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Posts Tagged ‘celos’

DOS=UNO-El CONCEPTO DE UNIDAD-parte 32-

LOS RITOS DE LA FERTILIDAD Y LOS HERMAFRODITA-parte 4-

 

La idea de la igualdad que se originó en Lucifer apareció cuando Dios estaba planeando la creación de este mundo y sus habitantes (Colosenses 1:16).  Sintió celos contra el Hijo de Dios, porque esté iba a ser el instrumento de la creación.  Lucifer quería este poder creador para tener la igualdad con Dios. 

Habiéndose asegurado el control de la humanidad, ha procurado de un modo especial la perversión del proceso sexual.  La licencia o libertinaje ha pasado a estar en marcado contraste con la pureza.

El amor no depende del sexo aunque en el sexo matrimonial hay sin duda una señal que transmite el amor en una relación planeada por Dios para conseguir unidad.  El sexo que no ha sido pervertido es santo.  El amor es un principio inseparable de Dios, y el espíritu de unidad se puede hallar en el fundamento de cada acto, mirada o expresión que conduce a la comprensión de la vida real, la belleza de la santidad y la serenidad de la verdad. 

“Y el que dice: Yo he llegado a conocerle, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; en ésto conocemos que estamos en El” (1 Juan 2:4,5)

 Este es el mejor amor y la unidad.

Todo concepto que pretende proporcionar amor por medio de la mezcla del bien y del mal debe ser rechazado por espurio.  Esta unión sólo puede presentar una ilusión de amor.  Esconde la realidad del mal, y al final produce impureza, perversión, adulterio, falsedad y abominación.

Salomón muestra ante nosotros la escena familiar del sexo ilícito y la meretriz de palabras dulces y astutas:

 “Porque mi marido no está en casa; se ha ido a un largo viaje….Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras.  Le obligó a la zalamería de sus labios….Como el ave que se precipita hacia el lazo, y no sabe que es contra su vida, hasta que la saeta traspasa su corazón”.  (Proverbios 7:19-23)

¿Quién ha de prevalecer: Eros, el mezclador, o el Creador de todo, el Absoluto?

“Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios, y todo aquél que ama es nacido de Dios y conoce a Dios.  El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”. (1 Juan 4:7,8)

 

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CONFLICTO ENTRE EL BIEN Y EL MAL-parte 4-

EL ORIGEN DEL MAL Y DEL DOLOR-parte 3-

EL ORIGEN DEL MAL Y DEL DOLOR –parte 3- 

Lucifer dejó prevalecer sus celos y su rivalidad con Cristo, y se volvió aún más obstinado.  El orgullo de su propia gloria le hizo desear la supremacía.  Lucifer no apreció como don de su Creador los altos honores que Dios le había conferido, y no sintió gratitud alguna.  Se glorificaba de su belleza y elevación, y aspiraba a ser igual a Dios. Era amado y reverenciado por la hueste celestial.  Los ángeles se deleitaban en ejecutar sus órdenes, y estaba revestido de sabiduría y gloria sobre todos ellos. Sin embargo, el Hijo de Dios era el soberano reconocido del cielo, y gozaba de la misma autoridad y poder que el Padre. Cristo tomaba parte en todos los consejos de Dios, mientras que a Lucifer no le era permitido entrar así en los designios divinos. Y este ángel poderoso se preguntaba por que había de tener Cristo la supremacía y recibir más honra que él mismo.

Abandonando el lugar que ocupaba en la presencia inmediata del Padre, Lucifer salió a difundir el espíritu de descontento entre los ángeles.  Obrando con misterioso sigilo y encubriendo durante algún tiempo sus verdaderos fines bajo una apariencia de respeto hacia Dios, se esforzó en despertar el descontento respecto a las leyes que gobernaban a los seres divinos, insinuando que ellas imponían restricciones innecesarias.  Insistía en que siendo dotados de una naturaleza santa, los ángeles debían obedecer los dictados de su propia voluntad.  Procuró ganarse la simpatía de ellos haciéndoles creer que Dios había obrado injustamente con él, concediendo a Cristo honor supremo.  Dio a entender que al aspirar a mayor poder y honor, no trataba de exaltarse a sí mismo sino a asegurar libertad para todos los habitantes del cielo, a fin de que pudiesen así alcanzar a un nivel superior de existencia.

En su gran misericordia, Dios soportó por largo tiempo a Lucifer. Este no fue expulsado inmediatamente de su elevado puesto, cuando se dejó arrastrar por primera vez por el espíritu de descontento, ni tampoco cuando empezó a presentar sus falsos asertos a los ángeles leales.  Fue retenido aún por mucho tiempo en el cielo.  Varias y repetidas veces se le ofreció el perdón con tal de que se arrepintiese y se sometiese.  Para convencerle de su error se hicieron esfuerzos de que solo el amor y la sabiduría infinitos eran capaces.  Hasta entonces no se había conocido el espíritu de descontento en el cielo.  El mismo Lucifer no veía en un principio hasta donde le llevaría este espíritu; no comprendía la verdadera naturaleza de sus sentimientos. Pero cuando se demostró que su descontento no tenía motivo, Lucifer se convenció de que no tenía razón, que lo que Dios pedía era justo, y que debía reconocerlo ante todo el cielo.  De haberlo hecho así, se habría salvado a sí mismo y a muchos ángeles. 

Aunque había abandonado su puesto de querubín cubridor, habría sido no obstante restablecido en su oficio si, reconociendo la sabiduría del Creador, hubiese estado dispuesto a volver a Dios y se hubiese contentado con ocupar el lugar que le correspondía en el plan de Dios. Pero el orgullo le impidió someterse. Se empeño en defender su proceder insistiendo en que no necesitaba arrepentirse, y se entregó de lleno al gran conflicto con su Hacedor. (Elena White)

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MENTE, CARÁCTER Y PERSONALIDAD-parte 114-

 

LA FE. La fe obra por el amor y purifica el alma de todo egoísmo. De este modo el alma se perfecciona en el amor. La fe se aferra a las promesas de Dios, y produce la obediencia. -parte 2-

ENSEÑEMOS FE: Se debería explicar claramente como se puede ejercer la fe.  Toda promesa de Dios tiene ciertas condiciones. Si estamos dispuestos a hacer su voluntad, toda su fuerza nos pertenece.  Cualquier don que nos prometa se encuentra en la promesa misma. Si recibimos la promesa, recibimos el don.

“La semilla es la Palabra de Dios” (Luc.8:11)

LA FE TIENE PRECIOSAS LECCIONES PARA LOS NIÑOS: La fe tiene preciosas lecciones para el niño sensible a las ofensas.  La disposición a resistir el mal o vengar el agravio recibe a menudo su impulso de un profundo sentimiento de justicia y un espíritu activo y enérgico. 

Enséñese a ese niño que Dios es el guardián eterno de la justicia. Cuida tiernamente a los seres que ama al punto de dar a su amado Hijo para salvarlos. El se entenderá con cada malhechor.

DEBEMOS EDUCAR LA MENTE PARA QUE EJERZA FE: La fe obra por el amor y purifica el alma de todo egoísmo. De este modo el alma se perfecciona en el amor. Y habiendo encontrado gracia y misericordia por medio de la preciosa sangre de Cristo. ¿Cómo podríamos dejar de ser tiernos y misericordiosos?

“Por gracia sois salvos por medio de la fe” (Efe.2:8)

Se debería adiestrar la mente para ejercer fe en lugar de albergar dudas, sospechas y celos.  Estamos demasiado inclinados a considerar los obstáculos como imposibilidades. Tener fe en las promesas de Dios, avanzar por fe, seguir hacia adelante sin ser gobernados por las circunstancias es una lección difícil de aprender. 

Pero aprender esta lección es una absoluta necesidad para cada hijo de Dios. Siempre se debería albergar la gracia de Dios otorgada por medio de Cristo; porque se nos da como la única manera de aproximarnos a Dios.

La fe en las palabras de Dios, pronunciadas por Cristo cuando estaba envuelto en la columna de nube, habría capacitado a los hijos de Israel para dejarnos una historia muy diferente.  Su falta de fe en Dios influyó para que su historia fuera muy distinta.

FE Y PRESUNCION: Algunos han profesado tener mucha fe en Dios, dones especiales y extraordinarias respuestas a sus oraciones aunque no haya evidencia de todo ello.  Han creído que la presunción es fe.  La oración de fe nunca se pierde; pero pretender que siempre será respondida de la misma manera y en relación con el motivo particular que estamos esperando es presunción.

PRESUNCION: FALSIFICACION SATÁNICA DE LA FE: La fe no va en ningún sentido unida a la presunción.  Sólo el que tenga verdadera fe se halla seguro contra la presunción. Porque la presunción es la falsificación satánica de la fe.  La fe se aferra a las promesas de Dios, y produce la obediencia.  La presunción también se aferra a las promesas, pero las usa como Satanás, para disculpar la transgresión. 

La fe habría inducido a nuestros primeros padres a confiar en el amor de Dios, y a obedecer sus mandamientos (Éxodo 20:3-17). La presunción los indujo a transgredir la Ley, creyendo que su gran amor los salvaría de las consecuencias de su pecado.  No es fe lo que reclama el favor del Cielo sin cumplir las condiciones bajo las cuales se concede una merced. 

La fe verdadera tiene su fundamento en las promesas y provisiones de las Escrituras. (Elena White)

Continúa en parte 115

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