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FE Y OBRAS–parte 29-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

LA CALIDAD DE NUESTRA FE

NO PUEDEN SALVARSE A SI MISMOS

Ahora bien, ustedes puede aferrarse a su propia justicia, y pueden pensar que han tratado de hacer lo correcto, y que, después de todo, con esto serán salvos. No pueden ver que Cristo lo hace todo.  “Debo arrepentirme primero –dicen algunos-. Debo avanzar hasta aquí por mí mismo, sin Cristo, y entonces Cristo sale a mi encuentro y me acepta”

Ustedes no pueden tener un pensamiento sin Cristo.  No pueden tener la inclinación de acudir a El a menos que El ponga en movimiento influencia e impresione su Espíritu en la mente humana. Y si hay un hombre sobre la faz de la tierra que tiene alguna inclinación hacia Dios, es a causa de las muchas influencias que se han puesto en acción dirigidas a su mente y corazón. Esas influencias invitan a la lealtad a Dios y al aprecio de la gran obra que Dios ha hecho por él.

Por consiguiente, jamás digamos que podemos arrepentirnos por nosotros mismos, y entonces Cristo perdonará.  NO, por cierto.  Es la gracia de Dios la que perdona.  Es el favor de Dios lo que nos conduce mediante su poder al arrepentimiento.  Por lo tanto, todo proviene de Jesucristo, todo pertenece a El, y uno quiere simplemente dar gloria a Dios. ¿Por qué  no manifiestan la influencia vivificante del Espíritu de Dios cuando el amor de Jesús y su salvación le son presentados? 

Es porque no perciben que Cristo es primero y postrero y supremo, el Alfa y la Omega, principio y fin, el mismísimo Autor y Consumador de nuestra fe.  No comprenden ésto, y por ende permanecen en sus pecados. ¿Por qué sucede ésto? Porque Satanás está aquí luchando y batallando por las almas de los hombres. El arroja su sombra diabólica precisamente a través de nuestro camino, y lo único que uno puede ver es al enemigo y su poder.

Aparten la mirada de su poder y diríjanla hacia Uno que es poderoso para salvar hasta lo sumo.  ¿Por qué  su fe no se abre paso a través de la sombra hacia donde está Cristo? El ha llevado cautiva la cautividad y ha repartido dones a los hombres.  El les enseñará que Satanás reclama como su propiedad cada alma que no se une a Cristo.

EL PUNTO CRUCIAL EN LA GRAN CONTROVERSIA-parte 1-

Satanás es el autor de la muerte. ¿Qué hizo Cristo después de someter a Satanás bajo el dominio de la muerte? Las últimas palabras de Jesús, cuando expiraba en la cruz, fueron: “Consumado es” (Juan 19:30).  El diablo comprendió que se había excedido.  Por su muerte, Cristo aseguró la muerte de Satanás y dio a luz la inmortalidad. 

 Continúa en parte 30

 

 

FE Y OBRAS–parte 28-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

LA CALIDAD DE NUESTRA FE

ESTO ES LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE -parte 2-

Cristo tomó sobre sí la humanidad por nosotros. Revistió su divinidad, y la divinidad y la humanidad se combinaron. Mostró que la Ley que Satanás declaró que no podía guardarse, SI podía guardarse.  Cristo tomó la humanidad para estar aquí en nuestro mundo, a fin de mostrar que Satanás había mentido. 

Tomó la humanidad sobre sí para demostrar que con la divinidad y la humanidad combinadas, el hombre podía guardar la Ley de Jehová.  Si separan la humanidad de la divinidad, ustedes pueden tratar de labrar su propia justicia desde ahora hasta que Cristo venga, y no lograrán otra cosa  que un fracaso.

Mediante una fe viva, por medio de la ferviente oración a Dios y dependiendo de los méritos de Jesús, somos revestidos con su justicia, y somos salvados.  “Oh, sí –dicen algunos-, somos salvados sin hacer nada.  En realidad, soy salvo. No necesito guardar la Ley de Dios. Soy salvo por la justicia de Cristo Jesús”.

