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Archive for the ‘1.29-El alba es la fuerza silenciosa más poderosa en el mundo físico ASÍ ES JESÚS.Cuando comienza la obra de transformación en el corazón humano,no se detiene.’ Category

ESPERANZA EN LA PALABRA-JESÚS LA UNICA ESPERANZA-parte 29-

LA AURORA CELESTIAL-parte 3-

UNIDAD EN LA AURORA-parte 2-

Al nacer Jesús, vinieron algunos hombres del Oriente.  Al morir, otros hombres llegaron del Occidente.  En EL hallaron el gran denominador común, pues EL dijo:

Y YO, SI FUERE LEVANTADO DE LA TIERRA, A TODOS ATRAERE A MI MISMO” (JUAN 12:23).

Jesucristo, la Aurora celestial, no estableció fronteras para distanciar a los seres humanos por su afiliación política, religiosa o social. Tampoco hizo diferencia por el color de la piel o por su fondo cultural.  La aurora se derrama por el mundo para alumbrar a todos sin excepción, Y ASÍ ES DIOS.

UN PODER IRRESISTIBLE

El alba es la fuerza silenciosa más poderosa en el mundo físico Gradual, e imperceptiblemente avanza y se derrama por el mundo como un gigantesco mar de luz.  A veces oímos decir, “cuando rompa el alba”. ¿Quién puede decir que ha oído jamás al alba romper? Aunque es un acontecimiento diario, es completamente silencioso.  ASÍ ES JESÚS.  UNA VEZ QUE COMIENZA LA OBRA DE TRANSFORMACIÓN EN EL CORAZÓN HUMANO, NO SE DETIENE. 

Las fuerzas más poderosas no son las que más ruido hacen. No es del retumbar del trueno, del estallido del relámpago o del rugido del huracán de donde el ser humano recibe su inspiración.  Es la pacífica influencia de la luna la que levanta las mareas e inspira al poeta.  Es una rojiza puesta de sol o un glorioso amanecer lo que deslumbra y estremece al alma soñadora.  La presencia del alba es sencillamente irresistible. 

Una vez que empieza, no hay ninguna otra fuerza física capaz de detenerla. ASÍ ES JESÚS, LA AURORA CELESTIAL, CUANDO NACE EN EL CORAZÓN: PROSIGUE SU OBRA REDENTORA HARÁ COMPLETARLA.

El Calvario desgarró el corazón de los discípulos. Para ellos fue un irreparable desastre ver partir a su amado Maestro, con un viejo manto rojo burlonamente puesto sobre sus hombros magullados. Vieron como manos incircuncisas colocaron una corona de espinas, ignominiosamente, sobre su noble y límpida sien.  Lo contemplaron llevando una pesada cruz que no había sido preparada para EL.

Aquella fue una hora amarga y sombría, una horrible pesadilla, una noche sin estrellas, una mañana sin alba.  Tres días más tarde Jesús salió de la tumba, marchando con la misma autoridad y firmeza con que avanza la aurora. No había sepulcro lo suficientemente profundo, ni piedra lo bastante pesada, ni sello suficientemente imponente, ni guardia capaz o poderosa como para retenerlo en la tumba.  EL era el Alba divina.

Cuando llegó el momento para que saliera el “SOL DE JUSTICIA”, no hubo quien lo estorbara ni detuviese. Veinte siglos  no han podido borrar de la conciencia del hombre la misión que la Aurora celestial vino a realizar.

La historia se ha declarado impotente para desvanecer de la mente del mundo el gran acontecimiento, la visita que desde lo alto nos hizo la Aurora, pues Jesús es sencillamente una fuerza irresistible.

Muy pronto veremos otro glorioso y último amanecer, cuando Jesús, aquella “Aurora”, vuelva a esta tierra por segunda vez en gloria y majestad, como Rey de reyes y Señor de señores.  Entonces sí que estará con nosotros para siempre como el “SOL DE JUSTICIA”, cuando no habrá necesidad de luz del sol, de luna o estrellas. 

EL SERÁ LA ETERNA Y SUPREMA LUMINARIA, PUES EL CRISTO QUE VINO COMO LA AURORA CELESTIAL, VENDRÁ OTRA VEZ PARA VIVIR CON NOSOTROS PARA SIEMPRE.

Aceptemos y sigamos a Jesús, la Aurora celestial, y así nuestros pasos siempre andarán en la luz.    –Manuel Rosado-

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