DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA
Todos los ojos estaban fijos en la montaña. La cumbre se hallaba cubierta de una espesa nube que se hacia cada vez más oscura, y se extendía hacia abajo hasta que todo el monte estuvo velado en el misterio. En la oscuridad brillaban los relámpagos, mientras que el trueno retumbaba una y otra vez. “Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. El sonido de la bocina iba aumentando en extremo” (Exo.19: 18,19). Tan poderosa era esa majestuosa revelación de la presencia de Dios, que todo Israel temblaba.
De pronto cesaron los truenos y el sonido de la trompeta, y el silencio se hizo pavoroso. Entonces Dios habló desde la espesa oscuridad que velaba su presencia en la cumbre de la montaña. Movido por un profundo amor hacia su pueblo, proclamó los Diez Mandamientos. Dijo Moisés: “Jehová vino de Sinaí….de entre diez millares de santos, con la ley de fuego a su mano derecha, Aún amó a su pueblo; todos los consagrados a El estaban en su mano; por tanto, ellos siguieron en tus pasos, recibiendo dirección de ti”. (Deut.3:2, 3).
Cuando Dios dio la Ley en el Sinaí, no sólo se reveló a sí mismo como la majestuosa autoridad suprema del universo. También se describió como el Redentor de su pueblo (Exo.20:2). Debido a que es el Salvador, llamó no sólo a Israel sinó a toda la humanidad (Ecle.12:13) a obedecer diez breves, abarcantes preceptos que cubren los deberes de los seres humanos para con Dios y para con sus semejantes.
Y DIJO DIOS:
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1-“No tendrás dioses ajenos delante de mí”.
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2- “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos”.
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3-“No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano”.
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4- “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”.
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5- “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da”.
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6- “No matarás”.
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7- “No cometerás adulterio”.
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8- “No hurtarás”.
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9- “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio”.
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10 “No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo”. (Exodo 20: 3-17)
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DOCTRINA DE LA VIDA CRISTIANA-CONCEPTO
Los grandes principios de la Ley de Dios están incorporados en los DIEZ MANDAMIENTOS y ejemplificados en la vida de Cristo. Expresan el amor, la voluntad y el propósito de Dios con respecto a la conducta y a las relaciones humanas, y están en vigencia para todos los seres humanos de todas las épocas. Estos preceptos constituyen la base del pacto de Dios con su pueblo y la norma del juicio divino. Por medio de la obra del Espíritu Santo señalan el pecado y avivan la necesidad de un Salvador.
La salvación es sólo por gracia y no por obras, pero su fruto es la obediencia a los mandamientos. Esta obediencia desarrolla el carácter cristiano y da como resultado una sensación de bienestar. Es una evidencia de nuestro amor al Señor y preocupación por nuestros semejantes. La obediencia por fe demuestra el poder de Cristo para transformar vidas y por lo tanto fortalecer el testimonio cristiano.
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