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CONFLICTO ENTRE EL BIEN Y EL MAL-parte 17-

DESCUBRIENDO UNA ADORACIÓN MÁS PROFUNDA –parte 7-

PUNTO NUMERO OCHO-continuación-:

“Pruébeme por la Biblia solamente, que estoy obligado a santificar el domingo. No hay una ley semejante en la Biblia.  Esta es solamente una ley de la Iglesia Católica.  La Biblia dice:   ‘Acuérdate del día del sábado para santificarlo.’

La Iglesia Católica dice: NO, mediante mi autoridad divina anulo el día del sábado y le ordeno que santifique el primer día de la semana. Y ¡he aquí! Que todo el mundo civilizado se postra en respetuosa obediencia a la orden de la santa Iglesia Católica “  (Sacerdote Thomas Enright, CSSR, Presidente del Redemptorist College, Kansas City, MO, en una conferencia en Hartford, Kansas Weekly Call, el 22 de febrero de 1884, y el American Sentinel, un periódico Católico Romano de New York, en junio de 1893, pág. 173.)

“Por supuesto que la Iglesia Católica asegura que el cambio fue hecho por ella…Y QUE ESE HECHO ES UNA SEÑAL DE SU PODER ECLESIASTICO” –Desde la oficina del Cardinal Gibbons, a través del canciller H.F. Thomas, 11 de noviembre de 1895.

Cuán importante es que obedezcamos los mandamientos de Dios en vez de los mandamientos de los hombres.

“¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquél a quien obedecéis?” (Rom.6:16).

“Porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y a El sólo servirás.” (Mateo 4:10).

“Pues en vano me honran. Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.”  (Marcos 7:7).

“¿Hasta cuando claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él.”  (1Reyes 18:21).

PUNTO NUMERO NUEVE:

El sábado del séptimo día, instituido por Dios al crear este mundo, es el sello de la autoridad de su gobierno.

El código básico gubernamental de Dios para la humanidad son los Diez Mandamientos (Exo.20).  De esos  diez, solamente el mandamiento del sábado revela el nombre de nuestro Creador y Legislador.

De todos los mandamientos del Decálogo, solamente el cuarto revela 1) el nombre, 2) la autoridad, y 3) el dominio del Autor de esta Ley:

En seis días, (1) El Señor (2) hizo (cargo del Creador) (3) el cielo y la tierra (dominio o territorio sobre los cuales El gobierna). Este es el único mandamiento que contiene el Sello de Dios.

Examine el sello de un notario público o cualquier otro sello legal, Cada sello siempre tendrá las señales de identidad mencionadas anteriormente.

“Acuérdate del día del sábado para santificarlo…Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas la cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto Jehová  bendijo el sábado y lo santificó.”  (Exo.20:8-11).

El mandamiento del sábado contiene el sello de Dios, y el sábado en sí mismo-dado en este mandamiento-está inseparablemente conectado con este sello. Porque el sábado es la base de todo culto verdadero a nuestro Creador. Y este culto se encuentra en el corazón de todo nuestro reconocimiento de su autoridad como nuestro Creador y nuestro Dios.  El sábado ha de ser siempre guardado como una señal de que le pertenecemos. Y la observancia de éste nos coloca dentro del círculo de este sello. (Elena White)

Continúa parte 8

CONFLICTO ENTRE EL BIEN Y EL MAL-parte 16- 

DESCUBRIENDO UNA ADORACIÓN MÁS PROFUNDA –parte 6

PUNTO NUMERO OCHO:

Dios predijo en las Escrituras que más tarde los hombres tratarían de cambiar la Ley de Dios –y especialmente el tiempo de la Ley”. El sábado bíblico es muy importante –porque éste es ¡el centro de nuestro culto a Dios!  Si los hombres iban a tratar más tarde de cambiarlo a otro día, con toda seguridad esperaríamos que la profecía bíblica dijera que ésto ocurriría.

“Y (el cuerno pequeño) hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo.” (Daniel 7:25).

Tiempo= 1 año -12meses- ;  Tiempos= 2 años -24 meses- ; 1/2 tiempo= 6 meses; total= 42 meses que multiplicado por 30 días según el calendario judío=1260dias y según Ezeq.4:6  día x año= 1260 años.                                                                                           

La iglesia de la Edad Media iba a regir al mundo por 1260 años, y durante ese tiempo trataría de anular el tiempo sagrado de la Ley de Dios y poner uno falso en su lugar. ¡Oh cuánta blasfemia pueden los hombres idear cundo son tentados por Satanás para obtener el control religioso de sus semejantes!

“…Porque no vendrá (el segundo advenimiento de Cristo) sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cuál se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios, como Dios, haciéndose pasar por Dios.”  (2Tesal.2:3-4).

Dios dijo: “Santificad mis sábados; y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que Yo Soy Jehová vuestro Dios”. (Ezeq.20:20)

Luego que el Nuevo Testamento fue concluido y los apóstoles murieron, los hombres trataron de transferir la santidad del séptimo día al primer día de la semana. Así es como trataron de cambiar el tiempo de la Ley.”

El Catolicismo Romano: “Conviene recordar a los Presbiterianos, Bautistas, Metodistas, y a todos los demás cristianos, que la Biblia no los apoya de ninguna manera en su observancia dominical.  El domingo (descanso dominical) es una institución de la Iglesia Católica Romana, y aquellos que observan ese día, observan un mandamiento de la iglesia católica.” Sacerdote Brady en su discurso del 17 de marzo de 1903 en Elizabeth, Nueva Jersey, reportado en las noticias de Elizabeth de N.J., el 18 de marzo de 1903.

“Usted puede investigar en toda la Biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis, y no encontrará una sola línea autorizando la santificación del domingo.  Las Escrituras imponen la observancia religiosa del sábado, un día que nunca santificamos.” James Cardinal Gibbon, The Faith of Our Fathers, capitulo 8.

“Si los protestantes siguieran la Biblia, le rendirían culto a Dios en el día del sábado.  Al guardar el domingo están siguiendo una ley de la Iglesia Católica.”  Albert Smith, Canciller de la Arquidiócesis de Baltimore contestando en nombre del cardenal, en una carta del 10 de febrero de 1920.”

“OCUPAMOS EN ESTA TIERRA EL LUGAR DE DIOS TODOPODEROSO”  ??Papa León XIII, Carta Encíclica, del 20 de junio de 1894; The Great Encíclica Letters of León XIII, pag.304.

(Elena White)

Continúa en parte 7

 

CONFLICTO ENTRE EL BIEN Y EL MAL-parte 15- 

DESCUBRIENDO UNA ADORACIÓN MÁS PROFUNDA –parte5

PUNTO NUMERO SIETE:

De acuerdo al Nuevo Testamento, los apóstoles de Jesús siempre guardaron el sábado bíblico. Léase Hechos 13:14; Hechos 13:42; Hechos 16:13; Hechos 17:1-2. Pablo se sostuvo a sí mismo fabricando tiendas; y entonces el sábado predicaba el Evangelio.      

“Y como era del mismo oficio, se quedó con ellos, y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas….Y discutía en la sinagoga todos los sábados, y persuadía a judíos y griegos…Y se detuvo allí por un año y seis meses, enseñándoles la Palabra de Dios.” (Hechos 18:3, 4,11). La costumbre de Pablo era la misma de Cristo: guardar el sábado bíblico (Hechos 17:1-2; Lucas 4:16).

Pablo nunca enseñó que la Ley moral estaba, o podía ser puesta a un lado. Siempre regiría la conducta de la humanidad.

“¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley”. (Rom.3:31)

“¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? (Rom.6:1,2)

“¿Qué diremos, pues, ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. (Rom.7:7)

Pablo vio que el problema era que necesitábamos obedecer la Ley; no había nada malo en los requerimientos de la Ley misma.

