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LA FUENTE DE CURACION-parte 38-

EL CUIDADO DEL CUERPO HUMANO-parte 1-

El cuerpo está compuesto de millones de células, donde se llevan a cabo las reacciones químicas indispensables para mantener la vida.  Para ello, el oxígeno es el elemento más vital, y lo introducimos a los pulmones- mediante respiraciones profundas- de donde es captado y transportado por los glóbulos rojos de la sangre a todo el cuerpo. 

Pero si permanecemos inactivos o acostumbramos respirar superficialmente, el cuerpo no recibe oxígeno suficiente y empieza a  deteriorarse.  La buena noticia es que este deterioro o muerte paulatina por el poco oxígeno de la sangre (hipoxia) puede ser frenado; porque los factores que lo provocan son totalmente evitables.

Los hábitos productores de la muerte son diez:

  1. No hacer ejercicio.
  2. Respirar superficialmente.
  3. Tomar poca agua.
  4. Comer mucha grasa.
  5. No comer vegetales.
  6. Respirar el aire cargado de humo y del venenoso monóxido de carbono que despiden los carros en las ciudades.
  7. Tomar alcohol.
  8. Fumar.
  9. Tomar café, chocolate y té negro o productos que contengan cafeína, anfetaminas, etc.
  10. Cultivar sentimientos negativos como son: ira, rencor, odio, codicia, frustración, etc.

Mediante la práctica de estos hábitos equivocados nos destruimos.  Dios no quiere este sufrimiento para sus criaturas que creó con tanto amor.  El puede y quiere quitar de nosotros los malos deseos que nos destruyen y nos hacen infelices; y si le pedimos con fe su poder para vencer nuestros malos hábitos El dice que lo hará:

“ESPARCIRE SOBRE VOSOTROS AGUA LIMPIA, Y QUEDAREIS LIMPIOS DE TODAS VUESTRAS INMUNDICIAS, Y DE TODOS VUESTROS IDOLOS OS LIMPIARE.  OS DARÉ TAMBIÉN UN CORAZON NUEVO, Y PONDRE UN ESPÍRITU NUEVO DENTRO DE VOSOTROS; Y QUITARE DE VUESTRA CARNE EL CORAZON DE PIEDRA, Y OS DARÉ UN CORAZON DE CARNE. 

Y PONDRE DENTRO DE VOSOTROS MI ESPÍRITU; HARE QUE ANDEIS EN MIS ESTATUTOS, Y GUARDEIS MIS ORDENANZAS, Y LAS PONGAIS POR OBRA…. Y VOSOTROS ME SERÉIS POR PUEBLO, Y YO SERÉ A VOSOTROS POR DIOS” (Ezeq.36:25-28).

¿Condición?  Confiar en Dios y colaborar para que El haga la nueva creación en nosotros.

La célula, además de oxígeno, necesita agua, glucosa, aminoácidos, ácidos grasos esenciales, vitaminas, minerales, enzimas y fibra.  Todos estos nutrientes se encuentran en cinco grupos de alimentos:

  1. Cereales integrales: avena, trigo, maíz, arroz, cebada, mijo o millet.
  2. Frutas: naranjas, limones, limas, melones, papayas, mangos, etc
  3. Verduras: lechuga, alfalfa, perejil, betabel, rábano, zanahoria, calabaza, cebolla, papa, etc.
  4. Leguminosas: frijoles, ejotes, soya, lentejas, chicharos, garbanzos, etc.
  5. Semillas y frutos oleaginosos: linaza, ajonjolí, aceitunas, semillas de calabaza, girasol, aguacates, coco, nueces, almendras, etc.

 

 

 

 LA FUENTE DE CURACION-parte 37-

LA ALIMENTACION Y LA SALUD-parte 4-

COMO NO SE DEBE COMER-parte 2-

Estos síntomas desagradables se dejan sentir porque la naturaleza hizo su obra con un gasto inútil de fuerza vital y quedó completamente exhausta.  El estómago clama: “dadme descanso”.  Pero muchos lo interpretan como una nueva demanda de alimento; y en vez de dar descanso al estómago le imponen más carga.  En consecuencia es frecuente que los órganos digestivos estén gastados cuando debieran seguir funcionando bien.  A estómago cargado, cerebro pesado.

Cuando se han contraído hábitos dietéticos erróneos debe procederse a una reforma.  Cuando el abuso del estómago ha resultado en dispepsia deben hacerse esfuerzos cuidadosos para conservar el resto de la fuerza vital  evitando todo recargo inútil. Puede ser que el estómago nunca recupere la salud completa después de un largo abuso; pero un régimen dietético conveniente evitará un mayor aumento de la debilidad, y muchos se repondrán más o menos del todo.

