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Archive for the ‘1.62- Los cerdos se alimentan de desperdicios.Del cerdo Dios dice:“OS SERÁ INMUNDO DE LA CARNE DE ESTOS NO COMEREIS,NI TOCAREIS SUS CUERPOS MUERTOS”(Deut.14:8).’ Category

LA FUENTE DE CURACION-parte 62-

LA CARNE CONSIDERADA COMO ALIMENTO-parte 1-

El régimen señalado al hombre al principio no incluía ningún alimento de origen animal.  Hasta después del diluvio, cuando toda vegetación desapareció de la tierra, recibió el hombre permiso para comer carne.  Al señalar el alimento para el hombre en el Edén, el Señor demostró cuál era el mejor régimen alimentario;  en la elección que hizo para Israel enseñó la misma lección.  Sacó a los israelitas de Egipto, y emprendió la tarea de educarlos para que fueran su pueblo.  Por medio de ellos deseaba bendecir y enseñar al mundo.  Les suministró el alimento más adecuado para este propósito, no la carne, sino el maná, “el pan del cielo”. 

Pero a causa de su descontento y de sus murmuraciones acerca de las ollas de carne de Egipto les fue concedido alimento animal, y ésto únicamente por poco tiempo.  Su consumo trajo enfermedades y muerte a miles.  Sin embargo, nunca aceptaron de buen grado la restricción de tener que alimentarse sin carne.  Siguió siendo causa de descontento y murmuración, en público y en privado, de modo que nunca revistió carácter permanente.

Al establecerse en Canaán se permitió a los israelitas que consumieran alimento animal, pero bajos prudentes restricciones encaminadas a mitigar los malos resultados.  El uso de la carne de cerdo quedaba prohibido, como también el de la de otros animales, de ciertas aves y de ciertos peces, declarados inmundos.  De los animales declarados comestibles, la grasa  y la sangre quedaban absolutamente proscritas.

Sólo podían consumirse las reses sanas.  Ningún animal desgarrado, mortecino, o que no hubiera sido cuidadosamente desangrado, podía servir como alimento.

Por haberse apartado del plan señalado por Dios en asunto de alimentación, los israelitas sufrieron grandes perjuicios. No alcanzaron el ideal de carácter que Dios les señalara ni cumplieron los designios divinos.  El Señor “LES DIO LO QUE PIDIERON; MAS ENVIÓ FLAQUEZA EN SUS ALMAS”  (Salmo 106:15).  Preferían lo terrenal a lo espiritual, y no alcanzaron la sagrada preeminencia a la cual Dios se había propuesto que llegasen.

Los que comen carne no hacen más que comer cereales y verduras de segunda mano, pues el animal recibe de tales productos el alimento que los nutre.  La vida que estaba en los cereales y en las verduras pasa al organismo del ser que los come.  Nosotros a nuestra vez la recibimos al comer la carne del animal.  ¡Cuánto mejor sería aprovecharla directamente, comiendo el alimento que Dios dispuso para nuestro uso!

La carne no fue nunca el mejor alimento; pero su uso es hoy día doblemente inconveniente, ya que el número de los casos de enfermedades  aumenta cada vez más entre los animales.  Los que comen carne y sus derivados no saben lo que ingieren.  Muchas veces si hubieran visto los animales vivos y conocieran la calidad de su carne, la rechazarían con repugnancia.  Continuamente sucede que la gente come carne llena de gérmenes de tuberculosis y cáncer.  Así se propagan estas  enfermedades y otras también graves.

En los tejidos del cerdo hormiguean los parásitos.  Del cerdo Dios dice: “OS SERÁ INMUNDO.  DE LA CARNE DE ESTOS NO COMEREIS, NI TOCAREIS SUS CUERPOS MUERTOS”.  (Deut. 14:8)  Este mandato fue dado porque la carne del cerdo es impropia para servir de alimento.  Los cerdos se alimentan de desperdicios, y sólo sirven para este fin.  Nunca debería ser consumida su carne por los seres humanos.  Imposible es que la carne de cualquier criatura sea sana cuando la inmundicia es su elemento natural y se alimenta de desechos.

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