Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘1.21-En vez de que la fe exima al hombre de la obediencia, es la fe, y sólo ella, la que lo hace participante de la gracia de Cristo y lo capacita para obedecerlo.’ Category

EL CAMINO A CRISTO -EL PRINCIPE DEL CIELO- parte 22-

COMO LOGRAR UNA MAGNIFICA RENOVACION

COMO PERMANECER CERCA DE EL Y SOSTENER UNA VIDA VICTORIOSA EN CRISTO-parte 3-

En vez de que la fe exima al hombre de la obediencia, es la fe, y sólo ella, la que lo hace participante de la gracia de Cristo y lo capacita para obedecerlo.

No ganamos la salvación con nuestra obediencia; porque la salvación es el don gratuito de Dios, que se recibe por la fe. Pero la obediencia es el fruto de la fe. “Sabéis que El fue manifestado para quitar los pecados, y en El no hay pecado. Todo aquél que mora en El no peca; todo aquél que peca no le ha visto, ni le ha conocido.” (Juan 3:5,6). He aquí la verdadera prueba. Si moramos en Cristo, si el amor de Dios mora en nosotros, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, nuestras acciones, tienen que estar en armonía con la voluntad de Dios como se expresa en los preceptos de su Santa Ley. “¡Hijitos míos, no dejéis que nadie os engañe! el que obra justicia es justo, así como El es justo” (Juan 3:7).  Sabemos lo que es la justicia por el modelo de la Santa Ley de Dios, como se expresa en los Diez Mandamientos dados en el Sinaí. (Exodo 20:3-17)

Esa así llamada fe en Cristo, que según se declara exime a los hombres de la obligación de la obediencia a Dios, no es fe sino presunción. “Por gracia sois salvos, por medio de la fe”. Más “la fe, si no tuviere obras, es muerta” (Efes.2:8; Sant.2:7).  Jesús dijo de sí mismo antes de venir al mundo: “Me complazco en hacer tu voluntad, oh Dios mío, y tu ley está en medio de mi corazón.” (Sal.40:8).  Y cuando estaba por ascender a los cielos, dijo otra vez: Yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” (Juan 15:10).  La Escritura dice: “Y en ésto sabemos que le conocemos a El, a saber, si guardamos sus mandamientos…El que dice que mora en El debe también el mismo andar así como El anduvo.” (Juan 2:3-6).

La condición para alcanzar la vida eterna es ahora exactamente la misma de siempre, tal cual era en el paraíso antes de la caída de nuestros primeros padres: la perfecta obediencia a la Ley de Dios, la perfecta justicia.  Si la vida eterna se concediera con alguna condición inferior a ésta, peligraría la felicidad de todo el universo.  Se le abriría la puerta al pecado con todo su sequito de dolor y miseria para siempre.

Era posible para Adán, antes de la caída, conservar un carácter justo por la obediencia a la ley de Dios. Más no lo hizo, y por causa de su caída tenemos una naturaleza pecaminosa y no podemos hacernos justos a nosotros mismos.  Puesto que somos pecadores y malos, no podemos obedecer perfectamente una ley santa.  No tenemos por nosotros mismos justicia con que cumplir lo que la ley de Dios demanda.  Más Cristo nos ha preparado una vía de escape.  Vivió sobre la tierra en medio de pruebas y tentaciones tales como las que nosotros tenemos que arrostrar.  Sin embargo, su vida fue impecable.  Murió por nosotros y ahora ofrece quitarnos nuestros pecados y vestirnos de su justicia.  (Elena White)

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: