Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘1.17- Al permitir que nuestra comunión con Dios se interrumpa, perdemos nuestra defensa.Ni aún nuestros propósitos e intenciones nos capacitarán para resistir el mal.’ Category

 LA FUENTE DE CURACION-parte 17-

UNA EXPERIENCIA DE INDOLE SUPERIOR-parte 2-

EN EL MONTE CON DIOS

Necesitamos tener siempre presente esta visión de las cosas invisibles.  Así comprenderemos el verdadero valor de las cosas eternas y de las transitorias, y ésto nos dará más poder para influir en los demás a fin de que vivan una vida más elevada.

Antes de emprender su misión, los discípulos fueron llamados al monte con Jesús.  Antes del poder y la gloria de Pentecostés, vino la noche de comunión con el Salvador, la reunión en un monte de Galilea, la escena de despedida en el monte de los Olivos con la promesa de los ángeles y los días de oración y de comunión en el aposento alto.

Jesús, cuando se preparaba para una gran prueba o para algún trabajo importante, se retiraba a la soledad de los montes, y pasaba la noche orando a su Padre.  Una noche de oración precedió a la ordenación de los apóstoles, al Sermón del Monte, a la transfiguración, a la agonía del pretorio y de la cruz, así como a la gloria de la resurrección.

EL PRIVILEGIO DE LA ORACION

Nosotros también debemos destinar momentos especiales para meditar, orar y recibir refrigerio espiritual.  No reconocemos debidamente el valor del poder y la eficacia de la oración.

La oración y la fe harán lo que ningún poder en la tierra podrá hacer.  Raramente nos encontramos dos veces en la misma situación.  Hemos de pasar continuamente por nuevas pruebas, en que la experiencia pasada no puede ser una guía suficiente. Debemos tener la luz continua que procede de Dios.

Cristo manda continuamente mensajes a los que escuchan su voz.  En la noche de la agonía de Getsemaní, los discípulos que dormían no oyeron la voz de Jesús.  Tenían una percepción confusa de la presencia de los ángeles, pero no participaron de la fuerza y la gloria de la escena.  A causa de la somnolencia y estupor, no recibieron las evidencias que hubieran fortalecido sus almas para los terribles acontecimientos que se avecinaban.  Así también hoy día los hombres que más necesitan la instrucción divina no la reciben, porque no se ponen en comunión con el Cielo.

Las tentaciones a que estamos expuestos cada día hacen de la oración una necesidad.  Todo camino esta sembrado de peligros.  Los que procuran rescatar a otros del vicio y de la ruina están especialmente expuestos a la tentación.  En continuo contacto con el mal, necesitan apoyarse fuertemente en Dios, si no quieren corromperse.  Cortos y terminantes son los pasos que conducen a los hombres desde las alturas de la santidad al abismo de la degradación. 

En un solo momento pueden tomarse resoluciones que determinen para siempre el destino personal.  Al no obtener la victoria una vez, el alma queda desamparada.  Un hábito vicioso que dejemos de reprimir se convertirá en cadenas de acero que sujetarán a todo el ser.

Al permitir que nuestra comunión con Dios se interrumpa, perdemos nuestra defensa.  Ni aún todos nuestros buenos propósitos e intenciones nos capacitarán para resistir el mal.  Tenemos que ser hombres y mujeres de oración.  Nuestras peticiones no deben ser ocasionales, ni caprichosas, sino perseverantes y constantes.  No siempre es necesario arrodillarse para orar.

Cultivemos la costumbre de conversar con el Salvador cuando estemos solos, cuando andemos o estemos ocupados en el trabajo cotidiano.  Elévese el corazón de continuo en silenciosa petición de ayuda, de luz, de fuerza, de conocimiento.  Sea cada respiración una oración.

 

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: