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Posts Tagged ‘Padre celestial’

 

DESCUBRA: GUÍA QUE LE AYUDARÁ A COMPRENDER MEJOR A DIOS Y A CREER EN EL-parte 4-

PODEMOS CREER EN DIOS –parte 4-

 

  • ¿QUE CLASE DE DIOS ES EL?

Es razonable pensar que un Dios personal quiera revelarse a sus criaturas como un padre desea que sus hijos lo conozcan. Y en la Biblia, Dios nos dice quién y cómo es.

¿Qué modelo usó Dios para crear al hombre y la mujer?

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. (Génesis 1:27)

Nosotros fuimos hechos a imagen de Dios. Por eso podemos tener una relación personal con El. Nuestra capacidad de pensar y sentir, de recordar y esperar, de reflexionar y analizar, todo proviene de El.

¿Cuál es el rasgo sobresaliente de la personalidad de Dios?

“Dios es amor”. (1 Juan 4:8)

Dios se relaciona con los seres humanos con su corazón de amor. Todo lo que El hace está motivado por su amor abnegado.

 

  • ¿DE QUE MODO JESUS REVELA COMO ES DIOS?

En su Palabra, Dios repetidamente se presenta como un padre.

“¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios?”. (Malaquías 2:10)

Hoy muchos padres son realmente indeseables: negligentes, crueles, abusivos. Pero Dios no es así, El es un padre cariñoso y atento. Se parece a los padres a quienes les agrada jugar con sus hijos; a los que deleitan a sus niños contándoles maravillosas historias.

Nuestro Padre celestial anhela hacer algo más que revelarse en las Santas Escrituras. Por eso decidió entrar en nuestro mundo como una Persona real y específica. Bajó hasta nuestro nivel y llegó a ser como nosotros, para poder enseñarnos cómo vivir y ser felices.

“(Jesús) es la imagen del Dios invisible”. (Colosenses 1:15)

Dios descendió al mundo en la persona de Jesús. Al venir a este mundo, Jesús fue Dios hecho carne. Fue Dios visible, el pensamiento de Dios hecho audible. Jesús mismo dijo:

“El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. (Juan 14:9)

Si usted ha visto a Jesús, ha visto a Dios.

Cuando lea la historia de Jesús en los cuatro primeros libros del Nuevo Testamento – los cuatro Evangelios-, descubrirá un retrato fascinante de nuestro Padre Celestial. Pescadores rudos y autosuficientes dejaron sus redes y siguieron a Cristo, y los niños lo rodeaban para que los bendijera.

El podía consolar a los pecadores más atribulados y desenmascarar a los hipócritas. Sanaba con poder a los leprosos y ciegos. Jesús demostró en todos sus actos que “Dios es amor”. El satisfizo las necesidades humanas como nadie lo ha hecho ni lo hará.

La revelación gloriosa y final de Jesús sobre el carácter de Dios, fue en la cruz.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”. (Juan 3:16)

Jesús murió no sólo para darnos una vida más feliz, sino para que tengamos vida eterna. Jesús es el Hijo unigénito” de Dios. El es el “único” en su clase, el único que es completamente Dios y completamente hombre.

Durante siglos, la humanidad anheló, esperó y soñó acerca de Dios. Veía las obras de sus manos en el cielo y las bellezas de la naturaleza. Pero Jesús rompió el silencio de siglos en la cruz, y de pronto la gente se encontró contemplando el rostro de Dios, viéndole como realmente es: Amor, Eterno e Inmortal Amor.

 

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EL GRAN YO SOY- MENSAJES DE DIOS-”SANTIFÍCALOS EN TU VERDAD.TU PALABRA ES VERDAD”-JUAN 17:17-parte 35-

LA ORACION-Mateo 6:5-15; 7:7-11

Mateo 6:5-15

Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

Más tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Venga tu reino, Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

Y no nos dejes caer en tentación, más líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos, Amén.

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;

más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Mateo 7:7-11

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?

¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?

Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

 

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ESPERANZA EN LA PALABRA-JESÚS LA UNICA ESPERANZA-parte 52-

CUANDO EL ALMA CLAMA-PODEMOS TENER UNA AUDIENCIA CON EL INFINITO-

TU ACTITUD MENTAL

¿Qué es lo que piensas cuando escuchas decir que debes tomar tiempo para la oración privada y personal? Jesús declara en MATEO 6:6

“MAS TU, CUANDO ORES, ENTRA EN TU APOSENTO, Y CERRADA LA PUERTA, ORA A TU PADRE QUE ESTA EN SECRETO…”

“Pero –dirás-, cuando oro mis pensamientos divagan y no puedo concentrarme en la oración”.  Otros han expresado que después de uno o dos minutos de oración se les acaba el repertorio y no saben que más decir. Incluso otros han dicho que cuando oran se sienten soñolientos y hasta se quedan dormidos.

¿Qué, pues, se podrá hacer para tener un tiempo de oración significativo, que sea una bendición?

LA ORACIÓN MODELO

Creo que los discípulos se hacían la misma pregunta.  Cuando escucharon a Jesús orar, le hicieron el siguiente pedido:

“…SEÑOR ENSEÑANOS A ORAR…” (LUCAS 11:1).

Jesús les enseñó el Padrenuestro.  De esta oración modelo deducimos cinco principios que podemos  aplicar a nuestras oraciones para que sean más significativas.

MATEO 6:9-13

  • ADORACIÓN:  “PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELOS, SANTIFICADO SEA TU NOMBRE”.

Adoramos a Dios por lo que El es: nuestro Padre celestial.  Piensa en los atributos y alábalo por ello.

  • COOPERACION: “VENGA TU REINO. HÁGASE TU VOLUNTAD, COMO EN EL CIELO, ASÍ   TAMBIÉN EN LA TIERRA”.

Abrimos el corazón para que el reino de Dios y su voluntad sean implantados en la vida. Cuán diferente sería el hogar y el mundo si este principio se aplicara a la vida de cada uno.

  • PETICIÓN: “EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA, DANOSLO HOY”.

Pedimos en oración lo que necesitamos. Y no sólo para nosotros sino también por otros; o sea, interceder ante Dios por otros, sobre todo por su salvación.

  • PERDÓN: “Y PERDÓNANOS NUESTRAS DEUDAS, COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES”.

Gracias a Dios por el perdón que nos otorga por medio de su Hijo Jesús, quien murió en nuestro lugar.  Por lo tanto nosotros debemos perdonar a los que  nos ofenden.

  • VICTORIA: “NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN, MAS LÍBRANOS DEL MAL; PORQUE TUYO ES EL REINO, EL PODER, Y LA GLORIA, POR TODOS LOS SIGLOS, AMEN”.

Reclamamos la victoria sobre la tentación en Cristo.  El reino, el poder y la gloria son de Jesús, por lo tanto, nos sometemos de todo corazón a El para que su poder y gloria sean manifestados en nuestra vida.  Si en tus oraciones aplicas estos cinco principios, experimentarás la gran bendición espiritual que será para tu vida.

LA AUDIENCIA CON DIOS

Cuando decimos “Padre nuestro”, o para hacerlo más personal Padre mío”, se nos abre un panorama hermosísimo: el ser humano alcanza las alturas y habla personalmente con su Padre celestial.

Se ha dicho que la oración es hablar con Dios como con un amigo.  En otras palabras el ser humano tiene una audiencia con el Creador.

La oración no es un monólogo sino un diálogo.  Nosotros hablamos con Dios, y El también desea hablar con nosotros. Aunque Dios habla por la naturaleza y por sus providencias, en forma directa nos habla a través de las Sagradas Escrituras.  Por lo tanto, abre tu Biblia en el tiempo de tu oración personal. Toma tiempo para leerla y meditar en ella. Ora a Dios antes de abrir la Biblia y pide que te revele su voluntad para tu vida.

Al leer la Biblia, si alguna palabra, frase, o incidente te impacta o impresiona, detente, medita y pide al Señor que te ilumine. Reflexiona en el pasaje que te impactó.  ¿Será que Dios te está hablando?

“La Biblia es la voz de Dios hablándonos, tan ciertamente como si lo escucháramos con nuestros propios oídos.  Si comprendiéramos eso, con qué reverencia abriríamos la Palabra de Dios y con qué anhelo escudriñaríamos sus preceptos.  La lectura y contemplación de las Escrituras serían como tener una audiencia con el Infinito” (My Life Today, pág. 283).

