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LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 70-

LOS ÁNGELES Y LOS DEMONIOS DURANTE EL MINISTERIO DE CRISTO-parte 5

ÁNGELES MALIGNOS PRESENTES ENTRE LA AUDIENCIA DE CRISTO

Mezclándose con sus oyentes, había ángeles (malos) que inducían a los hombres a hacer sugestiones, criticas, aplicaban falsamente y tergiversaban las palabras del Salvador.

Cristo era el instructor en las asambleas de estos ángeles, antes de que cayeran de su alto estado. (MS)

LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO

Cristo podría haber ordenado a la piedra que se apartase. Podría haber ordenado a los ángeles que estaban a su lado que la sacasen.  A su orden, manos invisibles habrían removido la piedra.  Pero había de ser sacada por manos humanas.  Así Cristo quería mostrar que la humanidad ha de cooperar con la divinidad. No se pide al poder divino que haga lo que el poder humano puede hacer. (DTG-492)

JESÚS ACOSADO DE CIUDAD EN CIUDAD DURANTE SU MINISTERIO

Jesús fue seguido de ciudad en ciudad durante su ministerio.  Sacerdotes y gobernantes lo acosaban, tergiversando sus labores y su misión.  A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.  Los ángeles presenciaban cada paso del conflicto y se maravillaban de las estratagemas de Satanás contra el divino Hijo de Dios.  Aquel que había seguido a Jesús en poder y gloria en el cielo, había caído tan bajo, que se dedicaba a influir en las mentes de los hombres para que siguieran los pasos de Cristo de ciudad en ciudad. (ST)

En más de una ocasión (Jesús) habría sido muerto, si los ángeles  del cielo no hubiesen intervenido preservando su vida, hasta que el caso del pueblo judío como nación fuera decidido.  (RH)

LOS ÁNGELES DURANTE LA PASIÓN Y MUERTE DE CRISTO-parte 1-

JESÚS Y SUS DISCÍPULOS EN GETSEMANÍ

En compañía de sus discípulos, el Salvador se encaminó lentamente hacia el huerto de Getsemaní.  Al acercarse al huerto, los discípulos notaron el cambio de ánimo en su Maestro.  Nunca antes le habían visto tan triste y callado. Mientras avanzaba, esta extraña tristeza se iba ahondando. Cerca de la entrada del huerto, Jesús dejó a todos sus discípulos, menos tres, rogándoles que orasen por sí mismos y por El.  Acompañado de Pedro, Santiago y Juan, entró en los lugares más retirados.

“Quedaos aquí, –dijo-  y velad conmigo”.

Fue a corta distancia, y cayó postrado. Sentía que el pecado le estaba separando de su Padre.  La sima era tan ancha, negra y profunda que su espíritu se estremecía ante ella.

Sintiendo quebrantada su unidad con el Padre, temía que su naturaleza humana no pudiese soportar el venidero conflicto con las potestades de las tinieblas,

En el desierto de la tentación, había estado en juego el destino de la raza humana.  Cristo había vencido entonces. Ahora el tentador había acudido a la última y terrible lucha, para la cual se había estado preparando durante los tres años del ministerio de Cristo.  Para él todo estaba en juego. 

Si fracasaba aquí, perdía su esperanza de dominio; los reinos del mundo llegarían a ser finalmente de Cristo; él mismo sería derribado y desechado. Pero si podía vencer a Cristo, la tierra llegaría a ser el reino de Satanás, y la familia humana estaría para siempre en su poder.  Frente a las consecuencias posibles del conflicto, embargaba el alma de Cristo el temor de quedar separada de Dios.  Satanás le decía que si se hacía garante de un mundo pecaminoso, la separación sería eterna.

Satanás presentaba al Redentor una situación en sus rasgos más duros: el pueblo que pretende estar por encima de todos los demás en ventajas temporales y espirituales te ha rechazado. Uno de tus propios discípulos te traicionará. Todos te abandonarán.

De sus labios, brota el amargo clamor: “Padre mío, si es posible, pase de mi esta copa”.  Pero aún entonces añade: “Pero no sea como yo quiero, sino como tú” (DTG-636-638)

LOS ÁNGELES EN GETSEMANÍ

Continúa en parte 71

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 69-

LOS ÁNGELES Y LOS DEMONIOS DURANTE EL MINISTERIO DE CRISTO-parte 4

SANAMIENTO DEL MUCHACHO ENDEMONIADO

Fue traído el muchacho y, al posarse los ojos del Salvador sobre él, el espíritu malo lo arrojó al suelo en convulsiones de agonía. Se revolcaba y echaba espuma por la boca, hendiendo el aire con clamores pavorosos.

