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Archive for the ‘1.09-La muerte de Jesús no modificó ni anuló en menor grado la Ley de los Diez Mandamientos (Éxodo 20:3-17)…ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido”(Mat.5:18)’ Category

FE Y OBRAS–parte 9-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

LA NORMA DE LA VERDADERA SANTIFICACIÓN

LA SOFISTERIA DE SATANÁS

Es sofistería de Satanás la idea de que la muerte de Cristo introdujo la gracia para ocupar el lugar de la Ley. La muerte de Jesús no modificó ni anuló ni menoscabó en menor grado la Ley de los Diez Mandamientos (Éxodo 20:3-17). 

Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5:18).

Esa preciosa gracia ofrecida a los hombres por medio de la sangre del Salvador, establece la Ley de Dios. Desde la caída del hombre, el gobierno moral de Dios y su gracia son inseparables.  Ambos van de la mano a través de todas las dispensaciones.  “La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron: (Salmo 85:10).

Jesús, nuestro Sustituto, aceptó cargar por el hombre con la penalidad de la Ley transgredida. Cubrió su divinidad con humanidad y de ese modo llegó a ser el Hijo del Hombre, un Salvador y Redentor. El hecho mismo de la muerte del amado Hijo de Dios a fin de redimir al hombre, muestra la inmutabilidad de la Ley divina. ¡Cuán fácilmente, desde el punto de vista del transgresor, Dios podría haber abolido su Ley, proveyendo así una vía por la cual los hombres pudieran salvarse y Cristo permanecer en el cielo! 

La doctrina que enseña libertad, mediante la gracia, para quebrantar la Ley, es un engaño fatal. Todo transgresor de la Ley de Dios es un pecador, y nadie puede ser santificado mientras vive conscientemente en pecado,

La condescendencia y la agonía del amado Hijo de Dios no fueron soportadas para concederle al hombre libertad para transgredir la Ley del Padre y no obstante sentarse con Cristo en su trono. Fueron para que mediante los meritos de Jesús, y el ejercicio del arrepentimiento y la fe, hasta el pecador más culpable pudiera recibir el perdón y obtener fortaleza para vivir una vida de obediencia. El pecador no es salvado en sus pecados, sino de sus pecados

QUE ES EL PECADO

El alma debe primeramente se convencida de pecado antes que el pecador sienta el deseo de acudir a Cristo.  “El pecado es infracción de la Ley” (1 Juan 3:4).  “Yo no conocí el pecado sino  por la Ley” (Rom.7:7). Cuando el mandamiento penetró en la conciencia de Saulo, el pecado revivió, y él murió.  Se vio condenado por la Ley de Dios. 

El pecador no puede ser convencido de su culpabilidad a menos que entienda  qué constituye el pecado.  Es imposible para el individuo experimentar la santificación bíblica mientras sostenga que si cree en Cristo da lo mismo que obedezca la Ley de Dios o que la desobedezca.

Los que profesan guardar la Ley de Dios y sin embargo en el corazón se entregan al pecado, son condenados por el Testigo Verdadero.  Pretenden ser ricos en el conocimiento de la verdad; pero no están en armonía con sus principios sagrados.  La verdad no santifica sus vidas.  La Palabra de Dios declara que quien profesa observar los mandamientos, pero cuya vida contradice su fe, es ciego, miserable, pobre y desnudo.

La Ley de Dios es el espejo que presenta una imagen completa del hombre tal cual es, y sostiene delante de él el modelo correcto.  Algunos se alejarán y se olvidarán este cuadro, mientras otros emplearán epítetos injuriosos contra la Ley, como si ésto pudiera remediar sus defectos de carácter.  Pero otros, al verse condenados por la Ley, se arrepentirán de su transgresión y, mediante la fe en los méritos de Cristo, perfeccionarán el carácter cristiano. (Elena White)

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