Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for agosto 2011

RECIBIREIS EL PODER-Persona, Presencia y Obra del Espíritu Santo- La Venida del Espíritu.-parte 5-

                  EL REPRESENTANTE DE CRISTO

 “Pero YO os digo la verdad: Os conviene que YO me vaya; porque si no me fuese, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré. (Juan 16:7)

 “Espíritu de verdad” es el nombre que se da al Consolador. Su obra consiste en definir y mantener la verdad.  Primero habita en el corazón como el Espíritu de verdad; de ese modo, llega a ser el Consolador. En la verdad hay tranquilidad y paz, lo cual no se puede hallar en el error. 

Satanás conquista el poder sobre la mente a través de falsas teorías y tradiciones.  El enemigo logra desfigurar el carácter e imponer la adopción de falsas normas.  Mediante las Escrituras el Espíritu Santo habla a la mente, e imprime la verdad en el corazón.  De este modo expone el error y lo expulsa del creyente.  Por el Espíritu de verdad, obrando por intermedio de la Palabra de Dios, Cristo une a los suyos a sí mismo.

Al describir a sus discípulos la obra del Espíritu Santo, Jesús quiso inspirarlos para que alcanzaran el mismo gozo y la alegría que llenaba su propio corazón. Se regocijo con la ayuda abundante que había provisto para su iglesia.  El Consolador era el más excelso de los dones que podría solicitar al Padre con el propósito de exaltar a su pueblo.  Fue dado como el agente regenerador, y sin este don el sacrificio de Cristo hubiera sido en vano. Por siglos el poder maligno se había fortalecido hasta el punto que era asombrosa la sumisión del hombre a la cautividad satánica.

El pecado puede ser resistido y vencido únicamente por la intervención poderosa de la tercera persona de la Deidad, que no vendría con una energía modificada, sino en la plenitud del poder divino.  El Espíritu es el que hace efectivo lo que logró el Redentor del mundo.  Mediante el Consolador el corazón se purifica.  Gracias a su obra el creyente llega a ser participante de la naturaleza divina.  Cristo nos dio el divino poder de su Espíritu para que podamos vencer las tendencia al mal, sean heredadas o cultivadas, y para imprimir en la iglesia su propio carácter.

Read Full Post »

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

LA LEY Y EL EVANGELIO. La salvación es un don que llega a nosotros por gracia por medio de la fe, no por las obras de la Ley (Efe. 2:8). “Ninguna obra de la ley, ningún esfuerzo, por más admirable que sea, y ninguna obra buena—ya sea muchas o pocas, de sacrificio o no— pueden justificar de manera alguna al pecador” (Tito 3:5;  Rom.3:20).

LA LEY Y EL EVANGELIO ANTES DEL SINAÍ. Cuando Adán y Eva pecaron supieron que significaban la culpa, el temor y la necesidad (Gen.3:10). En respuesta a su necesidad, Dios anuló la ley que los condenaba; en cambio, les ofreció el Evangelio que los restauraría a la comunión con El y a la obediencia de su santa Ley.

El Evangelio consistía en la promesa de la redención por medio de un Salvador, la Simiente de la mujer, el cuál un día vendría para triunfar sobre el mal (Gen.3:15).  El sistema de sacrificios que Dios estableció, les enseñó una  importante verdad relativa a la expiación: El perdón podría ser obtenido únicamente por el derramamiento de sangre, por medio de la muerte del Salvador.  Al creer que el sacrificio de los animales simbolizaba la muerte expiatoria del Salvador en su lugar, obtendrían el perdón de sus pecados. La salvación sería por gracia.

Esta promesa evangélica era el centro del pacto eterno de gracia que Dios le ofreció a la humanidad (Gen.12:1-3;  15:4;  5: 17:1-9). Se hallaba relacionada con la obediencia a la Ley de Dios (Gen.18:18,19; 26:4, 5). El Hijo de Dios sería la garantía del pacto divino, el punto focal del Evangelio, el Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” (Apoc.13:8).  La gracia de Dios, por lo tanto, comenzó a aplicarse tan pronto como Adán y Eva pecaron. Dijo David La misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos; sobre los que guardan su pacto y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra”(Sal.103:17, 18).