El Príncipe de la vida y el príncipe de las potestades de las tinieblas habían vuelto a encontrarse en el campo de batalla. Invisibles, los ángeles de luz y las huestes de los malos ángeles se cernían cerca del lugar para contemplar el conflicto. Por un momento, Jesús permitió al mal espíritu que manifestase su poder, a fin de que los espectadores comprendiesen el libramiento que se iba a producir. 

Jesús se volvió hacia el enfermo y dijo: “Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él” (Mar.9:25).  Se oyó un clamor y se produjo una lucha intensísima.  El demonio, al salir, parecía estar por quitar la vida a su víctima.  Luego el mancebo quedó acostado sin movimiento y aparentemente sin vida. La multitud murmuró: “Está muerto”.  Pero Jesús le tomó de la mano y, alzándole, le presentó en perfecta sanidad mental y corporal a su padre.  El padre y el hijo alabaron el nombre de su libertador.  (DTG-395-396)

JESÚS ES ACUSADO DE ESTAR POSEIDO POR EL DEMONIO

“Yo soy el buen pastor; –declaro Jesús- el buen pastor su vida da por las ovejas” (Juan 10:11).  Estas palabras, dichas ante una gran congregación, produjeron una profunda impresión en los corazones de muchos de los presentes.  Los escribas y fariseos se llenaron de celos al ver que muchos lo recibían favorablemente.  Mientras El se presentaba como el “Buen Pastor”, los fariseos decían: “Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís? Otros, en cambio, distinguiendo en El al verdadero pastor decían:

“Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?» Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación.  Era invierno, y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón.  Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.  Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí…Yo y el Padre uno somos”.

Los judíos comprendieron el significado de sus palabras y tomaron piedras para apedrearlo. Jesús, mirándolos calmadamente, les preguntó: “Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?” (Juan 10:20-32).

Cristo, la Majestad del cielo, se mantuvo calmo y seguro como Dios frente a sus adversarios. Sabía que fuerzas invisibles, legiones de ángeles lo rodeaban, y que una sola palabra de sus labios hubiera sido suficiente para detener a la multitud si alguno osaba arrojarle una sola piedra. (ST)

Aunque Cristo daba evidencias de su divino poder, sus enseñanzas no eran aceptadas sin interrupción.  Los dirigentes buscaban ponerlo en ridículo ante el pueblo.  Intentaban estorbarlo para que sus ideas y doctrinas no pudieran ser explicadas en forma ordenada.

Pero la luz brillaba en las mentes de centenares de personas.  Entonces cuando los dirigentes veían que las palabras poderosas de Cristo maravillaban a la gente, se enfurecían y lo acusaban, diciendo: “¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio?” (Juan 8:48)

La furia de los judíos no tuvo límites, y se prepararon para apedrearle.  Pero los ángeles de Dios, invisibles a los seres humanos, lo tomaron y llevaron fuera de la asamblea. (ST).

ÁNGELES MALIGNOS PRESENTES ENTRE LA AUDIENCIA DE CRISTO

Continúa en parte 70

 

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 68-

LOS ÁNGELES Y LOS DEMONIOS DURANTE EL MINISTERIO DE CRISTO-parte 3

EL ENDEMONIADO EN LA SINAGOGA DE CAPERNAUN

Mientras estaba Jesús en la sinagoga, hablando del reino que había venido a establecer y de su misión de libertad a los cautivos de Satanás, fue interrumpido por un grito de terror.  Un loco se lanzó hacia delante de entre la gente, clamando: “Déjanos; ¿qué tienes  con nosotros Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios” (Lucas 4:34).

Todo quedó entonces en confusión y alarma. La atención de desvió a Cristo, y la gente ya no oyó sus palabras.  Tal era el propósito de Satanás al conducir su víctima a la sinagoga.  Pero Jesús reprendió al demonio, diciendo: “Cállate, y sal de él. Entonces el demonio, derribándolo en medio de ellos, salió de él, y no le hizo daño alguno” (Lucas 4:35).

La mente de este pobre doliente había sido oscurecida por Satanás, pero en presencia del Salvador un rayo de luz había atravesado las tinieblas. Se sintió incitado a desear estar libre del dominio de Satanás; pero el demonio resistió al poder de Cristo.  Cuando el hombre trató de pedir auxilio a Jesús, el mal espíritu puso en su boca las palabras, y el endemoniado clamó con la agonía del temor.

