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LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 47-

LOS ÁNGELES DESDE EL TIEMPO DE LOS JUECES HASTA EL PRIMER REINADO-parte 5-

SAÚL SE ENCUENTRA CON UN ÁNGEL

Saúl permitió que sus impulsos controlaran su juicio hasta que se sumió en una furia de pasión.  Tenía arranques de ira y locura y estaba listo a quitar la vida de cualquiera que se atreviese a oponerse a su voluntad.  Fue el carácter sin tacha de David, y su noble fidelidad, lo que despertó la ira del rey. Veía la vida y el carácter de David como un reproche sobre sí mismo.

Saúl llegó a Rama y se detuvo en el gran pozo de Secú. Preguntó a la gente que venía a buscar agua del pozo donde estaban Samuel y David.  Cuando se le dijo que estaban en Naiot se apresuró a llegar allí.  Pero el ángel del Señor se interpuso y lo controló. 

El Espíritu de Dios descendió sobre él, y comenzó a profetizar, orar y cantar sagradas melodías. Profetizó acerca del Mesías como Redentor del mundo. Cuando llegó a Naiot de Ramá, se despojó de sus vestimentas reales, y pasó el día y la noche junto a Samuel y sus discípulos bajo la influencia del Espíritu divino. (ST)

ENCUENTRO DE SAÚL EN ENDOR Y SU POSTERIOR MUERTE-parte 1-

Otra vez se declaró la guerra entre Israel y los filisteos.  Saúl sabía que David y su fuerza estaban con los filisteos, y pensó que el hijo de Isaí aprovecharía esta oportunidad para vengarse de los agravios que había recibido.  El rey estaba muy angustiado.

Al día siguiente, Saúl debía entablar batalla con los filisteos. Le rodeaban las oscuras sombras de la destrucción inminente; anhelaba tener ayuda y dirección.  Pero era en vano que buscara el consejo de Dios.  “Pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas”. (1 Sam.28:6)

Dijo entonces Saúl a sus siervos: “Buscadme una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella, y por medio de ella pregunte” (1 Sam.28:7). Se le dijo al rey que una mujer que tenía espíritu de adivinación vivía oculta en Endor.  Esta mujer había pactado con Satanás entregarse por completo a su dominio y cumplir sus propósitos; y en cambio, el príncipe del mal hacia milagros para ella, y le revelaba cosas secretas.

Disfrazándose, Saúl salió protegido por las sombras de la noche con dos acompañantes, para buscar el retiro de la pitonisa. Bajo la protección de las tinieblas nocturnas, Saúl y sus asistentes avanzaron a través de la llanura, y dejando sin tropiezo a un lado a la hueste filistea, cruzaron la montaña para llegar al solitario domicilio de la pitonisa de Endor.

Después de practicar sus encantamientos, ella le dijo: “He visto dioses que suben de la tierra…Un hombre anciano viene, cubierto de un manto.  Saúl entonces entendió que era Samuel…”

No fue el santo profeta de Dios el que vino, evocado por los encantamientos de la pitonisa.  Samuel no estuvo presente en aquella guarida de los espíritus malos.  Aquella aparición sobrenatural fue producida solamente por el poder de Satanás.  (PP-731-734).

Las primeras palabras de la mujer cuando estuvo bajo la influencia de su encantamiento se dirigieron al rey: “¿Por qué me has engañado? pues tú eres Saúl” (1 Sam.28:13).  De modo que el primer acto del espíritu malo que se presentó como el profeta consistió en comunicarse secretamente con esta mujer impía, para advertirla de cómo se la había engañado. 

El mensaje que el profeta fingido le dio a Saúl fue: “¿Por qué me has inquietado  haciéndome venir? Y Saúl respondió: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños; por ésto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer” (1 Sam.28:15).

Continúa en parte 48

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 46-

LOS ÁNGELES DESDE EL TIEMPO DE LOS JUECES HASTA EL PRIMER REINADO-parte 4-

SAÚL Y JONATAN

Dios había elegido a Samuel para juzgar a Israel.  Era honrado por todo el pueblo. Aunque Dios debía ser reconocido como el máximo Dirigente, El designaba a sus colaboradores, lo imbuía de su Espíritu y les comunicaba su voluntad mediante los ángeles. (SG)

A causa del pecado de presunción cometido por Saúl al presentar su sacrificio, el Señor no quiso darle el honor de vencer a los filisteos.  Jonatán, el hijo de rey, hombre que temía al Señor, fue escogido como el instrumento que había de liberar a Israel…

Los ángeles del cielo escudaron a Jonatán y a su acompañante; pelearon a su lado, y los filisteos sucumbieron delante de ellos.  (PP-674-675)