“De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.” (Rom7:12)

“La  circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios.” (1Cor.7:19)

La norma moral que gobierna a la humanidad no fue disminuida o abolida por la muerte de Cristo; porque, ciertamente, es a través de los méritos del sacrificio de Cristo que podemos ser habilitados para guardar la Ley.     “..Y llamarás su nombre JESUS, porque El salvará a su pueblo de sus pecados.” (Mateo 1:21)

Jesús nos salva de nuestros pecados, no en nuestros pecados. Y ya que el pecado es la transgresión de los Diez Mandamientos, es obvio que El nos salva capacitándonos y fortaleciéndonos para guardar la Ley. “Todo aquél que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley». (1Juan 3:4)

Los otros apóstoles vieron esta gran verdad, que la norma moral que gobierna a la humanidad no fue disminuida o abolida por la muerte de Cristo.

“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor del la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.  Porque él se considera a  sí mismo, y se va, y luego se olvida como era.  Más el que mira atentamente en la perfecta   ley de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace».

“Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad…Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras.  Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.”  (Santiago 1:22-25;   2:10-12; 17-18).  “En ésto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues éste es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” (1Juan 5:2-3).

CONFLICTO ENTRE EL BIEN Y EL MAL-parte 14-

DESCUBRIENDO UNA ADORACIÓN MÁS PROFUNDA-parte 4 

Esas leyes ceremoniales no estaban escritas en la roca, sino que estaban contenidas en estatutos, escritas en pergaminos.  La roca era para que perdurara, pero las ordenanzas que prefiguraban la muerte de Cristo cesarían al momento de su muerte.  Es por esta razón que no observamos hoy en día los sábados anuales de la pascua y de la gavilla mecida.

“Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz….Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.” (Colos.2:14; 16,17)

En el griego éste dice: “o de los sábados”. Hay solamente un sábado semanal; éste viene a nosotros desde la creación de este mundo y será guardado en la tierra nueva (Isaías 66:22-23). Pero los sábados anuales no comenzaron sino hasta Moisés.  Estos prefiguraban y explicaban la muerte venidera de Cristo hasta que ésta ocurriera; y, a su muerte, fueron clavados en la cruz.

Si las ordenanzas que contenían los sábados anuales no hubieran sido anuladas en el Calvario, tendríamos ahora que sacrificar animales en varias ocasiones durante el año.  Pero ahora NO tenemos que sacrificar corderos; porque Cristo, nuestro Cordero Pascual, ha sido sacrificado por nosotros.

“He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” –Juan 1:29

“..Porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros”- 1Cor.5:7

PUNTO NUMERO SEIS:

Los discípulos de Cristo guardaron fielmente el sábado bíblico, NO el domingo.  Los discípulos habían estado con Jesús por tres años y medio, y habían escuchado atentamente sus enseñanzas. Lo que ellos hicieron al tiempo de su muerte en el Calvario muestra lo que El les enseñó. La importancia sagrada del sábado del séptimo día era de tanta preocupación para ellos que ni siquiera prepararon el cuerpo de Jesús para ser sepultado apropiadamente el viernes, a menos que transgredieran el cuarto mandamiento.

“Y al atardecer, como era el día de la Preparación, es decir, la víspera del sábado…”     “Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María madre de  Jacobo y Salomé compraron especias aromáticas para ir a ungirle. Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol. Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? (Marcos 15:42; 16:1-3).  (Para una lectura más amplia acerca de esto, véase Lucas 23:53-24:2)   (Elena White)

CONFLICTO ENTRE EL BIEN Y EL MAL -parte 13-

DESCUBRIENDO UNA ADORACIÓN MÁS PROFUNDA-parte 3- 

Algunos dicen que Génesis 2:1-3 no es un mandato para que el hombre guarde el sábado, y por consiguiente no debemos obedecerlo.  Pero Éxodo 16 y  20 muestran claramente que al hombre se le ordena guardarlo. ¿Y quién se atreve a decir que los Diez Mandamientos eran solamente para la raza judía? ¿Se nos permite al resto de nosotros mentir, robar, engañar y cometer adulterio? ¿Son los hebreos los únicos que han de observar esos diez principios morales?

La razón para el mandamiento es la creación de este mundo:”Porque en seis días Dios hizo el cielo y  la tierra.” Esto no es algo local, simplemente para una raza semítica; -este es un mandamiento para todos en el mundo entero, para quienes se inclinan y adoran a su Creador con humilde gratitud por su plan para salvarlos a través de la vida y la muerte de Jesucristo.  Este fue dado en el momento de la creación de este mundo, y fue dado para todo hombre, mujer y niño que vive en este planeta.

