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Archive for mayo 2014

MEDITACIONES-REFLEJEMOS A JESUS –parte 7-

LA IMAGEN DIVINA DEBE TRASLUCIRSE

“Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. (Mateo 5:48)

EL ideal del carácter cristiano es la semejanza con Cristo. Como el Hijo del hombre fue perfecto en su vida, los que le siguen han de ser perfectos en la suya. Jesús fue hecho en todo semejante a sus hermanos. Se hizo carne, como somos carne. Tuvo hambre y sed, y sintió cansancio. Fue sostenido por el alimento y refrigerado por el sueño. Participó de la suerte del hombre, aunque era el inmaculado Hijo de Dios. Era Dios en carne. Su carácter ha de ser el nuestro.

Cristo es la escalera que Jacob vio, cuya base descansaba en la tierra y cuya cima llegaba a la puerta del cielo, hasta el mismo umbral de la gloria. Si esa escalera no hubiese llegado a la tierra, y le hubiese faltado un solo peldaño, habríamos estado perdidos. Pero Cristo nos alcanza donde estamos. Tomó nuestra naturaleza y venció, a fin de que nosotros, tomando su naturaleza, pudiésemos vencer. Hecho “…en semejanza de carne de pecado…” (Romanos 8:3), vivió una vida sin pecado. Ahora, por su divinidad, echa manos del trono del cielo, mientras que por su humanidad llega hasta nosotros. El nos invita a obtener por la fe en El la gloria del carácter de Dios. Por lo tanto, hemos de ser perfectos, como nuestro “Padre que está en los cielos es perfecto”.

Jesús había demostrado en qué consiste la justicia, y había señalado a Dios como su fuente. Ahora encaró los deberes prácticos. Al dar limosna, al orar, al ayunar, dijo El, no debe hacerse nada para atraer la atención o provocar alabanza. Den con sinceridad, para beneficiar a los pobres que sufren. Al orar, póngase el alma en comunión con Dios. Al ayunar, no anden con la cabeza inclinada y el corazón lleno de pensamientos relativos al yo. El que más completamente se entrega a Dios, es el que le rendirá el servicio más aceptable. Porque mediante la comunión con Dios, los hombres llegarán a colaborar con El en cuanto a presentar su carácter a la humanidad.

El servicio prestado con sinceridad de corazón tiene gran recompensa. “Tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público”. Por la vida que vivimos mediante la gracia de Cristo se forma el carácter. La belleza original empieza a ser restaurada en el alma. Los atributos del carácter de Cristo son impartidos, y la imagen del Ser divino empieza a resplandecer. Los rostros de los hombres y las mujeres que andan y trabajan con Dios expresan la paz del cielo. Están rodeados por la atmósfera celestial. Para esas almas, el reino de Dios empezó ya. Tienen el gozo de Cristo, el gozo de beneficiar a la humanidad. Tienen la honra de ser aceptados para servir al Maestro; se les ha confiado el cargo de hacer su obra en su nombre. (El Deseado de Todas las Gentes)

 

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MEDITACIONES-REFLEJEMOS A JESUS –parte 6-

CRISTO SALVO EL ABISMO DEL PECADO

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”. (Juan 3:16)

El pecado tuvo su origen en el egoísmo. Lucifer, el querubín protector, deseó ser el primero en el cielo. Trato de dominar a los seres celestiales, apartándolos de su Creador, y granjearse su homenaje. Para ello, representó falsamente a Dios, atribuyéndole el deseo de ensalzarse. Trato de investir al Creador con sus propias malas características. Así engañó a los ángeles. Así sedujo a los hombres. Los indujo a dudar de la palabra de Dios, y a desconfiar de su bondad.

Por cuanto Dios es un Dios de justicia y terrible majestad, Satanás los indujo a considerarle como severo e inexorable. Así consiguió que se uniesen con él en su rebelión contra Dios, y la noche de la desgracia se asentó sobre el mundo.