Ángeles de Dios pelearon del lado de Jonatán, y los filisteos cayeron ante él.  Un gran temor invadió las huestes filisteas, tanto en el campo de batalla como en la retaguardia…La tierra tembló debajo de ellos, como si una multitud de jinetes y carros estuviesen sobre el campo, preparados para la batalla.  Jonatán y su escudero, así como los filisteos, sabían que el Señor estaba obrando para la liberación de los hebreos. (SG)

LA JUVENTUD DE DAVID

Samuel no volvió a dar instrucciones a Saúl de parte de Dios. El Señor no podía emplearlo más para llevar a cabo sus propósitos.  Envió a Samuel a la casa de Isaí para ungir a David, a quien había elegido para gobernar en lugar de Saúl.

Cuando los hijos de Isaí pasaron delante de Samuel, él hubiera elegido a Eliab, de elevada estatura y digna apariencia.  Pero el ángel del Señor estaba allí para guiarlo en esta importante decisión.  Le instruyó a que no se guiara por las apariencias. Eliab no temía al Señor; su corazón no era recto delante de El.  Hubiera sido un gobernante orgulloso y exigente.  Ninguno estaba capacitado sino David, el más joven; el humilde pastor de ovejas. (SG)

Aunque David no descollaba en estatura, su rostro era hermoso y expresaba humildad, honestidad y verdadero valor.  El ángel de Dios le indicó a Samuel que debía ungir a David, porque éste era el elegido de Dios.  A partir de ese momento, el Señor le dio a David un corazón prudente y entendido. (SG)

Eliab, el hermano mayor de David…estaba celoso porque éste había sido honrado.  Lo despreciaba y trataba como alguien inferior a sí mismo.  Lo acusó de haberse escapado a escondidas de su padre, para presenciar la batalla…David trató de rebatir el injusto reproche, diciendo: “¿Qué he hecho yo ahora?  ¿No es ésto mero hablar? (1 Samuel 17:29).  David no explicó detalladamente a su hermano que había venido para ayudar a Israel; que había sido enviado por Dios para matar a Goliat; que los ejército del Dios viviente estaban en peligro, y que un ángel lo había conducido para salvar a Israel. (SP)

SAÚL SE ENCUENTRA CON UN ÁNGEL

Continúa en parte 47

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 45-

LOS ÁNGELES DESDE EL TIEMPO DE LOS JUECES HASTA EL PRIMER REINADO-parte 3-

SAMUEL Y ELI

Samuel era un niño rodeado de las influencias más corruptoras. Veía y oía cosas que afligían su alma.  Los hijos de Elí, que ministraban en cargos sagrados, estaban dominados por Satanás.  Esos hombres contaminaban la misma atmósfera circundante.  Muchos hombres y mujeres se dejaban fascinar diariamente por el pecado y el mal; pero Samuel quedaba sin tacha. Las vestiduras de su carácter eran inmaculadas. 

No tenía la menor participación ni deleite en los pecados que llenaban todo Israel de terrible informes.  Samuel amaba a Dios; mantenía su alma en tan intima relación con el cielo, que se envió a un ángel para hablar con él acerca de los pecados de los hijos de Elí que estaban corrompiendo a Israel. (Joyas de los Testimonios)

Las transgresiones de los hijos de Elí eran tan atrevidas y profanas que ningún sacrificio podía expiar sus pecados voluntarios.  Estos sacerdotes pecaminosos profanaban los sacrificios que simbolizaban al Hijo de Dios.  Estos pecadores condujeron el arca del campamento de Israel…

Dios permitió que su arca fuera tomada por los enemigos, para mostrar a Israel cuán vano era confiar en el arca como símbolo de la presencia de Dios, mientras se profanaran los mandamientos contenidos en el arca.

Los filisteos creían que al conquistar el arca, conquistaban al dios de los israelitas, que había producido señales y maravillas y había sido el terror de sus enemigos.  Llevaron el arca a Asdod, y la colocaron en un espléndido templo, quedaron aterrorizados al encontrar a su dios caído cabeza abajo ante el arca.

Los ángeles de Dios que siempre acompañaban el arca, postraron al inconsciente ídolo y lo mutilaron, para mostrar que el Dios viviente está por encima de todos los dioses y que éstos son nada delante de Él.  (SG)

Los hombres de Bet-semes difundieron prestamente la noticia de que el arca estaba en su posesión, y la gente de la tierra circundante acudió a dar la bienvenida al arca.  Esta había sido colocada sobre la piedra que primero sirvió de altar, y ante ella se ofrecieron al Señor otros sacrificios adicionales.  Si los adoradores se hubieran arrepentido de sus pecados, la bendición de Dios los habría acompañado.

