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Archive for the ‘1.00-RECIBIREIS PODER -Persona, Presencia y Obra del Espíritu Santo- La Venida del Espíritu.’ Category

RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 21-

EL ESPIRITU SE MUEVE EN NUESTRO MEDIO

 “En ésto conocemos que permanecemos en El, y El en nosotros, en que nos ha dado de su Espirítu” (1Juan 4:13)

 

Aunque no podamos ver al Espíritu de Dios, sabemos que bajo su acción el hombre, que está muerto en transgresiones y pecados, es convencido y convertido. El descuidado y díscolo llega a ser serio.

El endurecido se arrepiente de sus pecados, y el que no tiene fe se hace creyente. El jugador, el borrachín y el licencioso se vuelve firme, sobrio y puro. El rebelde y obstinado llega a ser dócil y semejante a Cristo. Cuando observamos estos cambios, podemos estar seguros de que el poder transformador de Dios ha convertido a esa persona.

No vemos al Espíritu, pero sí es posible captar las evidencias de su obra que cambia el carácter del más endurecido y obstinado de los pecadores. Así como el viento mueve con su fuerza al más elevado de los árboles y los derriba, del mismo modo el Espíritu Santo puede actuar en el corazón humano, sin que ningún hombre finito pueda circunscribir la obra de Dios.

Su Espíritu se manifiesta en cada persona de maneras diferentes. Aunque algunos tiemblen ante el poder de Dios y el de su Palabra, sus convicciones llegan a ser tan profundas que, aún cuando estalle en su corazón un huracán o una agitación de sentimientos, su ser entero se postra inconmovible ante el poder convincente de la verdad.

Cuando el Señor perdona al pecador arrepentido, éste se llena del amor de Dios, de fervor y de energía. Al ser recibido, el Espíritu que da vida no puede ser reprimido.

Cristo en él es una fuente de agua que brota para vida eterna. Sus sentimientos de amor son tan hondos y ardientes como lo fue su angustia y agonía. Se asemeja a una fuente profunda que se rompe y se derrama en acción de gracia y alabanza, en agradecimiento y felicidad; hasta las arpas celestiales sintonizan con sus notas de regocijo. La historia que tiene para relatar no la cuenta de un modo, conciso, común y metódico. Es un creyente rescatado por los méritos de Cristo Jesús, y su ser entero se conmueve con la realización de la salvación de Dios.

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RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 20-

EL ESPIRITU NOS HACE HIJOS DE DIOS

 “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Rom.8:14)

 

Cristo ocupó su lugar entre los hombres como oráculo de Dios. Habló como quien tiene autoridad, dirigiéndose a la gente con expresiones vigorosas, y exigiendo fe implícita y obediencia. Como pueblo, hemos fundamentado nuestra fe sobre principios establecidos en la Biblia. También empeñamos mente y corazón para obedecer la Palabra de vida, y para seguir un “Así dice el Señor”.

Toda nuestra esperanza presente y futura depende de nuestro parentesco con Cristo y con Dios. Pablo se expresa con vigor para confirmar nuestra fe al respecto. A quienes son guiados por el Espíritu de Dios en cuyos corazones habita la gracia de Cristo, el apóstol les dice:

 

«El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos, si es que padecemos juntamente con El, para que juntamente con El seamos glorificados” (Rom.8:16,17). “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” (Rom.8:15).

Somos llamados por Cristo para salir del mundo con el propósito de ser diferentes. Fuimos convocados para practicar la santidad, teniendo nuestro corazón continuamente cerca de Dios y al Espíritu Santo permaneciendo en nosotros. Todo verdadero creyente manifestará con sus hechos que la gracia del amor de Cristo está en su corazón. Donde una vez hubo manifestaciones de la naturaleza carnal, ahora se verán los atributos divinos.

Sus hijos deben llegar a ser obreros de la justicia y buscar al Señor en forma continua para que le agrade hacer su voluntad. Esto los hará completos en Cristo. Con sus vidas manifestarán a los ángeles, a los hombres y a los mundos no caídos que han sido conformados a la voluntad de Dios y que son leales adherentes de los principios de su reino.

Habitando el Espiritu Santo por la fe en sus corazones, entraran en relacion con Cristo. Con sus vidas manifestaran a los angeles, a los hombres y a los mundos no caidos que han sido conformados a la voluntad de Dios y que son leales adherentes de los principios de su reino. Habitando el Espíritu Santo por la fe en sus corazones, entrarán en relación con Cristo y los unos con los otros. Asi se producirán en ellos los preciosos frutos de la santidad.

