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FE Y OBRAS–parte 18-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

FE Y OBRAS 

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”  (Heb.11:6).

Hay muchos en el mundo cristiano que sostienen que todo lo que se necesita para la salvación es tener fe; las obras nada son, lo único esencial es la fe.  Pero la Palabra de Dios nos dice que la fe sola, sin obras, es muerta.  Muchos rehúsan obedecer los mandamientos de Dios, más hacen mucho hincapié en la fe.  Empero la fe debe tener un fundamento.

Todas las promesas de Dios son condicionales. Si hacemos su voluntad, si caminamos en la verdad, entonces podemos pedir lo que queramos, y nos será dado.  Cuando tratamos fervorosamente de ser obedientes. Dios escucha nuestras peticiones; pero El no nos bendecirá si estamos en desobediencia. Si escogemos desobedecer sus mandamientos, podemos gritar “Fe, fe, solamente fe”, y la respuesta vendrá de la segura Palabra de Dios:

“La fe sin obras es muerta” (Sant.2:20). Una fe tal solo será como metal que resuena y címbalo que retiñe.  Para tener los beneficios de la gracia de Dios, debemos hacer nuestra parte; debemos trabajar fielmente y producir frutos dignos de arrepentimiento.

Somos obreros juntamente con Dios.  No hemos de sentarnos con indolencia, a la espera de alguna gran ocasión, para hacer una obra importante por el Maestro.  No hemos de descuidar el deber que está directamente en nuestro camino, sino que hemos de aprovechar las pequeñas oportunidades que se presentan a nuestro alrededor.

LUCHAR, TRABAJAR Y ESFORZARNOS-parte 1-

Debemos hacer todo lo que está de nuestra parte para pelear la buena batalla de la fe.  Debemos luchar, trabajar, esforzarnos para entrar por la puerta estrecha.  Debemos poner al Señor siempre delante de nosotros.  Con manos limpias, con corazones puros, debemos tratar de honrar a Dios en todos nuestros caminos.  Se ha provisto ayuda para nosotros por medio de Aquel que es poderoso para salvar. 

El espíritu de verdad y luz nos vivificará y renovará mediante sus misteriosas operaciones; porque todo nuestro progreso espiritual proviene de Dios, no de nosotros mismos.  El obrero verdadero tendrá el poder divino en su ayuda, pero el indolente no será sostenido por el Espíritu de Dios.

En un sentido somos librados a nuestras propias energías, debemos luchar con ahínco para ser celosos y arrepentirnos, para limpiar nuestras manos y purificar nuestros corazones de toda mancha; debemos alcanzar la norma más elevada, creyendo que Dios nos ayudará en nuestros esfuerzos.  Si hemos de hallar, debemos buscar, y buscar con fe; debemos llamar, para que la puerta pueda abrirse ante nosotros. 

La Biblia enseña que todo lo referente a nuestra salvación depende de nuestro propio curso de acción.  Si perecemos, la responsabilidad yacerá enteramente en nosotros mismos.  Si se ha hecho provisión, y si aceptamos los términos de Dios, podemos apropiarnos de la vida eterna. Debemos acudir a Cristo con fe, debemos ser diligentes para hacer nuestra vocación y elección seguras.

Se promete el perdón de los pecados al que se arrepiente y cree; la corona de vida será el galardón del que es fiel hasta el fin. Podemos crecer en la gracia desarrollándonos por medio de la gracia que ya tenemos.  Debemos mantenernos sin mancha del mundo si hemos de ser hallados sin culpa en el día de Dios. La fe y las obras van de la mano; actúan armoniosamente en la empresa de alcanzar la victoria. Las obras sin fe son muertas, y la fe sin obras es muerta.   (Elena White) 

Continúa en parte 19

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