Comprendía parcialmente que se hallaba en presencia de Uno que podía librarle; pero cuando trató de ponerse al alcance de esa mano poderosa, otra voluntad lo retuvo; las palabras de otro fueron pronunciadas por su medio.  Era terrible el conflicto entre el poder de Satanás y su propio deseo de libertad.  Pero el Salvador habló con autoridad, y libertó al cautivo. (DTG-220-221)

EL SANAMIENTO DEL SIERVO DEL CENTURION

El centurión vio, con el ojo de la fe, que los ángeles de Dios estaban alrededor de Jesús, y que éste podía comisionar a un ángel para acercarse al sufriente.  Creía que sus palabras podían penetrar la habitación del siervo y sanarlo. (RH)

LOS ENDEMONIADOS DE GADARA

Por la mañana temprano, el Salvador y sus compañeros llegaron a la orilla.  Desde algún escondedero entre las tumbas, dos locos echaron a correr hacia ellos como si quisieran despedazarlos. De sus cuerpos colgaban trozos de cadenas que habían roto al escapar de sus prisiones. Los discípulos huyeron aterrorizados; pero al rato notaron que Jesús no estaba con ellos. 

Jesús con autoridad ordenó a los espíritus inmundos que saliesen.  Sus palabras penetraron las oscurecidas mentes de los desafortunados. Cayeron a los pies del Salvador para adorarle; pero los demonios hablaron por medio  de ellos clamando: “¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?” (Mateo 8:29).

En la ladera de una montaña no muy distante pacía una gran piara de cerdos.  Los demonios pidieron que se les permitiese entrar en ellos, y Jesús se lo concedió.

Mientras tanto, un cambio maravilloso se había verificado en los endemoniados.  Había amanecido en sus mentes. Sus rostros, durante tanto tiempo deformados a la imagen de Satanás, se volvieron repentinamente benignos, y con alegría alabaron a Dios por su liberación. (DTG-304-305)

SANAMIENTO DEL MUCHACHO ENDEMONIADO

Continúa en parte 69

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 67-

LOS ÁNGELES Y LOS DEMONIOS DURANTE EL MINISTERIO DE CRISTO-parte 2

RECHAZO EN NAZARET

Durante su niñez y juventud, Jesús había adorado entre sus hermanos en la sinagoga de Nazaret.  Desde que iniciara su ministerio, había estado ausente, pero ellos ignoraban lo que le había acontecido.  Cuando volvió a aparecer entre ellos, su interés y expectativa se avivaron en sumo grado.

Cuando un rabino estaba presente en la sinagoga, se esperaba que diese el sermón, y cualquier israelita podía hacer la lectura de los profetas.  En ese sábado, se pidió a Jesús que tomase parte en el culto.  “Se levantó a leer.  Y se le dio el libro del profeta Isaías” (Lucas 4:16-17).

Jesús estaba delante de la gente como exponente vivo de las profecías concernientes a El mismo. Explicando las palabras que había leído, habló del Mesías como del que había de aliviar a los oprimidos, libertar a los cautivos, sanar a los afligidos, devolver la vista a los ciegos y revelar al mundo la luz de la verdad.  Mientras sus corazones estaban movidos por el Espíritu Santo, respondieron con ferviente amenes y alabaron al Señor. (DTG-203-204)

Tras las  palabras de Cristo, el Espíritu obró tan poderosamente en los corazones de los que estaban presentes en la sinagoga, que respondieron en forma positiva a las palabras que procedían de sus labios.  Se produjo un cambio en esa congregación.  Cuando la divinidad de Cristo apareció a través de su humanidad, el discernimiento espiritual de los presentes fue reavivado. Pero allí estaba Satanás para despertar dudas, orgullo e incredulidad. (ST)

Cuando Jesús anunció: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”, se sintieron inducidos a pensar en sí mismos y en los asertos de quien les dirigía la palabra.

¿Quién es este Jesús?,  preguntaron. Aunque su vida había sido intachable, no querían creer que fuese el Prometido.

