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EL CAMINO A CRISTO -EL PRINCIPE DEL CIELO- parte 10-

UN PODER MISTERIOSO QUE CONVENCE

COMO VENIR A DIOS ARREPENTIDO -parte 4-

No todos los pecados son delante de Dios de igual magnitud; hay diferencia de pecados a su juicio, como la hay a juicio de los hombres; sin embargo, aunque éste o aquél acto malo puede parecer frívolo a los ojos de los hombres, ningún pecado es pequeño o grande a la vista de Dios.  El juicio de los hombres es parcial e imperfecto; más Dios ve todas las cosas como son realmente. El borracho es detestado y se dice que su pecado lo excluirá del cielo, mientras que el orgullo, el egoísmo y la codicia muchísimas veces pasan sin condenarse.

Sin embargo, éstos son pecados que ofenden especialmente a Dios; porque son contrarios a la benevolencia de su carácter, a ese amor desinteresado que es la misma atmósfera del universo que no ha caído. El que cae en alguno de los pecados grandes puede avergonzarse y sentir su pobreza y necesidad de la gracia de Cristo; pero el orgullo no siente ninguna necesidad y cierra el corazón a Cristo y a las infinitas bendiciones que El vino a derramar.  Si percibimos nuestra condición pecaminosa, no esperemos a hacernos mejores a nosotros mismos.  Hay ayuda para nosotros solamente en Dios. No debemos permanecer en espera de persuasiones más fuertes, de mejores oportunidades o de caracteres más santos.  Nada podemos hacer por nosotros mismos.  Debemos ir a Cristo tales como somos.

Pero nadie se engañe a si mismo con el pensamiento de que Dios, en su grande amor y misericordia, salvará aún a aquellos que rechazan su gracia.  La excesiva corrupción del pecado puede conocerse solamente a la luz de la cruz. Cuando los hombres insisten en que Dios es demasiado bueno para desechar a los pecadores, miren al Calvario.  Fue porque no había otra manera en que el hombre pudiese ser salvo, porque sin este sacrificio era imposible que la raza humana escapara del poder contaminador del pecado y se pusiera en comunión con los seres santos, imposible que los hombres llegaran a ser participes de la vida espiritual; y fue  por esta causa por lo que Cristo tomó sobre si la culpabilidad del desobediente y sufrió en lugar del pecador. 

El amor, los sufrimientos y la muerte del Hijo de Dios, todo da testimonio de la terrible enormidad del pecado y prueba que no hay modo de escapar de su poder, ni esperanza de una vida más elevada, sino mediante la sumisión del alma a Cristo. El Señor no nos ha dado un imperfecto modelo humano.  Se nos ha dado como modelo al inmaculado Hijo de Dios, y los que se quejan de la mala vida de los que profesan ser creyentes, son los que deberían presentar una vida y un ejemplo más nobles. Saben lo que es bueno, y, sin embargo rehúsan hacerlo.

No posterguemos la obra de abandonar nuestros pecados y buscar la pureza del corazón por medio de Jesús. Hay un terrible peligro, en retardarse en ceder a la invitación del Espíritu Santo de Dios, en preferir vivir en el pecado.  Lo que no venzamos nos vencerá y determinará  nuestra destrucción. (Elena White)

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MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD-parte 94-

 

LA CIENCIA SATÁNICA DE LA EXALTACION PROPIA. Cuando un hombre tiene defectos de carácter y no lo sabe, cuando está tan lleno de suficiencia que no puede ver sus faltas, ¿Cómo puede ser purificado?  -parte 3-

HACIA EL SUICIDIO: El mundo, que actúa como si no hubiera Dios, absorto en propósitos egoístas, experimentará pronto una súbita destrucción, y no escapará. Muchos continúan en una complacencia descuidada del yo hasta que llegan a estar tan disgustados con la vida que terminan con su existencia. Bailando y parrandeado, bebiendo y fumando, complaciendo sus pasiones animales, marchan como bueyes al matadero. 