Cristo vino a nuestro mundo a fin de llevar a todos los hombres de regreso a la lealtad a Dios.  Tomar la posición de que puedes quebrantar la Ley de Dios, (Éxodo 20:3-17) porque Cristo lo ha hecho todo, es una posición de muerte, porque tú eres tan ciertamente un transgresor como cualquiera.

¿Entonces qué es? Es oír y ver que con la justicia de Cristo que ases por fe, la justicia provista por los esfuerzos de Cristo y por su poder divino, puedes guardar los Mandamientos de Dios.

NADIE SERÁ SALVADO EN LA INDOLENCIA

Ahora bien, nosotros queremos esa fe.  Pero ¿será el hombre salvado en la indolencia? ¿Puede ser salvado sin hace nada? ¡Jamás, Jamás! El debe ser un colaborador de Jesucristo. No puede salvarse a sí mismo. “Nosotros somos colaboradores de Dios”  (1 Cor.3:9). ¿Y cómo es ésto? Todo el cielo está trabajando para elevar a la raza humana de la degradación del pecado. 

Todo el cielo está abierto para los habitantes de la tierra.  Los ángeles de Dios son enviados a ministrar a los que han de ser herederos de salvación. “Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Fil.2:13).

Y es esa fe que obra la que ustedes quieren ¿De qué manera obra?  Obra por amor.  ¿Qué amor? Pues, el amor que fulgura de la cruz del Calvario.  Se levanta a mitad de camino entre la tierra y el cielo, y la salvación se obtiene mirando a esta cruz. 

El Padre la aceptó, y la hueste angélica se allegó hasta esa cruz, y Dios mismo se inclinó aceptando el sacrificio. Satisface la exigencia del Cielo, y el hombre puede ser salvo por medio de Jesucristo, si sólo tiene fe en El.  El hombre es reconciliado con Dios, y Dios con el hombre, mediante el sacrificio pleno,  perfecto y completo.

Ahora bien, queremos fe, queremos educar el alma en la fe, queremos que cada paso sea un paso de fe. Queremos fe en este sacrificio que ha sido hecho por nosotros. “La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron (Sal.85:10). El diablo está trabajando contra esto todo el tiempo. Jesucristo en la cruz del Calvario da testimonio de la fe que obra por amor. Es el amor que El ha manifestado por mi alma. Cristo ha muerto por mí. 

El me ha adquirido a un costo infinito, y ha expiado todo lo que es ofensivo a Dios.  Debo ser un colaborador suyo. Debo enseñar a otros como elevarse del estado pecaminoso en que me hallaba, y como asir por medio de una fe viva la justicia que es en Cristo Jesús.  Esa es la única manera como el pecador puede ser salvado.   (Elena White) 

FE Y OBRAS–parte 27-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

LA CALIDAD DE NUESTRA FE

NO PUEDE SER DEMOSTRADO POR EL RAZONAMIENTO-parte 2-

¿Has estado asimilando las preciosas verdades punto tras punto? ¿O has estado pensando en seguir tus propias ideas y opiniones, y lees y juzgas la Palabra de Dios por tus opiniones y teorías? ¿O cotejarás tus ideas y teorías con la Palabra de Dios permitiendo que te revele donde están las deficiencias y los defectos en tus ideas y teorías?   No podemos tomar la posición de que juzgaremos la Palabra de Dios porque creímos tal o cual cosa. 

“¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a ésto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:20).

Si hubo alguna vez un pueblo que necesitó luz, es el que está viviendo los días finales de la historia de esta tierra.  Queremos saber que dice la Escritura.  Anhelamos allegarnos a los oráculos vivientes de Dios. Queremos esa fe viva que ase el brazo del poder infinito, y deseamos confiar con todo nuestro ser en Cristo Jesús nuestra justicia. Y podemos hacerlo.  Si lo hacemos provechosamente para el interés de nuestra propia alma.

