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Posts Tagged ‘la envidia’

MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD-parte 80-

 

EL ODIO Y LA VENGANZA. Solamente el Espíritu de Dios devuelve el amor por el odio. El aceite del amor elimina la irritación causada por el mal.  –parte3-

EL ODIO HACIA LOS PADRES: (palabras dirigidas a una joven) Usted tiene una obra especial que hacer, que consiste en confesar con humildad su conducta irrespetuosa hacia sus padres.  No hay razón para que se manifiesten en Ud. esos sentimientos antinaturales hacia ellos.

Es una actitud totalmente satánica. Sus sentimientos no se limitan a una evidente antipatía, a una decidida falta de respeto, sino que han llegado al odio, la malicia, la envidia y los celos, manifiestos en sus actos, que les han producido sufrimientos y privaciones.  Ud. no tiene intención de brindarles felicidad, ni siquiera comodidad.  Sus sentimientos son inmutables. 

A veces su corazón se suaviza, pero  cuando ve alguna falta en ellos, se cierra firmemente, y los ángeles no pueden introducir en él ningún sentimiento de amor.  Un demonio malvado la domina, y Ud. odia y es odiosa.  Dios ha tomado nota de sus palabras irrespetuosas, sus acciones desconsideradas hacia sus padres, a quienes El le ha mandado que honre; y si Ud. deja de ver este gran pecado y no se arrepiente, cada vez se sumirá en mayor oscuridad, hasta quedar abandonada a sus malos caminos.

SATANÁS SE DELEITA EN CONTROLAR LA MENTE DE LOS NIÑOS: Que pena da ver a niños indomables y desobedientes, desagradecidos y voluntariosos, decididos a salirse siempre con la suya, indiferentes a las molestias o a la pena que causan a sus padres.  Satanás se deleita en manejar el corazón de los niños, y si se le permite les inculcará su propio odioso espíritu.

EL ODIO CONDUCE A LA CONDENACIÓN: Nadie puede odiar a su hermano, ni siquiera a su enemigo, sin quedar bajo condenación.

LA VENGANZA NO PRODUCE SATISFACCION: Recuerden que un discurso vengativo nunca le hace sentir a nadie que haya ganado una victoria.  Que Cristo hable por medio de ustedes.  No pierdan la bendición que se recibe cuando no se piensa el mal.

ANUBLAN LA PERCEPCION: El orgullo, el amor propio, el egoísmo, el odio, la envidia y los celos, anublan la percepción; y la Verdad, que nos habría hecho sabios para la salvación, ha perdido el poder de atraer y controlar la mente.

EL ACEITE DEL AMOR ELIMINA LA AMARGURA: No permitamos que el resentimiento madure en malicia. No dejemos que la herida infecte y reviente en palabras envenenadas que manchen la mente de quienes las oigan.  No permitamos que los pensamientos amargos continúen embargando nuestro ánimo.  El aceite del amor elimina la irritación causada por el mal. 

El Espíritu de Dios liga un corazón al otro; y en el cielo hay música por la unión realizada.

EL CORAZÓN QUE PAGA ODIO CON AMOR: No es la posición mundanal, ni el nacimiento, ni la nacionalidad, ni los privilegios religiosos lo que prueba que somos miembros de la familia de Dios; es el amor, un amor que abarca a toda la humanidad.  Aún los pecadores cuyos corazones no están herméticamente cerrados al Espíritu de Dios responden a la bondad. 

Así como pueden responder al odio con el odio también corresponderán  al amor con el amor.  Solamente el Espíritu de Dios devuelve el amor por el odio.  El ser bondadoso con los ingratos y los malos, el hacer lo bueno sin esperar recompensa, es la insignia de la realeza del cielo, la señal segura mediante la cuál los hijos del Altísimo revelan su elevada vocación.  (Elena White)

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MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD-parte 78-

 

EL ODIO Y LA VENGANZA. Cuando el hombre quebrantó la Ley divina, llegó a estar en armonía con Satanás. -parte 1-

EL PENSAMIENTO ENGENDRA EL HECHO: El espíritu de odio y venganza tuvo origen en Satanás, y lo llevó a dar muerte al Hijo de Dios.  Quienquiera que abrigue malicia u odio, abriga el mismo espíritu; y su fruto será la muerte.  En el pensamiento vengativo yace latente la mala acción, así como la planta yace en la semilla.

“Todo aquél que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él” (1 Juan 3:15)

LA HISTORIA DEL MUNDO: CONFLICTO ENTRE EL ODIO Y EL AMOR: La enemistad de Satanás contra Cristo se ensañó con los discípulos del Salvador. En toda la historia puede verse el mismo odio a los principios de la Ley de Dios, la misma política de engaño, mediante la cual se hace aparecer el error como si fuese la verdad, se hace que las leyes humanas substituyan las leyes de Dios, y se induce a los hombres a adorar a las criaturas antes que al Creador. 

Los esfuerzos de Satanás para desfigurar el carácter de Dios, para dar a los hombres un concepto falso del Creador y hacer que lo consideren con temor y odio más bien que con amor, sus esfuerzos para suprimir la Ley de Dios, y hacer creer al pueblo que no está sujeto a las exigencias de ella, sus engaños, han seguido con rigor implacable. Se pueden ver en la historia de los patriarcas, de los profetas y apóstoles, de los mártires y reformadores.

