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DOCTRINA DE LOS ACONTECIMIENTOS FINALES

DOCTRINA DE LOS ACONTECIMIENTOS FINALES-El Santuario Celestial en la Profecía.(5) -novena parte-

 

MINISTERIO DE CRISTO EN EL SANTUARIO CELESTIAL- El Santuario Celestial en la Profecía.(5) –novena parte-

EL SANTUARIO CELESTIAL EN LA PROFECÍA. (continuación)

  • 2 – HACIA UNA COMPRENSIÓN MÁS COMPLETA DEL MINISTERIO DE CRISTO. Durante la primera parte del siglo XlX, muchos cristianos, incluyendo bautistas, presbiterianos, metodistas, luteranos, anglicanos, episcopales, congregacionalistas, y discípulos de Cristo, estudiaron con intensidad la profecía de Daniel 8.  Todos esos estudiosos de la Biblia esperaban que al fin de los 2.300 años sucedieran algunos acontecimientos sumamente significativos.  Dependiendo de su comprensión del poder representado por el cuerno pequeño, y del santuario, anticipaban que este período profético terminaría con la purificación de la iglesia, la liberación de Palestina y Jerusalén, el retorno de los judíos, la caída del poder turco o musulmán, la destrucción del papado, la restauración del verdadero culto, el comienzo del milenio terrenal, el día del juicio, la purificación de la tierra por el fuego, o el segundo advenimiento.

Ninguna de estas predicciones se materializó, y todos los que creían en ellas sufrieron un chasco.  Desde luego, la severidad de la decepción fue proporcional a la naturaleza del acontecimiento predicho.  Es obvio que el chasco de los que esperaban que Cristo volviera en 1.844 fue más traumático que el de los que esperaban  el retorno de los judíos a Palestina.

Como resultado de su decepción, muchos abandonaron el estudio de la profecía, o abandonaron el método histórico de interpretarla, el cuál los había llevado a esas conclusiones.  Algunos, sin embargo, continuaron estudiando esta profecía y el tema del santuario con mucha oración e intensidad, enfocando con perseverancia el ministerio que Cristo realiza a favor  nuestro en el Santuario Celestial.

Los esfuerzos fueron recompensados con una comprensión de este ministerio ricamente ampliada.  Descubrieron que la fe profética  histórica de la iglesia primitiva y de la Reforma todavía era válida.  Los cálculos del tiempo profético estaban correctos.  Los 2.300 años habían terminado en 1.844.  Su error— y el de todos los intérpretes de esos días— radicaba en su comprensión de qué acontecimiento sucedería   al fin de ese período profético.  Nueva luz procedente del ministerio de Cristo en el Santuario Celestial cambió su decepción, transformándola en esperanza y gozo.

Su estudio de las enseñanzas bíblicas acerca del santuario les reveló que en 1.844 Cristo se presentó ante el Anciano de Días y comenzó la fase final de su ministerio Sumo-Sacerdotal en el Santuario Celestial.  Este ministerio era el antitipo de la purificación del santuario que se llevaba a cabo en el Día de la Expiación, y que en Daniel 7 se describe como el juicio investigador anterior al advenimiento.

Esta nueva comprensión del ministerio celestial de Cristo “no es una desviación de la fe cristiana histórica.  En vez de ello, constituye la culminación lógica y la consumación inevitable de esa fe.  Es simplemente la aparición y el cumplimiento en los últimos días del énfasis profetizado que caracterizaría el Evangelio eterno……en los segmentos finales de su testimonio ante el mundo”

 

DOCTRINA DE LOS ACONTECIMIENTOS FINALES

MINISTERIO DE CRISTO EN EL SANTUARIO CELESTIAL(4)- El tiempo de la Restauración, la Purificación y el Juicio.-octava parte-

EL TIEMPO DE LA RESTAURACIÓN, LA PURIFICACIÓN Y EL JUICIO.  (continuación)

¿Qué son los 2.300 días,  ó”2.300 tardes – mañanas”, que es lo que dice el original hebreo?  Según el Génesis 1, una “tarde y mañana”, es un día.  El tiempo que especifica una profecía simbólica es también simbólico: un día profético representa un año.  Así pues, y tal como muchos cristianos han creído a través de los siglos, los 2.300 días de Daniel 8, significan 2.300 años literales.

