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FE Y OBRAS –parte 3-

“SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”(Heb.11:6)-“LA FE SIN OBRAS ES MUERTA” (Sant.2:20)

ENTERAMENTE POR GRACIA

La justificación es enteramente por gracia y no se consigue por ninguna obra que el hombre caído pueda realizar.  El punto ha sido presentado con claridad, que si el hombre rico tiene dinero y posesiones, y los ofrenda al Señor, se introducen ideas falsas que estropean la ofrenda por pensar que merece el favor de Dios, que el Señor está obligado a considerarlo con especial benevolencia en virtud de la donación.

El Señor le ha prestado al hombre sus propios bienes en depósitos -medios que El requiere que le sean devueltos cuando su providencia lo manifieste y la edificación de su causa lo demande. El Señor dio el intelecto.  Dio la salud y la capacidad para obtener ganancias terrenales.  Manifiesta su poder divino para desarrollar todas sus riquezas, para satisfacer necesidades de una manera económica y conservar el saldo a disposición de Dios. David dijo: “Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos” (1 Cron.29:14). Así que la satisfacción del mérito no puede consistir en devolver al Señor lo que es suyo, porque siempre fue de su propiedad para ser usada según El en su providencia lo indicara.

SE PIERDE EL FAVOR DE DIOS-parte 1-

Por rebelión y apostasía el hombre perdió el favor de Dios; no sus derechos, porque él no podía tener valor excepto el que le fuera conferido por el amado Hijo de Dios.  Este punto debe ser entendido.  El hombre perdió esos privilegios que Dios en su misericordia le presentó como un don gratuito, un tesoro en depósito para ser usado en el avance de su causa y su gloria, para beneficiar a los seres que El había hecho. En el momento cuando la criatura de Dios rehusó obedecer las leyes del reino de Dios, en ese momento se volvió desleal al gobierno del Creador y se hizo enteramente indigna de todas las bendiciones con que El la había favorecido.

Esta era la situación de la raza humana después que el hombre, por su transgresión, se divorció de Dios.  Entonces ya no tenía más derecho a una bocanada de aire, a un rayo de sol o a una partícula de alimento.  Y la razón por la cual el hombre no fue aniquilado, fue porque Dios lo amó de tal manera que otorgó el don de su amado Hijo para que El sufriera la penalidad de la transgresión.

Cristo estuvo dispuesto a convertirse en el fiador y sustituto del hombre a fin de que éste, mediante su incomparable gracia, pudiera tener otra oportunidad –una segunda prueba-, teniendo la experiencia de Adán y Eva como una advertencia para que no transgredieran la Ley de Dios como ellos lo hicieron. Y en cuanto el hombre disfruta las bendiciones de Dios en la dádiva del sol y la dádiva del alimento, debería inclinarse delante del Hacedor en agradecido reconocimiento de que todas las cosas provienen de El.  Todo lo que se le devuelve a Dios es tan sólo su propiedad, que El nos ha concedido.  (Elena White)

Continúa en parte 4

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