LA LEY Y EL EVANGELIO DESPUÉS DE LA CRUZSegún  han  observado numerosos cristianos, la Biblia indica que, si bien la muerte de Cristo abolió la ley ceremonial, no hizo sino confirmar la perdurable validez de la Ley moral.

LA LEY CEREMONIAL. Cuando Cristo murió, cumplió el simbolismo profético del sistema de sacrificios.   El tipo se encontró con el antitipo, y la ley ceremonial llegó a su fin. Siglos antes Daniel había predicho que la muerte del Mesías haríacesar el sacrificio y la ofrenda” (Dan.9:27). Cuando Jesús murió el velo del templo fue rasgado sobrenaturalmente de arriba abajo (Mat.27:51), indicando así el fin del significado espiritual de los servicios del templo. 

El sacrificio expiatorio del Salvador anuló el acta de los decretos,….. quitándola del medio y clavándola en la cruz “(Col. 2:14).  Desde entonces, ya no fue necesario realizar las elaboradas ceremonias, no más preocupación acerca de la leyes ceremoniales, con sus complejos requerimientos relativos a las ofrendas de bebidas y alimentos, las celebraciones de diversos festivales (La Pascua, el Pentecostés, etc.), las nuevas lunas o los sábados ceremoniales, “todo lo cual es sombra de lo que ha de venir” (Col. 2:16, 17, compárese con Heb.9:10).

Tal como había sido interpretada por los judíos, la ley ceremonial se había convertido en una barrera entre ellos y otras naciones.  Había llegado a ser un gran obstáculo para el cumplimiento de su mission  de iluminar el mundo con la gloria de Dios.  La muerte de Cristo abolió esta ley de los mandamientos expresados en ordenanzas”, derribando la pared intermedia de separación entre los judíos y gentiles, y creando así una familia de creyentes reconciliados mediante la cruz…. en un solo cuerpo”.  (Efe. 2:14-16)

    

Read Full Post »

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 4-   

EL ESPIRITU: UN TESTIGO

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16).

 

Si el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, ¿cuáles serán los resultados? El creyente someterá todo su ser a la voluntad divina.  Entonces, en su maravillosa condescendencia, la Majestad de los cielos establece una santa relación familiar con los que lo buscan de todo corazón.

Como consecuencia, mediante una abundante manifestación de la gracia de Dios, el hijo del Altísimo –el creyente- es llevado a mantener con su Padre una dependencia semejante a la de los niños con los suyos.  Consagre a Dios todo su ser –cuerpo y espíritu- con entera confianza en su poder y en su voluntad de bendecirlo, no importa cuán desvalido e indigno sea usted.

“Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”  (Juan 1:12).

No caiga en la actividad impaciente, sino sea celoso en la fe, con un solo propósito definido: atraer creyentes a Cristo, el Redentor crucificado.  Esta obra no se realiza como resultado de un sermón lógico que logra convencer al intelecto.  El corazón necesita ser persuadido y ablandado por la ternura. La voluntad tiene que ser sometida al arbitrio de Dios, y todas las aspiraciones deben tener una orientación celestial.  Aliméntese de la Palabra del Dios viviente.  El efecto debe verse en la vida práctica.  Ella debe apoderarse de los comandos de todo el ser.

Cuando confiemos plenamente en Cristo, nos daremos a nosotros mismos en ofrenda a Dios.  Nuestra dependencia estará centrada en la virtud y en la intercesión de Cristo como nuestra única esperanza. No hay confusión, ni sospecha, puesto que por la fe vemos a Jesús, el enviado de Dios, cuya misión es lograr la reconciliación con los pecadores. 

Si deseamos creer solamente en Cristo, El está comprometido con un pacto solemne de mediar en favor de los que, por su intermedio, se acercan al Padre, con el propósito de garantizar su salvación. Este privilegio esta garantizado si nos acercamos confiadamente al trono de la gracia para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Read Full Post »

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

LOS SANTOS DEFIENDEN LA LEY.  La obediencia caracteriza a los santos que esperan la segunda venida.  En el conflicto final se unen para exaltar la Ley de Dios. La Escritura los describe como los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo” (Apoc.12:17; 14:12) y esperan con paciencia el retorno de Cristo.