La tierra quedó oscura porque se comprendió mal a Dios. A fin de que pudiesen iluminarse las lóbregas sombras, a fin de que el mundo pudiera ser traído de nuevo a Dios, había que quebrantar el engañoso poder de Satanás. Esto no podía hacerse por la fuerza. El ejercicio de la fuerza es contrario a los principios del gobierno de Dios; El desea tan sólo el servicio de amor; y el amor no puede ser exigido, no puede ser obtenido por la fuerza o la autoridad. El amor se despierta únicamente por el amor.

El conocer a Dios es amarle; su carácter debe ser manifestado en contraste con el carácter de Satanás. En todo el universo había un solo ser que podía realizar esta obra. Únicamente Aquel que conocía la altura y la profundidad del amor de Dios, podía darlo a conocer. Sobre la oscura noche del mundo, debía nacer el Sol de justicia, “…y en sus alas traerá salvación…”. (Malaquías 4:2)

El plan de nuestra redención no fue una reflexión ulterior, formulada después de la caída de Adán. Fue una revelación “…del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos”. (Romanos 16:25) Fue una manifestación de los principios que desde edades eternas había sido el fundamento del trono de Dios. Desde el principio, Dios y Cristo sabían de la apostasía de Satanás y de la caída del hombre seducido por el apóstata.

Dios no ordenó que el pecado existiese, sino que previó su existencia, e hizo provisión para hacer frente a la terrible emergencia. Tan grande fue su amor por el mundo, que se comprometió a dar a su Hijo unigénito “…para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”…

Desde que Jesús vino a morar con nosotros, sabemos que Dios conoce nuestras pruebas y simpatiza con nuestros pesares. Cada hijo e hija de Adán puede comprender que nuestro Creador es el amigo de los pecadores. Porque en toda doctrina de gracia, toda promesa de gozo, todo acto de amor, toda atracción divina presentada en la vida del Salvador en la tierra, vemos a “Dios con nosotros”. (El Deseado de Todas las Gentes)

 

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MEDITACIONES-REFLEJEMOS A JESUS –parte 5-

TRANSFORMADOS A SU IMAGEN

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”. (2 Corintios 3:18)

JESÚS, en su humanidad glorificada, ascendió a los cielos para interceder por nosotros, almas abrumadas por el pecado.

“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia para el oportuno socorro”. (Hebreos 4: 15, 16).

Continuamente deberíamos mirar a Jesús, el autor y consumador de la fe; pues contemplándolo seremos transformados a su imagen, nuestro carácter será hecho semejante al de El. Deberíamos regocijarnos de que todo el juicio ha sido dado al Hijo, porque en su humanidad ha conocido todas las dificultades que acechan a la humanidad.

Ser santificado es participar de la naturaleza divina, captando el espíritu y la mente de Cristo, aprendiendo siempre en la escuela de Cristo. “…nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria…como por el Espíritu del Señor”. Es imposible para cualquiera de nosotros producir este cambio por nosotros mismos.

Es el Espíritu Santo, el Consolador, que Jesús dijo que enviaría al mundo, quien cambia nuestro carácter a la semejanza de Cristo; y cuando ésto se ha realizado, reflejamos como en un espejo la gloria del Señor. Esto es, el carácter de quien mira así a Cristo es tan parecido al de El, que quien lo mira ve el carácter de Cristo como en un espejo. Aunque no lo notemos, cada día nuestros caminos y nuestra voluntad se transforman en los caminos y la voluntad de Cristo, en la hermosura de su carácter. Así crecemos en Cristo, e inconscientemente reflejamos su imagen.

Los profesos cristianos se mantienen demasiado cerca de los pantanos de esta tierra. Sus ojos sólo están adiestrados en las cosas comunes, y sus mentes se detienen sólo en las cosas que sus ojos ven. Su experiencia religiosa es a menudo superficial e insatisfactoria, y sus palabras son frívolas y sin valor. Ser cristiano es ser semejante a Cristo.

Enoc… estuvo siempre bajo la influencia de Jesús. Reflejaba a Cristo en carácter, exhibiendo las mismas cualidades de bondad, misericordia, tierna compasión, simpatía, paciencia, mansedumbre, humildad y amor. Su asociación con Cristo día tras día lo transformó en la imagen de Aquel con quien había estado tan íntimamente en contacto. (Review and Herald)

 

 

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MEDITACIONES-REFLEJEMOS A JESUS –parte 4-

CRISTO NOS DA EL AGUA VIVA

“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”. (Juan 7:37, 38)

El sacerdote había cumplido esa mañana la ceremonia que conmemoraba la acción de golpear la roca en el desierto. Esa roca era símbolo de Aquel que por su muerte haría fluir raudales de salvación a todos los sedientos. Las palabras de Cristo eran el agua de vida. Allí en presencia de la congregada muchedumbre se puso aparte para ser herido, a fin de que el agua de la vida pudiese fluir al mundo. Al herir a Cristo, Satanás pensaba destruir al Príncipe de la vida; pero de la roca herida fluía agua viva. Mientras Jesús hablaba al pueblo, los corazones se conmovían con una extraña reverencia y muchos estaban dispuestos a exclamar, como la mujer de Samaria: “Dame esa agua, para que no tenga yo sed”. (Juan 4:15)

Jesús conocía las necesidades del alma. La pompa, las riquezas y los honores no pueden satisfacer el corazón. “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba”. Los ricos, los pobres, los encumbrados y los humildes son igualmente bienvenidos. El promete aliviar el ánimo cargado, consolar a los tristes, dar esperanza a los abatidos. Muchos de los que oyeron a Jesús lloraban esperanzas frustradas; muchos alimentaban un agravio secreto; muchos estaban tratando de satisfacer su inquieto anhelo con las cosas del mundo y la alabanza de los hombres; pero cuando habían ganado todo encontraban que habían trabajado tan sólo para llegar a una cisterna rota en la cual no podían aplacar su sed. Allí estaban en medio del resplandor de la gozosa escena, descontentos y tristes.

Este clamor repentino: Si alguno tiene sed”, los arrancó de su pesarosa meditación, y mientras escuchaban las palabras que siguieron, su mente se reanimó con una nueva esperanza. El Espíritu Santo presentó delante de ellos el símbolo hasta que vieron en El el inestimable don de la salvación.

El clamor que Cristo dirige al alma sedienta sigue repercutiendo, y llega a nosotros con más fuerza que aquellos que lo oyeron en el templo en aquel último día de fiesta. El manantial está abierto para todos. A los cansados y exhaustos se ofrece la refrigerante bebida de la vida eterna. Jesús sigue clamando:

“Si alguno tiene sed, venga a mí y beba”. “Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente”. “Más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Apocalipsis 22:17; Juan 4:14).  (El Deseado de Todas las Gentes)

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MEDITACIONES-REFLEJEMOS A JESÚS-parte 3-

CRISTO SE SACRIFICO POR NOSOTROS

“Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos”. (Hebreos 2:9)

El Señor creó al hombre puro y santo. Pero Satanás lo descarrió, pervirtiendo sus principios y corrompiendo su mente, encaminando sus pensamientos por senderos errados. Su propósito era corromper al mundo.

Cristo vio el terrible peligro del hombre, y determinó salvarlo por medio de su sacrificio. Para cumplir su propósito de amor por la raza caída se hizo hueso de nuestros huesos y carne de nuestra carne.

“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, el también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, ésto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre…Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto el mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados”. (Hebreos 2:14-18)

Por medio de la acción del Espíritu Santo, un nuevo principio de poder mental y espiritual debía alcanzar al hombre, quien, por su asociación con la Divinidad, habría de ser uno con Dios. Cristo, el redentor y restaurador, habría de santificar y purificar la mente del hombre, haciéndola un poder para atraer a otras mentes hacia El. Por medio del poder santificador y elevador de la verdad, es su propósito dar al hombre nobleza y dignidad. Desea que sus hijos revelen su carácter, ejerzan su influencia, para que otras mentes puedan ser atraídas a la armonía con la mente divina.

Por causa de nuestra culpa, Cristo podría haberse alejado de nosotros. Pero en lugar de hacerlo, vino a morir entre nosotros, lleno de la plenitud de la Divinidad, para ser uno con nosotros, para que por medio de su gracia alcanzáramos la perfección. Por una muerte de vergüenza y sufrimiento pagó nuestro rescate. Descendió de las alturas, su divinidad vestida de humanidad, bajando escalón tras escalón hasta las más bajas profundidades de la humillación. Ninguna medida puede sondear la profundidad de su amor.

Cómo los profesos cristianos no pueden captar los recursos divinos, no pueden ver más claramente la cruz como medio del perdón, como medio de poner el orgulloso y egoísta corazón del hombre en contacto directo con el Espíritu Santo, para que las riquezas de Cristo puedan ser derramadas en su mente, y que el agente humano esté adornado con las gracias del Espíritu, para que Cristo pueda ser recomendado a los que no le conocen.   (Signs of the Times)

 

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MEDITACIONES-REFLEJEMOS A JESÚS-parte 2-

UN MAESTRO ENVIADO DE DIOS

“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo…para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos”. (Gálatas 4:4, 5)

En ocasión de la primera venida de Cristo, tinieblas cubrían la tierra y oscuridad las naciones. La verdad miraba desde los cielos y ninguna parte podía discernir el reflejo de su imagen. La oscuridad espiritual había cubierto el mundo religioso, y esta oscuridad era casi universal y completa.

Todo proclamaba la urgente necesidad que tenía la tierra de un Maestro enviado de Dios, un Maestro en quien se hubieran unido la divinidad y la humanidad. Era esencial que Cristo apareciera en forma humana, y estuviera a la cabeza de la raza humana, para elevar a los caídos seres humanos.

Cristo se ofreció para poner a un lado su manto real y su corona regia, y venir a esta tierra para mostrar a los seres humanos lo que pueden llegar a ser si cooperan con Dios. Vino para brillar en medio de la oscuridad, para disipar las tinieblas con el resplandor de su presencia.

En consulta, el Padre y el Hijo decidieron que Cristo debía venir al mundo como un niño, y vivir la vida de los seres humanos desde la niñez hasta la madurez, soportar las pruebas que ellos deben soportar, y al mismo tiempo vivir una vida sin pecado, como para que los hombres pudieran ver en El un ejemplo de lo que podrían llegar a ser, y para que El supiera por experiencia como ayudarles en sus luchas con el pecado. Fue probado como es probado el hombre, tentado como es tentado el hombre. La vida que vivió en este mundo la pueden vivir los hombres por medio de su poder y bajo sus instrucciones.

Los patriarcas y los profetas habían predicho la venida de un distinguido Maestro, cuyas palabras estarían revestidas con poder y autoridad invencibles. Habría de predicar el Evangelio a los pobres, y proclamar el año aceptable del Señor. Habría de traer juicio a la tierra; las costas debían esperar su ley; las naciones andarían a su luz, y los reyes al resplandor de su nacimiento. El era el “ángel del pacto” y el “Sol de justicia”.

Y “cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo”. El Maestro celestial había venido. ¿Quién era? Nada menos que el Hijo de Dios mismo. Apareció como Dios y al mismo tiempo como el Hermano mayor de la raza humana. (Signs of the Times)

Practicaba lo que enseñaba. El era lo que enseñaba. Sus palabras no sólo eran la expresión de la experiencia de su propia vida, sino de su propio carácter. No sólo enseñó la verdad; El era la verdad. Eso fue lo que dio poder a su enseñanza.   (La Educación)

 

 

 

 

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MEDITACIONES-REFLEJEMOS A JESÚS-parte 1-

CRISTO se ofreció para venir a esta tierra para mostrar a los seres humanos lo que pueden llegar a ser si cooperan con Dios. Continuamente deberíamos mirar a Jesús, pues contemplándolo seremos transformados a su imagen, nuestro carácter será hecho semejante al de El. Dios desea que sus hijos se amen unos a otros como Jesús nos amó. Han de educar y adiestrar el alma para este amor. Han de reflejar este amor en su propio carácter, y proyectarlo sobre el mundo.