Dios escribió esos Diez Mandamientos con su propio dedo. (Exo.31:18, Deut.9:10).  El los escribió sobre la cosa más perdurable de este mundo, y ésto es la roca (Exo.31:18).  Y El desea escribirlos también en nuestros corazones.

“Este es el pacto que haré con ellos. Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones.  Y en sus mentes las escribiré.”  (Hebreos 10:16) (Hebreos 8:10; Jeremías 31:33)

Y si nosotros se lo permitimos, mediante el Nuevo Pacto El escribirá su Santa Ley en nuestros corazones. Tener los Diez Mandamientos escritos en nuestros corazones significa dos cosas:

Primero: el deseo de obedecerlos, y

Segundo: permitir que Dios nos capacite para hacerlo mediante la gracia de Jesús, su Hijo.  La obediencia a la Ley de Dios se convierte en una parte integral de nuestras vidas.

PUNTO NUMERO CINCO:

El sábado semanal del séptimo día, es parte de la Ley moral contenida en los Diez Mandamientos.  Este permanecerá  para siempre.

Los sábados anuales eran parte de las leyes ceremoniales, que prefiguraban o eran una sombra de la muerte y el ministerio de Cristo.

Esas leyes “que eran una sombra”, tales como la pascua y la gavilla mecida, las cuales eran una parte de la ley ceremonial o de sacrificios, no permanecerían después de la muerte de Cristo.

“Porque la ley (ceremonial), teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De esta manera cesarían de ofrecerse…Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.” (Hebreos 10:1-4)

Estas leyes ceremoniales no estaban escritas en la roca, sino que estaban contenidas en estatutos, escritas en pergaminos.  La roca era para que perdurara, pero las ordenanzas que prefiguraban la muerte de Cristo, cesarían al momento de su muerte.  Es por esta razón que no observamos hoy en día los sábados anuales de la pascua y de la gavilla mecida.  (Elena White)

CONFLICTO ENTRE EL BIEN Y EL MAL -parte 12-

DESCUBRIENDO UNA ADORACIÓN MÁS PROFUNDA-parte 2- 

¿Qué diremos acerca de la resurrección de Cristo?  En ningún lugar de la Escritura se nos dijo que guardáramos un día en honor de la resurrección de Cristo. Hacer eso no está en armonía con la Escritura.  Por el contrario, poner a un lado la creación y el sábado santificador de la Biblia –sustituyendo por otro día de la semana- y excusar esto diciendo que lo hacemos “en honor a la resurrección de Cristo” –es ciertamente algo muy osado. 

¡Quién puede atreverse a rechazar el monumento recordativo de la creación y la salvación por cualquier motivo!  Hacerlo a sabiendas es una burla de los directos y repetidos mandamientos bíblicos, ordenados por el Dios del cielo.  Hacerlo, niega que El es nuestro Creador y Redentor.

Si abandonamos el sábado bíblico y observamos otro día, ¿qué excusa podemos ofrecer en el juicio? No hay ninguna razón bíblica para guardar el primer día de la semana en lugar del séptimo día.

PUNTO NUMERO TRES:

El pueblo de Dios guardó el sábado bíblico antes de que los Diez Mandamientos fueran dados en el Monte Sinaí.

La verdad del sábado fue dada por primera vez a nuestra raza en el Edén antes de la caída del hombre.  Esta fue dada antes de que el pecado existiera y separada de éste. Fue dada a todo hombre para unirlo con su Dios.  Y si Adán necesitaba el sábado, nosotros lo necesitamos mucho más hoy día.

El pueblo de Dios lo tenía antes del Monte Sinaí.  Cuatro capítulos antes de que los Diez Mandamientos fueran dados en el Monte Sinaí, el Dios del cielo habló de una manera tal, que es evidente que el sábado era ya bien conocido por el pueblo de Dios –pero no fue siempre bien observado. (Léase Éxodo 16).

Hay quienes dicen que el sábado del séptimo día no fue ordenado por Dios, ni guardado por el hombre antes que fuera pronunciado desde el Monte Sinaí en Éxodo 20.  Pero Génesis 2:1-3 y Éxodo 16 lo prueban de otra manera.

PUNTO NUMERO CUATRO:

El mandamiento del sábado del séptimo día se encuentra en el mismo centro de la Ley moral de los Diez Mandamientos.

“Acuérdate del día del sábado para santificarlo. “Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; más el séptimo día es reposo (sábado) para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.

“Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas la cosas que en ellos hay, y reposo en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó” Exo.20:8-11.

El mandamiento del sábado es parte de la Ley moral de los Diez Mandamientos. El apóstol Santiago nos dice que si violamos una parte de esa Ley, la hemos violado toda (Léase Sant.2:10-12). No podemos separar el cuarto mandamiento sin dejar de lado también los otros.  Todos ellos permanecen unidos, porque el Dios del cielo los puso juntos. Nosotros no decidimos cual día de la semana ha de guardarse santo para Dios, solamente El puede hacerlo. El es quien manda; a nosotros nos toca obedecer.  (Elena White)

CONFLICTO ENTRE EL BIEN Y EL MAL-parte 11-

DESCUBRIENDO UNA ADORACIÓN MÁS PROFUNDA –parte 1-

 

Hemos aprendido que muchas gemas de verdad se perdieron en la Edad Media, las cuales debemos recuperar hoy día. Una de las más valiosas es el hecho de que usted puede tener una relación mucho más íntima con Dios de lo que había imaginado.

Cuando estudiamos la Palabra de Dios-la Santa Biblia- y obedecemos sus verdades, podemos entrar en la senda de la obediencia en la que Dios nos invita a transitar.

A continuación usted descubrirá lo que las Escrituras dicen acerca de una verdad especial que Dios tiene para usted.

PUNTO NUMERO UNO:

El sábado fue dado a toda la humanidad en la Creación de este mundo.    

El sábado del séptimo día fue dado a la humanidad en el séptimo día de la semana de la creación.

“Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.  Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación”   (Gen.2:1-3).

Dios dedicó y apartó el sábado como un día de reposo- 2000 años antes de que existiera el primer judío. Abraham es considerado por todos como el primer judío.  El vivió alrededor del año 2000 A.C.  Los registros bíblicos indican que la creación de este mundo tuvo lugar aproximadamente en el 4000 A.C.  De modo que el sábado bíblico NO es judío!  Es para toda la humanidad; es para TODO EL MUNDO.

“El día de reposo fue hecho por causa del hombre…” (Marcos 2:27).

PUNTO NUMERO DOS:

El sábado es un monumento recordativo de la creación y de nuestra salvación.

Primero: Este es un monumento recordativo de la creación.

“Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó” (Éxodo 31:17).

Como un monumento recordativo de la creación de este mundo, el sábado no puede desaparecer sin que primero desaparezca este mundo -y ¡sea creado de nuevo! Nuestro planeta no podría tener un sábado nuevo u otro diferente, sin que éste fuera primero echado al olvido- y entonces un nuevo planeta fuera creado de la nada.  Pero un evento semejante no ha ocurrido.

Segundo: El sábado es un símbolo de nuestra salvación.  Cuando lo guardamos, le decimos al mundo que pertenecemos a Dios y que le servimos y lo obedecemos.  El sábado del séptimo día es una señal de nuestra conversión, santificación y salvación:

“En verdad vosotros guardaréis mis sábados; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico”  (Éxodo 31:13).

“Y les di también mis sábados, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová, que los santifico” (Ezequiel 20:12).

 “Y santificad mis sábados, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová, vuestro Dios” (Ezequiel 20:20). 

(Elena White)

CONFLICTO ENTRE EL BIEN Y EL MALparte 10-

EL ORIGEN DEL MAL Y DEL DOLOR-parte 9-

EL ORIGEN DEL MAL Y DEL DOLOR –parte 9-

La muerte de Cristo prueba que la Ley es inmutable. Y el sacrificio al cuál el amor infinito impelió al Padre y al Hijo a fin de que los pecadores pudiesen ser redimidos, demuestra a todo el universo-y nadie que fuese inferior a este plan habría bastado para demostrarlo- que la justicia y la misericordia son el fundamento de la ley y del gobierno de Dios. En la ejecución final del juicio se verá que no existe causa para el pecado. Cuando el Juez de toda la tierra pregunte a Satanás: “¿Porqué te rebelaste contra MI y arrebataste súbditos de mi reino?” el autor del mal no podrá ofrecer excusa alguna.  Toda boca permanecerá cerrada, todas las huestes rebeldes quedarán mudas.

