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RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 35-

PARTICIPANTES DE LA NATURALEZA DIVINA

“Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” (2 Pedro 1:4)

 

Un cristiano fuerte es quien tiene a Cristo formado dentro, la esperanza de gloria.  Ama la verdad, la pureza y la santidad.  Gracias a su amor a la Palabra de Dios, su vitalidad espiritual lo lleva a buscar la comunión con los que viven en armonía con ella, a fin de poder captar cada rayo de luz que Dios comunica para revelar a Jesús, con el propósito de hacerlo más precioso para el creyente. 

El que tiene una fe sólida halla que Cristo es la vida del alma, y que para él es como una fuente que brota para vida eterna.  Así, con placer, somete todo poder personal a la obediencia de Dios.  El Espíritu, con su influencia vivificante, guardará a ese creyente en el amor de Dios.

A los cristianos se les escribe: “Gracia y paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús.  Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de Aquél que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. 

Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados.  Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 1:2-11).  -Review and Herald-

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 34-

UN TEMPLO PARA EL ESPÍRITU

“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Cor.6:19, 20)

 

Un poder ajeno y superior al hombre debe actuar sobre él para que en la edificación del carácter se utilicen materiales sólidos.  Dios habita en el santuario del hombre. “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo:

”Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo” (2 Cor.6:16). “¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es” (1 Cor.3:16, 17)

“Porque por medio de El los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.  Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (Efe. 2:18-22)

El hombre no puede hacer de sí mismo un templo, a menos que se valga de la cooperación de Dios.  El Señor tampoco puede hacer nada si la voluntad humana no se une con la del Omnipotente. Siendo que Jesús es el principal obrero, el agente humano debe trabajar con El para que se pueda completar el edificio celestial.  Todo el poder y la gloria pertenecen a Dios, mientras que toda la responsabilidad descansa en el agente humano.  Dios no puede hacer nada sin la cooperación del creyente. (Review and Herald)

 

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 33-

ELEGIDOS PARA LA SALVACIÓN

“Según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de El” (Efesios 1:4)

 

En virtud de la gracia de Cristo y de la  obra del Espíritu Santo, por fe debemos creer que somos elegidos por Dios para la salvación.  Alabemos y glorifiquemos al Señor por tan maravillosa manifestación de su inmerecido favor.  Es el amor de Dios lo que nos lleva a Cristo para ser recibidos en su gracia y presentados a su Padre. Entonces, en virtud de la obra del Espíritu Santo se renueva la divina relación entre Dios y el pecador. El dice:

“Y me seréis por pueblo, y yo seré vuestro Dios.  Ejerceré mi amor perdonador a favor de ustedes, les daré mi gozo y, además, serán mi especial tesoro. Este pueblo que formé para mí mismo, públicamente me alabará” (véase Jer.30:22; 31:1-33).

Cristo está llamando a sus hijos y es de nuestro interés presente y eterno  escuchar su invitación.  Jesús dijo: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros” (Juan 15:16). Todos los que desean ser conocidos como hijos de Dios deben responder al ofrecimiento, y ponerse en una situación donde la luz celestial pueda iluminarlos. Así podrán saber lo que significa ser oidores y hacedores de las palabras de Cristo, la luz del mundo, y ser aceptos en el amado.

Dios ya hizo todo lo que podría hacer para garantizar la salvación.  En un solo don puso todos los tesoros del cielo.  El invita, y también suplica e insta.  Pero nunca fuerza a los que llama.  Espera la cooperación y aguarda el consentimiento de la voluntad con el fin de conceder al pecador las riquezas de su gracia; que están reservadas para el creyente desde la misma fundación del mundo. 

El Señor no proyectó neutralizar al poder humano, sino que éste, cooperando con Dios, pueda hacer que el hombre llegue a ser un agente más eficiente en sus manos.  Aunque débil, falible, frágil, pecador e imperfecto, el Señor le ofrece el privilegio de ser copartícipe en su obra. (The Messenger)

 

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 32-

NACIDOS DE NUEVO

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3)

 

“Venga tu reino.  Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mat.6:10).  Durante toda su existencia Cristo tuvo el propósito de dar a conocer la voluntad de Dios, tanto en la tierra como en los cielos. Dijo: “El que no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:3, 5, 6)

Para entrar a su reino Cristo no reconoce como necesaria la pertenencia a ninguna casta, color o nivel social.  La admisión no depende de la riqueza o de la superioridad del linaje.  Todos los que nacen del espíritu son súbditos. Es el carácter espiritual lo que Cristo valora.  Su reino no es de este mundo, y sus súbditos son los que participan de la naturaleza divina, “habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”.  Es Dios quien nos concede dicha gracia.