LA TRANSGRESIÓN PUSO AL HOMBRE EN ARMONÍA CON SATANÁS: Cuando el hombre quebrantó la Ley divina, su naturaleza se hizo mala y llegó a estar en armonía y no en divergencia con Satanás.

EXISTIRA ODIO MIENTRAS EXISTA PECADO: El odio a los principios puros de la verdad, las acusaciones y persecuciones contra sus defensores, existirán mientras existan el pecado y los pecadores.  Los discípulos de Cristo y los siervos de Satanás no pueden congeniar.

EL REPROCHE PRODUCE ODIO: El mismo espíritu que fomentara la rebelión en el cielo, continúa inspirándola en la tierra. La represión del pecado despierta aún el espíritu de odio y resistencia.  

Cuando los mensajeros que Dios envía para amonestar tocan la conciencia, Satanás induce a los hombres a que se justifiquen y a que busquen la simpatía de otros en su camino de pecado.  En lugar de enmendar sus errores, despiertan la indignación contra el que los reprende, como si éste fuera la única causa de la dificultad.

LA ENVIDIA ES CAUSA DE ODIO: ¡Cuánto daño indecible ha producido en nuestro mundo este mal rasgo de carácter!  La envidia es hija del orgullo, y si se la abriga en el corazón, conducirá al odio, y eventualmente a la venganza y al homicidio.

UNA EMOCION PECAMINOSA: La Ley de Dios toma en cuenta los celos, la envidia, el odio, la malignidad,  la venganza, la concupiscencia y la ambición que agitan el alma, pero no han hallado expresión en acciones externas porque ha faltado la oportunidad aunque no la voluntad.  Y se demandará cuenta de esas emociones pecaminosas en el día cuando

“Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” (Ecles.12:14)

(Elena White)

Continúa en parte 79

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MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD-parte 53-

 

LA INFLUENCIA DE LA PERCEPCION. El orgullo, el amor a sí mismo, el egoísmo, el odio, la envidia y los celos oscurecen los poderes de percepción.–parte 2-

AUMENTANDO LA PERFECCIÓN SE AUMENTA LA PERCEPCION: Cuanto más se acerca el hombre a la perfección moral, tanto más delicada es su sensibilidad, tanto más vivo su sentimiento del pecado y tanto más profunda su simpatía por los afligidos.

EL APETITO DISMINUYE LAS FACULTADES DE PERCEPCION: El Redentor del mundo sabía que la complacencia del apetito estaba produciendo debilidad física y disminuyendo las facultades de percepción de modo que no se puedan discernir las cosas sagradas y eternas. 

EL sabía que la complacencia propia estaba pervirtiendo las facultades morales y que la gran necesidad del hombre era la conversión tanto del corazón, la mente y el alma, como de una vida de complacencia propia a una de negación y sacrificio propios.

EL PECADO OFUSCA NUESTRAS PERCEPCIONES: El pecado entenebrece nuestras mentes y ofusca nuestras percepciones. Cuando el pecado es eliminado de nuestro corazón, la luz del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo, que ilumina su Palabra y es reflejada por la naturaleza, declarará en forma más y más cabal que Dios es:

“misericordioso, y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad”  (Exo.34:6)

En su luz veremos luz, hasta que la mente, el corazón y el alma estén transformados a la imagen de su santidad.

LAS FACULTADES DE PERCEPCION SE OSCURECEN: El orgullo, el amor a sí mismo, el egoísmo, el odio, la envidia y los celos oscurecen los poderes de percepción.

COMO AFRONTO CRISTO LAS PERCEPCIONES ENTURBIADAS POR EL PECADO: Cristo se rebajó hasta revestirse de la naturaleza humana, a fin de alcanzar a la especie caída y elevarla. Pero la mente de los hombres había sido obscurecida por el pecado, sus facultades estaban embotadas y sus percepciones enturbiadas, de manera que no podían discernir su carácter divino debajo del manto de humanidad. 

Esta falta de aprecio de parte de los hombres obstaculizó la obra que El deseaba realizar por ellos; y a fin de dar fuerza a su enseñanza se vio con frecuencia en la necesidad de definir y defender su posición.

Refiriéndose a su carácter divino, trató de encauzar su mente hacia pensamientos que fuesen favorables al poder transformador de la verdad.  Además, empleó las cosas de la naturaleza con las cuales estaban familiarizados, para ilustrar las verdades divinas.  El terreno del corazón quedó así preparado para recibir la buena semilla. 

Hizo sentir a sus oyentes que sus intereses se identificaban con los suyos, que su corazón simpatizaba con ellos en sus goces y aflicciones.  Al mismo tiempo vieron en El la manifestación de un poder y una excelencia que superaban en mucho a los que poseían los rabinos más alabados.

Las enseñanzas de Cristo se caracterizaban por su sencillez, una dignidad y un poder hasta entonces desconocidos para ellos, y exclamaron:

Nunca ha hablado hombre así como este hombre”  (Juan 7:46)

LAS PASIONES INCONTROLADAS DAÑAN LAS FACULTADES DE PERCEPCION: Las pasiones inferiores deben ser vigiladas.  Las facultades de percepción son maltratadas terriblemente, cuando se da rienda suelta a las pasiones. Cuando uno se deja dominar por las pasiones, la sangre, en vez de circular por todo el cuerpo, con lo que alivia el corazón y se aclara la mente, se concentra en cantidades indebidas en los órganos internos. 

El resultado es la enfermedad.  El hombre no puede ser sano hasta que vea el mal y lo remedie. (Elena White)

Continúa en parte 54

 

 

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