Mientras la cruz del Calvario proclama el carácter inmutable de la ley, declara al universo que la paga del pecado es muerte.  El grito agonizante del Salvador “Consumado es”, fue el toque de agonía para Satanás.  Fue entonces cuando quedó zanjado el gran conflicto que había durado tanto tiempo y aseguraba la extirpación final del mal. El Hijo de Dios atravesó los umbrales de la tumba,  “para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, ésto es, al diablo” (Heb.2:14). 

El deseo que Lucifer tenía de exaltarse a sí mismo le había hecho decir: … ¡Junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono…y seré semejante al Altísimo!”  Dios declara: “¡Te pongo en ceniza sobre la tierra,…y para siempre dejaras de ser!” (Isaías 14:13,14; Ezeq.28:18,19).  Esto será cuando venga “el día ardiente como un horno; y todos los soberbios y todos los que hacen maldad  serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama” (Malaquías 4:1).

Todo el universo habrá visto la naturaleza y los resultados del pecado.  Y su destrucción completa que en un principio hubiese atemorizado a los ángeles y deshonrado a Dios, justificará entonces el amor de Dios y establecerá su gloria ante un universo de seres que se deleitarán en hacer su voluntad y en cuyos corazones se encontrará su Ley.  Nunca más se manifestará el mal.  La Ley de Dios que Satanás vituperó como yugo de servidumbre, será honrada como ley de libertad.  Después de haber pasado por tal prueba y experiencia, la creación no se desviará jamás de la sumisión a Aquél que se dio a conocer en sus obras como Dios de amor insondable y sabiduría infinita (Elena White).

  • “Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”  (Rom.5:1).

  •  “Pero si andamos en luz, como El está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1Juan 1:7).

  •  “Y por medio de El reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” (Colos.1:20).

 

 

CONFLICTO ENTRE EL BIEN Y EL MAL-parte 9-

EL ORIGEN DEL MAL Y DEL DOLOR-parte 8

EL ORIGEN DEL MAL Y DEL DOLOR –parte 8-

Entonces fue cuando la culpabilidad de Satanás se destacó en toda su desnudez. Había dado a conocer su verdadero carácter de mentiroso y asesino.  Se echó de ver que el mismo espíritu con el cual él gobernaba a los hijos de los hombres que estaban bajo su poder, lo habría manifestado en el cielo si hubiese podido gobernar a los habitantes de éste.  Había aseverado que la transgresión de la Ley de Dios traería consigo libertad y ensalzamiento; pero lo que trajo en realidad fue servidumbre y degradación.

Los falsos cargos de Satanás contra el carácter del gobierno divino aparecieron en su verdadera luz.  El había acusado a Dios de buscar tan sólo su propia exaltación con las exigencias de sumisión y obediencia por parte de sus criaturas, y había declarado que mientras el Creador exigía que todos se negasen a sí mismos, El mismo no practicaba la abnegación ni hacia sacrificio alguno.

Entonces se vio que para salvar una raza caída y pecadora, el Legislador del universo había hecho el mayor sacrificio que el amor pudiera inspirar, pues “Que Dios estaba en Cristo, reconciliando consigo al mundo,…” (2 Cor.5:19).  Vióse además que mientras Lucifer había abierto la puerta al pecado debido a su sed de honores y supremacía, Cristo, para destruir el pecado, se había humillado y echo obediente hasta la muerte.