Pero no estaban obedeciendo fielmente a su ley; y aunque se regocijaban  por el regreso del arca como presagio de bien, no reconocían verdaderamente su santidad.  En vez de preparar un sitio apropiado para recibirla, permitieron que  permaneciera en el campo de la mies.  Mientras continuaban mirando la sagrada arca, y hablando de la manera maravillosa en que les había sido devuelta, comenzaron a hacer conjeturas acerca de donde residía su poder especial.  Por último, vencidos por la curiosidad, quitaron los envoltorios de ella, y se atrevieron a abrirla.

Hasta los filisteos paganos no se habían atrevido a quitarle los envoltorios. Ángeles celestiales la habían acompañado en todos sus viajes,  La irreverente osadía de los bet-semitas fue prestamente castigada.  Muchos fueron heridos de muerte repentina.

SAÚL Y JONATAN

Continúa en parte 46

 

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 44-

LOS ÁNGELES DESDE EL TIEMPO DE LOS JUECES HASTA EL PRIMER REINADO-parte 2-

SANSÓN

En medio de la apostasía reinante, los fieles adoradores de Dios continuaban implorándole que libertase a Israel. En el linde de la región montañosa que dominaba las llanuras filisteas, estaba la pequeña ciudad de Zora.  Allí moraba la familia de Manoa, de la tribu de Dan, una de las pocas casas que, en medio de la deslealtad que prevalecía, habían permanecido fieles a Dios. 

A la mujer estéril de Manoa se le apareció “el ángel del Señor” y le comunicó que tendría un hijo, por medio del cual Dios comenzaría a libertar a Israel. En vista de ésto, el ángel le dio instrucciones especiales con respecto a sus propios hábitos y al trato que debía dar a su hijo.

La mujer buscó a su marido, y después de describirle al ángel, le repitió su mensaje.  Entonces, temiendo que pudieran equivocarse en la obra importante que se les encomendaba, el marido oró así: “Ah, Señor mío, yo te ruego que aquel varón de Dios que enviaste, vuelva ahora a venir a nosotros, y nos enseñe lo que hayamos de hacer con el niño que ha de nacer” (Jueces 13:8).

Cuando el ángel volvió a aparecerles, la pregunta ansiosa de Manoa fue: “¿Cómo debe ser la manera de vivir del niño, y que debemos hacer con él?» Las instrucciones anteriores le fueron repetidas: “La mujer se guardará de todas las cosas que yo le dije. No tomará nada que proceda de la vid; no beberá vino ni sidra, y no comerá cosa inmunda; guardará todo lo que le mande” (Jueces 13:13-14)  (PP -603-604)

Manoa y su esposa no sabían que el que se había comunicado con ellos era Jesucristo.  Lo vieron como mensajero del Señor, pero no podían distinguir si era ángel o profeta.  Deseando manifestar hospitalidad hacia su huésped, le invitaron a permanecer mientras preparaban un cabrito para él.   Sin embargo, al desconocer la naturaleza del visitante, no sabían si debían ofrecérselo como ofrenda de sacrificio o como alimento.

El ángel respondió: “Aunque me detengas, no comeré de tu pan; más si quieres hacer holocausto, ofrécelo a Jehová”. Convencido ahora de que su visitante era un profeta, Manoa le preguntó: “¿Cuál es tu nombre, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos?”

La respuesta fue: “¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable?” Percibiendo la naturaleza divina de su huésped, Manoa, “tomó un cabrito y una ofrenda, y los ofreció sobre una peña a Jehová; y el ángel hizo milagro ante los ojos de Manoa y su mujer”.

El fuego subió de la roca y consumió el sacrificio; y mientras las llamas ascendían, “el ángel de Jehová subió en la llama del altar ante los ojos de Manoa y  de su mujer, los cuales se postraron en tierra”. Ya no quedaban interrogantes en cuanto a la naturaleza de su visitante.  Sabían que habían visto al Santo de Israel, quien, velando su gloria en la columna de nube, había guiado y   ayudado a Israel en el desierto.

La sorpresa, el temor reverente, y aún el terror llenaron el corazón de Manoa, y sólo pudo exclamar: “Ciertamente moriremos, porque a Dios hemos visto” (Jueces 13:16-22).  Pero en aquella hora, su compañera poseyó más fe que él.  Le recordó que si el Señor había aceptado su sacrificio, y les había prometido un hijo que libertaría a Israel, eso era una evidencia de su gracia y no de su ira.  (ST)

La promesa divina a Manoa se cumplió a su debido tiempo con el nacimiento de un hijo a quien llamaron Sansón. Por orden del ángel, la cabeza del niño no debía ser rapada, porque había sido consagrado a Dios desde su nacimiento para ser nazareo. (ST)

SAMUEL Y ELI

Continúa en parte 45

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 43-

LOS ÁNGELES DESDE EL TIEMPO DE LOS JUECES HASTA EL PRIMER REINADO-parte 1-

CRISTO COMO “ÁNGEL DEL SEÑOR”

En el tiempo antiguo, cuando Dios enviaba a sus ángeles para ministrar o comunicarse con los seres humanos, cuando éstos tomaban conciencia de haber visto ángeles y hablado con ellos, se llenaban de temor reverente y pensaban que habrían de morir.  Tenían un concepto exaltado del poder y de la majestad de Dios, que al estar en contacto directo con uno de aquellos que había estado en la divina presencia, creían que serían destruidos. (Jueces 6:22-23; 13:21-22; Josué 5:13-15).  (SG)

Después de la muerte de Josué y de los ancianos que estaban asociados con él, el pueblo comenzó gradualmente a volver a la idolatría.

El Señor no permitió que los pecados de su pueblo quedaran sin reproches.  Aún había fieles adoradores en Israel; y muchos otros, por hábito o por tradición, asistían al culto a Dios en el tabernáculo.  Una gran multitud estaba reunida en ocasión de una fiesta religiosa cuando un ángel de Dios, que había aparecido en Gilgal, se manifestó en medio de la congregación reunida en Silo.

Este ángel, el mismo que apareció a Josué antes de la toma de Jericó, no era otro personaje sino el Hijo de Dios.  Les mostró que El no había quebrantado sus promesas, sino que ellos habían violado el pacto solemne.  “Cuando el ángel de Jehová habló estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo alzó  su voz y lloró…y ofrecieron allí sacrificios a Jehová” (Jueces 2:4-5). Sin embargo su arrepentimiento no tuvo resultados permanentes. (ST)

GEDEON

Era Gedeón, hijo de Joás, de la tribu de Manasés.  La rama a la cual pertenecía esta familia no desempeñaba ningún cargo destacado, pero la casa de Joás se distinguía por su valor e integridad. A Gedeón llamó, pues, el Señor para libertar a su pueblo. Estaba entonces ocupado en trillar su trigo…Mientras Gedeón trabajaba en secreto y en silencio, pensaba con tristeza en las condiciones de Israel, y consideraba como se podría hacer para sacudir el yugo del opresor sobre su pueblo.

De repente “el ángel de Jehová se le apareció” y le dirigió estas palabras: “Jehová está contigo, varón esforzado”.  (Jueces 6:12) (PP-589)

El ángel había velado la divina gloria de su presencia; pero no era otro sino Cristo, el Hijo de Dios.  Cuando un profeta o un ángel comunicaban un mensaje divino sus palabras eran: “El Señor dice”. Pero el Personaje que habló con Gedeón se declara: “Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo”.  (Jueces 6:16)

Deseando mostrar un honor especial a su ilustre visitante, y habiendo éste asegurado que esperaría su regreso, Gedeón se apresuró a regresar a su tienda. De sus escasas provisiones, preparó un cabrito y panes sin levadura, y los presentó ante él.

Cuando el regalo fue presentado, el ángel dijo: “Toma la carne y los panes sin levadura, y ponlos sobre esta peña, y vierte el caldo” (Jueces 6:20).  Gedeón lo hizo así, y entonces el Señor le dio la señal que él deseaba.  Con el báculo que tenía en su mano, el ángel tocó la carne y los panes sin levadura.  El fuego que subió de la peña consumió la comida, porque fue aceptada más como un sacrificio que como una muestra de hospitalidad. El que la consumió era Dios y no hombre.  Después de esta muestra de su divino carácter, el ángel desapareció.

Gedeón exclamó: “Ah, Señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a cara”.  Entonces misericordiosamente el Señor apareció por segunda vez a Gedeón y le dijo: “Paz a ti; no tengas temor, no morirás”. Estas preciosas palabras fueron dichas por el mismo compasivo Salvador que dijo a sus discípulos sobre el mar tormentoso: “¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” (Mat.14:27). Era Aquél que también apareció a los afligidos discípulos en el aposento alto y les dirigió las mismas palabras que dirigiera a Gedeón: “Paz a vosotros”. (Luc.24:36). (ST)

SANSÓN

Continúa en parte 44

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 42-

LOS ÁNGELES DESDE EL SINAÍ HASTA LA TOMA DE JERICÓ-parte 4-

JOSUÉ CONDUCE A ISRAEL A CANAÁN

Los israelitas lloraron profundamente la partida de su jefe, y dedicaron treinta días de servicios especiales a honrar su memoria.  Josué era ahora el jefe reconocido de Israel.