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RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 19-

EL ESPIRITU INTERCEDE POR NOSOTROS

 Más el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Rom.8:27)

 

Para aproximarnos a Dios tenemos un solo canal. Nuestras oraciones pueden acceder a El por intermedio del único nombre: el de Jesús, nuestro abogado. El Espíritu debe inspirar nuestras peticiones. En el santuario, ningún fuego extraño era utilizado en los incensarios que se agitaban delante de Dios.

Siendo así, unicamente el Señor puede encender un deseo ardiente en el corazón, si es que deseamos que nuestras oraciones resulten aceptables. El Espíritu Santo es el que debe hacer la intercesión en nuestro favor, y la realiza con gemidos que nadie puede reproducir.

Un profundo sentido de la necesidad, y un gran deseo de recibir lo que pedimos, debe caracterizar a nuestras oraciones; de lo contrario, no serán escuchadas. Sin embargo, no deberíamos cansarnos de expresar nuestras plegarias porque no recibimos una respuesta inmediata.

“El reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan” (Mat.11:12).

Esta violencia quiere decir ahínco santo, semejante al que manifestó Jacob. No es necesario que intentemos producir en nosotros una emoción intensa. En nuestras peticiones debemos insistir ante el trono de la gracia en forma tranquila y persistente.

Tenemos que humillarnos delante de Dios, confesar nuestros pecados y con fe acercarnos a El. El Señor respondió las peticiones de Daniel, no para que él se ensalzara, sino para que la bendición pudiera reflejar la gloria de Dios. El designio del Señor es darse a conocer mediante su providencia y su gracia. Las oraciones son para glorificar a Dios y no para nuestra exaltación personal.

Cuando consideremos que somos débiles, ignorantes y desvalidos, como realmente somos, nos acercaremos a El como humildes suplicantes. El desconocimiento de Dios y de Cristo crea el orgullo y la justificación propia. El infalible indicador de que el hombre no conoce al Señor es su sentimiento de que es grande o bueno.

El corazón orgulloso siempre estará asociado con la indigencia. Cuando a Daniel se le dio a conocer la gloria divina, exclamó: “No quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambio en desfallecimiento” (Dan.10:8).

Cuando el ser humilde que busca a Dios ve como El es, al instante se verá a sí mismo como Daniel. En lugar de la vanidad humana, desarrollará un profundo sentido de la santidad de Dios y de la justicia de sus exigencias. El fruto de esta experiencia se manifestará en una vida de renunciamiento propio y de sacrificio personal.

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RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 18-

EL ESPIRITU ES NUESTRO AYUDADOR

 El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues que hemos de pedir como conviene no lo sabemos, pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Romanos 8:26).

El Espíritu Santo formula toda oración sincera. Su mediación siempre estará fundamentada en la voluntad de Dios, y nunca tendrá el propósito de avalar lo que está en contra de sus designios. “El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad” (Rom.8:26). Siendo Dios, el Espíritu conoce la mente del Altísimo.

Por lo tanto, en cada oración, ya sea en favor de los enfermos u otras necesidades, la voluntad de Dios ha de ser respetada. “Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así también nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios” (1Cor.2:11).

Si deseamos ser enseñados por Dios, deberemos orar conforme a su voluntad revelada, y estar dispuestos a someternos a sus designios, porque los desconocemos. Cada súplica debe estar de acuerdo con los deseos de Dios, confiando en su preciosa Palabra, y creyendo que Cristo se dio a sí mismo por sus discípulos. El registro dice: “Y habiendo dicho ésto, sopló y les dijo: Recibid el Espíritu Santo” (Juan 20:22).

Jesús está esperando soplar sobre todos sus discípulos con el propósito de darles la inspiración santificada de su Espíritu y transmitir a su pueblo su propia influencia vitalizadora. También desea que entendamos la imposibilidad de servir a dos señores. Nuestros intereses no pueden estar divididos. Cristo quiere vivir y actuar por intermedio de las facultades y habilidades de sus agentes humanos.

La voluntad debe cooperar con la suya y actuar con su Espíritu, puesto que ya no son ellos los que viven, sino Cristo en los suyos. Jesús desea grabar en sus hijos la idea de que, al darles el Espíritu Santo, les concede la misma gloria que el Padre le había dado, para que El y su pueblo sean uno con Dios. Nuestros deseos y nuestra voluntad deben estar sujetos a la suya, puesto que El es Justo, Santo y Bueno.