La moderación en el comer se recompensa con vigor mental y moral.  El exceso en el comer es particularmente perjudicial para los de temperamento lerdo.  Hay hombres y mujeres de excelentes aptitudes naturales que por  no dominar sus apetitos no realizan la mitad de aquello de que son capaces.

Quienes llevan importantes responsabilidades, y sobre todo los que velan por intereses espirituales, deben ser hombres de aguda percepción e intensos sentimientos.  Más que nadie necesitan ser sobrios en el comer.  Los que desempeñan cargos de confianza, deben hacer resoluciones de gran trascendencia,  a menudo deben pensar con rapidez y esto sólo pueden hacerlo con éxito los que practican la estricta templanza. 

La mente se fortalece bajo la influencia del correcto tratamiento dado a las facultades físicas e intelectuales.  Si el esfuerzo no es demasiado grande, cada nueva tarea añade nuevo vigor.  No obstante, muchas veces el trabajo de los que tienen planes de acción importantes que estudiar y decisiones no menos importantes que tomar queda afectado por un régimen alimentario impropio.

El desarreglo del estómago perturba la mente.  A menudo causa irritabilidad, aspereza o injusticia.  Más de un plan de acción que hubiera podido ser beneficioso para el mundo se ha desechado; más de una medida injusta, opresiva y aun cruel ha sido llevada a cabo a consecuencia de un estado proveniente de hábitos dietéticos erróneos.

Nadie puede sentar reglas estrictas para los demás.  Cada cual debe dominarse a si mismo y, fundado en la razón, obrar por principios sanos.

Nuestro cuerpo es propiedad de Cristo, comprada por El mismo, y no nos es lícito hacer de ese cuerpo lo que nos plazca. Cuantos entienden las leyes de salud, implantadas en ellos por Dios, deben sentirse obligados a obedecerlas. La obediencia a las leyes de la higiene es una obligación personal. 

A nosotros mismos nos toca sufrir las consecuencias de la violación de esas leyes.  Cada cual tendrá que responder ante Dios por sus hábitos y prácticas.  Por tanto, la pregunta que nos incumbe es: ¿Cómo debo conservar la habitación que Dios me dio?

 

LA FUENTE DE CURACION-parte 36-

LA ALIMENTACION Y LA SALUD-parte 3-

COMO NO SE DEBE COMER-parte 1-

En muchos casos, la sensación de debilidad que da ganas de comer proviene del excesivo recargo de los órganos digestivos durante el día.  Estos, después de haber digerido una comida, necesitan descanso.  Entre las comidas deben mediar cuando menos cinco horas, y la mayoría de las personas que quieran hacer la prueba verán que dos comidas al día dan mejor resultado que tres.

Las comidas no deben ingerirse muy calientes ni muy frías.  Si la comida esta fría, la fuerza vital del estómago se distrae en parte para calentarlos antes que pueda digerirlos.  Por el mismo motivo las bebidas frías son perjudiciales, al par que el consumo de bebidas calientes resulta debilitante.  En realidad, cuanto más líquido se toma en las comidas, más difícil es la digestión, pues el líquido debe quedar absorbido antes de que pueda empezar la digestión. Evítese el uso de mucha sal y  especias, consúmase mucha fruta, y desaparecerá en gran parte la irritación que incita a beber mucho en las comidas.

Conviene comer despacio y masticar perfectamente, para que la saliva se mezcle debidamente con el alimento y los jugos digestivos entren en acción.

Otro mal grave es el de comer a deshoras, como por ejemplo después de un ejercicio violento y excesivo, o cuando se siente uno extenuado o acalorado.  Inmediatamente después de haber comido, el organismo gasta un gran caudal de energía nerviosa; y cuando la mente o el cuerpo están muy recargados inmediatamente antes o después de la comida, la digestión queda entorpecida.  Cuando se siente uno agitado, inquieto o apurado, es mejor no comer antes de haber obtenido descanso o sosiego.

Hay una estrecha relación entre el cerebro y el estómago, y cuando éste enferma se substrae fuerza nerviosa del cerebro para auxiliar a los órganos digestivos debilitados.  Si esto sucede con demasiada frecuencia, se congestiona el cerebro.  Cuando la actividad cerebral es continua y escasea el ejercicio físico, aun la comida sencilla debe tomarse con moderación.  Al sentarse a la mesa, deséchense los cuidados, las preocupaciones y todo apuro, para comer despacio y alegremente, con el corazón lleno de agradecimiento a Dios por todos sus beneficios.