Se ordenó entonces que se hiciesen los preparativos para el avance.  Abandonando su campamento…el ejército descendió a la orilla del Jordán.  (PP 514-517)

Cuatro ángeles del cielo acompañaban siempre el arca de Dios en todas sus peregrinaciones, para protegerla de cualquier peligro y para cumplir toda misión que se les requeriría en relación con ella.  Jesús, el Hijo de Dios, seguido por los ángeles celestiales, iba delante del arca cuando ésta se aproximaba al Jordán; las aguas se dividieron delante de su presencia.  Cristo y los ángeles permanecieron junto al arca y los sacerdotes en el lecho del río hasta que todo Israel cruzó el Jordán. (HR-188)

El entrenado ejército del cielo había venido para pelear por el pueblo de Dios, y el Capitán de las huestes del Señor estaba allí para comandarlos. (RH)  Cuando Josué se apartó de los ejércitos de Israel para meditar y pedir a Dios que su presencia lo acompañará de una manera especial, vio a un hombre de elevada estatura, revestido de atuendos militares, con una espada desnuda en su mano. 

No era un ángel común. Era el Señor Jesucristo que había conducido a los hebreos por el desierto envuelto en la columna de fuego de noche y en la columna de nube de día.  El lugar era santo por causa de su presencia; por eso le ordenó a Josué que se descalzara. (HR-182)

Dominado por santo temor, Josué cayó sobre su rostro, adoró, y tras oír la promesa: “Mira, yo he entregado a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra”, recibió instrucciones respecto a la toma de la ciudad. (PP-522)

El Capitán de la hueste del Señor no se mostró a todo el pueblo.  Se comunicó con Josué, quien relató el encuentro a los israelitas.  Quedaba con ellos el creer o dudar las palabras de Josué; seguir el mandato dado por él en nombre del Capitán de la hueste del Señor, o rebelarse contra sus instrucciones y negar su autoridad. El pueblo no podía ver las huestes de ángeles reunidas por el Hijo de Dios. (Testimonies for the Church)

LA TOMA DE JERICÓ

El mismo Capitán de las huestes del Señor vino del cielo para conducir los ejércitos celestiales en su ataque contra la ciudad.  Ángeles de Dios tomaron las macizas murallas y las derribaron.

Cristo y los ángeles acompañaron al arca cuando ésta giraba en torno de Jericó, y finalmente derribaron sus macizos muros y entregaron la ciudad en manos de Israel. (HR-188)

Cuando Jericó cayó, ninguna mano humana tocó las murallas de la ciudad.  Los ángeles de Dios destruyeron las fortificaciones, y penetraron la fortaleza del enemigo.  No fue Israel sino el Capitán de la hueste del Señor quien tomó la ciudad.  Pero Israel debía cumplir su parte al mostrar su fe en el Capitán de su salvación. (RH)

Si un solo guerrero hubiera puesto su fuerza para intentar derribar las murallas, la gloria de Dios se hubiese disminuido ante los ojos del pueblo, y su voluntad no hubiese sido obedecida.  Pero ese trabajo fue dejado al Todopoderoso.  Si los cimientos de la muralla hubiesen alcanzado el centro de la tierra, y su altura hubiese llegado a la bóveda celeste, no hubiera sido más difícil para el Capitán de la hueste del Señor destruirla, y conducir a las legiones de ángeles en el ataque. (ST)

LOS ÁNGELES DESDE EL TIEMPO DE LOS JUECES HASTA EL PRIMER REINADO

Continúa en parte 43

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 41-

LOS ÁNGELES DESDE EL SINAÍ HASTA LA TOMA DE JERICÓ-parte 3-

BALAAM, UN PROFETA DESVIADO-parte 2-

Un ángel fue enviado para decir a Balaam: “Si vinieron para llamarte estos hombres, levántate y vete con ellos; pero harás lo que yo te diga”. (Núm.22:20)

Balaam había recibido permiso para acompañar a los mensajeros de Moab en caso de que vinieran por la mañana a llamarle.   Pero enfadados por la tardanza de él y creyendo que otra vez se negaría a ir, salieron para su tierra sin consultar más con él.  Había sido eliminada la excusa para cumplir lo pedido por Balac.

