “¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, o desatarás las ligaduras de Orión?” (Job 38:31).  Y el profeta Amós (785-740 a.C.), con ardiente retórica proclamó: “Buscad al que hace las Pléyades  y el Orión….Jehová es su nombre” (Amós 5:8).

Contemplar el firmamento estrellado es una de la mejores terapias del alma; un ejercicio en el ajuste de perspectivas. Despierta la imaginación, disminuye el tamaño de los problemas meramente humanos, y nos obliga a creer en un Ser Supremo y benévolo; porque cualquiera que adornó la noche de una forma tan generosa y espectacular tiene que ser bondadoso.

El cantor de Israel miró el cielo, pulsó las cuerdas de su arpa y entonó hermosos himnos: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmo 19:1)…”Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: “¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?” (Salmo 8:3-4).  Y como David, otros hombres contemplan las estrellas, y piensan y sueñan y alaban a ese Alguien grande y bueno que conoce y recuerda a sus criaturas.

Y embargados por la grandeza inconcebible del espacio estrellado, nos atrevemos a pensar en un mundo mejor, en una vida más excelente, y nos llenamos de esperanza. No estamos solos.  Hay algo –Alguien- más allá de las estrellas, más allá del Orión.

LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO-parte 1-

Además de las maravillas  del Orión y de la inmensidad del espacio sideral, continuamente la existencia nos desafía con misterios difíciles de explicar. Las complejidades de la ciencia, la contemplación de innumerables elementos abstractos que nos rodean, todo nos invita a explorar dimensiones sobrenaturales de nuestra existencia.  La misma vida nos parece tan corta que buscamos por diversos medios la forma de asegurarnos la existencia en un más allá.     

Continúa en parte 2

 

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FE Y OBRAS–parte 51-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

LAS OPINIONES Y PRACTICAS DEBEN AJUSTARSE A LA PALABRA DE DIOS

Hay muchos que afirman que han sido santificados a Dios, y sin embargo, cuando se presenta ante ellos la gran norma de santidad, se excitan grandemente y manifiestan un espíritu que demuestra que nada saben de los que significa ser santo. No tienen la mente de Cristo; porque quienes están verdaderamente santificados han de reverenciar y obedecer la Palabra de Dios tan pronto como es abierta delante de ellos, y expresarán un vehemente deseo de saber qué es la verdad en cada punto de doctrina. 

Un sentimiento de gran regocijo no es evidencia de santificación. La afirmación “Soy salvo, soy salvo”, no prueba que el alma esté salva o santificada.

A muchos que están grandemente excitados se les dice que están santificados, cuando los tales no tienen una idea inteligente de lo que significa el término, porque no conocen las Escrituras ni el poder de Dios.  Se halagan a sí mismos creyendo que están en conformidad con la voluntad de Dios porque se sienten contentos; pero cuando son probados, cuando se presenta la Palabra de Dios para cotejarla con su experiencia, cierran sus oídos a la verdad, diciendo:

“Estoy santificado”, y eso pone fin al debate.  No querrán escudriñar las Escrituras para saber que es verdad y comprobar que se han engañado terriblemente a sí mismos.  La santificación significa muchísimo más que un arranque de sentimiento.

Excitación no es santificación.  Únicamente la completa conformidad con la voluntad de nuestro Padre que está en el cielo es santificación, y la voluntad de Dios está expresada en su Santa Ley. La observancia de todos los mandamientos de Dios es santificación. (Éxodo 20:3-17).

Evidenciar que somos hijos obedientes a la Palabra de Dios es santificación.  La Palabra de Dios debe ser nuestra guía, no las opiniones o ideas humanas.  Los que han de ser verdaderamente santificados, escudriñen la Palabra de Dios con paciencia, con oración, y con humildad y contrición de alma.  Recuerden que Jesús oró:

“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:17)

VIVIR DE TODA PALABRA DE DIOS

El cristianismo es simplemente vivir de toda palabra que sale de la boca de Dios.  Debemos creer en Cristo, y vivir en Cristo, quien es el camino, y la verdad, y la vida. Tenemos fe en Dios cuando creemos en su Palabra; confiamos en Dios y lo obedecemos cuando guardamos sus mandamientos; y amamos a Dios cuando amamos su Ley.

Creer una mentira no pondrá a ninguno de nosotros en el camino de ser santificado. Si todos los ministros del mundo nos dijeran que estamos a salvo aunque desobedezcamos algún precepto de la sagrada norma de santidad, eso no disminuiría nuestras obligaciones ni haría menor nuestra culpa, si rechazamos un claro “Harás” o “No harás”.

No necesitamos pensar que porque nuestros padres obraron de un cierto modo, nosotros podemos seguir sus pasos y ser aceptados al rendir el mismo servicio y hacer las mismas obras que ellos realizaron. Nosotros tenemos más luz que la que ellos tuvieron en sus días; y si hemos de ser aceptados por Dios, debemos ser fieles en obedecer la luz y caminar en ella.

Debemos aceptar y perfeccionar la luz que brilla en nuestro sendero.  Hemos de ser juzgados de acuerdo con la luz que brilla en el templo del alma en nuestros días; y si seguimos esa luz, seremos hombres y mujeres libres en Cristo Jesús.

 

 

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FE Y OBRAS–parte 50-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

EL HOMBRE PUEDE SER TAN PURO EN SU ESFERA COMO DIOS EN LA SUYA

LA JUSTICIA DE CRISTO HACE POSIBLE LA OBEDIENCIA

Era imposible que el pecador guardara la Ley de Dios, que era santa, justa y buena; pero esta imposibilidad fue eliminada por la imputación de la justicia de Cristo al alma arrepentida y creyente. La vida y muerte de Cristo en beneficio del hombre pecador tuvieron el propósito de restaurarlo a favor de Dios impartiéndole la justicia que satisfaría los requerimientos de la Ley y hallaría aceptación ante el Padre.

Pero siempre es el propósito de Satanás invalidar la Ley de Dios y tergiversar el verdadero significado del plan de salvación. En consecuencia, ha originado la falsedad de que el sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario tenía el propósito de liberar a los hombres de la obligación de guardar los mandamientos de Dios.  Ha introducido en el mundo el engaño de que Dios ha abolido su constitución, desechado su norma moral, y anulado su Ley santa y perfecta.

 Si El hubiera hecho ésto, ¡qué terrible precio habría pagado el Cielo! En vez de proclamar la abolición de la Ley, la cruz del Calvario proclama con sonido de trueno su inmutabilidad y carácter eterno. Si la Ley hubiera podido ser abolida, y mantenido el gobierno del cielo y la tierra y los innumerables mundos de Dios, Cristo no habría necesitado morir.  La muerte de Cristo iba a resolver para siempre el interrogante acerca de la validez de la Ley de Jehová. 

Habiendo sufrido la completa penalidad por un mundo culpable, Jesús se constituyó en Mediador entre Dios y el hombre,(1 Tim.2:5) a fin de restaurar para el alma penitente el favor de Dios al proporcionarle la gracia de guardar la Ley del Altísimo.  Cristo no vino a abrogar la Ley o los profetas, sino a cumplirlos hasta en la última letra (Mateo 5:18). 

La expiación del Calvario vindicó la Ley de Dios como santa, justa y verdadera, no solamente ante el mundo caído sino también ante el cielo y ante los mundos no caídos.  Cristo vino a magnificar la Ley y engrandecerla.

 

 

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FE Y OBRAS–parte 49-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

EL HOMBRE PUEDE SER TAN PURO EN SU ESFERA COMO DIOS EN LA SUYA

NO COMO LOS MUNDANOS

Los hijos de Dios no serán como los mundanos; porque la verdad recibida en el corazón será el medio de purificar el alma y de transformar el carácter y de hacer que su receptor tenga el mismo parecer que Dios. A menos que el hombre llegue a tener el mismo parecer que Dios, se halla aún en su depravación natural.  Si Cristo está en el corazón, se echará de ver en el hogar, en el taller, en el mercado, en la iglesia. 