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RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 17-

LLUVIAS DE GRACIA

Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno” (Zacarías 10:1)

En el Oriente, la lluvia temprana cae al tiempo de la siembra. Es necesaria para que la semilla pueda germinar. Por efecto de la fertilizante lluvia, los tiernos brotes se desarrollan. La última precipitación, que ocurre al fin de la temporada, madura el grano y lo prepara para la cosecha.

El Señor utilizó este proceso natural con el fin de representar la obra del Espíritu Santo. Como el rocío y la lluvia primero producen la germinación de la semilla y después la maduración del grano para la cosecha, del mismo modo el Espíritu Santo tiene la misión de producir, de una etapa a otra, el crecimiento espiritual.

La maduración del grano representa la culminación de la obra de la gracia de Dios en el creyente. En virtud de la acción del Espíritu Santo la imagen moral de Dios se perfecciona en el carácter. Hemos de ser totalmente transformados a la semejanza de Cristo.

Muchos han errado en gran manera al no recibir la lluvia temprana. No han obtenido todos los beneficios que Dios ha provisto para ellos. Esperan que su falta será suplida por la lluvia tardía. Tienen la intención de abrir el corazón para recibirla cuando sea concedida la generosa abundancia de la gracia. Pero incurren en un terrible error.

La obra de Dios, que comienza en el corazón al momento de conceder su luz y conocimiento, debe crecer continuamente, Cada persona necesita descubrir su propia carencia. Para que pueda habitar el Espíritu en el corazón, este debe ser vaciado y purificado de toda contaminación.

Solo mediante la confesión y el abandono del pecado, la oración ferviente y la consagración a Dios, los discípulos pudieron estar preparados para el derramamiento del Espíritu Santo en el dia de Pentescostés. Una obra semejante, pero en un grado superlativo, debe hacerse ahora. Luego, lo único que necesita realizar el agente humano es solicitar la bendición, y esperar que el Señor lo perfeccione. Es Dios quien comienza y termina la obra que hace al creyente completo en Cristo Jesús.

Sin embargo, no debemos ser descuidados con la gracia representada por la lluvia temprana. Unicamente los que viven en armonía con la iluminación obtenida, recibirán más luz. A menos que avancemos diariamente en la ejemplificación de las activas virtudes cristianas, no estaremos en condiciones de reconocer la manifestación del Espíritu Santo en la lluvia tardía. Alrededor, otros corazones la podrán estar recibiendo, pero nosotros no lo advertiremos ni la recibiremos.

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RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 16-

DADOR DE UNA VIDA NUEVA

 “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5)

Necesitamos “nacer de nuevo” para poder servir al Señor aceptablemente. Debe ser abandonada nuestra inclinación natural, que está en abierta oposición al Espíritu de Dios. Necesitamos llegar a ser hombres y mujeres hechos nuevos en Cristo Jesús. Nuestra vida antigua, que no ha sido renovada, tiene que dar lugar a una nueva vida llena de amor, de confianza, y de una obediencia espontánea.

¿Piensa acaso que semejante cambio no es necesario para entrar en el reino de Dios? Escuche lo que dice la Majestad de los cielos: “Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7). “Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mat.18:3).

A menos que se produzca un cambio, no podremos servir a Dios como corresponde. Nuestra obra será defectuosa; los planes incorporarán ideas mundanas, y el fuego ofrecido deshonrará a Dios. La vida se tornará impía e infeliz, inquieta y llena de dificultades.

Los cambios que produce la nueva vida se realizan unicamente por accion eficaz del Espíritu Santo. Solamente El puede limpiarnos de la impureza. Si aceptamos que modele y forme el corazón, llegaremos a ser aptos para discernir el carácter del reino de Dios y para realizar los cambios que necesitan producirse, a fin de que tengamos acceso a sus dominios.

El orgullo y el amor propio resisten al Espiritu Santo. Cada inclinación natural se opone a que la autosuficiencia y el orgullo sean sustituidos por la humildad y la mansedumbre de Cristo. Pero, si deseamos andar en el camino que conduce a la vida eterna, no debemos prestar oídos a los susurros del egoísmo. Con humildad y contrición tenemos que implorar a nuestro Padre Celestial:

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí” (Salmo 51:10). En la medida en que recibamos la luz divina y estemos dispuestos a cooperar con las inteligencias celestiales, gracias al poder de Cristo naceremos otra vez, liberados de la contaminación del pecado.