En preparación para la segunda venida, este grupo de creyentes proclaman el Evangelio, llamando a otros a adorar al Señor como Creador (Apoc.14:6, 7). Los que adoran a Dios en amor, le obedecerán; el apóstol Juan declaró:Este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos”  (1 Juan 5:3).

LOS JUICIOS DE DIOS Y LA LEY.   El juicio de Dios que consiste en las siete últimas plagas que caen sobre los desobedientes, se origina en el templo del tabernáculo del testimonio en el cielo (Apoc.15:5). En Israel se conocía bien el término el tabernáculo del testimonio; designaba el tabernáculo que Moisés había construido (Num.1:50, 53;  17:8;  18:2). Se lo llamaba así porque el tabernáculo conteníael arca del testimonio” (Exo.26:34), la cuál contenía las tablas deltestimonio” (Exo.31:18). Vemos así que los Diez Mandamientos son el  “testimonio”, el testigo ante la humanidad de la voluntad divina (Exo.34:28, 29).

Pero Apocalipsis 20:5 dice quefue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio”. La estructura que erigió Moisés era simplemente una copia del templo celestial (Exo.25:8, 40; compárese con Heb.8: 1-5); el gran original de los Diez Mandamientos está allí guardado. El Hecho que los juicios del tiempo del fin se hallan íntimamente  relacionados con la transgresión de la Ley de Dios, añade  evidencia a favor de la perpetuidad de los Diez Mandamientos.

El libro de Apocalipsis también muestra la apertura del templo celestial, lo cuál descubre ante la vista elarca de su pacto” (Apoc.11:19).  La expresión “arca del pacto” designaba el arca del Santuario terrenal, la cuál contenía las tablas conlas palabras del pacto”, los Diez Mandamientos (Exo.34:27; compárese con Núm.10:33;  Deut.9:9).  El arca del pacto que se halla en el santuario celestial es el arca original que contiene las palabras del pacto eterno-el Decálogo original.  Es claro, entonces, que el tiempo de los juicios finales que Dios envía sobre el mundo (Apoc.11:18) está  relacionado con la apertura del templo celestial, con su punto focal en el arca que contiene los Diez Mandamientos; en verdad, esta escena constituye un cuadro apropiado de la magnificación de la Ley de Dios como la norma del juicio.

Read Full Post »

 

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 3-

LA NATURALEZA DEL ESPIRITU: UN MISTERIO

“El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros”.  (Juan 14:17)

 

No es esencial para nosotros ser capaces de definir con precisión que es el Espíritu Santo.  Cristo nos dice que el Espíritu es el Consolador. “el Espíritu de verdad el cual procede del Padre”.  Se asevera claramente tocante al Espíritu Santo, que en su obra de guiar a los hombres a toda verdad “no hablará por su propia cuenta”  (Juan 15:26; 16:13).

La naturaleza del Espíritu Santo es un misterio.  Los hombres que albergan opiniones fantásticas pueden reunir pasajes de las Escrituras y darles interpretación humana; pero la aceptación de esos conceptos no fortalecerá a la iglesia.  En cuanto a estos misterios, demasiado profundos para el entendimiento humano, el silencio es oro.

Se especifica claramente el oficio del Espíritu Santo en las palabras de Cristo: “Cuando El venga, convencerá de pecado, y de justicia, y de juicio” (Juan 16:8). Es el Espíritu Santo el que convence de pecado.  Si el pecador responde a la influencia vivificadora del Espíritu, será inducido a arrepentirse y a comprender la importancia de obedecer los requerimientos divinos.

Al pecador arrepentido, que tiene hambre y sed de justicia, el Espíritu Santo le revela al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.  “Tomará de lo mío, y os lo hará saber”, dijo Cristo.  “El os enseñará todas la cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 16:14; 14:26).