Muchos de los que han descartado de su alimentación las carnes y demás manjares perjudiciales, piensan que, por ser sus alimentos sencillos y sanos, pueden ceder al apetito sin moderación alguna, y comen con exceso.  Es un error.  Los órganos digestivos no deben recargarse con una cantidad o calidad de alimento cuya asimilación abrume al organismo.

A veces el resultado del exceso en el comer se deja sentir en el acto.  En otros casos no se nota dolor alguno; pero los órganos digestivos pierden su poder vital y la fuerza física resulta minada en su fundamento.

El exceso de comida recarga el organismo, y crea condiciones morbosas y febriles.  Hace afluir al estómago una cantidad excesiva de sangre, lo que muy luego enfría las extremidades.  Impone también un pesado recargo a los órganos digestivos y cuando estos han cumplido su tarea, se experimenta decaimiento y languidez.  Los que se exceden así continuamente en el comer llaman hambre a esta sensación; pero en realidad no es más que el debilitamiento de los órganos digestivos.  A veces se experimenta embotamiento del cerebro, con aversión para todo trabajo mental o físico.

 

LA FUENTE DE CURACION-parte 35-

LA ALIMENTACION Y LA SALUD-parte 2-

PREPARACIÓN DEL ALIMENTO

No conviene ingerir frutas y verduras en la misma comida, pues a las personas de digestión débil esta combinación les produce muchas veces desórdenes gástricos e incapacidad para el esfuerzo mental.  Es mejor consumir la fruta en una comida y las verduras en otra.

Las comidas se ingieren con mayor gusto y aprovechan mucho más cuando son  variadas. No deben prepararse del mismo modo comida tras comida y día tras día.  Error grave es comer  tan sólo para agradar al paladar; pero la calidad de los comestibles o el modo de prepararlos no es indiferente.  Si el alimento no se come con gusto, no nutrirá tan bien al organismo.

La harina blanca no es la mejor, pues carece de los elementos nutritivos que se encuentran en la harina integral, y causa frecuente estreñimiento y otros efectos malsanos. Se suele emplear demasiado azúcar en las comidas.  Las tortas, los budines, las jaleas, los dulces son causa de indigestión.  Particularmente dañinos son los flanes cuyos ingredientes  principales son la leche, los huevos y el azúcar. Debe evitarse el consumo copioso de leche con azúcar.

El alimento escaso y mal cocido vicia la sangre, pues debilita los órganos que la producen.  Desarregla el organismo y causa enfermedades acompañadas de nerviosidad y mal humor.  Es un deber sagrado para las personas que cocinan aprender a preparar comidas sanas. Las jóvenes piensan que cocinar y hacer otras tareas de la casa es trabajo servil; y por lo tanto, muchas que se casan y deben atender a una familia tienen muy poca idea de los deberes que incumben a una esposa y madre.

La ciencia culinaria no es una ciencia despreciable, sino una de las más importantes de la vida práctica.  Es una ciencia que toda mujer debería aprender.  Preparar platos apetitosos, al par que sencillos y nutritivos, requiere habilidad; pero pueden lograrse. Toda mujer que está a la cabeza de una familia pero no entiende el arte de la sana cocina, debería decidirse a aprender algo de tanta importancia para el bienestar de los suyos.

La regularidad  en las comidas es de vital importancia.  Debe haber una hora señalada para cada comida, y entonces cada cuál debe comer lo que su organismo requiere, y no ingerir más alimento hasta la comida siguiente.  Son muchos los que comen a intervalos desiguales y entre comidas, cuando el organismo no necesita comida, porque no tienen suficiente fuerza de voluntad para resistir a sus inclinaciones. 

Los hay que cuando se van de viaje se pasan el tiempo comiendo bocaditos de cuanto comestible le cae a mano.  Esto es muy perjudicial.  Si comiesen con regularidad y sólo alimentos sencillos y nutritivos, no se sentirían tan cansados, ni padecerían tantas enfermedades. Otro hábito pernicioso es el de comer inmediatamente antes de irse a la cama.  Pueden haberse tomado ya las comidas de costumbre; pero por experimentar una sensación de debilidad, se vuelve a comer.  Cediendo así al apetito se establece un hábito tan arraigado, que muchas veces se considera imposible dormir sin comer algo. 