Satanás está trabajando con todo su arte y encantos para mantener a los hombres marchando a ciegas, hasta que el Señor se levante de su lugar para castigar a los habitantes de la tierra por sus iniquidades, ocasión cuando la tierra devolverá su sangre y no cubrirá más sus muertos.  El mundo entero perece empeñado en la marcha de la muerte.

EL YO SE MANIFIESTA CADA VEZ QUE SE LO TOCA: ¡Que victoria podríamos ganar si aprendiéramos a aprovechar las oportunidades que nos abre la providencia de Dios!  ¡Cuan vencedores seríamos si con corazón agradecido tomáramos la determinación de vivir con la vista fija en su gloria, tanto en la enfermedad como en la salud, en la abundancia como en la adversidad!

El yo surge vivo y palpitante cada vez que se lo toca.  El yo debe ser crucificado antes que podamos vencer en el nombre de Jesús y recibir la recompensa de los fieles.

EL PECADO INCURABLE: Dios no puede asociarse con los que viven para su propia satisfacción y se dan la primera consideración.  Los que obran así serán al fin los postreros.  El orgullo y la presunción son pecados incurables.

Estos defectos impiden todo crecimiento.  Cuando un hombre tiene defectos de carácter y no lo sabe, cuando está tan lleno de suficiencia que no puede ver sus faltas, ¿Cómo puede ser purificado? “Los que están sanos no tienen necesidad de un médico, sino los enfermos” (Mateo 9:12). ¿Cómo puede uno realizar progresos si se cree perfecto?

ES IMPRESCINDIBLE HUMILLAR EL YO: Conocerse a sí mismo es un gran conocimiento. El verdadero conocimiento propio lleva a la humildad que prepara el camino para que el Señor desarrolle la mente, y amolde y discipline el carácter.

MUY LEJOS DEL ORGULLO Y LA EXALTACION PROPIA: “El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo” (1Juan 2:6). “Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de El” (Rom.8:9).

El mundo no dejará de notar esta conformidad con Jesús.  Puede ser que el cristiano no sea consciente del gran cambio, pero mientras más se parezca a Cristo en carácter, más humilde será la opinión que tenga de sí mismo; los que lo rodean lo notarán y lo sentirán.

Los que han tenido una experiencia profunda en las cosas de Dios son los que están más lejos del orgullo y la exaltación propia.  Tienen el más humilde de los conceptos acerca de sí mismos, y la más elevada opinión acerca de la gloria y la excelencia de Cristo. Creen que el lugar más humilde en su servicio es demasiado honroso para ellos.

HAY SEGURIDAD EN RECONOCER LAS PROPIAS DEBILIDADES: Los hombres son sometidos a prueba no solo delante de las inteligencias humanas, sino ante el universo celestial. 

A menos que teman y tiemblen por sí mismos, a menos que reconozcan sus propias debilidades, recuerden sus fracasos del pasado, luchen y se pongan en guardia para no repetirlos, cometerán los mismos errores que produjeron los resultados que no pueden permitirse cosechar por segunda vez.

LA VICTORIA SOBRE EL YO ES OBRA DE TODA LA VIDA: Los agravios no pueden repararse, ni tampoco pueden realizarse reformas en la conducta mediante unos cuantos esfuerzos débiles e intermitentes. La formación del carácter no es tarea de un día, ni de un año, sino de toda la vida.

La batalla contra sí mismo para lograr la santidad y el cielo, es una lucha de toda la vida.  Sin esfuerzo continuo y actividad constante no puede haber adelanto, ni puede obtenerse la corona de victoria.

LA IMPRONTA DE LO DIVINO: No permitamos que el yo crezca tanto que todo el ser se contamine.  Una sola filtración puede hundir un barco, y una falla en un eslabón puede romper una cadena. 

Así puede haber un rasgo de carácter heredado o cultivado que obre en el corazón y se convierta en palabras que causen una impresión para el mal que jamás se borrará. Que el carácter tenga la impronta de lo divino manifestada en nobles declaraciones y en hechos rectos.  Entonces, todo el universo celestial lo verá y dirá:

Bien hecho,  buen siervo fiel”

(Elena White)

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MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD-parte 61-

 

PRINCIPIOS DE ESTUDIO Y APRENDIZAJE. La causa de Dios necesita maestros que tengan altas cualidades morales, y a los cuales se pueda confiar la educación de otros; hombres de fe sana, que tengan tacto y paciencia; que anden con Dios. -parte 2-

LA VERDADERA PIEDAD ELEVA Y REFINA: El pueblo de Dios en todas partes permite que sus mentes se eleven muy poco y tengan una visión muy estrecha.  Permiten que los planes de las agencias humanas los guíen y que un espíritu mundano los moldee, en vez de que lo hagan los planes de Cristo y el Espíritu de Cristo.  Hay que mirar por sobre lo terrenal a lo celestial. 

Los números no son evidencias de éxito; si lo fueran, Satanás podría pretenderlo.  Es el grado de poder moral que permea en cada uno de nosotros. Representar a Cristo por medio de virtudes como las de El debiera ser el gozo de todos, desde el mayor hasta el menor.  Aprendamos todos que la verdadera piedad y el amor manifestados en obediencia a Dios elevará y refinará.

ES NECESARIA LA ENTEREZA: La entereza es necesaria para obtener éxito en la edificación del carácter.  Debe haber un ferviente deseo de llevar a cabo los planes del Maestro. En esta obra debe ponerse al trabajo la decidida fuerza humana, en colaboración con el Obrero divino.  Debe realizarse un esfuerzo ferviente y perseverante por romper con las costumbres y las máximas y asociaciones de este mundo. 

El pensamiento profundo, el propósito ferviente, y la firme integridad son esenciales.  No debe haber ociosidad.  La vida es un depósito sagrado, y cada momento debiera ser aprovechado sabiamente.

LA CALIDAD DE LOS HOMBRES LLAMADOS A ENSEÑAR: La causa de Dios necesita maestros que tengan altas cualidades morales, y a los cuales se pueda confiar la educación de otros; hombres de fe sana, que tengan tacto y paciencia; que anden con Dios y se abstengan de la misma apariencia del mal; que estén íntimamente relacionados con Dios que puedan ser conductos de luz.

Que bueno sería que  hubiese jóvenes fuertes, arraigados y afirmados en la fe, que tuviesen comunión viva con Dios, ésto los prepararía para trabajar, para hacer frente a los errores que prevalecen en nuestros tiempos.  Y si fuesen fieles a Dios, estos jóvenes, podrían sembrar la semilla de la verdad en otras mentes.

LOS HÁBITOS CORRECTOS DEJAN IMPRESIONES EN EL CARÁCTER: La formación  de hábitos correctos ha de dejar su impresión en la mente y el carácter de los niños para que puedan ejercitarse en el buen camino. Significa mucho conducir a esos niños bajo la influencia directa del Espíritu de Dios, adiestrarlos y disciplinarlos en la amonestación del Señor. 

La formación de hábitos correctos, la manifestación de un espíritu correcto, requerirá de esfuerzos fervientes en el nombre y el poder de Jesús. El que instruye a los niños debe perseverar, y dar línea sobre línea, precepto sobre precepto, un poquito aquí y poco allá, con toda paciencia y longanimidad, simpatía y amor, uniendo a esos niños en su corazón por el amor de Cristo revelado en sí mismo.

LOS CARACTERES NO SE FORMAN EN UN MISMO MOLDE: Los caracteres no se forman en un mismo molde.  Los niños reciben como herencia todos los aspectos de carácter.  De este modo en sus rasgos de carácter se revelan los defectos y virtudes. Cada instructor debe tomar esto en consideración.  Las deformidades heredadas y cultivadas del carácter humano, así como también la belleza de carácter, tendrán que ser afrontadas, y el instructor necesitará cultivar mucha gracia para saber como tratar con lo que yerran, para su bien presente y eterno.

