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Posts Tagged ‘voluntad de Dios’

EL GRAN YO SOY- MENSAJES DE DIOS-”SANTIFÍCALOS EN TU VERDAD.TU PALABRA ES VERDAD”-JUAN 17:17-parte 22-

LA CONVERSION-Efesios 1:1-10; 1 Corintios 6:9-12-

EFESIOS 1:1-10

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso:

Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.

según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,

en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.

para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,

en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,

que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia.

dándonos a conocer el misterio de la voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo.

De reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

1 CORINTIOS. 6:9-12

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones.

Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.

Y ésto erais algunos; más ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre el Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

Todas las cosas me son lícitas, más no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, más yo no me dejaré dominar por ninguna.

 

 

 

 

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MEDITACIONES-REFLEJEMOS A JESUS –parte 12-

COMO NUESTRO EJEMPLO, CRISTO ES EL TODO

“En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”. (Juan 1:4)

La ética presentada en el Evangelio no reconoce otra norma que la perfección de la mente de Dios, de la voluntad de Dios. La imperfección del carácter es pecado, y el pecado es la transgresión de la Ley. Todas las virtudes del carácter se encuentran en Dios como un todo armonioso y perfecto. Todo el que recibe a Cristo como su Salvador personal tiene el privilegio de poseer estos atributos. Esta es la ciencia de la santidad.

¡Cuán gloriosas son las posibilidades para la raza caída! Por medio de su Hijo, Dios ha revelado la excelencia que el hombre es capaz de alcanzar. Por medio de los méritos de Cristo, el hombre es elevado de su estado depravado, es purificado y hecho más precioso que el oro de Ofir. Le resulta posible llegar a ser compañero de los ángeles en gloria y reflejar la imagen de Jesucristo, que brillará aún ante el esplendor del trono eterno. Es su privilegio tener la fe que por medio del poder de Cristo lo haga inmortal. Sin embargo, ¡cuántas pocas veces se da cuenta de las alturas que podría alcanzar si permitiera que Dios guie cada uno de sus pasos!

Dios permite que cada ser humano ejerza su individualidad. No desea que ninguno sumerja su mente en la de otro mortal como él. Los que desean ser transformados en mente y carácter no han de mirar a los hombres, sino al ejemplo divino. Dios extiende la invitación:

“Tengan ustedes la misma manera de pensar que tuvo Cristo Jesús”. (Filipenses 2:5, versión Dios habla Hoy)

Por medio de la conversión y la transformación los hombres han de recibir la mente de Cristo. Cada uno ha de estar delante de Dios con su fe individual y una experiencia individual, teniendo la certeza de que Cristo, la esperanza de gloria, ha sido formado en su interior. Imitar el ejemplo de cualquier persona, aún el de aquellos que podamos considerar casi perfectos en carácter, sería poner nuestra confianza en un ser humano defectuoso, incapaz de proveer una jota o una tilde de perfección.

Tenemos al que es todo y en todos como nuestro Ejemplo, el señalado entre diez mil, cuya excelencia no tiene comparación. Generosamente adaptó su vida para que todos la imiten. Unidos a Cristo se hallaron la riqueza y la pobreza, la majestad y la humillación; el poder ilimitado y la mansedumbre y humildad que se reflejarán en cada alma que lo reciba. En El, por medio de las capacidades y los poderes de la mente humana, se rebeló la sabiduría del Maestro más grande que el mundo haya conocido.

Dios está desarrollándonos ante el mundo como testigos vivientes de lo que los hombres y las mujeres pueden llegar a ser por la gracia de Cristo. (Signs of the Times)

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EL LLAMADO DE DIOS AL SERVICIO-parte 52-

LA RECOMPENSA DEL SERVICIO-parte 3-

LA RECOMPENSA ACTUAL-parte 2-

NADA es trabajoso para el que se somete a la voluntad de Dios. Hagámoslo “como al Señor”, es un pensamiento que presta encanto a toda obra que Dios da para hacer. El afanarse, el continuar pacientemente haciendo bienes que requieran una labor abnegada, es una obra gloriosa, grata al cielo.