Pero Balaam había resuelto obtener la recompensa; y tomando el animal en el cual solía montar, se puso en camino.  Temía que se le retirara aún ahora el permiso divino, y se apresuraba ansiosamente, impaciente y temeroso de perder por uno u otro motivo la recompensa codiciada. (PP-471)

La ira de Dios se encendió contra Balaam por su juego atrevido con el cielo. Entonces, “el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo” (Núm.22:22). El animal vio al divino mensajero, a quien el hombre no había visto, y se apartó del camino real y entró en el campo.  Con golpes crueles, Balaam hizo volver la bestia al camino; pero nuevamente, en un sitio angosto y cerrado por murallas de piedra, le apareció el ángel, y el animal, tratando de evitar la figura amenazadora, apretó el pie de su amo contra la muralla.

La ira de Balaam no conoció límites, y con su vara golpeó al animal aún más cruelmente que antes.  Dios abrió entonces la boca a la burra, y la “bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta” (2 Pedro 2:16). “¿Qué te he hecho, que me has azotados estas tres veces?”, dijo.

Lleno de ira al verse así estorbado en su viaje Balaam contestó a la bestia como si ésta fuese un ser racional: “Porque te has burlado de mí. ¡Ojala tuviera espada en mi mano, que ahora te mataría!”…

Los ojos de Balaam fueron entonces abiertos, y vio al ángel de Dios de pie con la espada desenvainada, listo para darle muerte.  Aterrorizado, “hizo reverencia y se inclinó sobre su rostro”.  El ángel le dijo: “¿Por qué has azotado tu asna estas tres veces? He aquí yo he salido para resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí.  El asna me ha visto, y se ha apartado luego de delante de mí estas tres veces; y si de mí no se hubiera apartado, yo también ahora te mataría a ti”…

Cuando vio al mensajero de Dios, Balaam exclamó aterrorizado. “He pecado, porque no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino; más ahora, si te parece mal, yo me volveré”.  (Núm.22:28-34)  (PP-4471-473-)

Después que el ángel ordenó a Balaam que no cumpliera el deseo de los moabitas, le permitió seguir su camino.  Balac se encontró con Balaam y le dijo que no tenía autoridad de hablar por sí mismo sino sólo aquello que Dios pusiera en su boca.  Balaam ordenó que se prepararan los sacrificios de acuerdo a los ritos religiosos.  Y Dios envió su ángel para darle las palabras que debía hablar, como lo había hecho anteriormente cuando Balaam estaba plenamente dedicado a su servicio.

“Y Jehová puso palabra en la boca de Balaam…Y el tomó su parábola y dijo: De Aram me trajo Balac, rey de Moab, de los montes del oriente; ven, maldíceme a Jacob, y ven execra a Israel. ¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado?”…

Balac estaba airado y disgustado. Y dijo: “¿Qué me has hecho? Te he traído para que maldigas a mis enemigos, y he aquí has proferido bendiciones”. Balac pensó que la impresionante apariencia del campamento de Israel…lo había prevenido de maldecirlos.  Pensó que si lo llevaba…a un lugar donde Israel no apareciera tan impresionante, lograría que los maldijese. Pero nuevamente en Zofim…Balaam ofreció sacrificio y se comunicó con el ángel de Dios, y éste le informó lo que debía decir. (SP)

JOSUÉ CONDUCE A ISRAEL A CANAÁN

Continúa en parte 42

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 40-

LOS ÁNGELES DESDE EL SINAÍ HASTA LA TOMA DE JERICÓ-parte 2-

“Y HARÁN UN SANTUARIO PARA MI”-parte 2-

Estos querubines tenían alas.  Una de ellas se extendía hacia lo alto, mientras la otra cubría su cuerpo.  Esto ocurría con cada ángel.  El arca del santuario terrenal era una réplica de la verdadera arca del cielo. Allí, al lado del arca celestial se mantienen de pie los ángeles vivientes, a cada extremo del arca, cada uno de los cuales cubre el propiciatorio con una de sus alas, elevándolas hacia lo alto mientras con la otra cubren sus cuerpos en señal de reverencia y humildad. (HR-156-157-)

Encima del propiciatorio estaba la “Shekinah”, o manifestación de la divina presencia; y desde en medio de los querubines Dios daba a conocer su voluntad.  Los mensajes divinos eran comunicados a veces al sumo sacerdote mediante una voz que salía de la nube.  Otras veces caía una luz sobre el ángel de la derecha, para indicar aprobación o aceptación, o una sombra o nube descansaba sobre el ángel de la izquierda, para revelar desaprobación o rechazo. (PP-360-361-)

Por medio de Cristo se había de cumplir el propósito simbolizado por el tabernáculo: ese glorioso edificio, cuyas paredes de oro brillante reflejaban en matices del arco iris las cortinas bordadas con figuras de querubines, la fragancia del incienso que siempre ardía y compenetraba todo, los sacerdotes vestidos con ropa de blancura inmaculada, y en el profundo misterio del recinto interior, sobre el propiciatorio, entre las formas de los ángeles inclinados en adoración, la gloria del lugar santísimo.