Como resultado de estas cenas tardías la digestión prosigue durante el sueño; y aunque el estómago trabaja constantemente no lo hace en buenas condiciones.  Las pesadillas suelen entonces perturbar el sueño, y por la mañana se despierta uno sin haber descansado, y con pocas ganas de desayunar.  Cuando nos entregamos al descanso, el estómago debe haber concluido ya su tarea, para que él también pueda descansar, como los demás órganos del cuerpo.  A las personas de hábitos sedentarios le resultan perjudiciales las cenas tardías, y el desarreglo que les ocasionan es muchas veces el principio de alguna enfermedad.

 

 

LA FUENTE DE CURACION-parte 34-

LA ALIMENTACION Y LA SALUD-parte 1-

Nuestro cuerpo se forma con el alimento que ingerimos.  En los tejidos del cuerpo se realiza de continuo un proceso de reparación, pues el funcionamiento de los órganos acarrea desgaste, y  éste debe ser reparado por el alimento.  Cada órgano del cuerpo exige nutrición.  El cerebro debe recibir la suya; y lo mismo sucede con los huesos, los músculos y los nervios. 

Es una operación maravillosa la que transforma el alimento en sangre, y aprovecha esta sangre para la reconstitución de las diversas partes del cuerpo; pero esta operación, que prosigue de continuo, suministra vida y fuerza a cada nervio, músculo y órgano.

ELECCION DEL ALIMENTO

Deben escogerse los alimentos que mejor proporcionen los elementos necesarios para la reconstitución del cuerpo.  En esta elección, el apetito no es una guía segura.  Los malos hábitos en el comer lo han pervertido.  Muchas veces pide alimento que altera la salud y causa debilidad en vez de producir fuerza. Tampoco podemos dejarnos guiar por las costumbres de la sociedad.

Las enfermedades y dolencias que prevalecen por doquiera provienen en buena parte de errores comunes respecto al régimen alimentario. Para saber cuáles son los mejores comestibles tenemos que estudiar el plan original de Dios para la alimentación del hombre.  El que creó al hombre y comprende sus necesidades indicó a Adán cuál era su alimento. 

“HE AQUÍ  QUE OS HE DADO TODA PLANTA QUE DA SEMILLA….Y TODO ÁRBOL EN QUE HAY FRUTO Y QUE DA SEMILLA, OS SERÁN PARA COMER”. (Gen. 1:29). 

Los cereales, las frutas, las oleaginosas y las legumbres constituyen el alimento escogido para nosotros por el Creador.  Preparados del modo más sencillo y natural posible son los comestibles más sanos y nutritivos.  Comunican una fuerza, una resistencia y un vigor intelectual que no pueden obtenerse de un régimen alimentario más complejo y estimulante.

Pero no todos los alimentos sanos por si convienen igualmente a nuestras necesidades en cualquier circunstancia.  Nuestro alimento debe escogerse con mucho cuidado.  Nuestro régimen alimentario debe adaptarse a la estación del año, al clima en que vivimos y a nuestra ocupación.  Dios nos ha dado una amplia variedad de alimentos sanos, y cada cual debe escoger el que más convenga a sus necesidades, conforme a la experiencia y la sana razón.

La abundancia de frutas, oleaginosas y cereales que nos proporciona la naturaleza es grande.  Las oleaginosas (nueces, avellanas, almendras, maní o cacahuate y sus derivados) van sustituyendo en gran medida a la carne.  Con ellas pueden combinarse cereales, frutas, y varias raíces, para constituir alimentos sanos y nutritivos. Las oleaginosas no deben consumirse en grandes cantidades.

Las personas acostumbradas a un régimen fuerte y muy estimulante tienen el gusto pervertido y no pueden apreciar al principio un alimento sencillo.  Se necesita tiempo para normalizar el gusto y para que el estómago se reponga del abuso.  Pero los que perseveren en el uso de los alimentos sanos, los encontraran sabrosos al cabo de algún tiempo.  Podrán apreciar su sabor delicado y los comerán con deleite. 

Y el estómago en condición de salud, es decir, ni febril ni recargado, desempeñará fácilmente su tarea. Las variedades de arroz, trigo, maíz y avena, como también las judías, frijoles, guisantes y lentejas se consiguen hoy día fácilmente en todas partes. Estos alimentos, junto con las frutas y con la variedad de verduras, facilitarán la elección y composición de comidas, sin necesidad de carnes.