Cristo no encuentra a sus súbditos ya preparados para su reino; los hace aptos mediante su poder divino.  Es la vida espiritual la que vivifica a los que están muertos en transgresiones y pecados.  Las facultades que Dios da para sus propósitos santos son refinadas, purificadas, exaltadas.  De este modo sus seguidores son guiados para formar un carácter a la semejanza divina. 

Aunque no hayan usado bien sus talentos y por ser desobedientes se hayan hecho siervos del pecado, e incluso Cristo haya sido para ellos piedra de tropiezo y roca de agravio a causa de haber tropezado en su Palabra, sin embargo, gracias a la atracción de su amor, al fin son conducidos a la senda del deber.  Cristo dijo: “He venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

Jesús es la luz de la vida e infunde su Espíritu a los que se dejan atraer con su poder invisible.  Al rechazar su servidumbre al pecado, y al entrar en la atmósfera espiritual, pueden captar que han sido el pasatiempo de las tentaciones de Satanás, que han estado bajo su dominio, y que felizmente lograron quebrar el yugo de la concupiscencia de la carne. 

Satanás hace lo imposible para retenerlos.  Los asalta con muchas tentaciones, pero el Espíritu actúa con el propósito de renovar la imagen que Dios creó en ellos.  (Review and Herald)

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 31-

EL ESPÍRITU SIEMPRE ESPERA

“Mas el Consolador, El Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he enseñado”. (Juan 14:26)

 

El Espíritu Santo siempre espera la oportunidad para hacer su obra en el corazón del creyente. Los que desean aprender pueden establecer una estrecha relación con Dios.  Esto los hace acreedores de la promesa de que el Consolador les enseñará y hará recordar todas las cosas, y que Jesús va a cumplir lo que prometió a sus discípulos cuando estuvo en la tierra. Pero si dejamos de relacionarnos con Dios, no podremos seguir siendo alumnos en la escuela de Cristo.  Como consecuencia, perderemos interés en las otras almas por las cuales El también murió.

Resultó muy difícil para los discípulos establecer la diferencia entre las lecciones de Cristo y las enseñanzas de los rabinos, escribas y fariseos. La formación que recibieron para respetarlas como la voz de Dios, fue un poder sobre su mente que moldeó su manera de pensar. 

Los discípulos no podrían vivir y hacer brillar la luz para que actuara sobre ellos, a menos que se liberaran de la influencia que ejercían los dichos y mandamientos humanos, y que las palabras de Cristo,  con un mensaje diferente, fueran atesoradas en sus mentes y corazones como joyas preciosas, apreciadas y amadas.

Jesús vino al mundo, vivió una vida santa y murió para entregarle a su iglesia un legado precioso e invalorable.  Hizo a sus discípulos depositarios de las doctrinas más preciosas para ponerlas en las manos de su iglesia, sin la mezcla de los errores y las tradiciones humanas.  Se dio a conocer a sí mismo como la luz del mundo y el Sol de justicia. A ella le prometió el Consolador, El Espíritu Santo, que el Padre enviaría en su nombre.

“No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Juan 14:18).  El Espíritu divino, prometido por el Redentor del mundo, es la presencia y el poder de Dios.  El no dejará a su pueblo destituido de la gracia, para ser abofeteado por el enemigo de Dios y hostilizado por la opresión del mundo.  El vendrá a ellos.  (Signs of the Times)

 

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 30-

EL ESPÍRITU ESPERA PACIENTEMENTE

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. (Apocalipsis 3:20)

 

Todos, desde el mayor hasta el menor, deben ser enseñados por Dios.  Podemos ser instruidos por el hombre para ver claramente la verdad, pero solo Dios puede enseñar para recibir la verdad salvadora, y para que las palabras de vida eterna sean atesoradas en corazones honestos y buenos.  Pacientemente el Señor está esperando instruir a cada creyente sincero que desea ser enseñado. 

La dificultad no reside en el instructor, el mayor de todos los Maestros, sino en el aprendiz que, aferrándose a sus propias impresiones e ideas, no renuncia a las teorías humanas y tampoco está dispuesto a aprender con humildad.  No permiten que sus conciencias y sus corazones sean educados, disciplinados y adiestrados: como el granjero para labrar la tierra y el arquitecto para construir un edificio.

“Somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios”.  (1Cor.3:9)

Cada uno debe ser labrado, moldeado y adaptado a la semejanza divina. Amigo, joven o anciano, Cristo dice: “Si no coméis la carne del Hijo de hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros”; si no aceptamos  las palabras de Cristo como las de un consejero nuestro, no podremos dar a conocer su sabiduría ni su vida espiritual.