Tú puedes unirte a la Vid viviente.  Cada miembro de tu ser entero puede unirse a esa Vid,  y la savia y el alimento que vienen de la vid nutrirán la rama que está en la Vid, hasta que seas uno con Cristo como El era uno con el Padre.  De esa manera sus bendiciones te serán impartidas. Pero, no hemos tenido fe.  Hemos deshonrado a Dios con nuestra incredulidad demasiado tiempo.

ESTO ES LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE -parte 1-

¿Y que es creer?  Es aceptar plenamente que Jesucristo murió como nuestro sacrificio; que El se hizo maldición por nosotros, que tomó nuestros pecados sobre sí mismo, y nos imputó su propia justicia.  Por eso reclamamos esta justicia de Cristo, creemos en ella, y es nuestra justicia.  El es nuestro Salvador.  Nos salva porque dijo que lo haría.

¿Hemos de participar en todas las discusiones en cuanto a cómo puede salvarnos? ¿Tenemos en nosotros mismos la bondad que nos hará mejores y que nos limpiará de las manchas y las tachas del pecado, habilitándonos entonces para acudir a Dios? Nosotros simplemente no podemos hacerlo.

¿No saben que cuando el joven rico se acercó a Cristo y le preguntó que debía hacer para tener la vida eterna, Cristo le dijo que guardara los mandamientos?  El joven contestó: “Todo ésto lo he guardado”. Pero el Señor quería que entendiera que esta lección se aplicaba a él. 

“¿Qué más me falta?” (Mateo 19:20). No percibía que había algo que se refería a él o por qué no había de tener la vida eterna.  “Lo he guardado” dijo.  Ahora Cristo toca el punto débil de su corazón. Dice: “Ven, sígueme, y tendrás vida”. ¿Qué hizo el joven? Se alejó muy triste, porque tenía muchas posesiones.

Ahora bien, él no había guardado los mandamientos en absoluto.  Debería haber aceptado a Jesucristo como su Salvador, y haberse asido de su justicia. Entonces, al poseer la justicia de Cristo, hubiera podido guardar la Ley de Dios.  El joven magistrado no podía hollar la Ley. Debía respetarla; debía amarla.  Entonces Cristo habría aportado el poder divino para combinarlo con los esfuerzos humanos. 

Continúa en parte 28

 

FE Y OBRAS–parte 26-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

LA CALIDAD DE NUESTRA FE

LA SENCILLEZ DE LA SALVACIÓN-parte 2-

Entonces, ¿cómo puede el corazón natural despertar al arrepentimiento cuando no tiene poder para hacerlo? ¿Qué es lo que induce al hombre al arrepentimiento? Es Cristo Jesús. ¿Cómo induce al hombre al arrepentimiento?  Hay mil maneras en que puede hacerlo.

El Dios del cielo está obrando sobre las mentes humanas todo el tiempo. En la Palabra de Dios se formula una invitación, y no sólo se formula allí, sino también por medio de todos los que creen en Jesucristo y revelan a Cristo en sus caracteres.  Tal vez no se acerquen directamente a una persona para hablarle respecto a su condición de impenitencia, sin embargo, tal persona percibe, cuando entra en relación con algún discípulo de Jesucristo, que allí hay algo que ella no posee. 

Los fariseos advirtieron que en los discípulos de Jesús había algo que ellos no podían entender. Percibieron algo maravilloso, y en sus mentes quedó claro que los discípulos habían estado escuchando a Jesús y que habían aprendido de El sus lecciones.

Hay impresiones que se producen todo el tiempo.  Hay una atmósfera que rodea al alma humana, y esa atmósfera es una atmósfera celestial o una atmósfera infernal.  No hay sino dos líneas diferentes. O estamos en esta materia del lado de Cristo o estamos del lado del enemigo.  Y si continuamente extraemos rayos de la divina luz de gloria, los ángeles de Dios están a nuestro alrededor y hay una atmósfera que rodea al alma humana. 