Al abrir la puerta a la duda, sus corazones se fueron endureciendo tanto más.  Satanás estaba decidido a que los ojos ciegos no fuesen abiertos, ni libertadas las almas de la esclavitud. Ahora despreciaban la fe que al principio les inspiraba.  No querían admitir que Aquel que había surgido de la pobreza y la humildad fuese otra cosa que un hombre común.  (DTG-204-206)

Ángeles de luz estaban en aquella asamblea, mirando con intenso interés la hora de la decisión.  También estaban allí los ángeles de Satanás para sugerir dudas y despertar el prejuicio…

La incredulidad produce malicia.  Que un hombre de baja estirpe y nacido de la pobreza se atreviera a reprobarlos, llenó los corazones de los nazarenos de odio y locura.  Se produjo una gran confusión; la gente tomó a Jesús y lo echó de la sinagoga y de su ciudad. (ST)

Todos parecían estar decididos a destruirlo.  Lo llevaron hasta el  borde de un precipicio con el fin de despeñarlo. Las maldiciones y los gritos llenaban el aire, y algunos le arrojaban polvo y piedras.  Ángeles de Dios lo tomaron de en medio de la multitud y preservaron su vida. 

Estos mensajeros celestiales habían estado presentes en la sinagoga mientras les hablaba, y lo acompañaron mientras era empujado y maltratado por los incrédulos y furiosos judíos.  Los ángeles cegaron los ojos de la multitud enloquecida y llevaron a Jesús a un lugar seguro. (SP)

EL ENDEMONIADO EN LA SINAGOGA DE CAPERNAUN

Continúa en parte 68

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 66-

LOS ÁNGELES EN EL BAUTISMO DE CRISTO Y DURANTE SU EXPERIENCIA EN EL DESIERTO-parte 3-

ÁNGELES DEL CIELO PRESENCIARON LAS TENTACIONES DE CRISTO

Aparentemente, Cristo estaba solo frente a Satanás en el desierto de la tentación. Pero no lo estaba, los ángeles lo rodeaban. De la misma  manera, los ángeles de Dios son enviados a servir a aquellos que están bajo los más fieros asaltos del enemigo. (MR-180-).

Todo el cielo presenció el conflicto entre el Príncipe de la luz y el príncipe de las tinieblas.  Los ángeles estaban listos para intervenir a favor de Cristo, si Satanás hubiese traspuesto los límites prescriptos (BE & ST).

Estas fueron tentaciones reales, no simuladas. Cristo “padeció siendo tentado” (Hebreos 2:18). El tremendo esfuerzo había dejado a Cristo como muerto. “Y he aquí vinieron ángeles y le servían” (Mateo 4:11).  El enemigo fue vencido.

Habiendo Satanás acabado sus tentaciones, se apartó de Jesús por una temporada.  Los ángeles sirvieron a Jesús de comer en el desierto, lo fortalecieron, y la bendición de su Padre reposó sobre El. (Primeros Escritos-158-)

DESPUÉS DE LAS TENTACIONES

Después que Satanás fracasó en su intento de vencer a Cristo en el desierto, combinó sus fuerzas para que se opusiesen a su ministerio y si fuese posible estorbasen su obra. Apenas se retiró del conflicto en el desierto, tuvo concilio con sus ángeles y maduró sus planes de cegar aún más la mente del pueblo judío, a fin de que no reconociese a su Redentor.  Iba a inducirlos a rechazar a Cristo y a hacerle la vida tan amarga como fuese posible, esperando desalentarlo en su misión. (DTG-175-176)

LOS ÁNGELES Y LOS DEMONIOS DURANTE EL MINISTERIO DE CRISTO

LA POSESION DEMONIACA EN LOS DÍAS DE CRISTO –parte 1-

El período del ministerio personal de Cristo entre los hombres fue el tiempo de mayor actividad para las fuerzas del reino de las tinieblas. Durante siglos, Satanás y sus malos ángeles habían procurado dominar los cuerpos y las almas de los hombres, imponiéndoles el pecado y el sufrimiento. (DTG-222)

Cuando Cristo comenzó su ministerio el engaño del pecado había llegado a su culminación. Habían sido puestos en operación todos los medios para depravar las almas de los hombres. Los agentes satánicos estaban incorporados con los hombres. 

Los cuerpos de los seres humanos, hechos para ser morada de Dios, habían llegado a ser habitación de demonios.  Los sentidos, los nervios, las pasiones, los órganos de los hombres, eran movidos por agentes sobrenaturales en la complacencia de la concupiscencia más vil.  La misma estampa de los demonios estaba grabada en los rostros de los hombres.