Dios deseaba que en todo leyese su pueblo su propósito para con el alma humana.  El mismo propósito expresó el apóstol Pablo mucho después inspirado por el Espíritu Santo: «¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Cor.3:16). (La Educación -33-34-)

Al pie del Sinaí, empezó Satanás a ejecutar sus planes para derribar la Ley de Dios y continuó así la obra que había iniciado en el cielo.  Durante los cuarenta días que Moisés pasó en el monte con Dios, Satanás se ocupó en sembrar la duda, la apostasía y la rebelión.  Mientras Dios escribía su ley, para entregarla al pueblo de su pacto, los israelitas, negando su lealtad a Jehová, pedían dioses de oro…

Todo el universo presenció las escenas del Sinaí. Otra vez los inmaculados habitantes de otros mundos volvieron a ver los resultados de la apostasía de Satanás, y la clase de gobierno que él habría establecido en el cielo, si se le hubiera dejado dominar. (PP-347-348-)

BALAAM, UN PROFETA DESVIADO-parte 1-

Mediante un ángel, Dios se apareció a Balaam en la noche y le preguntó: “¿Qué varones son éstos que están contigo? Y Balaam respondió a Dios: Balac…, ha enviado a decirme: He aquí, este pueblo que ha salido de Egipto…; ven pues, ahora, y maldícemelo… Entonces dijo Dios a Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es” (Num.22:9-12).  El ángel agregó que los hijos de Israel eran conducidos bajo la bandera del Dios del cielo, y ninguna maldición humana podría retardar su avance.

Balaam de mala gana despidió a los mensajeros diciéndoles que regresaran con su rey, porque el Señor no le permitía ir con ellos. Entonces Balac envió a otros príncipes…”Te ruego que no dejes de venir a mí; porque sin duda te honraré mucho… Y Balaam respondió y dijo…Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios para hacer cosa chica ni grande” (Num.22:16-18).

Por segunda vez Balaam fue probado…Anhelaba acceder al ruego del rey y aunque se le había comunicado la voluntad de Dios, rogó a los mensajeros que se quedaran, para consultar otra vez con Dios, como si el Infinito fuera un hombre sujeto a la persuasión. (PP-469-470-)

Continúa en parte 41

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 39-

LOS ÁNGELES DESDE EL SINAÍ HASTA LA TOMA DE JERICÓ-parte 1-

EL PEREGRINAJE DE ISRAEL POR EL DESIERTO

Cristo fue el Ángel señalado por Dios para ir delante de Moisés en el desierto y conducir a los israelitas en sus viajes hacia la tierra de Canaán. (RH)  Durante todo el camino, y bajo la dirección de Dios, los israelitas encontraron agua para saciar su sed; pan del cielo para satisfacer su hambre, y paz y seguridad bajo la sombra de la nube durante el día, y la columna de fuego durante la noche. Ángeles le acompañaron mientras escalaban las alturas rocosas, o avanzaban por los agrestes senderos del desierto. (ST)

Dios mostró su gran amor y cuidado por su pueblo proveyéndoles pan del cielo. “Y el hombre comió pan de ángeles”, esto es, alimento provisto por los ángeles. (SP)

ISRAEL AL PIE DEL SINAÍ

Con solemne majestad, el monte Sinaí levantó ante ellos su maciza frente.  La columna de nube se posó sobre su cumbre, y el pueblo levantó sus tiendas en la llanura.  Allí habían de morar durante casi un año. De noche la columna de fuego les aseguraba la protección divina, y al amanecer mientras dormitaban todavía, el pan del cielo caía suavemente sobre el campamento.

Poco tiempo después de acampar junto al Sinaí, se le indicó a Moisés que subiera al monte a encontrarse con Dios.  Trepó sólo el escabroso y empinado sendero, y llegó cerca de la nube que señalaba el lugar donde estaba Jehová. Israel iba a entrar ahora en una relación más estrecha y peculiar con el Altísimo.