EL ES NUESTRO EJEMPLO PERFECTO

CRISTO: UNO CON EL PADRE DESDE LA ETERNIDAD.

“…una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”. (Mateo 1:23)

“La luz del conocimiento de la gloria de Dios”, se ve “en el rostro de Jesucristo”. Desde los días de la eternidad, el Señor Jesucristo era uno con el Padre; era “la imagen de Dios”, la imagen de su grandeza y majestad, “el resplandor de su gloria”.

Vino a nuestro mundo para manifestar esta gloria. Vino a esta tierra oscurecida por el pecado para revelar la luz del amor de Dios, para ser “Dios con nosotros” Por lo tanto, fue profetizado de El: “Y será llamado su nombre Emanuel”.

Al venir a morar con nosotros, Jesús iba a revelar a Dios tanto a los hombres como a los ángeles. El era la Palabra de Dios: el pensamiento de Dios hecho audible. En su oración por sus discípulos, dice: Yo les he manifestado tu nombre”-“misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad”-“para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos”.

Pero no sólo para sus hijos nacidos en la tierra fue dada esta revelación. Nuestro pequeño mundo es un libro de texto para el universo. El maravilloso y misericordioso propósito de Dios, el misterio del amor redentor, es el tema en el cual “desean mirar los ángeles”. Tanto los redimidos como los seres que nunca cayeron hallarán en la cruz de Cristo su ciencia y su canción.

A la luz del Calvario, se verá que la ley del renunciamiento por amor es la ley de la vida para la tierra y el cielo; que el amor que “no busca lo suyo” tiene su fuente en el corazón de Dios; y que en el Manso y Humilde se manifiesta el carácter de Aquel que mora en la luz inaccesible al hombre. Contemplamos a Dios en Jesús, vemos que la gloria de nuestro Dios consiste en dar.

Nada hago por mí mismo” dijo Cristo; “me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre”, “no busco mi gloria”, sino la gloria del que me envió. (Juan 8:28; 6:57; 8:50; 7:18). En estas palabras se presenta el gran principio que es la ley de la vida para el universo. Cristo recibió todas las cosas de Dios, pero las recibió para darlas. Así también en los atrios celestiales, en su ministerio a favor de todos los seres creados, por medio del Hijo amado fluye a todos la vida de Padre; por medio del Hijo vuelve, en alabanza y gozoso servicio, como una marea de amor, a la gran Fuente de todo. Y así, por medio de Cristo, se completa el circuito de beneficencia, que representa el carácter del gran Dador, la ley de la vida. (El Deseado de Todas las Gentes-págs. 11-13)

 

 

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EL LLAMADO DE DIOS AL SERVICIO-parte 55-

LA RECOMPENSA DEL SERVICIO-parte 6-

FRUTOS DE LA SIEMBRA DE LA SEMILLA-parte 3-

Otros expresarán su gratitud a los que alimentaron a los hambrientos y vistieron al desnudo. “Cuando la desesperación envolvía mi alma en la incredulidad, el Señor los envió a mí –dirán-para decirme palabras de esperanza y consuelo. Me trajiste alimento para mis necesidades físicas, y me abriste la Palabra de Dios despertándome para que viese mis necesidades espirituales. Me trataste como a un hermano. Simpatizaste conmigo en mis tristezas, y alentaste mi alma herida, para que pudiese asir la mano de Cristo que se extendía para salvarme. Yo ignoraba que tenía un Padre en los cielos que se interesaba por mí, y me los enseñaron pacientemente. Me leíste las preciosas promesas de la Palabra de Dios. Inspiraste fe en que El me salvaría. Mi corazón fue enternecido, subyugado, quebrantado, mientras contemplaba el sacrificio que Cristo había hecho por mí. Tuve hambre del pan de vida y la verdad fue preciosa a mi alma. Heme aquí, salvo, eternamente salvo. Para vivir siempre en su presencia y para alabar a Aquel que dio su vida por mi”. (Obreros Evangélicos)

