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LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 40-

LOS ÁNGELES DESDE EL SINAÍ HASTA LA TOMA DE JERICÓ-parte 2-

“Y HARÁN UN SANTUARIO PARA MI”-parte 2-

Estos querubines tenían alas.  Una de ellas se extendía hacia lo alto, mientras la otra cubría su cuerpo.  Esto ocurría con cada ángel.  El arca del santuario terrenal era una réplica de la verdadera arca del cielo. Allí, al lado del arca celestial se mantienen de pie los ángeles vivientes, a cada extremo del arca, cada uno de los cuales cubre el propiciatorio con una de sus alas, elevándolas hacia lo alto mientras con la otra cubren sus cuerpos en señal de reverencia y humildad. (HR-156-157-)

Encima del propiciatorio estaba la “Shekinah”, o manifestación de la divina presencia; y desde en medio de los querubines Dios daba a conocer su voluntad.  Los mensajes divinos eran comunicados a veces al sumo sacerdote mediante una voz que salía de la nube.  Otras veces caía una luz sobre el ángel de la derecha, para indicar aprobación o aceptación, o una sombra o nube descansaba sobre el ángel de la izquierda, para revelar desaprobación o rechazo. (PP-360-361-)

Por medio de Cristo se había de cumplir el propósito simbolizado por el tabernáculo: ese glorioso edificio, cuyas paredes de oro brillante reflejaban en matices del arco iris las cortinas bordadas con figuras de querubines, la fragancia del incienso que siempre ardía y compenetraba todo, los sacerdotes vestidos con ropa de blancura inmaculada, y en el profundo misterio del recinto interior, sobre el propiciatorio, entre las formas de los ángeles inclinados en adoración, la gloria del lugar santísimo.

Dios deseaba que en todo leyese su pueblo su propósito para con el alma humana.  El mismo propósito expresó el apóstol Pablo mucho después inspirado por el Espíritu Santo: «¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Cor.3:16). (La Educación -33-34-)

Al pie del Sinaí, empezó Satanás a ejecutar sus planes para derribar la Ley de Dios y continuó así la obra que había iniciado en el cielo.  Durante los cuarenta días que Moisés pasó en el monte con Dios, Satanás se ocupó en sembrar la duda, la apostasía y la rebelión.  Mientras Dios escribía su ley, para entregarla al pueblo de su pacto, los israelitas, negando su lealtad a Jehová, pedían dioses de oro…

Todo el universo presenció las escenas del Sinaí. Otra vez los inmaculados habitantes de otros mundos volvieron a ver los resultados de la apostasía de Satanás, y la clase de gobierno que él habría establecido en el cielo, si se le hubiera dejado dominar. (PP-347-348-)

BALAAM, UN PROFETA DESVIADO-parte 1-

Mediante un ángel, Dios se apareció a Balaam en la noche y le preguntó: “¿Qué varones son éstos que están contigo? Y Balaam respondió a Dios: Balac…, ha enviado a decirme: He aquí, este pueblo que ha salido de Egipto…; ven pues, ahora, y maldícemelo… Entonces dijo Dios a Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es” (Num.22:9-12).  El ángel agregó que los hijos de Israel eran conducidos bajo la bandera del Dios del cielo, y ninguna maldición humana podría retardar su avance.

Balaam de mala gana despidió a los mensajeros diciéndoles que regresaran con su rey, porque el Señor no le permitía ir con ellos. Entonces Balac envió a otros príncipes…”Te ruego que no dejes de venir a mí; porque sin duda te honraré mucho… Y Balaam respondió y dijo…Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios para hacer cosa chica ni grande” (Num.22:16-18).

Por segunda vez Balaam fue probado…Anhelaba acceder al ruego del rey y aunque se le había comunicado la voluntad de Dios, rogó a los mensajeros que se quedaran, para consultar otra vez con Dios, como si el Infinito fuera un hombre sujeto a la persuasión. (PP-469-470-)

Continúa en parte 41

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 39-

LOS ÁNGELES DESDE EL SINAÍ HASTA LA TOMA DE JERICÓ-parte 1-

EL PEREGRINAJE DE ISRAEL POR EL DESIERTO

Cristo fue el Ángel señalado por Dios para ir delante de Moisés en el desierto y conducir a los israelitas en sus viajes hacia la tierra de Canaán. (RH)  Durante todo el camino, y bajo la dirección de Dios, los israelitas encontraron agua para saciar su sed; pan del cielo para satisfacer su hambre, y paz y seguridad bajo la sombra de la nube durante el día, y la columna de fuego durante la noche. Ángeles le acompañaron mientras escalaban las alturas rocosas, o avanzaban por los agrestes senderos del desierto. (ST)