  • 1 – DANIEL 9 ES LA CLAVE PARA DESCIFRAR DANIEL 8.  Dios comisionó al ángel Gabriel para que le enseñara la visión al profeta Daniel (Dan.8:16).  Pero su impacto le causó espanto al profeta, que se enfermó  y  Gabriel debió interrumpir su explicación.  Al fin del capítulo, Daniel comenta: “Y yo Daniel quedé quebrantado…….estaba espantado a causa de la visión y no la entendía” (Daniel 8:27).

 A causa de esta interrupción,  Gabriel tuvo que demorar su explicación del factor tiempo, el único aspecto de la visión que aún no había explicado.  Daniel 9 describe su retorno para completar esta responsabilidad.  Daniel 8 y 9, por lo tanto están conectados; el capitulo 9 es la clave para desentrañar el misterio de los 2.300 días. Cuando Gabriel apareció, le dijo a Daniel: “Ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento…. entiende, pues, la orden y entiende la visión” (Dan.9:23).  A continuación vuelve a introducir la visión de los 2.300 días.  Su deseo de explicar los elementos cronológicos de la visión de Daniel 8 aclara por qué introduce su explicación refiriéndose a la profecía de las 70 semanas. (véase DIOS EL HIJO–tercera parte).

Las 70 semanas, o 490 años, estaban “determinadas” para los judíos y Jerusalén (Dan.9:24).  El verbo hebreo subyacente es chathak. A pesar de que este verbo se usa una sola vez en las Escrituras, su significado puede comprenderse a partir de otras fuentes hebreas.  El bien conocido diccionario hebreo-inglés de Gesenio, declara que significa “cortar”  o   “dividir”.

Con esta información preliminar, los comentarios de Gabriel se vuelven más reveladores. Le dice a Daniel que 490 años debían ser cortados del período mayor de 2.300 años.  Como punto de partida para los 490 años Gabriel señaló “la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén” (Dan.9:25), la cuál fue promulgada en el año 457 A.C., el séptimo año de Artajerjes.

Los 490 años terminaron en el año 34 de nuestra era. Si cortamos o restamos 490 años de los 2.300, quedan 1.810 años.  Como los 2.300 años debían extenderse 1.810 años más allá del año 34 de nuestra era, llegan al año 1.844.

Continúa parte 9

 

DOCTRINA DE LOS ACONTECIMIENTOS FINALES

MINISTERIO DE CRISTO EN EL SANTUARIO CELESTIAL- El Santuario Celestial en la Profecía.(3) -séptima parte-

El Santuario Celestial en la Profecía.

EL ECLIPSE DEL MINISTERIO SACERDOTAL DE CRISTO. (continuación)

  • B – Las profecías de Daniel  2, 7, y 8 son paralelas entre sí.  Los cuatro metales de la imagen de Daniel 2 y las cuatro bestias de Daniel 7 representan los mismos Imperios mundiales: Babilonia,Medo-Persia,  Grecia, y Roma.  Tanto los pies de hierro y barro cocido como los diez cuernos de la cuarta bestia representan las divisiones de Roma; esos Estados divididos habrían de continuar existiendo hasta la Segunda Venida.  Nótese que ambas profecías señalan a Roma como el sucesor de Grecia y como el último imperio mundial que había de surgir antes de la Segunda Venida y el juicio final. El cuerno pequeño de Daniel 8 aparece en la misma época;  sigue a Grecia y es destruido en forma sobrenatural  “no por mano humana” (Dan.8:25; véase también Dan.2:34).
  • C – De Medo-Persia se dice que “se engrandecía”; de Grecia se afirma que “se engrandeció sobremanera; por su parte, el cuerno pequeño “creció mucho” (Dan.8: 4, 8, 9).  Roma, uno de los mayores imperios mundiales, se ajusta a esta especificación.
  • D – Únicamente Roma expandió su imperio hacia el sur (Egipto), el oriente (Macedonia y Asia Menor), y la “tierra gloriosa” (Palestina), tal  como lo predecía la profecía (Dan.8:8).
  • E –  Roma “se engrandeció contra el Príncipe de los ejércitos”, el “Príncipe de los príncipes” (Dan.8: 11, 25), que no es otro que Jesucristo.”Contra Cristo y su pueblo, así como contra su santuario, el poder de Roma libró una batalla asombrosa.  Esta descripción cubre las fases paganas y papal de Roma.  La Roma pagana se opuso a Cristo y destruyó el templo de Jerusalén; por su parte la Roma papal eclipsó efectivamente el Ministerio Mediador y Sacerdotal que Cristo llevaba a cabo en beneficio de los pecadores en el Santuario Celestial  (véase Heb.8:1, 2) al sustituir un sacerdocio que pretende ofrecer perdón de los pecados a través de la mediación de seres humanos”.  Este poder apóstata tendría mucho éxito, porque de él se dice que “echó por tierra la verdad e hizo cuanto quiso, y prosperó” (Dan.8:12).

EL TIEMPO DE RESTAURACIÓN, LA PURIFICACIÓN Y EL JUICIO.  Dios no podía permitir que el eclipse de la verdad relativa al ministerio Sumo-Sacerdotal continuase indefinidamente. Por medio de hombres y mujeres fieles  y temerosos de Dios, revivió su causa. El redescubrimiento parcial del papel de Cristo como nuestro Mediador que hizo la Reforma, causó un gran reavivamiento en el mundo cristiano.  Pero había verdades aún mayores acerca del ministerio celestial de Cristo, las cuáles debían ser reveladas.

La visión de Daniel indicaba que el papel de Cristo como nuestro Sumo Sacerdote se haría especialmente prominente hacia “el tiempo del fin” (Dan.8:17), cuando nuestro Salvador comenzará su obra especial de purificación y juicio además de su ministerio Intercesor continuo (Heb7:25).

 La visión específica cuando Cristo comenzaría este ministerio del Día de la Expiación—la obra del juicio investigador (Dan 7) y la purificación del santuario— “Hasta 2.300 tardes y mañanas; luego el santuario será purificado” (Dan.8:14).

POR CUANTO LA VISIÓN SE REFIERE AL TIEMPO DEL FIN, EL SANTUARIO A QUE ALUDE NO PUEDE SER EL TERRENAL, YA QUE ÉSTE FUE DESTRUIDO EN EL AÑO 70 DE NUESTRA ERA.  LA PROFECÍA,  POR LO TANTO, DEBE REFERIRSE AL SANTUARIO DEL NUEVO PACTO QUE ESTÁ EN EL CIELO, EL LUGAR DONDE CRISTO MINISTRA A FAVOR DE NUESTRA SALVACIÓN.

Continúa parte 8

 

DOCTRINA DE LOS ACONTECIMIENTOS FINALES

MINISTERIO DE CRISTO EN EL SANTUARIO CELESTIAL- El Santuario Celestial de la Profecía(2) sexta parte-

EL SANTUARIO CELESTIAL DE LA PROFECÍA

LA PURIFICACIÓN DEL SANTUARIO CELESTIAL.  (Continuación)

El profeta Daniel revela la naturaleza de este juicio investigador.  Mientras el poder apóstata simbolizado por el cuerno pequeño continúa su obra blasfema y perseguidora contra Dios y su pueblo en el mundo (Dan.7:8, 20, 21, 25), se colocan tronos, y Dios preside en el juicio final.  Este juicio se lleva a cabo en la sala del trono del Santuario Celestial, y asisten multitudes de testigos celestiales.  Cuando se inaugura la sesión, los libros se abren, señalando el comienzo de un procedimiento investigador (Dan.7:9, 10).  No es sino hasta después de este juicio, que el poder apóstata es destruido (Dan.7:11).

LA HORA DEL JUICIO.   Tanto Cristo como el Padre participan en el juicio investigador.  Antes de volver a esta tierra en “las nubes del cielo”, Cristo como “Hijo de hombre” “viene en las nubes del cielo” hasta “el Anciano de días”, Dios el Padre, y se presenta delante de El  (Dan.7:13).  Desde su ascensión, Cristo ha actuado como  Sumo Sacerdote, nuestro intercesor delante de Dios (Heb.7:25). Pero en esta ocasión, viene para recibir el reino  (Dan.7:14).

El eclipse del Ministerio Sacerdotal de Cristo.  El capitulo 8 de Daniel describe la controversia entre el bien y el mal, y el triunfo final de Dios.  Este capítulo revela que entre la inauguración del Ministerio Sumo-Sacerdotal de Cristo y la purificación del Santuario Celestial, un poder terrenal oscurecería el ministerio de Cristo.