 

LA FUENTE DE CURACION-parte 33

EL TRATO CON LOS DEMAS

Toda asociación en la vida requiere el ejercicio del dominio propio, la tolerancia y la simpatía.  Diferimos tanto en disposición, hábitos y educación, que nuestra manera de ver las cosas varía mucho. Juzgamos de modos distintos.  Nuestra comprensión de la verdad, nuestras ideas acerca del comportamiento en la vida, no son idénticas en todo respecto. No hay dos personas cuyas experiencias sean iguales en todo detalle.  Las pruebas de uno no son las de otro.  Los deberes que a uno le parecen fáciles, son para otro en extremo difíciles.

Tan frágil, tan propensa a equivocarse es la naturaleza humana, que cada cual debe ser prudente al valorar a su prójimo.  Poco sabemos de la influencia de nuestros actos en la experiencia de los demás.  Lo que hacemos o decimos puede parecernos insignificante, sin embargo, de ello dependen importantísimos resultados para el bien o el mal.

MIRAMIENTO POR QUIENES LLEVAN CARGAS

Muchos son los que han llevado tan pocas cargas, y cuyo corazón ha experimentado tan poca angustia verdadera, y han sentido tan poca congoja por el prójimo, que no pueden comprender lo que es llevar cargas.  No son capaces de apreciar las de quien las lleva, como es el niño de comprender el cuidado y el duro trabajo de sus padres, hasta que le toque llevar su propia carga, entonces dará una mirada retrospectiva sobre la vida de sus padres, y comprenderá lo que anteriormente le parecía tan incomprensible.  La amarga experiencia le dará conocimiento.

 ”NO JUZGUEIS, PARA QUE NO SEÁIS JUZGADOS.  PORQUE CON EL JUICIO CON QUE JUZGAIS, SERÉIS JUZGADOS; Y CON LA MEDIDA QUE MEDIS, OS VOLVERAN A MEDIR” (Mat.7:1,2)

PACIENCIA EN LAS PRUEBAS

Piensen o hagan los demás, con respecto a nosotros, nada debe turbar nuestra unión con Cristo, nuestra comunión con el Espíritu Santo.  Hagamos lo que podamos, sin sacrificar los principios cristianos, para conciliarnos con los demás.

 “SI TRAJERES TU PRESENTE AL ALTAR, Y ALLÍ TE ACORDARES DE QUE TU HERMANO TIENE ALGO CONTRA TI, DEJA ALLÍ TU PRESENTE DELANTE DEL ALTAR, Y VETE, VUELVE PRIMERO EN AMISTAD CON TU HERMANO, Y ENTONCES VEN  Y OFRECE TU PRESENTE”. (Mat.5:23,24) 

“LA BLANDA RESPUESTA QUITA LA IRA”.  (Prov. 15:1)  Hay un poder maravilloso en el silencio. A veces las palabras que se dicen al que está enojado no sirven sino para exasperarlo.  Pero pronto se desvanece el enojo contestado con el silencio y con un espíritu cariñoso y paciente.

“NO SEAS VENCIDO DE LO MALO; MAS VENCE CON EL BIEN EL MAL”.  (Rom.12:21)

Confiemos completa, humilde y abnegadamente en Dios.  El conoce las tristezas que sentimos en las profundidades de nuestro ser y que no podemos expresar. Cuando todo parezca oscuro e inexplicable, recordemos las palabras de Cristo: “LO QUE YO HAGO, TU NO LO ENTIENDES AHORA; MAS LO ENTENDERAS DESPUÉS”. (Juan 13:7)

“SOBRELLEVAD LOS UNOS LAS CARGAS DE LOS OTROS; Y CUMPLID ASÍ LA LEY DE CRISTO”. (Gal.6:2)

 

 

 

 

LA FUENTE DE CURACION-parte 32

LAS PROMESAS DE DIOS

El poder que Cristo ejerció cuando andaba entre los hombres se encuentra en su Palabra.  Con ella curaba las enfermedades y echaba fuera demonios; con ella sosegaba el mar y resucitaba a los muertos; y el pueblo atestiguó que su palabra iba revestida de poder.  El predicaba la Palabra de Dios, la misma que había dado a conocer a todos los profetas y maestros del Antiguo Testamento.  La Biblia entera es una manifestación de Cristo.