Nuestra actitud, nuestras palabras, dan testimonio de una conversión genuina a todos los que entran en la esfera de nuestra influencia. “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga”.

Ahora que somos ramas de la Vid viviente seremos nutridos por la sabia que fluye de la Vid.  Fluye a todas las ramas todo el tiempo, y cada rama llevará fruto para la gloria de Dios. “A vuestro Padre le ha placido”  “que llevéis mucho fruto”.  Bien, entonces, ¿Cuál es nuestra actitud? Debe ser una actitud de fe viva.

NO PUEDE SER DEMOSTRADO POR EL RAZONAMIENTO-parte 1-

“Yo quiero -dice alguien- razonar este asunto”.  Bien, razónalo si puedes. “El viento sopla de donde quiere”, y tu oyes su sonido, pero no puedes explicarlo.  Y tampoco puedes explicar cómo obra Dios en el corazón humano. 

No puedes explicar esta fe que se aferra firmemente a los méritos de la sangre de un Salvador crucificado y resucitado para introducir la justicia de Cristo en tu vida. Cubierto con la justicia de Cristo y no con tu propia justicia, no dependerás de lo que puedes hacer o de lo que harás. ¿No sabes que nada puedes hacer sin Cristo? “Separados de mí –dice El- nada podéis hacer?  (Juan 15:5)

Cuando te sientas a la mesa, el alimento que comes es una expresión del amor de Cristo.  Y al escuchar o leer la verdad de las palabras de Dios, recibimos un mensaje que se envía a fin de proclamar para nosotros las palabras de vida.

¿Has estado asimilando las preciosas verdades punto tras punto? ¿O has estado pensando en seguir tus propias ideas y opiniones, y lees y juzgas la Palabra de Dios por tus opiniones y teorías? ¿O cotejarás tus ideas y teorías con la Palabra de Dios permitiendo que te revele donde están las deficiencias y los defectos en tus ideas y teorías?   

Continúa en parte 27

 

 

FE Y OBRAS–parte 25-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

LA CALIDAD DE NUESTRA FE

Leer JUAN 3:1-16

Si no hubiera nada más en todas las Escrituras que señalase definidamente el camino al cielo, lo tenemos aquí en estas palabras. Nos dicen qué es la conversión. Nos indican qué debemos hacer para ser salvos.  Y ésto golpea directamente en la raíz de la obra superficial en el mundo religioso. Choca directamente con la idea de que uno puede llegar a ser un hijo de Dios sin experimentar ningún cambio especial. 

Si la verdad de Dios halla cabida en nuestros corazones, se produce en nosotros un cambio decidido, porque tiene un poder santificador sobre la vida y el carácter.  Cuando veamos los frutos de la justificación en los que manifiestan poseer la verdad avanzada, como nosotros manifestamos tenerla, entonces habrá un curso de acción que dará testimonio de que hemos aprendido de Cristo.

Cuando Cristo, la Esperanza de Israel, fue clavado en la cruz y levantado como le dijo a Nicodemo que lo sería, la esperanza de los discípulos murió con Jesús. Ellos no podían explicar la cuestión.  No podían entender todo lo que Cristo les había dicho al respecto con anticipación.

Pero después de la Resurrección, resucitaron su esperanza y su fe, y salieron a proclamar a Cristo y a Este crucificado.  Contaron como el Señor de vida y gloria había sido tomado y crucificado por manos impías, y como había resucitado. Y así hablaron con gran denuedo las palabras de vida ante las cuales la gente se admiraba sobremanera.

Los fariseos y los que oyeron a los discípulos proclamar osadamente a Jesús como el Mesías, entendieron que ellos habían estado con Jesús y habían aprendido de El. Hablaban tal como Jesús habló. Esto dejó en claro en las mentes de aquellos, que los discípulos habían aprendido de Jesús.  ¿Cómo ha sucedido con sus discípulos en todas las edades del mundo? Ciertamente, han aprendido de Jesús; han estado en su escuela; han sido sus alumnos y han aprendido las lecciones de Cristo respecto a la conexión viviente que el alma tiene con Dios. 

