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Archive for the ‘1.48-La gracia es la mano de Dios que se extiende al hombre y la fe es la mano del hombre que se extiende en respuesta a Dios. Cuando ambas se aferran, habrá buenas obras.’ Category

ESPERANZA PARA EL PLANETA TIERRA – EL FUTURO BRILLANTE DE UNA RAZA CAIDA –parte 48-

COMO SOMOS SALVOS –parte 15-

LA FE Y LAS OBRAS –parte 2-

“Porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados” (Romanos 2:13). El apóstol Pablo declara en repetidas ocasiones que la salvación es por la fe, pero luego dice que seremos juzgados por nuestras obras (Romanos 2:6). Si soy salvo por la fe, ¿no sería lógico que Dios me juzgara también por la fe?

Pero el panorama se complica aún más cuando el apóstol Pablo nos dice que Abrahán fue justificado por la fe (Romanos 4:3) y Santiago declara que fue justificado por las obras (Santiago 2:21), y que “el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe” (Santiago 2:24).

¿Cómo reconciliamos estas aparentes discrepancias en el testimonio bíblico en cuanto a la fe y las obras? Creo que la respuesta se halla en Efesios 2:8-10, en donde el apóstol Pablo emplea tres palabras claves: gracia, fe y obras.  Citemos los versículos 8-9; “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y ésto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”.

Muchos cristianos dejan de leer en el versículo 9 y llegan a la conclusión de que Dios no exige buenas obras.  Pero leamos el “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.

La gracia es la mano de Dios que se extiende al hombre y la fe es la mano del hombre que se extiende en respuesta a Dios.   Cuando la mano de la fe se aferra de la mano de la gracia, habrá buenas obras.  Pero éstas han sido preparadas por Dios para que andemos en ellas.  Por haber nacido de nuevo en Cristo, El hace las obras en nosotros.

Pablo y Santiago NO se contradicen, simplemente están luchando contra dos diferentes enemigos del Evangelio.  Pablo les escribe a los judíos, quienes creían que si se portaban bien Dios los tenía que salvar. Las “obras de la ley” que menciona Pablo son malas porque se hacen para ganar méritos ante Dios.  Pablo se enfrentó a aquellos que dicen ¿si guardo la Ley, Dios me va a salvar”.

Pero Santiago se enfrentó a otro enemigo mortal del Evangelio de Cristo. Según parece, algunos cristianos –como sucede también hoy día- habían tergiversado  la teología de Pablo y decían que como eran salvos por fe, las obras no tenían ninguna importancia; decían que tenían fe, pero entraban a la iglesia cuellierguidos e ignoraban las obras de caridad a favor de los necesitados (Ver Santiago 2:14-16). 

Las obras para Santiago son aquellas que vienen como fruto de la salvación. Si Pablo y Santiago vivieran hoy,  Pablo diría: “Por gracia sois salvos por medio de la fe”, Santiago respondería “por una fe que obra”.

Las obras son la evidencia de una fe genuina, son el fruto de la salvación. Las obras no nos salvan, pero si revelan que hemos sido salvos.  La fe sin obras es muerta; una fe viva producirá buenas obras. Por eso es que somos salvos por la fe, pero seremos juzgados por obras.  En el juicio las obras demostrarán si nuestra fe es genuina.

La fe y las obras son como los remos de un bote: se necesitan los dos para avanzar en línea recta en la vida cristiana. La fe es el poder que impulsa nuestra vida espiritual y las obras vienen como resultado. 

-Continúa en parte 49-

 

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