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DESCUBRA: GUÍA QUE LE AYUDARÁ A COMPRENDER MEJOR A DIOS Y A CREER EN EL-parte 20-

 

¿QUE PASA CUANDO UNA PERSONA MUERE? -parte 2-

  • ¿CUANTO SABE UNA PERSONA MUERTA?

Después de la muerte, el cerebro se desintegra: no puede conocer, comprender o recordar nada. Todas las emociones cesan.

“Su amor, y su odio y su envidia fenecieron ya” (Eclesiastés 9:6)

Los muertos no son conscientes en absoluto de lo que ocurre en la tierra.  No tiene el menor contacto con los vivos:

“Porque los que viven saben que han de morir, más los muertos nada saben…porque su memoria es puesta en olvido” (Eclesiastés 9:5)

La muerte es como un sueño en el cual no se sueña nada. En efecto, la Biblia llama a la muerte “un sueño” 54 veces. Jesús también enseñó a sus discípulos que la muerte es un sueño, cuando dijo:

“Nuestro amigo LAZARO DUERME; más voy para despertarle. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. Pero Jesús decía ésto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.  Entonces Jesús les dijo claramente: LAZARO HA MUERTO” (Juan 11:11-14).

Cuando Jesús llegó, hacía cuatro días que Lázaro había muerto. Al acercarse a la tumba probó que para Dios es tan fácil levantar a un muerto como para nosotros despertar a un compañero que duerme.

Es muy consolador saber que nuestros amados que han muerto están “durmiendo”, descansando serenamente en Jesús.  El túnel de la muerte es un sueño tranquilo y pacífico.

  • ¿SE OLVIDA DIOS DE LOS QUE DUERMEN EN EL SUEÑO DE LA MUERTE?

La muerte es un sueño, pero no es el fin de la historia. Junto a la tumba de Lázaro, Jesús le dijo a Marta, su hermana:

“YO SOY LA RESURRECCION, y la vida; EL QUE CREE EN MI, aunque esté  muerto, VIVIRA”  (Juan 11:25)

Los que mueren “en Cristo” duermen en la tumba, pero les aguarda un brillante futuro.  Aquel que sabe cuántos cabellos tenemos y que nos guarda en la palma de su mano, no nos olvidará.

Podemos morir y volver al polvo de la tierra, pero el registro de nuestra individualidad permanece claro en la mente de Dios. Y cuando Jesús regrese despertará a los justos de su sueño, tan cierta y completamente como resucitó a Lázaro.

“Tampoco queremos…que ignoréis acerca de LOS QUE DUERMEN, PARA QUE NO OS ENTRISTEZCAIS COMO LOS OTROS QUE NO TIENEN ESPERANZA…Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y LOS MUERTOS EN CRISTO RESUCITARAN PRIMERO.

Luego nosotros LOS QUE VIVIMOS, los que hayamos quedado, SEREMOS ARREBATADOS JUNTAMENTE CON ELLOS en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 

POR TANTO, ALENTAOS LOS UNOS A LOS OTROS CON ESTAS PALABRAS”  (1 Tesalonicenses 4:13, 16-18).

En el día de la resurrección, el túnel de la muerte parecerá como un breve descanso.  Los muertos no son conscientes del transcurso del tiempo.  Aquellos que han aceptado a Cristo como su Salvador, serán despertados de su sueño por la maravillosa voz de Jesús que desciende a la tierra.

La esperanza de la resurrección viene acompañada con la esperanza de vivir en el cielo donde Dios:

“limpiará toda lágrima de los ojos de ellos, y la muerte no será más.  Y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor”  (Apocalipsis 21:4).

Los que aman a Dios no tendrán temor a la muerte.  Más allá de ella está la vida eterna con Dios.  Jesús tiene  “las llaves de la muerte” (Apocalipsis 1:18).

Sin Cristo, la muerte sería un camino en una sola dirección, que termina en el olvido.  Con Cristo hay esperanza: una luminosa y radiante esperanza.

  • ¿SOMOS INMORTALES AHORA?

Continúa en parte 21

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¿QUE ESPERANZA HAY PARA  NUESTROS SERES QUERIDOS QUE HAN MUERTO?-parte 2-

COMO PUEDEN VOLVER A VIVIR LOS SERES HUMANOS-parte 1-

Una vez que el pecado y la muerte entraron en el mundo, Dios reveló que tenía el propósito de que los muertos fueran devueltos a la vida mediante una resurrección.  Por consiguiente, la Biblia explica: “pensando que Dios es poderoso para levantar aún de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir” Hebreos 11:19).

La confianza de Abrahán no era infundada, pues la Biblia dice del Todopoderoso: “El no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos ellos viven” (Lucas 20:37-38).

Si, el Dios Todopoderoso no sólo tiene el poder de resucitar a las personas a quienes El escoge, sino también el deseo de hacerlo. El propio Jesucristo dijo:

“No os maravilléis de ésto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo  a resurrección de condenación” (Juan 5: 28, 29). “Teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos” (Hechos 24:15).

Poco después de decir esto Jesús vio una procesión funeraria que salía de la ciudad israelita de Nain.  El joven que había muerto era el hijo único de una viuda. Al contemplar su gran pesar, Jesús se enterneció; y dirigiéndose al cuerpo sin vida, le ordenó: “Joven, a ti te digo, levántate. Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar, Y lo dio a su madre” (Lucas 7:11-17).

Al igual que en el caso de la viuda, también hubo un gran éxtasis cuando Jesús estuvo en el hogar de Jairo, el presidente de la sinagoga judía.  Su hija de doce años había muerto. Al llegar Jesús a la casa de Jairo, se dirigió adonde estaba la niña muerta y le dijo: “Muchacha, levántate….e inmediatamente se levantó… (Lucas 8:40-56).

Posteriormente murió Lázaro, un amigo de Jesús.  Cuando Jesús llegó a su casa, hacía cuatro días que Lázaro había muerto.  Aunque estaba muy apesadumbrada, su hermana Marta expresó su esperanza diciendo: “Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”.

Jesús fue a la tumba, ordenó que quitaran la piedra y clamó: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto, salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario.  Jesús le dijo: Desatadle, y dejadle ir” (Juan 11:11-44).

Piense en ésto: ¿En qué condición se encontraba Lázaro durante los cuatro días que estuvo muerto? Lázaro no dijo nada de haber estado en un cielo de inmensa dicha o en un infierno de tormento, y de haberlo  experimentado lo habría dicho. No, Lázaro estuvo completamente inconsciente en la muerte y hubiera continuado en esa condición hasta “la resurrección en el último día” si Jesús no lo hubiese devuelto a la vida entonces.

 

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