Esa fe viviente es esencial para nuestra salvación a fin de que nos aferremos de los méritos de la sangre del Salvador crucificado y resucitado – de Cristo nuestra justicia. Parecería haber una atmósfera nubosa que se ha acumulado en torno del alma del hombre y que ha cerrado su mente.  Es casi imposible abrirse paso a través de esta atmósfera de duda e incredulidad.  Es casi imposible despertar sus intereses vitales a fin de que pueda comprender lo que necesita hacer para ser salvo.

LA SENCILLEZ DE LA SALVACIÓN –parte 1-

El que se aferre a la justicia de Cristo no ha de esperar ni por un momento que él mismo podrá borrar sus propios pecados.  No necesita aguardar hasta haber experimentado un arrepentimiento satisfactorio antes de poder apropiarse de la justicia de Cristo.  No entendemos el tema de la salvación.  Es tan sencillo como el ABC. Pero no lo entendemos.

Ahora bien, ¿cómo es que se arrepiente el ser humano? ¿Es algo que proviene de sí mismo? NO; porque el corazón natural está en enemistad con Dios.  Entonces, ¿cómo  puede el corazón natural despertar al arrepentimiento cuando no tiene poder para hacerlo?   

Continúa en parte 26

 

 

FE Y OBRAS–parte 24-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

 EL PUEBLO QUE GUARDA LOS MANDAMIENTOS-parte 2-

Además hemos hablado de la oscuridad que el diablo ha arrojado sobre nosotros, y nos hemos lamentado por nuestra situación; y al hacerlo, tan sólo hemos extendido la sombra a otras almas, de manera que eso que nos dañó a nosotros fue también un daño para ellos.  Al pronunciar nuestras palabras de incredulidad, otros han sido envueltos en tinieblas y duda.

No podemos permitirnos hacer esta obra.  De ese modo ponemos a nuestro bondadoso Padre celestial en una luz falsa.  Todo esto debe cambiar.  Debemos recoger los rayos de verdad divina y permitir que nuestra luz ilumine el oscuro sendero de otros. La luz del cielo brilla para los que siguen a Cristo, la luz del mundo.

“Yo soy la luz del mundo, el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”  (Juan 8:12).

¿Qué clase de recomendación de la religión de Cristo damos al mundo si andamos quejándonos y lamentándonos, llenos de pesar? Los que guardan los mandamientos de Dios (Éxodo 20:3-17) deberían hacer manifiesto que la verdad está santificando el alma, refinando y purificando los pensamientos, y elevando el carácter y la vida. Cristo murió para que la imagen moral de Dios pudiera ser restaurada en nuestras almas y pudiese reflejarse ante quienes nos rodean.

Necesitamos beber más y más profundamente de la fuente de vida.  Que ni un alma se sienta satisfecha sin hacer una obra completa para la eternidad, y que pueda verse, a la vez por precepto y por ejemplo, que seamos representantes de Cristo. El Señor está listo para impartir bendiciones aún mayores.

El permitió que toda su benevolencia se manifestara delante de Moisés; proclamó ante él su carácter como un Dios lleno de misericordia, paciente y benigno –que perdona la iniquidad, la transgresión, y el pecado.  Moisés había de representar este carácter ante el pueblo de Israel, y nosotros hemos de hacer lo mismo.

Debemos proclamar la bondad de Dios y poner de manifiesto su verdadero carácter. Debemos reflejar su gloria. ¿No nos hemos unido a la obra del enemigo de las almas, representando erróneamente a nuestro Padre celestial?  ¿No hemos estado juzgando a nuestros hermanos, criticando sus palabras y acciones? Entonces el amor de Dios no se ha entronizado en nuestras almas.  Hagamos un cambio decidido.   (Elena White).

