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Posts Tagged ‘maldiciones’

 

LAS PROMESAS DE LA BIBLIA-parte 9-

CARIDAD -parte 1-

Bienaventurado el que piensa en el pobre; En el día malo lo librará Jehová. Jehová lo guardará, y le dará vida; Será bienaventurado en la tierra, Y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos.  (Salmo 41: 1, 2)

A Jehová presta el que da al pobre, Y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.  (Proverbios 19:17)

Más cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.  (Lucas 14:13, 14)

Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde el ladrón no llega, ni polilla destruye.  (Lucas 12:33)

Peca el que menosprecia a su prójimo; Más el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado.  (Proverbios 14:21)

Echa tu pan sobre las aguas: porque después de muchos días lo hallarás.  (Eclesiastés 11:1)

Reparte, da a los pobres; Su justicia permanece para siempre; Su poder será exaltado en gloria.  (Salmo 112:9)

El ojo misericordioso será bendito, Porque dio de su pan al indigente.  (Proverbios 22:9)

Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.  (Lucas 6:38)

El que da al pobre no tendrá pobreza; Más el que aparte sus ojos tendrá muchas maldiciones.  (Proverbios 28:27)

Cada uno dé cómo propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.  (2 Corintios 9:7)

Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado.  (Proverbios 11:24, 25)

Joven fui, y he envejecido, Y no visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan. En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su descendencia es para bendición.  (Salmo 37:25, 26)

Y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.   (Isaías 58:10)

A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos.  (1 Timoteo 6:17, 18)

¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?  Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.  (Isaías 58:7, 8)

Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren.  (Deuteronomio 14:29)

Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.  (Marcos 10:21)

Continúa en parte 10

 

 

 

 

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LA VERDAD ACERCA DE LOS ANGELES-RESPUESTAS FIRMEMENTE BASADAS EN LA PALABRA DE DIOS—parte 74-

LOS ÁNGELES DURANTE LA PASIÓN Y MUERTE DE CRISTO-parte 5-

LA CRUCIFICCION DE CRISTO-parte 1-

El Hijo de Dios fue entregado al pueblo para ser crucificado. Cargaron sobre El la pesada cruz…pero Jesús se desvaneció por la carga.  Entonces encontraron…un hombre que, aunque no había profesado abiertamente su fe en Cristo, no obstante creía en El.  Cargaron sobre él la cruz, y él la llevó hasta su destino fatal.  Compañías de ángeles estaban formadas en el aire sobre el lugar. (SG)

¿Quiénes presenciaron esta escena? El universo celestial, Dios el Padre, Satanás y sus ángeles. (BE & ST)

Ángeles celestiales…escuchaban las mofas y burlas. Gozosamente hubieran roto filas para acercarse al Hijo de Dios en su humillación y angustia corporal, pero no se les permitió. (MR)

“A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar”, era la burla lanzada sobre Cristo durante la agonía de su muerte en la cruz.  En cualquier momento podría haberse salvado a sí mismo y descendido de la cruz.  Pero si lo hubiera hecho, el mundo hubiese quedado bajo el control del gran apóstata.  Los ángeles se admiraban de que Jesús no sellase con la muerte los labios de sus escarnecedores.  (The Youth Instructor)

Entre aquellos que se burlaban de Cristo mientras pendía de la cruz, se encontraban Satanás y sus ángeles personificados. Satanás era el que llenaba sus bocas de maldiciones viles; él inspiraba sus burlas. (MR)

Los principados y las potestades de las tinieblas estaban reunidos alrededor de la cruz.  El gran apóstata sin manifestarse abiertamente, dirigía a su hueste que, a su vez, se ligaba con seres humanos en su lucha contra Dios. (ST)

Cristo luchó con el poder de Satanás, quien declaraba que tenía a Cristo en su poder, que era superior en fuerza al Hijo de Dios, que el Padre había negado a su Hijo y que ya no gozaba del favor de Dios más que el mismo.

Cristo no cedió en el menor grado al enemigo que lo torturaba, ni aún en su más acerba angustia.  Rodeaban al Hijo de Dios legiones de ángeles malos, mientras que a  los santos ángeles se les ordenaba que no rompiesen filas ni se empeñasen en lucha contra el enemigo que le tentaba y vilipendiaba. 

A los ángeles celestiales no se les permitió ayudar al angustiado espíritu del Hijo de Dios.  Fue en aquella terrible hora de tinieblas, en que el rostro de su Padre se ocultó mientras le rodeaban legiones de malos ángeles y los pecados del mundo estaban sobre El, cuando sus labios profirieron estas palabras: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado” (Mateo 27:46).  (JT 231-232)

Las tinieblas que cubrían la tierra a la hora de la crucifixión, escondían compañías enteras de agentes celestiales, y la tierra se sacudía ante la marcha de los ejércitos del cielo.  Las rocas se partían, y por tres horas la tierra se cubrió de una oscuridad impenetrable.  La naturaleza, con su oscuro manto, quería esconder los sufrimientos del Hijo de Dios. (MR)

Continúa en parte 75

 

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