El Espíritu Santo se otorga como agente regenerador para proporcionarle eficacia a la  salvación obrada por la muerte de nuestro Redentor.  El Espíritu Santo constantemente esta tratando de llamar la atención de los hombres a la gran ofrenda hecha en la cruz del calvario, de exponer al mundo el amor de Dios, y de abrir al alma arrepentida la cosas preciosas de las Escrituras.  (Los Hechos de los Apóstoles.-pág. 42, 43)

Read Full Post »

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

PROVEE VERDADERA LIBERTAD.  Cristo dijo: todo aquél  que hace pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8:34). Cuando transgredimos la ley de Dios, no tenemos libertad; pero la obediencia a los Diez Mandamientos nos asegura la verdadera libertad del pecado.  Significa ser libres de lo que acompaña al pecado: la continua preocupación, las heridas de la conciencia, y una carga creciente de culpabilidad y remordimiento que desgasta nuestras fuerzas vitales. “Andaré  en libertad, porque busqué tus mandamientos” (Sal.119.45).

Con el fin de que recibamos esta libertad, Jesús nos invita a llegarnos a El con nuestra carga de pecado. En su lugar nos ofrece su yugo, el cuál es fácil  (Mat.11:29, 30). Un yugo es un instrumento de servicio; al dividir la carga, hace que sea más fácil realizar diversas tareas. Cuando compartimos el yugo con Cristo, El lleva la pesada carga y hace que la obediencia sea un gozo.

DOMINA EL MAL Y TRAE BENDICIONESEl aumento en los crímenes,  la violencia, la inmoralidad y la maldad que inunda el mundo, se ha originado en el desprecio del Decálogo.  Dondequiera que se acepta esta Ley, contiene el pecado, promueve la conducta correcta y se convierte en un medio de establecer la justicia. El abandono de sus principios causa una decadencia progresiva.

En los tiempos del Antiguo Testamento, Dios bendecía a las naciones e individuos en proporción a la manera como obedecían su Ley. La justicia engrandece a la nación”, “con justicia será afirmado el trono” (Prov. 14:34;  16:12).  Los que rehúsan obedecer los mandamientos de Dios sufrirán calamidades (Sal.89: 31, 32). “La maldición de Jehová está en la casa del impío, pero bendecirá la morada de los justos” (Prov.3:33; véase Lev.26; Deut.28). El mismo principio general continúa siendo válido en nuestros días.

LA LEY ANTES DEL SINAÍ. Cuando Dios creó a Adán y Eva  a su imagen, implantó en sus mentes los principios morales de la ley, haciendo que para ellos el acto de cumplir la voluntad de su Creador fuse algo natural. Su transgresión introdujo el pecado en la familia humana (Rom.5:12).

LA LEY ANTES DEL RETORNO DE CRISTO. La Biblia revela que la Ley de Dios es el objeto de los ataques de Satanás, y que la guerra del diablo contra ella alcanzará su mayor intensidad poco antes de la segunda venida.  La profecía indica que Satanás inducirá a la vasta mayoría de los seres humanos a que desobedezcan a Dios (Apoc.12:9). Obrando a través del poder dela bestia”, dirigirá la atención del mundo hacia la bestia en vez de Dios (Apoc.13:3).

LA LEY BAJO ATAQUEDaniel 7 describe este mismo poder simbolizándolo con un pequeño cuerno, Este capítulo habla de cuatro grandes bestias, a la cuales, y desde los tiempos de Cristo, los comentadores bíblicos han identificado como los poderes mundiales de Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma. Los diez cuernos de la cuarta bestia representan las divisiones del Imperio Romano en la época de su caída (Año 476 D.C.).

La visión de Daniel enfoca el cuerno pequeño, un poder terrible y blasfemo que surgió entre los diez cuernos, significando el surgimiento de un poder asombroso después de la desintegración del Imperio Romano.  Este poder procuraría cambiar la Ley de Dios (Dan.7:25) y habría de continuar hasta el retorno de Cristo. Por sí mismo este ataque es evidencia de que la Ley continuaría teniendo significado en el plan de salvación.  La visión termina asegurándole al pueblo de Dios que este poder no logrará eliminar la Ley, porque el juicio destruirá al cuerno pequeño (Dan.7:11, 26-28).