Cristo se deleita en tomar material aparentemente sin esperanza, aquellos a quienes Satanás ha degradado y por medio de quienes ha trabajado, y hacerlos súbditos de su gracia.

El hace a sus hijos agentes suyos en el cumplimiento de esta obra, y al efectuarla, aún en esta vida, ellos hallan un precioso galardón. (Testimonies)

Cada deber cumplido, cada sacrificio hecho en el nombre de Jesús, produce una excelsa recompensa. Debemos vivir en este mundo para ganar almas para el Salvador. Si perjudicamos a otros, nos perjudicamos a nosotros también. Si beneficiamos a otros, nos beneficiamos a nosotros mismos; porque la influencia de toda buena acción se refleja en nuestro corazón. (Joyas de los Testimonios)

El obrero cristiano no halla penoso el trabajo en la obra que el cielo le ha asignado. Entra en el gozo de su Señor al ver almas libertadas de la esclavitud del pecado; y este gozo lo recompensa de todo sacrificio. (Southern Watchman)

Cada rayo de luz que arrojemos sobre otros se reflejará en nuestros corazones. Toda palabra bondadosa y de simpatía hablada al afligido, cada acción hecha para aliviar al oprimido, y cada ofrenda dada para suplir las necesidades de nuestros semejantes, para gloria de Dios, resultará en bendiciones para el dador. Los que de este modo trabajan están obedeciendo a la ley del cielo, y recibirán la aprobación de Dios.

Aunque la gran recompensa final se dará en ocasión de la venida de Cristo, el servicio prestado a Dios de todo corazón trae consigo una recompensa aún en esta vida. El que trabaje para El tendrá que afrontar obstáculos, oposición y desánimos amargos y descorazonadores. Puede que no vea el fruto de sus afanes. Pero frente a todo ésto halla en su trabajo una bendita recompensa.

Todos los que se entregan a Dios en un servicio abnegado a favor de la humanidad, cooperan con el Señor de gloria. Este pensamiento endulza todos los afanes, fortalece la voluntad y vigoriza el espíritu para cualquier cosa que pudiera acontecer.

SALUD- Hacer el bien es un remedio excelente para la enfermedad. A los que se ocupan en la obra se les invita a clamar a Dios y El, que ha prometido contestarnos, contestará. Las almas serán satisfechas en la sequía, y regadas como un jardín, cuyas aguas no faltan.

Estando en comunión con Dios, con Cristo y con los ángeles santos, ellos (los obreros) se hallan rodeados de una atmósfera celestial, una atmósfera que proporciona salud al cuerpo, vigor al intelecto y gozo al alma.

El placer de hacer bien a otros imparte un ardor a los sentimientos que electriza los nervios, vivifica la circulación de la sangre y estimula la salud física y mental.

FUERZA Impídasele a un hombre fuerte trabajar y se volverá débil. La iglesia o las personas que se abstienen de llevar cargas para otros, que se encierran en sí mismas, pronto sufren debilitamiento espiritual. Es el trabajo lo que mantiene fuerte al hombre fuerte. Y la labor espiritual, el trabajo arduo y el llevar cargas, es lo que dará fuerza a la iglesia de Cristo.

PAZ- Al trabajar para otros, se experimentará una dulce satisfacción, una paz interior que será en sí suficiente recompensa. Cuando estén animados por un elevado y noble deseo de hacer el bien a otros, ellos (los seguidores de Cristo) hallarán verdadero deleite en el cumplimiento de los múltiples deberes de la vida. Esto traerá más que una recompensa terrenal; porque los ángeles toman nota de cada ejecución fiel y abnegada del deber, la cual brilla en el registro de la vida. (Testimonies)

RECOMPENSA FUTURA

-Continúa en parte 53-

 

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