El carnero de esta visión representaba el Imperio Medo-Persa (Dan.8:2); los dos cuernos, el último de los cuáles creció más, describen claramente sus dos fases, de las cuáles la parte correspondiente a Persia que dominó, surgió en último lugar. Tal como predijo Daniel, este reino oriental extendió su poder “al poniente, al norte y al sur”,  y “se engrandecía” (Dan.8:4).

El macho cabrío que venía del oeste simbolizaba a Grecia; el cuerno grande, su “rey primero”, representaba a Alejandro Magno (Dan.8:21).  Viniendo del “lado del poniente”, Alejandro derrotó rápidamente a Persia.  Luego,  pocos años después de su muerte, su imperio se había dividido en “cuatro reinos” (Dan.8: 8-22): los imperios de Casandro, Lisímaco, Seleuco, y Tolomeo.

“Al fin del reinado de estos” (Dan.8:23), en otras palabras, hacia el fin del dividido Imperio Griego, surgiría “un cuerno pequeño” (Dan.8:9). Muchos de los Reformadores, han identificado este cuerno pequeño como Roma, tanto en su fase pagana como papal.  Esta interpretación se ajusta exactamente a las especificaciones provistas por Daniel. Nótense los puntos siguientes:   

  • A – El poder representado por el cuerno pequeño se extiende desde la caída del Imperio Griego hasta el “tiempo del fin” (Dan.8:17).  Únicamente la Roma pagana y papal cumple estas especificaciones cronológicas.

Continúa parte 7

DOCTRINA DE LOS ACONTECIMIENTOS FINALES

MINISTERIO DE CRISTO EN EL SANTUARIO CELESTIAL- El Santuario Celestial en la Profecía(1)–quinta parte-

EL SANTUARIO CELESTIAL EN LA PROFECÍA.  En la presentación anterior se ha enfocado el santuario en sus aspectos típicos y antitípicos.  A continuación lo haremos desde una perspectiva profética.

EL UNGIMIENTO DEL SANTUARIO CELESTIAL.  La profecía de las 70 semanas que se registra en el capitulo 9 de Daniel predecía la inauguración del Ministerio Sacerdotal de Cristo en el Santuario Celestial.  Uno de los últimos acontecimientos que sucederían durante los 490 años era el ungimiento del “Santo de los Santos” (Dan.9:24). La expresión hebrea qodesh  qodeshim significa literalmente Santo de los Santos.  Así como durante la inauguración del Santuario Terrenal, éste fue ungido con aceite santo con el fin de consagrarlo para sus servicios, del mismo modo en la inauguración del Santuario Celestial, éste debía se ungido para consagrarlo al ministerio intercesor de Cristo. Con su ascensión poco después de su muerte y resurrección (Dan 9:27),  Cristo comenzó su ministerio como Sumo Sacerdote e Intercesor.

LA PURIFICACIÓN DEL SANTUARIO CELESTIAL.  Haciendo referencia a la purificación del Santuario Celestial, el libro de Hebreos dice: “Casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión. Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales mismas [el Santuario Terrenal] fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas [el Santuario Celestial], con mejores sacrificios  que éstos”, es decir, la sangre preciosa de Cristo (Heb.9:22, 23).

 “Puede decirse que aún “las cosas celestiales”, en cuanto incorporan las condiciones de la vida futura del ser humano, contrajeron debido a la caída algo que requería purificación”.  La sangre de Cristo estuvo  disponible “para la purificación del arquetipo celestial del Santuario Terrenal”.  (Henry Alford)   Así como los pecados del pueblo de Dios eran  colocados por fe sobre la ofrenda por el pecado, y luego eran transferidos simbólicamente al Santuario Terrenal, del  mismo modo bajo el nuevo pacto, los pecados que los penitentes confiesan son colocados por fe sobre Cristo.

Y de la misma manera como durante el día típico de expiación, la purificación del Santuario Terrenal quitaba los pecados acumulados allí, de la misma forma el Santuario Celestial es purificado por la remoción definitiva del registro de los pecados que existen en los libros celestiales.  Pero antes de que se limpien definitivamente los registros, serán examinados para determinar quién tiene derecho a entrar en su reino eterno por el arrepentimiento y la fe en Cristo.