PACIENTE ESPERA LA RECOMPENSA

Si el tiempo de espera de la llegada de nuestro Libertador parece largo; si, agobiados por la aflicción y gastados por el trabajo, sentimos impaciencia porque nuestra comisión termine, y se nos de alta honorablemente de la guerra, recordemos – y el recuerdo impida toda murmuración – que Dios nos ha dejado en la tierra para que hagamos frente a tormentas y conflictos, para adquirir el perfecto carácter cristiano, para llegar a conocer mejor a Dios nuestro Padre y a Cristo nuestro Hermano Mayor, y a trabajar por el Maestro ganando muchas almas para Cristo, para que con corazón gozoso podamos oír las palabras:

“BIEN HECHO, SIERVO BUENO Y FIEL;….ENTRA EN EL GOZO DE TU SEÑOR”.

Se paciente, soldado cristiano. Aún un poco, y el que ha de venir vendrá. La noche de cansadora espera, vigilia y aflicción, casi ha pasado. Pronto se dará la recompensa; el eterno día amanecerá. No hay tiempo para dormir ahora; no hay tiempo que perder en inútiles lamentos. El que ahora se aventure a dormitar perderá preciosas oportunidades de hacer bien. Se nos ha concedido el bendito privilegio de recoger gavillas en la gran siega; y cada alma salvada será una estrella adicional en la corona de Jesús, nuestro Redentor. (Review and Herald)

 

 

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EL LLAMADO DE DIOS AL SERVICIO-parte 54-

LA RECOMPENSA DEL SERVICIO-parte 5-

FRUTOS DE LA SIEMBRA DE LA SEMILLA-parte 2-

CUANDO LOS REDIMIDOS se hallen en presencia de Dios, responderán a sus nombres almas preciosas llevadas allí por los esfuerzos pacientes y fieles hechos en su favor, por las súplicas y la ferviente persuasión de buscar su refugio en el Fuerte. De este modo los que en este mundo han sido colaboradores con Dios recibirán su recompensa. (Testimonies)

¡Qué regocijo reinará mientras estos redimidos encuentren y saluden a los que llevaron cargas a su favor! Y ¡como vibrarán de satisfacción los corazones de los que no vivieron para agradarse a sí mismos, sino para beneficiar a los desdichados que tienen tan pocas bendiciones! Para ellos se realizará la promesa: Serás bienaventurado; porque no te pueden retribuir; más te será recompensado en la resurrección de los justos”. (Obreros Evangélicos)

En los cielos veremos a los jóvenes que hemos ayudado, a aquellos que hemos invitado a nuestros hogares, a los que apartamos de la tentación. Veremos sus rostros reflejar el fulgor de la gloria de Dios.

¡Ser colaboradores de Cristo y de los ángeles celestiales en el gran plan de salvación! ¿Qué otra obra podría compararse a ésta? Con cada persona salvada aumenta el caudal de la gloria de Dios, y esa gloria se refleja tanto en el que ha sido salvado como en el que sirvió de instrumento para su salvación. (Testimonies)

Los redimidos encontrarán y reconocerán a aquellos cuya atención dirigieron al ensalzado Salvador. “Yo era pecador-dirá alguno-, sin Dios y sin esperanza en el mundo; y tu viniste a mí, y atrajiste mi atención al precioso Salvador como única esperanza mía, y creí en El. Me arrepentí de mis pecados y se me hizo sentar con sus santos en los lugares celestiales en Cristo Jesús”.