 

FE Y OBRAS–parte 23-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

 EL PUEBLO QUE GUARDA LOS MANDAMIENTOS-parte 1-

Todo el cielo ha estado observando con intenso interés a los que pretenden constituir el pueblo de Dios que guarda los mandamientos.  He aquí los que deberían estar en condición de reclamar todas las ricas promesas de Dios; los que deberían avanzar de gloria en gloria y de fortaleza en fortaleza: los que deberían estar en situación de dar gloria a Dios por medio de las obras que realizan. 

Jesús ha dicho “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16).

Debemos asir más y más los divinos rayos de luz del cielo.  Debemos ponernos justamente donde podamos recibir la luz y reflejarla, con toda su gloria, en el sendero de otros.  Nunca ha habido un tiempo en el cual pudiéramos sentir más ánimo y confianza en el trabajo que el actual. Hay muchos en nuestro mundo que no guardan los mandamientos de Dios ni hacen profesión alguna de guardarlos, y sin embargo reclaman sus bendiciones. 

Están deseosos de aceptar las promesas de Dios y de apropiarse de ellas, sin hacer caso de las condiciones sobre las cuales se basan.  Los tales no tienen derecho a las bendiciones que pretenden.

Pero los que guardan los mandamientos, ¿por qué  no han de aferrarse a las promesas que han sido dadas a los hijos de Dios? Podemos ver la justicia de Cristo en la Ley. En la cruz del Calvario, “la misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron”  (Sal.85:10). 

La verdad y la justicia deben ser presentadas con el amor de Dios como se manifestó en Jesús ¡Cuán necesaria se revelará la purificación de toda contaminación moral! Entonces, cuando ésto sea realizado, cuando contemplen al Redentor, su  misericordia y compasión, la contumacia de la voluntad que ha mantenido a tantos alejados de la luz, se desvanecerá por completo de sus almas.

Cada uno de nosotros debe caer sobre la Roca y ser quebrantado. ¿Habrá alguno que se aferrará a su justificación propia? ¿Habrá alguno que mantendrá su obstinación? ¿Hay un corazón que no se subyugará por el amor de Jesús?

Necesitamos acercarnos aún más a Dios… ¿Por qué nuestros corazones han sido tan insensibles al amor de Dios? ¿Por qué hemos pronunciado juicios tan severos acerca de nuestro Padre celestial?  Satanás ha tergiversado a nuestro Dios en toda forma posible.  Ha echado su diabólica sombra a través de nuestro camino, para que no percibamos a nuestro Dios como un Dios de misericordia, compasión y verdad.  Por esto el hierro se ha introducido en nuestras almas.  (Elena White)   

Continúa en parte 24-

FE Y OBRAS–parte 22-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

COMO SABER SI DIOS ESTA GUIANDO

Muchas personas profesan ser santas, perfectas.  Ahora bien, esta doctrina contiene una influencia maléfica.  Tales personas les expondrán maravillosos ejercicios mentales para mostrarles que el Señor los está guiando e instruyendo.  Entonces, ¿cómo podemos saber si el Señor está guiando? Hay una forma de probarlo:

“¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a ésto, es porque no les ha amanecido” (Isa.8:20).

Si se suscita la enemistad del corazón humano cuando se menciona al Señor, el gran Jehová, pueden saber que la persona no tiene comunión con Dios. La gente puede pretender que tiene gran fe en Jesús, y que no hay nada que uno pueda hacer sino que Cristo lo hará por uno.

Cuando Cristo llame a los muertos, dependerá enteramente de nuestro curso de acción si será una resurrección para vida eterna o una resurrección para condenación.  De esta manera ellos mezclan estas verdades completamente con el error, al punto de que no saben que es verdad; y si se les pide que se sienten y escudriñen las Escrituras con uno para ver que dice el Señor, la respuesta es que no tienen necesidad de escudriñar las Escrituras, porque el Señor le ha dicho qué tienen que hacer.