Por lo tanto, la purificación del Santuario Celestial implica una obra de investigación o juicio que refleja plenamente la naturaleza del Día de la Expiación como un día de juicio.    Este juicio que ratifica la decisión relativa a quiénes serán salvos y quiénes se perderán, debe llevarse a cabo antes de la Segunda Venida, porque en esa ocasión Cristo vuelve con su recompensa  “para recompensar a cada uno según sea su obra” (Apoc.22:12).

Todos los que verdaderamente se han arrepentido y por fe reclaman la sangre del sacrificio de Cristo, han recibido el perdón. 

“EL QUE VENCIERE –DIJO JESÚS- SERÁ VESTIDO DE VESTIDURAS BLANCAS; Y NO BORRARÉ SU NOMBRE DEL LIBRO DE LA VIDA, Y CONFESARÉ SU NOMBRE DELANTE DE MI PADRE, Y DELANTE DE SUS ÁNGELES” (APOC.3:5).

Continúa en parte 6.

 

DOCTRINA DE LOS ACONTECIMIENTOS FINALES

MINISTERIO DE CRISTO EN EL SANTUARIO CELESTIAL- Las diferentes fases del juicio-cuarta parte-

LAS DIFERENTES FASES DEL JUICIO.  El ritual del Día de la Expiación que incluía al chivo emisario, apuntaba más allá del Calvario, al fin definitivo del problema del pecado, la eliminación del pecado y de Satanás.  La “plena responsabilidad por el pecado será colocada ahora sobre Satanás, su originador e instigador.  Satanás y sus seguidores, así como todos los efectos del pecado, serán eliminados del universo por medio de la destrucción.  La expiación por medio del juicio permitirá por lo tanto que surja un universo armonioso y plenamente reconciliado (Efe. 1:10).  Este es el objetivo que cumplirá la segunda y final fase del Ministerio Sacerdotal de Cristo en el Santuario Celestial” Este juicio producirá la vindicación final de Dios ante el universo.

EL DÍA DE LA EXPIACIÓN DESCRIBÍA GRÁFICAMENTE LAS TRES FASES DEL JUICIO FINAL: 

1.-LA REMOCIÓN DE LOS PECADOS DEL SANTUARIO ESTÁ RELACIONADA CON LA PRIMERA FASE- INVESTIGADORA O ANTERIOR AL ADVENIMIENTO DEL JUICIO-.  Su enfoque se dirige a los nombres registrados en el Libro de la Vida, tal como el Día de la Expiación enfocaba el acto de quitar del santuario lo pecados confesados de los penitentes.  Los falsos creyentes serán echados fuera;  la fe de los verdaderos creyentes y su unión con Cristo será confirmada ante el universo leal, y los registros de sus pecados serán borrados.

 2.-EL DESTIERRO DEL CHIVO EMISARIO EN EL DESIERTO, SIMBOLIZA LA PRISIÓN MILENARIA DE SATANÁS EN ESTE MUNDO DESOLADO, QUE COMIENZA CON LA SEGUNDA VENIDA Y COINCIDE CON LA SEGUNDA FASE DEL JUICIO FINAL, LA CUAL SE DESARROLLA EN EL CIELO (Apoc.20:4;  1Cor. 6: 1-3). Este juicio milenario abarca la revisión de la sentencia de los malvados, y beneficiará a los redimidos al proveer para ellos la comprensión de la forma como Dios trata con el pecado y con los pecadores que no fueron salvos. Responderá  todas las preguntas que los redimidos puedan tener acerca de la misericordia y la justicia de Dios.

 3.-EL CAMPAMENTO LIMPIO SIMBOLIZA LOS RESULTADOS DE LA TERCERA FASE DEL JUICIO, es decir su aspecto ejecutivo, cuando el fuego destruye a los malvados y purifica el planeta (Apoc.20: 11-15;  Mat.25:31-46; 2Ped 3: 7-13)

 

DOCTRINA DE LOS ACONTECIMIENTOS FINALES

MINISTERIO DE CRISTO EN EL SANTUARIO CELESTIAL. El Santuario Celestial es el Gran Centro de Control desde el cuál Cristo conduce…..-tercera parte-

MEDIACIÓN Y EXPIACIÓN. La aplicación de la sangre expiatoria durante el ministerio mediador del sacerdote era también considerada como una forma de expiación (Lev.4:35).  El término expiación implica una reconciliación entre dos individuos enemistados. Tal como la muerte expiatoria de Cristo reconcilió al mundo con Dios, así también su mediación o la aplicación de los méritos de su vida sin pecado y su muerte en reemplazo nuestro, hace que para el creyente la reconciliación con Dios llegue a ser una realidad personal.