Si se abrigan el impulso, la impaciencia, el orgullo, el egoísmo y la estima propia, harán mucho mal que puede arrojar el alma al campo de batalla de Satanás sin la sabiduría para conducir su nave, pero además estará en peligro de ser arrojado al antojo de las tentaciones de Satanás hasta que naufrague. 

Cada instructor tiene sus propios rasgos de carácter peculiar que vigilar, no sea que Satanás lo use como su agente para destruir almas, mediante sus propios rasgos de carácter no consagrados. (Elena White)

Continúa en parte 62

 

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MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD-parte 53-

 

LA INFLUENCIA DE LA PERCEPCION. El orgullo, el amor a sí mismo, el egoísmo, el odio, la envidia y los celos oscurecen los poderes de percepción.–parte 2-

AUMENTANDO LA PERFECCIÓN SE AUMENTA LA PERCEPCION: Cuanto más se acerca el hombre a la perfección moral, tanto más delicada es su sensibilidad, tanto más vivo su sentimiento del pecado y tanto más profunda su simpatía por los afligidos.

EL APETITO DISMINUYE LAS FACULTADES DE PERCEPCION: El Redentor del mundo sabía que la complacencia del apetito estaba produciendo debilidad física y disminuyendo las facultades de percepción de modo que no se puedan discernir las cosas sagradas y eternas. 

EL sabía que la complacencia propia estaba pervirtiendo las facultades morales y que la gran necesidad del hombre era la conversión tanto del corazón, la mente y el alma, como de una vida de complacencia propia a una de negación y sacrificio propios.

EL PECADO OFUSCA NUESTRAS PERCEPCIONES: El pecado entenebrece nuestras mentes y ofusca nuestras percepciones. Cuando el pecado es eliminado de nuestro corazón, la luz del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo, que ilumina su Palabra y es reflejada por la naturaleza, declarará en forma más y más cabal que Dios es:

“misericordioso, y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad”  (Exo.34:6)

En su luz veremos luz, hasta que la mente, el corazón y el alma estén transformados a la imagen de su santidad.

LAS FACULTADES DE PERCEPCION SE OSCURECEN: El orgullo, el amor a sí mismo, el egoísmo, el odio, la envidia y los celos oscurecen los poderes de percepción.

COMO AFRONTO CRISTO LAS PERCEPCIONES ENTURBIADAS POR EL PECADO: Cristo se rebajó hasta revestirse de la naturaleza humana, a fin de alcanzar a la especie caída y elevarla. Pero la mente de los hombres había sido obscurecida por el pecado, sus facultades estaban embotadas y sus percepciones enturbiadas, de manera que no podían discernir su carácter divino debajo del manto de humanidad. 

Esta falta de aprecio de parte de los hombres obstaculizó la obra que El deseaba realizar por ellos; y a fin de dar fuerza a su enseñanza se vio con frecuencia en la necesidad de definir y defender su posición.

Refiriéndose a su carácter divino, trató de encauzar su mente hacia pensamientos que fuesen favorables al poder transformador de la verdad.  Además, empleó las cosas de la naturaleza con las cuales estaban familiarizados, para ilustrar las verdades divinas.  El terreno del corazón quedó así preparado para recibir la buena semilla. 

Hizo sentir a sus oyentes que sus intereses se identificaban con los suyos, que su corazón simpatizaba con ellos en sus goces y aflicciones.  Al mismo tiempo vieron en El la manifestación de un poder y una excelencia que superaban en mucho a los que poseían los rabinos más alabados.

Las enseñanzas de Cristo se caracterizaban por su sencillez, una dignidad y un poder hasta entonces desconocidos para ellos, y exclamaron:

Nunca ha hablado hombre así como este hombre”  (Juan 7:46)

LAS PASIONES INCONTROLADAS DAÑAN LAS FACULTADES DE PERCEPCION: Las pasiones inferiores deben ser vigiladas.  Las facultades de percepción son maltratadas terriblemente, cuando se da rienda suelta a las pasiones. Cuando uno se deja dominar por las pasiones, la sangre, en vez de circular por todo el cuerpo, con lo que alivia el corazón y se aclara la mente, se concentra en cantidades indebidas en los órganos internos. 

El resultado es la enfermedad.  El hombre no puede ser sano hasta que vea el mal y lo remedie. (Elena White)

Continúa en parte 54

 

 

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MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD-parte 39-

 

EGOISMO Y EGOCENTRISMO.  El egoísmo ha pervertido los principios, ha confundido los sentidos y nublado el juicio. Un poder dominante que reduce el intelecto, endurece el corazón, y debilita el poder moral. -parte1

POR NATURALEZA SOMOS EGOCENTRICOS: Por naturaleza somos egoístas y tercos.  Pero si aprendemos las lecciones que Cristo desea darnos, nos haremos participes de su naturaleza y de entonces en adelante viviremos su vida. 

El ejemplo admirable de Cristo, la incomparable ternura con que compartía los sentimientos de los demás, llorando con los que lloraban, regocijándose con los que se regocijaban, deben ejercer honda influencia en el carácter de los que le siguen con sinceridad. 

Con palabras y actos bondadosos tratarán de allanar el camino para  los pies cansados.

EL EGOISMO REDUCE EL INTELECTO: El interés egoísta siempre debe mantenerse subordinado; porque si se le deja lugar para actuar, llega a ser un poder dominante que reduce el intelecto, endurece el corazón, y debilita el poder moral.  Luego viene la desilusión. 

El hombre se ha divorciado de Dios y se ha entregado a prácticas indignas.  No puede ser feliz, porque no puede respetarse a sí mismo.  Se ha rebajado en su propia estima.  Es un fracaso intelectual.

EL EGOISMO ES LA CAUSA DE LA CULPABILIDAD HUMANA: El egoísmo es la falta de humildad como la de Cristo, y su existencia es la ruina de la felicidad humana, la causa de la culpabilidad humana, y conduce a los que la abrigan al naufragio de la fe.

CONFUNDE LOS SENTIDOS: Hoy, así como en los días de Cristo, Satanás domina la mente de muchos. Ojalá su obra terrible pudiera ser discernida y resistida.  El egoísmo ha pervertido los principios, ha confundido los sentidos y nublado el juicio.

Parece tan extraño que a pesar de toda la luz que irradia de la bendita Palabra de Dios, se sostengan ideas tan extrañas y haya tal abandono del espíritu y los procedimientos de la verdad.

El deseo de obtener ganancias elevadas, que lleva a la determinación de privar a otros de los derechos que Dios les concedió, tiene su origen en la mente de Satanás; y al obedecer la voluntad de él y al seguir sus métodos, los hombre se colocan bajo su bandera. 

Poco puede confiarse en aquéllos que han sido atrapados en esta trampa, a menos que se conviertan cabalmente y sean renovados, porque han sido leudados por principios erróneos cuyo efecto no pudieron percibir.

CUIDADO CON LA AUTOCOMPASION: No debemos compadecernos de nosotros mismos, recordemos al Redentor del mundo.  Consideremos el sacrificio infinito que El hizo a favor del hombre, y pensemos en su chasco cuando, después de tal sacrificio  en beneficio del hombre, éste elije unirse con los que odian a Cristo y su justicia, y llegue a ser uno con ellos en la complacencia del apetito pervertido, y traiga la ruina eterna sobre su alma.

VIVIR PARA SI DESHONRA A DIOS: Están sobre nosotros los peligros de los últimos días.  Los que viven para agradarse y complacerse a sí mismos, están deshonrando al Señor. 

El no puede trabajar por medio de ellos, pues lo representarían mal delante de los que ignoran la verdad…Quizás vea Dios que están fomentando el orgullo, y juzgue quitarles bendiciones que en vez de aprovechar, están siendo usadas para la complacencia del orgullo egoísta. (Elena White)

Continúa en parte 40 

 

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