El poder de la verdad se manifestará elevando y ennobleciendo la mente, enterneciendo y subyugando el corazón, poniendo al hombre entero en armonía con Dios.  El que es transformado por la verdad esparcirá una luz en el mundo.  El que tiene la esperanza de Cristo se purificará a sí mismo, así como El es puro.  La esperanza de la aparición de Cristo es una gran esperanza de largo alcance.  Es la esperanza de ver al Rey en su hermosura y de ser hechos semejantes a El.

Cuando venga Cristo, la tierra temblará delante de El, y los cielos se enrollarán como un pergamino, y todo monte y toda isla se removerá de su lugar. 

“Vendrá nuestro Dios, y no callará; fuego consumirá delante de él, y tempestad poderosa le rodeará. Convocará a los cielos de arriba, y a la tierra, para juzgar a su pueblo.  Juntadme mis santos, los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.  Y los cielos declararán su justicia, porque Dios es el juez” (Sal.50:3-6). 

En vista del gran día de Dios, podemos ver que nuestra única seguridad se hallará en apartarse de todo pecado e iniquidad.  Los que continúan en el pecado se encontrarán entre los que son condenados y perecen.

EL DESTINO DE LOS TRANSGRESORES

Juan vio el destino de los que escogen el sendero de la transgresión:

“Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas” Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie? (Apoc.6:15-17).

Un destino terrible aguarda al pecador, y por lo tanto es necesario que sepamos que es el pecado, a fin de que podamos escapar de su poder. Juan dice:

“Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley” (1 Juan 3:4)

Aquí tenemos la verdadera definición de pecado; es “infracción de  la ley”.  Cuán a menudo el pecador es instado a abandonar sus pecados y a acudir a Jesús; pero, el mensajero que debería conducirlo a Cristo ¿le ha señalado claramente el camino? ¿Le ha señalado claramente el hecho de que “el pecado es infracción de la ley”, y de que debe arrepentirse y dejar de quebrantar los mandamientos de Dios?

Dios no podía alterar una  jota ni una tilde de su Santa Ley a fin de ir al encuentro del hombre en su condición caída; porque ésto habría producido descrédito sobre la sabiduría de Dios al hacer una ley por la cual habían de gobernarse el cielo y la tierra.  Pero Dios podía dar a su Hijo unigénito para que llegara a ser el Sustituto y Garante del hombre, para que sufriera la penalidad que merecía el transgresor y para que impartiera al alma penitente su perfecta justicia. 

Cristo vino a ser el sacrificio inmaculado a favor de una raza caída, convirtiendo a los hombres en prisioneros de esperanza, de manera que, mediante el arrepentimiento ante Dios por haber quebrantado su Santa Ley, y por medio de la fe en Cristo como su Sustituto, Garante y Justicia, pudieran ser traídos de vuelta a la lealtad a Dios y a la obediencia a su Santa Ley.  (Elena White)

 

 

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FE Y OBRAS–parte 48-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

EL HOMBRE PUEDE SER TAN PURO EN SU ESFERA COMO DIOS EN LA SUYA

“Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2)

La herencia del pueblo de Dios se discierne por medio de la fe en la Palabra de Dios.

“Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3)

Mediante la fe los hijos de Dios obtienen un conocimiento de Cristo y acarician la esperanza de su aparición para juzgar al mundo con justicia, hasta que llega a ser una gloriosa expectación; porque entonces le verán tal como El es, y serán hechos semejantes a El, y estarán siempre con el Señor. Los santos que duermen en sus tumbas serán entonces resucitados para recibir una gloriosa inmortalidad. 

Cuando llegue el día de la liberación, “entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia…entre el que sirve a Dios y el que no le sirve”. Cuando Cristo venga, será para ser admirado por todos los que creyeron, y los reinos de este mundo han de ser los reinos de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Los que están esperando la manifestación de Cristo en las nubes del cielo con poder y gran gloria, como Rey de reyes y Señor de señores, mediante su vida y carácter procurarán representarlo ante el mundo.

“Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como el es puro” (1 Juan 3:3).

Aborrecerán el pecado y la iniquidad, así como Cristo aborreció el pecado. Guardarán los mandamientos de Dios, como Cristo guardó los mandamientos de su Padre. Comprenderán que no es suficiente asentir a las doctrinas de la verdad, sino que la verdad debe ser aplicada en el corazón y practicada en la vida, a fin de que los seguidores de Cristo puedan ser uno con El, y que los hombres puedan ser tan puros en su esfera como Dios lo es en la suya.

NO SOLAMENTE OIDORES, SINO HACEDORES

En cada generación ha habido hombres que se han titulado hijos de Dios, que diezmaban la menta y el eneldo y el comino, y sin embargo llevaban una vida impía, porque pasaban por alto las cosas más importantes de la Ley, la misericordia, la justicia, y el amor de Dios.

Muchos se hallan hoy en un engaño similar; porque mientras aparentan una gran santidad, no son hacedores de la Palabra de Dios. ¿Qué puede hacerse para abrir los ojos de estas almas que se engañan a sí mismas, excepto establecer delante de ellas un ejemplo de piedad verdadera, y nosotros mismos ser no solamente oidores sino hacedores de los mandamientos del Señor, reflejando así en su camino la luz de un carácter puro?  (Elena White)

 

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FE Y OBRAS–parte 47-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

ACEPTADOS EN CRISTO

UNA VERDAD DIFICIL DE ENTENDER

Al contemplar al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, hallamos paz de Cristo; porque el perdón está escrito junto a su nombre, y el acepta la Palabra de Dios:

“Vosotros estáis completos en El” (Col.2:10)

¡Cuán difícil es para la humanidad, por largo tiempo acostumbrada a acariciar dudas, entender esta gran verdad! Pero ¡qué paz trae al alma, que energía vital! Al mirarnos a nosotros mismos en busca de justicia por medio de la cual hallar aceptación ante Dios, miramos en la dirección equivocada,

“por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Rom.3:23)

Debemos mirar a Jesús; porque

“nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen…” (2 Cor.3:18)

Al comparecer delante de la quebrantada Ley de Dios, el pecador no puede purificarse a sí mismo; pero, creyendo en Cristo, es el objeto de su amor infinito y es revestido de inmaculada justicia.  En favor de los que creen en Cristo, Jesús oró:

“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad…para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mi, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno” (Juan 17:17-22). “Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.  Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos” (vers, 25,26).

¿Quién puede comprender la naturaleza de esa justicia que restaura al pecador creyente, presentándolo ante Dios sin mancha ni arruga ni cosa semejante? Tenemos a Dios la palabra empeñada de que Cristo nos ha sido hecho justificación, santificación y redención.  Dios nos conceda que podamos confiar en su palabra con confianza implícita, y disfrutemos su más rica bendición.

“Pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios” (Juan 16:27)

 

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FE Y OBRAS–parte 46-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

ACEPTADOS EN CRISTO

ESTO ES JUSTIFICACIÓN

Es la justicia de Cristo lo que hace que el pecador penitente sea aceptable ante Dios y lo que obra su justificación. No importa cuán pecaminosa haya sido su vida, si cree en Jesús como su Salvador personal, comparece delante de Dios con las vestiduras inmaculadas de la justicia imputada de Cristo.

El pecador que tan recientemente estaba muerto en transgresiones y pecados es vivificado por la fe en Cristo.  Ve, mediante la fe, que Jesús es su Salvador, y, vivo por los siglos de los siglos, puede salvar “perpetuamente a (todos) los que se acercan a Dios”.  En la expiación realizada en su favor el pecador ve tal anchura, longitud, altura y profundidad –ve plenitud de salvación, comprada a un costo tan infinito- que su alma se llena de loor y gratitud. 