Read Full Post »

 

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 2-

EL CONSOLADOR

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, El os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir”.  (Juan 16:13)

 ¿Cómo podremos permanecer fieles si en el día de la prueba no entendemos las palabras de Cristo? El dijo: “Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Más el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”. (Juan 14:25, 26). Es el Espíritu Santo,  quien nos recuerda las palabras de Cristo.  En su último discurso, el tema que escogió  para presentar ante sus discípulos fue el ministerio del Espíritu Santo. Abrió frente a ellos una gama muy amplia de verdades.  Debían recibir sus palabras por fe, y el Consolador les haría recordar todas las cosas.

El consuelo que Cristo les impartió mediante esta promesa tiene su fundamento en que la divina influencia estaría con sus seguidores hasta el fin. Pero su ofrecimiento no es aceptado ni creído por la gente en nuestros días, y la iglesia tampoco lo aprecia ni espera su cumplimiento. La promesa del don del Espíritu  de Dios se considera como un asunto de poca importancia para ella.  No ha dejado sus huellas en los feligreses y, en consecuencia, los resultados no pueden ser diferentes, sequía espiritual, oscuridad espiritual, decadencia y, por ende, muerte espiritual. 

Asuntos triviales ocupan la mente de los creyentes.  Sin embargo, la posesión de este poder divino -necesario para el crecimiento y la prosperidad de la iglesia-, traería todas las otras bendiciones de las cuales carece, y que se nos promete en su infinita plenitud.  Mientras la iglesia se conforme con asuntos de poca importancia, continuará descalificándose para recibir los dones mayores que Dios ofrece. ¿Por que será que no tenemos hambre y sed de recibir este regalo del Espíritu Santo, siendo éste una virtud que puede mantener puro el corazón? En los designios del Señor, el poder divino debe cooperar con el esfuerzo humano.

Es fundamental que el creyente comprenda el significado de la promesa del Espíritu Santo antes que Jesús venga por segunda vez. Hablen acerca de ésto, oren  por El; porque el Señor está más deseoso de conceder el Espíritu Santo que los padres a dar buenas dádivas a sus hijos. 

“Porque del tal manera amó Dios al mundo, que a dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda mas tenga vida eterna”  (Juan 3:16).

Read Full Post »

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

UNA LEY DE PRINCIPIOS.  Los Diez Mandamientos constituyen un sumario de todos los principios correctos. Se aplican a la totalidad de la humanidad  de todas las épocas. “Temed a Dios, y guarda sus mandamientos; porque ésto es el todo del hombre” (Ecles.12:13).

El Decálogo consiste en dos partes, indicadas por las dos tablas de piedra sobre las cuales Dios lo escribió (Deut.4:13).  Los primeros cuatro mandamientos definen nuestro deber para con nuestro Creador y Redentor, y los últimos seis regulan los deberes para nuestros semejantes.  De esta división se derivan dos grandes principios fundamentales del amor, sobre los cuales se funda el reino de Dios: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y  con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo” (Luc.10:27; compárese con Deut. 6:4, 6;  Lev.19:18).

UNA LEY ÚNICA. Los Diez Mandamientos poseen la distinción especial de ser las únicas palabras que Dios habló en forma audible ante una nación entera (Deut.5:22). No deseando confiar esta ley a las mentes olvidadizas de los seres humanos, Dios procedió a grabar los mandamientos con su dedo en dos tablas de piedra que debían ser preservadas dentro del arca del tabernáculo (Exo.31:18;  Deut.10:2).

Con el fin de ayudar a Israel  en la aplicación de los mandamientos, Dios les dió leyes adicionales que detallaban su relación con El y con sus semejantes. Algunas de estas leyes adicionales enfocaban los asuntos civiles de Israel (leyes civiles); otras regulaban las ceremonias de los servicios del santuario (leyes ceremoniales).

Dios comunicó  al pueblo estas leyes adicionales valiéndose de un intermediario, Moisés, quién las escribió en el libro de la ley”, y las colocó al lado del arca del pacto de Jehová “(Deut.31: 25, 26), NO dentro del arca, como había hecho con la revelación suprema de Dios, el DECÁLOGO. Estas leyes adicionales se conocían comoel libro de la ley de Moisés” o “la ley de Moisés”.

