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NUTRICION, DIETA Y SALUD-ELEMENTOS QUE INTERVIENEN–parte 83-

 ASPECTOS FUNDAMENTALES DE LA NUTRICION –parte 82-

SUPLEMENTOS ALIMENTARIOS NATURALES-parte 5-

FLAXSEEDS Y ACEITE DE FLAXSEED

Las flaxseeds son ricas en ácidos grasos omega-3, magnesio, potasio y fibra.  También son buena fuente de vitamina B, proteína y cinc.  Las flaxseeds tienen pocas grasas saturadas y calorías, y no contienen colesterol.

Trituradas tienen un agradable sabor a nuez, y se pueden mezclar con agua o con cualquier jugo de fruta o vegetal.  También se pueden agregar a las ensaladas, sopas, yogur, cereales, productos horneados o jugos frescos.  Usted puede triturar esas pequeñísimas semillas en el molinillo de café.

Si usted prefiere no consumir las semillas, puede utilizar aceite de flaxseed.  Al igual que las semillas de las cuales se extrae, el aceite de flaxseed orgánico y prensado en frio es rico en ácidos grasos esenciales.

Varios estudios han demostrado que reduce el dolor y la inflamación característicos de la artritis. También se ha observado que reduce los niveles sanguíneos de colesterol y triglicéridos, y que ayuda a disminuir el endurecimiento de las membranas celulares producido por el colesterol.

SUPLEMENTOS QUE COMBINAN ÁCIDOS GRASOS ESENCIALES

El producto Ultimate Oil, de Nature’s Secret, contiene una mezcla de aceites orgánicos prensados en frío que aportan un buen balance de ácidos grasos omega-3 y omega-6. 

Este producto, de origen estrictamente vegetal, contiene lecitina, aceite extra virgen de flaxseed, aceite de semillas de black currant, aceite de semillas de pumpkin y aceite de safflower. También recomendamos los productos Kyolic-Epa, de Wakunaga of América, una mezcla de extracto de ajo maduro y aceite de pescado derivado de sardinas del Pacifico norte, y Essential Fatty Acid Complex, de Cardiovascular Research.

AJO-parte 1-

El ajo es uno de los alimentos más extraordinarios que existen. Ha sido utilizado desde épocas bíblicas, y lo menciona la antigua literatura egipcia, hebrea, griega, babilonia y romana. Se supone que los constructores de las pirámides consumían ajo todos los días para aumentar su resistencia y su fortaleza física.

El ajo reduce la presión arterial gracias a la acción de uno de sus componentes, el methyl allyl trisulfide, que dilata las paredes de los vasos sanguíneos.  El ajo también adelgaza la sangre porque inhibe la agregación plaquetaria, lo que no sólo disminuye el riesgo de que se formen coágulos sanguíneos, sino que también ayuda a prevenir los ataques cardíacos.

Además, baja el colesterol sérico, favorece la digestión y es útil para muchas enfermedades, entre ellas cáncer.  Como si lo anterior fuera poco, el ajo es un potente estimulante del sistema inmunológico y un antibiótico natural. Es importante consumir ajo todos los días.  El ajo se puede consumir fresco o en suplemento, y sirve para hacer aceite de ajo.

El ajo contiene alliin, un derivado de los aminoácidos.  Al consumir ajo se libera una enzima alliinase, que convierte el alliin en allicin.  El allicin tiene un efecto antibiótico y se calcula que su efecto antibacteriano equivale al 1 por ciento del de la penicillin.

Por sus propiedades antibióticas, el ajo se utilizó durante la Primera Guerra Mundial para tratar las heridas e infecciones, y para prevenir la gangrena.  

Continúa en parte 84

 

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NUTRICION, DIETA Y SALUD-ELEMENTOS QUE INTERVIENEN–parte 81-

ASPECTOS FUNDAMENTALES DE LA NUTRICION –parte 80-

 SUPLEMENTOS ALIMENTARIOS NATURALES-parte 3- 

ÁCIDOS GRASOS ESENCIALES

Los ácidos grasos son los componentes básicos de las grasas y de los aceites.  Al contrario de lo que se suele creer, el organismo necesita grasa.  Sin embargo, debe ser la correcta.

Los ácidos grasos necesarios para la salud que el organismo no puede crear se llaman ácidos grasos esenciales.  También se les conoce como vitamina F o poliinsaturados.  La dieta debe suministrar esta clase de ácidos grasos.

Los  tienen efectos beneficiosos para muchos problemas de salud. Mejoran el cabello y la piel, bajan la presión arterial, ayudan a prevenir la artritis y reducen los niveles del colesterol y los triglicéridos.  Así como también el riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos. 

Son provechosos para la candidiasis, las enfermedades cardiovasculares, el eccema y la psoriasis.  Cuando se encuentran en grandes cantidades en el cerebro, ayudan a la transmisión de los impulsos nerviosos.  Así mismo, los ácidos grasos esenciales son necesarios para el normal desarrollo y funcionamiento del cerebro.  La deficiencia de ácidos grasos esenciales puede conducir a problemas de aprendizaje y de memoria.

Todas las células vivas del organismo necesitan ácidos grasos esenciales.  Estos ácidos son fundamentales para la reconstrucción celular y para producción de células nuevas.  También son utilizadas por el organismo para la producción de prostaglandinas, sustancias parecidas a las hormonas que actúan como mensajeros químicos y reguladores de diversos procesos corporales. 

Los ácidos grasos esenciales se dividen en dos categorías: omega-3 y omega-6.  Los ácidos grasos esenciales omega-6, entre los cuales están el ácido linoleico y el gammalinolenic acid (GLA), se encuentran primordialmente en nueces crudas, semillas y legumbres, y en aceites vegetales insaturados, como los de borage, semilla de uva, primrose, sésamo y soya. 

Los ácidos grasos esenciales omega-3, entre los cuales están el ácido alfalinolenico y el eicosapentaenoic acid (EPA), se encuentran en pescados frescos de aguas profundas, en el aceite de pescado y en ciertos aceites vegetales, como el de canola, el de flaxseed y el de walnut.

Para que puedan proporcionar los ácidos grasos esenciales, estos aceites se deben consumir en forma de líquido puro o en suplemento, y no se deben someter al calor durante el procesamiento o la cocción. El calor destruye los ácidos grasos esenciales y, lo que es peor, produce radicales libres peligrosos (ver antioxidantes).

Cuando los aceites son sometidos al proceso de hidrogenación para volverlos más sólidos (como se hace con la margarina), el ácido linoleico se convierte en ácido trans-fatty, que son perjudiciales para el organismo.

El requerimiento diario de ácidos grasos esenciales es entre el 10 y el 20 por ciento del ingreso calórico total. El ácido linoleico es el más esencial de los ácidos grasos esenciales.

Entre las fuentes alimentarias de ácidos grasos esenciales están las flaxseed, los aceites de flaxseed, de primrose, y de semilla de uva, al igual que los aceites de pescado.

Continúa en parte 82  

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