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AMPARO Y FORTALEZA –parte 35-

EL SECRETO DE LA FELICIDAD Y LA VICTORIA-parte 4-

FE Y ACEPTACION –parte 2-

Hay dos errores contra los cuales los hijos de Dios deben guardarse en forma especial.  El primero es el de fijarnos en nuestras propias obras, confiando en algo que podamos hacer para ponernos en armonía con Dios.  Todo lo que el hombre puede hacer sin Cristo está contaminado de egoísmo y pecado. Sólo la gracia de Cristo, por medio de la fe, puede hacernos santos.

El error opuesto y no menos peligroso consiste en sostener que la fe en Cristo exime a los hombres de guardar la Ley de Dios, y que en vista de que sólo por la fe llegamos a ser participantes de la gracia de Cristo, nuestras obras no tienen nada que ver con nuestra redención. (Leer Santiago 2:14-26)

La obediencia es fruto de la fe. La justicia que se define por la norma de la santa Ley de Dios, está expresada en los DIEZ MANDAMIENTOS  (Éxodo 20:3-17). La así llamada fe en Cristo que, según se piensa exime a los hombres de la obligación de obedecer a Dios, no es fe, sino presunción. 

La condición para alcanzar la vida eterna es ahora exactamente la misma de siempre, tal cual era en el paraíso antes de la caída de nuestros primeros padres: la perfecta obediencia a la Ley de Dios, la perfecta justicia. Si la vida eterna se concediera con alguna condición inferior a ésta, peligraría la felicidad de todo el universo.  Se le abriría la puerta al pecado con toda su secuela de dolor y miseria para siempre.

Cristo cambia el corazón. El habita en nosotros por la fe.  Debemos mantener esta comunión con Cristo por la fe y la sumisión continua de nuestra voluntad a El.  Mientras lo hagamos, El obrará en nosotros para que querramos y hagamos conforme a su voluntad.

Cuanto más cerca estemos de Jesús, más imperfectos nos reconoceremos, porque veremos tanto más claramente nuestros defectos a la luz del contraste de su perfecta naturaleza.  Esta es una señal cierta de que los engaños de Satanás han perdido su poder, y de que el Espíritu de Dios nos está despertando. No puede existir amor profundo hacia el Señor Jesús en el corazón que no comprende su propia perversidad. 

El alma transformada por la gracia de Cristo admirará su divino carácter.  Una percepción de nuestra pecaminosidad nos impulsa hacia Aquel que puede perdonarnos, y cuando, comprendiendo nuestro desamparo, nos esforcemos por seguir a Cristo, El se nos revelará con poder.  Cuanto más nos impulse hacia El y hacia la Palabra de Dios, tanto más elevada visión tendremos del carácter de nuestro Redentor y con tanta mayor plenitud reflejaremos su imagen.

¿COMO PERMANECER CON CRISTO?-parte 1-

ENTREGA DIARIA: Conságrate a Dios todas las mañanas; haz de ésto tu primer trabajo.  Sea tu oración “Tómame ¡oh Señor! como enteramente tuyo.  Pongo todos mis planes a tus pies. Úsame hoy en tu servicio.  Mora conmigo, y sea toda mi obra hecha en ti”. Este es un asunto diario. Somete todos tus planes a El, para ponerlos en práctica o abandonarlos, según te lo indica la providencia.  Podrás así poner cada día tu vida en las manos de Dios, y ella será cada vez más semejante a la de Cristo.

La vida en Cristo es una vida de reposo.  Tal vez no haya éxtasis de los sentimientos, pero debe haber una confianza continua y apacible.  Cuando pensamos mucho en nosotros mismos, no alejamos de Cristo, la fuente de la fortaleza y la vida. Por ésto Satanás se esfuerza constantemente por mantener la atención apartada del Salvador, a fin de impedir la unión y comunión del alma con Cristo.

Son muchas las maneras en que Dios procura dársenos a conocer y ponernos en comunión con El.  No se derraman lágrimas sin que El lo note.  No hay sonrisa que para El pase inadvertida.  Si creyéramos implícitamente ésto, desecharíamos toda ansiedad indebida.  Nuestras vidas no estarían tan llenas de desengaños como ahora; porque cada cosa, grande o pequeña, se dejaría en manos de Dios.

ESTUDIO DE LA PALABRA

Continúa en parte 5

 

 

 

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