La voz de Dios nos habla por medio de su Palabra, y hay muchas voces que vamos a oír; pero Cristo nos advirtió que debemos cuidarnos de los que nos dijeren: “Aquí está el Cristo, o allí está”.  Entonces ¿cómo sabremos que los tales no tienen la verdad a menos que cotejemos a cada cosa con las Escrituras?  Cristo nos amonestó que estemos alerta de los falsos profetas que vendrán a nosotros en su nombre, diciendo que son el Cristo. 

Si tomamos la posición de que no tiene importancia que entendamos las Escrituras por sí mismas, estaremos en peligro de ser extraviados por estas doctrinas.  Cristo ha dicho que habrá muchos que en el día del juicio dirán: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?”  Pero Cristo les responderá: “Apartaos de mi hacedores de maldad”  (Mateo 7:22, 23)

Entendamos que es pecado: es la transgresión de la Ley de Dios. Esta es la única definición que dan las Escrituras. Por consiguiente, vemos que los que pretenden ser guiados por Dios, pero se apartan de El y de su Ley, no escudriñan las Escrituras. 

Pero el Señor conducirá a su pueblo; porque El dice que sus ovejas lo seguirán si oyeren su voz, pero no seguirán a un extraño.  Entonces, nos resulta apropiado comprender cabalmente las Escrituras.  Y no necesitaremos inquirir si otros tienen la verdad, porque se echará de ver en sus caracteres.

SATANÁS OBRARA MILAGROS

Se acerca el tiempo cuando Satanás obrará milagros directamente a la vista de todos, proclamando que él es Cristo; y si nuestros pies no están firmemente establecidos en la verdad de Dios, entonces seremos apartados de su fundamento.

La única seguridad es buscar la verdad como a tesoros escondidos. Es importante que escudriñemos las Escritura continuamente, llenar la mente con la Palabra de Dios, tener los tesoros de la Palabra de Dios guardados en nuestro corazón, y cotejar cada punto con las Escrituras.   (Elena White)

 

FE Y OBRAS–parte 21-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

ADVERTENCIA CONTRA UNA SANTIFICACIÓN ESPURIA

QUE EXIGE DIOS –parte 2-

Y el apóstol Juan declara: “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él” (1 Juan 2:4).

Es inseguro confiar en los sentimientos o impresiones; éstos no son guías confiables.  La Ley de Dios es la única norma correcta de santidad.  Por esta Ley será juzgado el carácter.  Si alguien que busca la salvación preguntara: “¿Haciendo que cosa heredaré la vida eterna?”, los modernos maestros de la santificación contestarían”  “Tan sólo cree que  Jesús te salvará”. 

Pero cuando a Cristo se le formuló esta pregunta dijo:  “¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?” Y cuando el que preguntaba replicó: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón… y a tu prójimo como a ti mismo”, Jesús dijo “Bien has respondido; haz ésto, y vivirás” (Lucas 10:25-28).

La verdadera santificación se evidenciará por una consideración concienzuda de todos los mandamientos de Dios (Éxodo 20:3-17), por un desarrollo cuidadoso de cada talento, por una conversación circunspecta, por revelar en cada acto la mansedumbre de Cristo.

UNA SANTIFICACIÓN QUE ALEJA DE LA BIBLIA

¿Qué puede esperarse de los que siguen sus propias imaginaciones en lugar de la Palabra de Dios, sino que serán engañados? Los tales desechan el único detector de errores, y ¿qué impedirá que el gran engañador los lleve cautivos a su voluntad? La santificación espuria directamente aleja de la Biblia.  La religión es reducida a una fábula. Sentimientos e impresiones se erigen en criterio. 

Mientras profesan ser impecables y se vanaglorian de su rectitud, los que presumen de santos enseñan que los hombres están en libertad de transgredir la Ley de Dios y que los que obedecen sus preceptos han sido destituidos de la gracia.  Una presentación de las demandas de la Ley levanta su oposición y excita su ira y desprecio. De ese modo revelan su carácter, por cuanto “Los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la Ley de Dios, ni tampoco pueden” (Romanos: 8:7).