Cualquier encuentro con un personaje humano no se puede comparar con la audiencia que podemos tener con nuestro Padre celestial.

Por lo tanto, cada mañana, cuando vayas a tu lugar de oración y estudio, recuerda los cinco principios de la oración modelo; y no olvides que vas a tener una ¡Audiencia con tu Creador y Salvador!

 -Pastor Daniel Escamilla-  

 

 

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EL CAMINO A CRISTO -EL PRINCIPE DEL CIELO- parte 42-

LA FUENTE DEL REGOCIJO Y FELICIDAD

LA FUENTE DEL REGOCIJO Y FELICIDAD-parte 1-

Los hijos de Dios están llamados a ser representantes de Cristo y a mostrar siempre la bondad y la misericordia del Señor.  Como Jesús nos reveló el verdadero carácter del Padre, así tenemos que revelar a Cristo a un mundo que no conoce su ternura y piadoso amor.  “De la manera que tú me enviaste a mí al mundo, decía Jesús, así también yo los he enviado a ellos al mundo”. “Yo en ellos, y tú en mí… para que conozca el mundo que tu me enviaste.” (Juan 17:18,23). 

En cada uno de sus hijos, Jesús envía una carta al mundo. Si somos discípulos de Cristo, El envía en nosotros una carta a la familia, al pueblo, a la calle donde vivimos. Jesús que mora en nosotros, quiere hablar a los corazones que no lo conocen.  Tal vez no leen la Biblia o no oyen la voz que les habla en sus páginas; no ven el amor de Dios en sus obras. Más si somos verdaderos representantes de Jesús, puede ser que por nosotros sean inducidos a conocer algo de su bondad y sean ganados para amarlo y servirlo.

Los cristianos son como portaluces en el camino al cielo.  Tienen que reflejar sobre el mundo la luz de Cristo que brilla sobre ellos. Su vida y su carácter deben ser tales que por ellos adquieran otros una idea justa de Cristo y de su servicio. Si representamos verdaderamente a Cristo, haremos que su servicio parezca atractivo, como es en realidad. Los cristianos que llenan su alma de amargura y tristeza, murmuraciones y quejas, están representando ante otros falsamente a Dios y la vida cristiana.  Hacen creer que Dios no se complace en que sus hijos sean felices, y en ésto dan falso testimonio contra nuestro Padre celestial.

Satanás triunfa cuando puede inducir a los hijos de Dios a la incredulidad y al desaliento.  Se regocija cuando nos ve desconfiar de Dios, dudando de su buena voluntad y de su poder para salvarnos.  Le agrada hacernos sentir que el Señor nos hará daño por sus providencias. Es la obra de Satanás representar al Señor como falto de compasión y piedad.  Tergiversa la verdad respecto a El. 

Llena la imaginación de ideas falsas tocante a Dios; y en vez de espaciarnos en la verdad con respecto a nuestro Padre celestial, muchísimas veces fijamos la mente en las falsas representaciones de Satanás y deshonramos a Dios desconfiando de El, y murmurando contra El. Satanás siempre procura presentar la vida religiosa como una vida de tinieblas.  Desea hacerla aparecer penosa y difícil; y cuando el cristiano, por su incredulidad, presenta en su vida la religión bajo este aspecto, secunda la falsedad de Satanás.

Muchos al recorrer el camino de la vida, fijan sus ojos en sus errores, fracasos y desengaños, y sus corazones se llenan de dolor y desaliento.  No es bueno reunir todos los recuerdos desagradables de la vida pasada, sus iniquidades y desengaños, hablar de estos recuerdos y llorarlos hasta estar abrumados de desaliento.  El hombre desalentado está lleno de tinieblas, echa fuera de su propio corazón la luz divina y proyecta sombra en el camino de otros. Las espinas y los abrojos sólo nos causarán dolor, y si recogemos sólo estas cosas y las presentamos a otros, ¿no estamos menospreciando la bondad de Dios, impidiendo que los demás anden en el camino de la vida? (Elena White).