“El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna…Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre verdadera bebida.  El que come mi carne y bebe mi sangre, en mi permanece, y yo en él” (Juan 6:53-56). Cristo dijo: “El espíritu es el que da vida, la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”. (v.63)

Gracias al Espíritu, y al obrar por amor, los que investigan las Escrituras y con fervor buscan entenderla y aceptarla, además de experimentar la santificación que conduce al corazón de la verdad, también serán ayudados a tener la fe que purifica al creyente. Al alimentarse del Pan de la vida nutrirán todos los nervios y músculos espirituales.

 

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 29-

TIEMPO PARA ARREPENTIRSE

“Así pues, que nosotros, como  colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.  Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido.  He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación”.   (2 Corintios 6:1, 2)

 

¿En qué consiste el pecado contra el Espíritu Santo? En atribuir voluntariamente a Satanás la obra del Espíritu Santo. Supongamos, por ejemplo, que uno presencia la obra especial del Espíritu de Dios. Tiene evidencia convincente de que la obra está en armonía con las Escrituras, y el Espíritu testifica a su espíritu, que es de Dios.

Pero más tarde, cae bajo la tentación- lo domina el orgullo, la suficiencia propia, o alguna otra característica mala- y, rechazando toda la evidencia de su carácter divino, declara que lo que antes conoció como ser del Espíritu Santo era poder de Satanás.

Por medio del Espíritu es como Dios obra en el corazón humano; y cuando los hombres rechazan voluntariamente al Espíritu y declaran que es de Satanás, cortan el conducto por medio del cual Dios puede comunicarse con ellos.  Al negar la evidencia que a Dios le agradó darles, apagan la luz que había resplandecido en sus corazones, y como resultado son dejados en tinieblas. 

Así se cumplen las palabras de Cristo: “Mira pues, si la lumbre que en ti hay, es tinieblas” (Luc.11:35). Por un tiempo, las personas que han cometido este pecado pueden aparentar ser hijos de Dios; pero cuando se presentan circunstancias que han de desarrollar el carácter, y manifestar que clase de espíritu las posee, se descubrirá que están en el terreno del enemigo, bajo su negro estandarte.

El Espíritu le invita hoy.  Acuda de todo corazón a Jesús.  Arrepiéntase de sus pecados, haga su confesión a Dios, abandone toda iniquidad y podrá acogerse a sus promesas. “Mirad a mí, y sed salvos” (Isa.45:22), en su misericordiosa invitación  (Joyas de los testimonios –t.2- pág.265, 266).

 

 

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 28-

LA VOLUNTAD RECHAZA AL ESPÍRITU

“A cualquiera que dijera alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero” (Mateo 12:32)

 

Precisamente antes de ésto, Jesús había realizado por segunda vez el milagro de sanar a un hombre poseído, ciego y mudo, y los fariseos habían reiterado la acusación: “Por el príncipe de los demonios echa fuera demonios” (Mateo 12:24).  Cristo les dijo claramente que al atribuir la obra del Espíritu Santo a Satanás, se estaban separando de la fuente de bendición.  Los que habían hablado contra Jesús, sin discernir su carácter divino, podrían ser perdonados; porque podían ser inducidos por el Espíritu Santo a ver su error y arrepentirse. 

Cualquiera que sea el pecado, si el alma se arrepiente y cree, la culpa queda lavada en la sangre de Cristo; pero el que rechaza la obra del Espíritu Santo se coloca donde el arrepentimiento no puede alcanzarle. Es por el Espíritu Santo como Dios obra en el corazón.  Cuando los hombres rechazan voluntariamente al Espíritu y declaran que es de Satanás, cortan el conducto por el cual puede comunicarse con ellos.  Cuando rechazan finalmente al Espíritu, no hay nada más que Dios pueda hacer por el alma.

No es Dios quien ciega los ojos y endurece los corazones de los hombres.  Les manda luz para corregir sus errores, y conducirlos por senda seguras; es por el rechazo de esta luz como los ojos se ciegan y el corazón se endurece.  Con frecuencia ésto se realiza gradual y casi imperceptiblemente.  Viene luz al alma por la Palabra de Dios, por sus siervos, o por la intervención directa del su Espíritu; pero cuando un rayo de luz es despreciado, se produce un embotamiento parcial de las percepciones espirituales, y se discierne menos claramente la segunda revelación de la luz. 