Satanás se regocijaba de que había logrado degradar la imagen de Dios en la humanidad.  Entonces vino Jesús a restaurar en el hombre la imagen de su Hacedor.  Vino para expulsar a los demonios que habían dominado la voluntad.  Vino para levantarnos del polvo, para rehacer según el modelo divino el carácter que había sido mancillado, para hermosearlo con su propia gloria. (DTG-27-28)

En el Nuevo Testamento se establece claramente que los hombres podían ser poseídos por los demonios. Las personas así afligidas no sufrían simplemente de una enfermedad producida por causas naturales.  Cristo sabía perfectamente con quien estaba tratando y reconocía la presencia directa de los malos espíritus. (SP-432-)

Satanás y sus ángeles estaban muy ocupados durante el ministerio de Cristo, tratando de producir odio, incredulidad y desprecio. (SG-36)

RECHAZO EN NAZARET

Continúa en parte 67

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 65-

LOS ÁNGELES EN EL BAUTISMO DE CRISTO Y DURANTE SU EXPERIENCIA EN EL DESIERTO-parte 2-

EL BAUTISMO DE CRISTO-parte 2-

La mirada del Salvador parece penetrar el cielo mientras vuelca los anhelos de su alma en oración.  Bien sabe El como el pecado endureció los corazones de los hombres, y cuán difícil les será discernir su misión y aceptar el don de la salvación.  Intercede ante el Padre a fin de obtener poder para vencer su incredulidad, para romper las ligaduras con que Satanás los encadenó, y para vencer en su favor al destructor.  Pide el testimonio de que Dios acepta la humanidad en la persona de su Hijo. 

Nunca antes habían escuchado los ángeles semejante oración. Ellos anhelaban llevar a su amado Comandante un mensaje de seguridad y consuelo.  Pero el Padre mismo contestará la petición de su Hijo.  Salen directamente del trono los rayos de su gloria. Los cielos se abren, y sobre la cabeza del Salvador desciende una forma de paloma de la luz más pura, emblema adecuado del Manso y Humilde. De los cielos abiertos, se oyó una voz que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:17).   (DTG-86)

El Señor había prometido dar a Juan una señal para que pudiese saber quién era el Mesías. Ahora, al salir Jesús del agua, la señal prometida fue dada; vio los cielos abiertos, y al Espíritu de Dios, como una paloma sobrevolando sobre Cristo. Entonces, una voz del cielo dijo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”.

En ocasión del bautismo del Salvador, Satanás se hallaba entre los testigos. Vio la gloria del Padre que descansaba sobre su Hijo.  Oyó la voz de Jehová atestiguar la divinidad de Jesús. Desde el pecado de Adán, la especie humana había estado privada de la comunión directa con Dios, el trato entre el cielo y la tierra se había realizado por medio de Cristo; pero ahora que Jesús había venido “en semejanza de carne de pecado” (Romanos 8:3), el Padre mismo habló. 

Antes se había comunicado con la humanidad por medio de Cristo; ahora se comunicaba con la humanidad de Cristo. Satanás había esperado que el aborrecimiento que Dios siente  hacia el mal produjera una eterna separación entre el cielo y la tierra. Pero ahora era evidente que la relación entre Dios y el hombre había sido restaurada. (DTG 90-91)

Satanás podía discernir detrás de la humanidad de Cristo, la gloria y la pureza de Aquel con quien había estado asociado en las cortes celestiales. La escena de lo que el mismo había sido: un querubín cubridor lleno de belleza y santidad, paso delante de él.  (Bible Echo and Signs of the Times)

LA TRIPLE TENTACION DE CRISTO EN EL DESIERTO

Satanás había declarado a sus ángeles asociados que vencería a Cristo en el aspecto del apetito. Esperaba vencerlo en su estado de debilidad (ST)

Satanás vio que debía vencer o ser vencido.  Los resultados del conflicto significaban demasiado para ser confiados a sus ángeles confederados.  Debía dirigir personalmente la guerra. (DTG-91)

Mientras estuvo en el desierto, Cristo ayunaba, pero no sentía hambre…Dedicaba su tiempo a la oración ferviente, y estaba en plena comunión con Dios; era como si estuviese en la presencia del Padre.

ÁNGELES DEL CIELO PRESENCIARON LAS TENTACIONES DE CRISTO

Continúa en parte 66

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 64-

LOS ÁNGELES DURANTE LA ENCARNACIÓN Y LA NIÑEZ DE CRISTO-parte 5-

LOS AÑOS SILENCIOSOS

Desde sus más tiernos  años [Cristo] vivió una vida de trabajo.  La mayor parte de su vida terrenal la dedicó al trabajo paciente en la carpintería de Nazaret.  Bajo la apariencia de un obrero común, el Señor de la vida recorrió las calles de la pequeña aldea en la que vivía yendo y viniendo de su humilde trabajo.  Los ángeles le acompañaban mientras caminaba lado a lado con agricultores y obreros, sin ser reconocido ni honrado. (RH)

A través de su niñez y juventud,  [Cristo] manifestó la perfección de carácter que se destacó en sus años posteriores. Crecía en sabiduría y conocimiento; y mientras presenciaba los sacrificios, el Espíritu Santo le mostró que su vida habría de ser sacrificada por la vida del mundo.  Creció como una tierna planta, lejos de la confusión, el ruido y los problemas de una gran ciudad, en medio de los distantes valles entre las colinas.