Las Escrituras deben recibirse como palabra que Dios nos dirige, palabra no meramente escrita sino hablada.  Cuando los afligidos acudían a Cristo, discernía El, no sólo a los que pedían ayuda, sino a todos aquellos que en el curso de los siglos acudirían a EL con las mismas necesidades y la misma fe.  Al decirle al paralitico”  “CONFIA, HIJO; TUS PECADOS TE SON PERDONADOS”, al decir a la mujer de Capernaún: “HIJA, TU FE TE HA SALVADO: VE EN PAZ”, se dirigía también a otros afligidos, cargados de pecado, que acudirían a pedirle ayuda  (Mat. 9:2;  Lucas 8:48).

Así sucede con todas las promesas de la Palabra de Dios.  En ellas nos habla a cada uno en particular, y de un modo tan directo como si pudiéramos oír su voz.  Por medio de estas promesas, Cristo nos comunica su gracia y su poder.  Son hojas de aquel árbol que es  “PARA SANIDAD DE LAS NACIONES”.  (Apoc. 22:2).  Recibidas y asimiladas, serán la fuerza del carácter, la inspiración y el sostén de la vida.  Nada tiene tal virtud curativa.  Ninguna otra cosa puede infundirnos el valor y la fe que dan vital energía a todo el ser.

“NO TEMAS, PORQUE YO TE REDIMI, TE PUSE NOMBRE, MÍO ERES TU.  CUANDO PASARES POR LAS AGUAS, YO SERÉ CONTIGO; Y POR LOS RIOS, NO TE ANEGARAN. CUANDO PASARES POR EL FUEGO,  NO TE QUEMARAS,  NI LA LLAMA ARDERA EN TI.  PORQUE YO JEHOVÁ DIOS TUYO, EL SANTO DE ISRAEL, SOY TU SALVADOR….

PORQUE EN MIS OJOS FUISTE DE GRANDE ESTIMA, FUISTE HONORABLE, Y YO TE AME”.  “YO, YO SOY EL QUE BORRO TUS REBELIONES POR AMOR DE MI; Y NO ME ACORDARE DE TUS PECADOS”.  “NO TEMAS, PORQUE YO SOY CONTIGO”.  (Isaías 43: 1-4; 25,5)

“COMO EL PADRE SE COMPADECE DE LOS HIJOS, SE COMPADECE JEHOVÁ DE LOS QUE LE TEMEN.  PORQUE EL CONOCE NUESTRA CONDICION; ACUERDASE QUE SOMOS POLVO”. (Sal.103:13,14)

“CONOCE EMPERO TU MALDAD, PORQUE CONTRA JEHOVÁ TU DIOS HAS PREVARICADO”.  “SI CONFESAMOS NUESTROS PECADOS, EL ES FIEL Y JUSTO PARA QUE NOS PERDONE NUESTROS PECADOS: TORNATE A MI PORQUE YO TE REDIMI”.  (Jer. 3:13;  1Juan 1:9;  Isaías 44:22)

“VENID LUEGO, DIRÁ JEHOVÁ, Y ESTEMOS A CUENTA: SI VUESTROS PECADOS FUEREN COMO LA GRANA, COMO LA NIEVE SERÁN EMBLANQUECIDOS: SI FUEREN ROJOS COMO EL CARMESI, VENDRAN A SER COMO BLANCA LANA.  SI QUISIEREIS Y OYEREIS, COMEREIS EL BIEN DE LA TIERRA”. (Isaías 1:18, 19)

“CON AMOR ETERNO TE HE AMADO; POR TANTO TE SOPORTE CON MISERICORDIA”.  “ESCONDI MI ROSTRO DE TI POR UN MOMENTO; MAS CON MISERICORDIA ETERNA TENDRE COMPASION DE TI”.  (Jer. 31:3;  Isaías 54:8)

“NO SE TURBE VUESTRO CORAZON”.  “LA PAZ OS DEJO, MI PAZ OS DOY; NO COMO EL MUNDO LA DA, YO OS LA DOY.  NO SE TURBE VUESTRO CORAZON, NI TENGA MIEDO”.  (Juan 14:1, 27)

“MIRAD A MI Y SED SALVOS, TODOS LOS TERMINOS DE LA TIERRA”.  (Isaías 45:22)

 

 

 

 

LA FUENTE DE CURACION-parte 31-

LA MEJORES COSAS DE LA VIDA

Hombres y mujeres están apenas empezando a comprender el verdadero objeto de la vida.  Les atrae el brillo y la apariencia. Ambicionan un puesto eminente en el mundo.  Y por  ésto sacrifican los verdaderos fines de la vida.  LAS MEJORES COSAS DE LA VIDA: LA SENCILLEZ, LA HONRADEZ, LA VERACIDAD, LA PUREZA, LA INTEGRIDAD

Tan gratuitas son para el que ignorante como para el educado, para el humilde labriego como para el estadista cargado de honores.  Para todos ha provisto Dios un deleite de que pueden gozar igualmente los ricos y los pobres, el deleite que se experimenta al pronunciar palabras de simpatía y actos de bondad.  Quienes prestan semejante servicio irradian la luz de Cristo, para iluminar vidas entenebrecidas por muchas sombras.