NUESTRO SUMO SACERDOTE. “El cuál se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos”, funciona en calidad de “Ministro del Santuario, y de aquél verdadero tabernáculo que levantó el Señor y no el hombre” (Heb.8: 1,2). El Santuario Celestial es el gran centro de control desde el cuál Cristo conduce su ministerio sacerdotal a favor de nuestra salvación.  “Puede también salvar perpetuamente a los que por El se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Heb.7:25).

En el Santuario Terrenal, los sacerdotes llevaban a cabo dos ministerios distintos: el ministerio cotidiano en el Lugar Santo o primer apartamento, y un ministerio anual en el Lugar Santísimo o segundo apartamento.  Estos servicios ilustraban el Ministerio Sacerdotal de Cristo.

EL MINISTERIO EN EL LUGAR SANTO.  El ministerio sacerdotal que se realizaba en el Lugar Santo del santuario, era un ministerio de intercesión, perdón, reconciliación, y restauración.   Era un ministerio continuo que proveía constante acceso a Dios por medio del sacerdote. Cuando el pecador penitente venía al santuario con su sacrificio, colocaba sus manos sobre la cabeza del animal inocente y confesaba sus pecados.  Este acto transfería simbólicamente su pecado y su castigo a la víctima.  Como resultado, obtenía el perdón de los pecados, seguro de que Dios lo había aceptado.

El Ministerio Sacerdotal de Cristo provee para el perdón y la reconciliación entre el pecador y Dios (Heb.7:25). Por amor a Cristo, Dios perdona al pecador arrepentido, le imputa el carácter justo y la obediencia de su Hijo, perdona sus pecados, y registra su nombre en el libro de la vida como uno de sus hijos (Efe. 4:32;  1 Juan 1:9;  2Cor.5:21; Rom.3:24;  Luc.10:20) y si el creyente permanece en Cristo, nuestro Señor le imparte gracia espiritual por medio del Espíritu Santo, de modo que madura espiritualmente y desarrolla virtudes y gracias que reflejan el carácter divino (2 Ped.3:18;  Gal.5:22, 23).  El ministerio del Lugar Santo produce la justificación y la santificación del creyente.

 EL MINISTERIO EN EL LUGAR SANTÍSIMO.  La segunda división del ministerio sacerdotal está centrada primordialmente en el santuario, y gira en torno a la purificación del santuario y del pueblo de Dios. Esta forma de ministerio, cuyo foco era el Lugar Santísimo del santuario, y que únicamente podía realizar el Sumo Sacerdote, se limitaba a un día al año religioso.

La purificación el santuario requería dos machos cabríos, uno para el Señor y el otro para Azazel. El sacerdote sacrificaba el macho cabrío del Señor, y hacía expiación, la sangre representaba la sangre de Cristo, llevándola al Lugar Santísimo.  Su acción simbolizaba el precio inmensurable que Cristo debió pagar por nuestros pecados.  Luego en representación de Cristo como mediador, el Sumo Sacerdote tomaba sobre sí mismo los pecados que habían  contaminado el santuario y los transfería al macho cabrío vivo, el de Azazel, que a continuación era alejado del campamento del pueblo de Dios.  De ese modo el santuario era purificado y preparado para la obra de  un año más de ministerio.  El macho cabrío del Señor simbolizaba a Cristo y el chivo emisario -Azazel- era un símbolo de Satanás.

DOCTRINA DE LOS ACONTECIMIENTOS FINALES

“Porque hay un sólo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Tim.2:5).-segunda parte-

MINISTERIO DE CRISTO EN EL SANTUARIO CELESTIAL

El mensaje del santuario era un mensaje de salvación.  Dios usó sus servicios para proclamar el Evangelio (Heb.4:2).  Los servicios del Santuario Terrenal eran un “símbolo [parabole en griego; una parábola] para el tiempo presente”, hasta la primera venida de Cristo (Heb.9:9, 10).

“Por medio de símbolos y ritos, Dios se proponía –por medio de esta parábola evangélica – enfocar la fe de Israel sobre el sacrificio y el ministerio sacerdotal del Redentor del mundo,  el “Cordero de Dios” que quitaría el pecado del mundo (Gal.3:23,  Juan 1: 29).