Fue guardado por los ángeles desde sus más tiernos años; no obstante su vida fue una larga lucha contra los poderes de las tinieblas.  Las agencias satánicas se combinaron con instrumentos humanos para llenar su vida de tentación y pruebas.  Aún sus palabras, que traían vida y salvación a todos los que las recibían y practicaban, fueron malinterpretadas y pervertidas por la influencia de agencias sobrenaturales.

Por su ejemplo, Cristo santificó la humilde senda de la vida humana. Por treinta años fue un habitante de Nazaret.  Su vida fue marcada por el trabajo diligente e industrioso.  El, la Majestad del cielo, caminó por las calles revestido con la apariencia de un humilde trabajador, bajando y subiendo las colinas para llegar a su humilde tarea. 

Los ángeles no fueron enviados para darle una fuerza sobrenatural que evitara el cansancio o facilitara su trabajo.  Y sin embargo, al contribuir con su trabajo diario a los gastos de la familia, poseía el mismo poder que produjo el milagro de la alimentación de las cinco mil almas hambrientas de las costas de Galilea. (The Health Reformer)  

LOS ÁNGELES EN EL BAUTISMO DE CRISTO Y DURANTE SU EXPERIENCIA EN EL DESIERTO-parte 1-

EL BAUTISMO DE CRISTO-parte 1-

Cuando Jesús vino para ser bautizado, Juan reconoció en El una pureza de carácter que nunca había percibido en nadie.  Cuando Jesús pidió el bautismo, Juan quiso negárselo, exclamando: “Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tu vienes a mi?” con firme aunque suave autoridad, Jesús contestó: “Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia”.

Y Juan, cediendo, condujo al Salvador al agua del Jordán y le sepultó en ella. “Y Jesús, después de ser bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él (Mateo 3:13-16).  (DTG-84-85).

Ángeles celestiales miraban con intenso interés la escena del bautismo del Salvador.  Si los ojos de aquellos que lo presenciaban hubiesen sido abiertos, podrían haber visto la  hueste angelical rodeando al Hijo de Dios cuando éste se arrodilló en las orillas del Jordán. (The Youth Instructor)

Continúa en parte 65

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 63-

LOS ÁNGELES DURANTE LA ENCARNACIÓN Y LA NIÑEZ DE CRISTO-parte 4-

LOS MAGOS-parte 2-

Los sabios orientaron su marcha hacia donde la estrella parecía dirigirlos.  Al llegar cerca de Jerusalén, la estrella perdió su brillo y dejo de guiarlos. Confiados en que los judíos de Jerusalén no ignorarían el gran evento relacionado con la llegada del Mesías, comenzaron a hacer preguntas en el vecindario donde se encontraban.  Los sabios expresaron claramente su misión: buscaban a Jesús, el rey de los judíos, porque habían visto su estrella en el oriente y venían a adorarle.

Su extraña misión creó agitación entre el pueblo, agitación que penetró hasta en el palacio del rey Herodes.  El astuto idumeo quedó perturbado por la insinuación de que pudiese tener un rival.  Reuniendo a los príncipes de los sacerdotes y escribas, los interrogó acerca de lo que enseñaban sus libros sagrados con respecto al lugar en que había de nacer el Mesías.

Esta  investigación del que usurpara el  trono, hirió el orgullo de los maestros judíos.  La indiferencia con que se refirieron a los rollos de la profecía airó al celoso tirano.  Pensó que estaban tratando de ocultarle su conocimiento del asunto.  Les ordenó escudriñasen atentamente y le declarasen el lugar donde debía nacer el Rey que esperaban.  “Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta” (Mat.2:5)

El informe de la visita de los ángeles a los pastores había sido llevado a Jerusalén, pero los rabinos lo habían considerado indigno de su atención. No podía ser, razonaban, que Dios los hubiera pasado por alto para comunicarse con pastores ignorantes y gentiles incircuncisos.  Ni aún quisieron ir a Belén para ver si esas cosas eran así.