Dios mostró su gran amor y cuidado por su pueblo proveyéndoles pan del cielo. “Y el hombre comió pan de ángeles”, esto es, alimento provisto por los ángeles. (SP)

ISRAEL AL PIE DEL SINAÍ

Con solemne majestad, el monte Sinaí levantó ante ellos su maciza frente.  La columna de nube se posó sobre su cumbre, y el pueblo levantó sus tiendas en la llanura.  Allí habían de morar durante casi un año. De noche la columna de fuego les aseguraba la protección divina, y al amanecer mientras dormitaban todavía, el pan del cielo caía suavemente sobre el campamento.

Poco tiempo después de acampar junto al Sinaí, se le indicó a Moisés que subiera al monte a encontrarse con Dios.  Trepó sólo el escabroso y empinado sendero, y llegó cerca de la nube que señalaba el lugar donde estaba Jehová. Israel iba a entrar ahora en una relación más estrecha y peculiar con el Altísimo.

Rodeado de un séquito de ángeles, el Señor, envuelto en espesa oscuridad, habló desde el monte y dio a conocer su Ley.  Ahora se habían de hacer los arreglos para el establecimiento completo de la nación escogida bajo la soberanía de Jehová como rey. (PP-309-312-)

“Y HARÁN UN SANTUARIO PARA MI”-parte 1-

Durante su estada en el monte, Moisés recibió instrucciones referentes a la construcción de un santuario en el cual la divina presencia se manifestaría de manera especial.  “Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos”, fue el mandato de Dios. (PP-323-)

El edificio (el tabernáculo) se dividía en dos secciones mediante una bella y rica cortina, o velo, suspendida de columnas doradas; y una cortina semejante a la anterior cerraba la entrada de la primera sección. Tanto estos velos como la cubierta interior que formaba el techo, eran de los más magníficos colores, azul, púrpura y escarlata, bellamente combinados, y tenían recamados con hilos de oro y plata, querubines que representaban la hueste de los ángeles asociados con la obra del santuario celestial, y que son espíritus ministradores del pueblo de Dios en la tierra. (PP-358-359-)

Cuando estuvo terminada la construcción del tabernáculo, Moisés examinó toda la obra, la comparó con el modelo y con las indicaciones que había recibido de Dios, y verificó que cada porción concordara con el modelo; y bendijo al pueblo.  El Señor dio un modelo del arca a Moisés, con indicaciones especiales en cuanto a cómo hacerla.  Esta debía contener las tablas de la Ley, sobre las cuales Dios mismo había grabado con su propio dedo los Diez Mandamientos. Parecía un baúl, y estaba revestida de oro puro por dentro y por fuera.  Tenía un adorno semejante a una corona de oro alrededor de su parte superior.

La tapa de esta arca era el propiciatorio, hecha de oro macizo.  En cada extremo de éste había un querubín labrado en oro puro y macizo.  Sus rostros estaban dirigidos el uno frente al del otro, y contemplaban con reverencia hacia abajo en dirección al propiciatorio, para representar a todos los ángeles celestiales que contemplan con interés y reverencia la Ley depositada en el arca del Santuario Celestial.

Continúa en parte 40

 

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 38-

LOS ÁNGELES EN EL TIEMPO DEL ÉXODO-parte 4-

LAS PLAGAS DE EGIPTO-parte 3-

CRISTO, EL DIRIGENTE INVISIBLE DE ISRAEL

En Egipto se esparció la noticia de que los hijos de Israel iban hacia el mar Rojo.  Faraón reunió todas sus fuerzas y rodeado por los grandes de su reino encabezaba el ejército.

Los hebreos estaban acampados junto al mar…De pronto, divisaron a lo lejos las relucientes armaduras y el movimiento de los carros, que anunciaban la vanguardia de un gran ejército.  El terror se apoderó del corazón de los israelitas. 

Algunos clamaron al Señor pero la mayor parte de ellos se apresuraron a presentar sus quejas a Moisés.  Su serena y confortadora respuesta al pueblo fue: “No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros…Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.” (Exo.14:13-14)

Habían seguido a la maravillosa columna de nube como a la señal de Dios que les ordenaba avanzar; pero ahora se preguntaban unos a otros si esa columna no presagiaría alguna calamidad; porque ¿no los había dirigido al lado equivocado de la montaña, hacia un desfiladero insalvable? Así, de acuerdo con su errada manera de pensar, el ángel del Señor parecía como el precursor de un desastre.

Pero entonces he aquí que al acercarse las huestes egipcias creyéndolos presa fácil, la columna de nube se levantó majestuosa hacia el cielo, y pasó sobre los israelitas, y descendió entre ellos y los ejércitos egipcios. Se interpuso como muralla de tinieblas.

Los egipcios ya no pudieron localizar el campamento de los hebreos, y se vieron obligados a detenerse.  Pero a medida que la oscuridad de la noche se espesaba, la muralla de nube se convirtió en una gran luz para los hebreos, inundando todo el campamento con un resplandor semejante a la luz de día.

Entonces volvió la esperanza a los corazones de los israelitas. Moisés levantó su voz a Dios.  Y el Señor le dijo: “¿Por qué clamas a mi? Di a los hijos de Israel que marchen. Y tu alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por me medio del mar, en seco…

“Y siguiéndolos los egipcios, entraron tras ellos, hasta la mitad del mar, toda la caballería de Faraón, sus carros y su gente de a caballo.  Aconteció a la vigilia de la mañana, que Jehová miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y trastornó el campamento de los egipcios” (Exo.14:15-24). 

Moisés extendió su vara, y las aguas amontonadas, y bramando, se precipitaron sobre ellos y tragaron al ejército egipcio. (PP-288-292-)

El Dirigente de los israelitas era el poderoso General de los ejércitos celestiales.  Sus ángeles que hacen su voluntad, caminaban a los lados de las huestes de Israel, y nadie podía hacerles daño.  Israel estaba seguro.

Jesús era el Ángel envuelto en el pilar de nube durante el día, y el pilar de fuego durante la noche. (Review and Herald)

LOS ÁNGELES DESDE EL SINAÍ HASTA LA TOMA DE JERICÓ

Continúa en parte 39

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 37-

LOS ÁNGELES EN EL TIEMPO DEL ÉXODO-parte 3-

LAS PLAGAS DE EGIPTO-parte 2-

Cuando se hicieron los milagros delante del rey, Satanás estuvo presente para contrarrestar la influencia que podrían ejercer, e impedir que Faraón reconociera la soberanía de Dios y que obedeciera su mandato.  Satanás obró hasta el límite de su poder para falsificar la obra de Dios y resistir la voluntad divina. 

Lo único que obtuvo fue preparar el camino para mayores manifestaciones del poder y de la gloria del Señor, y hacer aún más evidente la existencia y soberanía del Dios verdadero y viviente, tanto ante los israelitas como ante todo el pueblo egipcio. (PP-345-346)

La tormenta (la séptima plaga) llegó a la mañana como se había predicho.  Truenos y granizo, y fuego mezclado con el granizo, destruyeron árboles y plantas, y golpearon hombres y bestias.  Hasta entonces, ninguna vida había sido tocada entre los egipcios.  Pero ahora, la muerte y la desolación mostraban la huella del ángel destructor.  Solamente la tierra de Gosén fue protegida. (ST)

El Señor por medio de Moisés instruyó a los hijos de Israel acerca de su salida de Egipto, sobre todo para preservarlos de la plaga inminente.  Cada familia, sola o reunida con otra, había de matar un cordero o cabrito “sin defecto”, y con un hisopo había de tomar la sangre y ponerla “en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer” (Exo.12:7), para que el ángel destructor que pasaría a medianoche, no entrase a aquella morada.

El Señor declaró: “Yo  pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto” (Exo.12:12-13). (PP-280)

Los hijos de Israel habían seguido las órdenes dadas por Dios; y cuando el ángel de la muerte pasó por las casas de los egipcios, ellos ya estaban listos para iniciar su viaje. (Spirit of Prophecy)

Cerca de medianoche, en cada casa egipcia sus moradores fueron despertados de su sueño por el clamor y el dolor.  Temieron que todos habrían de morir.  Recordaron el clamor y el lamento proveniente de las casas de los hebreos, resultado del decreto inhumano de un cruel rey que había mandado matar a todos los niños varones tan pronto como nacieran.

Los egipcios no podían ver al ángel vengador que entraba en cada casa con su carga de muerte, pero sabían que era el Dios de los hebreos quien provocaba el mismo sufrimiento que ellos habían producido entre los israelitas. (The Youth Instructor)

CRISTO, EL DIRIGENTE INVISIBLE DE ISRAEL

Continúa en parte 38

 

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 36-

LOS ÁNGELES EN EL TIEMPO DEL ÉXODO-parte 2-

LAS PLAGAS DE EGIPTO-parte 1-

Moisés y Aarón fueron los representantes de Dios para enfrentar a un rey atrevido y desafiante, y a sacerdotes impenitentes y rebeldes que se habían aliado con los ángeles malignos. Faraón y los grandes hombres de Egipto no ignoraban acerca del sabio gobierno de Dios. Una gran luz había estado brillando a través de las edades, señalando al verdadero Dios, a su justo gobierno, y a los reclamos de su ley.

José y los hijos de Israel habían traído el conocimiento de Dios a Egipto. Aún en los tiempos de la esclavitud, no todos habían sido considerados como esclavos. Algunos israelitas habían ocupado importantes cargos y habían testificado acerca de Dios.  (The Youth Instructor)

Satanás sabía muy bien que Moisés había sido elegido por Dios para quebrantar el yugo de esclavitud sobre los hijos de Israel. Consultó con sus ángeles para decidir como obrar a fin de cumplir un doble propósito: primero, intentar destruir la influencia que Dios quería ejercer mediante Moisés, falsificando e imitando las señales y prodigios producidos por Dios.  Segundo, intentar usar a los magos y adivinos para crear, con sus magias, una influencia que persistiese a través de las edades y destruyera la que Cristo pudiese tener cuando viniera al mundo y realizara sus poderosos milagros. (Testimonies For de Church)

Moisés y Aarón entraron en los señoriales salones del rey de Egipto. Allí,  ante el monarca del reino más poderoso de aquel entonces, estaban de pie los dos representantes de la raza esclavizada, con el objeto de repetir el mandato de Dios que requería que Israel fuese librado. El rey exigió un milagro, como evidencia de su divina comisión.  Aarón tomó la vara y la arrojó al suelo ante Faraón.

Ella se convirtió en serpiente. El monarca hizo llamar a sus “sabios y  hechiceros” y “echó cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras; más la vara de Aarón devoró las varas de ellos”.  (Exo.7:11-12)

Los magos no convirtieron sus varas en verdaderas serpientes; ayudados por el gran engañador, produjeron esa apariencia mediante la magia. Estaba más allá del poder de Satanás cambiar las varas en serpientes vivas.  El príncipe del mal, aunque posee toda la sabiduría y el poder de un ángel caído, NO PUEDE CREAR O DAR VIDA, esta prerrogativa pertenece SOLO A DIOS. Pero Satanás hizo todo lo que estaba a su alcance. Produjo una falsificación.

Para la vista humana las varas se convirtieron en serpientes. Nada había en su apariencia que las distinguiese de la serpiente producida por Moisés. Aunque el Señor hizo que la serpiente verdadera se tragara a las falsas,  Faraón no lo consideró como obra del poder de Dios, sino como resultado de una magia superior a la de sus siervos.

Faraón deseaba justificar la terquedad que manifestaba al resistirse al divino mandato, y buscó algún pretexto para menospreciar los milagros que Dios había hecho por medio de Moisés. Satanás le dio exactamente lo que quería. Mediante la obra que realizó por intermedio de los magos, hizo aparecer ante los egipcios a Moisés y Aarón como simples magos y hechiceros, y dio así a entender que su demanda no merecía el respeto debido al mensaje de un ser superior.

En esta forma la falsificación satánica logró sus propósitos; envalentonó a los egipcios en su rebelión y provocó el endurecimiento del corazón de Faraón contra la convicción del Espíritu Santo.  Satanás también esperaba turbar la fe de Moisés y de Aarón en el origen divino de su misión.  (PP-267-269)

Continúa en parte 37

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 35-

LOS ÁNGELES EN EL TIEMPO DEL ÉXODO-parte 1-

EL NACIMIENTO DE MOISÉS

Con el correr del tiempo, el gran hombre a quien Egipto debía tanto (José), y la generación bendecida por su obra, descendieron al sepulcro. “Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José… y dijo a su  pueblo: He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros” (Exo.1:8-9)…Se ordenó…que dieran muerte a los niños varones hebreos en el momento de nacer. Satanás fue el instigador de este plan. Sabía que entre los israelitas había de levantarse un libertador; y al inducir al rey a destruir a los niños varones, esperaba derrotar el propósito divino.

Mientras este decreto estaba en vigencia, les nació un hijo a Amrán y Jocabed…La  madre logró ocultar al niño durante tres meses. Entonces viendo que ya no  podía esconderlo con seguridad, preparó una arquilla de juncos, la impermeabilizó con pez y betún, y colocando al niño en ella, la depositó en un carrizal a la orilla del río.

María, la hermana del niño, quedó allí cerca…vigilando ansiosamente para ver qué sería de su hermanito. Las fervorosas oraciones de la madre habían confiado su hijo al cuidado de Dios; e invisibles ángeles vigilaban la humilde cuna. Ellos dirigieron a la hija de Faraón hacia aquel sitio.  Las lágrimas del pequeño despertaron su compasión y decidió salvarlo adoptándolo como hijo suyo.  (PP 246-248)

A los ancianos de Israel les comunicaron los ángeles que la época de su liberación se acercaba, y que Moisés era el hombre que Dios emplearía para realizar esta obra.  Los ángeles también instruyeron a Moisés, diciéndole que Jehová le había elegido para poner fin a la servidumbre de su pueblo.

Moisés permaneció en la corte hasta los cuarenta años de edad.  Un día, en una de sus visitas, al ver que un egipcio golpeaba a un israelita, se arrojó sobre aquél y le dio muerte. Moisés huyó hacia Arabia.  Después de un tiempo, Moisés se casó con una de las hijas de Jetro; y allí, al servicio de su suegro como pastor de ovejas, permaneció por espacio de de cuarenta años.  (PP-251-253)

MOISÉS EN MADIAN

Mientras estaba dedicado a sus deberes. Moisés vio una zarza que ardía pero no se consumía.  Se acercó y una voz se dirigió a él desde las llamas.  Era la voz de Dios.  Moisés se estremeció y respondió “Heme aquí”. “Quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú  estás, tierra santa es…Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios”. (Exo.3:4-6)

Con su esposa y sus hijos, Moisés emprendió el viaje hacia Egipto.  Mientras se alejaba de Madián, se le apareció un ángel en forma amenazadora y Moisés recordó que cediendo a la persuasión de su esposa había dejado de cumplir el rito de la circuncisión en su hijo menor.  No había cumplido con la condición que podía dar a su hijo el derecho a recibir las bendiciones del pacto de Dios con Israel.

En su misión ante Faraón, Moisés  iba a exponerse a un gran peligro; su vida podía conservarse sólo mediante la protección de los santos ángeles.  Pero no estaría seguro mientras tuviera un deber conocido sin cumplir, pues los ángeles de Dios no podrían escudarle.

Habiendo recibido instrucciones de los ángeles, Aarón salió a recibir a su hermano, de quien había estado tanto tiempo separado.  Se encontraron en la soledades del desierto cerca de Horeb…Juntos hicieron el viaje a Egipto; y habiendo llegado a la tierra de Gosén, procedieron a reunir a los ancianos de Israel. (PP-261-262-)

LAS PLAGAS DE EGIPTO

Continúa en parte 36

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 34-

LOS ÁNGELES EN LA ERA PATRIARCAL-parte 5-

JACOB Y ESAÚ-parte 2-

Jacob y Rebeca triunfaron en su propósito, pero por su engaño no se granjearon más que tristeza y aflicción.  Dios había declarado que Jacob debía recibir la primogenitura y si hubiesen esperado con confianza hasta que Dios obrara en su favor, la promesa se habría cumplido a su debido tiempo.

Amenazado de muerte por la ira de Esaú, Jacob salió fugitivo. La noche del segundo día se encontró lejos de las tiendas de su padre.  Se sentía desechado, y sabía que toda esta tribulación había venido sobre él por su propio proceder erróneo. Las tinieblas de la desesperación oprimían su alma, y apenas se atrevía a orar. 

Sin embargo, estaba tan completamente solo que sentía como nunca antes la necesidad de la protección de Dios.  Llorando y con profunda humildad, confesó su pecado, y pidió que se le diera alguna evidencia de que no estaba completamente abandonado.

Pero Dios no abandonó a Jacob. Compasivamente el Señor reveló a Jacob precisamente lo que necesitaba: un Salvador.  Cansado de su viaje, el peregrino se acostó en el suelo, con una piedra de cabecera.  Mientras dormía vio una escalera, clara y reluciente, “que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba el cielo”. Por esta escalera subían y bajaban ángeles.  En lo alto de ella estaba el Señor de la gloria, y su voz se oyó desde los cielos: “Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac”. (Gen.28:12-13)

En esta visión, el plan de redención le fue revelado a Jacob.  La escalera representaba a Jesús, el medio señalado para comunicarse con el cielo.  Si no hubiese salvado por sus méritos el abismo producido por el pecado, los ángeles ministradores no habrían podido tratar con el hombre caído.

Con nueva y duradera fe en las promesas divinas, y seguro de la presencia y protección de los ángeles celestiales, prosiguió Jacob su jornada “a la tierra de los orientales”.  (PP-176-186-)

Aunque Jacob había dejado a Padan-aram en obediencia a la instrucción divina, no volvió sin muchos temores por el mismo camino por donde había pasado como fugitivo veinte años antes.  Recordaba siempre el pecado que había cometido al engañar a su padre… A medida que se acercaba al fin de su viaje, el recuerdo de Esaú le traía muchos presentimientos aflictivos.  Nuevamente el Señor dio a Jacob otra señal del amparo divino. (PP-194)

Cuando Jacob continúo su viaje, los ángeles se presentaron. Al verlos, dijo: “Campamento de Dios es este” (Gen.32:2). En un sueno vio a los ángeles de Dios acampando alrededor de él.  (SG)

Directamente delante de él, como si estuvieran mostrando el camino, Jacob vio dos compañías de ángeles guiándolo y protegiéndolo.  Al verlos, brotaron de sus labios palabras de alabanza y exclamó: “Campamento de Dios es éste”.  Y llamó el nombre de aquel lugar Mahanaim, que significa dos huestes o compañías. (ST)

Sin embargo, Jacob creyó que debía hacer algo a favor de su propia seguridad.  Mandó, pues, mensajeros a su hermano con un saludo conciliatorio.  Pero los siervos volvieron con la noticia de que Esaú se acercaba con cuatrocientos hombres, y que no había dado contestación al mensaje amistoso.  “Entonces Jacob tuvo gran temor. Y se angustió”…

Cuando vino la noche mandó a su familia cruzar el vado al otro lado del río, quedándose el solo atrás.  Había decidido pasar la noche en oración y deseaba estar solo con Dios.

De pronto sintió una mano fuerte sobre él.  Creyó que un enemigo atentaba contra su vida, y trató de librarse. En las tinieblas los dos lucharon por predominar.  Jacob desplegó todas sus energías.  Mientras así luchaba, el sentimiento de su culpa pesaba sobre su alma; sus pecados surgieron ante él, para alejarlo de Dios. 

Pero en su aflicción recordaba las promesas del Señor, y suplicaba misericordia. La lucha duró hasta poco antes del amanecer, cuando el desconocido tocó el muslo de Jacob, dejándolo incapacitado en el acto.  Comprendió que había luchado con un mensajero celestial, y que por eso sus esfuerzos casi sobrehumanos no habían obtenido la victoria.

El que luchó con Jacob es llamado “un varón”. Oseas lo identifica como “el ángel”. Era, en verdad, la Majestad del cielo, el Ángel del pacto, quien se apareció a Jacob en la forma y apariencia de un hombre. (ST)

La experiencia de Jacob durante aquella noche de lucha y angustia representa la prueba que habrá de soportar el pueblo de Dios inmediatamente antes de la segunda venida de Cristo.

LOS ÁNGELES EN EL TIEMPO DEL EXODO

Continúa en parte 35

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 33-

LOS ÁNGELES EN LA ERA PATRIARCAL-parte 4-

EL CASAMIENTO DE ISAAC

Para Abrahán, elegir esposa para su hijo era asunto de suma importancia y anhelaba que se casara con quien no lo apartase de Dios.  Isaac, confiando en la sabiduría y el cariño de su padre, se conformaba con dejarle a él la solución del asunto creyendo que Dios le guiaría en la elección. Los pensamientos del patriarca se dirigieron hacia los parientes de su padre que estaban en Mesopotamia.

Abrahán confió este importante asunto a su servidor más anciano de su casa, hombre piadoso y experimentado, de sano juicio, que le había dado fiel y largo servicio. “Jehová, Dios de los cielos,-le dijo- que me tomó de la casa de mi padre…enviará  su ángel delante de ti”.  (Gen.24:7)

El mensajero se puso en camino sin demora…Al llegar a Harán, “la ciudad de Nacor”, se detuvo fuera de las murallas, cerca del pozo donde al atardecer iban las mujeres de la ciudad a sacar agua…Acordándose de las palabras de Abrahán referentes a que Dios enviaría su ángel con él, rogó a Dios con fervor para pedirle que le dirigiera en forma positiva. En la familia de su amo estaba acostumbrado a ver de continuo manifestaciones de amabilidad y hospitalidad, y rogó ahora que un acto de cortesía le señalase la doncella que Dios había elegido.