El verdadero seguidor de Cristo no hará jactanciosas proclamaciones de santidad.  El pecador es convencido de pecado por la Ley de Dios.  Ve su propia pecaminosidad en contraste con la perfecta justicia que la Ley prescribe, y ésto lo lleva a la humildad y el arrepentimiento.  Se reconcilia con Dios por medio de la sangre de Cristo; y al continuar caminando con El, obtendrá una comprensión más nítida de la santidad del carácter de Dios y de la naturaleza trascendente de sus requerimientos.  Verá más claramente sus propios defectos y sentirá la necesidad de un continuo arrepentimiento y una fe constante en la sangre de Cristo.

El que lleva consigo un permanente sentido de la presencia de Cristo no puede entregarse a la confianza en sí mismo o a la justificación propia.  Ninguno de los profetas  o apóstoles formularon orgullosas pretensiones de santidad.  Cuanto más se acercaron a la perfección  del carácter, menos dignos y justos se vieron a sí mismos.  Pero los que tienen la menor comprensión de la perfección de Jesús  cuyos ojos están menos dirigidos a El, son los que pretenden con más vehemencia ser perfectos. (Elena White)

 

FE Y OBRAS–parte 20-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

ADVERTENCIA CONTRA UNA SANTIFICACIÓN ESPURIA

La Ley de Dios es la gran norma de santidad.  La advertencia a la gente es contra la moderna santificación espuria que tiene su origen en la adoración del yo en lugar de la sumisión a la voluntad de Dios. Este error está inundando el mundo rápidamente, y como testigos de Dios seremos llamados a dar un decidido testimonio contra él. Es uno de los engaños específicos de los postreros días y demostrará ser una tentación para todos los que creen en la verdad presente. 

Los que no tienen su fe firmemente establecida en la Palabra de Dios serán extraviados.  Y la parte más triste de todo ésto es que tan pocos de los que son engañados por este error hallan alguna vez el camino de regreso a la luz.

La Biblia es la norma por medio de la cual se ha de probar las pretensiones de todos los que profesan santificación.  Jesús oró pidiendo que sus discípulos fueran santificados en la verdad, y dijo: “Tu Palabra es verdad” (Juan 17:17); mientras el salmista declara: “…Y tu ley (es) la verdad” (Sal.119:142). Todos los que son guiados por Dios manifestarán un elevado respeto por las Escrituras en la cuales se oye su voz. 

Para los tales la Biblia será: “Util para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Tim.3:16, 17). “Por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:16).

No necesitamos otra evidencia para juzgar la santificación de los hombres; si temen no estar obedeciendo la voluntad de Dios en su integridad, si escuchan diligentemente su voz, confiando en su sabiduría, y haciendo de la Palabra de Dios su consejero, entonces, aunque no hacen alarde de una bondad superior, podemos estar seguros de que están tratando de alcanzar la perfección del carácter cristiano.

Pero si pretenden ser santos hasta insinúan que ya no necesitan escudriñar las Escrituras, podemos declarar sin vacilación que su santificación es espuria.  Se están inclinando ante su propio entendimiento en vez de conformarse a la voluntad de Dios.

QUE EXIGE DIOS –parte 1-

Dios exige en la actualidad exactamente lo que exigió a la santa pareja en el Edén: obediencia perfecta a sus requerimientos. Su Ley permanece inmutable en todas sus edades.  La gran norma de justicia presentada en el Antiguo Testamento no es rebajada en el Nuevo.  No es la función del Evangelio debilitar las demandas de la Santa Ley de Dios, sino elevar a los hombres para que puedan guardar sus preceptos.

La fe en Cristo que salva al alma NO es lo que muchos presentan. “Cree, cree –es su pregón-; sólo cree en Cristo, y serás salvo.  Es lo único que necesitas hacer”. La fe verdadera, a la vez que confía enteramente en Cristo para la  salvación, conducirá a la perfecta conformidad con la Ley de Dios.  La fe se manifiesta en obras.  Y el apóstol Juan declara:

“El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él” (1 Juan 2:4) 

(Elena White)

Continúa en parte 21