Cristo vino al mundo porque el hombre perdió la imagen y naturaleza de Dios. Lo vio extraviado de la senda de la paz, la pureza; si intentaba volver por sí msmo, nunca encontraría el camino de regreso. Vino con un plan de salvación adecuado y completo que incluye el cambio de corazón de piedra por uno de carne.

Vino también para transformar la naturaleza pecaminosa a su semejanza, a fin de que pudieramos ser participantes de la naturaleza divina y adaptados para las cortes celestiales.

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RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del  Espíritu  Santo- parte 15-

LENGUAS DE FUEGO

Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 2:3, 4)

 

Si se investiga las Escrituras con espíritu dócil y deseoso de aprender sus esfuerzos serán bien recompensados. “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y nos las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1Cor.2:14). La Biblia debe estudiarse con oracion. Haríamos bien en imitar a David, que imploró:

“Abre mis ojos, y miraré las maravilllas de tu ley” (Sal.119:18). Ningún hombre puede comprender la Escrituras sin la iluminación del Espíritu Santo. Si deseamos estar en la debida posición delante de Dios, su luz nos alumbrará con rayos claros y potentes.

Esta fue la experiencia de los primeros discípulos:”Cuando llegó el día de Pentescostés, estaban todos unanimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se le aparecieron lenguas repartidas como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu le daba que hablasen” (Hechos 2:1-4).

Dios también está dispuesto a darnos la misma bendición, siempre que tengamos real interés en ella.

El Señor no cerró los depósitos celestiales después de haber derramado su Espíritu sobre los primeros discípulos. También nosotros podemos recibir la plenirtud de su bendición. El cielo está lleno de los tesoros de su gracia, y los que con fe se acercan a Dios pueden reclamar todo lo que El ha prometido. Si no contamos con su poder es por la indiferencia, el letargo espiritual y nuestra indolencia. Abandonemos la mortal formalidad.

Hay una gran tarea que debe realizarse en nuestros dias, y no hemos hecho ni siquiera la mitad de la obra que el Maestro espera que hagamos. Hablamos acerca del mensaje del primero y segundo ángel, y ya creemos comprender algo referente al mensaje del tercero. Sin embargo, no deberíamos sentirnos satisfechos con el conocimiento que tenemos actualmente. Nuestras peticiones deberían ascender a Dios mezclados con fe y contrición, para que podamos comprender los misterios que el Señor desea dar a conocer a sus santos.

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RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 14-

FUEGO ARDIENTE

 “Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; trate de sufrirlo, y no pude” (Jeremias 20:9).

Dios impulsará a personas que ocupan posiciones modestas para que den a conocer el mensaje de la verdad presente. Constreñidos por el Espíritu de Dios, acelerando el paso, muchos avanzaran cada vez más lejos y más alto, para compartir la luz con los que están en tinieblas. La verdad es como fuego en sus huesos, que los inflama con un deseo ardiente de iluminar a los que están en la obscuridad. Incluso entre los educados habrá muchos que proclamarán la Palabra de Dios.

Habrá niños que serán impelidos por el Espíritu Santo a presentar el mensaje de lo alto. El Espíritu será derramado sobre los que ceden a sus impulsos. Desligados de las reglas que atan a los hombres, y de los movimientos cautelosos, se unirán al ejército de Señor.

En el futuro, el Espíritu del Señor inspirará a personas que realizan actividades comunes a dejar sus tareas habituales para ir a proclamar el último mensaje de gracia. Tan rápido como sea posible, serán preparados para una labor que será coronada con el éxito.

Cooperarán con las agencias celestiales, por cuanto estarán dispuestos a gastar y ser consumidos en el servicio al Maestro. Nadie está autorizado a estorbar a estos obreros. Serán bienvenidos cuando vayan a cumplir el gran cometido. No deberán ser vituperados cuando siembren la semilla del evangelio en los lugares escabrosos de la tierra.

Las mejores cosas de la vida -la simplicidad, la honestidad, la veracidad, la pureza, la inusual integridad- no pueden ser compradas ni vendidas; gratuitamente están al alcance de los ignorantes como de los educados, para la gente de color como para los blancos, para el modesto campesino como para el rey sentado en su trono, para los humildes que no confían en su propia fortaleza sino que trabajan con simplicidad confiando siempre en Dios.

