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ESPERANZA PARA EL PLANETA TIERRA – EL FUTURO BRILLANTE DE UNA RAZA CAIDA –parte 54-

COMO SOMOS SALVOS –parte 21-

EMANUEL PARA SIEMPRE-parte 3-

Al comienzo de su ministerio el apóstol Pablo creía que iba a estar vivo cuando Cristo regresara (1 Tesalonicenses 4:13-17). Pero al pasar el tiempo se dio cuenta que no iba a ser así.  Durante su vida cinco veces había recibido treinta y nueve azotes.  Tres veces había sido azotado con varas; una vez fue apedreado y tres veces sufrió naufragio. Había sufrido toda clase de peligros (ver 2 Corintios 11:24-28) y ahora se encontraba en un calabozo romano esperando el momento de su martirio.

Pero de los labios del gran apóstol no salió una sola palabra de pesimismo. Afirmó triunfalmente “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.  Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Timoteo 4:7-8).  Pablo murió con la bendita esperanza de ver a su amado Señor cara a cara.

La corona de justicia le será concedida tan sólo a los que aman su venida.  No se les promete a los que creen en su venida o a los que hablan de su venida sino a los que aman su venida.  Para amar su venida, debemos amarle a El; y para amarle debemos conocerle, y para conocerle debemos pasar tiempo con El.  Cada instante de nuestra vida debemos hablar con El en oración, estudiar su Palabra y trabajar por El a fin de conocerle mejor y amarle más.

El apóstol Juan fue otro campeón de la verdad que había sufrido muchas persecuciones y aflicciones.  Según la tradición cristiana, el emperador Domiciano hecho al apóstol en una olla de aceite hirviente, pero ni aún así pudo matarlo pues Dios lo protegió.  Cuando Domiciano se vio derrotado envió a Juan a la isla de Patmos.  Allí fue que Dios le reveló el libro de Apocalipsis.  Este libro describe los conflictos, las derrotas y victorias del pueblo de Dios a través de todos los siglos. 

Revela la gran crisis final por la cual tendrán que pasar los hermanos de Cristo en la lucha contra el dragón, la bestia y el falso profeta.  El clímax del libro describe la gloriosa venida de Cristo sobre un caballo blanco para rescatar a su pueblo que se halla a punto de perecer. Después de presenciar todos estos eventos, el Señor Jesucristo le dice: “Ciertamente vengo en breve”. Cuando Juan oye estas palabras, responde: “Amén, sí, ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22:20).  Estas serán las palabras de todos los que aman de verdad a su Señor.

Cristo vendrá muy pronto. Su voz potente resucitará a los que ya murieron y junto con los vivos serán arrebatados en las nubes  para encontrarse con el Señor en el aire. Luego serán llevados por mil años a la capital del universo, la Nueva Jerusalén, que se encuentra en el tercer cielo, más allá del sol, la luna y las estrellas.

Después de ese período de mil años, la capital del universo descenderá a esta tierra (Apocalipsis 21:2).  Imagínense, de todos los miles de millones de astros del espacio infinito, Dios ha escogido colocar la capital misma del universo en este diminuto planeta, la Tierra, ¡Que privilegio!

¡Dios y el Cordero habitarán con nosotros para siempre! (Apocalipsis 21:2-4).

LA RECOMPENSA DE LOS JUSTOS

Continúa en parte 55

 

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