Otros dirán: “Yo era pagano en tierras paganas. Tú dejaste tus amigos y tu cómodo hogar, para ir a enseñarme como encontrar a Jesús, y creer en El como único Dios verdadero. Destruí mis ídolos y adoré a Dios, y ahora lo veo cara a cara. Estoy salvo, eternamente salvo para contemplar siempre a Aquel a quien amo. Entonces lo veía únicamente con el ojo de la fe, pero ahora lo veo tal cual es. Puedo expresar ahora mi gratitud por su misericordia redentora a Aquel que me amó y lavó mis pecados con su sangre”. (Obreros Evangélicos)

-Continúa en parte 55-

 

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EL LLAMADO DE DIOS AL SERVICIO-parte 53-

LA RECOMPENSA DEL SERVICIO-parte 4-

RECOMPENSA FUTURA -parte 1-

VIDA ETERNA- Por medio de esfuerzos fervientes y cuidadosos para ayudar donde la ayuda es necesaria, el verdadero cristiano muestra su amor por Dios y sus semejantes. Puede perder su vida en el servicio; pero la volverá a hallar cuando Cristo venga a buscar sus joyas.

Si el registro muestra que ésta ha sido su vida, que sus caracteres han puesto en evidencia ternura, abnegación y benevolencia, ellos recibirán la bendita seguridad y bendición de Cristo; Bien Hecho” “Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. (Testimonies)

La iglesia es ahora militante. Actualmente nos confronta un mundo en las tinieblas, entregado casi todo entero a la idolatría. Pero día viene en que la batalla habrá concluido, y en que la victoria habrá sido ganada. La voluntad de Dios ha de ser hecha en la tierra, como en el cielo. Las naciones de los salvados no conocerán más ley que la del cielo. Todos constituirán una familia dichosa, unida, vestida con las prendas de alabanza y de acción de gracias, con el vestido de la justicia de Cristo. Toda naturaleza, en su incomparable belleza, ofrecerá a Dios tributo de alabanza y de adoración. El mundo quedada bañado en luz celestial. Los años transcurrirán en medio de la alegría. Y por encima de todo, los hijos de Dios clamarán de gozo, mientras que Dios y Cristo declararán unidos que ya no habrá más pecado, ya no habrá más muerte. (El Ministerio de Curación)

GOZO- Es la recompensa de los que trabajan para Cristo entrar en su gozo. Ese gozo, al cual Cristo mismo aguarda con anhelante deseo, se presenta en su pedido al Padre: Aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo” (Testimonies).

En nuestra vida terrenal, aunque restringida por el pecado, el mayor gozo y la más elevada educación se encuentran en el servicio. Y en el estado futuro, libre de las limitaciones de la humanidad pecaminosa, hallaremos nuestro mayor gozo y nuestra más elevada educación en el servicio: testificando y al testificar conociendo nuevamente “la riqueza de la gloria de este misterio”, “el cual es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”. (La Educación)

Comparten los sufrimientos de Cristo y compartirán también la gloria que será revelada. Estuvieron unidos con El en su obra, apuraron con El la copa del dolor, y participan también de su regocijo. (El Discurso Maestro de Jesucristo)

FRUTOS DE LA SIEMBRA DE LA SEMILLA-parte 1- Todo impulso del Espíritu Santo que induce a los hombres a la bondad y a Dios, es registrado en los libros del cielo, y en el día de Dios a cada uno que se haya entregado a sí mismo como instrumento para la obra del Espíritu Santo le será permitido contemplar lo que su vida ha producido.

Cuando los redimidos se hallen en presencia de Dios, responderán a sus nombres almas preciosas llevadas allí por los esfuerzos pacientes y fieles hechos en su favor, por las súplicas y la ferviente persuasión de buscar su refugio en el Fuerte. De este modo los que en este mundo han sido colaboradores con Dios recibirán su recompensa. (Testimonies)

-Continúa en parte 54-

 

 

 

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