Los magos salieron solos de Jerusalén, volvieron a ver la estrella y ella los encaminó hacia Belén.  “Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron” (Mateo 2:11).  Los sabios tenían el propósito de retornar a Jerusalén y compartir con Herodes las buenas nuevas, Pero Dios envió a sus ángeles para cambiar sus planes. En visiones de noche les fue dicho claramente que no regresaran a ver a Herodes.  Los sabios obedecieron a los mensajeros celestiales y regresaron a sus hogares por otro camino. (1RS 19)

Igualmente José recibió advertencia de huir a Egipto con María y el niño. Y el ángel dijo: “Y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. (Mateo 2:13). Pero un poder mayor estaba obrando en contra de los planes del príncipe de las tinieblas. Los ángeles frustraron sus designios y protegieron la vida del infante Redentor. (ST)

José fue dirigido a un lugar de seguridad. Volvió a Nazaret, donde antes habitara, y allí durante casi treinta años habitó Jesús…Dios comisionó a los ángeles para que acompañaran a Jesús y lo protegieran hasta que cumpliese su misión en la tierra y muriera a manos de aquellos a quienes había venido a salvar.  (DTG-47-48)

LOS AÑOS SILENCIOSOS

-Continúa en parte 64-

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 62-

LOS ÁNGELES DURANTE LA ENCARNACIÓN Y LA NIÑEZ DE CRISTO-parte 3-

ANTES DEL NACIMIENTO DE CRISTO-parte 2-

Los ángeles pasaron por alto la escuela de los profetas y los palacios de los reyes, y aparecieron ante humildes pastores que cuidaban su rebaño durante la noche en las planicies de Belén.  Primero apareció solo un ángel revestido de toda la gloria del cielo; y tan sorprendidos y aterrorizados quedaron los pastores, que apenas podían mirar con inenarrable asombro la maravillosa aparición. 

Pero el ángel del Señor se acercó a ellos y les dijo: “No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que serán para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.  Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre” (Luc.2:10-12).

Tan pronto como sus ojos se acostumbraron a la gloriosa presencia de un ángel, he aquí que todo el valle fue iluminado con la maravillosa gloria de una multitud de ángeles que llenó las planicies de Belén.  El ángel había aquietado el temor de los pastores, antes de abrir sus ojos para que presenciaran la multitud de la hueste angelical alabando a Dios y diciendo: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”

Después que la gloriosa presencia desaparece, y los ángeles regresan al cielo, los pastores, llenos de gozo, se apresuran a compartir las buenas nuevas y buscar al Salvador.  Encuentran al niño Redentor, tal como los ángeles lo habían anunciado: envuelto en pañales, y acostado en los angostos límites de un pesebre. (RH)

Satanás vio las planicies de Belén iluminadas con la brillante gloria de una multitud de ángeles celestiales.  Escuchó su coro: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”

El príncipe de las tinieblas vio a los pastores que llenos de temor contemplaban el valle iluminado, y temblaban ante la exhibición de excelsa gloria que penetraba sus sentidos. Y él, jefe de la rebelión, también tembló al escuchar la declaración del ángel: “No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que serán para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor”…

Satanás sabia que este coro de mensajeros celestiales que proclamaba con gran gozo el advenimiento del Salvador a un mundo caído, no presagiaba nada bueno para él.  Oscuros presentimientos llenaron su mente al pensar en la influencia que este advenimiento tendría sobre su reino. (RH)

LOS MAGOS-parte 1-

No fue sólo sobre los collados de Judea, ni entre los humildes pastores, donde los ángeles encontraron a quienes velaban esperando la venida del Mesías. En tierra de paganos había también quienes le esperaban; eran sabios, ricos y nobles filósofos del oriente.  Observadores de la naturaleza, los magos habían visto a Dios en sus obras.

Por las escrituras hebraicas tenían conocimiento de la estrella que debía proceder de Jacob, y con ardiente deseo esperaban la venida de Aquel que sería no sólo “la consolación de Israel”, sino una “luz para revelación a los gentiles” y “salvación hasta lo último de la tierra” (Luc.2:25, 32; Hechos 13:47)

Los sabios…habían estudiado las profecías y sabían que el tiempo para el advenimiento del Mesías había llegado. Esperaban ansiosamente alguna señal de este gran evento, a fin de estar entre los primeros en dar la bienvenida al niño rey, y adorarlo. 