Ellos son los que compartirán el gozo del Salvador. Sus oraciones perseverantes atraerán creyentes a la cruz. Al cooperar con su esfuerzo y renunciamiento propio, Jesús impulsará los corazones y producirá milagrosas conversiones. El corazón de los obreros se henchirá de gozo al ver la salvación de Dios.

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RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 13-

EL “VINO NUEVO” DEL REINO

 “Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar”. (Marcos 2:22)

Mientras nos vaciamos del egoísmo y del pecado, constantemente deberíamos estar llenando nuestra mente de Cristo. Cuando Jesús vino al mundo, los dirigentes judíos estaban tan permeados del espíritu farisaico que no pudieron recibir sus enseñanzas. Cristo los comparó con cueros rugosos de odres viejos que no están en condiciones de recibir el vino fresco de la vendimia. Necesitaban aprovisionarse de recipientes apropiados para poner el vino nuevo de su reino. Por esta causa tuvo que dejar a los fariseos y valerse de simples pescadores de Galilea.

Jesús, el mayor de los maestros que el mundo haya conocido, escogió personas a quienes pudiera educar, capaces de captar sus enseñanzas, para ser enviados con el mensaje de sus labios, el cual debía llegar hasta nuestros días. De este modo, por su Espíritu y su Palabra, también quiere formarlo a usted para que realice la obra divina. Al limpiar su mente de la vanidad y de la frivolidad, ciertamente el vacío que ello deja será ocupado con lo que Dios está esperando concederle: su Espíritu.

Así, del buen tesoro del corazón podra sacar buenas cosas, preciosas gemas del pensamiento; y otros, al captar dichas palabras, comenzarán a glorificar a Dios. Entonces, usted no tendrá la mente centrada en sí mismo. Al acabar con las demostraciones de egoísmo, sus pensamientos y afectos estarán centrados en Cristo, lo cual le permitirá reflejar a otros lo que le fue mostrado por el Sol de justicia.

Jesús dijo: “Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba” (Juan 7:37). ¿Usted ya secó la fuente? NO, por cuanto es inagotable. Tan pronto como comience a sentir sed, beba una y otra vez. La fuente siempre está colmada. Para apagar la sed, el que bebe una vez de ella no volverá a buscar agua en las cisternas rotas de este mundo; dejará de husmear con el fin de descubrir el mayor placer, la más grande diversión y la más divertida travesura. No las buscará porque ha estado bebiendo de las corriente que hacen placentera la ciudad de Dios. Entonces su gozo será completo, porque Cristo, la esperanza de gloria, estará con usted.

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RECIBIREIS PODER-Persona, Presencia y  Obra del Espíritu  Santo-parte 12-      

SAVIA VIVIFICANTE

Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibísteis el Espiritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espiritu Santo” (Hechos 19:1, 2).

 Hay muchos que hoy ignoran, tanto como aquellos creyentes de Efeso, la obra del Espiritu Santo en el corazón. Sin embargo, ninguna verdad se enseña más claramente en la Palabra de Dios. Los profetas y apóstoles se han explayado sobre este tema. Cristo mismo nos llama la atención al desarrollo del mundo vegetal como una ilustración de como obra su Espiritu para sostener la vida espiritual. La savia de la vid, al ascender desde la raiz, se difunde por las ramas, y contribuye al crecimiento y a la producción de flores y frutos.

Del mismo modo, el poder vivicador del Espiritu Santo, que procede del Salvador, llena el alma, renueva los motivos y afectos, somete hasta los pensamientos para que obedezcan la voluntad de Dios, y capacita al que lo recibe para producir los preciosos frutos de las acciones santas.

El autor de esta vida espiritual es invisible, y el método exacto mediante el cual esa vida se imparte y sostiene, excede las posibilidades de explicación por parte de la filosofía humana. Sin embargo, la actividad del Espíritu está siempre en armonía con la Palabra escrita. Lo que sucede en el mundo natural ocurre también en el espiritual. Un poder divino preserva continuamente la vida natural; sin embargo, eso no ocurre por un milagro directo, sino gracias a empleo de las bendiciones puestas a nuestro alcance.

Del mismo modo, la vida espiritual se sostiene debido al uso de los medios que la Providencia ha provisto. Para que el seguidor de Jesús crezca hasta convertirse en un “varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”. (Efe.4:13), debe comer del pan de vida y beber del agua de la salvación. Debe velar, orar y trabajar, y prestar atención en todas las cosas, sujetándose a las instrucciones de Dios consignadas en su Palabra.

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