Rodeado de un séquito de ángeles, el Señor, envuelto en espesa oscuridad, habló desde el monte y dio a conocer su Ley.  Ahora se habían de hacer los arreglos para el establecimiento completo de la nación escogida bajo la soberanía de Jehová como rey. (PP-309-312-)

“Y HARÁN UN SANTUARIO PARA MI”-parte 1-

Durante su estada en el monte, Moisés recibió instrucciones referentes a la construcción de un santuario en el cual la divina presencia se manifestaría de manera especial.  “Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos”, fue el mandato de Dios. (PP-323-)

El edificio (el tabernáculo) se dividía en dos secciones mediante una bella y rica cortina, o velo, suspendida de columnas doradas; y una cortina semejante a la anterior cerraba la entrada de la primera sección. Tanto estos velos como la cubierta interior que formaba el techo, eran de los más magníficos colores, azul, púrpura y escarlata, bellamente combinados, y tenían recamados con hilos de oro y plata, querubines que representaban la hueste de los ángeles asociados con la obra del santuario celestial, y que son espíritus ministradores del pueblo de Dios en la tierra. (PP-358-359-)

Cuando estuvo terminada la construcción del tabernáculo, Moisés examinó toda la obra, la comparó con el modelo y con las indicaciones que había recibido de Dios, y verificó que cada porción concordara con el modelo; y bendijo al pueblo.  El Señor dio un modelo del arca a Moisés, con indicaciones especiales en cuanto a cómo hacerla.  Esta debía contener las tablas de la Ley, sobre las cuales Dios mismo había grabado con su propio dedo los Diez Mandamientos. Parecía un baúl, y estaba revestida de oro puro por dentro y por fuera.  Tenía un adorno semejante a una corona de oro alrededor de su parte superior.

La tapa de esta arca era el propiciatorio, hecha de oro macizo.  En cada extremo de éste había un querubín labrado en oro puro y macizo.  Sus rostros estaban dirigidos el uno frente al del otro, y contemplaban con reverencia hacia abajo en dirección al propiciatorio, para representar a todos los ángeles celestiales que contemplan con interés y reverencia la Ley depositada en el arca del Santuario Celestial.

Continúa en parte 40

 

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 38-

LOS ÁNGELES EN EL TIEMPO DEL ÉXODO-parte 4-

LAS PLAGAS DE EGIPTO-parte 3-

CRISTO, EL DIRIGENTE INVISIBLE DE ISRAEL

En Egipto se esparció la noticia de que los hijos de Israel iban hacia el mar Rojo.  Faraón reunió todas sus fuerzas y rodeado por los grandes de su reino encabezaba el ejército.

Los hebreos estaban acampados junto al mar…De pronto, divisaron a lo lejos las relucientes armaduras y el movimiento de los carros, que anunciaban la vanguardia de un gran ejército.  El terror se apoderó del corazón de los israelitas. 

Algunos clamaron al Señor pero la mayor parte de ellos se apresuraron a presentar sus quejas a Moisés.  Su serena y confortadora respuesta al pueblo fue: “No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros…Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.” (Exo.14:13-14)

Habían seguido a la maravillosa columna de nube como a la señal de Dios que les ordenaba avanzar; pero ahora se preguntaban unos a otros si esa columna no presagiaría alguna calamidad; porque ¿no los había dirigido al lado equivocado de la montaña, hacia un desfiladero insalvable? Así, de acuerdo con su errada manera de pensar, el ángel del Señor parecía como el precursor de un desastre.

Pero entonces he aquí que al acercarse las huestes egipcias creyéndolos presa fácil, la columna de nube se levantó majestuosa hacia el cielo, y pasó sobre los israelitas, y descendió entre ellos y los ejércitos egipcios. Se interpuso como muralla de tinieblas.

Los egipcios ya no pudieron localizar el campamento de los hebreos, y se vieron obligados a detenerse.  Pero a medida que la oscuridad de la noche se espesaba, la muralla de nube se convirtió en una gran luz para los hebreos, inundando todo el campamento con un resplandor semejante a la luz de día.

Entonces volvió la esperanza a los corazones de los israelitas. Moisés levantó su voz a Dios.  Y el Señor le dijo: “¿Por qué clamas a mi? Di a los hijos de Israel que marchen. Y tu alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por me medio del mar, en seco…

“Y siguiéndolos los egipcios, entraron tras ellos, hasta la mitad del mar, toda la caballería de Faraón, sus carros y su gente de a caballo.  Aconteció a la vigilia de la mañana, que Jehová miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y trastornó el campamento de los egipcios” (Exo.14:15-24). 

Moisés extendió su vara, y las aguas amontonadas, y bramando, se precipitaron sobre ellos y tragaron al ejército egipcio. (PP-288-292-)

El Dirigente de los israelitas era el poderoso General de los ejércitos celestiales.  Sus ángeles que hacen su voluntad, caminaban a los lados de las huestes de Israel, y nadie podía hacerles daño.  Israel estaba seguro.

Jesús era el Ángel envuelto en el pilar de nube durante el día, y el pilar de fuego durante la noche. (Review and Herald)

LOS ÁNGELES DESDE EL SINAÍ HASTA LA TOMA DE JERICÓ

Continúa en parte 39