EL SANTUARIO ILUSTRABA TRES FASES DEL MINISTERIO DE CRISTO: 1) el sacrificio substitutivo,  2) la mediación sacerdotal,  y 3) el juicio final.

EL SACRIFICIO SUBSTITUTIVO.  Cada sacrificio del santuario simbolizaba la muerte de Jesús para el perdón de los pecados, revelando así la verdad según la cuál “sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (Heb.9:22). Esos sacrificios ilustraban las siguientes verdades:

  • EL JUICIO DE DIOS SOBRE EL PECADO.   Por cuánto el pecado consiste en una rebelión profundamente arraigada con todo lo que es bueno, puro y verdadero, no se lo puede pasar por alto.  “La paga del pecado es muerte” (Rom.6:23.
  • LA MUERTE DE CRISTO EN REEMPLAZO NUESTRO.  “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas….  Más Jehová cargó en El,  el pecado de todos nosotros” (Isa. 53:6). “Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras” (1 Cor.15:3).
  • DIOS PROVEE EL SACRIFICIO EXPIATORIO.  Ese sacrificio es “Cristo Jesús a quién Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre” (Rom.3:24, 25).  “Al que no conoció pecado, [Dios] por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en El” (2 Cor.5:21).  “Cristo fue tratado como nosotros merecemos a fin de que nosotros pudiésemos ser tratados  como El merece.  Fue condenado por nuestros pecados, en los que no había participado, a fin de que nosotros pudiésemos ser justificados por su justicia, en la cuál no habíamos participado.  El sufrió la muerte nuestra, a fin de que pudiésemos  recibir la vida suya.”  “Por su llaga fuimos nosotros curados”  (Isa. 53:5).

En la cruz, la pena que merecía el pecado de la humanidad fue plenamente pagada.  La justicia divina se mostró satisfecha.  Desde una perspectiva legal, el mundo fue restaurado al favor de Dios (Rom.5:18). La expiación  o reconciliación, se completó en la cruz tal como lo predecían los sacrificios, y el pecador penitente puede confiar en esa obra que nuestro Señor completó.

EL MEDIADOR SACERDOTAL.  Si el sacrificio de Cristo expió el pecado, ¿Por qué se necesitaba un sacerdote?

El papel del sacerdote destaca la necesidad de que entre los pecadores y un Dios santo haya un mediador.  La mediación sacerdotal revela cuán serio es el pecado, y la separación que causó entre el Dios inmaculado y sus criaturas pecaminosas. Tal como cada sacrificio señalaba la muerte futura de Cristo, así también cada sacerdote apuntaba al ministerio mediador de Cristo como Sumo Sacerdote del Santuario Celestial.  “PORQUE HAY UN SOLO MEDIADOR ENTRE DIOS Y LOS HOMBRES, JESUCRISTO HOMBRE” (1 Tim.2:5).

DOCTRINA DE LOS ACONTECIMIENTOS FINALES

EL MINISTERIO DE CRISTO EN EL SANTUARIO CELESTIAL- El Santuario Celestial es la morada de Dios.-primera parte-

Ha llegado la hora del sacrificio de la tarde.  El sacerdote que oficia en el atrio del Templo de Jerusalén se halla listo para ofrecer un cordero como sacrificio. Cuando levanta el cuchillo para matar a la víctima, la tierra se estremece. Aterrado, deja caer el cuchillo y el cordero escapa. Por sobre el fragor del terremoto se oye un ruido desgarrador, cuando una mano invisible rasga el velo del templo de arriba abajo.

En el otro extremo de la ciudad, Jesús   el Cordero de Dios, exclama:” ¡Consumado es”!, muere por los pecados del mundo.  El Salvador ha completado su sacrificio expiatorio, los ritos que anticipaban ese sacrificio han sido inválidos.  Esa es la razón del velo rasgado, el cuchillo caído y el cordero que se fuga.  Sin embargo, la historia de la salvación abarca más que eso.  Llega más allá de la cruz.  La resurrección y ascensión de Jesús dirige nuestra atención hacia el Santuario Celestial, en el cuál Cristo ya no es el Cordero sino que ministra como Sacerdote. Habiéndose ofrecido en sacrificio una vez para siempre (Heb9:28), ahora pone los beneficios de este sacrificio expiatorio a disposición de todos.