LA LEY DE DIOS ES UNA INSPIRACIÓN PARA EL ALMAHe amado tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro”. Aunque “aflicción y angustia se han apoderado de mí –afirma David-tus mandamientos fueron mi delicia” (Sal.119:97,  127,  143). Para los que aman a Diossus mandamientos no son gravosos” (1Juan 5:3).  Son los transgresores los que consideran que la ley es un yugo intolerable, por cuánto los designios de las mentes pecaminosas “no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Rom.8:7).

La obediencia a la ley como regla de nuestra vida, es vital para nuestra salvación.  Jesús dijo:Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos” (Mat.19:17).  Esta obediencia es posible únicamente por el poder que provee el Espíritu Santo al morar en nuestro interior.

Sin los Diez Mandamientos, los seres humanos no pueden ver con claridad la santidad de Dios, su propia culpabilidad, ni su necesidad de arrepentirse.

“LA LEY DE JEHOVÁ ES PERFECTA, QUE CONVIERTE EL ALMA” (Sal.19:7).

    

Read Full Post »

DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA

LA NATURALEZA DE LA LEY. Como un reflejo del carácter de Dios, la Ley de los Diez Mandamientos es moral, espiritual y abarcante; contiene principios universales.

UN REFLEJO DEL CARÁCTER DEL DADOR DE LA LEY. En la ley de Dios, la Escritura presenta los atributos divinos. A semejanza de Dios,la ley de Jehová es perfecta y “el precepto de Jehová es puro(Sal.19:7, 8).«La ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno” (Rom.7:12). “Todos tus mandamientos son verdad. Hace mucho que he entendido tus testimonios, que para siempre los has establecido” (Sal.119:151, 152 ). En verdad “todos tus mandamientos son justicia (Sal.119:172). 

UNA LEY MORAL. Los Diez Mandamientos revelan el patrón divino de conducta para la humanidad.  Definen nuestra relación con nuestro Creador y Redentor, y nuestro deber para con nuestros semejantes. La Escritura llama pecado a la transgresión de la Ley de Dios (1 Juan 3:4).

UNA LEY ESPIRITUAL. Sabemos que la ley es espiritual” (Rom.7:14).  Por lo tanto, únicamente los que son espirituales y tienen el fruto del Espíritu pueden obedecerla (Juan 15:4; Gal.5:22, 23). Es el Espíritu de Dios el que nos capacita para hacer su voluntad (Hech.1:8;  Sal.51: 10-12). Al permanecer en Cristo, recibimos el poder que necesitamos para llevar frutos para su gloria (Juan 15:5).

LAS LEYES HUMANAS SE REFIEREN ÚNICAMENTE A LOS ACTOS EXTERNOS. Pero de la ley divina se dice: Amplio sobremanera es tu mandamiento” (Sal.119:96); abarca nuestros pensamientos más secretos, nuestros deseos y emociones como los celos, la envidia, la concupiscencia y la ambición. En el Sermón del Monte, Jesús hizo énfasis en esta dimensión espiritual de la ley, revelando que la transgresión comienza en el corazón (Mat.5:21, 22, 27, 28;  Mar.7: 21-23).

UNA LEY POSITIVA. El Decálogo es mucho más que una corta serie de prohibiciones; contiene principios sumamente abarcantes.  No sólo se extiende a lo que NO debemos hacer, sino que también abarca lo que DEBEMOS hacer. Por ejemplo el sexto mandamiento que dice No matarás”, tiene como su aspecto positivo promoverás la vida”. La Ley es una muralla de protección para el obediente. Contemplamos en ella la bondad de Dios, quien al revelar a los hombres los principios inmutables de justicia, procura escudarlos de los males que provienen de la transgresión.

UNA LEY SENCILLA. Los Diez Mandamientos son profundos en su abarcante sencillez. Son tan breves que hasta  un niño puede aprenderlos rápidamente de memoria, y a la vez tan abarcantes que cubren cualquier pecado posible.

“No hay misterios en la Ley de Dios.  Todos pueden comprender las grandes verdades que implica. El intelecto más débil puede captar esas reglas; el más ignorante puede regular su vida y formar su carácter de acuerdo con la norma divina”.

 

Read Full Post »

« Newer Posts - Older Posts »