Así aumentan las tinieblas hasta que anochece en el alma.  Así había sucedido con estos dirigentes judíos.  Estaban convencidos de que un poder divino acompañaba a Cristo, pero a fin de resistir a la verdad, atribuyeron la obra del Espíritu Santo al poder de Satanás.  Al hacer esto, prefirieron deliberadamente el engaño; se entregaron a Satanás, y desde entonces fueron dominados por su poder. (El Deseado de todas las gentes, pág.289, 290)

 

 

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 27-

EL PECADO CONTRA EL ESPÍRITU

“Por tanto os digo Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; más la blasfemia contra el Espíritu no le será perdonada”   (Mateo 12:31)

 

Los que anduvieron en la luz, tuvieron privilegios, recibieron advertencias y súplicas, y no hicieron ningún esfuerzo definido para darse a sí mismos en completa rendición a Dios. Este aviso es para que ninguno, por temor de haber pecado contra el Espíritu Santo, quede a la deriva y sumergido en un letargo mortal, sin recibir perdón jamás. ¿Por qué permanecer en la escuela de Satanás siguiendo una dirección que imposibilita el arrepentimiento y la reforma? ¿Tiene sentido resistir las propuestas de la gracia?  ¿Por qué dice: “Déjenme solo”, hasta que Dios sea forzado a darle lo que usted desea?

Los que resisten al Espíritu de Dios piensan que algún día se van a arrepentir y dar el paso para una reforma; pero el arrepentimiento esta más allá de su poder. Según la luz y los privilegios concedidos, así será la oscuridad en la que se sumirán los que rechacen andar en la luz mientras tienen luz.

Nadie necesita considerar el pecado contra el Espíritu Santo como un asunto misterioso e indefinible.  Es el continuo rechazo a las invitaciones de arrepentimiento.  Si uno se niega a creer en Cristo como su Salvador personal, tendrá oscuridad en lugar de luz, y gustará de la atmósfera que rodeó al primer gran apóstata. 

Si escoge ese ambiente en vez del medio que rodea al Padre y al Hijo, Dios respeta su decisión. Al considerar este tema, ninguno necesita desanimarse.  No deje caer a los que se esfuerzan por hacer la voluntad del Maestro. Su esperanza es Dios.  El Señor Jesús ha manifestado infinita consideración y aprecio por usted. Dejó la corte real y su trono para vestir su divinidad con la humanidad, y morir la vergonzosa muerte de cruz a fin de que usted pueda ser salvo.

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 26-

EL ESPÍRITU PUEDE ALEJARSE

“Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteara al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia”. (Hebreos 10:29)

 

Los que resisten al Espíritu de Dios, y provocan su alejamiento, ignoran cuán lejos puede llevarlos Satanás.  Cuando el Espíritu Santo se distancia, imperceptiblemente el creyente comienza a hacer las cosas que, por efecto de la luz, una vez consideró pecaminosas. A menos que escuche las advertencias se verá envuelto en una decepción tal, como el caso de Judas, que lo enceguecerá y hará de él un traidor. Seguirá paso a paso las pisadas de Satanás.

¿Quién podrá contrarrestar sus propósitos? ¿Podrá un ministro suplicar por él y defenderlo? Todas sus palabras son como fábulas sin sentido. Al elegir a Satanás como compañero interpreta erróneamente la palabra hablada, y, como resultado, su comprensión es mal  orientada por efecto de una luz que no es la verdadera.

Cuando el Espíritu de Dios es agraviado, cada llamamiento que hacen los siervos del  Señor no tiene significado para ellos. Cambian el sentido a cada palabra.  Se ríen y ponen en ridículo las advertencias más solemnes de las Escrituras. Si no estuvieran hechizados por las agencias satánicas, los haría temblar. Resulta en vano toda invitación que se les haga. 

No desean escuchar reproches ni consejos.  Desprecian toda súplica del Espíritu.  Desobedecen los mandamientos de Dios que una vez vindicaron y exaltaron.  Las palabras del apóstol bien podrían tocar la fibra sensible de esta gente: “¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad?  (Gal.3:1) Siguen el consejo de su propio corazón hasta que la verdad ya no tiene ningún sentido para ellos. Barrabás fue elegido y Cristo rechazado.

Es esencial vivir en armonía con cada palabra de Dios.  De no ser así, la vieja naturaleza se irá reafirmando constantemente.  Es el Espíritu Santo, verdadera gracia redentora, el que unifica a los seguidores de Cristo y los hace uno con Dios.  Es el único que puede desalojar la enemistad, la envidia y la incredulidad. 

Santifica los afectos, restaura la disposición de espíritu y rescata del poder de Satanás a los deseos más íntimos.  Esta es la virtud de la gracia.  Es un poder divino.  Gracias a su influencia se produce un cambio en los hábitos, las costumbres y las prácticas que,  si son acariciadas, separan al hombre de Dios.  La obra de la santificación se puede apreciar en el creyente por su progreso y continuo crecimiento.