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MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD-parte 102-

 

 

LA COMUNICACIÓN. Hay más de un alma valiente, en el conflicto con las potencias del mal. No la desalentemos en su dura lucha. Alegrémosla con palabras de valor, ricas en esperanza que la impulsen por su camino.–parte 2-

EN PROCURA DE SIMPATÍA HUMANA: Cuando la conversación es de carácter frívolo y es una desasosegada búsqueda de simpatía y aprecio humano, brota de un sentimentalismo amoroso enfermizo, y ni los jóvenes ni los hombres maduros están seguros.  Cuando la verdad de Dios sea un principio permanente en el corazón, se asemejará a una fuente viva. 

Pueden hacerse tentativas para reprimirla, pero brotará en otro lugar. Si está en el corazón no puede ser reprimida.  Cuando la verdad está en el corazón es un manantial de vida.  Refresca a los cansados, y refrena los pensamientos y las palabras viles.

NUNCA PRONUNCIEMOS PALABRAS DE DUDA: Todos tenemos pruebas, aflicciones duras que sobrellevar y tentaciones fuertes que resistir.  Llevemos todo a Dios en oración. Tengamos por regla no proferir palabras de duda o desaliento.  Si hablamos palabras de gozo y esperanza, podremos hacer mucho más para alumbrar el camino de otros y fortalecer sus esfuerzos.

NUESTRAS PALABRAS EJERCEN INFLUENCIA SOBRE NOSOTROS: Las palabras son más que un indicio del carácter; tienen poder para influir sobre el carácter.  Los hombres sufren la influencia de sus propias palabras.  Con frecuencia, bajo un impulso momentáneo, provocado por Satanás, expresan celos o malas sospechas, dicen algo que no creen en realidad; pero la expresión reacciona sobre los pensamientos. 

Son engañados por sus palabras, y llegan a creer como verdad lo que dijeron por instigación de Satanás.  Habiendo expresado una vez una opinión o decisión, son con frecuencia, demasiado orgullosos para retractarse, y tratan de demostrar que tienen razón, hasta que llegan a creer que realmente la tienen.  Es peligroso pronunciar una palabra de duda, y poner en tela de juicio y criticar la verdad divina. 

La costumbre de hacer críticas descuidadas e irreverentes influye sobre el carácter y fomenta irreverencia e incredulidad. Más de un hombre que seguía esta costumbre ha proseguido, inconsciente del peligro, hasta que estuvo dispuesto a criticar y rechazar la obra del Espíritu Santo.

LOS REPROCHES REACCIONAN SOBRE NOSOTROS MISMOS: Las palabras de reproche influyen sobre nuestras propias almas. El adiestramiento de la lengua debería comenzar con nosotros personalmente. No hablemos mal de nadie.

PRONUNCIEMOS PALABRAS DE VALOR Y ESPERANZA: Hay más de un alma valiente, acosada en extremo por la tentación, casi a punto de desmayar en el conflicto que sostiene consigo misma y con las potencias del mal.  No la desalentemos en su dura lucha. Alegrémosla con palabras de valor, ricas en esperanza que la impulsen por su camino.  De este modo la luz de Cristo resplandecerá de nosotros. 

“Ninguno de nosotros vive para sí” (Rom.14:7)

Por nuestra influencia inconsciente pueden los demás ser alentados y fortalecidos, o desanimados y apartados de Cristo y de la Verdad.

PEQUEÑOS ACTOS DE CORTESIA Y PALABRAS AFECTUOSAS: Son las pequeñas atenciones, los numerosos incidentes cotidianos y las sencillas cortesías, las que constituyen la suma de la felicidad en la vida; y el descuido manifestado al no pronunciar palabras bondadosas, afectuosas y alentadoras ni poner en práctica las pequeñas cortesías, es lo que contribuye a formar la suma de la miseria de la vida. 

Se encontrará al fin que el haberse negado a sí mismo para bien y felicidad de los que nos rodean, constituye una gran parte de lo que se registra en el cielo acerca de la vida.  Se descubrirá también el hecho de que preocuparse de sí mismo, sin tener en cuenta el bien o la felicidad de los demás, no deja de ser notado por nuestro Padre celestial. (Elena White)

Continúa en parte 103

 

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