Apenas hubo formulado su oración, le fue otorgada la respuesta. Entre las mujeres que se habían reunido cerca del pozo, había una cuyos modales corteses llamaron su atención.  En el momento en que ella dejaba el pozo, el forastero fue a su encuentro y le pidió un poco de agua del cántaro que llevaba al hombro.  

Le fue concedido amablemente lo que pedía, y se le ofreció sacar agua también para los camellos, un servicio que hasta las hijas de los príncipes solían prestar para atender a los ganados de sus padres.  Esa era la señal deseada.

Abrahán vivía en Beerseba, e Isaac después de apacentar el ganado en los campos vecinos, había  vuelto a la tienda de su padre, para esperar la llegada del mensajero de Harán.  “Y había salido Isaac a meditar al campo, a la hora de la tarde…Entonces el criado contó a Isaac todo lo que había hecho. Y la trajo Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer”. (Gen.24:63-67)

JACOB Y ESAÚ-parte 1-

Jacob y Esaú, los hijos gemelos de Isaac, presentan un contraste sorprendente tanto en su vida como en su carácter. Esta desigualdad fue predicha por el ángel de Dios antes de que naciesen.  Cuando él contestó la oración de Rebeca, le anunció que tendría dos hijos y le reveló su historia futura, diciéndole que cada uno sería jefe de una nación poderosa, pero que uno de ellos sería más grande que el otro, y que el menor tendría preeminencia.

Isaac…indicó claramente que Esaú, por ser el mayor, tenía derecho a la primogenitura.  Pero Esaú no amaba la devoción, ni tenía inclinación hacia la vida religiosa…Rebeca recordaba las palabras del ángel y, con percepción más clara que la de su esposo, comprendía el carácter de sus hijos. 

Estaba convencida de que Jacob estaba destinado a heredar la promesa divina.  Repitió a Isaac las palabras del ángel; pero los afectos del padre se concentraban en su hijo mayor, y se mantuvo firme en su propósito. (PP-175-176)

Jacob había oído a su madre referirse a la indicación divina de que él recibiría la primogenitura, y desde entonces tuvo un deseo indecible de alcanzar los privilegios que esta confería. No era la riqueza del padre lo que ansiaba; el objeto de sus anhelos era la primogenitura espiritual.

Cuando Esaú, al volver un día de la caza, cansado y desfallecido, le pidió a Jacob la comida que estaba preparando, este último…aprovechó la oportunidad y ofreció saciar el hambre de su hermano a cambio de la primogenitura.”He aquí yo me voy a morir; –exclamó el temerario y desenfrenado cazador- ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?” (Gen.25:32). Y por un plato de lentejas se deshizo de su primogenitura…

Continúa en parte 34

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 32-

LOS ÁNGELES EN LA ERA PATRIARCAL-parte 3

ABRAHÁN PROBADO

Cuando Abrahán tenía casi cien años, se le repitió la promesa de un hijo, y se le aseguró que el futuro heredero sería hijo de Sara.  El nacimiento de Isaac, al traer, después de una espera de toda la vida, el cumplimiento de las más caras esperanzas de Abrahán y Sara, llenó de felicidad su campamento.

Sara vio en la inclinación turbulenta de Ismael una fuente perpetua de discordia, y le pidió a Abrahán que alejara del campamento a Ismael y a Agar.  El patriarca se llenó de angustia.  En su perplejidad, Abrahán pidió la dirección divina.  Mediante un santo ángel el Señor le ordenó que accediera a la petición de Sara.

Y el ángel le dio la promesa consoladora de que aunque estuviese separado del hogar de su padre, Ismael no sería abandonado por Dios; su vida sería conservada, y llegaría a ser padre de una gran nación. Abrahán obedeció la palabra del ángel, aunque no sin sufrir gran pena. (PP142-143)

Dios había llamado a Abrahán para que fuese el padre de los fieles, y su vida había de servir como ejemplo de fe para las generaciones futuras.  Pero su fe no había sido perfecta.  Para que pudiera alcanzar la norma más alta, Dios le sometió a otra prueba, la mayor que se haya impuesto jamás a hombre alguno.  En una visión nocturna se le ordenó ir a la tierra de Moriah para ofrecer allí a su hijo en holocausto en un monte que se le indicaría.

La orden fue expresada con palabras que debieron torturar angustiosamente el corazón de aquel padre: “Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas… y ofrécelo allí en holocausto” (Gen.22:2).  Isaac era la luz de la casa, el solaz de su vejez, y sobre todo era el heredero de la bendición prometida.