Estos sabios habían visto la luminosidad que rodeó la presencia de los mensajeros celestiales que anunciaron el advenimiento de Cristo a los pastores de Israel, y posteriormente detectaron la brillante estrella que apareció y se mantuvo en el firmamento.  La apariencia y dimensión de esta brillante estrella que los sabios no habían visto antes, atrajo su atención y la consideraron la señal esperada.  Entonces, el Espíritu de Dios los condujo en su búsqueda del visitante celestial a este mundo caído. (1Redemption Series 16)

Continúa en parte 63

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 61-

LOS ÁNGELES DURANTE LA ENCARNACIÓN Y LA NIÑEZ DE CRISTO-parte 2-

LA NATURALEZA HUMANA DE CRISTO-parte 2-

Como Dios, Cristo no podría haber sido tentado a pecar, así como en el cielo no pudo ser tentado a quebrar su alianza con el Padre.  Pero al humillarse a sí mismo y tomar la naturaleza humana, Cristo podía ser tentado.  No tomó la naturaleza de los ángeles sino la humana, perfectamente idéntica con la nuestra, pero sin mancha de pecado.  Poseía un cuerpo y una mente humanas con todas sus peculiaridades; tenía músculos, huesos, cerebro. 

Siendo de carne de nuestra carne, compartía la debilidad humana.  Las circunstancias que rodearon su vida fueron de tal naturaleza que lo llevaron a estar expuesto a todas las inconveniencias de los hombres; no las de los ricos sino las de los pobres; de aquellos que pasan por necesidad y humillación.  Respiraba el aire que nosotros respiramos y caminaba como nosotros lo hacemos.  Tenía conciencia, razón, memoria, voluntad, y los afectos de un alma humana, todo unido a su naturaleza divina. (16MR-181-182)

En el niño de Belén estaba velada la gloria ante la cual los ángeles se postran.  Este niño inconsciente era la Simiente prometida, señalada por el primer altar erigido ante la puerta del Edén. (DTG-36)

LA ANUNCIACION

Antes de su nacimiento, el ángel había dicho a María: “Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Luc.1:32-33).

María había ponderado estas palabras en su corazón; sin embargo, aunque creía que su hijo había de ser el Mesías de Israel, no comprendía su misión. (DTG-61)

Los ángeles acompañaron a José y María en su cansador viaje a la ciudad de David, para ser empadronados de acuerdo al decreto de Augusto Cesar.  Fue en la providencia de Dios que José y María fueron traídos a Belén, porque la profecía había predicho que ese sería el lugar de nacimiento de Cristo. 

Buscaron un lugar para reposar, pero fueron rechazados. Los ricos y honorables habían sido bienvenidos y habían encontrado albergue y refrigerio.  Pero estos cansados viajeros fueron compelidos a buscar refugio en un rústico establo preparado para los animales. (RH)

ANTES DEL NACIMIENTO DE CRISTO-parte 1-

En el cielo fue anunciado que el tiempo para el advenimiento de Cristo al mundo había llegado.  Los ángeles dejaron su glorioso lugar, para ser testigos de la recepción que El recibiría por parte de aquellos a quienes venia a bendecir y salvar.  Habían presenciado su gloria en el cielo, y esperaban que fuese recibido con honores de acuerdo a su alto rango, y a la elevada misión que venía a cumplir. 

Cuando los ángeles llegaron a la tierra, primero fueron al pueblo que Dios había separado de las naciones del mundo para que fuera su especial tesoro.  Pero no vieron ningún interés especial entre los judíos; ninguna emoción ni excitación por ver quién sería el primero en recibir al Redentor y reconocer su advenimiento. (RH)

Un ángel desciende a la tierra para ver quienes están preparados para dar la bienvenida a Jesús.  Pero no puede discernir señal alguna de expectación.  No oye ninguna voz de alabanza ni de triunfo que anuncie que la venida del Mesías es inminente.  El ángel se cierne durante un momento sobre la ciudad escogida y el templo donde durante siglos y siglos se manifestara la divina presencia; pero allí también se nota la misma indiferencia.

Asombrado, el mensajero celestial está a punto de volverse al cielo con la vergonzosa noticia, cuando descubre un grupo de pastores que está cuidando sus rebaños durante la noche, y que al contemplar el cielo estrellado, meditan en la profecía de un Mesías que debe venir a la tierra y anhelan el advenimiento del Redentor del mundo. 

Aquí tenemos un grupo de seres humanos preparado para recibir el mensaje celestial.  Y de pronto aparece el ángel del Señor proclamando las buenas nuevas de gran gozo. (El Conflicto de los Siglos-359-360)

Continúa en parte 62