Al asistir a los pobres en cosas temporales, hay que tener siempre presente sus necesidades espirituales.  “POR NADA ESTEIS AFANOSOS;  SINO SEAN NOTORIAS VUESTRAS PETICIONES DELANTE DE DIOS EN TODA ORACION Y RUEGO, CON HACIMIENTO DE GRACIAS.   Y LA PAZ DE DIOS, QUE SOBREPUJA TODO ENTENDIMIENTO,  GUARDARA VUESTROS CORAZONES Y VUESTROS ENTENDIMIENTOS EN CRISTO”.  (Filip.4:6.7)

El cuidado del Señor se extiende a todas sus criaturas.  El ama a todos y no hace acepción de personas, si bien mira con la más tierna compasión a los que llevan las cargas más pesadas de la vida.  Los hijos de Dios han de soportar pruebas y dificultades.  Pero deben aceptar su suerte con espíritu animoso, teniendo presente que por todo aquello que el mundo les niega, Dios los resarcirá colmándolos de sus más preciosos favores.  Cuando nos encontramos en situaciones difíciles, Dios manifiesta su poder y sabiduría en respuesta a la humilde oración. 

CONFIAD EN EL PORQUE OYE Y ATIENDE LAS ORACIONES. Se manifestará como Aquél que puede asistir en cualquier emergencia.  El que creó al hombre y le dio sus maravillosas facultades físicas, mentales y espirituales, no le negará lo necesario para sostener la vida que le dio.  El que nos dio su Palabra, hojas del árbol de la vida, no nos negará el conocimiento que necesitamos para alimentar a sus hijos menesterosos.

¿Cómo obtener la sabiduría? Buscándola como plata y como tesoro escondido. PORQUE SU DIOS LE INSTRUYE, Y LE ENSEÑA A JUICIO…TAMBIÉN ESTO SALIÓ DE JEHOVÁ DE LOS EJERCITOS, PARA HACER MARAVILLOSO EL CONSEJO Y ENGRANDECER LA SABIDURIA”.  (Isaías 28: 26. 29)

El que enseñó a Adán y Eva en el Edén a cuidar del huerto desea instruir hoy a los hombres. Hay sabiduría para quien maneja el arado y siembra la semilla.  Dios abrirá caminos a los que confían en El y le obedecen. Aún vive y reina el Dios que dio a los hijos de Israel el maná del cielo. EL guiará a su pueblo, y le dará destreza y entendimiento para la obra que está llamando a realizar.  Dará sabiduría a los que luchan por cumplir consciente e inteligentemente su deber.

EL DUEÑO DEL MUNDO ES RICO EN RECURSOS, y bendecirá a todo aquél que procure beneficiar a los demásNECESITAMOS MIRAR AL CIELO CON FE.  No deberíamos desalentarnos por aparentes fracasos y dilaciones.  Debemos trabajar animosos, llenos de esperanza, agradecidos, con la certidumbre de que la tierra encierra en su seno ricos tesoros para los almacenes del obrero fiel, reservas más preciosas que el oro o la plata.  Nunca faltará la bendición de Dios que adereza para su pueblo mesa en el desierto.

 

 

LA FUENTE DE CURACION-parte 30-

EL EVANGELIO PUEDE SALVARNOS

Muchos desechados se aferrarán a la esperanza que el Evangelio les ofrece, y entrarán   en el reino de los cielos, mientras que otros que tuvieron hermosas oportunidades y mucha luz, pero no las aprovecharon serán dejados en las tinieblas de afuera.

Las víctimas de los malos hábitos deben reconocer la necesidad del esfuerzo personal.  Otros harán con empeño cuanto puedan para levantarlos, y la gracia de Dios les es ofrecida sin costo;  Cristo podrá proceder, sus ángeles podrán intervenir; pero todo será en vano si ellos mismos no resuelven combatir por su parte.

Las últimas palabras de David y Salomón,  fueron: “ESFUERZATE, Y SE VARÓN”  (1 Reyes 2:2).  A todo hijo de la humanidad, candidato a inmortal corona, van dirigidas estas palabras inspiradas.