Si se había de cumplir esta promesa por medio de Isaac, ¿cómo podía ser muerto? Abrahán estuvo tentado a creer que se engañaba…Recordó a los ángeles que se le enviaron para revelarle el propósito de Dios acerca de la destrucción de Sodoma, y que le prometieron este mismo hijo Isaac. Fue al sitio donde varias veces se había encontrado con los mensajeros celestiales, esperando hallarlos allí otra vez y recibir más instrucción; pero ninguno de ellos vino en su ayuda. (PP 143-145)

En el sitio indicado construyeron el altar, y pusieron sobre él la leña.  Entonces con voz temblorosa Abrahán reveló a su hijo el mensaje divino. Con terror y asombro Isaac se enteró de su destino; pero no ofreció resistencia.  Participaba de la fe de Abrahán, y consideraba como un honor el ser llamado a dar su vida en holocausto a Dios.

Cuando el padre levanta el cuchillo, un ángel del Señor llama al patriarca desde el cielo: “Abrahán Abrahán…No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único”.  (Gen.22:11-12)

Dios dio a su Hijo para que muriera en la agonía y la vergüenza.  A los ángeles que presenciaron la humillación y la angustia del Hijo de Dios, no se les permitió intervenir como en el caso de Isaac.  No hubo voz que clamara ¡Basta! El Rey de la gloria dio su vida para salvar a la raza caída.

Todo el cielo presenció, maravillado, la intachable obediencia de Abrahán.

EL CASAMIENTO DE ISAAC

Continúa en parte 33

 

LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 31-

LOS ÁNGELES EN LA ERA PATRIARCAL-parte 2

LA DESTRUCCIÓN DE SODOMA Y GOMORRA

Dos de los mensajeros celestiales marcharon dejando a Abrahán solo con Aquel a quien reconocía ahora como Hijos de Dios. Con profunda reverencia y humildad rogó: “He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza” (Gen.18:27)  Se aproximó al mensajero celestial, y fervientemente le hizo su petición. A pesar de que Lot habitaba en Sodoma, no participaba de la impiedad de sus habitantes. 

Abrahán pensó que en aquella populosa ciudad debía haber otros adoradores del verdadero Dios.  Y tomando en consideración este hecho, suplicó: “Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío..; nunca tal hagas.  El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?”  (Gen.18:25). Abrahán no imploró sólo una vez, sino muchas.  Atreviéndose a más  a medida que se le concedía lo pedido, persistió hasta que obtuvo la seguridad de que aunque hubiese allí solo diez personas justas, la ciudad sería perdonada.  (PP 134-135)

DOS ÁNGELES VISITAN A LOT

A la caída de la tarde, dos forasteros se acercaron a la puerta de la ciudad. Parecían viajeros que venían a pasar allí la noche. Nadie pudo reconocer en estos humildes caminantes a los poderosos heraldos del juicio divino, y poco pensaba la alegre e indiferente muchedumbre que, en su trato con estos mensajeros celestiales, esa misma noche colmaría la culpabilidad que condenaba a su orgullosa ciudad. 

Pero hubo un hombre que demostró a los forasteros una amable atención convidándolos a su casa.  Lot no conocía el verdadero carácter de los visitantes, pero la cortesía y la hospitalidad eran una costumbre en él. (PP-154)

Los ángeles manifestaron a Lot el objeto de su misión: “Vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo” (Gen.19:13).  Los forasteros a quienes Lot había tratado de proteger, le prometieron a su vez protegerlo a él y salvar también a todos los miembros de su familia que huyeran con él de la ciudad impía.  Lot salió para avisar a sus yernos. 

Repitió las palabras de los ángeles. “Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir la ciudad”.  Pero a ellos les pareció que Lot bromeaba.

Lleno de dolor, regresó Lot a su casa, y contó su fracaso.  Entonces los ángeles le mandaron levantarse, llevar a su esposa y a sus dos hijas que estaban aún en la casa, y abandonar la ciudad. Si no hubiera sido por los ángeles de Dios, todos habrían perecido en la ruina de Sodoma.  Los mensajeros celestiales asieron de la mano a Lot y a su mujer y a sus hijas, y los llevaron fuera de la ciudad.

Otra vez se le dio la solemne orden de apresurarse, pues la tempestad de fuego tardaría muy poco en llegar. Pero una de las personas fugitivas [la mujer de Lot] se atrevió a mirar hacia atrás, hacia la ciudad condenada, y se convirtió en un monumento del juicio de Dios.  (PP-156-158)

ABRAHÁN PROBADO

Continúa en parte 32