Dios había manifestado cuánto aborrece los principios de rebelión.  Todo el cielo vio su justicia revelada, tanto en la condenación de Satanás como en la redención del hombre.  Lucifer había declarado que si la ley de Dios era inmutable y su penalidad irremisible, todo transgresor debía ser excluido para siempre de la gracia del Creador.  El había sostenido que la raza pecaminosa se encontraba fuera del alcance de la redención, y era por consiguiente presa legítima suya. Pero la muerte de Cristo fue un argumento irrefutable en favor del hombre.  La penalidad de la ley caía sobre El que era igual a Dios y el hombre  quedaba libre de aceptar la justicia de Dios y de triunfar del poder de Satanás mediante una vida de arrepentimiento y humillación, como el Hijo de Dios había triunfado. Así Dios es justo, al mismo tiempo que justifica a todos los que creen en Jesús.

Pero no fue tan solo para realizar la redención del hombre para lo que Cristo vino a la tierra a sufrir y morir.  Vino para engrandecer la Ley y hacerla honorable. Ni fue tan sólo para que los habitantes de este mundo respetasen la Ley cual debía ser respetada, sino también para demostrar a todos los mundos del universo que la ley de Dios es inmutable. Si las exigencias de ella hubiesen podido descartarse, el Hijo de Dios no habría necesitado dar su vida para expiar la transgresión de ella. (Elena White)

CONFLICTO ENTRE EL BIEN Y EL MAL-parte 8-

EL ORIGEN DEL MAL Y DEL DOLOR-parte 7-

EL ORIGEN DEL MAL Y DEL DOLOR –parte 7- :    

“¡Jehová! ¡Jehová! Fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado”  (Exo.34:6,7).

Al echar a Satanás del cielo, Dios hizo patente su justicia y mantuvo el honor de su trono. Pero cuando el hombre pecó cediendo a las seducciones del espíritu apóstata, Dios dio una prueba de su amor, consintiendo en que su Hijo Unigénito muriese por la raza caída. El carácter de Dios se pone de manifiesto en el sacrifico expiatorio de Cristo.  El poderoso argumento de la cruz demuestra a todo el universo que el gobierno de Dios no era de ninguna manera responsable del camino de pecado que Lucifer había escogido.

El carácter del gran engañador se mostró tal cual era en la lucha de Cristo y Satanás, durante el ministerio terrenal del Salvador.  Nada habría podido desarraigar tan completamente las simpatías que los ángeles celestiales y todo el universo leal pudieran sentir hacia Satanás, como su guerra cruel contra el Redentor del mundo. Su petición atrevida y blasfema de que Cristo le rindiese homenaje, su orgullosa presunción que le hizo transportarlo a la cúspide del monte y a las almenas del templo, la intención malévola que mostró al instarle a que se arrojara de aquella vertiginosa altura, la inquina implacable con la cual persiguió al Salvador por todas partes, e inspiró a los corazones de los sacerdotes y al pueblo a que rechazaran su amor y a que gritaran al fin ¡Crucificadle! ¡Crucificadle!, todo ésto despertó el asombro y la indignación del universo.

Fue Satanás el que impulsó al mundo a rechazar a Cristo.  El príncipe del mal hizo cuanto pudo y empleó toda su astucia para matar a Jesús, pues vio que la misericordia y el amor del Salvador, su compasión y su tierna piedad estaban representando ante el mundo  el carácter de Dios.  Satanás disputó todos los asertos del Hijo de Dios, y empleó a los hombres como agentes suyos para llenar la vida del Salvador de sufrimientos y penas. Los sofismas y las mentiras por medio de las cuales procuró obstaculizar la obra de Jesús, el odio manifestado por los hijos de rebelión, sus acusaciones crueles contra Aquél cuya vida se rigió por una bondad sin precedente, todo ello provenía de un sentimiento de venganza profundamente arraigado.  Los fuegos concentrados de la envidia y de la malicia, del odio y de la venganza, estallaron en el calvario contra el Hijo de Dios, mientras el cielo miraba con silencioso horror.

Consumado ya el gran sacrificio, Cristo subió al cielo, rehusando la adoración de los ángeles, mientras no hubiese presentado la petición:

“Padre, aquéllos que me has dado quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo…” (Juan17:24).  Entonces, con amor y poder indecibles, el Padre respondió desde su trono: “Adórenle todos los ángeles de Dios” (Heb.1:6).  No había ni una mancha en Jesús.  (Elena White)