EL SANTUARIO DEL CIELO.  Dios le dio instrucciones a Moisés para que construyera el primer santuario que funcionó bajo el primer (antiguo) pacto (Heb.9:1), para que sirviera como su morada terrenal (Exo.25:8).  En ese lugar, el pueblo aprendía el camino de la salvación. Unos 400 años más tarde, el tabernáculo portátil de Moisés fue reemplazado por el templo permanente que el rey Salomón construyó en Jerusalén.  Después que Nabucodonosor destruyó ese templo, los exiliados que volvieron de la cautividad babilónica construyeron el segundo templo, el cuál Herodes el Grande remodeló, pero fue destruido por los romanos en el año 70 de nuestra era.

El Nuevo Testamento revela que el nuevo pacto también tiene un santuario, el cuál está en el cielo.  El él Cristo funciona como Sumo Sacerdote “a la diestra del trono de la Majestad”.  Este santuario es el “verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre” (Heb.8:1, 2).  En el monte Sinaí se le mostró a Moisés “el modelo”, la copia, o  miniatura del Santuario Celestial (véase Exo.25: 9, 40).

La Escritura llama al santuario que Moisés construyó, “las figuras de las cosas celestiales”, y “el santuario hecho de mano, figura del verdadero” (Heb.9:23, 24). El santuario terrenal y sus servicios por lo tanto, proveen para nosotros una oportunidad especial para comprender el papel que cumple el Santuario Celestial.

JUAN VIO EL SANTUARIO CELESTIAL. Dice  que “fue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio”  (Apoc.15:5); en otro pasaje declara: “Y el templo de Dios fue abierto en el cielo” (Apoc.11:19). Allí el apóstol vio los objetos que sirvieron de modelo para los muebles del Santuario Terrenal, tales como los siete candeleros de oro (Apoc.1:12) y el altar de incienso (Apoc.8:3). Vio también allí el arca del pacto, la cuál era semejante a la del Lugar Santísimo terrenal (Apoc.11:19). 

El altar de incienso celestial está ubicado ante el trono de Dios (Apoc.8:3; 9:13), que a su vez se encuentra situado en el templo celestial de Dios (Apoc.4:2;  7:15,  16:17). De este modo, la escena que muestra la sala del trono celestial (Dan.7:9, 10) se desarrolla en el Templo o Santuario Celestial.  Por esta razón, los juicios finales surgen del Templo de Dios. (Apoc.15: 5-8).

Por lo tanto, es claro que la Sagrada Escritura presenta el Santuario Celestial como un lugar real (Heb.8:2), y no una metáfora o abstracción. EL SANTUARIO CELESTIAL ES LA MORADA DE DIOS.

DOCTRINA DE LOS ACONTECIMIENTOS FINALES

Hay un Santuario en el Cielo. En él Cristo ministra a nuestro favor… señalará el final del tiempo-CONCEPTO-Serie Imperdible-

Hay un santuario en el cielo, el verdadero tabernáculo que el Señor erigió y no el hombre. En él Cristo ministra a nuestro favor, para poner a disposición de los creyentes los beneficios de su sacrificio expiatorio ofrecido una vez y para siempre en la cruz. Llegó a ser nuestro gran Sumo Sacerdote y comenzó su ministerio intercesor en ocasión de su ascensión. En 1844, al concluir el período profético de los 2300 días, entró en el segundo y último aspecto de su ministerio expiatorio. Esta obra es un juicio investigador que forma parte de la eliminación definitiva del pecado, representada por la purificación del antiguo santuario judío en el día de la expiación.

En el servicio simbólico el santuario se purificaba mediante la sangre de los sacrificios de animales, pero las cosas celestiales se purificaban mediante el perfecto sacrificio de la sangre de Jesús. El juicio investigador pone de manifiesto frente a las inteligencias celestiales quiénes de entre los muertos duermen en Cristo y por lo tanto se los consideran dignos, en El, de participar de la primera resurrección. También aclara quiénes están morando en Cristo entre los que viven, guardando los mandamientos de Dios y la fe de Jesús, y por lo tanto estarán listos en El para ser trasladados a su reino eterno. Este juicio vindica la justicia de Dios al salvar a los que creen en Jesús. Declara que los que permanecieron leales a Dios recibirán el reino. La conclusión de este ministerio de Cristo señalará el final del tiempo de prueba otorgado a los seres humanos antes de su segunda venida.