Ve como en un espejo la gloria del Señor y es transformado en la misma imagen como por el Espíritu del Señor. Ve el manto de justicia de Cristo, tejido en el telar del cielo, forjado por su obediencia e imputado al alma arrepentida mediante la fe en su nombre. Tenemos un Salvador viviente. No se halla en el sepulcro nuevo de José, resucitó y ascendió al cielo como Sustituto y Garante de cada alma creyente.

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz  para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Rom.5:1)

El pecador es justificado por los méritos de Jesús, y ésto es el reconocimiento de Dios de la perfección del rescate pagado a favor del hombre.  El hecho de que Cristo fue obediente hasta la muerte, y muerte de cruz, es prenda de aceptación del pecador arrepentido por parte del Padre.  Entonces, ¿nos permitiremos tener una experiencia vacilante de dudar y creer, creer y dudar? Jesús es la prenda de nuestra aceptación por parte de Dios.

Tenemos el favor de Dios, no porque haya mérito alguno en nosotros, sino por nuestra fe en “el Señor, nuestra justicia”.

Jesús está en el Lugar Santísimo, para comparecer por nosotros ante la presencia de Dios.  Allí, no cesa de presentar a su pueblo momento tras momento, como completo en El. Pero, por estar así representados delante del Padre, no hemos de imaginar que podemos abusar de su misericordia y volvernos descuidados, indiferentes y licenciosos. Cristo no es el ministro del pecado. Estamos completos en El, aceptados en el Amado, únicamente si permanecemos en El por fe.

Nunca podemos alcanzar la perfección por medio de nuestras propias obras buenas. El alma que contempla a Jesús mediante la fe, repudia su propia justicia.  Se ve a sí misma incompleta, y considera su arrepentimiento como insuficiente, débil su fe más vigorosa, magro su sacrificio más costoso; y se abate con humildad al pie de la cruz.  Pero una voz le habla desde los oráculos de la Palabra de Dios.

“Vosotros estáis completos en El”. Ahora toda está en paz en su alma.  Ya no tiene que luchar más para encontrar algún mérito en sí mismo, algún acto meritorio por medio del cual ganar el favor de Dios.     (Elena White)

 

 

 

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FE Y OBRAS–parte 45-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

ACEPTADOS EN CRISTO

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:16)

Este mensaje es para el mundo, pues “todo aquel” significa que cualquiera y todos los que cumplan con la condición pueden compartir la bendición.  Todos los que contemplen a Jesús, creyendo en El como su Salvador personal, no se perderán, más tendrán vida eterna. Se ha hecho completa provisión para que nosotros podamos tener el galardón eterno.

Cristo es nuestro sacrificio, nuestro sustituto, nuestro garante, nuestro divino intercesor; El nos ha sido hecho justificación, santificación y redención.

Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios” (Heb.9:24)

La intercesión de Cristo en nuestro favor consiste en presentar sus méritos divinos en ofrenda de sí mismo al Padre como nuestro sustituto y garante; porque El ascendió al cielo para hacer expiación por nuestras transgresiones. 

“..Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos con el Padre, a Jesucristo el justo. Y El es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (1 Juan 2: 1,2). “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:10) “..Puede también salvar perpetuamente a los que por El se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Heb.7:25).

Por esto pasajes resulta evidente que no es la voluntad de Dios que seamos cavilosos y torturemos nuestra alma con el temor de que Dios no nos aceptará porque somos pecadores e indignos. 

“Acercaos a Dios, y El se acercará a vosotros” (Sant.4:8)

Presenta tu caso delante de El, invocando los méritos de la sangre derramada por ti en la cruz del Calvario. Jesús vino al mundo para salvar pecadores.

“..La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7). “Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (vers.9). 

No hay en mi mérito o bondad por la cual pueda reclamar la salvación, pero presento delante de Dios la sangre totalmente expiatoria del inmaculado Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.  Este es mi único ruego.  El nombre de Jesús me da acceso al Padre.  Su oído, su corazón, están abiertos a mi súplica más débil, y El suple mis necesidades más profundas.  (Elena White)

 

 

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