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SALUD PARA LAS NACIONES-parte 6-

EL DESCANSO DIVINO-parte 2-

UN DÍA DE GOZO, PAZ Y VERDADERO DESCANSO

Grandes bendiciones están incluidas en la observancia del Sábado, y Dios quiere que el Sábado sea para nosotros un día de gozo. Hubo gozo en la institución del Sábado.  Dios vio con satisfacción la obra de sus manos.  Todas las cosas que había hecho declaró ser “muy buenas” Génesis 1:31. El cielo y la tierra se llenaron de regocijo. “Cuando alaban todas las estrellas del alba.  Y se regocijaban todos los hijos de Dios?” (Job 38:7). Aunque el pecado llegó a este mundo para estropear su obra perfecta, Dios todavía nos da el Sábado como testigo que Uno, Omnipotente, Infinito en bondad y misericordia, creó todas las cosas. Nuestro Padre Celestial desea preservar el conocimiento de El por medio de la observancia del Sábado.  Desea que el Sábado dirija nuestras mentes a El como el verdadero y viviente Dios, y que por medio de su conocimiento tengamos vida y paz.

Dios bendijo y santificó el séptimo día porque descansó de toda su maravillosa obra de creación.  El día de reposo, Sábado, fue hecho para toda la humanidad, y Dios quiere que cese su labor durante ese día, así como El mismo descansó después de su obra de creación de seis días.

Al principio del cuarto mandamiento Dios dijo: “Acuérdate” El reclama un día que ha separado y Santificado. Se lo da al hombre como un día en que puede descansar del trabajo y dedicarse por entero al culto, a la contemplación de la naturaleza y a mejorar su condición espiritual.

La institución del Sábado y de la familia fueron dadas por Dios en el Edén. Como el Sábado es un recordativo de su poder creador, es el día sobre todos los otros en que deberíamos familiarizarnos con Dios a través de sus obras. Feliz la familia que puede dirigirse al lugar de culto el Sábado como Jesús y sus discípulos –a través de campos, por las orillas de un lago o por los huertos. Bienaventurado el padre o la madre que puede enseñar a sus hijos la palabra de Dios con ilustraciones de las páginas abiertas del libro de la naturaleza; que pueden reunirse bajo los verdes árboles, al aire libre, puro y fresco para estudiar la santa Palabra de Dios y cantar alabanzas al Padre celestial.

Por medio de esas asociaciones los padres pueden unir sus hijos a su corazón, y por consiguiente a Dios con lazos que no pueden romperse.

El Sábado es la señal distintiva entre Dios y su pueblo (Ezequiel 20:12 y 20). El Sábado nos invita a encontrar paz interna en Aquel que dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados que yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Estimado lector, si aún no ha probado por usted mismo la bendición del reposo del Sábado, le animamos, de todo corazón, que lo haga, descubrirá cuanta paz trae al alma seguir los caminos del Señor.

¡DIOS LE BENDIGA!

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SALUD PARA LAS NACIONES-parte 5-

EL DESCANSO DIVINO-parte 1-

“FUERON, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo, y lo santificó. Y bendijo Dios el día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación”. (Génesis 2:1-3)

Dios previó la necesidad de proveer un día de descanso para la humanidad y escogió el séptimo día de la semana, el Sábado.  Ese día es tan importante para El que lo incluyó como parte de los Diez Mandamientos.  El cuarto mandamiento dice:

“Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.  Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”. (Éxodo 20: 8-11)

Al recordar el Sábado, entramos en una comunión especial de reposo con Aquel que nos otorgó la vida. Al guardarlo, reconocemos que El es el dador de la vida y el verdadero Legislador.  El mandamiento del Sábado yace en el mismo corazón de la Ley más sublime de todas –Los Diez Mandamientos. Estos mandamientos son una expresión del carácter inmaculado de Dios.  Al guardarlos, por la gracia de Dios, progresivamente llegamos a ser más semejantes a nuestro hacedor en pensamientos y sentimientos.

Tan importante es esta obra para el desarrollo del carácter, que Dios apartó el séptimo día Sábado, como un día especial de santificación para El. La Biblia dice: …En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico”. (Éxodo 31:13)

Cuando Dios santificó el Sábado (ver Génesis 2:1-3), lo estableció como señal de su poder para santificarnos (apartarnos para El). Dios estableció el Sábado como recordativo de su poder creador y es también una señal que nos alienta, porque de la misma manera, por medio de ese mismo poder puede crearnos. De todos los días de la semana, es el séptimo día, Sábado, el que nos recuerda que podemos ser investidos por el Espíritu Santo para vivir una vida nueva.  Dios promete santificar a todos los que escogen honrarlo guardando su santo Sábado.

Entonces ¿cómo podemos santificar el Sábado? En primer lugar, aceptando al Señor del Sábado (Jesús) como nuestro Salvador personal (Marcos 2:27-28). Luego dejando de lado nuestras ocupaciones comunes de cada día, utilizaremos las horas sagradas del Sábado para estrechar nuestra comunión con nuestro Creador.

“Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en el Señor; y yo te hare subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado”. (Isaías 58:13, 14)

El Sábado es la oportunidad perfecta para vencer el egoísmo al no buscar nuestra delicia propia, sino el cumplir la voluntad de quien nos hizo y nos redimió.  Es un día de especial consagración a Dios que debiera incluir hechos bondadosos, servicio desinteresado en bien de nuestro prójimo y compañerismo con el pueblo de Dios. Jesús nos ha dado un maravilloso ejemplo de cómo guardar el Sábado participando en cultos de adoración y alabanza y sanando toda clase de enfermedades del pueblo que venía a El.

UN DÍA DE GOZO, PAZ Y VERDADERO DESCANSO

-Continúa en parte 2-

 

 

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