A los que ceden a sus apetitos se les ha de inducir a ver y reconocer que necesitan renovarse moralmente si quieren ser hombres.  Dios les manda despertarse y recuperar, por la fuerza de Cristo, la dignidad humana dada por Dios y sacrificada a la pecaminosa satisfacción de los apetitos.

Al sentir el terrible poder de la tentación y la fuerza arrebatadora del deseo que le arrastra a la caída, mas de uno grita desesperado: ‘No puedo resistir el mal’. Puede y debe resistir. El conocimiento de sus promesas quebrantadas le debilitan la confianza en su propia sinceridad, y le hacen creer que Dios no puede aceptarle ni cooperar con él.

Quienes confían en Cristo no han de ser esclavos de tendencias y hábitos hereditarios o adquiridos.  En vez de quedar sujetos a la naturaleza inferior, han de dominar sus apetitos y pasiones.  Dios no deja que peleemos contra el mal con nuestras fuerzas limitadas. Cualesquiera que sean las tendencias al mal, que hayamos heredado o cultivado, podemos vencerlas mediante la fuerza que Dios esta pronto a darnos.

 

 

LA FUENTE DE CURACION-parte 29-

EL CONTACTO CON LA NATURALEZA

El Creador escogió para nuestros primeros padres el ambiente más adecuado para la salud y felicidad. No los puso en un palacio, ni los rodeó de adornos y lujo artificiales que tantos hoy se afanan por conseguir.  Los colocó en íntimo contacto con la naturaleza, y en estrecha comunión con los santos celestiales.

En el huerto que Dios preparó como morada de sus hijos,  hermosos arbustos y delicadas flores halagaban la vista a cada paso.  Había árboles de toda clase, muchos de ellos cargados de fragante y deliciosas frutas.  En sus ramas entonaban las aves sus cantos de alabanza.  Bajo su sombra retozaban las criaturas de la tierra unas con otras sin temor.

Adán y Eva, en su inmaculada pureza, se deleitaban en la contemplación de las bellezas y armonías del Edén.  Dios les señaló  el trabajo que tenían que hacer en el huerto, que era labrarlo y guardarlo.  (Véase Gen. 2:15).  El trabajo cotidiano les proporcionaba salud y contento, y la feliz pareja saludaba con gozo las visitas de su Creador, cuando en la frescura del día paseaba y conversaba con ellos.  Cada día Dios les enseñaba nuevas lecciones.

El régimen de vida que Dios señaló a nuestros primeros padres encierra lecciones para nosotros.  Aunque el pecado haya echado sus sombras sobre la tierra, Dios quiere que sus hijos encuentren deleite en las obras que hizo.  Cuanto más estrictamente se conforme el hombre con el régimen del Creador, tanto más maravillosamente obrará Dios para restablecer la humanidad doliente. La vida al aire libre en un ambiente natural hará milagros en beneficio de muchos enfermos.

El ruido, la agitación y la confusión de las ciudades, su vida reprimida y artificial, cansan y agotan.  El aire cargado de humo y de polvo, viciado de gases deletéreos y saturado de gérmenes es peligroso para la vida. LA NATURALEZA ES EL MÉDICO DE DIOS.  El aire puro, la alegre luz del sol, las flores y los árboles, el ejercicio al aire libre, favorecen la salud y la vida.

Pasar mucho tiempo al aire libre, es el remedio que muchos necesitan. Tiene un poder admirable para curar enfermedades causadas por la agitación y los excesos de la vida moderna, que debilita y aniquila las fuerzas del cuerpo, la mente y el alma.  Hay propiedades vivificantes en el bálsamo del pino, en la fragancia del cedro y del abeto y otros árboles tienen también propiedades que restauran la salud.

Al recobrar la salud física, hombres y mujeres son más capaces de ejercer aquélla fe en Cristo que asegura  la salud del alma,

DIOS ES NUESTRO AMPARO Y FORTALEZA, NUESTRO PRONTO AUXILIO EN LAS TRIBULACIONES”.  (Salmo 46:1)

“AUNQUE ANDE EN VALLE DE SOMBRA, NO TEMERE MAL ALGUNO; PORQUE TU ESTARAS CONMIGO, TU VARA Y TU CAYADO ME INFUNDIRAN ALIENTO”. (Salmo 23:4)

“EL DA ESFUERZO AL CANSADO, Y MULTIPLICA LAS FUERZAS AL QUE NO TIENE NINGUNA”. (Isaías 40:29)